Capítulo 7
Disclaimer: Las tortugas ninja no me pertenecen, pertenecen a Nickelodeon y a sus creadores Kevin Eastman y Peter Laird. Solo escribo por diversión y sin ánimo de lucro.
…
Los tenía... Era peor que una pesadilla, porque de una pesadilla te puedes despertar, pero de la realidad no puedes...
¿Qué podía hacer? Estaba completamente congelado mirando la pantalla que hacía ya varios minutos que se había apagado.
Sólo recordaba esas miradas de miedo de sus pequeños... No podía hacer nada... Esas miradas le corrompían por dentro, querían que su padre pasase esa pantalla para ayudarles pero no podía...
Necesitaba pedir ayuda... Pero no podía salir de casa así como así... Le observaban...
Necesitaba un cebo... Así que se fue a su cuarto y saco su futón, simuló que se metía pero en vez de eso metió varias almohadas haciendo una forma humana.
Ahora podía escapar, si le observaban ahora estaban mirando a un cebo...
Salió por la ventana del cuarto de los chicos, y efectivamente había dos ninjas, eran los que habían secuestrado...
- ¿Ahora se mete a dormir? - pregunta uno de los dos.
- Está triste por haber perdido a sus bebés, es tan miedica como sus retoños: "¡Deja a mi hermano!". Ese de pecas lo dijo de una forma tan adorable... – se empieza a reír el otro
Algo dentro de Splinter se removió, los hombres que tenía enfrente eran los que habían secuestrado a sus hijos.
- ¡Eh, idiotas! ¡De quienes estáis hablando son mis hijos! ¡Más respeto! - dice Splinter saliendo de su escondite y sin dejarles reaccionar a ninguno de los dos, en un abrir y cerrar de ojos los deja inconscientes por varias hora.
Lo único que se le ocurrió fue ir a hablar con Tomoya...
Así que al llegar al dojo...
- ¡TOMOYA! ¡TOMOYA! - grita desesperadamente hacia la puerta.
- ¡Splinter! ¿Qué ha pasado? No has venido en dos días. - pregunta Tomoya.
- Los tiene... Los tiene... - es lo único que puede decir Splinter de la gran carrera que había hecho para llegar al dojo en pocos minutos.
- ¿Quién tiene a quién? - vuelve a preguntar confuso Tomoya.
- ¡Saki tiene a los chicos!
...
Bradford y Xever están arrastrando a los chicos hacia las celdas, pero no iban a permitir que los separasen...
- ¡Murciélago! - grita Leonardo de forma espontánea.
Era una de sus "tácticas de lucha" secreta, consiste en morder o chupar (*) a quien te apresa, siempre funciona, tal vez no supiesen usar armas, pero si sabían pelear cuerpo a cuerpo.
- ¡Malditos renacuajos! - gritan Bradford y Xever.
Los chicos aprovechan y salen corriendo a esconderse.
- ¡Dónde estáis malditos! - grita Xever.
- ¡Esos malditos mocosos nos la han jugado! - se enfurece Bradford.
- No pueden haber ido muy lejos, hay que encontrarlos. - dice Xever.
- Sino el maestro nunca no nos lo perdonará nunca. - contesta Bradford. - Tienen que estar aquí, no pueden haber ido muy lejos.
- ¿Dónde estáis renacuajos? Venid con tito Xever. - dice Xever en un extraño tono de voz maléfico. - Si venís ahora, prometo que no habrá represarias por haberme mordido la mano.
- Espera. - dice Bradford en voz baja. - Así no van a venir, hay que ser más sutiles. Em, niños, prometemos que, sólo si os presentáis ahora, os pondremos a los cuatro en la misma celda, y sin cadenas. Tenéis 10 segundos para venir aquí...
Esa era una buena oferta, los chicos sabían que no podían escapar solos, y tarde o temprano los iban a volver coger; así que por lo menos que estuvieran juntos como cuando les habían encerrado unas horas atrás.
- 10, 9, 8, 7...
- ¿Prometéis que nos encerrareis juntos y sin cadenas? - pregunta la voz de Leonardo desde las sombras.
- Claro que sí, ¿Dudas de mi palabra? - pregunta Bradford irónicamente.
- Sí, dudo mucho de ella. - contesta Leonardo.
- Bueno mocosín no hay porque... ¡Pero sal ahora mismo! ¡Estás acabando con mi paciencia! - dice Bradford.
- Sabía decisión mocoso. - dice Xever.
Los chicos, entonces salen de detrás de una columna.
Los cuatro se acercan a Bradford y Xever, y estos lo aprovechan, ¿Cómo iban a desobedecer a Saki? (ahora conocido como Shredder)
- ¡Xever, ahora! - grita Bradford, entonces los dos cogen a los chicos por el cuello de sus chaquetas para que no pudieran morderles, y no dejarles tocar el suelo.
Uno a uno, Bradford y Xever fueron dejando a los cuatro niños en distintos niveles del subsuelo *.
Los encadenaron de pies y de manos, dejándolos sólo con la libertad de movimiento de poder ponerse de pie.
...
- ¿De dónde vamos a sacar el dinero para el billete? - se preguntaba a sí mismo retóricamente Splinter, y también a Tomoya, quien ya sabía todo lo que había pasado con los chicos.
- No pienses en eso ahora, ¿Qué pasará cuándo volváis aquí otra vez? Saki ya sabe que vivís aquí, este ya no es lugar seguro para vosotros. - dice Tomoya.
- ¿Adónde iremos entonces? - pregunta Splinter.
~Flashback*~
- Qué noche mas hermosa, ¿verdad? - dice Shen.
- Es en noches como esta cuando me doy cuenta lo afortunado que soy, por teneros a ti y a la pequeña Miwa. - dice Splinter dándole una preciosa flor de cerezo a Miwa*.
- Yoshi... ¿Y si nos vamos? , vayámonos lejos de aquí, siempre quise visitar América, la ciudad de Nueva York. - dice Shen mirando a las estrellas.
- Shen, tengo muchas responsabilidades aquí, lo sabes: estando padre enfermo, el dojo... - al contrario de Shen, Yoshi mira al suelo.
- El dojo... ¿Cundo vas a dejar esa vida atrás?, este el último clan de su clase. - dice Shen enfadada.
- Y por eso debe perdurar, ¿Tengo que explicártelo otra vez? - contesta también enfadado Yoshi dándose la vuelta quitando la mirada a Shen.
- ¡Los ninjas ya no tienen cabida en este mundo! Tienes que decidir, esta no es vida para Miwa... si le diera por seguir tus pasos. - dice Shen tirando la flor que tenía Miwa y empieza a caminar para irse a casa sin Yoshi.
- Shen... Déjame acompañarte a casa. - Yoshi intenta arreglar la pelea que ahora se daba cuenta que había tenido con su amada.
- Puedo cuidarme de mi misma, siempre lo he hecho. - dice Shen y se va dejando sólo a Yoshi.
~Fin del Flashback~
- Nueva York... - Splinter se despierta del recuerdo.
- Tengo un viejo amigo allí, te daría trabajo y así conseguirías el visado para poder entrar en Estados Unidos; y en una ciudad de 8 millones de habitantes nadie sospecharía de ti o de los chicos. - dice Tomoya. - Vete a Tokio, cuando vuelvas tendré todo listo para que te puedas ir a Nueva York.
- Yo... Tomoya... Muchas gracias. - dice Splinter abrazándole. - Me voy ahora mismo al aeropuerto, tendré que usar todos los ahorros...
- Lo importante es que salves a tus hijos. - dice Tomoya.
- Es verdad. Adiós viejo amigo. - Splinter sale de sala para irse a Tokio cuanto antes. - Shen, por fin cumpliré tu sueño de ir a Nueva York, aunque no de la forma que a mí me hubiese gustado.
...
En Tokio, guarida del ahora conocido como Shredder.
Habían sido tres horas de avión, pero por fin había llegado.
Splinter había llegado ya a la guarida del que fuera un día su hermano y amigo.
Consigue entrar por el tejado y escucha una conversación muy interesante.
- Maestro no hay ni rastro de Hamato Yoshi todavía. - dice Bradford a Shredder.
- ¡Esa vil rata! ¡Cuando llegue aquí le obligaré a ver como mato a sus hijos uno a uno! ¡Y como su preciada hija disfruta viendo eso! - grita Shredder dando un gran puñetazo en su trono.
- Ma-maestro sé que no debo aconsejarle, usted el maestro y eso, pero creo que no debería gritar tan alto, Karai no sabe que es la hija del estúpido de Hamato. - dice Xever, intentando no sonar como si quisiese dar una orden a Shredder.
-Crash-
"-Miwa... - pensó Splinter."
Su mente se había roto en mil pedazos; su hija estaba viva, y pensaba que Saki era su verdadero padre.
- Eso da igual Xever, no me puede oír, está en el subsuelo, en las celdas, quiere ver uno a uno a los estúpidos hijos de Hamato Yoshi, eso le ayudará a alimentar su odio hacia él. - dice Shredder.
Miwa... Miwa iba a conocer a sus hermanos, aunque ella no lo sabía, por lo menos Splinter ya sabía algo importante, sus hijos estaban en el subsuelo.
...
- Toma desdentado. - dice Karai lanzando un bol de arroz a Donatello, él al igual que sus hermanos no habían comido nada desde el día anterior, sólo otro bol de arroz que le habían dado a cada uno nada más despertar del sedante.
- ¿Qué es esto? - pregunta Donatello.
- No sé al verte en la tele parecías más inteligente, y yo pensaba que sabías lo que era el arroz. -dice Karai sarcásticamente.
- Ja-ja... Aunque... Gracias... - dice Donatello empezando a comer. - No comía nada desde hace dos días.
- Qué educado, papi te enseñó a decir "gracias" a tus mayores.
- Eh que tú tienes pinta de tener mí misma edad, si pudiera moverme...
- Pero no puedes porque estás encadenado, lo que está haciendo mi padre con vosotros es injusto, vuestro padre tiene la culpa, no vosotros.
- ¿Quién es tu padre?
- Esa cabeza de metal, llamada Saki, aunque ahora le ha dado por llamarse "Shredder", la verdad un nombre ridículo.
- Saki... - se dice a sí mismo Donatello. - ¿Cuándo dices mi padre, te refieres a Hamato Spl... Esto... Yoshi? ¿De qué tiene la culpa?
- ¿No lo sabes? ¡Él mató a mi madre! ¡Mató a Tang Shen por envidia a mi padre, porque ella le eligió a él y no a tu padre!
- ¡Qué! Tú eres hija de Shen... ¡Tú eres Miwa! ¡Escucha, Hamato Yoshi no mató a tu madre! ¡Saki te está engañando! ¡Tú eres hija de Yoshi, él estaba casado con Shen!
- ¡No mientas! ¡Mató a mi madre!
- ¡No tu padre es Hamato Yoshi!
- Cómo sigas diciendo eso, ¡tus hermanos se quedan sin comer!
Entonces Donatello enmudeció, sus hermanos estarían igual de hambrientos que él, no podía hacer que por su culpa no comieran.
- Así está mejor, ¿Algún mensaje para tus hermanos?
- Sí, sólo diles, no digáis nada de padre, pero por favor, llévales la comida, no se la quites por mi culpa, por favor. - dice Donatello mientras le tiembla la voz.
- Se lo diré, pero sólo para que no digan mentiras como tú, y comerán, ¿Vale? No soy tan despiadada como tu padre.
...
Un nivel de subsuelo más y varios minutos después.
- Tú no saliste por la tele. - dice Karai a Leonardo, haciendo lo mismo con la comida de Donatello, lanzársela por un pequeño hueco de la celda hecha para este propósito.
- Puede que no fuera lo suficientemente listo o sí y fue un error que no estuviera yo en la tele... - dice Leonardo.
- ¿El sarcasmo es cosa de familia? Por cierto tu hermano tiene un mensaje para ti: "No digáis nada de padre". Y personalmente yo creo lo mismo, casi os quedáis sin comer por su culpa.
- Pero estoy comiendo, ¿No? ¿Y cómo es que Saki nos deja comer después del numerito de Raph?
- Os estoy dando la comida por mi cuenta, así que, calla.
- Está bien.
- Me voy ya, hasta nunca. - dice Karai abandonando a Leonardo.
- Hasta nunca... - dice Leonardo, sin que nadie le pueda escuchar.
...
- El otro que salió en la tele diciendo que era muy listo, para ser tan listo deberías saber que no se debe a enfadar a un enemigo. - Karai vuelve a lanzar otro bol de arroz, pero esta vez a Michelangelo.
- Créeme no lo volveré a hacer, por mi culpa... Ya estoy otra vez, no volveré a decir nunca nada a un enemigo. - se dice a si mismo Michelangelo en voz alta.
- Veo que no te hace falta el mensaje de tu hermano tan dramático.
- ¿Qué le ha pasado a mi hermano? ¿A cuál de ellos? -grita Michelangelo sobresaltándose de repente.
- Tranquilo, nada, es de parte del desdentado: "No digáis nada de padre". Muy adorable la verdad.
- No hacía falta que lo dijera, no voy a hablar contigo sobre nada.
- Vale, allá tú, creo que será tu última visita en un laaaargo tiempo, ¿Algún mensaje a tu hermano salta-chispas? Por cierto te daré un consejo, tenéis que controlarle mejor, por lo menos ya tiene un recordatorio para el resto de su vida, esa preciosa futura cicatriz de parte de mi padre.
- T-tú... ¿Eres la hija de Saki?
- Sí, ¿Y qué pasa con eso? ¡Anda no empieces como el desdentado! Me voy antes de que digas algo de lo que te puedas arrepentir. - y Karai deja sólo a Michelangelo.
- Es la hija de Saki... ¿Cómo? - piensa Michelangelo hacia si.
...
- El último, ¡Por fin! Hamato Yoshi, no podía tener gemelos o sólo un hijo, no... Tenía que tener cuatro hijos, ¡A la vez! ¿Sabes qué he visitado a tus hermanos? Son insufribles, al igual que tú, aunque mi padre ya te habrá enseñado a callarte ante alguien superior, ¿Y sabes lo mejor de todo? ¡Qué ese recordatorio estará en forma de cicatriz en tu mejilla el resto de tu vida! Para recordar a tus hermanos, a tu padre y a ti quien es el mejor. - Karai estaba intentando hacer enfadar a Raphael.
Aunque en el fondo Karai tenía razón…
El corte que le había hecho Shredder en la mejilla le había enseñado a que no debía provocar a un enemigo.
Esto había desembocado en una nueva capacidad de paciencia mayor.
Pero claro, hasta esta nueva paciencia recientemente adquirida, tenía un límite, y Karai quería llegar a este.
- Definitivamente tú eres mucho más listo que tus hermanos. El primero que he visto, el desdentado, por su culpa casi no coméis, no es muy espabilado la verdad, va de listo, pero no lo es, por cierto un mensaje suyo, "no digáis nada de padre", me he cansado de decir eso ya. Bueno si os tiene que decir eso el menos espabilado de vosotros, quiere decir que el nivel de vuestra inteligencia colectiva no es muy alto. - Karai, se estaba poniendo nerviosa, no estaba consiguiendo lo que quería con Raphael. - Y ya tus otros dos hermanos, son muy adorables la verdad... Debería haberos dejado sin comer nada, así dejarían de serlo, o bueno decirle a mi padre que llegué más lejos que contigo; tal vez matarlos haría que tu tonto padre viniese más rápido, ¿No crees? ¿O quizás que tú vieras como mueren los tres, y dejarte vivo, para ver como sufre el último de sus hijos? ¿Qué crees? ¿Matar a tus hermanos? ¿No te parece un buen plan?
- ¡CÁLLATE! ¡NI TU PADRE ENLATADO O TÚ VAIS A TOCAR NI A MI PADRE, NI MUCHO A MIS HERMANOS! ¡Y SI LO HACÉIS OS LA VERÉIS CONMIGO! - grita por fin Raphael, de una forma muy violenta, tal y como quería Karai.
- ¡Ha funcionado! ¡Jajaja! - empieza a reír Karai sin parar. - ¿No aprendes verdad? Puedo manipularte como quiera, ¡Es genial!
- ¿Te parece gracioso hablar de matar a gente así como así? - dice furioso Raphael.
- No, sólo me parece gracioso cuando se trata de tu padre, y por cierto, por eso era el mensaje de tu hermano, le he hecho lo mismo a él, aunque no ha reaccionado ni la mitad de fuerte que tú. Bueno me aburro, adiós cabeza caliente.
- Mi padre siempre tendrá el doble de honor que tú o tu padre enlatado podáis llegar a tener los dos juntos en vuestras vidas. - dice Raphael.
- Una última cosa, por eso que acabas de decir, le diré a mi "padre enlatado" que no te de comida en tres días. No sabes lo que tú ESTÚPIDO Hamato padre ha hecho, si lo supieras no querías ser su hijo. - dijo Karai como si escupiese cada palabra.
- Y si tú supieras lo que hizo el tuyo tampoco lo serías. - dice Raphael como Karai, como si escupiese cada palabra.
- Hasta nunca cabeza caliente. - y Karai se va.
...
Splinter, estaba intentando dar la forma de ir a las celdas subterráneas para salvar a los chicos, pero a la vez la cabeza le iba por mil, su hija estaba viva, y no podía hacer nada para hablar con ella, o simplemente, verla por primera vez después de más de 10 años...
Tras que Xever, Bradford y Shredder se fueran de la sala del trono, sólo quedaron los guardias.
- Qué asco... Tengo que vigilar a uno de los críos, ¿por qué no lo hace Bradford o Xever? - pregunta un guardia a otro.
- Ellos se los han llevado a las celdas, algo es algo. Eso sí el pequeño tostador se ha llevado una buena lección de Shredder. - dice el guardia.
"¿Pequeño tostador? ¿Será Raphael? ¿Qué le han hecho?" Piensa preocupado Splinter.
- Bueno, me voy ya, no quiero que luego Bradford me diga algo por llegar tarde. - se va el guardia de la sala.
En ese momento, Splinter baja del techo y deja inconsciente al otro guardia, iba a seguir a quien tenía que vigilar a uno de los chicos, debía seguirlo con cuidado de que no se diera cuenta.
Lo siguió durante un rato; pasillo izquierda, pasillo a la derecha, escaleras... Esa guarida era un perfecto laberinto.
Hasta que al final llegó a quien tenía que vigilar: Donatello.
Splinter no dejo ni siquiera entrar al guardia a la puerta que llevaba a las celdas donde estaba Donatello: cada uno de los chicos tenía un nivel entero de celdas para ellos solos.
Antes de dejarlo inconsciente le preguntó donde estaban los demás.
- ¡Suéltame! - grita el guardia, pero Splinter preta un punto de presión en el cuello y hace que no pueda gritar.
- ¿Dónde están los otros tres niños? - pregunta Splinter aflojando un poco la fuerza.
- Están todos a un nivel de diferencia, el tercero está solo tres pisos más abajo, por favor suéltame. - pide desesperado el guardia.
- Muchas gracias. - y Splinter le deja inconsciente, no sin antes coger las llaves para poder abrir la puerta sin llamar mucho la atención.
Va abrir la puerta, con lo que Donatello hace que oiga unos pasos, y se ponga nervioso.
- ¿Quién es? ¡Si eres la chica de antes vete! - grita Donatello intentando no parecer asustado, pero lo estaba.
- ¡Chst! Donatello, no grites tanto, te puede oír alguien. - dice Splinter apareciendo.
- Papá... - Donatello se da cuenta de quien es la voz. - Pensaba que no ibas a venir...
- ¿Cómo os iba a abandonar, mi pequeño? - pregunta retóricamente Splinter a la vez que abre la puerta de la celda.
Intento abrir las cadenas con la llave, pero no funcionaba así que, tenía que forzarlas con una ganzúa.
- Quiero irme a casa... Saki... tenía a Mikey... casi le... - se empieza a quebrar la voz de Donatello. - Y luego Raph... Pensé que... que sería capaz de... de matarlos. - Donatello empieza llorar; mientras Splinter le intentaba quitar la primera, pero al terminar de oír esas palabras, sabe que es más importante que este con él que le quite todas esas cadenas, así que le abraza.
- Tranquilo, están bien, ambos están bien, ¿Vale? No voy a dejar que Saki les haga nada a ellos, a Leonardo o a ti. ¿De acuerdo? Antes tendría que pasar por encima de mí para haceros algo. -dice Splinter separándose de Donatello.
- Pero... y si en estas horas... - intenta continuar Donatello, pero es interrumpido.
- Estoy aquí, les iré a rescatar, sé que estaba bien, he escuchado hablar a los guardias de ellos. Tus hermanos están bien.
- Vale...
Y Splinter vuelve a forzar las cadenas hasta conseguir quitar todas.
- Quiero que te quedes aquí, ¿Vale? Nadie vendrá aquí a vigilar, es el sitio más seguro, yo tengo que ir a por tus hermanos. - dice Splinter con ademán de irse.
- ¿Qué? No, por favor, por favor, no quiero volver a estar sólo, no quiero que te vayas, por favor... ¿Y si voy contigo?- Donatello pone una gran expresión de miedo, más sus ojos rojos de llorar, le daban más credibilidad, había estado sólo casi 6 horas...
- Es peligroso, no quiero que te hagan daño. -
- Por favor...
- Está bien, pero irás detrás de mí y no avanzarás a menos que te lo diga, ¿De acuerdo? - Splinter pone las condiciones, y Donatello asiente.
Splinter hace ademán de salir pero Donatello le detiene.
- ¡Espera! ¿Sabes que he dicho algo de una chica antes? – pregunta Donatello.
- Sí, ¿por qué lo dices? – contesta Splinter.
- Ha dicho que tú eras: "Hamato Yoshi". Y me he acordado de que ese era tu nombre antes de adoptarnos, y al preguntarle quien era, ha dicho que era la hija de Saki.
- ¿Adónde quieres llegar? – pregunta extrañado Splinter.
- Bueno, pues ha dicho que tú mataste a Tang Shen, y sé que eso es mentira, entonces he pensado, que ella era Miwa, y bueno, al pensar eso, he visto que se parecía mucho a ti… Y bueno creo que…
- Sé que es Miwa y se que está viva…
- ¿C-cómo lo sabes? – pregunta Donatello.
- Se lo he oído a Saki, antes de venir aquí a por ti.
- ¿Se lo dirás a los demás?- dice Donatello refiriéndose a sus hermanos.
- Sí, pero cuando crea que sea el momento. Ahora no sería el momento de decírselo. – concluye Splinter
Ambos, salen de la celda, y empiezan a bajar por las escaleras, hasta que encuentran otra puerta como seguridad extra a las celdas de ese piso, al igual dónde estaba Donatello.
Splinter fuerza la cerradura y entra, por suerte, no había ningún guardia, sólo estaba Leonardo, quien estaba empezando a asustarse al oír ruidos raros en la puerta, así que se da la vuelta completamente, hacia la pared, y pone su cabeza entre sus rodillas cerrando los ojos, esperando que ese ruido no fuera para que se lo llevasen de ahí.
- Leonardo, pequeño... Soy yo... - dice Splinter al ver a Leonardo de espaldas, y este se da cuenta, que la voz era de su padre.
- Papá, ¡Estás aquí! - empieza a llorar Leonardo, mientras Splinter abre la celda con las llaves robadas.
- Donatello, ven no hay nadie vigilando. - llama Splinter a Donatello en una voz no muy alta. - Ven, quiero que me ayudes a quitarle los grilletes a tu hermano.
- ¡Donnie! - Leonardo pone una gran sonrisa al ver a su hermano. - Estáis aquí, yo... ¿Donnie estas bien? ¿Qué te ha dicho la chica extraña de antes para que dijeras ese mensaje tan raro?
- Bueno, te lo contaré luego... - dice Donatello cogiendo la ganzúa que le daba su padre.
- Vale, la argolla se abrirá si consigues meter la ganzúa donde tendría que ir, prueba puede que te cueste, pero... - le explica Splinter a Donatello para abrir las cadenas.
- ¡Ya está! - Donatello suelta la cadena del brazo derecho de su hermano.
- Gracias Donnie. – agradece Leonardo a su hermano con una gran sonrisa
- Qué rápido, ¿Por qué no abres todas? – Splinter da la ganzúa a su hijo muy sorprendido.
- Vale. - contesta Donatello.
En menos de 5 minutos, Leonardo ya estaba libre.
- Leonardo, cielo... Como me alegro que estés bien... - abraza Splinter a Leonardo, entonces Leonardo ve esa mirada, la que Splinter sólo tenía cuando miraba la foto de Shen y Miwa, pero ahora la había puesto por él...
- Quiero que os quedéis aquí, ya estáis los dos, así que protegeros el uno al otro.
- ¿Qué? - se desconcierta Leonardo al oír esas palabras de su padre.
- ¿Otra vez? ¡Te podría ayudar a abrir las cadenas más rápido! - Donatello exige ir con su padre.
- ¡NO! - grita fuerte Splinter como si estuviese enfadado, aunque en realidad estaba muy preocupado, aun así, este grito hace que Leonardo y Donatello se sobresalten. - Ya lo sé... Pero no quiero arriesgarme, a lo mejor esta vez si que hay guardias, y por lo menos sé que vosotros dos estáis seguros aquí. Lo siento, pero os quedáis aquí. y Splinter se va, dejando a Leonardo y Donatello con la palabra en la boca.
¿Cómo iban a hacer caso a su padre en esa situación?
Cuentan 60 segundos, y empiezan a seguirle.
Leonardo va primero, y va diciendo si su padre está delante o no para avanzar sin que los detecte, así hasta que llegan al final de la escalera, y van a ver algo que no han visto nunca, al igual que Michelangelo, que estaba viendo a su padre siendo atrapado por 4 hombres.
Shredder había mandado poner guardias a Raphael y Michelangelo más para "intimidarlos que por seguridad.
Desde luego los chicos iban a ver algo que nunca habían visto a lo largo de su corta vida: Ver a su padre en acción...
Uno de los cuatro le agarra por la espalda pero Splinter le coge por el hombro derecho y le lanza por encima de su propio hombro.
Viendo esto los otros tres soldados se lanzan a la vez por Splinter, uno de ellos iba a hacerle una patada dirigida a la cabeza, para ello, estaba cogiendo carrerilla, mientras los otros dos le agarran por los hombros y piernas respectivamente.
Pero Splinter no se dejaría atrapar así como así, aprovechando la inercia del soldado que hacia la patada, cogiéndole de las piernas, girando junto con el soldado, le da al soldado que estaba agachado para cogerle las piernas en la cabeza, haciendo que reboten hasta la pared, luego el soldado de la espalda es tirado por la dirección del hombro de Splinter como el primer soldado.
La pelea había terminado; para algo servía haberse entrenado en ninjutsu desde los 5 años de edad.
- ¡Papá, has estado alucinante! - grita Michelangelo de alegría desde la celda.
- Gracias. Te voy a soltar rápido, y te llevaré con Leonardo y Donatello, te están esperando en otro piso. - dice Splinter abre la puerta de la celda con las llaves.
- ¿En otro piso? Pero si están aquí, justo al otro lado de la puerta. Por cierto, me alegro de veros chicos... Estaba preocupado por vosotros. - dice Michelangelo.
Tras terminar de hablar Michelangelo, Splinter gira la cabeza y lo confirma, y efectivamente, Leonardo y Donatello estaban justo detrás de él, entonces se levanta y va hasta donde están ellos.
- ¿Qué os dicho? ¿Y si os hubieran visto los soldados? ¿Qué haría yo si os hacen algo? - más que en tono de enfado, Splinter estaba hablando en tono preocupado. - No volváis hacerlo, no sé que haría si os llegan a hacer algo los soldados.
- Les habrías ganado, como ahora, por cierto, has estado increíble... - se aventura a decir Leonardo.
- Es verdad, tu velocidad era increíble. - continúa Donatello.
- Mejor que uno de mis robots de juguete, la verdad es que muchísimo mejor. - concluye Michelangelo.
Estas frases hacen sonreír a Splinter.
- Gracias, pero, agh... - Splinter sonreía por primera vez en tres días, incluso en momentos difíciles, esos niños eran capaces de sacarle una sonrisa, incluso en la hora tan oscura que era ese momento, sus pequeños, eran capaces de ver la esperanza que él no era capaz de verdad.- Da igual. Donatello, por favor, quítale los grilletes a tu hermano, lo harás más rápido que yo.
Ya quitados los grilletes, Michelangelo va abrazar a su padre y luego a sus hermanos.
- Sé que me vais a seguir igualmente así que... Podéis venir conmigo, pero no avanzaréis hasta que yo os diga, ¿Entendido?
Los chicos asienten y se ponen en marcha.
Con Splinter por delante, los chicos van avanzando poco a poco, hasta que llegan muy cerca de la puerta, Splinter se había aprendido la distancia que había en todas las escaleras, era igual en todas, así que sabía donde estaba la puerta para acceder a las puertas.
- Quedaos aquí, oigáis lo que oigáis, no avancéis hasta que no os diga. - Splinter advierte severamente a sus hijos, y estos asienten, sabían que no debían avanzar; por que si los atrapaban serían moneda de cambio.
Había cuatro guardias "vigilando" a Raphael, al igual que con Michelangelo, pero esta vez a diferencia de la primera, Splinter tenía un plan para acabar con los guardias rápida y sigilosamente.
Con las llaves robadas, abre la puerta que llevaba a las celdas, y rápidamente se agacha y esconde.
- ¿Cómo se ha abierto la puerta? - pregunta uno de los guardias. - ¿No la habíais cerrado?
- Sí, a lo mejor no está cerrada bien… - contesta otro.
- Pues ve a comprobarlo. - vuelve a decir el primer guardia, y el segundo va a comprobar que sucede, todo según el plan de Splinter.
Al llegar a la puerta, Splinter le coge del cuello y le da en un nervio de presión haciendo que quede inconsciente, pero Splinter amortigua el ruido de la caída y los guardias no oyen nada.
Los guardias al ver que no vuelve su compañero se empiezan a extrañar.
- ¡Eh! ¿Qué tal vas por ahí? - grita un guardia, no oye respuesta así que va a la puerta. - ¿Pero no nos has oído?
Y otro guardia queda inconsciente por Splinter.
Los otros dos soldados que quedan, al ver que no vuelven ninguno de los otros dos que les acompañan, deciden ir a ver que pasa, pero esta vez, con las armas fuera y en posición de alerta.
Y Splinter acaba rápidamente con los dos.
Mientras Raphael, observa la escena igual de extrañado que los guardias, ¿Cómo es que no volvían? Pero a la vez se alegra por este extraño sucedo que lo deja a él sólo en las celdas.
Aunque, esta efímera alegría se desvanece cuando oye acercarse a alguien que no eran los guardias, así que decide darse la vuelta y hacer como que no se ha dado cuenta de nada.
- Raphael, soy yo, papá, no pasa nada, date la vuelta. - dice con voz muy dulce Splinter.
- ¡Papá! ¡Estás aquí! - grita de alegría Raphael, y Splinter ve por primera el golpe que le había dado Saki con sus cuchillas.
- ¿Cómo te...? ¿Estás bien? ¿Te duele la mejilla? - Splinter abre rápidamente la celda, y se agacha para estar a la altura de Raphael y empieza a preguntar preocupado, la herida al no haber sido desinfectada, estaba muy mal, iba a ser una cicatriz que nunca se iba a ir.
- Sí estoy bien, h-ha sido Saki, él me ha hecho esto... Me puse nervioso y por eso ahora tendré esto para siempre. - Raphael baja la mirada y pone su mano en la mejilla izquierda para taparse la herida, no quería que nadie la viera.
- Tranquilo, no pasa nada, ¿Y qué si no se va? Seguirás siendo Raphael Hamato con marca o sin ella, y te lo voy a demostrar, ¡Chicos ya podéis venir! - grita muy fuerte Splinter para que los chicos le oyeran desde el pasillo.
Y los tres van corriendo para ver a su hermano.
- ¡Raph! - gritan los tres al unísono lanzándose y luego aplastando a Raphael en un pesado abrazo para él.
- ¡Por favor! ¡Aire! - suplica Raphael medio asfixiado por la euforia de sus hermanos, y estos se apartan. - Yo también me alegro de veros.
- Donatello ya sabes que hacer. - dice Splinter ofreciendo la ganzúa y Donatello asiente.
Todos estaban por fin a salvo.
...
Estaban todos afuera de la guarida, en la azotea, Splinter había sacado a los chicos y les dijo que el volvería a entrar, quería ver a Saki; pero antes de irse les advirtió.
- Coged esto. - Splinter da a sus hijos su reloj. - Si no vuelvo en una hora, quiero que os marchéis de aquí.
- ¿Sin ti? - preguntan al unísono los cuatro.
- Sí... Y quiero que por la calle pidáis dinero a alguien y llaméis a Tomoya en una cabina telefónica o lo que sea, ¿Os sabéis el número de su casa o el del dojo?
Leonardo, Raphael y Michelangelo niegan con la cabeza, mientras que Donatello asiente tímidamente.
- Muy bien pequeño genio. - Splinter le acaricia el pelo a Donatello. - Si no vuelvo llamadle a él.
- ¿Por qué tienes que volver? - pregunta de repente Michelangelo en un tono que era de enfado. - Siempre dices que la venganza solo crea más dolor, ¿entonces para qué vas a ir? ¿Para vengarte de Saki?
- Michelangelo... Tengo que volver, tengo que hacerlo, lo siento. Volveré en una hora. Os lo prometo.
- ¿Y si no? - Michelangelo sigue hablando enfadado. - ¿Qué pasaría entonces?
- Sé que estaríais bien. No voy a entretenerme más, debo ir, lo siento hijo. - entonces Splinter abraza a sus hijos. - Volveré, lo prometo. - entonces mira a Michelangelo, quien está muy enfadado. - Te lo prometo, volveré.
- No tendrías que volver si no te fueras. - dice Michelangelo con una lógica irrefutable.
- Volveré, hasta dentro de una hora pequeños. - dice Splinter bajando de la azotea ignorando el comentario de Michelangelo.
- Odiadme si queréis por lo que voy hacer ahora, aunque no nos acordemos, es como cuando nos abandonaron el día que nacimos, lo que pasa es que esta vez si sabemos como y quien nos ha abandonado. - entonces Michelangelo, se va a la otra punta de la azotea, y se sienta allí, escondiendo su cabeza entre sus piernas.
Leonardo, estaba de acuerdo con su hermano, iba a volver por su pasado, para vengar a su verdadera familia, y se cumplió lo que pensaba, por fin había abandonado a sus hijos sustitos, y cuando derrotase a Saki, estaría por fin feliz, y ya no los necesitaría, y por lo tanto como había dicho Michelangelo, les abandonaría...
O eso sentían que iba a pasar con ellos...
A su vez, Raphael y Donatello, pensaban todo lo contrario, ya que ellos sabían que su padre iba a volver.
Pero el único que sabía porque Splinter volvía, era Donatello, no le había dicho a sus hermanos de que Karai era Miwa, y que Shredder le había mentido toda su vida, por eso sabía que tenía que volver, para descubrir más sobre Karai...
...
Splinter había llegado a la sala del trono otra vez, pero esta vez...
- ¡Saki! ¡No querías verme! ¡Pues aquí me tienes! - grita muy fuerte Splinter.
Entonces las luces se apagan y aparece Shredder detrás de él.
- Veo que has venido, buena elección Yoshi. Tras tantos años, por fin nos vemos, por fin podré matarte. - Shredder lo dice de forma malvada.
- Veo que has hecho lo que te dije que no hicieras, vivir siempre con odio. - dice Splinter.
- ¡Tú me robaste el amor de Tang Shen! - Shredder coge del cuello a Splinter para intentar a ahogarle.
- ¡Nunca te perteneció! ¡Shen me eligió a mí! - Splinter se libra de Shredder dándole un codazo en la tripa.
- ¡Mataste a Shen! ¡Perdí a Miwa! ¡Y ahora me quieres quitarme a mis hijos! ¡Cómo hiciste con Shen! - Splinter aprovechando el dolor de Saki, le coge del hombro y le tira al suelo, y le inmoviliza quedando encima de él en el suelo.
- ¡Tú me hiciste sufrir el doble! ¡Toda mi vida te creíste superior a mí! ¡Tú estúpido padre me engañó toda mi vida! ¡Tu estúpido clan me esclavizó durante treinta años! ¡Sólo cumplo con mi venganza! - entonces Saki le da una patada en los genitales a Splinter, y queda libre.
- ¿Por qué sigues aferrándote a todo ese sufrimiento? - grita Splinter.
- ¡Porque hoy por fin cumpliré mi venganza!
Saki saca sus cuchillas, y se lanza a por Splinter, este que no tiene ningún arma para poder bloquearlas; gira para esquivarlas.
Saki, enfurecido por no haberle dado, empieza a perseguirlo e intentar darle, pero Splinter va hacia atrás para esquivar todos los golpes.
Splinter da una voltereta hacia atrás y consigue ponerse en pie.
Escapa por una diagonal, y rápidamente se pone a la espalda de Saki, le coge los hombres, inmovilizándolo, le da en un punto de presión en el cuello y lo mantiene hasta que Saki queda reducido en el suelo de dolor.
- ¡Me quitaste toda mi vida! ¡Así que yo hice lo mismo! ¡Robarte la hija que yo debería haber tenido con Tang Shen! - dice Saki.
- ¡Miwa! - dice Splinter en una gran ira, y apreta más fuerte el cuello de Saki haciendo que grite por el dolor, lo había confirmado Saki, le había robado a su hija, y la había criado como suya.
- ¡Padre! - grita muy fuerte una joven voz femenina con una katana en su mano, era Karai.
- ¡Hija mía! Él es Hamato Yoshi. - dice Saki con gran dificultad.
Splinter dándose cuenta de que estaba detrás alguien, se da la vuelta librando a Saki y bloqueando la espada que Karai empuñada sin ninguna experiencia, por lo que fue fácil bloquear la hoja con las dos manos.
- Miwa... - Splinter mira a los ojos a Karai y se da cuenta, eran los ojos de su pequeña hija, que hacía más de diez años que no veía; aquellos ojos que un día le miraban con gran amor e inocencia, ahora le miraban llenos de odio e ira.
- ¡Mi nombre es Karai! ¡Mi padre me ha contado lo que hiciste a mi madre! ¡Así que yo voy a hacer lo mismo contigo ahora! – Karai grita con gran ira.
Splinter no podía luchar, no podía luchar contra su propia hija, era la hora de terminar aquella pelea, entonces, sale corriendo, y salta hasta la ventana, Karai que no tenía tanta velocidad no le podía seguir...
- ¡Cobarde! - grita con gran ira Karai al ver huir a Splinter, pero ve a su padre en el suelo y va a ver como está. - Padre... ¿Estás bien?
- Sí, lo estoy. Manda a los guardias que vigilen las salidas, no quiero que los hijos de Hamato Yoshi escapen.
- Sí padre.
...
En la azotea donde estaban los chicos, Splinter llega destrozado por ver a su hija de esa manera.
- ¡Papá! - gritan de alegría Raphael y Donatello, mientras que Leonardo y Michelangelo ocultan la alegría al ver a su padre sano y salvo.
- Yo también me alegro de veros, cielos míos. - dice Splinter, abrazando a Raphael y Donatello. - Leo... Mikey... Por favor... Venid... Tenía que ir... Siento haberos dejado solos, pero debía ir, lo siento, a los cuatro, de verdad... En realidad no, debería haber estado con vosotros...
Y por primera vez en toda su vida, los cuatro ven llorar a su padre...
- Perdonadme, por favor. - dice Splinter entre amargas lágrimas, Raphael y Donatello que estaban cerca le abrazan.
Leonardo y Michelangelo, sin pensárselo dos veces también van a consolar a su padre; Splinter había explotado, por poco matan a sus hijos, y tras ver a su hija por primera vez en 10 años, se entera de que ella sólo le odia y le desea la muerte.
- Mis pequeños, como me alegro de que estéis bien, no sé que haría sin vosotros, no lo sé... Sois mi vida... Os quiero chiquitines...
- Y nosotros a ti... - dicen al unísono los cuatro.
...
Gracias a todos por leer. ^^
Y tras un milenio, ¡volví!
Siento no haber actualizado en tanto tiempo.
Y aunque sea muy tarde, ¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo!
Y bueno vuelta a la rutina con los asteriscos:
1*: Sacado de lo que dice Splinter a Michelangelo en la temporada 1, capítulo 20, de la serie de 2012, se lo dice cuando le derrota Raphael, y Splinter hace que le coga y le chupa, la verdad es que es una buena táctica de lucha (y me pareció gracioso ponerlo).
2*: Bueno, todo este capítulo está inspirado en la guarida de Shredder de tmnt 2012 también.
3*: Diálogo sacado palabra por palabra de la temporada 3, capítulo 20, de tmnt 2012. Enserio, ese capítulo es superbonito, me gustó mucho.
4*: La flor de cerezo en japonés se llama Sakura, me pareció curioso ponerlo.
Este capítulo está inspirado especialmente en el del asterisco 3, y el capítulo 26, temporada 1 de 2012, (sobre todo lo de la parte de Karai.
Gracias a todos por leer y en especial a:
mariana ochoa: Siento haber tardado en actualizar, y haberte hecho llorar en el anterior capítulo. Dentro de dos semanas se estrenan los nuevos capítulos de las tortugas, bueno los vi en coreano, no voy a spoilear pero… Guau con esos capítulos.
Actualizaré en dos semanas.
Gracias a todos por leer, especialmente a ti mi querido lector fantasma.
Hasta la próxima ;)
