(╯°□°)╯︵ ┻━┻)
VII
Durante el tiempo en que la princesa estuvo 'desaparecida', Hyrule lamentablemente fue deteriorándose. Los ataques de monstruos era cuestión de todos los días.
Numerables aldeas y pueblos eran atacados diariamente. Muchos otros desaparecieron junto con sus habitantes por pestes y otras calamidades. Los sobrevivientes huían buscando seguridad en el reino, pero éste se encontraba sobrepoblado y no daba abasto. Sin mencionar que tampoco era inmune a las desgracias.
La ayuda vendría de la fuente menos esperada.
Pero, ¿Se le podría llamar realmente ayuda?
El desierto Coloso y sus pocos habitantes era la única población que se creía que no se había visto afectada. Su ventaja radicaba en que poseían una defensa natural al estar rodeados por tierras movedizas y los depredadores funcionaban como guardianes. La única manera de acceder era, si se poseían los 'lentes de la verdad'. Pero aún si se obtuviesen eso no era garantía segura.
Después de todo, el desierto está lleno de sorpresas peligrosas.
El líder del pequeño grupo de Gerudos, un brujo, regia en base al temor. Día con día desaparecían por lo menos tres mujeres que no eran vistas nunca más. Nadie se explicaba la razón y su líder no le prestaba atención a la situación. Aunque querían investigar, ninguna de las mujeres se atrevía. Todas tenían demasiado miedo de preguntar y ser tildadas de subversivas.
El brujo habitaba en la seguridad del fuerte. Siendo el único hombre y siguiendo las estrictas tradiciones, se le había proclamado rey. Realmente ninguna de las mujeres lo apoyaba; pero las circunstancias las obligaron a obedecer.
Si valoraban su vida, lo mejor era someterse –de buena o de mala gana- a la voluntad de su líder.
"Espejito, espejito de la oscuridad ¿quebrantaste el espíritu del héroe para acarrear calamidad?"
En la soledad del fuerte, el sujeto se dedicaba a hacer investigaciones. Un singular espejo era lo único que adornaba una de las paredes de la oscura habitación. A simple vista, parecía un espejo común y corriente pero en realidad contenía un gran secreto.
El poder del espejo radicaba en su capacidad de revelar la perversidad de las personas y darles vida. Es un objeto terrible y lleno de oscuridad.
En el vidrio de éste, una silueta se hizo visible. Era la misma que Link enfrento en su entrenamiento espiritual.
"Tus rimas son de lo más patético o ¿Tienes complejo de bruja malvada? ¿Le ofrecerás una manzana envenenada a la princesa?"
"Tsk tsk. Simplemente trato de hacer tu triste existencia un poco más animada ¿y estas son las gracias que recibo?"
La sombra de Link era la única que habitaba en ese malvado espejo, porque el brujo no le permitía salir. Sin perder la paciencia, contesto con voz calmada: "En respuesta a tu primer pregunta, mi contestación no va a animar tu triste existencia"
El sujeto que invoco a la sombra de Link, vestía una larga túnica roja que cubría todo su cuerpo. No se podía observar su rostro, únicamente sus ojos color dorado. Si algo que tenía a su favor el hechicero era su habilidad de guardar siempre la compostura ante las malas noticias.
"Bueno. Lo que le pase o deje de pasar, no afectará el desenlace"
"¿Y entonces para que me haces perder el tiempo y preguntas?"
"Vamos vamos. Deja la hostilidad a un lado. Yo sé que te aburres en ese… mundo en el que estas"
La sombra se quedo callada. No tenía caso entrar en discusión con el hechicero. Pero si estuviese afuera se encargaría de sacarle los ojos de sus cuencas para después pisarlos. Su odio hacia él era igual de grande que el odio que sentía hacia Link.
"Además" agrego el viejo "Me siento un poco feliz. Si bien los malditos sabios movieron las primeras piezas de éste juego y ocultaron a la princesa y su perro faldero… hay una multitud de cosillas que aún pueden hacerse. Piezas que juntar…"
Dark Link se rio de forma burlesca del brujo. "Jamás vas a ganar… ¿Lo sabes?"
"Todos los nunca llegan. Por cierto ¿Lograste determinar su ubicación?"
"No"
"Hm"
"Si eso era todo, me retiro"
"Antes de que te vayas quiero darte un regalo que sé que nunca vas a olvidar"
La sombra de Link observo al mago oscuro con desdén. Tenía el presentimiento que esta reunión no iba finalizar bien. El tono siniestro de su voz lo delataba.
"Algo que te recuerde, cuál es tu lugar… como la simple copia barata que eres…"
Extendió la mano y luego la hizo un puño. La representación oscura de Link sintió como si alguien tomara su corazón y lo aplastara sin piedad.
"Una. Marioneta. Eso. Eres"
Dark Link uso todas sus fuerza para no soltar siquiera un leve gemido de dolor. No le daría esa satisfacción.
"Tu insolencia será tu final ¿Queda claro?"
La sombra cayó de rodillas ante el dolor y el brujo intensificó la presión sin compasión. Un gemido de dolor, solo uno. Era lo único que deseaba escuchar.
"Agahnim..." Murmuro Dark Link. Era increíble el poder del mago. Tal vez, solo tal vez él si sería capaz de vencer al héroe y transformar al mundo entero en tinieblas. "Un consejo. No seas orgulloso. Lo único que quiero es que me digas si entendiste o no"
Pasaron unos minutos que para la sombra fueron una eternidad. Al fin aburrido, Agahnim cerró su puño con tanta fuerza que sus largas uñas se enterraron en su piel y sangre comenzó a gotear de su mano. Con ese movimiento, la sombra que era dominada a su voluntad fue aplastada desapareciendo en una especie de neblina.
Agahnim ahora, abrió su puño y el cuerpo de Dark Link volvió a regenerarse. Se encontraba tendido e inmóvil en el suelo.
"Cada vez que tú respuesta no sea de mi agrado, tu sufrimiento será más placentero… para mí, claro está"
Tomo un manto rojo que tenía en el centro el símbolo de un ojo del que escurría una lágrima, era la insignia de los sheikah, y cubrió al espejo. Luego se retiro de la habitación. Después de todo, al no obtener una idea del paradero de los mocosos debería buscar una ruta alterna para alcanzar su objetivo.
Un modo de poder obtener control absoluto de la ya debilitada Hyrule. El hecho que el tiempo continuase corriendo le producía una ligera ansiedad pero a la vez, una enfermiza satisfacción.
"Aveil" Después de pronunciar el nombre y chasquear los dedos, una mujer gerudo apareció al instante y se inclino ante su líder.
"Mi señor"
"Avisa a tres de tus guerreras de mayor confianza. Haremos un viajecito a Hyrule"
La mujer agradeció que su rostro siempre estuviera cubierto por un velo rojo. Los gerudo no se inmiscuían jamás en los asuntos de ningún otro reino o raza. Creían ciegamente en que cada quien velaba por sus propios intereses y nada más. No eran ni aliados ni enemigos de nadie.
"¿Alguna duda Aveil? ¿Por qué no te mueves?"
"N-no señor Agahnim. Ninguna duda… ¿Cuándo desea partir?"
Lo pensó por un corto momento, y como si se tratase de un niño consentido respondió: "En una hora"
"¿¡Una hora!"
"Por supuesto o es que ¿no eres lo suficientemente competente para hacer los preparativos en el tiempo estimado?"
"Lo soy, Señor"
Agahnim no se caracterizaba por ser un hombre paciente cuando se cuestionaban sus decisiones. La mujer inmediatamente desapareció para cumplir con la orden recién recibida.
Las desgracias no terminaban de llegar a Hyrule. Una ruina sin paralelo se avecinaba.
Después del entrenamiento y las extrañas voces que Zelda escucho, la jovencita se sintió exhausta. Tan pronto y llegaron a la casa, inmediatamente cayó dormida en el sofá de la pequeña cabaña en la que vivía con Impa. No tuvo siquiera fuerzas de llegar a su cama.
Link al enterarse de que Zelda había regresado, no perdió el tiempo y fue a buscarla. . Después de su mala experiencia, necesitaba sentir seguridad. Algo que únicamente ella era capaz de hacerle sentir. Al llegar a la acogedora cabaña y ver su pacifica forma descansado, su respiración suave y relajada… No tuvo el corazón de despertarla.
Fue a buscar algo con que abrigarle los pies que estaban descalzos. En los años que tenía de conocerla, sabía que ella sufría de pies helados. Al encontrar lo que buscaba de inmediato la cubrió y se sentó a los pies del sofá. Se quedo observándola dormir, ya que raras veces la había visto en ese estado.
"Es de mala educación observar a alguien mientras duerme, joven Link"
La voz de Impa sacó a Link de su pequeño trance. Estaba tan sumergido viendo a su amiga que ni había escuchado los pasos de la sheikah. Se encogió de hombros y continúo con lo que hacía.
"Es que… es extraño Impa"
"¿El qué es extraño?"
"Verla dormir. Siempre es ella quien me despierta a mí… y hmm cambiando de tema… ¿Cómo le fue a Zelda hoy?"
"¿Y no me preguntaras aunque sea por cortesía como estuvo mi día?"
"… " Link miro hacia abajo, haciendo un pequeño puchero y mordiéndose el labio por vergüenza. Impa se rio suavemente y le explicó que se trataba de una broma. Por un momento Link pensó que había escuchado mal y que ella le tomaba el pelo.
"¿¡Ah!"
"Que era broma" Replico exasperada.
En su rostro se podía leer la desconfianza que en ese momento sentía. Impa jamás hace bromas y es una mujer de carácter intimidante, serio y fuerte. El pobre adolescente no lograba discernir si estaba bien seguirle el juego o simplemente decirle lo que estaba en su mente.
"Una hoja seca tiene mejor sentido del humor que tú"
Lamentablemente opto por lo segundo y se gano un fuerte golpe en la cabeza.
"ouch ouch… Duele"
Gracias a los quejidos de Link, Zelda se despertó.
"Hmmm ¿Link? ¿Impa?" la Princesa estiro sus brazos y piernas y dio un gran bostezo. Luego rasco sus ojos con la palma de sus manos para ajustar su visión.
"¡Estas despierta! ¡Cuéntame cómo te fue!" Demando Link pronta y enérgicamente, para luego tomarla por la muñeca y levantarla del sofá "¿Sabes qué? Mejor cuéntame mientras comemos. Hoy hay sopa de calabaza ¡Ven! Te invito" Sin darle tiempo para responder la arrastro hasta la puerta.
"¡Al menos deja que me ponga mis botas, Link!"
"Oh, perdón. Es solo que tengo mucha hambre y montón de cosas que contarte" Le explico mientras de forma nerviosa se rascaba la cabeza.
"¿No se olvidan de algo?"
Al mismo tiempo ambos jóvenes voltearon a ver a Impa, quien estaba de brazos cruzados y observaba intensamente cada uno de sus movimientos. Día con día debía acostumbrarse a la manera en que ambos actuaban como si ella no estuviese presente. Zelda se puso sus botas y sonrió dulcemente a la mujer sheikah.
"No me esperes despierta"
Sin dar lugar a respuesta y terminando de amarrar sus botas, Link volvió a tomar a Zelda de la mano y la arrastro hasta fuera de la cabaña, cerrando la puerta con un fuerte golpe. Impa escucho como la doncella lo reprendía por la brusquedad y posteriormente escuchó el sonido de sus risas desvanecerse en la noche.
"Tal parece que esta noche solo seremos tú y yo pequeño amiguito"
El pequeño cardinal se poso en el hombro de Impa y silbó.
"¿Estas bromeando Zelda? ¿No tienes hambre?"
"Estoy bien, gracias. Solo me siento cansada pero no te preocupes por mí"
Link agacho la mirada. Se sentía un poco culpable por dejar que su egoísmo y necesidades de estar con ella lo dominaran. Estaba consciente que ella también estaba bajo mucha presión desde que se descubrió que podía usar magia y que necesitaba descansar apropiadamente. Pero al tener ambos que entrenar por separado… sentía que el tiempo que podían pasar juntos era demasiado corto. Cualquier oportunidad que se presentara quería aprovecharla al máximo.
Instintivamente al ver la expresión de Link, Zelda alcanzó la mano de éste que estaba apoyada sobre la mesa y le dio un pequeño y suave apretón para confortarlo. Él levanto la vista y no pudo evitar sentir que se perdía en sus ojos. Cuando ella noto que él no decía nada y la miraba fijamente empezó a sentirse nerviosa. Era una sensación extraña y nueva.
Siempre había considerado a Link como una persona de apariencia agradable, y últimamente los cambios de su voz -que era mucho más masculina- le gustaba. Y gracias a su entrenamiento, Link poseía un porte atlético. Su espalda era más ancha y los músculos de sus brazos estaban mejor definidos.
A los ojos de Link tampoco habían pasado desapercibidos los cambios de la dulce doncella. Ella siempre había sido alguien especial para él, de eso no había duda. Desde el mismísimo día que la conoció y le dijo que pensaba que él llegaría a convertirse en caballero, produjo en su corazón algo que él no era capaz de definir. Ahora el color de sus labios era más interesante. No se le ocurría compararlo con el color de una flor, porque para él simplemente era único.
Ninguno de los dos sabia que Arden observaba la escena desde una esquina. La "feliz pareja" como él los había apodado, paso frente a él sin darse cuenta. Por diversión –y por no tener nada mejor que hacer- decidió seguirlos. Impa ya le había comentado como al estar juntos, se sumergían en su propio mundo. No sabía si era algo malo o bueno. Consideraba que siendo adolescentes y con los cambios que acompañan esa etapa de la vida, era de lo más normal.
Confiaba en ambos y estaba seguro que el muchachito estúpido no haría, precisamente algo estúpido.
Zelda –quien fue la primera en hablar- Más o menos tenía una idea del porqué de su nerviosismo. A veces creía que estaba enferma. Los síntomas eran: una extraña sensación en el estomago, latidos de corazón erráticos y acelerados, manos sudorosas, y las piernas a veces le temblaban.
"Y… hmm… eh... ¿Có…cómo estuvo tu día?"
A Link le tomo unos cuantos segundos procesar lo que Zelda había dicho. Estaba ido observándola. Le gustaba ver como ella se encogía de hombros y cubría sus labios con sus manos. De hecho, cada movimiento le resultaba interesante. Finalmente suspiro profundamente y apoyo su mentón sobre su mano.
"Estuvo raro. Por primera vez logré salir del pasillo que te he contado pero… bueno, seguro no fue nada importante" Link no estaba seguro si era un buen momento para contarle lo que vivió. Francamente quería dejar eso atrás y disfrutar el tiempo que pasaba con ella. Sin hablar de entrenamientos o Arden. Le preocupaba que saliera en cualquier momento a interrumpirles su tiempo a solas.
"Sabes que sea lo que sea puedes contarme y yo voy a escucharte…"
Link le sonrió, pero no como las típicas sonrisas que le regalaba a Zelda. Ésta estaba llena de tristeza.
"Gracias, es agradable recordarlo"
"¡DOS SOPAS DE CALABAZA!" El señor, dueño del lugar donde ellos estaban comiendo coloco los tazones sobre la mesa. Sin perder tiempo Link tomó la cuchara y dio las gracias por el servicio.
"¡Con el hambre que tengo! Más vale que te tomes la tuya. Te saque a comer, no a que me veas comer ¿Si, Zelda?"
Al ver que Link estaba de mejor humor, ella decidió no preguntar más para no arruinarle la comida. Seguro más tarde tendría tiempo de sacarle la verdad. Ambos procedieron a tomar su sopa y hablar de otras cosas.
"¿No vas a ir a arruinarles el momento?" Pregunto el dueño que ahora estaba sirviéndole a Arden. Era conocido por todos como él adoraba jugarle bromas a Link. Era su pasatiempo.
"Puede que si… puede que no… depende de que tan buena este la sopa hoy"
"Jajaja ¡vamos! Aunque sea por esta vez dales un descanso. Hacen una linda parejita"
"Supongo…"
"Pero parece que los únicos que no se han enterado de que se gustan, son ellos mismos"
Arden no pudo evitar sonreír ante la apreciación. Estaba al tanto del pasado del héroe y la princesa. De cómo sus vidas desde tiempos inmemorables habían estado destinadas a unirse una y otra vez. La primera vez que lo escucho, le parecía imposible de creer el que dos personas que se conocieran en diferentes vidas y circunstancias, fueran capaces de amarse mutuamente. De hecho creía que podían terminar aburriéndose el uno del otro e incluso odiándose.
Pero al conocerlos personalmente y observarlos, supo que no podía estar más equivocado.
La determinación de Link para vencer cualquier obstáculo que se le pusiera enfrente era envidiable y él conocía la razón. Mucho antes de que el chico conociera a Zelda, era una cualidad que él no poseía. Pero a medida el lazo con ella se fue fortaleciendo, su determinación iba creciendo.
"Bueno" Le entrego unas rupias al señor "Un amor que va creciendo poco a poco es lo más seguro. Para que sea fuerte, necesita tiempo. Por esta vez haré caso de su sugerencia y les daré su espacio"
Pasaron tres días desde que Agahnim se embarco en su viaje rumbo al castillo de Hyrule. Los monstruos que atacaron la pequeña caravana no representaron tan siquiera un problema.
Al llegar, él estaba al tanto de los cambios que se habían producido en la capital; sin embargo el verlo con sus propios ojos causaba una impresión mayor de la esperada, y eso le satisfacía.
El pequeño grupo llego de noche a la capital. Los guardias de turno se llevaron una mala impresión al verlo y demandaron que explicara el motivo de su visita con brusquedad.
"Vengo de tierras lejanas con el noble propósito de ofrecer y brindar mi protección a Su Majestad el respetable rey Gustaf y al pueblo de Hyrule"
Notas de la Autora: ^^U me alegro saber que a varios les gusto la aparición de Dark Link y que les ha simpatizado el loquillo de Arden. Me esforzaré por al menos actualizar cada 15 días o menos la historia. Todavía no tengo definido cuantos capítulos me va a llevar… y ¡Gracias Taka, Nad, Kiichigo y los demás por sus reviews! Ese… Agahnim es un despiadado u.u
