Hola, amigos. Hoy traje la continuación de esta historia para seguir con mi semana de actualizaciones. Las demás estarán listas durante lo que queda de la semana y las iré poniendo de a una para que no sea mucha lectura de golpe.
Bien pasando a la historia, con este capítulo se inicia la parte del entrenamiento de Ash y May. Veremos cómo superan las pruebas para ganarse sus símbolos y cosas de su pasado y presente que explican el porqué de su personalidad actual. Y si también veremos cosas de la bipolar May y el amargado y pervertido Ash.
Disfrútenlo.
Pareja: Ash y May
Disclaimer: la trama es lo único que me pertenece y los personajes originales que iran apareciendo. El resto lo tome prestado.
Capitulo 7: "La sombra de tus miedos"
Entre saltos, problemas y exámenes, paso la semana que Latías les había dicho para empezar con su dichoso entrenamiento o mejor dicho ganarse los símbolos de los guardianes que les correspondía a ellos.
Ash suspiro saliendo de su casa con Pikachu a su hombro. Era temprano y ambos vivían en una zona bastante alejada no había problema de que alguien viera al pokemon. Se detuvo enfrente del portón de la casa de la castaña. La casa donde su amiga vivía era de estilo antiguo, parecía un templo con un bello jardín, tanto adelante como atrás.
Pikachu sonrió contento acordándose de las veces que había venido a jugar ahí con Evee. Gracias a eso Ash y May desarrollaron una especie de rutina. Ash pasaba por ella para ir al colegio y de paso dejaba a la rata para que jugase durante el día con el zorro.
No es que hablaran mucho camino al colegio. Haciendo honor a la verdad, no lo hacían para nada. Y llegando ahí, May se iba con Drew y Ash a escuchar música hasta que las clases comenzaran. Si tenían que hacer deberes, iban a la casa del chico y los hacían.
Toda la normalidad les duro una semana.
Y ahora llego el momento de enfrentar ese destino que se les había impuesto y que ellos aceptaron de una manera inconsciente. El chico miro seriamente al pokemon en su hombro por un rato. El hizo lo mismo. Después ambos sonrieron.
-No sé qué es lo que nos espera, Pikachu- le dijo al pokemon pero después miro al frente y levanto su puño con decisión- Pero lo enfrentaremos juntos.
-Pika (Así es)- le contesto el pokemon.
Y juntos entraron en el lugar.
-Y yo que creí que la estupidez la habíamos dejado de lado.- se quejo en voz alta Ash.
Su alegre estado de ánimo duro hasta que llego a la casa y los encontró dormidos, como si hubiera sido un día normal. Después de los apresuraros preparativos del desayuno y demás se dirigieron hacia el salón especial donde se hallaba la perla de Latías.
Mientras esperaban que la joven apareciera también, Norman y Caroline les sugirieron que se preparasen. Los chicos lo tomaron como preparar sus mochilas o algo así. Pero a lo que se referían los padres de May era a sacar sus ropas de sus dijes.
Como ya les habían explicado, el collar de May o mejor dicho el dije, servía para guardar tanto la ropa como sus armas. De esta manera podían llevarlas a cualquier lugar y cada vez que la necesitarían, esta saldría. A Ash le dieron un collar con un dije en forma de rayo para ese fin.
Nadie quería sus comentarios si le decían que tenía que usar uno en forma de corazón.
Y ahora estaban en medio de la sala, con los ojos cerrados e intentando concentrarse para que sus ropas salieran. Dándoles un aspecto tan ridículo que hasta los pokemones estaban aguantándose la risa. Algo que por supuesto no le gustaba a Ash.
-Cállate y concéntrate- le reprendió May – Mientras más rápido lo hagas, mas rápido saldremos.
-Primero intenta poner en orden tu mente bipolar y después hablamos- le contesto en burla. Antes de que la batalla campal comenzara de nuevo la voz de Latías a sus espaldas.
-Lo más adecuado sería que los dos se concentrasen- les aconsejo. Los jóvenes se dieron la vuelta para saludarla pero se sorprendieron al notar su cambio de ropa. En vez del vestido blanco, usaba uno verde con una flor en el escote y un cinto dorado.
- Esta muy linda jefa- le dijo Ash- Lastima que seas solo un espíritu.
Al terminar de decir esas palabras, recibió dos golpes en la cabeza. Uno de ellos fue provocado por May que lo miraba enojada y con aires de celos y el otro era de Norman.
-Debes dirigirte a la señorita con respeto- lo retaba Norman.
-Pervertido descarado- también le recriminaba May- ¿Acaso coqueteas con todo el mundo?
-¿Celosa amiga?- le pregunto y después se acerco y le susurro al odio- Si sigues siendo tan ardiente, no tienes de que preocuparte.
Por una vez, la castaña no respondió de manera agresiva. Solo lo tomo del brazo para que siguieran intentando sacar los trajes de los dijes. Cerró sus ojos y respiro profundamente, en un intento de concentración y para desaparecer el sonrojo de sus mejillas. Por esta vez, Ash también solo obedeció.
Después de algunos minutos de frustrados intentos, lo lograron cuando un conocido brillo los envolvió y aparecieron vestidos con sus trajes formales.
- Genial- dijeron al unísono y sus amigos pokemones saltaron a sus brazos para festejar sus resultados. Pero después de observarse bien, Ash noto que algo faltaba.
-¿Dónde está la espada?- pregunto algo decepcionado. May también se dio cuenta que el arco con sus flechas no estaban.
- No se preocupen- les dijo Caroline- Saldrán cuando las necesiten.
-Bien ahora pasemos a su misión- anuncio Latías- Norman, por favor.
-Si señorita- asintió sacando un frasco con arena, esta vez fue verde. Volvió a arrojar la arena en el suelo, solo que en vez de hacer símbolos extraños, solo trazo un circulo mediano.
-Gracias Norman. Bien, jóvenes guardianes su misión de proteger la sagrada biblioteca y todos los secretos que ella guarda comienza ahora ¿Están dispuestos a protegerla y a su compañero de todo mal, aun a riesgos de sus propias vidas?
Los aludidos se miraron en silencio y después asintieron con decisión.
-¿Prometen no dejar que motivos egoístas, tanto suyos como ajenos, les impidan cumplir con su misión?
Nuevamente asintieron.
-¿Respetaran los secretos del pasado y el futuro que esta guarda y no los usaran para provecho propio?
-Si- respondieron.- Prometemos protegerla, respetarla y quererla, tanta a ella como a nuestro compañero, hasta el final de nuestros días.
-Entonces, yo Latías, espíritu y alma de la biblioteca que ustedes juraron proteger, los reconozco como mis guardianes y pueden partir a su primera misión con mi bendición.
Al terminar con sus palabras, el círculo verde que Norman había trazado comenzó a brillar y un portal se abrió. De ese portal surgió una criatura pequeña de color verde y con alas. Comenzó a volar por toda la habitación, dejando una pequeña estela de chispas. Finalmente quedo a la altura de Latías y se sonrieron mutuamente
-Amigos es el Celebi, guardián y alma del Bosque entre los mundos. Sera su guía en esta misión.- explico Latías- Irán a tres mundos diferentes y sortearan tres pruebas. Si tienen éxito, serán recompensados con sus símbolos.
-Bien y ¿Para que el lindo amigo? – pregunto May.
-Celebi tiene el poder de viajar entre el tiempo y los mundos. Sera él quien los lleve.
-Bien ¿Cuánto durara la locura?- indago Ash.
-Con suerte, un día- les dijo Caroline con una sonrisa.
-¿Y sin ella?
-No volverán nunca- replico un sombrío Norman.
Antes de que algunos de ellos se quejaran o dijera algo, Celebi brillo y los tres desaparecieron.
-Suerte, mis guardianes- fueron las últimas palabras de Latías que cerró sus ojos y elevo unas plegarias para que volvieran a salvo.
Cuando la luz dejo de encandilarlos, lo hizo el verde del lugar. El color los rodeaba desde todos los puntos de vista y todos los ángulos posibles. Obviamente estaban en un bosque, solo que es más singular en el que habían estado.
Era tranquilo, brillante y silencioso. Invitaba a dormir en su césped o tenderse contra uno de los troncos de los árboles y dormir por siempre. Y lo hubieran hecho, de no ser por el ruido que empezaron a hacer Celebi, Pikachu y Evee al jugar entre las plantas.
Los dos guardianes avanzaron con cautela pero tranquilizados por la calma de los pokemones. Si hubiera algo malo, ellos lo sentirían. Ash se acerco a un árbol y rozaba sus manos con la corteza del tronco. May jugaba con las hojas de los arboles.
Había algo tranquilizador en eso.
-Este bosque es viejo-comento Ash tranquilamente.
-Supongo que tienes una manera de saberlo porque lo leíste en un libro hace tiempo- Al ver que su amigo le asentía suspiro- No quiero saberlo.
-Como quieras.
Caminaron adentrándose en el bosque siguiendo a sus amigos que aun jugaban en el bosque. Fuera del sonido de ellos los pokemones jugando no se escuchaba a ningún otro animal. No había pájaros. Nada.
Solo el silencio.
-¿Me pregunto porque se llama el bosque entre los mundos?- pregunto May al aire.
-Simple, este bosque es la puerta de entrada a hacia diversos mundos.- le contesto una voz a sus espaldas.
Ambos se dieron la vuelta sorprendidos y algo asustados. Ante ellos estaba un joven rubio, con vestiduras amarillas y un gran sombrero de paja adornado con tres plumas. El les estaba sonriendo. Antes de poder decir nada, Evee y Pikachu se lanzaron a los brazos del joven, contentos de verlo.
-Hola Pika y Vee no los veía hace mucho tiempo- les hablo en tono cariñoso- ¿Ellos son sus nuevos amos?
Ash y May estaban mudos ante lo que ocurría ante sus ojos. Lo único que era tranquilizante era que el joven que estaba enfrente de ellos no parecía ser una amenaza. Y tal parecía que había tratado con pokemones antes porque lo que era probable que fuera de ayuda.
-Perdón por mi mala educación, mi nombre es Yellow y soy el guardián del Bosque entre los mundos.
-Que nombre tan original- comento Ash por lo que recibió un codazo de la castaña.
-¿No eres un espíritu?- le dijo la castaña mirándolo inquisitivamente.
-No hasta donde yo sé.
En un momento Ash se acerco hasta donde estaba el joven y comenzó a dar vueltas alrededor suyo mirándolo atentamente. En un segundo May se le unió y colaboro con la exanimación tocándole con un dedo. Yellow los miraba con una gota en la cabeza.
-¿Sucede algo?- pregunto nervioso.
-Parece bastante sólido- dijo May ignorando la pregunta del chico.
-Bastante inofensivo también- concluyo Ash.
-¿Siempre son así?- pregunto el rubio a los pokemones que tenían en sus brazos
-Vee/Pika (Suelen ser peores)- contestaron con un suspiro.
-Somos Ash y la castaña es May- presento el moreno tranquilamente.
-Es un gusto conocerte- dijo May extendiendo su mano en señal de saludo.
-Igualmente.
-¿Qué tenemos que hacer?-soltó Ash
-¿Cómo se supone que él lo sepa?- le inquirió una molesta May. Sospechaba que Ash había visto algo más que ella y eso le enojaba un poco.
-Parece conocer a Pikachu y a Evee por lo que creo que no es la primera vez que trata con guardianes. Debes prestar más atención.
-Muy observador- halago el rubio- Si tienes razón. Seré su guía mientras duren las pruebas. Así que acompáñenme.
Dicho esto el rubio bajo a sus amigos y comenzó a caminar en una dirección distinta de la que habían tomado los jóvenes. Parecía conocer cada centímetro del bosque con seguridad. En un momento llegaron hasta un claro donde había muchas lagunas entre los árboles. El rubio se detuvo entre ellas.
-Estas son los puertas hacia otros mundos- dijo señalando las lagunas- Todo lo que deben hacer es saltar en ellas.
-¿Cómo volveremos?- pregunto May preocupada. Ash solo estaba en silencio mirando el agua.
-Cuando terminen la misión, Celebi los ira a buscar y volverán aquí.
-¿A qué tipo de mundo iremos?- seguía preguntando la castaña.
-Ya verán- dijo Yellow con una sonrisa.
-¿Qué tenemos que hacer?
-En el primer mundo, deben avanzar hasta llegar a la cima de la colina que verán al llegar ahí. Si retroceden se quedaran atrapados ahí.
May quedo consternada por la noticia pero Ash no parecía ni siquiera haberla escuchado. Miraba los pozos llenos de agua con entusiasmo y curiosidad. ¿Qué otro mundos habrá? ¿En cada uno de ellos habrá un Ash distinto?
Pero tuvo que obligarse a volver a la realidad. Por el momento había asuntos más importantes por los cuales preocuparse. Ya habría tiempo para pensar en realidades internas y reflejos de esas dimensiones.
-Vamos- dijo escuetamente.
-¿Escuchaste algo de lo que dijo Yellow?- le pregunto May algo enojada.
-Si, si. Celebi vendrá, caminar hasta el centro y no mirar hacia atrás- dice Ash haciendo gestos con la mano.
-Deben ir ahí- dijo señalando una laguna en particular.- Solo deben saltar.
Los aludidos se pusieron delante de la laguna y la miraron unos instantes. Después sintieron un peso en sus hombros. Eran Pikachu e Evee que los miraban con decisión. Eso termino por decidirlos.
-Antes que se vayan recuerden esto- dijo Yellow- El principito tenía razón.
-Gracias preciosa.- le respondió Ash antes de saltar con May.
-Se dio cuenta- murmuro Yellow colorado. Entonces se saco su sombrero y una cascada de cabello rubio emergió.
-¿PRECIOSA?- grito una furiosa y confundida May. Su amigo solo se encogió de hombros y comenzó a mirar el paisaje del lugar donde cayeron.
-Era una mujer- contesto simplemente. Al ver como su compañera lo miraba confundida puso sus ojos en blanco- No te diste cuenta.
-¿Era una chica?- pregunto ahora mas confundía pero vio que su amigo no le iba a dar más respuestas por el momento, así que lo imito, estudiando la vista.
Habían caído en lo que parecía un valle con algunos árboles, plantas y flores. A lo lejos se veía una imponente montaña. El lugar era tranquilo y se podía oír a las aves cantar. Por lo que parecía que este lugar estaba lleno de vida y de posibles peligros.
Soltaron a sus amigos y todos se pusieron en un estado de alerta. Por primera vez fueron consientes que lo que estaba sucediendo no era un simple juego o una historia donde veían que valientes protagonistas sacrificaban sus vidas en pos de un ideal.
Esta vez eran sus vidas las que estaban en juego.
-Debemos llegar a la cima de la montaña- dijo Ash de manera casual. Por dentro estaba bastante nervioso y eso no le gustaba.
-Yellow dijo colina pero no veo otra cosa- May también estaba algo asustada.
-Pikachu, Evee estén atentos y por favor piensen antes de atacar- indico Ash- Tu también May.
Todos comenzaron a avanzar en la dirección que su amiga les había dicho. May estaba un poco nerviosa y no dejaba de llevarse la mano al pecho aferrando su dije. Ash lo noto pero no dijo nada.
-Lástima que no tenemos nuestras armas- suspiro May
-No servirían de mucho sino sabemos cómo usarlas- acoto inteligentemente Ash.
-Me pregunto cómo esperan que pasemos esta prueba si no sabemos cómo pelear ni usar nuestras armas.
-Si otros lo han hecho porque no nosotros- comento Ash- Además tenemos a nuestros amigos que nos apoyan ¿Cierto Pikachu?
-Pika (Por supuesto)- asintió y el zorro café le dio la razón.
-¿Qué habrá querido decir con su última frase?- pensó en vos alta May, el grupo seguía avanzando en el bosque a pesar de la tensión de ellos.
-Bueno "El Principito" es un libro famoso- explico Ash, pensando en varias posibilidades- Supongo que algo de su trama nos ayudara.
-Solo espero no tener que dejar que una serpiente me muerda- dijo algo asustada. Al ver la curiosa expresión de su amigo, no pudo evitar rodar los ojos- Si lo he leído, no eres el único amante de la lectura.
-Me alegra saber eso- dijo Ash al aire. Los pokemones los miraron y se rieron entre ellos.
Avanzaron unas cuantas horas, siempre con dirección al destino indicado. En su camino no encontraron nada raro o atemorizante. Solo el notable silencio que el bosque se sumía, por cada paso que daban parecía que la vida que antes percibían se alejaba deliberadamente.
Y eso los llenaba de temor.
Incapaz de soportar tan penetrante silencio, la castaña estuvo a punto de soltar un grito de frustración. Y digo que estuvo a punto porque un fuerte temblor sacudió el bosque y cubrió todo en una nube de arena, no dándole tiempo a nada. De inmediato Ash la tomo y la arrojo al suelo al tiempo que él hacía lo mismo.
Ese temblor duro unos pocos segundos más y tan de repente como llego, el temblor termino. Los chicos quedaron en el piso, sin atreverse a moverse ni un centímetro. Evee y Pikachu estaban igual de quietos, aferrados a las ropas de sus amos.
Ash, como siempre, dio el primer movimiento y abrió un ojo despacio para a ver su situación. Lo que le devolvió sus retinas fue lo que le hizo saltar y ahogar un gemido se sorpresa. Todo el bosque y el paisaje se habían vuelto de color rosa.
-Esto es increíble- dijo el chico, notablemente impresionado- ¿Ves lo mismo que yo Pikachu?
-Cha (Si)- respondió la rata subiéndose al hombro de su amo para obtener una mejor visual.
-Creí que sería algo peor- dijo encogiéndose de hombros y avanzando unos pasos- ¿Tu qué opinas?
Cuando la respuesta de su compañera no llego, cayó en la cuenta que ella tampoco se había movido. Volteo hacia ella y la encontró en un estado completo de shock, con sus mejillas pálidas, los músculos tensos y los ojos llenos de lagrimas. Conmovido y preocupado se acerco hasta ella y se sentó poniéndose a su nivel.
-¿Qué sucede?- le pregunto el chico. Ella solo miro por unos minutos como si fuera lo único que tuviera en su campo visual. Después se arrojo a sus brazos e hizo algo que nadie esperaría. Lloro y lloro en los brazos de Ash.
-May, May- la llamaba intentando sacarla del estado en el que había caído- Ahora si me preocupas ¿Qué ocurre?
-Rosa, rosa- gimoteo la chica, como si estuviera ida- Odio el rosa, el rosa me trae malos recuerdos. Lo odio.
-Pero si usas cosas color rosa.
-¡Idiota!- le reto y por unos minutos volvió a ser ella- Eso es fucsia, no rosa.
Y se sumergió de nuevo en el llanto. Este parecía no tener fin. Pero Ash sabía que debían avanzar si querían salir de ese lugar. La llamo un poco mas apremiándola a avanzar pero la chica solo lloraba.
No sabiendo muy bien qué hacer, miro a los pokemones buscando una respuesta. Pero estos, se habían alejado un poco en busca de peligro, dándoles unos metros de espacio. El chico suspiro, bastante incomodo por la situación en la que estaba.
-May debemos ir- le seguía insistiendo, intentando superar su incomodidad.
-No puedo- murmuro ella, presa del llanto.
-¡Maldición!- comenzaba a exasperarse. De pronto una idea le vino a la mente y busco en sus bolsillos, rogando por lo que estaba buscando hubiera permanecido ahí- Lotería.
De sus bolsillos, saco sus lentes negros y se los coloco para ver si su idea podría funcionar. A través del vidrio de esas gafas, el color rosa se volvía de un tono marrón. Sacándoselos, se los paso a su llorosa amiga.
-Póntelos- ordeno con voz dura. Esperaba que la firmeza de su voz hiciera reaccionar a May. La chica saco su rostro del pecho del chico y vio como este le tendía sus gafas. Comprendiendo su idea, se los puso y la desaparición del temible color trajo alivio a su lamento.
-Gracias- dijo levantándose- Creo que estaré bien ahora.
-De acuerdo- dijo y se levanto.- Debemos irnos ahora, mientras más rápido lleguemos, más rápido nos iremos.
-Tienes razón- le contesto. Avanzaron unos pasos y el chico sintió como algo se colaba en su mano. Bajo la miraba y vio como la pequeña mano de su compañera estaba entre las suyas. Su incomodidad volvió.
-Por favor- rogo. Al verla tan desvalida, su corazón se ablando un poco y decidió intentar controlarse. Respiro hondo un par de veces y respondió.
-Si no hay de otra- dijo con su habitual voz fría- Solo no le digas de esto a Misty.
-¿Quién?
-Mi novia.
-Ah.
Y así avanzaron de nuevo en pleno silencio. May estaba bastante perturbada así que no decía e intentaba no pensar mucho para alejar las ganas de salir corriendo. Ash, por su parte, analizaba el incidente, intentando descifrar el porqué el bosque se volvió de ese color. Eso ayudaba a no pensar en la mano de May en la suya.
-¿El color rosa te da miedo?- pregunto inesperadamente.
-Podría decirse que si- contesto ella en voz queda. Estaba segura que el chico se burlaría de ella por eso. Pero todo lo que él hizo fue quedarse quieto en su lugar.
-Entonces eso significa…-dijo el chico mirando a todos lados. A May no se le escapo el miedo que Ash intentaba ocultar en su voz.
-¿Eso significa que?- pregunto. Pero la respuesta de Ash no hizo falta, porque la respuesta se mostro por sí misma.
De la nada un grupo de personas de diferentes edades y sexos salieron desde los arboles. Lucían muy emocionados y parecían que buscaban algo con mucha energía. De pronto se fijaron en el grupo de los chicos que los estaba mirando. Sorpresivamente señalaron a Ash y gritaron.
-¡Ahí esta!- gritaron y en menos de lo que canta un gallo rodearon al joven.
La masa se trago al chico y comenzaron a gritarle todo tipo de alabanzas y elogios. Parecía algún tipo de ídolo y ellos eran sus fans. May, Evee y Pikachu se miraron entre ellos, desconcertados. En un momento, Ash se escapo como pudo y se coloco detrás de May.
-Has que se vayan- dijo aterrorizado.-Haz que se vayan rápido, por favor.
May quiso reírse. El siempre seguro Ash, muerto de miedo como si fuera un chiquillo asustado y encima por una simple multitud. Pero recordó como él, la había ayudado antes en vez de burlarse de ella. Así que decidió devolver el favor.
La masa al ver que el motivo de su adoración había escapado se dirigió hacia el lugar donde estaba. El pobre, al ver que se acercaban, se agacho y se puso las manos en la cabeza como si eso pudiera esconderle. Incluso tembló casi imperceptiblemente. Pero el grupo de personas se acercaba con sus sonrisas febriles y el brillo fanático de sus ojos.
-¡QUEDENSE EN ESE LUGAR O SE ARREPENTIRAN!- se planto con firmeza la castaña, poniéndose delante del chico protegiéndolo.
Pero el grupo de fanáticos no se inmuto por las palabras de la jovencita. Tal parecía que irían hasta al mismo infierno por estar cerca de su "ídolo". Pero al ver que sus palabras habían sido ignoradas, el enojo de May surgió.
-¡PIKACHU, EVEE!- llamo a los pokemones que se habían mantenido cerca del asustado joven para protegerlo de la turba- ¡ATAQUEN!
Las mejillas de Pikachu se cargaron de electricidad que soltó en dirección de la turba que lo miraba curioso. Después Evee se lanzo hacia ellos derribándolos y mandándolos en diferentes direcciones haciendo que la turba desapareciera.
May suspiro al ver que se habían alejado y se dio la vuelta para acercarse al encogido joven. Este todavía no habría los ojos, siendo ignorante que su amenaza había desaparecido. Con calma para no asustarlo y lo toco un hombre.
-Ash- dijo llamándolo suavemente- Ya se fueron.
El chico abrió un ojo y pudo ver que era cierto. Entonces Pikachu le lamio una mejilla para tranquilizarlo e Evee se froto cariñoso contra su pierna. Viendo que el peligro se había ido, se levanto bastante sonrojado y avergonzado por el hecho ocurrido.
-Gracias- dijo colorado e intentando no mirar de frente a May. Esta la miro con una sonrisa, el chico podía ser tan tierno cuando quería.
-No hay de que- contesto, intentando no avergonzarlo más- ¿Pero qué es lo que paso?
-Este bosque refleja nuestros miedos- dijo el chico exponiendo su teoría.
-Entiendo- respondió May- A mi me asusta el color rosa y a ti…
-Ser el centro de atención- explico sencillamente el chico. Después se dio la vuelta para seguir el camino.
La joven entendió su silencio y se dispuso a seguirlo. Tomo de nuevo su mano y siguieron su camino. Ellos caminaron en silencio para intentar estar atentos a una nueva manifestación de sus miedos. Evee y Pikachu se subieron a los hombros de los jóvenes para estar más cómodos.
Pasado unas horas, llegaron al pie de la montaña sin encontrarse con ningún problema. Pero aun así no bajaron la guardia y miraron a su alrededor para ver la mejor forma de subir a la montaña. Pikachu encontró un sendero que subía por ella.
Se apresuraron a seguirlo cuando un sonido a sus espaldas los hizo voltear. Ahí vieron algo que les helo la sangre. Enfrente de May estaba un conejo blanco con un rostro francamente tierno y enfrente de Ash había un grupo de mujeres hermosas que le hacían gestos coquetos.
A los chicos se les aflojaron las piernas.
El conejo se acerco dando tiernos saltos alrededor de la castaña y las chicas rodearon a Ash, llenándole de besos y abrazos. Estos apenas y contenían sus gestos de terror. Pikachu e Evee los miraban consternados, sin saber porque sus amigos tenían miedo de eso.
De pronto el conejo se hincho y exploto formando una manada de conejos con caras de sicópatas y actitudes amenazantes que se lanzaron, intentando morder a May. Lo mismo ocurrió con las mujeres que rodeaban a Ash, todas trocaron sus rostros en forma de demonio y se lanzaron contra él.
A esto, sus amigos reaccionaron y mandaron sendos ataques a los enemigos haciéndoles retroceder. Pero no por eso dejaron sus actitudes amenazantes. Los pokemones vieron hacia atrás, buscando que sus amos les dieran instrucciones. Estos se pararon tambaleantes pero decididos a no dejarse ganar.
-Pikachu, trueno ahora- dijo Ash señalando a su miedo.
-Evee, bola sombra ahora- dijo May en igual modo.
Los ataques impactaron y los enemigos desaparecieron. Los chicos se miraron en silencio y fueron por el camino con los pokemones de nuevo en sus hombros. Aun iban de la mano pero sin mirarse a los ojos y muy avergonzados.
-Color rosa y conejos- comento Ash, intentando romper a él incomodo silencio- No es común que una mujer tema eso.
-Me traen malos recuerdos- dijo la chica y por alguna razón decidió explicarle porque- Cuando te fuiste, todos los que molestaron volvieron. Se burlaban de todo lo mío, incluyendo mis vestidos rosas. Y un día, ellos pusieron un conejo rabioso en mi banco. Al llegar a casa, me mire en el espejo y decidí nunca más usar un vestido rosa.
-Entiendo- contesto Ash sin agregar nada.
-¿A ti te asustan las mujeres?- pregunto algo curiosa-¿Debo creer que eres raro o algo así?
-No me asustan las mujeres- dijo algo ofendido- Lo que me asusta es el contacto humano. Llevo tanto tiempo solo que me asusta que alguien se quiera acercar a mí.
-Pero esto no te molesta- dijo señalando sus manos unidas- ¿O sí?
-No niego que me incomoda un poco- suspiro pero después agrego- Pero no es tan malo, debo estar acostumbrado a ti.
-Con Misty debe ser igual- dijo sin pensar. Al ver la mirada curiosa se apresuro a explicar- No puedes tener novia sino no puedes abrazarla y esas cosas.
-¿Celosa?- pregunto burlón pero volvió a suspirar- Ella es un caso especial pero supongo que la respuesta es sí.
Así avanzaron de nuevo en silencio, solo que estaba vez era uno cómodo. El mismo que se instala después de haber compartido grandes secretos. Inmersos en sus pensamientos, llegaron a la cima casi sin darse cuenta. May quiso avanzar de inmediato pero Ash la detuvo.
-Estate lista. Ahí debe estar esperando nuestros mayores miedos.
May trago saliva pero asintió decidida. Los cuatro se dirigieron a la cima que resulto ser un valle, igual al que había debajo. Ash inspecciono la zona con su mirada pero no vio nada. Estaba a punto de sonreír aliviado cuando el grito de May lo alerto. Se dio la vuelta y la vio en el suelo.
Estaba en vuelta en un aura negra y se agarraba la cabeza como si esta le doliera. Sus ojos lloraban más que antes y sus lamentos eran desgarradores.
-No me dejen sola, por favor- suplicaba. Por más que Evee le acariciaba ella no parecía darse cuenta. Alarmado se tiro hacia ella y la abrazo. Su cuerpo estaba helado.
-No estás sola- dijo Ash, algo desesperado- Estamos contigo.
-Sola, sola- murmura y más lágrimas caían de sus mejillas- Estoy sola, sola.
-No, no estás sola- al ver que ella no se detenía, levanto sus ojos- Maldición, mírame.
Pero sus ojos estaban velados por una película de lágrimas que no la dejaban ver bien. Sin saber que más hacer, la acurruco en su pecho y le acaricio el cabello. Pikachu e Evee se frotaban en sus piernas, intentándole darle calor.
-May no estás sola, Pikachu e Evee están contigo- y venciendo su incomodidad le dio un beso en el cabello- Y yo estaré siempre que me necesites.
Eso hizo a reaccionar a May que levanto su mirada perdida al chico y se aferro a sus ropas.
-¿Lo prometes?
-Si
Entonces el aura negra desapareció y una sonrisa apareció en el rostro de May, sonrisa que Ash correspondió. Entonces los dos se levantaron y miraron a su alrededor. El valle seguía tan desierto como cuando llegaron. No parecía nada fuera de lo común.
-Algo falta- murmuro Ash rompiéndose la cabeza, intentando averiguarlo. May lo miraba algo curiosa y molesta.
-¿Por qué a ti no te pasa nada?- molesta miro a su alrededor- ¿Dónde está tu mas grande miedo?
-Debe ser porque el mío ya se cumplió- dijo misteriosamente bajando la cabeza- Mama murió y yo sigo aquí.
-Perdón no lo sabía- respondió con pena la chica- Y eso que estaba enfrente de mis ojos.
-Eso es- salto inesperadamente Ash.
-¿Qué cosa?- dijo May algo asustada y mirando al paisaje en busca de peligro.
-Yellow dijo que el principito tenía razón- comenzó a explicar el chico-¿Te acuerdas una de las frases más famosas del libro?
-"Lo esencial es invisible a los ojos- dijo la chica- Es cierto, debe faltar algo que no podemos ver.
El chico pensó las pruebas que habían pasado. Se concentro en los miedos de May, buscando una respuesta. Rosa, conejos, soledad. Algo tenían que significar en concreto. May hacia lo mismo, miedo al contacto y a la atención y su madre muerta. La idea les golpeo con la fuerza de una epifanía.
-Lo tengo- dijeron al mismo tiempo.
-Tu tienes miedo de mostrarte como verdaderamente eres por miedo a que te vuelvan a dejar sola- dijo Ash golpeando sus manos entre ellas.
-Tú tienes miedo a que te quieran y te dejen solo de nuevo, como cuando tu madre murió- dijo May contenta batiendo sus palmas.
-Eso fue una estupenda lección de psicología pero de que sirve- dijo Ash al aire.
-Conocer sus miedos es el primer paso para alcanzar la sabiduría- dijo una voz. Los chicos voltearon hacia arriba y vieron una criatura flotando sobre ellas.
-Mi nombre es Azelf- dijo lo que obviamente era un pokemon de color azul y frotando arriba de ellos - Soy el guardián de este mundo. Han pasado su prueba, solo aquellos que reconocen y aceptan sus miedos en vez de huir de ellos, pueden considerarse fuertes.
-Eso significa que…-dijeron ambos muchachos. Pero el pokemon no dijo nada y se acerco hasta ellos y puso sus patas sobre sus cabezas, el gorro de Ash y el pañuelo de May brillaron y la forma de un cuarto de círculo apareció en ellas.
-Espero que mis hermanos sean bondadosos con ustedes y puedan cumplir con su prueba restante- dijo cerrando los ojos y golpeando sus patas.
Sin darles tiempo a replicar, Celebi apareció y se los llevo de vuelta al bosque.
N/A
Hola ya se termino un capitulo nuevo. Vimos los miedos de estos personajes, intente poner humor y algunos miedos que en apariencia sean ridículos pero que al final tengan una justificación psicología para que sean lógicos después de todo.
En el siguiente capítulo nos espera la segunda prueba de los chicos, coqueteos de Ash a Yellow y golpes cortesía de May. También veremos la triste escena de Delia muriendo en un hospital y como el padre de Ash lo dejo solo con sus abuelos.
Ah, momento de publicidad estoy por publicar tres historias nuevas: una de Rozen Maiden, otra de Yu Gi Oh y GX y una historia de Pokemon pero Pokeshipping. Si algunas son de su agrado espero verlos por ahí.
Sin mas que decir que espero sus comentarios.
