Sombras del pasado (Parte 2)
El sol se coló por las cortinas de los pequeños potrillos haciendo que éstos se levantaran inmediatamente. Eclipse le dio un beso rápido a su esposa.
—Hola Aurora. ¿Qué tal dormiste? — Preguntó él con una sonrisa.
La pequeña unicornio suspiró y le trató de sonreír.
—¿Qué pasó? — Preguntó Eclipse acariciando el rostro de su mujer, que aún tenía la humedad de algunas cuantas lágrimas.
Aurora sollozó y se abrazó a él.
—Nada importante, fue tan sólo otra de esas pesadillas que me muestran nuestro pasado. No te preocupes por mí, ¿de acuerdo?
Eclipse no dijo nada más y se estiró alegremente.
—Bueno, hoy es sábado. ¿Qué quieres que hagamos?
Aurora se quedó pensativa y se encogió de hombros.
—Desayunemos primero y luego vemos. Ya sabes que no puedo pensar sin mi dosis matutina de azúcar — dijo ella mientras ponía una expresión soñadora y babeaba un poco. — Un delicioso muffin de pasas acompañado de un buen té... o unas galletas de avena para sumergir en café bien endulzado. Ah... vamos ¿quieres? Me dio hambre.
Eclipse rio y bajó de la cama, para luego ayudar a su mujer. Se sentía de buen humor ya que aparte de lo de la pesadilla, la rutina de ambos cuando tenían tiempo libre no había variado mucho. Aurora y su insaciable gusto por el azúcar... un gusto que por lo visto le heredó a Celestia.
Como siempre bajaron de su cuarto al comedor y como siempre también, los guardias se alejaban lo más que podían; cosa a la que se acostumbraron desde que fueron Dark Moon y White Nightmare. En el comedor ya los esperaba la familia... todos menos Spike. Aurora sintió un peso en el corazón pero no dijo nada. Por su parte Eclipse se dedicó a observar los desayunos: Luna, unos huevos con haybacon; Pipsqueak, frutas con yogurt y un sándwich de queso a la parrila; Twilight algo de cereal; Celestia waffles con mucha miel y el mentado café endulzado con las galletas de avena. Para ellos había dos patos, el de Eclipse idéntico al de Luna y el de Aurora idéntico al de Celestia. De tal palo tal astilla pensó Eclipse con una risita.
¿Y Twilight? Estaba apagada también. Esperaba que al descubrir la foto que puso entre sus cosas Spike al menos reabriera su canal de flamas pero hasta ese momento entendía que cuando él dijo que tuvo suficiente de ponis en un tiempo, lo decía en serio. Celestia la abrazó con su ala y trató de animarla lo mejor que pudo.
—Ya que hoy es de esos extraños días en que todos tenemos algo de tiempo libre, ¿por qué no hacemos algo juntos? Escuché que abrieron un centro vacacional muy bueno en Las Pegasos y que tienen un spa completo; y un gimnasio para los caballeros. ¿Les interesa?
—¿Por qué no? — Preguntó Aurora sin mucho ánimo realmente.
—Sólo espero que el gimnasio valga la pena — dijo Pip flexionando sus músculos haciendo que Luna se riera por lo bajo. — Debo seguir entrenando muy duro.
—¡Entonces está decidido! — Celebró Luna. — Podemos subir nuestros astros desde cualquier lugar de Equestria así que no veo por qué no podamos quedarnos un fin de semana.
—De hecho no suena mal — dijo Celestia. — Y regresaremos hasta el lunes a la noche. ¿Alguna objeción? ¡Todos a animarse!
Y así se decidió. La Familia Real decidió hacer una visita rápida a ese nuevo centro de Los Pegasos. Y como siempre los empleados se desvivían por atender a clientes así de distinguidos desde el primer momento así que, tras darles las más grandes habitaciones del hotel, hasta ofrecieron despejarles las áreas que pensaban disfrutar; aunque eso sí lo declinaron... las chicas.
Eclipse y Pip tomaron la oportunidad de relajarse en el gigantesco sauna del gimnasio para terminar un día de arduo entrenamiento con pesas y demás. Pip acariciaba sus músculos con satisfacción mientras que Eclipse se dejaba caer.
Su forma infantil estaba agotada, a pesar de no levantar más de cinco kilos en cada casco, su cuerpo seguía siendo de un potro y llegó a su límite.
—Demonios, debo concentrarme más en el resto de mi cuerpo, últimamente le he estado prestando demasiada atención a mis alas — gruñó el pequeño pegaso. — ¿Crees que le den masajes a niños, Pip?
—Diría — dijo él. — Yo creo que me iré a dar una vuelta por ahí y tal vez juegue un poco. Después de todo estamos en Los Pegasos y...
—¿Y? — Preguntó Eclipse.
—No, olvídalo. Oiga General, me gustaría preguntarle algo... si no es molestia — dijo Pipsqueak apartando la mirada.
—No seas tan formal Pip, soy tu suegro y hace mucho que no soy un soldado ni creo que vuelva a serlo.
El joven príncipe sonrió tristemente.
—¿Cómo fue lo suyo con Aurora? No me refiero a cómo se conocieron ni cosas así sino... ¿cómo reaccionó la gente alrededor? ¿No se vio forzado a cambiar o algo?
—Disculpa, no comprendo a qué te refieres — se excusó Eclipse.
Pip tomó aire.
—En toda la historia de Equestria, no hay ningún matrimonio más cuestionado que el mío y el de Luna. Dicen que ella es de la Realeza y que yo... bueno, yo soy yo. Un joven campesino que hasta hace muy poco se dedicaba a cuidar del negocio de sus padres y abuelos... pero entonces... entonces sucedió. Luna y yo siempre fuimos muy cercanos desde que era muy pequeño; pero algo cambió con el paso de los años. Yo dejé de ser un niño y dejé de verla como una amiga especial. Me enamoré por completo.
Eclipse le hizo una señal que continuara.
—Y ella me correspondía — dijo Pipsqueak. — Nos confesamos nuestros sentimientos, nos amamos en secreto... hasta que los medios comenzaron a ridiculizarnos.
—Y para evitar que siguieran fastidiándote inventaste esa personalidad falsa de un caballero o príncipe o lo que sea que finjas ser. Un verdadero guerrero poni dispuesto a hacer de todo por su Princesa. Ya me parecía raro cuando me contaron que te graduaste en sólo un año de la Academia Militar pero en serio que eres un imbécil.
—Quise proteger a Luna de los medios.
—Quisiste protegerte a ti, tarado — dijo Eclipse. — Tú y ella tienen todo el tiempo del mundo y te hubieran dejado en paz en cuanto tuvieran otro escándalo que cubrir. Alguno que otro seguirá haciendo comentarios a sus espaldas a lo largo de los años pero ambos son inmortales y esas personas se irán tarde o temprano. Si ella te amaba, en aquel momento era todo de lo que debías ocuparte.
Pip torció el gesto. Duras palabras, pero no menos ciertas. Eclipse salió del sauna a las duchas mientras le hacía un gesto a Pip que lo siguiera. Como menor de edad no podía usar las duchas sin la supervisión de un adulto (si un niño se perdía era responsabilidad del hotel).
—Y en cuanto a orígenes, tú te criaste con una familia sencilla del campo, ¿verdad? — Dijo Eclipse tras un silencio que Pip no se atrevía a romper.
—Sí — dijo Pip sin muchas ganas.
—Yo me crie en un orfanato, uno de los peores que existían; y si me hice soldado fue porque era la forma más rápida de obtener empleo sin recurrir al crimen. Era una vida bastante dura, pero nada a lo que no estuviera acostumbrado por vivir como huérfano.
—¿Y nadie dijo nada cuando usted y Aurora se hicieron pareja? ¿Comentarios a sus espaldas? ¿Reprobación por parte de la clase alta o algo?
Eclipse se encogió de hombros.
—Siempre me importó un rábano así que no me di por enterado. Para mí lo importante era estar con White Nightmare. Había estado solo toda mi vida y ella fue la primera que me comprendió en verdad y me hizo compañía. La primera en no tenerme miedo.
Pipsqueak torció el gesto. El General Dark Moon parecía ser una persona de mucho carácter. Carácter que a él le faltaba.
—Sin embargo sí hubo alguien que jamás estuvo de acuerdo en lo mío con White Nightmare y trató de hacer todo en su poder para separarnos. Pero a diferencia de los medios que convierten cualquier estupidez en un circo, ella sí tenía razones válidas — siguió Eclipse.
—¿Ella?
Eclipse salió de la ducha y tomó una toalla mientras que Pipsqueak seguía escuchando.
—Lauren Faust, la madre de White Nightmare.
Pip levantó una ceja.
—¿En serio?
Ecipse cerró los ojos volviendo a aquella época oscura.
—Death Ride era un despiadado. Tanto que desde que nació, se dedicó a convertir a su única hija en una máquina de matar. Sin embargo lo que lo detenía a él era el amor a su esposa. Si había algo a lo que el viejo le temía era a estar solo. Solo y sin la única poni que llenó su corazón. Lauren fue su pareja desde hacía mucho antes que se convirtiera en Emperador y su amor era lo único que lo detenía de hacer barbaridades. Digamos que ella siempre fue el freno del sujeto.
—Wow, eso... suena algo extraño...
—Sin embargo no pudo hacer nada cuando su hija se convirtió en algo mucho peor que el padre. Igual de retorcida y despiadada que él... pero sin nada que la frenara en verdad. Eso quedó más que claro cuando se enfrentó a Discord y según ella lo torturó hasta morir.
—¿Según ella?
—Se hizo el muerto para escapar. Muy listo si me preguntas.
Pipsqueak sintió un escalofrío, esa conversación no le gustaba en lo más mínimo.
—Sin embargo Lauren guardaba una esperanza: que quien fuera que se convirtiera en la otra mitad de White Nightmare calmara sus instintos asesinos, que consiguiera como poni especial a alguien con buen corazón que frenara sus sádicos deseos.
—Pero en lugar de conseguir a un poni con buen corazón tú llegaste a su vida — dijo Pip. Pero se arrepintió de lo dicho y pensaba retirarlo pero Eclipse le dio la razón.
—Sí, ella se buscó a su igual. A otra máquina de matar. Ella por influencia directa de su padre, yo porque viví en un pésimo orfanato donde te maltrataban. De cualquier forma el resultado fue el mismo: unos sádicos sin corazón. En lugar de frenarnos, nos incitamos a seguir matando. Por eso Lauren siempre trató de alejarla de mí; y fue la primera en protestar cuando el viejo Death Ride nos dio su bendición pero no había nada que hacer.
—¿Y luego?
—Aprendió a vivir con ello y trató de olvidar el miedo que tenía. No de nosotros, por nosotros.
Pipsqueak entendió.
—Entonces deja de perder tu tiempo pensando en tonterías como los medios y disfruta que Luna te ama como eres. Y, también tienes mi bendición y la de Aurora — dijo Eclipse guiñando un ojo, un gesto que no conocía pero que trataba de adaptar como parte de su proceso de reforma. — Nos caes muy bien, cuando no pretendes ser un guerrero valiente.
Pipsquek le agradeció de corazón y el resto del día la disfrutó en compañía de su familia, que era lo que realmente le gustaba hacer. Y por cierto, Eclipse sí obtuvo su masaje y eso lo dejó en excelentes condiciones para dormir bien.
EEEEEE
—Atención niños, quiero que todos se presenten al comedor. El día de hoy tenemos unas invitadas muy especiales que han venido a conocerlos — dijo de mala gana el cuidador del orfanato.
Todos los potros de esa mala institución corrieron presurosos ya que el que se retrasara tendría un encuentro con la vara de los cuidadores. Todos menos uno, un joven pegaso de no más de nueve años.
—Dije que rápido — dijo un cuidador levantando la vara listo para golpear al mocoso...
Dark Moon levantó la mirada haciendo que el otro retrocediera e ignorara el hecho. De todos los niños del orfanato, nadie causaba tanta impresión como Dark Moon. Encontrado en una caja de leche nueve años atrás, ese niño se había convertido en el más temido del lugar. Los niños al principio lo golpeaban, lo molestaban, le arrojaban cosas... pero el carácter de Dark Moon no era como el de los demás. El primero en descubrirlo fue un niño mayor que acostumbraba a atormentar al pequeño pegaso desde que tenía memoria. Sin embargo todo cambió cuando descubrió a su conejo mascota decapitado sobre su cama al despertar. El cuerpo estaba ahí pero no encontró la cabeza sino hasta el desayuno cuando Dark Moon la puso tranquilamente sobre su leche con sus cascos aun manchados de sangre.
Los niños estaban espantados de él, por eso trataban de golpearlo entre varios desde aquel día, pero eso sólo empeoró las cosas porque gracias a todo aquello Dark Moon aprendió a luchar como nadie y podía solo contra seis niños mayores. Incluso los cuidadores dejaron de usar la vara. El último que lo intentó despertó a media noche cuando su cama comenzó a incendiarse.
Nadie pudo probar nada pero los ojos llenos de crueldad del niño fueron suficientes para que nadie volviera a tocarlo. Naturalmente los niños del orfanato eran intimidados por los cuidadores todo el tiempo y pronto aprendían a ser sumisos y hacer cuanto se les ordenaba; no Dark Moon quien se hartó de todo y puso sus propias reglas.
Siempre y cuando lo dejaran tranquilo, no era un peligro. Siempre y cuando lo dejaran tranquilo.
Entró con los demás, que rápidamente le hicieron un espacio para que estuviera cómodo.
—Sus Majestades la Emperatriz Lauren Faust y la Princesa White Nightmare — anunció el guardia que las acompañaba.
Lauren agradeció la presentación y extendió sus cascos amablemente.
—Buenos días niños. Lamento haberlos interrumpido de su rutina diaria, pero el día de hoy hemos venido a hacer algo especial por ustedes. Los niños son el futuro, todos lo somos. Puede que muchos no lo crean así pero...
White Nightmare no prestaba atención al discurso motivacional de su madre, sólo pasaba su vista por el lugar. Los niños se encogieron de miedo, por lo visto las noticias de sus hazañas de guerra habían llegado hasta ese lugar. Todos se encogieron menos uno, que le devolvió la mirada como si nada y luego regresó sus ojos al techo como perdido en sus pensamientos. A partir de ese momento, durante el resto de la visita, White Nightmare no le quitó la vista al potro, que se mantenía al margen de todas las actividades.
—Disculpe — dijo al director del orfanato. — No he podido notar que hay un niño entre ustedes que no está participando en nada.
—Dark Moon — dijo el cuidador torciendo el gesto. — A él le gusta esta aparte Princesa. Y es mejor que sea así, es un problema. Cuando crezca... honestamente no me imagino que haga nada bueno con su vida.
White Nightmare se acercó al potrillo con dulzura.
—Niño...
—Diga lo que tenga que decir y déjeme tranquilo — dijo Dark Moon con calma. — La vi hablando con el director y ya sé lo que dijo. Que no tengo futuro, que no tengo propósito. Me da igual, ya que tiene razón.
—Esas llamas de violencia que hay en tu corazón son muy poderosas. Con el debido enfoque realmente harías algo bueno para la sociedad y que te traerá grandes beneficios cuando crezcas — dijo White Nightmare mirando a los ojos al pequeño. Estaba fascinada, verlo a los ojos era como verse ella. — Sólo necesitas un empujó a la dirección correcta.
—¿Y esa es? — Preguntó Dark Moon.
—Hazte soldado. Ganas dinero rápido y alguien sin conciencia como tú o yo tenemos grandes oportunidades en estos tiempos de guerra. Abstente de lastimar a otros ponis y lastima todo lo que quieras a las demás razas. Ese es el camino correcto.
Dark Moon se quedó en blanco ante la otra, quien le sonrió amablemente. Iba a decir algo más cuando su madre la llamó.
—White Nightmare, es hora de irnos.
—Bien, hasta pronto niño. Recuerda lo que te dije, te será de utilidad en el futuro.
—Que te cuides niño y recuerda que puedes ser lo que quieras en el futuro si crees en ti — dijo Lauren mientras hacía que su hija acelerara el paso.
Entonces todo se congeló. El orfanato se fragmentó como un vidrio roto y caía dejando nada sino un espacio negro infinito. Todo fue destruido excepto Lauren Faust (quien se miraba realmente asustada) y un ahora adulto Dark Moon.
—¿A qué juegas Lauren? — Preguntó Dark Moon avanzando hacia ella. — ¿A qué juegas metiéndote en los sueños de Aurora y convirtiéndolos en recuerdos del pasado? Si vas a fastidiar con el subconsciente de alguien, hazlo conmigo.
Lauren suspiró.
—¿Hace cuánto sabes que era yo?
—Desde la primera noche, cuando hiciste recordar a Aurora el día en que perdimos a nuestras hijas. Me sorprende que Luna no te haya detectado.
—Sé mucho más sobre caminar entre los sueños que ella — dijo simplemente Lauren. — Ocultarle mi presencia no fue gran cosa, pero a ti en cambio no se te puede engañar tan fácil. Después de todo este fue el método que usé cuando traté de separarte de White Nightmare.
—Lo que nos regresa a mi pregunta. ¿A qué juegas? Como si el proceso de reforma no fuera ya lo suficientemente duro; ahora tenemos que aguantar que nos restrieguen a la cara nuestros errores del pasado una y otra vez. ¿Qué crees que estás haciendo?
Lauren, sin volverse a ver a su yerno, se encogió de hombros.
—Mi parte en esto. Deben vivir sus errores el tiempo que sea necesario para darle paso a lo más difícil del proceso de reforma: el arrepentimiento.
Dark Moon torció el gesto.
—La Magia de la Amistad como lo llama mi nieta ha hecho lo suyo y White Nightmare está viviendo en estos momentos un enorme dolor. Un dolor necesario para que la purificación se complete. Ella está casi lista, pero faltas tú Dark Moon.
—Mi nombre es Eclipse — declaró él con fuerza.
—Sí, ese es tu nombre y el que lo aceptes junto con todo lo que implica significa que te estás reformando, pero aun debes arrepentirte. Arrepentirte en serio. — La yegua suspiró. — Desde el principio supe que los sueños no funcionarían contigo, gracias a mí tu mente es demasiado fuerte, pero debía de intentar.
—Yo seguiré intentando.
—Y yo te ayudaré, pues te lo debo a ti y a mi hija. Pero sobre todo a mis nietas, no puedo permitir verlas fallar en recuperar a sus padre perdidos.
Dicho esto, Lauren desapareció haciendo que Eclipse se despertara. Todavía era de noche, así que sólo miró a su mujer durmiendo junto a él. No se retorcía, señal que las pesadillas habían terminado, al menos de momento.
—Por ti, mi otra mitad. Mi Aurora.
Y hoy me enfoqué en Eclipse, que estaba algo relegado en esta historia. En cuanto a la parte de Pip, quienes conozcan la historia notarán que me basé en Amor Eclipsado de Mond Dunkel. Y por cierto, mencioné en el primer cap que la habilidad de moverse en sueños era de Death Ride, pero bueno, es fácil deducir que él le enseñó a su esposa.
Sin más:
Chao; nos leemos!
