Aqui seguimos!, pues recien salido de la editacion y correcion llega el capitulo siete, estoy seguro que algunas ALbertfans lo esperaban... jajajajaja, yo tambien soy alberterrytana, jajajajaj me encanta ese par de guapotes, por cierto una amiga se preocupaba de que hiciera sufrir al guero... eso jamas!, no me atrevo a hacer lo sufrir sin que obtenga su recompensa quedandose con la pecosa, pero este es un Terrific, asi que no le tocara sufrir, mas bien le toca hacer sufrir al bello duque ojos de mar... jajajajaja, pero mejor ya no les cuento sino ya no tendra chiste la historia, buneo pues las dejo para que disfruten de este capitulo ... y por favor terrytanas no me odien!, les prometo que Terricito lo recompesare por la noche... jajajajaja no se crean...(espero no me lleven al paredon por esa bromita)... no mas rollos pasemos al capi... ;)


Capitulo 7. : Un Nuevo Respiro, Una Visita Agradable.

Había pasado mas de un mes desde la dichosa fiesta que había marcado un antes y un después dentro de la familia Granchester, el duque había logrado impedir las publicaciones en los diarios locales e internacionales que se habían enterado de el suceso, muchos de los propietarios de dichas editoriales le debían algún favor y por ello no pudieron negarse, los que no le debían nada, se habían visto bien recompensados por destruir la información y entregar cualquier foto o dato que pudiera reproducirse. El escandalo había quedado dentro de las paredes de la mansión Hampshire y las bocas viperinas de la sociedad que no permitían que aquello se olvidar tan fácilmente.

Terrece por su parte había localizado a Susana por medio de los Corwell quienes le prestaron ayuda como fieles amigos y ellos mismos le habían entregado a la joven una carta donde él le pedía que se fuera de Londres y no volviera a buscarlo nunca mas, que lo olvidara a si como él pensaba olvidarla, le deseaba suerte en su carrera y el triunfo que tanto añoraba, un triunfo que el no deseaba compartir. La chica había hecho una rabieta e intentado dirigirse en búsqueda del joven y futuro duque, pero los buenos amigos de Terrece le sugirieron no provocar al Duque Richard mas de lo que ya lo había provocado y que si deseaba conservar su carrera intacta como estaba hasta ese momento, seria mejor que volviera a América, ellos con gusto la escoltarían a tomar el primer barco y le ayudarían con lo necesario para sus días en alta mar y cualquier cosa que pudiera ofrecérsele al pisar tierra americana.

Candice había continuado como si nada hubiera ocurrido, sus días continuaron con la rutina marcada y con sus previos compromisos, una falsa sonrisa que no engañaba a nadie apareció en su rostro desde la misma mañana después de aquel evento que le arrancara parte de su alma, seguía siendo la dama correcta que debía ser ante los ojos de los demás, pero interiormente, aunque luchara por que no fuera así, se debilitaba día a día por el recuerdo de tanto dolor.

Los eventos sociales a los que estaban obligados a asistir, los había enfrentado con la cara en alto, sin detenerse a escuchar los dañinos rumores que aun circulaban a sus espaldas y que se convertían en sonrisas cuando ella estaba presente, era tan triste sentir la compasión de la gente que la rodeaba, y eso mismo la hacia esforzarse porque vieran en ella algo mas que una esposa no deseada ni amada, quería lograr que vieran a la mujer que realmente era y no solo a la pobre joven escocesa que fue humillada por una "actriz americana".

Los hombres no perdieron ni gramo de interés en llamar su atención, de hecho se podía decir que los solteros se veían mas entusiasmados en conseguir una sola pieza de baile con ella, o una charla, aunque fuera de unos segundos, la respuesta a un simple saludo les bastaba para tener la esperanza de poder conseguir algo mas que una amistad, ahora no era un secreto que Terrece no amaba a su esposa, el había dejado muy claros sus intereses en aquel evento, así que todos buscaban la oportunidad para ir tras la desolada Duquesa de Granchester, a nadie le pesaría casarse con ella después de un divorcio, porque aquella mujer ante sus ojos, era demasiado valiosa, demasiado hermosa, una perfecta dama que orgullecería a cualquiera que la llevara del brazo sin importar que fuera un divorciada.

Sin embargo, Candice continuaba mostrando su lealtad a su matrimonio y a la palabra de su familia a quienes extrañaba cada día más. Por ese motivo, Los duques buscando un poco de felicidad para la joven le habían cedido un poco mas de libertad, que ella agradeció, las horas que ahora disfrutaba libres de compromisos y de deberes, las dedicaba a actividades que disfrutaba y había añorado volver a realizar, una de ellas era cabalgar a campo abierto, Richard cuando supo de labios de Rose Marie de aquel anhelo de su nuera, no dudo en entregarle el azabache pura sangre que Terrece despreciara por conservar a Teodora, el joven no puso ningún reparo cuando se le informo, pero si menciono no creerlo adecuado para ella, pues era un caballo salvaje que no había sido completamente domado, uno de los retos de su padre que el no acepto solo por capricho.

Cuando Candice recibió el regalo, lo agradeció infinitamente, y cuando conoció a "Rebelde", como lo bautizo al saber que era un caballo casi salvaje, hubo un sentimiento de reconocimiento, como si en alguna vida pasada ya hubieran estado juntos, la apariencia del animal le recordó a Candice los que Vivian libres por las praderas de Escocia, mismos que ella y… "alguien muy especial" montaban a pelo y habían logrado domarlos y convertirlos en dóciles "mascotas"… por eso le pidió a Richard que no se preocupara por la escasa docilidad del animal, y que no se le ocurriera cambiárselo por otro, pues no aceptaría montar a otro animal que no fuera "rebelde". No pudieron contrariarla, desde entonces ella monto aquel animal que también la acepto como su única dueña.

La tarde caía y Terrece observaba por su ventana en dirección a los establos, era la hora en que Candy volvía de su diario Paseo, desde que el acepto ante su padre que aquel pura sangre que el desprecio le fuera entregado, ella lo montaba si importar si nevaba o el frio fuera intenso, y el había adoptado la costumbre de observarla marchar y esperar por su regreso, oculto tras las cortinas de la ventana de su habitación, desde ahí, lograba captarla y compartía un secreto que ella parecía no querer revelar a nadie, y que del que se había adueñado si que ella lo supiera, Candy no usaba silla de montar, por eso cuando salía del castillo, no permitía que nadie la acompañara a los establos, pero el desde su ventana y gracias a otro regalo de el duque para sus momentos de ocio cuando adolecente, podía observar a detalle a Candice, los mira lejos que guardaba en su mesilla de noche, le ayudaban a recorrerla de cerca sin tener que importunarla con su presencia, en momentos como aquel, recordaba cada palabra que ella le dirigiera la mañana siguiente de aquella desagradable velada, ella había esperado por el en el pasillo…

-" solo deseaba pedirle un par de cosas- había mencionado Candice sorprendiéndolo al pararse frente a él con mirada decidida y llena de sentimientos que no podía distinguir, pero adivinaba que entre ellos estaba el rencor y el dolor- la primera de ellas es que mantenga la distancia entre nosotros aun dentro del castillo, frente a Richard y Rosemary, tendré que fingir una relación amistosa, pero no mas, y ante la sociedad, tenga por seguro que lo respetare y le daré el lugar que corresponde como mi esposo, seguiremos siendo un matrimonio de apariencia, pero en cuanto crucemos la puerta del área que compartimos, le pido que no se acerque a mi, su presencia es demasiado molesta, no quiero ser descortés ni grosera pero también prefiero tomar mis alimentos en mi habitación. No deseo compartir la misma mesa con usted, solo cuando Rosemary y Richard nos inviten a compartir el comedor principal, entonces no tendré otra opción. Pero le suplico que me evite en lo posible su presencia, aun fuera de estas puertas.- Candice se refería a las a las puertas que dividían el ala sur del castillo y que les fue asignada como su hogar por ser un matrimonio joven que necesitaba de intimidad.

Terrece sentía la culpa de haber provocado aquellos sentimientos de rechazo en la joven, a quien después de un profundo estudio sobre sus propios sentimientos, descubrió le interesaba mas de lo que el mismo hubiera deseado, en algunas ocasiones se había descubierto pensando en ella, en sus labios que lo cautivaron desde el primer instante, mismos que reconocía lo habían empujado a besar a Susana aquella noche de una manera en que nunca lo hiso en el pasado, sus verdes ojos bajo aquellas espesas pestañas eran uno mas de sus tormentos, los soñaba cada noche, y se despertaba sobresaltado al recordar la forma en que lo miraron la ultima vez que tuvo la fortuna de recibir su atención, por desgracia fue la misma noche que había perdido toda esperanza en lograr algo con su matrimonio.

La presencia de Dorothy la mucama que había llegado de escocia días después de la fiesta de los Hampshire, distrajo sus pensamientos llevándolo a concentrarse nuevamente en la imagen de Candy que ya se acercaba a la puerta del establo, la joven también se había extrañado de ver a Dorothy esperándola y bajaba de un salto del caballo sin espera por la ayuda del mozo, eso también lo sorprendió, Candy era algo excepcional, no solo domo al caballo salvaje que ahora se mostraba completamente dócil, por lo menos con ella, sino que además de montar a pelo, podía bajar de un solo salto sin perder el equilibrio, esa personalidad libre y salvaje que había descubierto en su perfecta dama lo tenia mucho mas que cautivado, entonces lo que no pensó volver a ver ocurrió…

Candice dibujo una sonrisa que llego a expresar su alegría hasta en sus verdes ojos, abrazo a Dorothy con entusiasmo y se encamino junto con ella de prisa. La curiosidad de Terrece le indico que era momento de bajar a investigar. Eso era algo nada común en los últimos días. Se apresuró.

Cuando estaba cerca del recibidor principal noto por los apurado pasos, que Candy también llegaba, casi se cruzaron en el camino pero el prefirió ocultarse detrás de uno de los enormes pilares hasta que ella sin dejar de sonreír cruzo las puertas del recibidor.

-Anthony!- la voz no fue nada sutil, por el contrario se escucho claramente hasta donde Terrece permanecía oculto.

Candice se apresuró hacia los brazos extendidos de su hermano que apenas la tuvo entre ellos los cerro dejándola prisionera y apegada a su pecho y besaba su cabeza en repetidas ocasiones, ella levanto su rostro y le beso las dos mejillas emocionada. Se escucho el carraspeo de la garganta de Richard, nada sutil por cierto, entonces la joven se obligo a retomar su compostura.

-Discúlpeme sr. Me emocione demasiado…- se disculpaba con una leve reverencia de cabeza.

-No hay problema Candice, pero debo admitir que me sentí celoso, mi nuera nunca me ha recibido con esa sonrisa…- la bromeaba provocando un sonrojo en la joven que volvió a sonreír mirando a su "tía" suegra.

- No te preocupes Candy ya conoces a Richard… le encanta ser el centro de atención, Y no le gusta que opaquen su presencia.

Todos reían, y después de unos instantes compartidos, Anthony se disculpo y pidió a los duques le permitieran llevar a Candice a caminar por el jardín unos momentos… ellos aceptaron pero sin dejar de extrañarse, Richard tuvo por un instante el temor de que lo sucedido un mes atrás hubiera llegado ya a oídos de los White, así que seria mejor que el y Rosemary también tuvieran un momento a solas para poder hablar sobre el asunto y como lo enfrentarían.

Terrece no se había movido de su escondite, y también le extraño la petición de Anthony, no se atrevía a acercarse, no era un cobarde por supuesto y enfrentaría las consecuencias de sus actos como era debido, sin embargo deseaba respetar la petición de Candice en todo lo que le fuera posible, pero primero tenia que saber, que exactamente era el motivo de Anthony para sacara a candice del castillo, decidió seguirlos.

OOOOooooOOOOooooOOOO

-Candice no seas curiosa, si te digo dejara de ser sorpresa…- Anthony alegaba con su hermana mientras se introducían en los jardines sin sospechar que eran seguidos por Terrece.

-Pero Anthony, ni siquiera me vas a dar una pista?.- la joven no había podido dejar de sonreír desde el mismo instante en que supo que su hermano estaba ahí.

-Pequeña pecosa!, sigues siendo tan curiosa y desesperada, te he dicho que es algo que has extrañado y que te dará una gran alegría que seguro te olvidaras de mi…- Anthony reía al ver las caras que su hermana hacia, cuanto extrañaba aquellas muecas.

- Eso es imposible…- afirmaba al tiempo que su hermano la hacia detenerse frente a unos arbustos altos y cubiertos por la nieve Que semejaban un blanco muro de hielo.- un muro de nieve?... no me digas que deseas jugar a guerra de bolas de nieve?... Anthony… ya no somos niños pero… siendo tú…- miraba a ambos lados asegurándose que nadie la vería cometer aquellas travesuras al lado de su hermano y que tanto disfrutaban en escocia.

-Candy… aunque me encantaría,… no puedo negarlo,… pero eso no es precisamente una sorpresa…- Anthony la giraba y le cubría los ojos con sus manos enguantadas, dejándola de frente al camino desierto, ella se dejaba hacer y una risilla nerviosa y ansiosa escapaba de sus labios.

Un silbido rompía el silencio de los jardines y un joven rubio y cubierto por un abrigo que lo defendía del viento helado que comenzaba a soplar, apareció a un par de metros de distancia de los hermanos saliendo de detrás de uno de los enormes arboles que custodiaban la orilla del camino hacia el bosque detrás del castillo. El joven se rio y levanto su mano en señal de estar preparado.

-Lista para tu sorpresa?...-advirtió Anthony preparándose para la reacción que tendría Candice. Ella asintió. Terrece a la distancia estaba muy intrigado por saber que significaba aquel joven para Candy y porque Anthony había rodeado con tanto misterio su presencia, algo comenzaba a crecer en el interior del joven ingles y la sensación que le provocaba era demasiado desagradable.

Anthony retiro de golpe las manos que mantenía sobre los ojos de Candice, cuando ella los abrió y distinguió la figura que estaba a algo de distancia, su primera reacción fue quedarse petrificada, incrédula de lo que sus ojos observaban, después, sus verdes pupilas se cristalizaron a la vez que sus labios susurraron un nombre apenas audible para Anthony, pero después de repetirlo un par de veces en el mismo tono, se convirtieron en un grito que resonó en el vacío espacio, segundos después Candy se encontraba corriendo casi con desesperación hacia el chico que la esperaba sonriente, sacando las manos de los bolsillos de su abrigo donde las había mantenido hasta el momento en que ella se hecho a correr hacia él, el joven tomo una posición como si estuviera a punto de recibir a una salvaje fiera, pero su rostro no dejaba de sonreír.

El impacto fue sorprendente el joven casi perdió el equilibrio pero logro mantenerse en pie y abrasar a Candy por la cintura elevándola a su altura y girándola repetidas veces mientras que lo que fue un llanto pasajero por parte de la joven se convertía en carcajadas, mismas que eran acompañadas por las risas varoniles de los dos rubios que estaban con ella.

El nombre y el entusiasmo con que había sido pronunciado aun resonaba en los oídos de Terrece… quien era ese Alberth?, y porque Candice estaba tan emocionada de verlo al punto de perder toda compostura, de hecho estaba siendo mas exagerada con ese recibimiento de lo que había mostrado al ver a Anthony, un calor muy insatisfactorio comenzó a invadirlo… ira, pura y simple ira.

-Sabia que harías algo así…- aseguro Anthony- por eso preferí que se vieran en el jardín...- aun entre risas Anthony disfrutaba de ver aquel rencuentro.

-Alberth, Alberth… me alegra tanto verte…- repetía Candy mientras era depositada en el suelo nuevamente.

-Oh, pequeña, no sabes como añoraba verte yo también, te he echado mucho de menos en todo este año…- la abrazaba fuertemente acurrucándola contra su pecho.

-Lo sabia, ahora solo soy un cero a la izquierda…- Anthony suspiraba dramatizando al sentirse ignorado.

-Anthony, por supuesto que no es así, - Candy lo tomaba de la mano y lo acercaba a ellos.- es solo que esta ha sido la mejor sorpresa que he recibido en mucho tiempo…- las lagrimas ya comenzaban a surcarle las mejillas.

-Por favor pequeña… no llores… sabes que si hay algo que no puedo soportar es ver tus lagrimas… tu sonrisa es mucho mas radiante y te hace ver mucho mas bonita… por favor no llores, no importa si es de alegría… no perdonare a quien provoque tu llanto y eso me incluye por supuesto, así que si no quieres que me odie a mi mismo… deja de llorar…y vuelve a regalarme esa hermosa sonrisa tan tuya.-

Terrece contuvo la respiración al momento en que vio como Alberth con plena confianza tomaba el rostro de Candy entre sus manos y se inclinaba acercando cada vez mas sus labios a ella… Alberth comenzó a secar las lagrimas de "su esposa" con sus labios… con cada beso, la ira dentro de Terrece crecía… y su mente se nublo con pensamientos nada gratos… no soporto mas, no podía seguir observando aquello, sabia que no tenia derecho a reclamar, pero tampoco tenia porque soportar aquello, se alejó encaminándose al interior del castillo nuevamente sintiendo que el infierno tomaba vida en su interior, seguro de que la parejita y su solapador no lo notarían, y así fue, por lo menos por parte de Alberth y Candy que se sonreían y el continuaba besándole las mejillas para recoger cada una de su lagrimas… pero Anthony, Anthony si había visto la sombra que salió de aquellos arbustos y se perdió en el camino… un brillo extraño… posiblemente de triunfo… aprecio en aquellos ojos de cielo.

El trio permaneció en el frio jardín entre risas y recuerdos de su adorada escocia, no les importaba lo inclemente del clima, estaban acostumbrados a permanecer largas horas en campo abierto desde que eran niños y compartían su compañía acampando en cualquier temporada, bajo el abrasador calor del verano, la suave y deliciosa brisa del otoño o el inclemente frio de invierno, así como disfrutaban correr por los campos cubiertos por hermosos tapetes de bellas flores en la primavera.

Fue hasta que la noche los comenzó a cubrir y que sus estómagos les indicaron que la hora de la cena había llegado, que notaron que el tiempo pasó demasiado aprisa.

-Creo que es hora de retirarnos…- menciono Anthony que había sentido la vigilancia que permanecía sobre ellos desde la distancia.

-Oh, no, no me van a hacer eso verdad?- Candy se paraba de la banquilla que compartía con los dos jóvenes y se ponía frente a ellos.

-Pequeña nos hemos hospedado en un hotel cercano… vendremos mañana a verte nuevamente, estaremos unos días en la ciudad así que no será la ultima vez que nos veamos…- Alberth le tomaba las manos sin siquiera sospechar lo que causaba con aquel gesto al dueño de unos ojos de un azul muy diferente a los de él, que maldecía mientras observaba toda su conversación a través de unos gratificantes mira lejos que se habían convertido en un atesorado compañero inigualable.

-No, no y no, por supuesto que no me harán esa grosería, en el castillo hay suficientes habitaciones para hospedarlos, además Rosemary no permitirá que te vayas…. Por cierto... la has visto ya?...- la mente de Candice se había perdido tanto en la agradable presencia de Alberth que ni siquiera había pensado en su familia política.

-No, dudo que siquiera sepa de mi presencia en la ciudad.- Alberth se sentía apenado pero su deseo por volver a ver a Candice acaparo todos sus sentidos y pensamientos.

- La verdad es que vinimos directo del puerto, es mas ni siquiera tenemos un hotel como lo ha asegurado Alberth, el equipaje esta en el coche, solo que nuestro amado Patriarca cree que su presencia pueda incomodar al engreído de tu esposo...

-Siendo así, no se hable mas, ordenare que preparen las habitaciones de invitados en nuestra área, así podremos charlar todo lo que queramos sin interferir en los asuntos de Rosemary y Richard….. por... por Terrece no se preocupen estoy segura que no le importara tenerlos con nosotros….- El tono de voz de Candy había sufrido un cambio que trato de recomponer, pero Alberth la conocía demasiado bien, además Anthony lo había puesto al tanto, pero él era demasiado caballero como para incomodar a Candice con temas que ella aun no le confiaba, esperaría, después de todo ese era su principal motivo, por ella viajo hasta Londres cancelando citas y reuniones y cualquier cosa que le impidiera ir a dar fortaleza a su Pequeña, la foto del misterioso periódico que había llegado al castillo de escocia perteneciente a los White y que habían logrado interceptar antes de que llegara a manos de los padres de Candice, hablaba mucho mas de las circunstancias que esta vivía, que lo que ella pudiera decirle, pero el esperaba que su confianza y el lazo que los había unido siempre no hubiera sufrido daños con la separación a la que se habían visto forzados.

Candice tomo a los dos de la mano y juntos se encaminaron de vuelta al enorme castillo, cuando entraron aun riéndose de cometarios de sus días juntos. Rosemary se encaminaba rumbo al salón para preguntar a alguno de los sirvientes si Candy ya había regresado de su paseo al lado de su hermano, pero la sorpresa que se llevo cuando estaba cruzando la estancia que unía la entrada principal con el resto de las habitaciones del piso inferior, se quedo pasmada, sus ojos se abrieron incrédulos y un pequeño grito se ahogo en su garganta convirtiéndose en un suspiro emocionado.

-Alberth!- su voz no había sido mas alta de lo normal pero resonó en la vacía estancia, por supuesto había llegado a los oídos del aludido y sus acompañantes que se volvieron de inmediato fijando sus ojos en aquella mujer tan buena y dulce, Candice soltó a Alberth para que realizara un saludo adecuado. Las blancas mejillas de la dama se vieron invadidas por un par de lágrimas.

- Rose Marie…, no sabes cuanto añoraba verte…- Alberth se alejaba despacio rompiendo el abrazo y se alejaba haciendo una reverencia respetuosa cuando vio que el duque se acercaba.

-Lord Andrey!... que agradable sorpresa…- Richard extendía su mano que al ser tomada por Alberth se convertía en un amigable abrazo.

-Duque Granchester... me disculpo por presentarme sin invitación…- Alberth seguía la cortesía de su educación y al haber descuidado por tanto tiempo su relación con aquella familia se sintió avergonzado por estar dentro de aquel castillo.

-Sabes que no necesitas invitación, Alberth…siempre serás bienvenido- Richard palmeaba el hombro del joven frente a él, era gratificante ver a un chico de su edad tan correcto y responsable con toda la carga heredada en sus hombros, sir William Alberth Andrey, Lord de las higlands en escocia, un patriarca demasiado joven en comparación a los demás nobles escoces.

- Un Lord?...- la conocida voz que emitió esa pregunta provenía de las escaleras a sus espaldas, por lo que se giraron para recibir al recién llegado que se unía a ellos.

-Terrece hijo!- Rosemary se encaminaba a su encuentro y se tomaba del brazo del joven y próximo Duque...- Ven quiero presentarte a alguien muy especial para mi.

"Muy especial", ahora resultaba que aquel idiota que lo miraba con esa estúpida expresión de triunfo en su cara, también era especial para su "madre"… demonios. Terrece caminaba con una sonrisa mas falsa que un castillo en la arena adoptando su actitud cínica y burlesca con la que se armaba cuando trataba de ocultar sus verdaderos sentimientos.

-Terrece…- se adelantaba Richard a su mujer para presentar al inesperado invitado- te presento a Lord William, el patriarca, y gobernador de las higlands de escocia…

-Un placer…mi Lord…- hacia una marcada reverencia más a burla que real.

-Igualmente Terrece, - Alberth respondía con una educada pero sencilla reverencia con su cabeza- sé que tal vez tu no me conozcas, pero yo he oído hablar de ti tan profundamente que es como si te conociera desde niños. – El patriarca escoses tenia un resentimiento hacia el joven ingles que ya le había robado dos de las mas importantes mujeres de su vida, y al parecer se empeñaba en hacerlas infelices a ambas… pero esta vez no se quedaría de brazos cruzados como en el pasado, cuando se vio obligado a permanecer en escocia, ahora el tenia toda la libertad y el poder para ir a donde quisiera y poder hacer justicia contra las malcriadeces de ese niño mimado.

-Dudo que podamos tener amistades en común que pudieran hablar de mi de tal forma…- Terrece fijaba sus azules zafiros en los ojos de cielo con desafío.

-Terry, Alberth es mi hermano menor…- con un tono suave Rosemary se volvía a tomar del brazo de Terrece al mencionar esas palabras y con su mano libre rosaba el brazo de Alberth con cariño.

-Tu hermano?...- Terrece no pudo ocultar su sorpresa y eso lo enfureció aun mas, así que el lazo de ese estúpido con su familia era mas de lo que el había pensado.

-Así es, podría decirse que…. Soy tu tío...- Alberth no borraba su sonrisa del rostro y parecía tener un extraño brillo en la mirada provocado por la sorpresa marcada aun en el rostro de Terrece.

Candy y Anthony permanecían en silencio, como espectadores, la joven se aferraba inconscientemente al brazo de su hermano, y el había captado la tensión que Terrece provocaba en ella con aquel gesto, puso su mano sobre la de ella con cariño, trasmitiéndole que no estaba sola.

-Que les parece si pasamos a la mesa?, la verdad me muero de hambre- Antes de que Terrece pudiera responder, Richard que sentía el rechazo entre los dos jóvenes, creyó preferible intervenir antes de que pudiera iniciarse una guerra verbal en que la única lastimada seria su amada Rosemary.

- Oh es verdad!, con la emoción de verte pequeño berth, me olvide por completo de que iba en busca de Candice y Anthony para iniciar la cena…- Rosemary sin soltar a Terrece se tomaba del brazo de Alberth. Y comenzó a dirigirse al comedor invitando con una sonrisa a que los demás la siguieran, su esposo la miro comprendiendo aquel gesto de llevar a ambos jóvenes con ella y el decidió ofrecer también su brazo a Candice. Así no entraría solo al comedor.

Apenas entrar Rosemary ordeno a una de las jóvenes del servicio que colocaran un servicio mas para Alberth, la joven se movió con presteza pero antes de que le indicaran su lugar, El joven Patriarca escoses se soltó suavemente del agarre de su hermana y deposito un beso en el dorso de su mano, llamando la atención y haciendo una petición extraña.

-Rosemary querida, estoy seguro que no te molestara si tomo el lugar al Lado de Candice…- el joven veía hacia donde la rubia ya se había colocado, Anthony por invitación de Richard se coloco a la izquierda de su hermana.

Antes de recibir respuesta y adelantándose a Terrece, Alberth tomo la silla a la derecha de la joven ignorando descaradamente el protocolo, Richard y Rosemary se miraron algo confundidos, al parecer La presencia de Anthony no era por lo que creían, sino algo un poco mas profundo y con claras intenciones por parte del patriarca escoses, así que respondieron afirmativamente a la petición hecha, el rostro de Terrece que emanaba furia y se había quedado prácticamente mudo.

-Por supuesto Alberth no hay ningún problema, creo que a mi hijo no le molestara sentarse al lado de su madre como cuando era un chiquillo que no se despegaba de sus faldas.- Richard sonreía amable, sus palabras habían sido sin ninguna intención, pero habían movido un fibra muy sensible dentro del corazón de William .

-Por supuesto, - Rosemary sonreía y prácticamente jalaba a Terrece llevándolo con ella- será muy reconfortante compartir la cena como hace tantos años no lo hacemos, verdad cariño?..- Rosemary se dirigía a Terrece que se limito a asentir, aun no sabia que servirían en la mesa, pero presentía que cuales quiera que fueran los platillos le dejarían un mal sabor en la boca.

Alberth seguía fingiendo no notar la molestia en la cara de Terrece, ni la furia con que lo miraba, se mostraba amable alagando cada platillo que se servía y por supuesto preguntando la opinión de Candy en cada detalle que se le ocurría, la joven que había estado demasiado tensa comenzó a sonreír por las ocurrencia que mencionaba ALberth para amenizar mas la mesa, jamás habían cenado de aquella manera, pues las contadas ocasiones compartidas con los Duques desde que se encontraba en las paredes de aquel castillo, las únicas voces que se escuchaban eran las de Rosemary y Richard que conversaban de algún tema trivial solo para que el silencio no dominara.

Anthony también reía de ves en ves, y constantemente le tomaba la mano a su hermana cariñosamente, al igual que lo hacia Albert que no tenia ningún reparo en mostrar su afecto hacia la joven sentada a su lado, solo que este agregaba un beso en el dorso de la misma, Terrece se limitaba a observar, solo asentía o negaba con un gesto de su cabeza cuando Rosemary le preguntaba algo intentando que se introdujera en la conversación, pero él no estaba de humor para aquello, cuando llego la hora del postre que prácticamente era el final de la cena, pues después de eso tomarían él te en el salón como acostumbraban, surgió la pregunta que cambiaria el ambiente tan ameno que se había formado a excepción del joven duque ingles que permanecía con su expresión fría.

-Duque Granchester, Rosemary, me he tomado el atrevimiento de invitar a Alberth y a Anthony a hospedarse con nosotros, ruego su consentimiento…- Candice estaba muy nerviosa por la respuesta, sabia que no tenia derecho de tomarse esa libertades, no aun, pero cuando les había dicho a ellos que deseaba que se quedaran, lo había hecho con el corazón que añoraba compañía.

-Candice, este castillo es tan tuyo como nuestro, no es necesario que te autoricemos a tal cosa, ellos son tus invitados, y es claro que los dos han venido a verte…- Richard veía al trio que sonrieron al mismo tiempo, era imposible ocultar los sentimientos que los rodeaban.

La silla que se alejó de la mesa inesperadamente, los obligo a fijar la vista en Terrece que se puso en pie y arrojo su servilleta sobre la mesa sin mucha delicadeza, se disculpo son una sola palabra y con el tono que no dejo duda de su molestia, en menos tiempo de lo que tardo en ponerse de pie el joven desapareció del comedor dejando a todos en silencio.

-Parece que tenia prisa… - Alberth le resto importancia a la actitud de terrece con aquel comentario. Richard y Rosemary se vieron entre si respondiendo con una sonrisa forzada, Terrece estaba volviendo a las andadas por lo visto.

-Candice estoy seguro que aun lograremos encontrar hospedaje en algún hotel de la ciudad…- Anthony veía en la mirada de su hermana la desaprobación por la forma tan grosera en que Terrece se estaba comportando, sabia que el ingles no merecía nada por parte de su hermana, pero tampoco quería provocar que este pudiera seguir haciéndole daño, ellos estarían unos días ahí, pero que sucedería una vez que se marcharan?, ahora que veía a Candy y conociéndola tan bien como la conocía, sabia que seria en balde su proposición de que regresara con ellos a escocia, existía algo mas que reproche en los ojos de Candy cuando miraba a Terrece, y lo hacia disimuladamente, Anthony no sabia si continuar o detenerse, pero parecía que Alberth ya había tomado esa decisión por el.

-Por supuesto que no!- Rosemary intervino antes de que Candice pudiera pensar en aceptar las palabras de su hermano.- es muy tarde para que andes de lugar en lugar buscando hospedaje, además, mi pequeño Berth tenia demasiados años sin visitar este castillo, de hecho puedo afirmar que no lo ha hecho desde que tenia seis años…

- Sabes que tuve que comenzar con mi formación, además papa y mama no deseaban que te importunara, tu tenias…. "nuevos deberes"…- Alberth no quería mencionar abiertamente que fue precisamente en su ultima visita que Terrece apareció en la vida de Rosemary y el quedo relegado de la vida de su hermana, a la que había amado como si fuera su propia madre.

-Si, es verdad, no tuviste demasiada infancia, perdóname cariño…

-Por favor Rosemary, no hables como si hubiera sido tu culpa que yo fuera el varón de la familia… - reía tratando de poner a un lado sus dolorosos recuerdos y tratando de desviar la conversación.

-Bueno, bueno, que les parece si mejor pasamos a tomar un te… amenos que deseen algo mas… fuerte.- Richard hacia el ofrecimiento apoyando a Alberth en su deseo de no abrir el pasado, ese tiempo había sido el mas difícil de su matrimonio y no quería recordar algunos momentos que aunque imposibles de olvidar era mejor dejarlos donde estaban, en el pasado.

-Él te estará bien,- Aceptaba Alberth, a pesar de la fama de los escoses por el amor al wiski, Alberht y Anthony evitaban cualquier licor, amenos que fuera necesario o casi obligatorio como lo era en los eventos reales, donde a los reyes les encantaba saber la opinión sobre sus deliciosos licores exportados y nacionales, y eso era un motivo mas de admiración por parte de Richard.

- Entonces vayamos al salón en lo que preparan sus habitaciones… - Rosemary se detuvo un instante después de que Richard le ayudara a ponerse de pie- Candy querida… has tomado alguna decisión sobre las habitaciones?.

-Los he invitado a dormir en nuestra área de invitados en el ala sur… - respondió y parecía no querer cambiar de opinión, Rosemary asintió buscando la mirada de Richard que expreso también su asentimiento apoyando a candice.

Después de un rato tan agradable como el que habían pasado en la cena, entre charlas y risas de las travesuras del trio y su vida en escocia, Richard y Rosemary se despedían para retirarse a dormir, habían disfrutado mucho de aquella juventud, pero también ambos coincidían en un punto, ninguno había visto aquella alegría y vivacidad de la que Alberth y Anthony habían hablado sobre Candice, que no había podido dejar de sonrojarse por todo lo que los jóvenes revelaran sobre su personalidad, ahora comprendían el por que aquel brillo radiante en los ojos de la chica cuando le regalaron el caballo y le permitieron un par de horas para que pudiera cabalgar al aire libre y hacer cualquier cosa que le diera un poco de dicha, era claro para ellos que Candice era un espíritu libre enjaulado por voluntad en el cuerpo de una dama.


Sus comentarios como siempre son bien recibidos... Agradesco infinitamente a quienes me han agregado a sus favoritos, a las que me siguen fielmente y a todas las que tienen mi historia en sus favoritas, gracias mil a todas por leer mi historia que quiza no sea perfecta pero trato de que sea entretenida e interesante... y que nos de un bonito suenio que satisfaga la tristeza de saber que esta pareja no pudo ser feliz en su historia original...nuevamente Gracias mil, gracias mil y gracias mil por leerme y por su bonitos reviews, y aquienes me leen en "silencio" tambien gracias mil por su tiempo... bendiciones y nos seguimos leyendo... akirem