Fic escrito con Pikarito
Primera Publicación: 12 de Julio de 2014
Resubido: 25 de Septiembre de 2017
Diez cosas que no sabes sobre mí
Capítulo 7
Especial
-.-.-.-
Sin duda alguna, la pelirroja comenzó a despertar con una hermosa sensación en el cuerpo, hacía mucho tiempo que no se sentía tan anímica por sentir el sol en su rostro, parpadeó un par de veces para acomodar los ojos a la claridad de día y se extrañó al ver que aún estaba en la sala, se movió un poco más y la sorpresa que se llevó fue aún mayor. Se llevó la mano derecha a la boca para no gritar, y se calmó al ver lo tranquilo que lucía el entrenador pese a la incómoda forma en la que se había dormido. Sonrió de lado pero cuando quiso levantarse, se vio imposibilitada, ya que Ash la tenía tomada de la mano y a su vez de la cintura. El color rojo inundó sus mejillas por aquella posición tan íntima entre ellos dos. Apretó los labios y lentamente fue liberándose del agarre para poder levantarse.
Ash la soltó pero rápidamente se acomodó en el sillón, ella sonrió.
—Esto se siente como en mis sueños —susurró la pelirroja y tras acomodar la frazada sobre Ash, se agachó quedando a la altura del moreno—, siempre me imaginaba lo que se sentiría volver a ver tu rostro al despertar —apoyó su mejilla en el puño izquierdo y siguió observándolo—. ¿Por qué te demoraste tanto en venir por mí? Creí que me iba a volver anciana esperándote… y ahora —movió su mejilla hacia el puño derecho—, me llegas de esta forma, ¿cartas? ¡¿En qué estás pensando?! No sabía que podía ser tan romántico, Ketchum —se rio sola y se levantó para no despertarlo—. En mis sueños, me despertaba a tu lado, y luego te iba a preparar un rico desayuno… Mmm —frunció los labios—, ¿qué podría preparar para que se sorprenda y no muera intoxicado? —y pensando que hacer, giró sobre sus pies hacia la cocina.
Cuando Ash despertó, le costó recordar cómo había llegado ahí, se refregó ambos ojos mientras pensaba que había sucedido en la noche, se sintió acalorado al recordar lo que había pasado esa noche. No solo que Misty se había quedado dormida sobre él, si no lo que había sentido al verla dormir tan tranquilamente a su lado, como lucía relajada, y como su mente había comenzado a ponerle palabras a su agitado corazón.
«Cada vez que te observo mejor, te encuentro más linda»
Le había susurrado sin siquiera darse cuenta de la importancia de aquellas palabras, fue por eso que había decidido descubrir si lo que había escrito aquella vez, era una respuesta y no una pregunta, y estaba cada vez más seguro que era una respuesta. Pero antes de saltarse algún paso, tenía que dar seis pasos más, las cartas. Solo cuando las cartas estuvieran liberadas, él iba a poder responderse con certeza que era lo que estaba sintiendo por su amiga.
Se levantó del sillón, dobló a la mitad la frazada para dejarla en el respaldo y se fue a buscar a su amiga.
Cuando la encontró en la cocina, ésta se encontraba de espaldas, preparando dos platos que él supuso que sería el desayuno, frunció los labios al ver la mesa con dos platos llenos de fruta picada y un vaso con leche para cada uno. Cuando la pelirroja giró con los platos con las tortillas de huevo, se quedó tan impresionada por la imagen de Ash frente a ella, que le dio hipo.
—¿Estás bien? —le preguntó mientras la pelirroja dejaba los platos en la mesa para apoyarse ambas manos en el pecho.
—Si —hipo—, creo que —hipo— estaré bien —hipo.
—Deberías tomar agua —se apresuró a tomar la taza sobre la mesa para llenarla de agua de la llave—, bébelo.
—Ok —se llenó la boca con agua y la tragó de forma tosca para que se le calmara, pero se ahogó con ella.
—¿De veras, estás bien? —Ash comenzó a golpearle la espalda para que ésta pudiera volver a respirar.
—Sí, ahora si —aspiró profundamente y le indicó a Ash los platos sobre la mesa—, está servido, come antes de que se enfrié.
—De acuerdo —ambos se sentaron a comer en total silencio, aunque no era para nada un silencio incómodo, ambos se miraban y sonreían sin razón aparente, solo se sentían contentos.
Cuando terminaron de desayunar, Misty extendió los brazos hacia arriba para desperezarse y se puso de pie.
—¡Es hora de que los pokémon coman también! —le indicó a su amigo, para que la acompañara a entregarle la comida.
Mientras Ash llenaba los pote con comida Pokémon, Misty lo iba repartiendo con sus pokémon, pero el cansancio que generó el trabajo más lo caluroso que se sentía el día, Ash no tuvo mejor idea que quitarse su chaleco y quedarse en camiseta musculosa, justamente a Misty se le ocurrió girar hacia él, en el momento que con el antebrazo se secaba la transpiración de su frente.
La pelirroja de pronto, sentía la garganta seca, y su corazón empezó a galopar de una manera anormal, estaba tan metida en sus pensamientos mientras observaba a Ash que trastabilló desde la escalera en donde estaba parada y para su suerte, Ash reaccionó tan rápido que soltando la bolsa con comida, la tomó entre sus brazos.
—¿Misty, estás bien? —la líder solo tenía los ojos cerrados con fuerza, y no se animaba a abrirlos—. ¿Misty?
—Estoy bien —fue lo único que dijo aun en brazos de Ash. Éste la bajó para que no pudiera oír lo agitado que se sentía su corazón—. Ya terminamos, así que creo que me bañaré —informó aún con los ojos cerrados— tú puedes hacerlo en el baño del cuarto al final del pasillo, hay toallas limpias —y sin esperar respuesta de Ash salió prácticamente corriendo de ahí.
—¿Y ahora qué le pasó? —acomodó el saco de comida pokémon y luego de guardar las cosas se dirigió al baño para asearse.
Cuando volvieron a encontrarse, Misty estaba con Pikachu en la piscina, tenía los pies en el agua y traía puesto un vestido floreado que para desgracia de Ash, la hacía lucir mucho más llamativa.
—¡Listo! —exclamó Ash dando un aplauso mientras se acercaba a la pelirroja, pero ésta no habló, simplemente cerró la boca e infló las mejillas—. ¿Qué? —se apresuró a llegar a ella y vio como sus hombros sufrían pequeños espasmos—. ¿De nuevo el hipo? —Misty aguantando el aire, afirmó. Pikachu la miraba con curiosidad, y luego miró a su entrenador ¿Qué se había perdido? — Y yo que te traía otra carta —comentó con pesar. La líder ante eso, soltó el aire de golpe y le extendió la mano—. ¿Qué?
—¡Dame! —le pidió con insistencia de su mano.
—Ok —sacó de su bolsillo la carta—, a ver qué opinas de ella.
Misty tomó la carta y sin perder tiempo la abrió. Con solo leer el título de la carta, observó a su amigo, pero Ash no la miraba, seguramente porque sentía pena por lo que había estaba escrito.
"Cosas que no sabes de mí, cinco:
Aunque sea un buen actor, hay cosas que no se pueden evitar… como las Lágrimas.
Hace tiempo atrás y tras el termino de cada viaje, fue necesario que mi camino y el de mis compañeros de región se dividiera para que cada uno pudiera seguir persiguiendo su sueño. Cuando conocí a May era una niña insegura y sin mucha determinación pero cuando quiso irse porque deseaba ponerse a prueba, me sentí muy feliz por ella; Dawn siempre quiso ser como su madre, y cuando nos separamos también me alegré por sus avances. Con Cilan e Iris prácticamente fue una despedida simple, ambos se fueron a Johto y creo que estaba muy metido ya en ir a Kalos que no pensé en que no los vería más. De Kalos, prácticamente huir de los chicos por una serie de sucesos pos liga…"
Misty dejó de leer para observar a Ash confundida, pero éste seguía sin mirarla, por lo que volvió a continuar con la carta.
"… Cuando me separé de Brock, ¿lo recuerdas? Solo fue un apretón de manos la primera vez, y con Tracey digamos que siempre sabíamos que se iba a quedar en pueblo Paleta, a eso iba pero contigo fue todo tan diferente… ¿Por qué fue diferente? ¿Por qué mientras te alejabas de mí para estar en esta ciudad, las lágrimas caían de mis ojos sin control? En ese entonces, me preguntaba, ¿Por qué? Ahora, creo que desde ese entonces siempre fuiste alguien especial en mi vida".
—Ash —Misty sin siguiera doblar la hoja, se paró y cuando Ash la miró quedó paralizado con lo que sucedió a continuación, los brazos de Misty rodearon su cuello y sintió junto a él, el calor que emitía su amiga. Lo estaba abrazando—, tú también eres alguien muy especial en mi vida Ash —le susurró la joven acomodando su cabeza en el hombro del entrenador—, gracias por ser un amigo para mí cuando no confiaba en nadie.
Ash simplemente sonrió y llevó las manos temblorosas a la espalda de su amiga.
—Misty… —ambos se separaron pero no lo suficiente para cortar el contacto físico que tenían—, yo…
—Ejem —el sonido acompañado por una falsa tos, hizo que ambos amigos se separaran de golpe.
—¡Tracey! —exclamaron ambos al ver al observador que traía uno de sus cuadernos en mano.
—¿Cuánto llevas aquí? —preguntó avergonzada la pelirroja acomodándose una de las mangas de su vestido.
—Lo suficiente para hacer esto —les dijo mostrándoles un rápido boceto de ellos dos abrazados.
—¡Tracey! —Misty le regresó la carta a Ash, apretó los puños y se abalanzó sobre el observador para golpearlo por su atrevimiento, pero el asistente del profesor Oak, la esquivaba ágilmente escudándose en el dibujo.
Ash simplemente estaba en la misma posición en la que fue dejado, observando como su amiga sonreía enormemente persiguiendo a Tracey, y sintiendo como en su pecho, el corazón no lograba calmarse producto de aquel abrazo.
…
Ash estaba sentado al lado de la mesa observando nuevamente como Misty y Tracey peleaban en un mundo aparte, el joven entrenador no entendía muy bien a que iba la pelea pero Tracey se veía demasiado feliz, aquello provocó una sensación ácida en la boca del muchacho de cabellos oscuros. Ahora sabía que eran celos, y seguía sin gustarle, para nada esa sensación.
—¡Ya me cansé de pelear contigo Tracey, haz lo que quieras! —protestó la pelirroja cayendo en la silla frente a Ash.
—¡Genial! —festejó el observador volviendo a tomar su cuadernillo para continuar con el dibujo de ellos dos abrazados que había quedado en un puro boceto sin forma definida.
—¿Ash? —el mencionado miró a su amiga que empezó a acariciar al roedor que saltó a su regazo—. ¿Por qué huiste de Kalos? ¿Qué fue lo que sucedió ahí?
—No es algo que necesites saber todavía —respondió el entrenador sin medir la rudeza de sus palabras.
—¿Ah no? —preguntó molesta la chica—. Me dices que soy una persona especial en tu vida y no quieres contarme.
—No mezcles las cosas Misty —le sonrió causándole confusión a la líder de gimnasio—, dije todavía. No es algo que pueda decirte aún, pero cuando llegue el momento entenderás todo.
—¿Por qué actúas tan enigmático? —sinceramente, ella ya no entendía que era lo que Ash pretendía lograr con todo eso.
—No es que sea enigmático Misty —le dijo sin mirarla—, solo estoy tratando de ordenar mis pensamientos, estoy tratando de entenderme antes de poder explicar lo que sucede.
—Es por eso que viniste a Ciudad Celeste en vez de ir a pueblo Paleta —preguntó y cuando Ash la observó con una pequeña sonrisa en sus labios, sintió que su corazón se le saldría del pecho.
—Así es —afirmó—, siento que estoy más cómodo aquí, que siendo atosigado por preguntas de parte de mi madre.
En eso, una risotada hizo que el clima entre ellos dos se rompiera, buscaron al causante y se encontrar a un Tracey riéndose con alevosía de su logro.
—¿Qué estás haciendo? —preguntó Ash levantándose hacia su amigo.
—Terminé una gran obra de arte, algo que mis ojos no olvidaran jamás que sucedió…
—Qué tanto… —pero Ash se vio silenciado cuando sus ojos cayeron sobre el dibujo del observador.
—Hermoso, ¿verdad? —el dibujo era como si una fotografía hubiera captado el momento exacto en que Misty había abrazado a Ash.
—¿Eso… es por lo que peleabas con Misty? —tras la afirmación de Tracey, Ash tomó el cuaderno con sus manos para observarlo con detenimiento.
—Me quedo maravilloso —Misty invadida por la curiosidad chocó su cuerpo contra el de Ash para tomar el cuadro y quedó paralizada ante lo que vio.
¿Así se verían realmente en ese momento o habría algo de maldad de su amigo en aquel dibujo?
Tracey guardó su lápiz en un estuche y poniéndose de pie, le quitó el dibujo a Misty.
—Solo lo cambie un poco —dijo, y ambos amigos suspiraron aliviados de que se notara algo más como en esos trazos—, es que prácticamente se podía ver corazoncitos en sus cabezas y no quería algo tan cursi para mi dibujo.
—¡Tracey! —gritaron los dos al mismo tiempo, pero el observador riéndose se acercó al refrigerador a preparar algo para comer.
Nadie dijo más nada, y dejaron el tema hasta ahí.
