VII

Si Harry se pudo haber quejado por despertarse temprano el sábado, es que no había pensado ni un poco en lo que vendría después. Porque sinceramente, casi no había pegado el ojo en todo el fin de semana. Draco Malfoy había instalado una enorme habitación en su cabeza, no es que antes no estuviera ya, en un armario oscuro quizás, o una habitación más pequeña, pero ahora parecía ocupar la habitación principal y rondar por toda la casa. Cada maldita cosa que hacía durante el día, y la noche, porque no estaba durmiendo, acababa llevándolo a pensamientos sobre Malfoy y su maldito beso.

Las ojeras eran notorias para el lunes, mientras arrastraba los pies hacia la infinita escalera que lo llevaría a su salón, su cabeza había bloqueado en un punto del camino la reprimenda de Hermione, quien caminaba a su lado junto a Ron, por no dormir. Haciendo solo un asentimiento de cabeza cuando ella y Ron se alejaban a su clase de literatura inglesa. Harry simplemente se dejó caer en su silla, en el último asiento junto a la ventana, mientras el profesor de matemáticas entraba con perversas intenciones.

Sus alarmas se encendieron cuando el profesor comenzó a pasar la lista y Malfoy no respondió, alzando la vista de la mesa donde había dejado descansar su cabeza, miró al resto del salón, efectivamente no estaba. No sabía por qué pero realmente se sentía molesto, lo había besado y luego se había largado sin explica… Oh no, Harry, no vayas por ese camino, no comiences a actuar como una jodida colegiala enamorada.

¡Por supuesto que no necesitaba una explicación! Porque Malfoy le daba absolutamente lo mismo, aunque besara como un puto dios, no es que tampoco tuviera mucho con que comparar. No, solo es que estaba muy, MUY molesto por lo que había hecho, además que se había largado sin hacer el trabajo. ¡Sí! El trabajo, eso es lo que realmente le importaba a Harry, tenía que terminarlo, no quería reprobar, mucho menos ahora que Remus y Snape… No, no, tema desagradable.

Harry desvió la vista de la mesa hacia el pizarrón, mientras el profesor copiaba un montón de fracciones y raíces, y se alegraba realmente de no haber elegido en las clases electivas el área de ciencias, y sólo tenía matematicas común. Porque no entendía nada de nada, psicología y matemáticas, sería un año pesado. Resoplando abrió su cuaderno para copiar los ejercicios, cuando su cabeza se desvió inconscientemente hacia la ventana.

Y allí precisamente iba una mata rubia de pelo cruzando el patio con un enorme cuaderno de dibujo en su mano y su mochila colgando de un hombro, miraba directamente hacia las ventanas de los pisos superiores del edificio, como si me buscara, pensó cuando precisamente detuvo su andar. Y Harry sintió una punzada en la boca de su estómago y en las palmas de sus manos, un hormigueo inusual le recorrió desde las puntas de los dedos hasta su nuca, cuando sintió los ojos grises desde lo lejos clavados en él, lo había visto, era obvio, mucho más aún cuando hizo un movimiento con su cabeza hacia un lado, como diciéndole que lo siguiera. Luego giró sobre sus talones, yendo hacia el vacío campo de fútbol.

Harry se puso de pie casi de un salto, haciendo un estrepitoso ruido cuando la silla cayó de espaldas al suelo, todos se volvieron a mirarlo, incluido el maestro.

— ¿Le ocurre algo, Potter?

— No me encuentro bien, ¿puedo ir a la enfermería?

Harry realmente no necesitó poner mala cara para que el profesor le creyera, ya se veía espantosamente cansado y enfermo. Así que el profesor simplemente asintió dándole su consentimiento, y el azabache torpemente guardó sus cosas en la mochila y a tropezones salió velozmente, dentro de lo que su agotamiento se lo permitía, del salón. Bajó casi corriendo las escaleras, sintiendo el fuerte golpeteo de su corazón, no es que fuera porque iba a ver a Dra... Malfoy, no, era simplemente porque estaba corriendo, y cuando lo viera iba a darle un puñetazo al muy imbécil.

Dio un rodeo por alrededor del patio hacia el campo de fútbol, no quería que algún maestro lo viera saltándose las clases, no es como si estuviera acostumbrado a tener problemas con eso. Al llegar al campo de fútbol miró hacia todos lados en busca del rubio, finalmente pudo reconocerlo en las gradas cruzando el campo. Dio un resoplido fastidiado, estaba cansado maldita sea y tenía que cruzar media escuela para encontrarle.

— Potter.

Saludó distraídamente el rubio cuando su sombra le tapó la luz del dibujo. Esta vez, estaba usando carboncillo, sus dedos estaban teñidos de negro y alrededor había tiradas migas de pan.

— Te saltaste las clases.

— Que gran deducción, Potter, sobretodo tomando en cuenta que tú también te las estás saltando — Comentó distraídamente concentrado en su dibujo, mordiéndose ligeramente el labio inferior y frunciendo el ceño cuando borró algo con lo que parecía no estar conforme.

— No… yo... es solo que…

No Harry, se supone que tú querías golpearlo, reclamarle por lo que había hecho, no por el beso, eso no le importaba, si no por el trabajo. Sí, el trabajo. Pero ahí estaba, sentado al final de las gradas, con el viento soplando suavemente su cabello, concentrado en su dibujo mientras mordía sus labios, y sin darse cuenta había dejado una mancha de carboncillo en su nariz cuando alzó los dedos suavemente para rascarse distraídamente. Las ganas de golpearlo desaparecieron rápidamente y fueron reemplazadas por otras cosas.

— Potter, se te van a meter las moscas.

Harry se sobresaltó e inmediatamente cerró la boca, cuando el rubio alzó la mirada de su dibujo dejando el carboncillo en la cajita de madera que reposaba a su lado, y lo miraba fijamente.

— Escucha Malfoy el tra…

— Sí, lo sé, el bendito trabajo, mi parte está en la mochila, tú acaba el resto, ¿podrías sacarlo tú? Tengo las manos sucias.

Malfoy le enseñó sus dedos pintados de negro, y Harry estuvo tentado de acercarse y limpiarle la mancha negra que reposaba en su nariz. Pero simplemente se fue a sentar junto al rubio tomando su mochila y buscando entre las cosas, dentro habían un par de hojas sueltas, un cuaderno, su estuche y una caja de medicamentos con un nombre extraño (Haloperidol), al fondo encontró un USB, lo tomó y se lo enseñó, a lo que éste asintió y se lo guardó en el bolsillo del pantalón.

— ¿Qué haces aquí, Potter? ¿Por qué bajaste? Pudiste simplemente haber esperado a que apareciera en el salón, no creo que sea simplemente un sincero interés por las clases de Snape.

Harry no sabía que responder a eso, porque realmente tampoco tenía mucha idea de la respuesta, pudo notar un ligero nerviosismo en Malfoy, mientras estrujaba sus manos y miraba fijamente hacia el campo.

— Malfoy... ¿Por qué me llevaste a ese lugar el sábado?

— Pensé que sería correcto, es tu casa ahora, ¿no? Seria... ¿sería mucho pedir que no lo borraras? — Malfoy se tomó su tiempo para responderle, y Harry pudo sentir su nerviosismo, porque él también lo estaba y no sabía por qué.

— ¿Es importante para ti?

Malfoy frunció aún más el ceño. Harry entendió entonces. Se habían odiado durante años. Se habían fastidiado, molestado, golpeado e insultado prácticamente desde que se conocieron. Si fuera él quien estuviera por pedirle un favor, sería lógico que pensara que no lo iba a hacer por el simple hecho de fastidiarlo. Y si, Harry se lo había planteado incluso en el momento en que Malfoy lo había dejado allí pasmado luego de besarlo.

Bellatrix había asesinado a Sirius, su padrino, que, aunque por un corto periodo de tiempo, fue como un padre para él. Pero tal vez Bellatrix era importante para Draco también. Harry sabía bien lo que se sentía perder a alguien, y pese a que odiaba a la mujer, Draco no tenía la culpa, aunque le doliera en su orgullo, eso lo sabía bastante bien. Tal vez iba a arrepentirse de lo que iba a decir pero...

— ¿Te gustaría... restaurarlo? Es obvio que te va eso de la pintura y los dibujos y no sé, imaginó que tal ve...

Se calló a media frase, cuando el rubio con los ojos brillantes simplemente se abalanzó sobre él a besarlo. Harry esta vez tardó mucho menos en reaccionar, y bloqueó los gritos de su conciencia, correspondiendo el beso, sujetándolo por la cintura cuando el rubio sin dejar de besarlo se levantó y abriendo sus piernas se sentó sobre las de Harry. Agarrándolo por el rostro y la nuca, jalándole los cabellos hacia atrás, gimiendo suavemente cuando las manos de Harry rozaron sus muslos subiendo suavemente hacia su espalda.

— Esto… esto no significa… que me agrades, Potter — Dijo con la respiración agitada, una vez se les hizo inevitable separarse para tomar aire, manteniendo sus frentes pegadas y mirando fieramente a los ojos.

— Lo mismo digo…. Malfoy — Respondió frunciendo el ceño, estaba muy confundido, pero ahora con el rubio sobre sus piernas, no era momento para pensar.

— Yo te odio, Potter, ¿estamos claros? Esto es solo… lo que es.

Harry asintió en total acuerdo, sí, odiaba a Malfoy, pero podía besarlo, podía separar esas cosas. Claro. Acortó la distancia, tomando esta vez él la iniciativa y de nuevo estaban enfrascados en besos y caricias, compitiendo por quien llevaba el control, y ninguno de los dos estaba dispuesto a ceder. Harry soltó un audible gemido cuando Draco se apegó más a él, y sus despiertas entrepiernas hicieron contacto a través de la ropa. Malfoy entonces pareció darse cuenta, igual que Harry, que estaban yendo demasiado lejos para estar a plena luz del día y a regañadientes se separaron.

Malfoy se puso de pie, y Harry inmediatamente se sintió humillado y molesto cuando el rubio comenzó a señalarlo y a reírse audiblemente. ¿Se había estado burlando de él acaso? ¿Era una de sus estúpidas bromas? Maldito Malfoy, ahora sí que iba a partirle la cara.

— Maldito Malfoy, voy a…

— ¡No! — Lo cortó cuando vio que el azabache se ponía de pie dispuesto a darle un puñetazo. — Tu cara… — se rió — Está toda negra, olvidé que tenía los dedos… con carboncillo, te ves más horrible que de costumbre. — Le dijo apenas entre pequeñas risas. Eso relajó a Harry, ¡mierda! Es que verlo reír así…

— Pues tú también tienes la cara sucia, Malfoy.

— No jodas, Potter — Le restó importancia a su comentario moviendo la mano, pero aun así se inclinó sobre su mochila, buscando en el bolsillo delantero, sacó un espejo, Harry soltó una risa nada disimulada al verlo mirarse en el espejo.

— ¿Eres una chica acaso?

— Ríete todo lo que quieras, pero yo podré limpiarme antes de dar todo el camino hasta los baños — Y dignamente se limpió la mancha negra de la nariz con un pañuelo que sacó de su bolsillo.

— Me da igual.

— Me he dado cuenta que te da muy igual, Potter, traes unas pintas, ¿es que acaso estuviste pensando en mi todo el fin de semana? — Bromeó, pero se quedó callado cuando vio que Harry se ponía como una remolacha, e inevitablemente las blancas orejas del rubio también se volvieron rojas.

— Me voy.

— Espera… Potter, ¿es enserio lo que dijiste del mural?

— Claro que si… Avísame cuando quieras ir.

Y sin esperar respuesta Harry tomó sus cosas y se marchó de allí prácticamente corriendo.


Draco no asistió a clases durante el resto del día, y Harry realmente agradeció que así fuera. Su cabeza era un remolino de cosas. No era ciego, el rubio era jodidamente atractivo, y Harry hacía mucho tiempo que se había dado cuenta que las chicas no le llamaban la atención, sus amigos lo sabían y no le pusieron nunca dramas. El tema no era precisamente el que si fuera o no gay. Si no más bien es que ahora estaba siendo "gay con Malfoy". Y MUY GAY. Porque de no haber sido porque el rubio se separó de él, seguramente su autocontrol se habría ido por la borda y habrían acabado follando en las gradas de la escuela a plena luz del día.

¡Oh por dios! ¡Quería follarse a Draco Malfoy!

Es que realmente ahora todas esas tonterías que se habían hecho mutuamente parecían tan jodidamente lejanas, como si se las hubiese hecho otro Malfoy. No es que se las hubiera perdonado, no mierda, si salía el tema entre ellos estaba seguro de que se ganaría unos buenos gritos y tal vez acabarían a los puñetazos y luego tal vez de estar agitados y… La situación iba a volverlo completamente loco.

Malfoy no apareció hasta el miércoles, cuando Snape irrumpió con él a mitad de la clase de historia y poniendo mala cara lo obligó a entrar al salón. El rubio lo ignoró durante todo el día, cuando Harry intentó acercarse en el primer descanso, Malfoy simplemente tomó sus cosas y salió del salón sin dirigirle la palabra. Era claro que lo estaba evitando, durante todo el resto de la semana se pasó los descansos en la oficina de Snape. Y para la hora de psicología Harry entregó el trabajo en que había juntado las partes de ambos, el profesor lo recibió sin decir una palabra.

Harry estaba molesto, MUY molesto. Y no entendía por qué, mierda, ¿a quién quería engañar? ¡Claro que sabía por qué! Para el viernes Malfoy ni siquiera lo miraba y salía como alma que lleva el diablo del salón apenas sonaba la campana.

Harto ya, cuando la campana sonó al final de su última clase del viernes, ni siquiera tomó sus cosas y se puso de pie, agarrando del brazo fuertemente a Malfoy que ya se disponía a marcharse.

— Suéltame, Potter.

— No, Malfoy, tenemos que hablar.

— No tengo nada que hablar contigo.

Intentó zafarse y a pesar de que toda la clase los estaba mirando, incluyendo el profesor, porque vamos, eran ellos dos, estaban esperando la inminente pelea, el azabache no lo soltó. Harry lo miró insistente, apretando más el agarre.

— Está bien, maldita sea, vamos fuera.

Se resignó finalmente, Harry no lo soltó, y lo sacó casi a rastras del salón, importándole muy poco las miradas de sus compañeros, incluso las que le dieron Hermione y Ron que lo esperaban fuera. Los ignoró y pasó de largo por los pasillos buscando un lugar donde poder hablar a solas con el rubio. Comenzando a frustrarse cuando todo, TODO estaba lleno de estudiantes.

— No encontrarás nada, Potter, vamos a la oficina de Severus.

— No iré a la oficina de Snape, Malfoy.

— Él no está, tenía un seminario, y tengo su llave, vamos allá — Insistió. Harry a regañadientes asintió y lo soltó para seguirle.

Llegaron a la oficina de Snape, que estaba en el cuarto piso, y entraron luego de que Malfoy abriera la puerta con su copia de la llave. La oficina era bastante sobria, aunque ambas paredes laterales estaban cubiertas por estanterías llenas de libros, frente a la puerta estaba el escritorio, dándole la espalda a la ventana cerrada por unas sutiles cortinas color gris.

Harry había estado allí incontables veces cumpliendo los castigos del profesor, y estar allí con Malfoy lo ponía irremediablemente incómodo. Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando sintió la puerta cerrarse y el click que hacía la llave al cerrar.

—¿Y bien? ¿De qué tanto querías hablar, Potter?

Draco estaba parado frente a la puerta mirándolo fijamente de brazos cruzados. Lucía cansado, nervioso y ligeramente distraído. Y ahora que lo miraba bien, comparado a como lo recordaba antes de que se marchara hace un año, había perdido peso, su masa muscular ya no era la de antes, y estaba seguro de que podría sentir sus costillas si rozaba su piel bajo su ropa. Tragó duro ante ese pensamiento. Si cerraba los ojos aún podía sentir el cuerpo de Malfoy contra él, y a la mierda todo. Podía sentirlo ahora también, ¿no?

Dio un paso hacia él, pero las manos del rubio sobre su pecho le impidieron avanzar, y pese a que inclinó su cabeza para besarlo, fue rechazado.

— No Potter… no estás a salvo conmigo.

— ¿A salvo? ¿De qué demonios estás hablando, Malfoy?

— De v… esto no fue una buena idea, largo — Se volteó para abrir la puerta y dejarlo salir, pero Harry se adelantó empujándole contra ésta, atrapándolo entre sus brazos al ponerlos a sus costados.

— ¿A qué estás jugando, Malfoy? ¿Crees que puedes ir y venir como se te pega la maldita gana? Dijiste claramente que este era un camino sin retorno, y eres tú el que se está echando para atrás ahora — Susurró molesto en el oído del rubio, quien le daba la espalda, pudo ver claramente cómo se le erizaban los pelos de la nuca.

— No sabes en lo que te estás metiendo, Potter — Su voz intentó sonar clara y firme, pero Harry percibió el ligero temblor al finalizar.

— ¿De qué tienes miedo, Malfoy?

— ¿Miedo? ¡¿MIEDO?! Eres tú el que tendrá maldito miedo Harry Potter, como no tienes ni puta idea — Draco se volteó empujándolo contra el escritorio, para abrir la puerta de la oficina rápidamente y salir corriendo todo lo que le daban las piernas. Harry se quedó allí, mirando cómo se marchaba, totalmente desconcertado.


Notas: HOLA! aquí entre la adversidad (semana de exámenes) les traigo cap nuevo XD No pude evitarlo, mientras estaba estudiando, pensaba en el y tube que sacarlo.

Muchisimas gracias por sus comentarios y especiales agradecimientos a Bellatrix_2009 y a Meliza Malfoy por el beteo, siento que aprendo cosas nuevas a cada cap que me betean 3

También agradecimientos a mi adorada amiga Norio, linda, gracias por aguantar mis dudas sobre la esquizofrenia a horas endiabladas de la mañana 3

Besos

Mono