Buenas noches, Regina. Espero que duerma la mitad de bien de lo que lo haré yo. (21:51)

Regina tuvo que enarbolar una sonrisa al ver el mensaje que la rubia le acaba de mandar, habían pasado algo más de tres horas desde que se había marchado y para nada podía decir que le sorprendiese.

Buenas noches para ti también. No sé si Bob me dejará dormir. (21:53)

¿Sigue enfermo? (21:53)

Esta algo inquieto, creo que es porque no le he dado su cantidad de comida habitual, es un glotón. (21:54)

Contestó Regina mirando al animal que estaba sentado mirándola fijamente mientras volvía a la cocina para revisar que su cena no se quemase.

¡Se parece a mí! Creo que nos llevaremos genial (21:55)

Regina soltó una carcajada al leer su mensaje, Emma era divertida, espontanea y muy extrovertida lo que la hacía una persona diferente y a la vez totalmente irresistible o al menos eso le parecía a Regina.

Seguro que sí. Ahora debería revisar mi cena no deseo que se queme. (21:56)

¿Tan bien sabe cocinar? (21:56)

Sí, es un hobby. (21:56)

Quiero probar eso… me debe una cena. (21:57)

Eres tú la que me debe una cena. (21:58)

Contestó Regina sonriendo mientras miraba de vez en cuando el horno. Emma conseguía sacar un lado de ella misma que no conocía pero que le estaba gustando. Se estaba sintiendo como una adolescente coqueteando por Whatsapp.

Cierto, pero espero que haya más de una así que me la deberá. (21:59) La dejo cenar tranquila, que pase buena noche. (22:00)

Buenas noches, Emma.

Regina dejó su móvil sobre la mesa de la cocina mientras se dirigía hacía el horno para poder sacar su cena de una vez. Una vez que había terminado de cenar y había recogido todos los platos se fue a dormir, por la mañana se encargaría de limpiarlo todo.

Nada más meterse en la cama vio como Bob se asomaba pidiéndole permiso para poder subirse con ella, Regina sonrió al ver que el perro esperaba siempre que ella lo dejase para hacerlo. Al ver lo con la mirada tan apagada dio un golpe sobre la cama y el perro saltó feliz por poder dormir allí. Regina se acomodó y el perro a su lado, los dos quedaron dormidos algunos minutos después.

A la mañana siguiente Regina se levantó sola en la cama, al mirar vio que Bob no estaba cerca por lo que supuso que se habría ido a su cama. Se levantó y tras ponerse un cómodo pantalón y una camiseta salió para darle un paseo antes de irse a la oficina.

-¡Bob!- Lo llamó desde la puerta y el perro apareció corriendo.- Vamos.- Dijo Regina poniéndole la correa alrededor del cuello para salir con él.

No llevaba ni 10 minutos fuera de casa cuando su móvil sonó, se paró unos segundos haciendo que el perro se sentase a su lado para poder leer el mensaje.

Buenos días. ¿Cómo has pasado la noche? ¿Cómo esta Bob? (7:22)

Buenos días, esta mejor. Estamos dando un paseo pero… ¿Me está acosando? (7:25)

Nunca, simplemente me quedé preocupada por mi nuevo amigo. ¿A qué hora desayuna? (7:26)

Regina sonrió, Emma Swan no tenía reparo para lo que quería o al menos eso le estaba demostrando. Antes de darse cuenta estaba contestando al mensaje que la rubia le acababa de mandar.

A las 11, ¿Por qué la pregunta? (7:30)

El destino desea que desayunemos juntas hoy. ¿Le interesa? (7:31)

¿No tiene que trabajar? (7:31)

Claro, de hecho mi turno empieza en media hora pero puedo tomarme un rato para desayunar. (7:32)

No creo que le dé tiempo a todo. (7:32)

No subestime mi poder, Mills. (7:33)

Está bien. (7:35)

Concluyo Regina con una sonrisa en su cara. Esa mujer se había colado en su vida.

Nos vemos. (7:36)

Regina no contestó a ese mensaje pues sabía que si lo hacía no avanzarían y Bob estaba comenzando a impacientarse un poco. Terminó con el paseo para poder llegar a la oficina temprano.

A las 9 estaba entrando por la puerta de la empresa. No se había atrevido a dejar a Bob en casa así que lo llevaba con ella, no era habitual pero lo hacía de vez en cuando. Nada más llegar a su planta vio que Bella ya estaba en su puesto de trabajo.

-Buenos días.- Dijo entrando a su oficina.

-Hola, ¿Cómo es que Bob te acompaña?- Preguntó acariciando al perro cariñosamente.

-Ha estado un poco enfermo y no quería dejarlo.- Aseguró mirando al perro que fue a sentarse a la esquina como hacía siempre que visitaba la oficina.

-¿Esta mejor?- Le preguntó mirándolo.

-Sí. ¿Qué tenemos para hoy?- Preguntó sentándose y dejando su pesado maletín en el suelo.

Bella le narró la cantidad de cosas que tenía que hacer a lo largo del día, tenía varias reuniones además de revisar una cantidad descabellada de papeles. Regina le comento que tendría una visita y Bella prefirió no comentar nada y marcharse.

Tras la primera reunión Regina se dirigió a su despacho para darse cuenta de que se le había ido el tiempo volando, en tan solo 10 minutos la rubia pasaría por allí, por lo que decidió dejar los documentos sobre la mesa y alistar a Bob para salir y esperarla fuera.

-Vuelvo para la siguiente reunión.- Dijo Regina despidiéndose con una sonrisa.

-Vale.- Contestó Bella correspondiéndola.

Regina salió en a la calle y se encontró con una temperatura algo más agradable que la que había al salir de casa. Antes de darse cuenta alguien comenzaba a acariciar a su perro.

-¿Cómo esta, pequeño?- Preguntó Emma acariciándolo dulcemente.- Buenos días para ti también.- Dijo entonces levantando la cabeza para encontrarse con la mirada de la morena.

-Buenos días.- Contestó Regina.- Esta mejor.- Aseguró la morena.

-Me alegra escuchar eso. No tengo mucho tiempo así que vamos.- Dijo colocando su mano en la espalda de Regina en un gesto totalmente involuntario.

Las dos caminaron durante unos minutos para luego acabar en una pequeña y pintoresca cafetería que la morena no conocía.

-Ponen el mejor café que he probado en la ciudad.- Aseguró Emma sentándose en una zona bastante tranquila.

-Veo que ha probado poco café.- Soltó Regina con su tono acido.

-Auch- Espetó.- Esas palabras duelen, aunque no debería olvidar que soy médico, trabajo muchas horas y la mayoría de ellas tengo que pasarla a base de café.- Soltó con una sonrisa al final.

-Por eso mismo, el café del hospital tiene que ser horrible.- Aseguró la mujer.

-¿Quién le ha dicho que yo bebo café del hospital?- Preguntó en tono irónico.

-Touché. –Dijo Regina pidiendo su café seguida de Emma.

-Ponte también uno de esos magníficos gofres de chocolate.- Dijo la rubia con una sonrisa.- ¿Qué? –Preguntó al ver la mirada de la morena- Me encanta el chocolate.- Confesó entonces.

-No me sorprende para nada.- Aseguró Regina que veía como Emma cambiaba su sitio en frente suya para colocarse a su lado.

-¿Tú no tienes una gran debilidad?- Preguntó con una sonrisa pícara en la cara.

-Claro que sí, pero es demasiado ingenua para creer que se lo voy a contar.- Soltó Regina orgullosa mirando hacia la puerta para ver que Bob estaba cómodamente sentado en el pequeño porche que tenía la cafetería.

-Tengo métodos de tortura bastante interesantes, quizás se los muestre algún día.- Soltó Emma cogiendo la mano de Regina sobre la mesa.

-¿No te cansas?- Preguntó la morena entonces pero fue interrumpida por el camarero.- Gracias.- Dijo y vio como Emma simplemente sonreía al hombre.

-No, no me canso. Mucho menos después de haber probado esos benditos labios.- Aseguró Emma soltando la mano de Regina y comenzando a comer su gofre.- ¿cómo esta?- Le preguntó al verla probar el café.

-Es bastante bueno.- Tuvo que reconocer la morena que miraba como Emma devoraba con devoción el gofre.

-¿Quieres?- Le preguntó tendiéndole su tenedor.

-No, gracias.- Dijo Regina sin más.

-Venga, Regina. No me digas que no te apetece.- Soltó como si fuese casi una blasfemia.

-No me apetece, no.- Aseguró la morena aunque mentía.

-No me digas que eres escrupulosa, porque ayer nos besamos, no creo que por comer de mí tenedor…- Antes de que Emma pudiese terminar la frase Regina se había metido el tenedor en la boca consiguiendo callarla.

-¿Contenta?- Preguntó entonces Regina que ya se había tragado el bocado.

-No, espera.

Emma se acercó lentamente y paso sus labios por la comisura de los labios, Regina se quedó estática, no esperaba ese movimiento de la rubia por lo que ni siquiera se planteo alejarse de ese roce.

-Listo, ya no queda chocolate.- Dijo Emma lamiendo sus labios haciendo que Regina se perdiese en ese movimiento.

-Hay servilletas.- Aseguró Regina que se limpio con una.

-No puedo desperdiciar así el chocolate.- Soltó la rubia sonriendo de nuevo.- Aunque tengo que reconocer que ese sabía mucho mejor que este.- Dijo señalando primero el labio de la morena y después su plato.

-Eres incorregible.- Aseguró la morena sonriendo.

-Digamos que soy persistente.- Soltó Emma tranquilamente.

-Eso ya lo he comprobado.- Dijo Regina mirando fijamente a la rubia.

-Lo dice la mujer que pago un millón de dólares por una cena conmigo.- Soltó Emma entonces a modo de defensa.

-¿Me vas a recordar eso toda la vida?- Preguntó Regina.

-Ojalá pueda hacerlo, sería muy buena señal.- Dijo guiñándole un ojo a la morena.

-¿Sabe hacer algo más que coquetear?- Le preguntó con curiosidad la morena.

-Sí, se me da bien la medicina aparte de eso creo que no.- Soltó decorando su comida de nuevo.

-Es bueno saberlo.- Dijo Regina.- Ahora debería volver a trabajar, mi empresa no se dirige sola y sus pacientes tampoco se curan solos.- Aseguró Regina levantándose.

-Vale, vámonos.- Dijo la rubia dejando algo de dinero en la mesa aunque Regina había intentado pagar.- ¿Podemos cenar esta noche?- Preguntó una vez que iban por la calle.

-Lo siento, esta noche he quedado con mi hermana.- Contestó Regina.- El sábado estoy libre.- Dijo la morena al ver la cara de decepción de la rubia.

-El sábado entonces aunque no sé qué haré hasta entonces…- Dijo Emma parándose en la puerta del edificio donde estaban las oficinas.

-Seguro que encuentra con quién entretenerse- Soltó Regina en tono irónico.

-Seguro que sí encontraría pero no me interesa ninguna mujer que no seas tú.- Dijo acercándose a la morena para robarle un beso rápido.- Nos vemos el sábado.- Se despidió alejándose de la morena que se había quedado parada.

Regina estaba totalmente paralizada, esa mujer con toda su sinceridad y franqueza estaba anulando la voluntad de Regina. Sus dedos acariciaban los labios que hacía tan solo unos segundos antes habían sido besados por los de la rubia.

Subió entonces a su despacho donde se encontró a su asistente con una gran sonrisa en su cara, sabía que eso no era buena señal por lo que se acercó a su mesa y con tan sólo una mirada la interrogó.

-¿Besa bien?- Preguntó entonces la mujer analizando a su amiga y jefa.

-¿Qué?- Preguntó haciéndose la ofendida la morena intentando persuadir a Bella aunque sin mucho éxito.

-Lo que has oído, he bajado a recepción y la he visto primero comerte con los ojos y luego comiéndote literalmente.- Soltó siguiendo a Regina que había entrado en su despacho.

-Sí, besa muy bien.- Contestó Regina intentando ocultar la sonrisa tonta que le había salido en la cara.

-Me gusta para ti.- Dijo Bella.

-Vaya, haced un club de fans.- Soltó sentándose en su silla.

-¿Quiénes?- Preguntó Bella sentándose también.

-Mi hermana y tú, bueno y mi padre.- Dijo en tono cansado.

Antes de que Bella pudiese contestar algo el móvil de Regina sonó y la morena lo cogió haciendo que una sonrisa naciese de sus labios.

Ha sido un desayuno muy agradable. (11:45)

-¿Es ella verdad?- Preguntó Bella al ver la mirada y la sonrisa de su amiga.

-Sí, ¿Por qué? –Preguntó con curiosidad.

-Se te ha iluminado la mirada y has sonreído.- Dijo la mujer saliendo del despacho para dejarle algo de intimidad a su jefa.

Regina se quedó entonces unos minutos mirando su móvil, no podía negar que Emma le hacía sentir cosas que creía olvidadas pero también le daba algo de miedo convertirse en un simple trofeo para una conquistadora como parecía ser Emma Swan.

¿Siempre es tan halagadora? (11:50)

No siempre, pero realmente me ha encantado. Espero que el sábado sea mucho mejor aunque creo recordar que ya teníamos una cita programada por lo que me debe una. (11:51)

Eso dependerá de cómo vaya la cena del sábado (11:51)

¿Es un reto? Puedo ser muy convincente cuando me lo propongo. (11:52)

Lo veremos el sábado, ahora póngase a trabajar (11:53)

Es un reto. Prometo no decepcionarla para nada, ahora que pase un buen día. Le hablaré más tarde. (11:54)

Regina no le contestó al mensaje pero no podía negar que ahora estaba deseando leer el siguiente mensaje que Emma le mandase.