Disclaimer: FT no me pertenece.


Una manera de olvidar


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Chapter VII

Dramáticos a morir

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Gray y Lucy se voltearon al escuchar aquella voz. Pero ninguno de los dos sonrió, o por lo menos no Lucy, como era de esperar.

Sin embargo sólo Mira —Gray— y Levy —quien iba a donde Lucy en ese momento— lo notaron del todo.

—¡Eh, Luce! —Natsu se acercó a ella y le pasó el brazo por los hombros.

—Hola Lucy, hola Gray —le dijo Lisanna con una suave sonrisa, apareciendo con Happy a un lado.

Gray le sonrió de lado y devolvió el saludo. Lucy también le devolvió el saludo amablemente, después de todo el problema no era ella.

—¿Qué pasa, Natsu? —preguntó para luego pedirle un jugo a Mira.

Gray la observó con los ojos entrecerrados y Lisanna se percató de aquella acción.

—¿Cómo que qué pasa? ¡Tú eres la que ha gritado misión! —exclamó borrando su sonrisa para hacer una mueca.

Lucy suspiró.

—Pues sí, ¿qué pasa con eso? —preguntó de nuevo.

Natsu esta vez frunció el ceño con protesta.

—¿Vamos a ir o no? —inquirió.

Lucy hizo que la soltara y bebió del jugo que Mirajane le había dejado para luego ir a atender a Bickslow.

—En realidad iba a ir con Gray y...

—¡¿Qué?! ¡Por qué! ¡Con Gray te refieres a sola con hielitos! ¡Pero Luce seguro que te hace algo, es un pervertido!

—¡Natsu! —llegó a fin Levy para salvar a su amiga.

—¿Eh, qué? —contestó de mala gana.

Levy soltó un suspiro y se puso las manos en las caderas.

—Deja de reclamarle a Lucy, Gray y ella son muy buenos amigos y estoy segura de que él la cuidaría bastante bien. Mejor que tú, incluso —apoyó.

Natsu soltó un gruñido.

—¿Mejor? ¡Yo soy su mejor amigo!

—Y nadie dice lo contrario, pero Lucy puede hacer misiones con quien guste —dijo Levy, dándole más credibilidad asintiendo un poco.

Lucy miró de Levy a Natsu, y vio que éste se cruzaba de brazos. Gray sonrió de lado con chulería.

—Por lo mismo, flamitas, iré con Lucy a hacer una misión en este mismo momento. Después de todo, la cuido mejor que un idiota, impulsivo y sin cerebro como tú.

Mientras lo decía Gray se había puesto de pie y le había tomado la mano a Lucy. Ella había intentado preguntarle qué hacía, pero entonces Natsu tomó la muñeca de Lucy, deteniéndola a ella y el de cabello oscuro.

—Tú decides, Lucy.

Gray abrió los ojos desmesuradamente y luego frunció el ceño.

—¿Eres retrasado? ¡Ni se te ocurra obligarla a elegir! —gruñó devolviéndose y poniendo la otra mano en la muñeca de Natsu.

Los dos se quedaron mirando entre ellos, mientras Lucy alternaba la mirada en los dos en aquel extraño triángulo.

—Lucy...

—Detente, Natsu —ordenó Gray.

Natsu frunció aún más el ceño. El de cabello oscuro lo vio tomar a Lucy de la cintura, pegándola a su cuerpo.

—Hablo en serio, Natsu. No le hagas esto a Lucy.

Pero el de ojos jade hizo caso omiso, estaba cegado por el deseo de ganar, tal como si fuera una pelea.

Lucy bajó el rostro y apretó sus manos, apretando la de Gray también. Y como reacción en cadena, Gray comenzó a apretar la muñeca de Natsu.

Dragneel hizo una mueca ante la presión.

—Natsu, estoy de acuerdo con Gray. No puedes hacer elegir a Lucy, los dos sois sus amigos —le dijo Lisanna.

Natsu la ignoró olímpicamente, con la mirada fija en los ojos grises.

—Lucy. Gray o yo.

Gray sintió la mano de Lucy apretarse aún más contra la suya, tal vez pidiéndole que la sacara de ahí.
Lastimosamente, Gray no podía hacerlo. Natsu no iba a dejarlo, y entonces todo se complicaría.

—Natsu, suéltame —pidió ella.

Tampoco le gustaba ser el centro de atención, y todos los miraban con curiosidad. Expectantes e indecisos, sus miradas la incomodaban, haciendo que quisiera largarse cuanto antes.

—Lucy... —susurró girándose para mirarla.

De verdad esperaba que dijera Natsu como una respuesta.

—Pero Lucy...

—Nada evitará que vaya a una misión con Gray —suspiró—. Además preguntarme a quién elijo es lo más inmaduro y estúpido salido de ti hasta ahora.

Natsu guardó silencio, mientras que Lisanna le decía algo desde atrás.

Lucy tiene razón...fue lo que dijo la Strauss.

Pero él de verdad estaba seguro de que Lucy lo elegiría. Aunque si lo volvía a pensar Lucy no era así.

La soltó con derrota, y Lucy no lo miró más, sólo quería despejarse.

—Vamos, Gray...

Se dirigieron al tablero de misiones y Gray sacó una al azar, sabiendo que ella no estaba bien como para seguir ahí. Él nunca le soltó la mano, y Lucy nunca quiso que se la soltara. Sin embargo, cuando estaban por subir los escalones para salir y largarse, llegó un furioso chico con una Juvia de ojos llorosos y tristes detrás.

Cuando ella vio a Gray, quiso irse de inmediato, pero el chico no dejó que le soltara la mano por el momento, y estrelló su puño contra la mejilla de Fullbuster.

El mago de Fairy Tail cayó al suelo y Lucy arrodillada a su lado por la fuerza del golpe.

—¡L-Lyon-san! —gritó Juvia con horror.

A pesar de todo, ella no quería que golpeara a Gray.

—¡Gray! —exclamó Lucy bastante asustada.

La maga estaba por acercarse a él cuando Lyon se dejó caer sobre Gray para comenzar a golpearlo.

—¡Lyon! Chicos, alguien ayude a Gray —dijo Mirajane desde la barra con la preocupación en sus ojos.

—¡Te mereces cada maldito golpe que te de, Gray! —gritó.

En ese momento apareció un desganado Gajeel por detrás para agarrar al albino por el hueco de las axilas.

Gajeel soltó un chasquido, no quería meterse, pero sino tarde o temprano iba a terminar golpeando a Lucy. Además él también sabía ser justo y no sabía qué había hecho Gray así que...

—¡Suéltame Redfox! ¡Se merece todo lo malo por ser un hijo de puta con Juvia!

Algo hizo clic en la cabeza del Dragon Slayer, y al instante soltó a Lyon para apartar a Lucy y tomar a Gray de la ropa con unas terribles ganas de matar al chico.

—¡Gajeel! —resonó la voz de Erza Scarlet por todo el lugar. Todos se voltearon para mirarla mientras bajaba las escaleras— ¡Suelta a Gray!

—¡Se merecerá todo lo que le haremos! —respondió.

—¡Ahora! —volvió a decir.

Gajeel soltó de mala manera a Gray y al momento Lucy se acercó para preguntarle qué tan mal estaba. Aunque Gray dijo que estaba bien, pero ella no le creyó.

Él se puso de pie con un poco de ayuda de Lucy, y al instante Erza lo atacó. Verbalmente, claro.

—¿Por qué Gajeel te quería golpear?... Y no me des la espalda.

Desganadamente se dio la vuelta, haciendo que Lucy lo soltara.

—¿Y?

—... No le di importancia a lo que Juvia decía.

Erza alzó una ceja. Giró un poco la cabeza para ver a Juvia por al ado de Gray. Frunció el ceño mientras se cruzaba de brazos.

—¿No la rechazaste? —lo volvió a mirar.

—¡¿Por qué tantas preguntas?, es suficiente con que haya hecho llorar a Juvia!

La pelirroja le envió una mirada de advertencia a Gajeel y, por si acaso, a Lyon.

—Ella fue para decirme que no iba a insistir más conmigo.

—¿Y te parece bien haberla hecho llorar? —gruñó.

Gray estaba por responder pero el cabello rubio de Lucy apareció, y su cuerpo hizo una barrera entre él y Erza.

—Lucy...

—Ya me estoy cansando, he tenido mucho drama hoy y no quería hacer esto. Sin embargo no estoy de acuerdo con que culpen a Gray por todo.

—¿Qué? —se escucharon dos voces desde atrás.

Natsu desde la barra susurró un Luce, y murmullos llenaron todo el gremio.

—¿De qué hablas, Lucy? —preguntó Erza.

—De eso, que creo injusto de vuestra parte que echéis la culpa a Gray y lo interroguen. Y que, como hicieron Lyon y Gajeel, le golpeen sin saber nada —frunció el ceño.

—Supongo que tú lo sabes —Lucy se volteó para mirar a Lyon.

Ella suspiró.

—Estoy segura de que no lo defendería. Le habría retado aunque hipotéticamente, me gustara —alzó levemente una ceja, retándolo a que dijera que no defendía a la maga de agua porque le gustara.

—Si es así, quiero que me lo expliques, Lucy —dijo Erza.

Heartfilia volvió a mirarla.

—No tengo ni idea de lo que pasó —confesó. Y antes de que se pusieran a alegar, ella continuó—. Pero Gray parecía bastante mal por haberla hecho llorar, y no voy a permitir que sigáis medio humillándolo por algo que no es realmente su culpa —tragó en seco.

Erza soltó un suspiro y descruzó los brazos para ponerlos en su cintura.

—Es bueno saber que os apoyáis tanto —sonrió.

Los murmullos volvieron y Lucy, Lyon, Gajeel, Natsu y Gray miraron confundidos a Erza.

—Somos amigos... ¿De qué hablas? —boqueó.

—Tengo una misión para ustedes. Los solicitan, de hecho —de entre su guante metálico de la armadura sacó un papel y se lo extendió a su compañera.

Gray apareció por detrás de Lucy y le dio una corta mirada a Erza antes de mirar el papel.

—Nosotros ya íbamos a una misión —dijo Lucy despegando la mirada del pergamino y entregándoselo a Gray.

—Pero todavía están aquí. Necesito que vayan lo más pronto posible, el que esa cosa permanezca más tiempo así podría ser hasta peligroso —sentenció.

Lucy fijó su mirada en Gray y éste asintió.

—Por mí está bien.

—¿Entonces supongo que nos deberíamos ir? —dudó Lucy.

—Sí, pero cuando lleguen vamos a hablar como se debe de esto —indicó.

Todo se sumió en silencio mientras se iban y cuando pudieron reaccionar llegaron los reclamos sobre Erza. Sin embargo ella los ignoró y les ordenó a Lyon, Gajeel y Juvia que subieran con ella.

Sería mucho mejor si lo hablaban por separado.


I.


—¿Necesitas ayuda con tu labio? —preguntó Lucy mientras caminaban.

Pero Gray no contestó.

—No tenías por qué defenderme —soltó.

Lucy lo miró de reojo enarcando una ceja, empero luego siguió mirando al frente.

—No, no tenía por qué, pero hice lo que creía más justo y correcto. Por cierto, gracias por intentar ayudarme —le dijo.

Gray supo de inmediato que se refería a Natsu.

—Estaba siendo un idiota, además no tenía derecho alguno a hacerte elegir —frunció el ceño.

—¿Tú crees? —hizo una mueca.

—Pues estoy bastante de acuerdo con lo que le dijiste.

Lucy sonrió ligeramente. Se pusieron de acuerdo y cada uno iría a casa para buscar lo que necesitaran. Una vez hecho eso, se reunieron en la estación y tomaron un tren para ir al sur de Fiore.

—Oh, lo olvidaba —murmuró Lucy haciendo que Gray abriera un ojo. La vio rebuscar algo entre su mochila, y cuando lo encontró se lo mostró con una sonrisa.

—Eres genial —sonrió Gray con ironía. Tomó el libro y lo abrió. Se acomodó algo desparramado contra la ventana y comenzó a leer.

Encontraba ligeramente interesante aquel nombre, preguntándose de qué sería —sin ver la parte de atrás—. Incluso le daba un poco de curiosidad así que estaba dispuesto a leerlo sin problemas.

Minutos más tarde, casi a la hora, enfrascado en la lectura como estaba sintió un peso sobre su estómago.

Alzó una ceja al ver a Lucy con la cabeza sobre su abdomen. Sonrió de lado y se acomodó un poco para seguir leyendo, cosa de que no incomodara a ninguno de los dos aquella posición.

Cuando llegaron Gray guardó el libro y despertó a Lucy. Mientras ésta recobraba la consciencia él miró por la ventana y frunció el ceño al ver la nieve. No llevaban más que lo esencial y Lucy había ido en busca sólo de sus llaves —las que no se había preocupado realmente de coger antes—, no la había visto con algún abrigo y si salía así iba a terminar ocupándose de una Lucy con mucha fiebre.

Gray suspiró y se puso de pie ante su adormecida compañera.

—¿Gray...? —susurró.

—Ten, ponte esto —dijo extendiéndole su chaqueta. Lucy lo miró sin entender nada y Gray rodó los ojos—. Por si no leíste vamos a Nevada, en Nevada, osea aquí, hay mucha nieve y tú no fuiste capaz de traer otra cosa que tu linda camiseta de tirantes —Gray sonrió—. Vamos, pontela, recuerda que yo estoy acostumbrado.

Lucy se sonrojó. No por la sonrisa de Gray, realmente. No por alguna otra banal cosa. En realidad le avergonzaba que le dijera eso porque era verdad, ni se había molestado en sacar algo de ropa y pareció notar sólo sus llaves y el libro para Gray que estaba sobre el sofá.

—Te lo agradezco, Gray —musitó poniéndose de pie.

Él asintió y tomó la mochila de Lucy —en la que también había dejado el libro de nuevo— y se la puso al hombro. Cuando ella lo notó se estaba acomodando la chaqueta.

—¿Qué haces? —murmuró.

Gray se volteó e hizo una especie de mueca.

—¿Me pongo la mochila al hombro?

Lucy abrió la boca y luego la volvió a cerrar, sin nada que rebatir realmente, a parte de que era su mochila.

—Es mi mochila.

—Claro que es tu mochila, no cargo cosas de extraños —enarcó una ceja. Soltó un suspiro y negó suavemente con la cabeza—. Camina, tenemos que irnos.

Lucy lo vio salir del vagón, no sabiendo muy bien cómo reaccionar. Gray definitivamente andaba más amable de lo que realmente se podía esperar.