Quédate Conmigo

"¿Cómo se sentirá poder hacer lo que quieras? Poder elegir la vida que quieres llevar sin tener miedo a que los demás no te acepten- No lo sé, pero pronto podremos averiguarlo" Dicen que cuando uno se enamora, hasta de la persona que menos imaginas, cualquier cosa puede ocurrir.

Los personajes de Frozen y cualquier otro mencionado en el fic no son de mi pertenencia, son exclusivamente de Disney. La historia me pertenece.


Capítulo VII "Familia"

Anna

-Anna... –escucho en la lejanía como alguien me llama, pero todo está oscuro.

-¡Anna! –de nuevo. Aun no logro comprender por qué alguien, sea quien sea, sigue gritando mi nombre. ¿Acaso yo…?

-¡Despierta!

Ahora escucho una especie de estática por un momento, hasta darme cuenta que me he caído de mi cama, es entonces que la estática se detiene para dar paso a un estruendoso sonido que denomino como "la alarma de Mérida" que, básicamente, es el celular de ella reproduciendo música muy, muy, estruendosa durante la mañana.

-¿Alguien puede apagar eso de una maldita vez? –dije en voz alta, mientras intentaba levantarme del suelo, estaba endemoniadamente mareada, y ahora con un posible dolor de cabeza.

-¡Ya voy, ya voy! –sale Mérida a toda prisa de su cama, pareciera que no había escuchado nada. Pero era mentira. A ella le encanta escuchar su alarma hasta que se posponga.

-¿Cómo es que aun te gusta esa canción? –pregunta Mulan, quien me doy cuenta está encima de mi cama, bueno, ahora eso explica por qué estoy en el suelo.

-Es mi favorita, y eso nunca va a cambiar, ni porque me pagaran un millón, -exclama para después fingir que toca una guitarra imaginaria- ¡Welcome to the jungle!

-Bueno ya, tranquila, tranquila –se dirige Mulan a Mérida, intentando abrazarla, o atraparla, para que dejara de saltar por todas partes. –Recuerda que tenemos algo pendiente con, aquí presente, mister pancha.

¿Qué? ¿Qué acababa de decir?

-¿Eh? –logro exclamar verdaderamente confundida.

-¡Tú! –Ambas gritan al unísono- ¡Pequeña traviesa! –termina de gritar Mérida para dar paso a una avalancha, protagonizada por ellas dos, y tristemente con un objetivo.

Yo.

-¡Mis huesos!

-¡Ay, Anna! No seas exagerada, -logra decirme Mulan al salir de debajo de Mérida- mejor dinos, ¿con quién hablabas anoche?

Oh… vaya.

-¿Hablar? ¿Yo? ¿Pero cuándo? –Exacto, finge demencia.

-Y con eso lo ha dicho todo, -Mulan exclama, dirigiéndose visualmente a Mérida, mientras que sigo sin comprender cómo saben, y qué traman. –Ahora, paga.

Mérida, quejándose y diciendo algunas palabras entre dientes, que supongo estaría maldiciendo a quién sabe cuánto ser vivo, termina por sacar unos cuantos billetes de su pants.

-A ver, ¿qué está ocurriendo aquí?

-A ver al cine –bromea Mulan, en lo que ambas ríen por un momento, mientras que sigo sin entender qué rayos estaba pasando. –En serio Mulan, ¿qué ocurre aquí?

-Tú dinos. Anoche estabas de lo más feliz con tu celular en la cara. Y que luego hayas intentado cubrirte con las sábanas lo hace más sospechoso.- no creía que Mérida se hubiera dado cuenta de todo eso, creí que ya se había dormido… demonios.

-Bueno, lo que pasa es que… verán, yo…- ¿¡Y por qué no se me ocurre nada!? ¡Vamos Anna, tu siempre piensas en algo!- Estaba viendo memes en Facebook, y pues me reía de eso...- Estoy muerta.

Pasaron los segundos, quizá los más largos de toda mi vida, y ambas seguían mirándome sin decir nada, y pareciera que no lo harían de hacer hasta que algo más ocurriera.

-Okay. Haremos como que te creemos, -terminó diciendo Mulan, en lo que se bajaba de mi- pero eso ni Mérida se lo cree.

-Exact- ¿¡Qué!? –reaccionó la pelirroja, que seguía con sus brazos encima mío. -¿¡Cómo es eso!?

Y por el momento, me he librado de aquellas dos.


Aunque no quiera admitirlo, durante las dos, o casi tres, primeras clases estaba que no podía mantener ni un ojo abierto. Se siente horrible. Pero supongo que habrá valido la pena, ahora no estoy sola en el proyecto.

Tampoco hubieras estado sola si hubieras aceptado la ayuda de Peter, aunque pensándolo, a él no le va del todo bien en la materia… creo saber por qué quería trabajar conmigo ahora.

Realmente me siento extraña al recordar la pequeña charla, que supongo no ha sido la gran cosa, nocturna con mi nueva compañera de trabajo. Digo, ¡es una locura! Estoy teniendo ayuda de la chica que me ayudó a escapar de su edificio antes de que nos descubrieran. Además de que no nos conocimos exactamente de la forma en la que ocurre con la gente "normal". Pero bueno, se puede decir que me pone feliz pensar en eso, extrañamente feliz.

El timbre había sonado, anunciando que la clase había terminado y que comenzaba el cambio de aula para la siguiente y, si no me equivoco, ahora me toca ir a filosofía. Genial.

Recogí los varios cuadernos que había sacado de cada clase y procedí a guardarlos en mi bolso, pero el cansancio al fin había demostrado su presencia y poder sobre mí que fallé al intentar meterlos. Y lo siguiente que supe fue que un chico de cabello de un rubio casi platinado había evitado que llegaran al suelo. –Ten. Deberías tener cuidado. –Fue lo único que dijo para luego ponerlos sobre mis manos e irse directamente fuera del salón. Juraría que en alguna parte había visto a alguien como él.

-¡Hey! –Escuché de pronto. -¿Qué haces aquí?- aquel chico hablaba con un tono de voz un poco más alto del que había usado conmigo. Mi curiosidad estaba tomándose su trabajo de dirigirme hacia la puerta para ver qué había pasado con él. Y, para mi sorpresa, estaba hablando con nada más y nada menos que con Elsa.

-¿No deberías estar en tu universidad dibujando casitas y esas cosas? –le comentó de forma burlona mientras intentaba pasar por su lado, pero ella lo había evitado interponiéndose. -¿Y tú no deberías estar haciendo tus tareas más que estar perdiendo clases? –le devolvió el mismo tono. Ambos eran parecidos, podría jurar que-

-Está bien que seas mi hermana, pero no tienes derecho para venir a seguir molestándome a la escuela. Ahí tienes la tuya. Ve.

Fue en ese momento que todo se me vino en contra, de nuevo, los cuadernos se me fueron de las manos, directamente hacia el suelo y ocasionando un ruido que captó la atención de ambos. Mundo, ¿tú me odias?

-¡Anna! –Cambió de pronto su tono por uno alegre al verme. -¿La conoces? –el chico, quien ahora sé que era su hermano, le preguntó al verla ayudarme con mis cosas.

-Claro, fue de una manera… un poco común. –Comentó mientras me miraba casi divertida, instantáneamente recordé, por segunda vez en el día, lo que había sucedido hacía tres semanas atrás. – ¿Tú también la conoces, eh?

-La verdad solamente de vista –respondió sin más. No es por nada pero yo nunca lo había visto en la vida hasta hace unos minutos.

-Okay, me estoy perdiendo. Primero, hola Elsa, ¿qué haces aquí? –Hice una pequeña pausa para dirigirle la pregunta, -Y, segundo, ¿son hermanos?

-¿Tú qué crees? –respondió ella, feliz y casi orgullosa, abrazando al muchacho quien no exactamente demostraba una expresión parecida. –No sabía que estaban en la misma clase.

-Así como que no sabía que la conocías. –le respondió su hermano. –Nunca me preguntas nada. –la rubia se encogió de hombros.

–Tampoco es que quisiera saber de tu vida, por lo que yo me voy. –Dijo él mientras se daba la vuelta sobre sus talones y se iba hacia la que sería su siguiente clase.

-Retomando mí pregunta anterior. –dije una vez que solamente habíamos quedado nosotras dos. -¿Acaso ahora vas a estar por aquí seguido? –bromee.

-Hmm… acabas de arruinar esa sorpresa, -respondió pensativa- pero sí, ahora me verás seguido pues he pedido un permiso para venir a ayudarte. Así no nos complicaremos la vida por medio de mensajes, pero siempre podemos hablar por ahí. –Finalizó juntando sus manos y con una suave sonrisa en su rostro.

-Hey, no tenías por qué-

-Yo quise hacerlo. –dijo interrumpiéndome. –Intenta no preocuparte tanto por lo que haga, ¿sí? Solo quiero ayudar todo lo que pueda. –Y ahí estaba esa sonrisa otra vez.

-Pero, ¿y tus clases? –Tal vez no pueda cumplir con ese punto de la preocupación, pero es enserio cuando digo que no quiero ocasionarle problemas.

-¿Qué te he dicho, Anna? Tú tranquila, lo tengo todo bajo control, pero primero, vamos a tu siguiente clase que no creo que quieras llegar con un retardo. –Señaló su reloj mientras comenzaba a avanzar de espaldas por el pasillo. Instantáneamente la seguí, aunque más que nada quería alcanzarla.

Una vez a la par yo le indiqué que mi clase quedaba en la segunda planta del edificio. – ¿Qué clase se supone que tienes ahora?

-Filosofía –expresé quizá con demasiado aburrimiento.

-Veo que no es tu fuerte, -bromeó al darse cuenta de lo anterior- ¿quién es tu maestro?

-La verdad aun no me aprendo su nombre, es nuevo en la escuela a decir verdad. Antes teníamos al maestro Febo.

-Oh, el maestro Febo, -reaccionó como si de pronto recordara algo- era buen maestro. ¿Se jubiló acaso?

-Eso nos dijeron. Fue repentino, pero creo que fue por lo de su accidente en su pierna. Pero sí, era un gran maestro. Te dio clases, ¿no es así?

-Más que clases, me dio lecciones de vida. A su manera, pero lo hizo. –finalizó, más seria que las veces que la había visto de esa forma, y eso que han sido solamente dos.

Seguimos caminando en silencio hasta llegar a mi aula. Elsa se despidió, mencionándome que ciertos días ella podría venir para comenzar con lo que necesitara el trabajo, solo era cuestión de mí en avisarle qué días y a qué hora.

Por lo visto el maestro nuevo no había llegado así que me había quedado en el marco de la puerta para mirar cómo la rubia se iba por los pasillos hasta desaparecer entre la multitud que de igual forma caminaba en ellos.

-¿Anna entonces, eh? –repentinamente escuché detrás mío, lo que me provocó un brinco. Al voltear había reconocido al dueño de la voz, era el hermano de Elsa de nuevo. -¿Qué pasa…?

-Jack. Soy Jack Blizzard.


Okay... solo pediré disculpas por no haber actualizado desde noviembre unu. La verdad tuve un bloqueo super intenso, tipo que quería escribir lo más mínimo y no, no podía. Se sintió horrible. Pero desde entonces cada vez que me era posible me ponía a escribir de nuevo, y de nuevo, y así hasta que pude conseguir el ¡séptimo capítulo! (inserten aplausos... ¿no? ¿nadie? okay:,v)

Está corto pero es exactamente lo que quería contar. Ustedes ya sabrán más adelante porqué, ajio ajio.

Aviso: No se asusten xd no es nada malo, supongo. Venía a decir que tengo una propuesta sobre los one-shots que he publicado. Como sabrán, había comentado anteriormente que podría ser que subiera sus segundas partes, pero entonces ya no serían one-shots:v so... para no estar subiendo uno por uno, ¿les agradaría la idea de juntar los one-shots (los que sean) en un solo "libro" (re traumada con Wattpad) porque he visto que hay autores que así lo han hecho, pero como aquí mister toribia no se le había ocurrido pues ya lo publicó uno por uno. Y la cosa va, si les agrada, las juntaría y publicaría inmediatamente, y cada vez que surgiera uno nuevo pues lo subiría ahí. Y luego borraría los individuales. ¿Les parece? (Ahre que luego nadie me está leyendo ajio ajio:,v)

Aviso 2: No quiero decir que ya tengo una historia en proceso a parte de esta, pero ya tengo una historia en proceso a parte de esta, ajio ajio. Si nada cambia en mi alocada mente, se llamará "Who did what?" o algo por el estilo. Y si todo resulta bien aquí y logro terminar la historia (obvio que lo haré) espero que de igual manera apoyen esa futura historia jsjs no es por nada pero está chida hasta ahora jeje.

Y bueno, me despido de ustedes amados y queridísimos lectores, espero regresar con más capítulos y sorpresas para ustedes. Los quiere,

Atte: LaChamaLok (antes LaMafer)