Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.
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¡Hola a todos! Acá esta el capítulo 7. La verdad es que cuando me conecté y vi tantos reviews me sentí muy feliz. Enserio, me hacen muy feliz sus comentarios. Saber de ustedes, de sus ideas. Por eso quisiera pedirles que no duden en decirme nada, no duden en hacerme llegar su opinión. Porque para mi es importante. Y mucho. Es por eso que siempre les agradezco. Por el apoyo y por todo lo que me hacen llegar que me ayuda a aprender y ser mejor. Por eso y por tomarse la molestia de leer les voy a estar eternamente agradecida. ¡Gracias! ¡Muchas gracias! Espero que el capítulo les guste... ¡Nos vemos y besitos!
Sentimientos viajantes
VII
"No esta vencido quien sigue luchando"
Pero entonces, en su distracción dos personas aparecieron detrás de ellos. Ino no llegó a ver de quienes se trataba pero pudo percibir la fortaleza de los desconocidos en su chakra.
Shikamaru miró a Ino y pudo comprenderlo, ambos asintieron y rápidamente se giraron a enfrentarlos. En ese momento se sorprendieron al ver de quienes se trataba, Ino sonrió.
—Te estaba esperando… frente de marquesina —Sakura sonrió, a pesar de haber recuperado su amistad era obvio que entre ellas siempre habría un tinte de enemistad. De rivalidad, es decir, eso era lo que hacía su relación interesante. Además, Ino pretendía impresionar a Sai.
—Cerda…
Shikamaru suspiró, estaba seguro que de aquel enfrentamiento nada bueno podría surgir. Es decir, siempre que ambas competían o se enfrentaban era como si dos enormes fuerzas colisionaran. Y no se refería a sus poderes, no, porque a pesar de que ambas eran fuertes kunoichi, lo que más se anteponía de ellas era su terquedad. Y si había algo que asustara más a Shikamaru que Ino, era Ino discutiendo con Sakura.
Además, seguramente a él le tocaría luchar con Sai y a decir verdad al moreno no le entusiasmaba demasiado la idea.
—¡Tonta frentona! ¿Crees que podrás ganarme? —gritó la rubia de forma altanera, la respuesta de Sakura fue una risa irónica.
—No lo creo, lo sé.
—¡Shikamaru! —gritó de repente la rubia, en sus ojos podía ver flamear la pasión de la chica. Era obvio que Ino lo deseaba, vencer a Sakura. Y desde que había prometido no volver a perder frente a ella a Asuma, había buscado cada oportunidad para probarse a sí misma—. ¡Vamos a vencerlos!
—Qué problemático… —exclamó él dejando escapar al viento un suspiro, pero todo lo que recibió fue un fuerte golpe en la nuca.
—Deja de quejarte… ¡Vamos!
Exclamó y sabiendo que no tenía opción asintió y ambos se arrojaron inmediatamente sobre la pareja que se encontraba frente a ellos.
De repente Sakura gritó y golpeando con el puño el suelo creó una fisura que rápidamente alcanzó a ambos jóvenes.
Ino tropezó y cayó y Shikamaru rápidamente la tomó y ayudó a levantarla, la rubia se lo agradeció e hizo una serie de sellos con las manos pero rápidamente Sakura la alcanzó. Era evidente que la pelirrosa había mejorado sus habilidades, más aún era notorio que Sakura era superior a Ino en lo que refería a su fuerza pero aún así la rubia se rehusaba a perder. No lo haría, no le daría el gusto a Sakura de verla caer. No fallaría, no frente a Sai.
—¡Ino, cuidado! —exclamó el moreno viendo como la pelirrosa arremetía una vez más contra ella, sin piedad ¿Acaso eso era amistad? Shikamaru no lo comprendía, estaba perdido, jamás entendería a las mujeres y sus intrínsecas relaciones.
La rubia dio un salto y logró esquivarla pero la fuerza del aire contra ella le produjo un leve corte en la mejilla. Pequeñas gotas de sangre empezaron a rodar, Ino gritó histérica y volvió a atacar a la pelirrosa golpeándola de lleno en la cara. Sakura cayó de espaldas y golpeó con fuerza el frío pavimentos. Sai corrió a su lado a ayudarla.
—¡Cerda! —le advirtió, realmente no estaba enfadada. De hecho disfrutaba aquello y en demasía, era extraño pero el simple hecho de enfrentarse a Ino provocaban en ella deseos inmensos de vencer. De dar lo mejor de sí, la rubia siempre había tenido ese efecto en ella. La magnificaba, la completaba y la hacía desear ser mejor.
Por su parte Shikamaru luchaba arduamente con Sai, la fría máscara de piel que era el rostro del moreno realmente alteraba al Nara. Es decir ¿Cómo podía mantenerse tan impasible cuando él acababa de golpearle el torso repetidamente?
Definitivamente aquel chico no parecía humano pues parecía más un cuerpo sin alma que alguien vivo. Capaz de sentir y pensar.
—¡Ouch! —gritó de repente la rubia haciendo que Shikamaru girara su cabeza hacia ella, allí estaba Ino, en el suelo. De sus labios caían pequeñas gotas carmesí. Sus ojos poblados de lágrimas que pujaban por salir, sin embargo Ino no cedía. No se dejaría vencer.
En su distracción Sai lo golpeó de lleno haciendo que cayera hacia atrás y golpeara con fuerza una de las paredes. Las cosas se estaban complicando para ellos, debían huir si es que querían ganar pero Shikamaru sabía que Ino no le haría caso. No, ella se quedaría allí hasta derrotar a Sakura o caer sin más posibilidad de luchar.
—¡Kagemane no jutsu! —gritó viendo la oportunidad perfecta para atrapar a Sai pero el joven fue más rápido y velozmente la evadió. Shikamaru suspiró, aquello era demasiado problemático. Requería demasiados esfuerzos de su parte y la verdad era que ya no le quedaban más fuerzas.
Entonces vio a Ino caer golpeada a su lado, las lágrimas caían sin piedad por sus mejillas levemente inflamadas y enrojecidas.
—Ino… —murmuró él, la chica se volteó a verlo dolido junto a ella y suspiró. Sabía que a Shikamaru no le quedaban más fuerzas ya, su chakra se había agotado de intentar usar el Kagemane no jutsu repetidas veces y su cuerpo se encontraba dañado en varios lugares.
En ese momento lo comprendió, que no podrían vencer. Que no podría ganarle a Sakura, que aquella batalla ya no tenía ningún sentido. Si seguían luchando sus posibilidades de ganar pasarían a ser completamente nulas.
Por primera vez lo comprendió, que tenía que ser inteligente. Que por una vez tendría que ceder, que si realmente quería ganar a la larga tendría que dejarse vencer a la corta. Es decir, una derrota no significa necesariamente ser débil. No, ser débil significaba renunciar. No importaba si esta vez perdía, siempre y cuando volviera a levantarse.
Y así lo hizo, se puso de pié con lentitud, mirando con intensidad a Sakura. Sus labios hinchados, ensangrentados al igual que sus mejillas. Sus piernas temblaban, Shikamaru pudo notarlo pues aún se encontraba en el suelo ¿Qué se suponía que hacía?
De pronto, y para sorpresa de todos, arrancó uno de los colgante de su cuello (uno de color amarillo que pertenecía al rango chunin) y se lo arrojó a la pelirrosa. Sakura la miró unos segundos y luego se agachó a tomarlo.
—¿Te rindes cerda? —ella negó fervientemente con la cabeza.
—No, no esta vencido quien sigue luchando. Por ahora tómalo, ya veremos al final quien venza.
Sakura sonrió y sus ojos como esmeraldas brillaron con intensidad, era verdad que Ino era terca. El hecho era que ella también lo era, pero la rubia tenía razón. Una caída no era derrota, ella lo sabía mejor que nadie. Creciendo al lado de Naruto había aprendido que no había nada que ella no pudiera hacer. Nada en el mundo capaz de detenerla, sólo la muerte era capaz de apagar su espíritu combativo.
—Nos vemos cerda —se despidió alegre, alejándose de espaldas a ambos jóvenes que permanecían en el piso—, mas te vale que te vea en la segunda ronda.
Ino sonrió —Puedes apostarlo, allí estaré.
Y así ambos se alejaron y al cabo de unos minutos desaparecieron de su vista. Entonces Ino débil se giró a Shikamaru, quien aún permanecía en el frío pavimento, boca arriba y contemplando las nubes.
—¿Qué haces? —él la miró y sonrió levemente.
—Descanso —ella lo miró indignada pero luego sus facciones se suavizaron. Shikamaru seguí mirando el cielo distraído, contemplando fascinado las nubes pasar. Vagar libres y despreocupadas por el firmamento. Deseando poder ser una de ellas, lejos de allí, lejos de todo. Sin nada en qué preocuparse—. Dime ¿Qué haremos ahora? —preguntó de repente volviendo a girar su cabeza hacia la muchacha que permanecía acostada en el piso junto a él, también contemplando el cielo distraída.
—No lo sé, tú eres el estratega aquí ¿Qué piensas?
—Bueno… supongo que deberíamos ocultarnos hasta recuperarnos —ella asintió.
—Aunque estoy algo cansada como para caminar… —él se sorprendió, por primera vez Ino parecía realmente desear sólo quedarse allí recostada.
—Mira que eres perezosa… pueden encontrarnos —repuso el moreno con una sonrisa, Ino rió.
—¿Desde cuando yo soy la perezosa y tú el sensato? —él rió.
—Yo siempre fui sensato, pero tienes razón, prefiero quedarme así.
—¿Y si nos encuentran? —preguntó ella levemente inclinándose sobre él.
—Que nos encuentren, tenemos cuatro cristales más para darles. Sakura sólo se llevó uno.
Y así lo hicieron. No supieron cuanto tiempo permanecieron en el suelo, recostados y despreocupados de todo lo que pasaba a su alrededor. Tampoco supieron cuando fue que el sueño se había apoderado de ellos, lo único que sabían era que nada se sentía mejor en ese momento que descansar.
Serían sólo unos minutos, fueron las palabras de Ino y sin siquiera notarlo la noche les cayó encima. Los dos permanecían dormidos.
De repente la rubia abrió lentamente los ojos y se giró a mirar a Shikamaru, el cual descansaba apaciblemente y de vez en cuando hacía algún que otro sonidito similar a un ronquido. La muchacha rió pero al notar la oscuridad del cielo se incorporó.
—¡¡Shikamaru!! —gritó sacudiéndolo de repente con violencia—. ¡Despierta nos quedamos dormidos!
—¿Qué? ¿Qué? —dijo abriendo los ojos súbitamente, sólo para encontrarse con la inmensidad de un intenso azul sobre él, la mirada de Ino. Los mismos ojos con los que acababa de soñar.
—Despierta, ya es la hora —él rascó la parte trasera de su cabeza, nervioso y fingiendo calma contestó:
—Bien ¿Nos encontraron o aún tenemos algún cristal? —preguntó él, evitando mirarla. Odiaba tener esos sueños, lo hacían sentirse incómodo ante ella, débil y vulnerable. Y lo que más temía era que ella pudiera ver a través de sus ojos y descubriera la verdad.
—¡Tenemos los cuatro! —exclamó feliz mostrándole al moreno los colgantes que conservaba en su cuello.
Shikamaru sonrió, al parecer seguían en juego. Todavía podían aspirar al premio, a la victoria. No que a él le importara, pero a Ino sí. Y eso era suficiente.
Así que poniéndose de pié se dirigieron hacia el punto de encuentro, la noche bañaba de oscuridad las calles de Konoha. Otro día había pasado y ambos parecían haber sobrevivido a la competencia sin problema alguno. Seguro, aquel día había sido intenso pero al menos seguían en pié.
De pronto la rubia habló.
—Shikamaru… ¿De verdad crees que podemos ganar? —le preguntó, él se encogió de hombros y con sencillez respondió:
—Creía que no podíamos ganar y que esto era una pérdida de tiempo, pero quien sabe. Quizá si —ella sonrió.
Sabía que su amigo detestaba ese tipo de cosas, era conciente que Shikamaru no había tenido fe en ellos desde el principio y que tampoco había encontrado motivación para competir pero sin embargo ahora parecía ser que una pequeña luz de expectativa se había encendido en él. Un pequeño destello de esperanza, quizá algo de donde agarrarse.
Sí, si Shikamaru lo decía entonces era cierto. Ino estaba segura que ellos podrían ganar, después de todo sólo les quedaba un día más. Sólo un día y podrían reclamar el premio como suyo.
Eso era lo que la rubia más ansiaba, sí, sólo tenían que sobrevivir la segunda ronda.
