Bueno, ooootro capítulo de Catherine... cómo siempre, espero que qualquier lector lo disfruta.

Sigo atenta a comentarios, críticas, sugerencias y de más en las reviews:)

Hasta otraa:3


Catherine, capítulo 7. Una história increïble

Ralentizó su paso hasta situarse debajo de aquella farola, delante de su amigo. Alzó su mirada esmeralda y la perdió, son querer en los ojos oscuros del chico.

-Mira, yo… lo sien… -el dedo índice de Bruno selló sus labios.

-No, tranquila. He sido demasiado brusco contigo… -Catherine cogió suavemente su mano y la apartó.

-Ha sido mi culpa. Lo siento. –bajó la mirada. Pudo sentir cómo Bruno la rodeaba con sus fuertes brazos y la acercaba a él hasta que su mejilla acabó sobre el pecho robusto del chico y pudo oír los latidos de su corazón, acelerándose por momentos.

Creo que debería intentar contarle la verdad.

Se separó deprisa y con una radiante sonrisa en el rostro.

-Ven. –cogió rápidamente a Bruno de la mano y empezó a llevarlo corriendo hacia el bosque.

-¿Adónde me llevas? –la interrogaba él, una y otra vez mientras sonreía.

-Ya lo verás. –era la respuesta que siempre recibía por parte de Catherine, quién también era completamente incapaz de contener su amplia sonrisa.

Y siguieron corriendo hasta que se encontraron en la entrada del bosque.

-¿Qué es este lugar?

-Bueno, es… es dónde vengo cuando quiero estar… sola…

-Es precioso…

-Lo sé… -reafirmó la chica, mirando como Bruno contemplaba perplejo el paisaje.

Catherine lanzó una mirada al interior de la arboleda y se estremeció. Tanto se había distraído observando a su amigo que no se había percatado de que la noche ya había teñido de añil el cielo, el suelo, los árboles e incluso la misma luna.

-Vamos un poco más adentro. –se animó Bruno, atraído por la curiosidad.

-Am… es que… -ella se quedó helada.

-Cat, ¿estás bien? ¿Qué sucede?

-Es una niñez…

-No te entiendo.

-N…no me gusta la oscuridad. –Catherine se sonrojó. Le resultaba objeto de burla temerle a la oscuridad… pero a pesar de lo que ella esperaba, Bruno no se rió de su miedo, al contrario, la miró y se acercó un poco al oído para susurrarle:

-Cógeme de la mano y te juro que no dejaré que te pase nada malo.

La joven hizo caso de aquellas cautivadoras palabras y, acto seguido, ambos se adentraron en el bosque.

Catherine condujo a Bruno hasta su caseta; ella abrió la puerta tras apartar las ramas secas que la cubrían y pudo oír como un ruido, agudo e intermitente, parecido a un gemido entrecortado, la reclamaba: era, sin duda alguna, el joven zorro, el cual no tardó en levantarse de la cesta de mimbre y saltar a sus brazos.

Al observar como Bruno entraba, Zenko empezó a gruñir.

-Calma, es un amigo… -se dirigió al animal.

-Esto es lo que estabas ocultando… ¿no?

-Sí… o al menos esto es una parte.

-¿Más secretos aún? –la interrogó su amigo, en un tono de voz mestizo; con una parte de curiosidad y otra de completa indignidad.

Catherine enmudeció.

-Oh vamos, ¿a qué esperas para contármelo todo?

-No vas a creerme…

-Inténtalo.

-Bueno, es que… me visitó Atenea, la diosa Atenea... sé que parece una locura pero...

-Jajaja, a ver, que tu… ¿qué?

-Lo sabía. Es algo que no se puede tomar en serio.

-No, no, perdona por reírme. Cuéntamelo.

-Estaba en el bosque con Zenko cuando…

-¡¿Quién es ese tal Zenko?!

-Es… el zorro. –contestó Catherine, acercándole al animal y riendo, mientras veía como las mejillas de Bruno se ruborizaban.


thanks for reading;)

~graciass:3