Según comentó Oku Hiroya, antes de que las reglas de Gantz cambiaran (más o menos después de la misión del templo buda), las misiones se llevaban a cabo periódicamente cada doce días.
Disclaimer: Gantz, Izumi y Nishi son todo suyos, del magnífico Oku Hiroya.
Advertencia: estupideces varias y estudiantes agresivos con muy poco sentido del humor. Ah, y de nuevo, Nishi medio desnudo, y no os puedo asegurar que esta vez no haga nada indecente… Siempre y cuando a mí me de la gana xD
No tenía la chaqueta puesta. Ni la corbata. Ni la camisa. Tampoco llevaba puestos los zapatos ni los calcetines, y casi le da un ataque al corazón al darse cuenta de que sí, llevaba puestos los pantalones, pero no había rastro de su cinturón y tenía el botón desabrochado y la bragueta bajada.
"¡¿DÓNDE NARICES ESTOY? ¡Y ENCIMA MEDIO DESNUDO!"
No sabía donde estaba ni quien lo había llevado hasta allí. Y no se quedaría para averiguarlo. Miró a su alrededor buscando su ropa. Pero ni rastro de ella. Encima de la mesa de la sala reposaba lo que parecía a todas luces, una pastilla para el dolor de cabeza. Lo sabía porque él tenía las mismas en el botiquín de su casa. De no haber sido así, no se la hubiese tomado.
En la mesa también había un vaso de agua, y después de comprobar que su contenido era realmente agua, sin nada raro de añadidura, se tomó la pastilla y depositó el vaso en sitio, sin hacer mucho ruido, por si acaso. Se levantó a duras penas del sofá. Sus zapatos estaban en la entrada, pero seguía sin encontrar su ropa.
Todavía con los pantalones desabrochados, recorrió sigilosamente el espacioso salón procurando hacer el menor ruido posible. Pero no es que estuviese muy sigiloso. Le costaba andar y respirar, cada dos segundos la cabeza le daba vueltas. Así no conseguiría absolutamente nada de provecho.
Quizás (solo quizás), si hubiese tenido los cinco sentidos alerta, el cuerpo menos magullado y la cabeza medianamente en su sitio, hubiese escuchado los ruidos que provenían de la cocina. Y para cuando se dio cuenta de la presencia de alguien en el piso (algo que era lógico, nadie dejaría a un desconocido en su casa a solas, por muy medio-muerto que estuviese), ya no tenía escapatoria alguna (tampoco tenía pensado escapar malherido, medio-desnudo y descalzo).
— ¿Pero qué tenemos aquí? — exclamó una voz burlonamente — la Bella Durmiente acaba de despertar, y ya está pensando en huir.
Nishi se giró, solo para encontrar a un Izumi muy pero que muy entretenido con el show, que lo miraba desde la puerta de la cocina, apoyado en el marco.
— ¡¿Qué? — exclamó Nishi — ¡Izumi!
— Encima pretendías huir medio desnudo. — sacudió la cabeza de forma dramática — Menuda damisela en apuros más extraña.
La cara de Nishi enrojeció de ira ante las palabras y las nada disimuladas risas de Izumi.
— ¡Corta el puto royo, desgraciado! ¡Donde está mi jodida ropa!
— Pero que desagradecida eres — siguió Izumi con sus bromas, no desaprovecharía semejante ocasión para burlarse de lo lindo del niño — además que te trai…
—¡QUE CORTES EL PUTO ROYO Y ME DES MI JODIDA ROPA!
Aquello estaba dejando de ser gracioso para pasar a ser irritante. Un par de golpes se dejaron oír desde el piso de arriba. Y su casa solo tenía uno. Eso significaba que los vecinos se estaban quejando.
— Baja la puta voz, Nishi — lo empujó sin mucho cuidado y calló sentado en el sofá — no se que cojones se pensaran los vecinos al escucharte gritar de esa manera…
— Como no voy a gritar, si me despierto de repente aquí, ¡Y medio en pelotas! ¡¿Pero tu quien coño te crees?
Más golpes se escucharon en el techo. Izumi se estaba más que hartando de todo aquello, así que con una mano le tapó la boca a Nishi. Al más pequeño de los dos le dolió mucho más de lo que estaba dispuesto a admitir, por culpa de los recientes puñetazos.
Izumi se acercó mucho a la cara de Nishi, y si las mejillas y la cabeza no le doliesen tanto, quizás le hubiese mordido la mano y lo hubiese alejado de un empujón. Necesitaba su puto espacio personal, y él lo estaba invadiendo.
— Escúchame bien — le dijo Izumi muy bajito y con tono amenazante. Su aliento rozaba la cara de Nishi y aquello alivió mínimamente su dolor — si vuelves a levantarme la voz, no volverás a ver tu ropa en la puta vida, y me encargaré personalmente de que salgas de aquí en una bolsa para cadáveres.
Quizás Izumi se pasó un poco con aquello, pero Nishi pareció captar el mensaje. Arañó la mano que le sujetaba la cara para que Izumi lo soltase de una vez. Joder, había captado el jodido mensaje, era suficiente. Izumi lo soltó por fin y Nishi se masajeó las mejillas intentando minimizar el dolor. Nadie dijo nada durante unos segundos, hasta que Nishi se dispuso a quejarse de nuevo, esta vez sin levantar la voz.
— ¿Se puede saber que coño significa esto, Izumi? — Izumi miró desde arriba la cara de jodido que ponía Nishi, y bufó por la estúpida pregunta.
— Creo que es bastante obvio que te e curado los putas heridas y estás en mi piso, podrías mostrarte un poco más agradecido.
— ¡Yo no te e pedido que me cures las putas heridas!
— ¡¿De que coño hablas! ¡Si estabas medio muerto, grandísimo gilipollas!
— ¡Tu métete en tus putos asuntos! Y además ¡¿A que coño venía lo de "damisela"? ¡¿Que tipo de maricón eres tú? — Nishi seguía sentado, así que se levantó par encarar a Izumi. Para su desgracia, éste le sacaba más de una cabeza. Izumi lo agarró fuertemente del antebrazo.
— ¡¿Y tú que puto sentido del humor tienes? ¡Estabas medio muerto tirado en un puto callejón y ahora me vienes con gilipolleces! — Izumi intensificó el agarre sacándole una mueca a Nishi.
Nishi se zafó del agarre girando bruscamente. ¿Pero Izumi que coño se creía?
— Toda esta mierda no es asunto tuyo. Además, ¿cómo cojones me encontraste? ¿Me sigues? ¿Acaso eres algún tipo de acosador?
Por supuesto que Nishi sabía que aquello era mentira (o eso pensaba él). Pero solo quería hacérselas pagar a Izumi, que cada vez estaba más colérico. Nadie le había pedido que lo trajese a su casa. Ni que le curase las heridas. Y tampoco le había pedido aquella puta pastilla, aunque se la acabó tomando.
Y sobre todo, nadie le había pedido que lo medio desnudase. No necesitaba la caridad de nadie.
"¿Cómo que acosador?" Aquél niñato se estaba pasando de la raya. Izumi recordó entonces como había comenzado esa estúpida e irritante situación. Eso le pasaba por ser buena persona por primera una vez en su vida.
Le habían dicho que la profesora de historia estaba enferma, así que decidió escabullirse las últimas dos horas. Izumi cogió su bolsa y su chaqueta, y sin pensarlo mucho, salió por la puerta principal del colegio sin ser notado.
Se burló mentalmente de la pobre seguridad que tenía aquella escuela. Vamos a ver, ¿cómo podía ser tan endiabladamente fácil salir del colegio en horas de descanso, e incluso en horas lectivas? Tampoco le importaba demasiado, mejor para él.
Antes que nada pasaría por su casa. Dejaría la bolsa del colegio y se quitaría el uniforme para cambiarlo por ropa casual. Después ya decidiría a donde ir y como utilizar el tiempo libre.
Quizás entrenar con aquel extraño traje sería una buena idea. Lo tenía en la bolsa del colegio, por si Gantz lo llamaba en cualquier momento. Debía aprender a utilizar su nueva adquirida fuerza de forma cuidadosa, o las tornas cambiarían y acabarían desfavoreciéndolo. Recordó su exceso de fuerza al lanzar a Nishi contra la pared. No había sido gran cosa, ya que a Izumi no le había afectado en absoluto. Pero, ¿qué hubiese ocurrido si hubiese calculado mal la fuerza, por ejemplo, a la hora de saltar? Quizás se hubiese acercado demasiado a aquellos pulpos, y estos le hubiesen propinado un golpe fatal.
Puede que le estuviese dando demasiadas vueltas al asunto, pero no se podía permitir ni el más pequeño margen de error. ¿Qué tipo de monstruos lo esperarían en la siguiente misión? Era imposible saberlo, y dejando volar la imaginación, el abanico de posibilidades era casi infinito. Definitivamente, cogería el traje e intentaría habituarse a él. También utilizaría el radar para habituarse a la invisibilidad, cosa que le sería muy útil en las misiones.
Sin darse demasiada cuenta, Izumi no hacía más que pensar en las siguientes misiones. Quería que el momento llegase cuanto antes. No hacía más que pensar en cosas que le favorecerían en la batalla, cosas que debía evitar hacer, las armas que le convendría utilizar según el tipo de oponente…
Decidió dar un rodeo para llegar a su casa, al fin y al cabo no había ninguna prisa, y así podría seguir pensando tranquilamente en las misiones. Según sus cálculos, habían pasado exactamente doce días desde la misión, y por supuesto, su muerte en aquel "accidente" de coche.
¿Cuánto más tendría que esperar hasta la siguiente misión? ¿Una hora? ¿Un día? ¿Una semana? ¿Un mes?
La impaciencia lo estaba matando.
Pasó por delante de un colegio de camino a casa. Era de secundaria, y al parecer era la hora del almuerzo, ya que podía ver varios preadolescentes deambulando por allí; y otros tantos que se veían comiendo y charlando por la ventana. Izumi se paró un momento para contemplar a los estudiantes.
Estaba seguro de que había visto aquel uniforme en algún lugar antes…
Bah, quizás eran imaginaciones suyas. La sirena del colegió sonó y los alumnos comenzaron a entrar dentro del edificio. Desde un callejón, muy cerca de donde se encontraba Izumi, salieron un par de estudiantes.
— Creo que con la paliza que le hemos dado a ese desgraciado no podrá salir de la cama en un par de meses — comentó uno con una sonrisa que repugnó sobremanera a Izumi.
El otro solo se limitó a reír. Claro, eso explicaba el porqué estaban tan sucios y manchados de sangre que, claramente, no era suya.
Seguro que habían pillado a un pobre desgraciado por banda y le habían arreado de lo lindo, aprovechando el callejón al lado de su colegio. Izumi sintió repentino interés por saber quien era la desgraciada víctima. Y no es que quisiera ayudar, solo quería ver como la pobre víctima se retorcía en el suelo, seguramente inconsciente o medio-muerta.
Se adentró un poquito en el callejón, solo para ver cómo la víctima luchaba por levantarse y apoyarse en la pared.
"Pobre diablo"
Para asombro de Izumi, consiguió ponerse de rodillas y se apoyó la espalda en la pared, para seguidamente su cabeza cállese hacía un lado. Aparentemente se había desmallado. O quizás había muerto. No se quedaría para averiguarlo. Cuando se disponía a largarse de allí de una vez, le echó una última mirada. Y se sorprendió al reconocer a aquella personita.
Tenía un estado deplorable. La cara totalmente cubierta de sangre, con labios y mejillas considerablemente magulladas e hinchadas. Tanto sus zapatos y pelo estaban cubiertos parcialmente por sangre seca. Sin duda la cabeza se habían llevado la peor parte. Su camisa estaba prácticamente inservible, llena de tanta sangre y tierra como no lo había estado jamás, por lo menos no en un grado como aquel. Su chaqueta y corbata tampoco se salvaban de aquella enfermiza suciedad.
Se acercó un poco más al cuerpecito que estaba recostado en la pared. Le agarró gentilmente la cabeza y acarició suavemente su mejilla, retirando un poco la sangre con la manga.
"Sólo para cercionarse de que es realmente él" se aseguró a si mismo.
Y por supuesto que aquél era Nishi.
Estaba tan magullado que ni siquiera lo había reconocido a la primera. Bien, ahora que estaba seguro de quien era, ¿qué narices se suponía que iba a hacer?
"Dejarlo aquí tirado, por supuesto"
Pero al final, cuando se disponía a salir del callejón, le dio un "no-se-que" en el estómago dejarlo allí tirado. Mierda, no se podía permitir ponerse blando.
Pero bueno, quizás mirándolo desde un punto de vista objetivo, aquello podía beneficiarlo de alguna forma… ¿No?
Aquel niño era astuto… eso lo había dejado más que claro en la última misión. Y su astucia benefició a Izumi cuando formó equipo con él…
Un momento…
¿Él, Shion Izumi, formando equipo? Bufff… Él era más de mandar y punto…
También sabía utilizar el radar mejor que él, no había duda de que sabía como utilizarlo para su provecho. Y eso en las misiones era muy útil. Además, aunque Izumi pensó que sería un inútil, se las manejó casi tan bien como él con aquellos escurridizos pulpos…
Se viese por donde se viese, formaban un equipo más o menos decente.
Vamos, que si lo dejaba allí tirado, no podría volver a formar equipo con él, y eso lo perjudicaría en las misiones, aunque fuese mínimamente… ¿Verdad?
Decidido, se lo llevaría de allí. Ahora bien ¿a dónde narices lo llevaba?
¿A su casa? No tenía ni idea de donde vivía…
¿Al hospital? No estaba en muy buen estado, pero a Izumi no le gustaría tener que dar explicaciones sobre lo ocurrido y por lo tanto meterse en líos. Y además ¿y si Gantz lo transfería mientras estaba allí? Había grandes posibilidades de que sucediera y alguien lo viese. Y entonces sus esfuerzos serían en vano, ya que la cabeza de Nishi volaría en pedazos. Así que descartó esa opción.
No le quedaba otra que llevárselo a su propia casa y curarle las heridas él mismo (e intentar que no muriese en el proceso, si es que todavía respiraba). No le hacía ninguna gracia. Nunca llevaba a nadie a su casa, y mucho menos para "jugar a los médicos".
Acercó la mano a la cara de Nishi y este soltó un quejido, mientras seguía inconsciente.
Vale, bien, muerto no estaba. Casi que Izumi lo prefería inconsciente, no era tan contestón ni tenía cara de mala leche (aunque a decir verdad, la tenía mucho peor).
Lo cogió cuidadosamente en brazos y Nishi apoyó por inercia su cabeza en el pecho de Izumi. Lo mejor sería apresurarse y llevarlo a su piso cuanto antes, o estaba seguro de que se le moriría por el camino.
Esta vez no dio un rodeo para llegar a casa, obviamente, tomó el camino más corto, Ignorando las extrañas miradas que le enviaban los transeúntes (y no era para menos). Maldijo no tener el radar allí para hacerse invisible.
Llegó a casa sin mayores percances, aunque tuvo algunos problemas intentando entrar en el piso, con Nishi todavía en brazos.
Lo depositó suavemente en el sofá del salón. Le quitó los sucios zapatos y los dejó en la entrada. Bien. Y ahora… ¿Qué demonios debía de hacer?
Primero examinó lo que peor se veía, la parte de detrás de la cabeza. Tenía una brecha bastante jodida.
Cogió un y le limpió la herida con desinfectante de heridas, para después vendarle la cabeza. Este se quejaba a cada contacto, pero sin llegar a despertar. Todavía tenía la cara llena de sangre, así que se la limpió también. Aunque no le pareció realmente necesario, lo acabó haciendo. Ahora si que parecía más a Nishi, pero hasta que frunciese el ceño y comenzase a protestar no sería él del todo.
Se preguntó si tendría alguna otra herida en el cuerpo. En esos casos, brazos y abdomen rara vez se salvaban. Tenía la camisa blanca prácticamente inutilizable, y la chaqueta y corbata del uniforme tampoco se salvaban.
Tendría que quitárselos.
Con cuidado, deshizo el nudo de la corbata y la pasó por encima de su cabeza. Le quitó la chaqueta y la tiró al suelo junto a la corbata. Ahora solo le faltaba la camisa. La tenía metida por dentro de los pantalones, así que tuvo que desabrocharle el cinturón, el botón del pantalón y la bragueta para poder sacarla con cuidado.
Comenzó a desabrocharla desde abajo, dejando primero a la vista el abdomen y por último el pecho entero. Le sacó los brazos por último.
Y hay estaba él, Shion Izumi, con un menor inconsciente y medio desnudo tumbado en su sofá, cuando alguien tocó la puerta.
"¡Mierda!" ¿Quién coño sería? Decidió ignorarlo y terminar de curar las heridas de Nishi de una vez.
Pero entonces, escuchó como unas llaves eran introducidas en la cerradura.
"No me jodas… Claro, se supone que estoy en el colegio a estar horas… ¿Será la de la limpieza?"
Y es que sí, sus padres le pagaban a una persona que limpiase su casa por él. Todo a excepción de su cuarto, por supuesto.
La de la limpieza abrió suavemente la puerta y asomó la cabeza. Izumi se puso en pie de golpe, y apoyando las dos manos en el respaldo del sofá, saltó al otro lado y llegó a la puerta en un par de zancadas, justo antes de que su sirvienta se dispusiese a quitarse los zapatos.
— ¡Izumi-sama! — se sorprendió — ¿No debería estar usted en clases ahora mismo? ¿Saben sus padres de esto?
"Será entrometida… Piensa en algo decente, Izumi"
— No te preocupes, la última clase se ha cancelado debido a la enfermedad del profesor. Por eso mismo estoy aquí.
La sirvienta puso cara de "no me creo nada de lo que estás diciendo".
— Por eso mismo, hoy no es necesario que limpies, lo haré yo mismo. — prosiguió rápidamente.
La expresión de la mujer cambió a una más favorable. "¡Bingo!"
— Esta bien Izumi-sama — le dijo con una sonrisa. "Será vaga la tía" — entonces disculpe las molestias, ahora mismo me marcho.
Izumi se disponía a cerrar la puerta, cuando una pregunta le pilló desprevenido.
— Disculpe, ¿Tiene usted hoy visita? — preguntó en tono pícaro (y descarado, todo sea dicho).
Mierda, los zapatos de Nishi estaban en la entrada. Por un momento no supo que decir.
— Solo es un compañero de clase que ha venido a hacer los deberes, nada más. — y le cerró la puerta en las narices.
Debería deshacerse de ella, y cuanto antes. Su presencia solo podía perjudicarlo. ¿Y si encontraba algo relacionado con Gantz? Tenía prohibido entrar en su habitación, pero nunca se sabe. Tendría que acostumbrarse a limpiar él mismo.
Por un momento se le olvidó que tenía una persona herida tumbada (y medio-desnuda) en el sofá. Cerro la puerta con llave y volvió a donde estaba Nishi, que seguía inconsciente, ajeno a todo.
Examinó con cuidado su pecho, con las yemas de los dedos. Ante el contado, Nishi soltó un quejido en sueños.
"Izumi, céntrate, que está inconsciente"
No parecía tener ningún tipo de corte, pero tenía los brazos, pecho y estómago cubiertos de golpes y moratones. En el botiquín tenía un antiinflamatorio que utilizaba si se golpeaba algún lugar mientras practicaba deporte así que lo cogió. Eso podría servirle, y si no funcionaba, por lo menos no le haría ningún mal.
Cogió el tubo del botiquín que tenía en el baño y se echó la crema en la palma izquierda. Con la derecha se untó un poco en la yema de los dedos, y se dispuso a aplicársela a Nishi, en abdomen, brazos y pecho. Esta vez, mientras se la aplicaba, Nishi gimió. Y no precisamente de dolor.
"Céntrate Izumi, no me jodas…"
Supuso que, por lo menos, aquello significaba que sus caricias… no; que la crema y sus cuidados estaban surtiendo efecto. La aplicó también en sus mejillas, que no se veían demasiado bien.
Supuso que cuando despertase, la cabeza le dolería horrores, estaba seguro. Así que llenó un baso de agua y cogió una pastilla para el dolor de cabeza, dejándolos en la mesa del salón. No sería prudente intentar dársela estando inconsciente o lo acabaría ahogando.
Bien, misión cumplida. ¿Y ahora qué? Se sentó en el sofá, y se quedó mirando a Nishi. Se veía mucho mejor. Su piel se veía tersa, y era suave, según había podido comprobar. Y al parecer, a Nishi no le molestaba demasiado que lo tocase.
Bueno, quizás como estaba machacado e inconsciente no contaba. Le sonaron las tripas, así que decidió ir a comer algo a la cocina.
Estuvo allí casi media hora. Abrió todas las despensas intentando buscar algo decente que comer sin tener que cocinar. Sin mucho éxito. Se sobresaltó un poco al escuchar como alguien andaba dando tumbos por el salón.
Una sonrisa apareció en su cara. Eso solo podía significar una cosa y se apoyó en el marco de la puerta. Salió de la cocina y allí se encontró a Nishi mirando por todos lados, seguramente buscando su ropa, mientras se tambaleaba un poco de vez en cuando, pero sin parar de buscar, como si la vida le fuese en ello. Aquello le hizo mucha gracia, ya que Nishi parecía estar lo suficientemente bien como para intentar huir de su casa en aquel preciso instante. Ya que lo había ayudado y traído hasta allí, no se perdería la oportunidad de burlarse de él.
— ¿Pero que tenemos aquí? — exclamó de forma burlona, haciendo que Nishi se girase — la Bella Durmiente acaba de despertar, y ya está pensando en huir.
Y con esa estúpida pregunta, es como había empezado todo aquel embrollo. Quizás ni siquiera se tuvo que molestar en traerlo a su apartamento y curarlo.
"Puto desagradecido"
En un ataque de repentina ira, harto ya de los gritos, reproches y de lo desagradecido que estaba siendo Nishi, le agarró con una mano las dos muñecas y lo empujó hasta que Nishi dio con la espalda en la pared que estaba a un costado del sofá.
Nishi no se lo esperaba. Izumi le sujetó las dos manos por encima de la cabeza, dejándolo sin escapatoria alguna,. Con la mano libre, le estaba agarrando del hombro izquierdo, pegándolo todo lo que fuese posible contra la pared.
— Pero qué…
— Me tachas de acosador — comenzó Izumi interrumpiendo las quejas de Nishi — pero antes, mientras te curaba, bien que suspirabas y gemías de gusto.
Eso había sido un golpe bajo de parte de Izumi, y lo sabía.
— ¡¿Qué? — Nishi no creía lo que oía.
— Lo que acabas de escuchar. — y Nishi seguía con cara de asombro, sin creérselo.
¿Pero como iba él a hacer semejante cosa? El mero hecho de insinuarlo hacía su sangre hervir.
— Mientes… — siseó Nishi. La cabeza comenzaba a dolerle horrores de nuevo.
— Lo siento por ti, pero es cierto — susurró, y después sonrió de manera cínica.
— Jamás haría semejante cosa, y menos por las caricias de un pedófilo bastardo como tú lo eres, Izumi — contraatacó el más pequeño, poniendo en cada sílaba todo el veneno que su magullada cabeza le permitía.
Para su molestia, la sonrisa de Izumi solo se ensanchó. Tenía una idea.
— ¿A sí? — preguntó — ¿Estás seguro? — Nishi comenzaba a desconcertarse ante las preguntas de Izumi.
— Por supuesto que sí, grandísimo gilipollas. — contestó — Y ahora suéltame inmedia…
— Yo no estaría tan seguro. — lo cortó, regalándole una de esas sonrisas en las que se podía leer "no tengo nada bueno en mente, pero te gustará" — vamos a comprobar cuanto de lo que dices es cierto…
E reescrito este capítulo un par de veces, pero sigue teniendo un "no-se-que" que no acaba de convencerme T_T No tengo la más remota idea de si seré capaz de seguir actualizando tan seguido, pero os aseguró que lo haré, aunque puede que no pueda hacerlo todas las semanas y no tendré tiempo de enmendar fallos, lo siento.
También estoy un poco triste de no poder ver a Nishi y a Sakurai en los últimos capítulos de Gantz (son tan monos los dos *Q*)
Aclaraciones: * "Jugar a los médicos": queridos/as lectores/as , espero que hayáis notado el claro doble sentido de mi poco inocente expresión.
Preparar el aire acondicionado que en el siguiente capítulo va a hacer calor. LOL LOL
Nikki^^
