Disclaimer: Los personajes de esta historia, son entera propiedad de Stephenie Meyer, yo me limito a darle un gran giro OoC a la trama.
«Despiertate, te busco Mi corazon abreté te libro Elevate mi luz y prende mi llama. Si a ti, yo se, te encontrare; a traves de los mares te siento te oigo llamar leo, leo tus se te encontrare pero ¿encontrare lo que yo busco Lo que busco?» -[Durch nacht und flut — Lacrimosa.].
Capitulo VI:
Un nuevo comienzo.
Un viento helado recorrió mi cuerpo y me hizo estremecer. Hasta hacia unos segundos la tranquilidad calma y comodidad reinaban sobre mi en una perfecta inconsciencia, pero ahora había despertado y aunque mis ojos continuaban cerrados podía sentir y escuchar todo a mi alrededor.
No tenía ni la menor idea de donde me encontraba, que estaba haciendo allí o si todo lo que había pasado en el bosque había sido real o sólo se trataba de otra de mis pesadillas.
Suspiré profundamente, no era el momento para enterarme si era real o no, ahora mismo me encontraba verdaderamente cansada como para cansar aun mas mi cerebro intentando darle una explicación lógica a algo que por su puesto de lógico no tenía ni una pizca.
Más sin embargo justo cuando intentaba volver a dormirme un sonido familiar seguido de un bulto igualmente familiar saltó sobre la cama en la que me encontraba y subió por mi pecho maullando y ronroneando.
— ¡Phineas!. — exclamé emocionada y de inmediato me incorporé en la cama.
— Te ha echado mucho de menos, — Murmuró una voz que era igualmente conocida para mi y que me erizo la piel al instante en que escuche la primer palabra. — al igual que... todos por aquí. — Terminó la frase un tanto titubeante y yo sentí como la sangre coloreaba mis mejillas.
— ¿Te encuentras bien?. — Pregunté con verdadero interés pero sin despegar mis ojos de phineas.
El glorioso sonido de su risa provocó que mi cuerpo entero se estremeciera aun mas que con el viento helado, más no era debido al miedo, era por gusto. Realmente nunca lo había escuchado reír así, sin ese deje de crueldad tan característico suyo.
Me arriesgue entonces a elevar mi mirada en dirección adónde se encontraba él. Era hermoso, por supuesto una hermosura sobre natural, su piel blanca brillaba a la luz de la luna que se colaba por una de las ventanas altas de la habitación; sus labios de un tono pálido aun esbozaban una sonrisa un tanto atemorizante, pero ¿De que otra manera puede volverse aun mas hermoso Edward si no es con su sádica sonrisa?. Llevaba una camisa blanca de botones rojos y con las empuñaduras y el cuello igualmente rojos. Le sentaban en verdad muy bien los tonos claros a su piel, pero siempre preferiría verlo usando esos sacos negros antiguos. Claro que su pantalón si era negro y antiguo; totalmente su estilo.
— Bella yo... — intentó decir y yo regrese mi mirada a su angelical rostro y lo que vi me dejo sin aire.
En sus bellas facciones un deje de agonía y culpa se había apoderado de ellas, era en verdad doloroso ver esa expresión en ese rostro.
— Edward, — murmuré con la voz rota y como pude me puse en pie de la cama sin importarme tirar a Phineas al suelo. — ¿Te encuentras bien?. — pregunté por segunda vez y con la mano temblorosa toque su frío y suave rostro.
Él cerró los ojos sin decir nada y disfruto junto conmigo del rose de mi mano con su piel.
— Siento tanto lo ocurrido Bella... es decir Isabella, yo no debí...
— No me llames Isabella, — dije interrumpiendo su tortuoso hablar. — para ti soy Bella o... amor mio. — dije esto ultimo en un susurro casi inaudible, pero a sus agudos oídos eso no pasó desapercibido y sus estos se abrieron de par en par.
— Nada te obliga a complacerme Bella, ni tampoco a quedarte aquí. — tomó mi mano y acarició mi muñeca, en la cual no se encontraban esas pulseras antiembrujos que él había usado en dos ocasiones para impedir que pudiera usar mi magia para escapar de él.
— Claro que si, — repliqué y sin poder contenerlo un par de lágrimas rodaron por mis mejillas y me cortaron la voz. — hay algo que me ata a este lugar, hay algo que no me permitirá escapar de ti una vez mas ni aunque quisiera.
Sus preciosos y atemorizantes ojos se fijaron en mi rostro, pero yo a esas alturas no podía contener mas el llanto, así que sin importarme que él me estaba viendo o que estaba siendo débil ante quien me había jurado a mi misma jamas mostrar debilidad; pero en realidad eso no me importaba ya, tenía que decírselo, debía hablar claramente con él, decirle que lo amaba y que quería permanecer toda mi vida a su lado, que no volvería a huir.
— Por supuesto que no, — dijo él ante mi muda interrupción. — Tú eres un alma libre Bella, no voy a atarte ni dejare que tu lastima o humanidad, te condenen a una vida infeliz. Ahora ya lo he entendido — dijo con un suspiro. — Si de verdad te amo, debo dejar que seas libre.
Termino de hablar y se levantó de la silla en la que se encontraba, me quede sin aire de nuevo al tenerlo tan cerca de mi y mis dolorosas lágrimas comenzaron a fluir con rapidez.
— No quise decir... — intenté decir pero él me interrumpió.
— Esta bien Bella, ahora te encuentras mejor, puedes ir a casa.
Dio media vuelta y comenzó a avanzar hacía la puerta de la habitación. No lo pude soportar, no pude resistir verlo alejarse de mi, me tiré al suelo de rodillas, incapaz de contener mis sollozos y mis lágrimas que nublaban mi vista.
— En realidad yo... — dije con la voz rota y desesperada. — yo no... tengo una casa Edward, tú eres mi casa.
Él se detuvo ante mis palabras pero no volvió su vista hacía mi. Simplemente se quedo de pie dándome la espalda; supe entonces que era mi oportunidad, que debía decírselo ahora.
Tome aire profundamente.
— Edward yo... — mi respiración se volvió errática y un nudo me cerró la garganta. — Edward... yo...
No conseguí que nada mas saliera de mis labios por lo que él volvió a caminar en dirección a la puerta, entonces use toda la fuerza con la que contaba para ponerme en pie y correr hacía él.
Lo abracé por la cintura como si la vida se me fuera en ello, nunca antes había amado y necesitado tanto a alguien y aun si ese alguien era un sádico vampiro no podía perderlo, debía ser sincera con él de una vez por toda, aunque mis cuerdas bucales no opinaban lo mismo, ya que se negaban a coperar. Sentía el corazón a punto de estallar en mi pecho, y lo único de lo que fui capaz fue de recargar la cara en su espalda sin poder pronunciar palabra alguna, sólo lloré y solloce sin soltarlo. Edward como un verdadero caballero no se movió ni un milímetro, pero tampoco se giró para abrazarme también, sólo se quedo allí hasta que deje de llorar.
Pasarían unas cuantas horas, no tengo idea de cuanto tiempo lloré contra su espalda, lo único que se es que cuando conseguí dejar de llorar me encontraba tan cansada que mis ojos se cerraban solos.
Resbalé entonces por su cuerpo y caí de rodillas nuevamente al suelo, sólo entonces se dio la vuelta y me tomo entre sus brazos para regresarme a la cama.
— Descansa Bella. — murmuró en el momento en que soltaba mi cuerpo para alejarse nuevamente, mi corazón se me oprimió en el pecho causándome un dolor agudo y la sensación de que algo no estaba bien inundaba completamente mi mente, a pesar de todo me encontraba ya casi inconsciente y nada pude hacer para retenerle.
Sentía los fuertes latidos de mi corazón con cada movimiento que él hacía, su cuerpo lentamente se alejaba del mio llevándose consigo el calor de mi cuerpo. Entonces hice un movimiento y me aferre a su mano con fuerza justo cuando se marchaba.
— Edward. — murmuré en un suspiro e hice mi mayor esfuerzo para mantener mis ojos abiertos y enfocar su rostro que debido a mi desesperado agarre ahora tenía fijo en mi.
Tire de él con mi inútil fuerza humana, pero por suerte el no se resistió y se acerco a mi, alce mi otro brazo que sin fuerzas se resistía y aun así logre tomarlo por el hombro e incitarlo a que se acercara aun mas, esa barrera invisible entre nosotros me estaba volviendo loca al igual que ese silencio sepulcral. Veía sus facciones, sentía su cuerpo cada vez mas cerca del mio y sin embargo él se encontraba totalmente distante a mi.
Su respiración fría golpeaba mi rostro y me regalaba el dulce olor que tanto me gustaba y por un momento el mundo detuvo su girar, la indiferencia de Edward dejo de importar junto con la fuerte agonía que apresaba mi corazón, pues era realmente él, Edward. Mi Edward.
Rodeé con mis manos su cuello a lo cual no se negó, sonreí con timidez sin saber muy bien que hacer así que reuní un poco de valor antes de que Edward pudiera hacer algo para evitarlo uní mis labios a los suyos con amor, pasión y necesidad. No lo podía evitar, sus labios eran mi mayor adicción y claramente también eran lo único que lograba acallar los gritos de mi preocupado corazón.
. . .
— En verdad no lo entiendo, — Decía una voz totalmente desconocida para mi. — si de verdad mi Lord ama a esa bruja, ¿Porqué no simplemente la convierte?. — preguntaba esa misma voz en tono de reproche y yo sentí un nudo en la garganta.
La luz en la habitación proyectaba cortinas rojas en mis párpados, me encontraba un tanto desorientada no lograba explicarme que había ocurrido aunque tenía fresco el recuerdo de lo ocurrido con Edward, pero una vez mas el tiempo y espacio eran una total incógnita para mi. Estaba en un lugar en el que había mucho ruido como si hubieran varias personas yendo y viniendo de un lado a otro.
— ¿Que rayos dices Tanya?. — decía una voz mas familiar, era la voz de Alice. — Eso no es asunto tuyo.
— Pero es verdad, incluso tu misma lo haz pensado. — replicaba esa misma voz que al parecer era de alguien llamada Tanya. — Para Lord Cullen no sería ningún trabajo convertirla, pudo haberla convertido desde su boda, pero no lo hizo, lo cual significa que a él realmente no le importa ella, por...
Un sonoro golpe seguido de un chillido acallaron a Tanya e incluso yo abrí los ojos por el susto.
— Basta Tanya, deja de decir idioteces. — Esta era la voz de Rosalie que aun tenía la mano estirada en dirección a una chica que yacía en el piso sobandose la mejilla.
— Oh mi Lady ha despertado ya — dijo Alice quien se había quedado inmóvil junto a las otras dos chicas pero que al verme sentada en la cama pego un salto hasta llegar a mi.
— Lo siento, pero me asuste, creí haber escuchado un golpe. — dije con las mejillas totalmente rojas.
— Lo lamento mi Lady, ha sido mi culpa. — decía Rosalie con una reverencia.
— Descuida Rose. — dije yo con una sonrisa.
— ¡Ah!, — Gruño la chica desconocida de cabello rubio rojizo que aun se encontraba en el suelo, a quien etiquete de inmediato como Tanya. — con su permiso mi Lady, — dijo con una mueca al decir "Lady" — me retiro.
Y sin decir nada mas salió azotando la puerta tras ella.
— No le haga mucho caso mi Lady. — decía Alice acercándome una bandeja con comida. — Tanya es nueva y no se ha acostumbrado del todo a su nueva fuerza ni a su voluble temperamento.
No dije nada y acepte el caldo de pollo que Alice me ofrecía. Pero por supuesto no deje de pensar ni por un segundo que lo que Tanya había dicho era real, si Edward en verdad me amaba ¿Porqué aun ahora continuaba siendo humana?.
— ¿Dónde esta Edward?. — pregunté luego de un rato cuando el cuenco de la sopa estuvo vacío y comenzaba a comer un bistec.
— Lord Cullen ha salido Mi Lady, — explicó Rosalie quien estaba abriendo las cortinas de las ventanas inferiores de la habitación dejando sólo una ligera cortina blanca para cubrir el sol. — anoche salió sin decir nada y hasta ahora no ha regresado, supongo que fue de cacería o algo por el estilo.
— No se preocupe demasiado mi Lady, él regresará pronto. — Aseguro Alice, supongo que al ver mi rostro preocupado. — Mientras tanto, ¿le gustaría ir a la biblioteca?. — preguntó ella con una radiante sonrisa.
Pareciera como si todo el tiempo que había pasado fuera de ese castillo nunca hubiera ocurrido, Alice e incluso Rosalie actuaban como si no se hubiera presentado esa época en la que yo huía y Edward furioso me buscaba por el mundo entero. Sin embargo Tanya era harina de otro costal, ella no dejaría pasar la situación y por la actitud que tenía parecía que yo no le agrada mucho, aunque bueno no es que ella me cayera de perlas tampoco, sobre todo porque tenía razón y eso mas que nada la hacía insoportable a mis ojos.
Pase el resto del día en la biblioteca, incluso comí allí en compañía de Alice y Rosalie, por supuesto ellas no comieron; pero aproveche ese momento para preguntarles un par de cosas, por ejemplo que había pasado con los lobos, a lo cual respondieron que Edward le había ordenado a la guardia que se marcharan y no les hicieran nada. También les pregunte sobre cuanto tiempo había estado inconsciente y dijeron que poco mas de una semana, había sido demasiada sangre la que había derramado por lo que me llevo un tiempo recuperarme, incluso tuvieron que hacerme transfusiones sanguíneas, por suerte Carlisle sabía algo de medicina humana.
Estaba realmente sorprendida, jamas imagine nada parecido, mi vida era en verdad extraña, supongo que es mi condena por ser bruja. No tener una vida normal nunca.
Esa noche esperaba que Edward apareciera en la habitación, pero a pesar de que me dormí pasadas las tres de la madrugada nunca apareció. Pero antes de eso no pude detener un par de lágrimas que brotaron de lo mas profundo de mi ser, ¿Quién diablos era yo ahora?. Me preguntaba. ¿El hecho de aceptar mi amor por Edward me había vuelto dependiente o era su indiferencia y despreocupación lo que estaban destrozándome?.
No tenía respuesta a ninguna de las cuestiones por lo que decidí no pensar mucho en el tema.
— ¿Rose?, — pregunté al día siguiente durante el desayuno. Ella se giró para verme por lo que continué: — ¿Cuanto tiempo tarda Edward...?. — Me interrumpí sin saber como continuar. Era una completa idiota. — Quiero decir, — tomé aire para continuar. — cuando va de casería él ¿Cuanto...? — Bufe al no saber de nuevo como seguir y clave por completo la mirada en el puré de papa.
— Mi Lady, — dijo ella riendo. — Entiendo perfectamente a que se refiere, — eleve mi vista a ella con la alegría dibujada en las mejillas. Alegría que intente disimular, algo de lo que fui incapaz y me lo dijo su una sonrisa de ternura. — Lord Cullen ha regresado hoy mismo, ¿No vino a verla en cuanto llegó?. — preguntó ella de verdad confundida.
Yo me incorporé en la cama y negué con la cabeza.
— Quiero verlo — dije conteniendo lo mas que pude una sonrisa, claro que ella y Alice notaron mi entusiasmo y esta vez ambas sonrieron.
— Claro que si. — dijeron al unisono.
Me apresuré a comer y ellas a vestirme, no habían mas vestidos antiguos ahora, en realidad parecía que era mi ropa que se había quedado en mi vieja casa con lo que me vestían, pero de cualquier manera se reusaron a dejarme vestir por mi misma, al parecer ese no sólo era su trabajo si no que lo hacían gustosas.
No me resistí demasiado pues entre mas tiempo me tardará discutiendo con ellas, tardaría mas en ver a Edward.
Aun no me explicaba que le ocurría, porque no había ido a verme o su actitud el día que había despertado, pero tampoco quería pensar en ello, sólo quería verlo cuanto antes, su belleza abrumadora y su espectral sonrisa.
— Tranquilia mi Lady va a tropezar. — exclamó Alice con una risita cuando intente apresurar mis pasos por las escaleras y casi me voy de boca al suelo.
— Lo siento Alice, estoy en verdad emocionada. — expliqué y ella negó con la cabeza.
— Casi llegamos mi Lady, es esa puerta. — dijo ella señalando la primer puerta que se veía en el pasillo.
Yo sonreí de oreja a oreja y corrí hacía la puerta. Estaba a punto de abrirla cuando recordé que debía llamar antes.
Tome aire profundamente y me dispuse a llamar a la puerta cuando la voz de Tanya llegó a mis oídos.
— Mi Lord, — decía con suplica. — sabe que yo siempre estaré para cuando me necesite.
— Lo sé y es por eso que estoy aquí ahora, — replicaba Edward. — se que siempre quisiste esto. Podía leerlo en tu mente y la verdad es que desde la primera vez que te vi, supe que serías diferente, que serías especial. Mi dulce Tanya.
Un ruido extraño como de choque me hizo sobresaltar y al minuto siguiente Tanya agradecía a Edward. Abrí la puerta sin poder contenerme mas y lo que vi me dejo en shock, sacó todo el aire de mis pulmones y provoco un espantoso dolor en todo mi ser.
Edward besaba a Tanya, con fiereza y sus manos se encontraban en su cintura mientras que las manos de ella reposaban en el firme pecho de Edward. Por un momento me pareció que iba a desmayarme de la impresión, eso no podía ser real, los labios de Edward se movían cada vez con mas fiereza, parecía como si con cada movimiento necesitará de mas, me pregunté si esa era la forma en que se veía cuando me besaba a mi, con rudeza y deseo.
A pesar de que ni Alice ni yo hicimos ruido, Edward elevo la vista hacía nosotras, naturalmente Edward tendría que haberse alejado de Tanya y suplicado para que lo dejara explicarse, pero no fue así, al parecer había leído la mente de Alice y sabía que yo me encontraba allí y lejos de dejar de besar a Tanya lo que hizo fue profundizar el beso y pasar su mano por el cuerpo de esta para finalmente acariciar su pierna con deseo.
No lo soporte mas y salí corriendo de allí escaleras abajo, deseaba con todas mis fuerzas desaparecer de ese lugar, irme a donde nunca mas pudiera saber de Lord Cullen, a un lugar donde mi corazón no pudiera extrañarlo, pero eso era imposible, ahora que había aceptado mis sentimientos por él, jamas podría ignorarlos, estaba atrapada en ese castillo mas que nunca y verlo besar a Tanya me había dolido aun mas que ver morir a James.
— Mi Lady yo... — intentó decir Alice cuando llegamos a la habitación, pero no la deje continuar, pues me tire a llorar en sus brazos.
— ¿Que ha pasado?. — se escandalizo Rose al vernos llegar.
La naturaleza de Rosalie era mucho mas agresiva que a la de la tierna y entusiasta Alice, pero esta vez el coraje que Alice sentía las convirtió en iguales.
Le explicó lo ocurrido a Rose y esta hizo añicos con su mano el plato que sostenía.
— Esa maldita zorra me va a escuchar. — gruñó y antes de que Alice o yo pudiéramos hacer algo salió del lugar echando humo por las orejas.
— No se preocupe mi Lady, ahora mismo Rose se hará cargo de Tanya. — intentó consolarme Alice al tiempo que sin dificultad alguna me llevo con ella hasta la cama y se sentó a mi lado para que yo pudiera continuar llorando en su hombro.
Estaba actuando como una verdadera patética, me desconocía. ¡Esa no era yo!. Debía poner fin a esto ahora mismo, si a Lord Cullen no le importaba en lo mas mínimo nuestro matrimonio o si había decidido que ya no era tan interesante o cualquier cosa, entonces yo no me quedaría allí para que se burlara de mis sentimientos en mi propia nariz.
— Me iré Alice. — dije entre sollozos. — No se en primer lugar porque sigo aquí, es obvio que a él no le importo mas.
— Mi Lady, por favor no haga...
— Alice, ella ha tomado una decisión, — La voz de Edward en la puerta me hizo dar un respingo. — por favor no la detengas.
Baje la mirada y seque mis lágrimas. En realidad sus palabras me habían dolido incluso mas que cualquier otra cosa, pero ya estaba decidido, no volvería a dejarlo verme siendo débil jamas. No lograba entender que le ocurría, quizá era una venganza por haberme ido. ¿Pero que esperaba encontrar todo como lo deje?. No todos iban a actuar como Rose y Alice, Edward no era así y era obvio que no le importaba un carajo mi vida.
— Así es Alice, — dije con los puños apretados, conteniendo con todas mis fuerzas la rabia y las lágrimas. — no vale la pena sufrir por un vampiro cruel que jamas dejara de hacerme daño.
— Así es. — simplemente dijo él y salió de la habitación.
Cerré los ojos con dolor, su crueldad no hacía mas que destrozarme mas y mas por dentro, no soporte el peso de mi cuerpo y me recargue en uno de los barrotes de la cama. Su actitud me estaba matando, debía salir cuanto antes de allí y olvidar por completo que alguna vez conocí y ame a Lord Edward Cullen Masen.
Intenté con todas mis fuerzas concentrarme, pero no pude, no logré encontrar en mi mente un lugar al que me apeteciera ir y el rostro desinteresado de Edward no dejaba de colarse a cada momento.
— Esperé un minuto mi Lady, — Expresó Alice tomando mi mano. — iré a hablar con él, no se que le pase a Lord Cullen, pero es obvio que tanto él como usted están sufriendo por esto.
— Dejalo Alice, ya... no importa. — repliqué con un suspiro y regrese a la cama. — Me quedaré sólo este día porque no logró concentrarme, pero mañana mismo me iré.
— Pero mi Lady, usted...
— De verdad Alice, muchas gracias por todo.
No dije nada mas, simplemente me acosté en la cama intentando contener el llanto, algo de verdad imposible pues el rostro desinteresado y las palabras de Edward no abandonaban mi mente ni por un segundo.
N/A: Chicas el nuevo cap esta aquí y como siempre su autora tiene que salir corriendo hahaha. se los dejo junto con el soundtrack que me inspiro a escribirlo, si quieren disfrutar maaas del cap les recomiendo escuchen las canciones y vuelvan a leer el cap gg. Me voy ahora y mil gracias por la espera, por los reviews y por leer.
Sountrack:
Durch nacht und flut — Lacrimosa.
Mis demonios — Mago de oz.
Si molesto me quedo — Mago de oz.
Echoes of the sea (Acustic versión) — Dark Moor.
The last Crusade — Epica.
The Funeral of Hearts — HIM.
The Emperor — Dark Moor.
El Principe de La Dulce Pena (parte IV) — Mago de oz.
Alli tienen lo tienen chicas y bueno no me queda mas que agradecer tambien a exploradora twilight que esta subiendo mi historia a su pagina de facebook y que por lo visto ha tenido gran exito. Mil gracias a todas y les ruego sigan leyendo la loca historia que mi loca cabeza inventa sola XD.
The Blood-sucker:
-AliCe Ahtziry!
