Siento haber tardado mas en subir el capitulo, y que sea tan cortito, pero estoy de exámenes y me estoy quedando sin tiempo, de todas maneras intentare seguir con un buen ritmo de actualización, muchísimas gracias a todas las que os interesáis por la historia, prometo que aunque este capitulo sea algo aburrido, era necesario para lo que tiene que pasar. Si queréis comentar cualquier cosa ya sea buena o mala, me encantaría leerlas. Saludos a todas :)

Tras salir corriendo del baño y cerrar la puerta de su habitación, se dejó caer al suelo con el corazón latiendo a mil por hora, no podía creerse lo que acababa de hacer, era un error imperdonable, lo deseaba con todas sus ganas pero no podía caer en la tentación, tenía tanto que perder, no sabía cómo iba a salir del cuarto y afrontar la situación, no había manera posible de dar una explicación lógica y racional a besar a su alumna, pero tarde o temprano tendría que salir de allí, verla y mirarle a los ojos, sentirla cerca, dios como le gustaba sentirla tan cerca, ojala las cosas fueran distintas, pero no podría funcionar ni aunque no fueran profesora y alumna, porque Emma era luz, tenía tanta luz que a veces iluminaba dentro de la oscuridad que era Regina, pero ella no pensaba que fuera suficiente, al final terminaría por extinguir todo de ella y no podía permitir eso, en tan solo unos días Emma le importaba más que prácticamente cualquier persona de su vida, le estaba haciendo recordar cosas que pensó que jamás volvería a sentir, porque hacia tantísimo años de eso y había sufrido tanto, los sentimientos no estaban hechos para reinas malvadas como ella, quería la felicidad para la rubia y esperaba verla conseguirla ,pero lo vería de lejos,como una mera espectadora. Tras todas estas divagaciones, Regina decidió que no saldría de la habitación, así que se secó y se puso el pijama que había encima de su cama, desde luego Emma había pensado en todo, se tumbó y espero que el sueño llegara y se llevara el rastro de aquel beso que aún quedaba en sus labios, el beso en el que no podía dejar de pensar.

Regina fue la primera en levantarse, apenas había dormido algunas horas, pero se sentía morir sabiendo que Emma estaba tan cerca en la otra habitación, necesitaba alejarse de ella y calma sus emociones, pero sobre todo tenía que plantarle cara a Emma y hacer como si nada le importara,que simplemente había sido un error, fruto del alcohol y lo confuso de la situación, le dejaría claro que no volvería a pasar entre ellas nada, nunca más. La morena se vistió rápido, se maquillo mucho más sutilmente que la noche anterior y salió por la puerta que daba a la habitación de Emma, decidida a soltarle todo a la rubia, pero ella estaba totalmente dormida, tenía el pelo alborotado, un gran mechón de pelo le tapaba un lado de la cara, la boca la tenía semi abierta formando una mueca, que le hacía estar sumamente adorable, tenía ganas de acercarse a la cama y apartarle ese molesto mechón, recorrer su rostro con sus manos, sentir su tacto, su piel, pero en lugar de eso, se limitó a carraspear y a zarandearla de manera algo brusca, despertando a Emma de un gran sobresalto, la rubia todavía aturdida la miro sin comprender pero al verla allí se le dibujo una gran sonrisa en el rostro.

-Buenos días Regina, no esperaba verte aquí

-Nada de Regina, para usted soy profesora Mills, y si estoy aquí es porque me quiero ir ya, así que vístase, bajemos a desayunar y vayámonos cuanto antes de este sitio y antes de que me diga nada no es momento de hablar, perderíamos un tiempo maravilloso que por el camino desgraciadamente lo tendremos, así que por favor dese prisa la espero en la cafetería.

Emma estaba en un estado de shock total, por un momento al ver a Regina en su habitación tuvo un arrebato de esperanza que se había ido tan rápido como había venido, sabía que la cosa pintaba realmente mal, la mirada de Regina… nunca la había visto tan fría, la miraba sin verla a ella, su iris parecía más oscuro de lo habitual, daba miedo verla así, pero sobre todo le daba pena, mucha pena de que esa mirada, fuera por ella, así que se vistió lo más rápido posible y bajo en menos de 10 minutos, llamando a recepción para que dejaran todas sus cosas preparadas en el coche lo más pronto posible.

Una vez en la cafetería Emma busco a Regina con la mirada, hasta que la vio en una mesa que estaba en un pequeño rincón, parecía que la morena quería pasar desapercibida, se acercó a ella y se sentó enfrente sin mediar palabra, pidió un café doble y se dejó llevar por el silencio incomodo que parecía ser parte de lo que iba a ser la mañana, y así pasaron todo el desayuno, sin mediar palabra, solo ciertas miradas furtivas por parte de las dos. Cuando terminaron Regina se fue directa a la salida a esperar que llevarán el coche de Emma a la entrada mientras que la rubia pagaba el alojamiento y lo dejaba todo listo allí, una vez todo arreglado y el coche en la puerta, conforme encendió el motor y hecho a andar Regina comenzó a hablar de inmediato

-Quiero que me escuche atentamente señorita Swan porque esto solo lo repetiré una vez, lo que paso anoche fue un error, ese beso para mi es una aberración que jamás debió de pasar, no eres nada para mí ni lo serás, después de esta cena, espero que deje todo su trato hacia mi persona a no ser que sea algo exclusivo de clase, no quiero replicas, no quiero nada ¿de acuerdo señorita Swan? Usted limítese a conducir el resto del viaje.

Emma apretaba con fuerza el volante, se moría por contestarle, por pedirle explicaciones, pero sabía que no servirían de nada, las lágrimas amenazaban por escaparse, pero debía callar no quería darle más razones a Regina para odiarla, porque era lo que parecía, si la morena quería que la dejara en paz, era exactamente lo que haría, pero ¿olvidar lo que siente por ella? Eso no lo podía hacer, simplemente albergaría sus estúpidas esperanzas en secreto, un secreto que solo compartiría con ellos, estaba segura que estuvieran donde estuvieran la escucharían y la guiarían por el camino correcto. La vuelta se les hizo eternas a ambas, a las dos les quemaba la compañía de la otra aunque por diferentes motivos, por eso cuando pararon en el 108 de la calle Mifflin las dos sintieron un alivio enorme, la morena se bajó del coche sin dignarse a decir adiós, dejando a una Emma inmóvil en el asiento, que permaneció allí por largos minutos. Al final se decidió a arrancar e irse a su casa, todavía era temprano se echaría un rato y probaría llamar a algunos compañeros de clase, al fin y al cabo era sábado, necesitaba despejarse, tenía claro que iba a ahogar las penas en alcohol y quién sabe si en alguna otra cosa, pero antes de todo aquello tomo una decisión súbitamente, le mandaría un email a la morena, una última oportunidad de la que no esperaba contestación pero quizás podría ver algún cambio en la mirada de Regina

Profesa Mills sé que pidió que nuestro contacto se remitiera exclusivamente a cosas de clase, por eso me he decidido usar su email del colegio, (ingeniosa lo sé) pero volviendo a la realidad profesora, no puedo dejar las cosas así, no puedo creer que todo cambie en un suspiro, cuando pensaba que estaba llegando a usted, podía verlo en su mirada, sus gestos estaba cómoda, no fingía, era usted en su más pura esencia y le aseguro que le sentaba realmente bien, su sonrisa sin reparos es tan increíble que jamás podría haberlo imaginado, por eso le pido que por favor reconsidere su decisión, le prometo no volver a insinuarme ni decirle nada inapropiado, pero lo siento en el fondo profesora Mills, necesito saber de usted, conocerla más, pues ¿sabe qué? La vida son habitaciones, y nosotros la compartimos con las personas que están en ella, si estamos en la misma habitación ¿Por qué no compartirla con usted? Es un faro para mí, un diente de león en un prado desolado, no me deje sola en esta odisea, será nuestro secreto, un punto de escape de la rutina diaria, dos personas conociéndose, aunque sea por email, piénselo con la almohada…

Y ya está, lo envió ahora solo quedaba esperar, pero se aseguraría que esa espera fuera entretenida, así que llamo a Ruby y a Killian, que a su vez llamarón a otros compañeros más de clase, esa noche habría fiesta en casa de Emma. Mientras tanto Regina en su casa, se sentaba enfrente de unos informes de la empresa, dispuesta a pasar otro sábado como cualquier otro, rodeada de trabajo, cuando no eran exámenes de alumnos, eran informes, y asientos contables de la empresa familiar, pocas veces tenía un respiro para sí misma, y así andaba con la nariz hundida en esos papeles, cuando su móvil le informo que le había llegado un nuevo email, abrió sin mirar el remitente y se quedó absorta con su contenido, era de ella, era de Emma, lo leyó y releyó lo que le pareció un millón de veces, le había dejado claro que no quería saber nada de ella, le había intentado hacer daño, para que no volviera, pero esa niña que tenía, ¿sería sorda? Le daba igual toda, tal tenacidad tenía que reconocer que era de admirar y la idea de los email le seducía muchísimo, era una forma de conocerla más sin arriesgarse al contacto físico y lo mismo esa rubia insoportable se calmaba y la dejaba un poco más en paz, le iba a contestar todavía no sabía qué le iba a poner exactamente cuándo le dio a editar nuevo mensaje…