Capítulo 6: De arribos y evasiones.
Al fijarse como sus labios se separaban, tembló levemente. El efecto retardado no le abandonaba pese a que se esforzaba por detener su propio impulso. Porque ella se había acercado franqueando las distancias, roto límites implícitos y sobrepasado su propia timidez. Y ahí estaba ahora, con los ojos clavados en los labios de su más grande dilema existencial, conteniendo inconcientemente su respiración… ¿Daría el paso final con todo lo que eso conllevaba¿Le dejaría él cruzar esa, ahora, fina línea divisoria?
Repentinamente se sintió muy pesada, como si cada músculo de su cuerpo hubiese aumentado en varios gramos su peso, ardiendo por dentro gracias a una desconocida sofocación que había emergido como una flama desde la punta de sus pies hasta el último cabello. Apretó los ojos conteniendo el quejido de dolor que luchaba por salir. ¿Y esto qué…?
Sasuke entornó los ojos extrañado. Por un momento tuvo la impresión de que ella… ¡Rayos! La sola mención le parecía cursi en exceso –era un Uchiha, después de todo- haciéndose trabajoso el sólo pensarla, pero… en estos momentos pareciese que la rubia estuviese sufriendo. Tanteando se inclinó un poco hacia el frente, rozando fugazmente sus labios con los ajenos quedando inmóvil, mortalmente rígido. El chispazo fue instantáneo. Una descarga eléctrica –muy distinta a la de cualquier chidori- le recorrió por entero desconcertándolo, cosa que, la chica sobre él, probablemente también sintió puesto que le observaba con sus zafiros abiertos de par en par.
Para cuando Naruko vedó cualquier advertencia mental, sus narices se tocaban y entrelazaban con total libertad, alargando el momento y disipando las tensiones. Pero todo parecía ir en contra de la Uzumaki, ya que, en el segundo en que la espera se le hizo insoportable, sus labios fallaron el blanco en el instante que su cuerpo se contrajo involuntariamente y la vista se le nubló, gravitando a la fuerza en el hombro del ex vengador.
- Kuso… -murmuró con coraje cuando giró el cuello para verla… desmayada- Torpe… -sin proponérselo y al cabo de un tiempo de atisbo, curvó levemente sus labios en un sonrisa que encerraba demasiado… más de lo que él mismo quisiera reconocer. Sin embargo, contrario a lo que podría haber hecho, no se levantó de inmediato ni la tumbó en el pasto, no, sino que se quedó quieto, atento a su calor, a su aroma, a la suavidad de su cabello que le cosquilleaba el cuello, a su respiración acompasada, a su fina mano apoyada justo en su corazón y su expresión calma. Sasuke se encontraba sumergido en una paz que no había experimentado antes, lo que confirmó cuando sus negros pozos enfocaron el cielo azul –tan o menos hermoso que los ojos de la rubia- y exhaló a gusto, sumamente liviano. Y por primera vez deseó algo con ganas… deseó repetir la experiencia.
OoOoO
- ¿Tienes información?
- Sí –respondió solemnemente saliendo de las sombras de la tétrica habitación- Shinta ha pedido refuerzos a los de la Hoja. El muy incauto cree que no nos hemos infiltrado en su círculo de confianza.
- Excelente –aprobó el hombre sentado en el gran sillón de cuerina negra, restregándose las manos con placer- A este paso la aldea será nuestra –sonriendo con malicia- Encárgate del resto, Fujitaka. Asegúrate que los de Konoha tengan una grata bienvenida.
- Délo por hecho, Gonzo-san –hizo una reverencia y desapareció en cuestión de milisegundos.
- Ya lo verás Shinta… tú estúpida alianza no será impedimento para mí y mi grupo. Los Hankousha tomaran el control absoluto cortando de raíz tu estúpido sistema blandengue –el sujeto se incorporó de su asiento y avanzó hasta la ventana, corriendo con el dorso de su siniestra la cortina color crema, observando al pueblo allá afuera con macabros pensamientos rondando en su mente. Al cabo de unos segundos, una risa estrepitosa inundo las cuatro paredes reproduciendo un indeseable eco.
OoOoO
Faltaban, aproximadamente hablando, unos diez minutos de caminata para llegar al destino.
Pese a lo mucho en que se esforzaba por mostrar una fingida y falsa normalidad, le estaba costando más trabajo de lo que se imaginó. Y hay que decir que tuvo suerte. Para cuando despertó aún no habían llegado los demás y Sasuke estaba a unos metros dormitando apoyado contra un tronco como si nada hubiese pasado. Aquél gesto lo agradeció porque, oh vaya, ella lo había recordado todo y con detalles y, en parte, el desapego le calmaba un poco. Sólo un poco.
¡¿En qué demonios estaba pensando¡Estuvo a punto de…!
Vamos, la palabra no era tan ofensiva ¿o si? A regañadientes lo dijo rindiéndose, besarlo. El sólo recordar ese fugaz roce que compartieron le sacudía las ideas y el raciocinio. Había sido tan ínfimo pero le había dejado tan insatisfecha… tan ansiosa de más.
¡Oh no¿Realmente su cerebro había hecho las sinapsis que desencadenaron ese pensamiento¿Por qué no simplemente se la tragaba la tierra? Sentada en el césped se comprimía las manos nerviosa al borde de una crisis. ¿Cómo le miraría a la cara ahora? Sopesarlo era considerado un desconsiderado atentado a su, ahora, escasa estabilidad psíquica. Pero la campana la salvó cuando aparecieron Naruto y los demás. Su hermano se abalanzó, literalmente, a ella estrujándola y preguntando, sin tomar un respiro, sobre su estado. Esa pequeña distracción fue suficiente para apartar su neurosis a un lado y así, después de que le explicaron que le había sucedido y de hacerle prometer que sería más cuidadosa, continuar con la misión.
Pero el alivio se había esfumado a los minutos que retomaron el camino. Se sentía observada y acorralada sabiendo que el Uchiha iba detrás suya y, tal vez alucinase, pero era capaz de sentir su calor y su respiración con tanta certeza que la presión le subía a extremos sobrenaturales. Naruto, que iba a su lado, se preocupó al verla tan inquieta.
- ¿No te sientes bien Naruko-chan? –cuestionó cogiéndole con cariño una mano. La aludida negó energéticamente en silencio, sonriéndole lo mejor que pudo para apagar su desvelo.
- Estoy bien, nii-chan –estrechando su mano- Lo importante ahora es completar la misión con éxito –el jinchuuriki sonrió con complicidad destilando emoción.
- ¡Por supuesto dattebayo, ya verás que no será ningún problema! – sus otros colegas se contagiaron de su sonrisa y entusiasmo, excepto el moreno que bufó, contemplando como el hiperactivo shinobi gritaba que sería el próximo Hokage y que su gemela sería su mano derecha. Sin embargo, el rostro de Sakura cambió bruscamente de la alegría a la intriga. Se podría decir sin errar que Naruko, como clon modificado proveniente del chuunin de hilos color oro, era básicamente un bunshin casi común y corriente. Ahora bien, la diferencia radicaba en varios puntos peculiares; de comienzo se pude decir que el justu utilizado era bastante especifico ya que su duración no era breve como las usualmente utilizadas. ¿Cuándo se había visto que un clon de sombra durase dos días? Lo siguiente era más interesante aún, el traspaso de información. A juzgar por lo observable, Naruko posee recuerdos de su fuente de origen y la prueba más nítida era que reconoció a Sasuke sin inconvenientes. Un bunshin sólo existe para los segundos que el empleador determine necesarios para extraer información o para ataque, no para sociabilización ni nada parecido. Y por último, ella poseía carácter. En demasía se asemejaba a su hermano, sí, era irrefutable a menos que se sufriese de ceguera u otro trastorno ocular, pero también difería en ciertas cosas a Naruto. No era excesivamente extrovertida ni condenadamente impulsiva, era observadora y más centrada a la hora de combatir, pensaba con rapidez y era ágil en respuestas. Aspectos que su versión masculina no tenía tan desarrollados aún, el Uzumaki aún tenía actitudes infantiles…
Y kyuubi…
¿Realmente habitaba en ambos? El bijuu de nueve colas era la única explicación lógica a la recuperación de chakra tan… mágica, por así decirlo. Y si aún habían dudas, meramente habría que ver que las magulladuras… ya no estaban.
Todavía presa de la incertidumbre que despertaba la rubia en ella, no podía no reconocer que por su causa su compañero se veía más feliz, hecho que, para su propia extrañeza, le contentaba. No es que el revoltoso chico fuese un depresivo crónico, no, mas en ciertas ocasiones, aquellas que implican a situaciones familiares, el brillo característico de sus vivaces ojos azules se ensombrecía considerablemente en contra de lo mucho que se empeñaba por figurar que nada pasaba.
- Bueno…-se dijo mentalmente- ha acaparado hasta mi atención –enfocando sus ojos en la kunoichi de larga cascada dorada- En especial la de Sasuke-kun –Sí, era menester admitirlo. Su amor de la infancia por primera vez en la historia prestaba más atención en alguien de manera notoria. No había que ser un genio para darse cuenta de ello, bastaba con ver el como la admiraba en silencio con un curioso brillo en su noche eterna. Quizás, lo más símil a esa mirada e interés era el que tenía por su mejor amigo y rival, pero el por la Uzumaki le superaba en creces para su inherente estoicismo. Si bien es cierto que al inicio le molestó en sobremanera, ahora no le producía tal desazón, al menos no la que se esperaba de si misma. Para su sorpresa, quien ya no le trataba como antes era el mismo Naruto. Hasta podría decir totalmente segura que le… evadía. Si supiera que el aspirante a Sexto pensaba exactamente lo mismo…
- Mirad, es la entrada a la villa –anunció Kakashi a sus camaradas y ex alumnos. Era posible apreciar a lo lejos una entrada entre un muro alto de concreto con lienzos coloridos y el símbolo de un sol en el centro. Al cabo de un tiempo cruzaron el acceso, descubriendo una torre de vigilancia y una cabina. Más al fondo se podían apreciar el comercio y las casas con un denotado estilo rústico sin vegetación excesiva.
Un hombre, de buena presencia, se les acercó pronto con el objetivo de saber el motivo de la visita.
- ¡Oh, bienvenidos sean! Mi nombre es Sakamiya Keitaro. Shinta-sama ha estado esperándolos, por favor síganme- luego que el jounin estrechara la mano del adulto de blancos cabellos y años encima en un saludo cordial, el equipo entero intercambió miradas hasta finalmente, por votación muda unánime, seguir al extraño. Al pasar por las tiendas, ver a la gente andando de aquí a allá, oír las risas de los niños, tuvieron la impresión de que era un pueblo muy apacible y pacífico. No obstante, las primeras impresiones no son cien por ciento válidas, no cuando esa paz es amenazada desde las tinieblas.
Se detuvieron frente a una gran casona con pinta tradicional japonesa de techo en punta y símbolos de dragones en la puerta. Todavía influidos por su magnificencia, ingresaron tras el anciano esperando conocer al sujeto de nombre Shinta que, creían, era quien había solicitado la alianza. Y no fue larga la espera, en el la sala de estar se encontraba un hombre joven a la cabecera de una larga mesa, de cabellos castaños y ojos color miel, aguardando por ellos.
- Bienvenidos –les recibió indicándoles que tomasen asiento- ¿Ustedes deben ser de Konoha? –inquiero educadamente examinando a los presentes.
- Así es –afirmó el peliplateado- Soy Hatake Kakashi y ellos son de mi equipo –deteniéndose en los chicos- ella es Haruno Sakura –indicando a la ninja medico que sonrió- ellos son Uchiha Sasuke, Uzumaki Naruto –los nombrados cabecearon- y ella… -reparó en un detalle… ¿sólo Naruko?
- Uzumaki Naruko, un placer –se presento la rubia haciendo una respetuosa inclinación que complació al residente del ocaso y que hincho de felicidad a su otro yo.
- El placer es mío –dijo en plan de conquista el castaño sonriendo galantemente, acción que le sacó un mueca de enfado a Naruto y una seriedad exagerada en Sasuke que pasó desapercibida, salvo al Hatake y a la Haruno –Pero bueno, pasemos a los que nos atañe.
- Estoy de acuerdo –respondió el líder del equipo- ¿Cuál es el fin de esta solicitud? –asestó directo pillando desprevenido a Shinta.
- Me agrada que sea directo, Hatake-san –dijo entrelazando sus dedos- y me parece justo ser sincero por ello-tomó un poco de aire antes de empezar- Somos una aldea prácticamente recién establecida en este país. Solíamos habitar en el país del rayo pero, debido a una revolución rebelde al gobierno de mi padre, el fundador, el grupo conocido como Hankousha causo revueltas para derrocar el pacífico régimen que hasta entonces se ejercía. Hubo múltiples guerras debido a que éste grupo realizó alianzas con otras aldeas, segando muchas vidas en el proceso. Los pocos sobrevivientes huimos hasta este país con la esperanza de reestablecernos. Sin embargo, luego de algunos pocos años de relativa calma, he recibido información que hay espías en la aldea cuyo fin es dar un golpe sorpresa para hacerse de ella. Es por esta razón que he decidido hacer alianza con la Hoja, por su excelente nivel shinobi y su actitud no bélica frente a los demás países. Por supuesto que estamos dispuestos a hacer honorable esta coalición y ayudaremos a vuestra aldea cuando lo dispongáis –concluyó levemente inflexible por la respuesta.
- En nombre de la aldea oculta de la Hoja, consolido esta asociación –declaró Kakashi luego de meditarlo seriamente, enseñando un pergamino que el joven cabecilla firmó- Ahora¿para cuando se espera este atraco? –inquirió observando de reojos a sus acompañantes- Será nuestra primero misión aquí –Shinta sonrió agradecido. En cuanto se dispuso a dar los datos relevantes, una ráfaga golpeó la mesa en las que se encontraban, volatilizando un denso humo que pronto lleno toda la habitación. Debajo del kunai incrustado en la madera, el ninja copia vislumbro con dificultad un…
- ¡Abajo todos! –chilló Sakura adelantándose a su sensei- ¡Es un sello explosivo!
Tarde. La mesa se fragmentó en cuestión de segundos, expulsando a los presentes irremediablemente.
N/A: Hola. ¡Al fin lo he terminado! -tira confeti- Créanme que me ha sido difícil esta vez, no sabía qué nombres ponerles a los nativos del ocaso y con un orzuelo encima -en el rabillo del ojos izquierdo- la cosa trae consigo un esfuerzo mayor. Pero bueno, al menos espero haber dejado este capítulo decente -3.30am y un sueño que me cierra los ojos- y leíble.
¿Soy mala? Naruko no estaba aún completamente repuesta del daño contra los renegados y por muy Uzumaki que sea no es inmune al cansancio, de ahí que se haya desmayado. Pero no pueden negar que se han acercado un poco más, vamos que un roce de ese tipo no lo tienes todos los días ¿o si?
En fin, no seguiré aburriendo. Agradezco desde el fondo de mi pequeño corazón todos los bonitos comentarios que me han hecho a lo largo de esta historia, en serio. Agradecimientos especiales:
jennita
akemishirazu
Danieru Neko
Nancy
uchiha
ahiru-chan (x2)
crazy no tenshi
MeNjErIkAn
Gracias a todos. Hora de despedirse.
¡Sigan comentando!
¡Saludos!
Lumina Mithrandir.
