Continuación directa del capítulo pasado x3

Recomendación:

(Digimon Adventure Soundtrack #26 - Tomodachi ~Tatakai no Theme~)

xD, pongan eso en el buscador de Youtube y tendrán esta hermosa melodía... Coloqué el título de la música en el momento exacto del fic donde hace falta escucharlo. En serio les recomiendo que lo hagan, en verdad le da un toque demasiado especial *-*

Espero que les guste

Enjoy! x3


Abrió los ojos, y lo primero que vio fue un rostro sonriente, un rostro demasiado hermoso como para ser real…

Yamato se sonrojó a más no poder, y se incorporó rápidamente. Había estado recostado en el regazo de Mimi y ella lo había estado mirando mientras dormía.

—¿Te sientes mejor? —le preguntó.

—S-sí.

Se quedaron mirando durante lo que a Mimi le parecieron horas.

—¿Por qué… —comenzó a decir él —¿Por qué no quieres que… que te recuerde? —al decirlo sonó dolido, y ella lo percibió. Yamato no entendía por qué ella no quería que él la recordase, a menos que siguiera enfadada con él. —¿Aún me detestas?

Ella lo miró. —¿Lo recuerdas?

Él asintió.

Mimi dejó escapar un pequeño suspiro antes de decir:

—Yo… En todo este tiempo, no había querido hablar contigo porque no creía que te haría ningún bien —ella desvió su mirada. —No quería causarte más daño…

—¿Por qué dices eso?

—Porque… yo tuve la culpa de…

—No fue tu culpa —la interrumpió él. —Yo fui el que se portó cómo un imbécil.

—¡Pero fui yo la que llegó tarde al ensayo!

—¡Pero era yo el que estaba molesto porque no llegabas!

—¡Pero yo lleve la canción!

—¡Pero yo no quise escucharla!

—Tenías razón: era una estúpida canción de niñas.

—No. Nada que venga de ti es estúpido. —Yamato se sonrojó al decirlo, pero continuó. —Yo… lamento haberte gritado. En verdad no creía nada de lo que dije.

—Entonces ¿por qué lo dijiste? —se atrevió a preguntar.

—Estaba muy molesto.

—¿Conmigo?

—Algo… algo así.

—Lamento haber llegado tarde ese día —murmuró ella.

—No, escucha —fijó su vista en cualquier otra parte, menos en el rostro de ella. —En verdad no fue tu culpa. Yo ya estaba de malhumor cuando tú llegaste.

—¿Por qué? ¿Qué había pasado?

—Bueno… —él seguía estando rojo, y Mimi notó el esfuerzo que él hacía por decirle la verdad. —Ese día te esperé afuera de tu escuela, para que fuésemos juntos al ensayo.

—Pero yo no…

—No me viste —dijo él. —Yo estaba cerca de un árbol y cuando saliste no me viste. Iba a llamarte, pero… un chico de cabello negro se acercó a ti y… te fuiste con él.

Mimi parpadeó un par de veces.

—¿Te refieres a Kyo?

—No sé quién era. El caso es… que me fui molesto al ensayo y me molesté aún más al ver que no habías llegado.

—Pero me fui a casa porque había olvidado la canción. Kyo sólo me acompañó hasta la esquina, después se fue solo.

—Bueno… eso ahora lo sé.

Ambos se miraron a los ojos de forma intensa. Después de tanto tiempo, ellos al fin…

—Yo…

—Yo…

—¿Qué?

—¿Qué?

—Habla tú.

—Habla tú.

Se volvieron a callar. Las manos de Mimi temblaban, sentía el corazón en la garganta…

Yamato sentía un fuerte nudo en el estómago, y cada vez que la veía a la cara, el nudo se sacudía.

—Entonces… —comenzó a decir él. —Todo está bien —dijo. Ella asintió. —Bien —él se puso de pie y le tendió una mano, que ella, tras unos segundos, aceptó.

—Gracias —murmuró.

—De nada —se soltaron y él dio unos pasos, alejándose de ella. —Mejor volvamos —cuando iba a dar otro paso más para avanzar, sintió que ella tiraba de su camisa. Algo en el interior de él se estremeció, recordando ese gesto que ella solía hacer siempre que estaba con él. Se giró para quedar frente a ella, y la vio con la vista fija en sus zapatos.

(Digimon Adventure Soundtrack #26 - Tomodachi ~Tatakai no Theme~)

—Todo está bien, ¿verdad? —preguntó ella con voz temblorosa.

Yamato sintió que el nudo en su estómago subía para ubicarse en su garganta.

—No llores —le dijo, él también con voz temblorosa.

Mimi ahogó un sollozo, y entonces, Matt tiró de ella y la atrajo hacia sí, envolviéndola con sus brazos. Ella quedó sorprendida por unos segundos, pero después colocó sus manos en el pecho de él y, no pudiendo evitarlo, hundió su rostro en él. Su respiración se hizo agitada y las lágrimas se empecinaban en salir.

—Lo lamento —dijo él, y ella no pudo soportarlo más: dejó escapar un sollozo suave, seguido de otro, y de otro. —Lo lamento —repitió él, estrechándola con más fuerza, sus ojos ocultos tras su flequillo rubio. —Mimi.

Ella dejó salir otro sollozo, y apretó sus manos, convirtiéndolas en puños, arrugando la tela de la camisa de él que ya estaba empapada por sus lágrimas.

—Yama —dejó salir en un quejido.

Era difícil creer que después de tanto tiempo, era la primera vez que aceptaba lo mucho que lo había extrañado. No quería que él se desvaneciese como en un sueño, así que se aferró con más fuerza aún a su camisa, sin notar lo fuerte que se volvía su llanto.

A Yamato no le importaba sentir las uñas de ella clavándose en su pecho, ni tampoco que su camisa favorita terminase mojada y arrugada. Al fin sabía quién era esa niña y lo que significaba para él. Recordaba su risa, su voz, todos los momentos que habían compartido. Un sentimiento cálido se ubicó en el interior de su pecho. El vacío que había sentido prácticamente la mitad de su vida al fin se había llenado.

Sus sollozos se hicieron tan fuertes que más allá, en la fogata, los demás habían parado su conversación para prestar atención.

—Mimi está llorando —dijo Palmon.

—¿Crees que pasó algo malo? —inquirió Tai.

Pero Sora simplemente había negado con la cabeza.

—Dejemos que estén solos un poco más.

—Pero Mimi… —comenzó a decir Palmon.

—Llorar no es tan malo —le dijo la pelirroja. —A veces llorar ayuda a sanar las heridas del corazón.

—Me alegra mucho… que esos dos ya hayan hablado —dijo Takeru, apoyando su cabeza en el hombro de Kari. Ella tomó su mano y la apretó; compartía la misma emoción que Takeru.

De hecho, todos parecían sentir lo mismo: un alivio y una dicha inmensos. Al fin sus amigos habían hecho las paces.

Yamato no se percató de que ya no se oían las risas de sus amigos desde la fogata después de no sabía cuánto tiempo. Cuando fue consciente de ello, esperó otro minuto y murmuró:

—Será mejor que regresemos. —Mimi alzó la cabeza; se veía perturbadoramente encantadora con el rostro sonrojando cubierto de lágrimas, pero decidió no fijarse mucho en ello. —O si no creerán que me he vuelto a portar mal contigo.

—Sí —le sonrió ella, secándose las mejillas con el dorso de la mano.

—Oye —dijo él, con el ceño ligeramente fruncido. —Estás temblando.

—Me ha dado un poco de frío —dijo ella, cruzándose de brazos.

'Y cómo no, si apenas trae ropa' pensó él. Mimi vestía unos shorts de color púrpura, con unas medias rayadas hasta la rodilla que hacían juego con sus shorts y con su camiseta rosa.

—¡Achís! —ella estornudó, y Matt la miró con reproche.

—Debes abrigarte un poco.

—Veré que tengo… en mi tienda… ¡Achís!

—Seguro que Jō trajo algo para el resfríado.

—No estoy resfriada.

—Pero lo estarás. Vamos —él le tendió la mano y ella la tomó.

Así, cuando salieron de entre los árboles, salieron cogidos de la mano.

Todos sus amigos se fijaron en aquel detalle cuando Yamato y Mimi estuvieron frente a ellos.

Ambos se sonrojaron levemente al tener las miradas de todos clavados en ellos, y se soltaron de inmediato.

Taichi le dirigió a Sora una brevísima mirada, pero no pudo detectar nada en la expresión de ella más que una sincera alegría.

—¡Achís!

—Siéntate cerca del fuego —le dijo Matt.

—¿Te sientes bien Mimi? —le preguntó Hikari mientras su amiga se sentaba junto a ella y se abrazaba las rodillas con un ligero temblor.

—Ha pescado un resfriado —dijo Matt. —¿No tienes nada para el resfriado, Jō?

—Prepararé té con limón y miel —dijo el doctor, levantándose para ir por su maleta.

—Mimi —dijo Palmon.

—Estoy bien, sólo necesito abrigarme —le sonrió.

—Usa esto —Matt dejó caer sobre la espalda de ella una sudadera de color azul que había tomado rápidamente de su bolso que estaba justo en la entrada de su tienda.

—Gracias —sonrió ella, poniéndosela.

—Aquí tienes Mimi —le dijo el peliazul, tendiéndole un tazón de humeante contenido.

—Me consienten demasiado —dijo ella. —Gracias.

—No hay de qué —Jō se quedó parado junto a Matt, y le preguntó. —¿Todo salió bien?

Yamato sonrió, una sonrisa floja, pero era el tipo de sonrisa que indicaba que todo estaba bien.

Los demás se quedaron mirando a Mimi, y ella, presionada por las miradas de todos, dijo:

—¿Qué?

—¿No van a decirnos qué pasó? —dijo Tai.

—Queremos saber lo detalles —asintió Takeru. —¿Qué se dijeron?

—Pueess… —Mimi se giró un poco, buscando la mirada de Matt, pero este tenía el entrecejo levemente fruncido.

—Eso queda entre nosotros —dijo él con rotundidad.

Absolutamente todos dejaron escapar un pequeño "Oooh", y después de eso, se echaron a reír.

—Pero están bien ¿no? —dijo Izzy, sin despegar la vista de su laptop. —¿Han vuelto a ser buenos amigos?

Ella y Matt se miraron.

—Nunca dejamos de serlo —dijo él sin despegar su mirada azul de ella, lo cual la hizo sonrojar.

—Pues tenemos que celebrar —dijo Sora.

—Estoy de acuerdo —dijo Takeru. —Que ustedes hayan hecho al fin las paces requiere una gran celebración.

—Que sea una fiesta —dijo Hikari. —E invitemos a Miyako y a los demás.

—Me parece una excelente idea —dijo Jō, con entusiasmo.

—Pero… —comenzó a decir Mimi, y ella y Taichi compartieron una mirada más que elocuente.

—¿Qué pasa? —preguntó Sora.

—Pues es que… —comenzó a decir Mimi. —Nosotros ya teníamos pensado hacer algo.

—¿Eeeh? —soltaron todos.

—A decir verdad —dijo Tai —Mimi y yo les teníamos una pequeña sorpresa.

—¿Qué sorpresa? —preguntó Izzy.

—Planeamos una fiesta para mañana —explicó Mimi. —Es el último día y… pensamos que sería genial festejar en grande.

—Y no sólo estaríamos nosotros —decía Tai. —Davis y los demás también, pero no sólo ellos, sino todos.

—¿Todos? —repitió Jō.

—Sí. Todos nuestros amigos… de todo el mundo —dijo Tai.

—¡¿Eeeeh?! —soltaron los digimon.

—¿Significa que vendrá Katherinne? —preguntó Takeru con cierto entusiasmo.

—Se te cae la baba —comentó Hikari con una sonrisa malévola.

—¿Y eso qué? —le respondió el rubio.

—No sólo ella, también vienen Michael, Willis, Guadalupe, que se muere por ver a Ken, y esos chicos rusos también —dijo Tai.

—¿Ana, Laura y Yuri? —dijo Sora.

—Todos —reiteró el castaño.

—Va a ser la fiesta del siglo —rió Mimi. —Tenemos todo listo. El lugar, la comida, la música, y las invitaciones ya fueron enviadas a todos.

—Y si no les habíamos dicho nada era porque queríamos sorprenderlos.

—¿Cuándo planearon esto? —preguntó Izzy.

—Se me ocurrió hacer una fiesta hace mucho tiempo —comenzó a explicar Mimi. —Quería celebrar nuestros diez años en grande. Por eso cuando Tai y yo nos fuimos a Hawai…

—¡¿Qué?! —exclamaron todos, sorprendidos.

—Bueno, Mimi siempre me ha invitado a ir con ella a Hawai, así que esta vez acepté pasar una semana con ella.

—Sí —le sonrió ella. —El caso es que durante esa semana le comenté la idea de la fiesta y, bueno, pusimos manos a la obra.

—¿Por qué Tai y tú pasaron una semana en Hawai, solos? —preguntó Takeru haciendo énfasis en la palabra final.

—No era ningún secreto —dijo Mimi. —Hikari lo sabía.

—Así es —dijo la castaña. —Pero no dije nada porque me parecía más romántico así.

—No tiene nada de romántico —dijo Tai. —Sólo estuvimos en la playa.

—Pero solos —insistió Takeru. —¿Acaso ahora que Yamato volvió a interesarse por Mimi…

—¿De qué estás hablando? —dijo Tai con el ceño fruncido. —¿Por qué estás tan molesto?

—No lo sé —respondió el rubio menor con sinceridad. —Pero ¿se supone que debe estar bien que aceptemos que primero te mueras de amor por Sora y seas un incordio para Matt, y que ahora que Matt y Mimi…

—Ya para T.K. —dijo Sora, molesta porque el portador de la esperanza sacara a colación un tema tan incómodo para ella.

—¿Es qué a ti no te molesta? —le preguntó el rubio menor, pero Sora no le respondió. Miró a su hermano. —¿Y a ti?

Yamato no respondió.

—¿Matt? —Takeru estaba molesto, y se notaba en su tono de voz. —¿No vas a decir nada?

—Lo que pase entre Tai y Mimi es problema de ellos.

—No puedo creer esto —dijo el rubio, poniéndose de pie.

—T.K. —dijo Patamon, volando para posarse sobre su cabeza.

—Oye… —comenzó a decir Hikari.

—¿Tú sabes a lo que juega tu hermano y no dices nada?

—¿Y a qué se supone que juego? —dijo el castaño, pero Takeru lo ignoró.

—No creí que fuese demasiado importante. Ya es tiempo de que Taichi se olvide de Sora, y Mimi me parece una buena opción…

—Yo no soy ningún plato de segunda mesa —dijo Mimi, molesta.

—No fue eso lo que quise decir —dijo Hikari, mirando a Mimi a modo de disculpa.

—¡Que entre Mimi y yo no pasa nada! —exclamó Tai.

—Así es. Entre Tai y yo… —Mimi miró al castaño. —No es nada. Sólo nos encanta juntarnos a emborracharnos y pasarlo bien. Eso es todo.

—Mimi —dejó escapar Jō, impresionado. —No sabía que bebías.

—No lo hago a menudo —dijo ella con una risita. —Pero me gusta salir a divertirme de vez en cuando, y, no se ofendan chicos, los quiero mucho y amo estar con todos ustedes, pero de todos, Tai es el mejor para pasarlo bien.

—Ni que lo digas, Meems —sonrió el morenos, satisfecho de sí mismo.

—Pues qué bien que sean tan amiguitos los dos —comentó Takeru con cierto desdén.

—T.K. —Tai también se puso de pie. —¿Quieres parar ya? O simplemente admite que estás celoso.

Takeru rió.

—Por supuesto que estoy celoso —dijo él. —Se supone que soy yo el mejor amigo de Mimi, después de Michael, después de Matt… Y veo que ahora después de ti.

—T.K. —dijo Mimi. —Sabes qué no es así.

—Sí, pero aún así es molesto —dijo el rubio.

—No seas así —le dijo Mimi, mirándolo realmente apenada. —Ya sabes que hay veces que… lo necesito. Necesito salir y distraerme… quizás no sea de la forma más sana, pero bueno… lo necesito. Y con Tai siempre nos ha gustado ir a la playa. Tenía muchas ganas de ir a la playa desde hace mucho, y por eso le dije que fuera conmigo.

—Pudiste haberme dicho a mí.

—Pero no hubieras podido, por la escuela y los exámenes. Además nos iremos a Francia por un mes en cuanto termines la preparatoria. Pasar una semana con Tai no es demasiado comparado con eso…

—Tienes razón —admitió Takeru.

—Ejem —Hikari carraspeó, notoriamente molesta. —¿Piensan irse a Francia?

—Sí. El abuelo de T.K. me invitó hace mucho tiempo, y cómo después de graduarse tiene unos meses libres antes de comenzar la universidad, pensamos que sería buena idea ir a Europa.

—¿Y pensaban irse sin decirle a nadie? —dijo la castaña. — ¿Solos? —agregó con especial énfasis.

—Hikari… —comenzó a decir Takeru.

—No puedo creer que no me hayas dicho nada.

—Y yo no puedo creer que no me hayas dicho que tu hermano se fue a pasar una semana con Mimi a Hawai.

—Eso es diferente. Esto tiene que ver contigo —ella lo miró, dolida.

Takeru la miró, desarmado. —Kari… —se quedaron mirando, ignorando al resto.

—Todos se pelean —comentó Tentomon.

—Créeme, esto no es nada en comparación a otras veces —dijo Izzy, tecleando en su computadora. —Cuando se ponen ebrios es peor. Hasta Sora se pone a discutir.

—Oye —exclamó Sora, sonrojándose levemente.

—¿Es cierto, Sora? —preguntó Piyomon.

—No le hagas caso…

—Apaga esa cosa —dijo Tai, sentándose de nuevo. —Tu hermano tiene tan mal carácter como tú —le dijo a Matt. —Ni siquiera tú te enfadaste tanto cuando te dije que me iría a Hawai con Mimi.

—¿Tú ya lo sabías? —preguntó Jō.

Yamato asintió. —Vivimos juntos. Cómo no iba a saberlo.

—Y aún así no nos dijiste nada —dijo Sora.

—Si Tai se va a Africa con quien se le dé la gana es su problema.

—Pero esto no se trata de cualquiera, Matt. Estamos hablando de Tai y Mimi, nuestros amigos —dijo Koushiro.

—Ya lo sé —respondió el rubio.

—Debiste decirnos —dijo Jō.

—¿Y eso por qué? Si ninguno de ellos les avisó a ustedes es problema de ellos, no mío.

—Tú nunca cambiarás —suspiró Izzy, volviendo a fijar su vista en la computadora.

Yamato se encogió de hombros. —Insisto: lo que haya entre ellos es problema de ellos.

—Pero nos afecta a todos —dijo Jō.

—Ya déjenlo —dijo Tai cansinamente. —¿Qué caso tenía avisarles que iba a ir a Hawai? Fue algo muy de improviso. Mimi me llamó y me pidió que fuera, y eso hice.

—¿Y por qué Tai? —dijo Agumon.

—Sí. ¿Por qué no Sora o Yolei? —preguntó Izzy.

—No lo sé —dijo Mimi. —Supongo que quería estar con él para que me distrajera lo suficiente… —agregó en voz baja.

Una especie de asentimiento general recorrió el rostro de todos, pero Yamato no entendió a qué se refería ella con eso. Mientras eso pasaba, Takeru y Hikari se seguían mirando fijamente.

—Y ustedes —dijo Gatomon con tono aburrido. —¿Hasta cuándo piensan seguir con ese juego?

Takeru y Hikari intentaron mantener el rostro serio, pero Takeru fue el primero en sonreír y Hikari le siguió.

—Perdiste —dijo la castaña. —Tendrás que llevarme a Francia contigo.

—Creí que obtendría un castigo —decía el rubio mientras se sentada otra vez. —Porque ya estaba en mis planes llevarte conmigo.

—No me digas…

—Hablo en serio. Iba a proponértelo después de los exámenes —miró a Mimi en busca de apoyo. —¿No es así?

—Es cierto.

—Como sea, iré contigo Takaishi.

—Como quieras, Yagami.

A ese punto el aura de pelea ya se había esfumado del ánimo de todos. Los digimon estaban levemente contrariados por aquel cambio de humor tan brusco.

—Se ve que han cambiado —comentó entonces Gennai, riendo. —Pero parece ser que se han vuelto más infantiles.

—No nos molestes anciano —dijo Tai con una sonrisa. —Es que somos como una gran familia, y rara vez tenemos secretos entre nosotros.

—Pero es una costumbre que reaccionemos así —dijo Jō.

—Nos sentimos algo mal cuando nos enteramos de que nos hemos estado ocultando cosas —dijo Sora.

—Nosotros no les ocultamos nada —dijo Mimi.

—Eso ahora lo sabemos —le sonrió Jō en forma amable.

—Y bueno, cambiemos el tema —dijo Izzy, sin despegar la vista de su computadora.

—Apaga eso —esta vez fue Matt quien se lo dijo.

—¿Cuánto tiempo llevan planeando lo de la fiesta? —preguntó Sora.

—Ufff, muchíííísimo tiempo, créeme. Queremos que sea perfecta. Nos lo merecemos —le respondió Mimi.

—¿Y en dónde será? —preguntó Izzy.

Mimi y Palmon intercambiaron una sonrisa pícara.

—¡En el Castillo del Shogun-gekomon! —exclamaron las dos.

—Era el único sitio lo suficientemente grande para albergar a tanta gente —dijo Tai.

—Y ustedes —dijo Sora mirando a Piyomon. —¿Lo sabían?

—Hemos estado ayudando a Mimi con los preparativos —dijo Gabumon.

—Lamento haberte ocultado algo así, Sora —dijo Piyomon. —Pero queríamos sorprenderlos.

—Entiendo —sonrió la pelirroja.

—Bueno, creo que es una idea genial que vayamos a una fiesta mañana por la noche —dijo Takeru. —Tendré que ir a casa a buscar ropa adecuada —sonrió.

—Cierto —coincidió Hikari. —No traje nada que se pueda usar en una fiesta.

—Vas a ponerte bellísima porque viene Willis, ¿verdad? —la molestó el rubio.

—No. No me gustan los rubios.

Todos rieron.

—Será mejor que se vayan a dormir —dijo Gennai. —Mañana será un día agitado y faltan apenas unas horas para que amanezca. Deben descansar.

—El anciano tiene razón. Mañana saldremos temprano rumbo a la Televisora Fuji —dijo Tai.

Los demás asintieron.

Se despidieron de Gennai y Centarumon (que durante toda la noche se dedicó sólo a escuchar), y se desearon buenas noches antes de meterse dentro de sus tiendas.


¿Y cómo estuvo?

En verdad a mi me gustó mucho cómo ha quedado todo... Fue emotivo, removió algo en mi interior cuando lo imaginé, luego cuando lo escribí y después de leerlo terminado. La música contribuye un montón, no?

Y bueno, creo que ambos se merecían un momento así. Después de la discusión en el capi anterior, la amistad entre ellos debía salir a flote y abogar a sus sentimientos. Creo que fue todo así como dulce, pero emotivo, no sé, me gustó xD.

Y la actitud de T.K.... xDD quizás me quedó un poco Out of Character, pero yo creo que deben haber ligeros cambios en las personalidades de todos, puesto que han crecido. Takeru no podía seguir siendo el niñito llorón que inspiraba ternura con sólo mirarlo (*-*). Qué han pasado diez años!!!!! Ya en 02 lo vimos con esa actitud de rebelde y enojón (que siempre me recordaba un poco a Yama xD), así que en esta ocasión quise intensificar ese lado un poco gruñón xD, aunque para mí Takeru siempre será demasiado "light", como intento hacerlo ver en su relación con Hikari, siempre ambos picándose el uno al otro, pero tan inseparables a la vez. Más o menos un pocos fraternal la relación (lo siento fans del Takari, yo soy una de ustedes, pero en esta ocasión no habrá nada explícito entre estos amigos, sólo pequeños guiños que quedan a juicio personal ;D).

Y bueno lo de Mimi y Tai xDDD, simplemente me salió del alma hacer un pequeñísimo guiño al Michi xD, que no es mi favorito para nada, pero amo al castaño xD... xD. Creo que está bien hacerlos un poco cercanos, aunque para mí Mimi será muy cercana, como que cultivará mucho sus amistades por separado. Por ejemplo puede ser que a menudo chatee con Izzy, o que las veces que está en Japón se lleve de compras al superior Jo, o que pase una tarde de chicas con Sora y Hikari... Son pequeñas ideas que se mueven en el mundillo del fic xD. Y bueno, la razón principal para que sea Tai y no otro a quien ella pida ir a Hawai estará por revelarse.

Recuerdan lo que ella dijo: "Lo necesito". Eso es bastante importante, y se sabrá en el próximo capítulo xDD.

Bueno, creo que no hay más que decir xD

Mil gracias a los que leyeron mi actualización fuera de horario del miércoles xD, diez maravillosos reviews que me alegraron un montón xD

Bienvenidas: Yusha, Puchisko y AnDsI (es que yo amé tu one-shot "Piso 9", the best ever *-*).

No leemos hasta... no sé xD, no será más allá del próximo domingo x3

Lyls