AMOR SANGRANTE
7. Hablando con los Cullen
Laurent finalmente me dejó en el suelo y los otros vampiros se detuvieron. Yo aún me aferraba a uno de sus brazos, recelosa de los vampiros con los que habíamos venido.
—Laurent, ¿dónde están Victoria y James? — pregunté mirando alrededor
—Persiguiendo a Bella para cazarla, ya aparecerán— dijo Carlisle. Su voz sonaba calmada pero su postura me mostraba todo lo que necesitaba saber. Esos vampiros estaban preparados para luchar si se enteraban de que le había pasado algo a la otra humana.
—¿Persiguiéndola? Laurent, creí que habías dicho…
—Ahora no…— contestó Laurent —Lo siento mucho por James pero la caza parece ser lo único que le hace ser quién es.
—Así que es un rastreador…
—Disfruta la emoción de la caza, a veces demasiado— explicó Laurent.
—¿Cómo es que vuestra humana está viva todavía? — preguntó Esme pausadamente
—Él se siente atraído por ella por alguna razón… como también nosotros.
—Excepto Victoria— murmuré. Laurent sonrió levemente antes de que su cara volviera a tener la expresión estoica que le servía de máscara.
—Creo que tu familia también se ha enamorado de una humana… ¿Una extraña atracción hacia ella?
—Solo Edward— comentó Rosalie
—Todos nosotros. Aunque Edward parece quererla más— añadió Esme
—Me gustaría disculparme por James. En los años que he pasado con él y con Victoria, ha llegado a ser mi amigo, pero nunca estuve realmente ligado a ellos.
—¿Estabas con ellos por conveniencia?— preguntó Carlisle
—Sí— asintió Laurent —Él es un excelente cazador y Victoria tampoco era mala. Siempre teníamos comida y me gustaba viajar.
—Pero…
—Pero estoy cansado de viajar. Creo que he visto suficiente— respondió Laurent —Además hemos oído rumores de cómo sobrevive tu familia. ¿Algo sobre ser vegetarianos?
—Los vampiros no pueden ser vegetarianos— murmuré. Aún estaba detrás de Laurent y sujetaba su brazo, pero me aferraba con menos fuerza.
—No somos vegetarianos en el sentido en que lo son los humanos, pero nos acercamos a él tanto como los vampiros podemos. Nos alimentamos de los animales. Tenemos que hacerlo más a menudo, pero vale la pena. Puedo mantener mi trabajo en el hospital, mi mujer puede salir y hacer la compra y mis hijos pueden ir al instituto. Tenemos una vida normal en la medida de nuestras posibilidades.
—¿Trabajas en el hospital?— preguntó Laurent. Eso había captado su interés.
—Carlisle, ¿por qué no le explicas a Laurent cómo aprendiste a resistir el olor de la sangre en tu estudio? Nosotros cuidaremos de Cerys— dijo Esme.
—¿Qué?— escupí. Apreté las manos en torno al brazo de Laurent, pero tan pronto como lo hice empecé a sentirme calmada. El ambiente no era tenso: como en el prado.
—¿Estáis seguros? — Carlisle no miraba a Esme sino a Jasper
—Estaremos bien. Rose, ¿por qué no vais tú y Jasper a cambiaros la ropa mojada? Yo le traeré algo de comer a Cerys— dijo Esme. Sonrió a todo el mundo con la sonrisa que una madre le dedicaría a su familia. Era más relajante que la fuerza que parecía calmar siempre las peores tensiones.
—¿Tenéis comida? — preguntó Laurent de nuevo.
—Es para despistar a los vecinos. Habría sido para confundir a Bella pero nos descubrió antes de entrar en casa. Esme aún disfruta cocinando así que lo hace para Bella siempre que está por aquí.
—Interesante…— susurró Laurent
—¿Comida de verdad? — pregunté. Había sobrevivido a base de barritas de muesli desde que me marché de casa. Me había comido un sándwich pero me parecía que había sido siglos atrás.
—Vamos a ver que podemos preparar— dijo Esme —Estoy segura de que Bella tendrá hambre cuando vuelva.
—Espera, ¿van a volver aquí? Si va a haber una lucha, ¿va a ser aquí? — pregunté, deteniéndome mientras seguía a Esme. Los demás me miraron y después se miraron entre sí.
—No, no será aquí. Tenemos un plan para mantener a Bella a salvo— contestó Esme con una sonrisa reconfortante —Ahora, vamos a por esa comida— Lentamente seguí a Esme hasta la cocina, un poco más despacio de lo que habría seguido a James o Laurent —¿De dónde eres?
—De Seattle— contesté rápidamente
—¿Tardasteis dos días en llegar aquí desde Seattle?
—Caminamos a mi velocidad la mayor parte del tiempo, además James y los otros se detuvieron a cazar unas cuantas veces— expliqué encogiéndome de hombros.
—¿Se han alimentado delante de ti?
—No, nunca. Normalmente se iban cuando yo estaba durmiendo.
—Lo siento por preguntar tanto, pero esto es muy nuevo. Quiero decir, Bella acaba de llegar a nosotros y de repente te encontramos a ti viviendo con un cazador tan entusiasta.
—Sé que es chocante. Me ha rastreado incluso a mí, dos veces. La primera vez fue cuando nos conocimos. Dijo que no era muy divertido perseguirme. La segunda vez fue cuando me escapé mientras cazaban. Me fui a casa y estaba comprando cuando James me volvió a encontrar.
—¿Tardó mucho?
—No estoy segura. Cuando llegamos a casa, él ya había estado allí una vez. No estoy muy segura de cuál fue su ruta para encontrarme.
—Interesante…— susurró Esme.
Me preparó un sándwich de jamón y queso y lo colocó en el plato, justo delante de mí.
—Siento que no sea mucho, pero es todo lo que tenemos ahora mismo. Todavía no estamos muy acostumbrados a llenar la nevera de comida.
—Tiene una pinta…— di un pequeño mordisco —y sabe estupendamente— dije.
—Bien— dijo Esme con una sonrisa —puedes comer en el salón si quieres. Así podrás ver la televisión mientras comes.
—¿Tu hijo, Jasper, va a estar… allí? Parece como si no quisiera que estuviera cerca de él.
—De hecho, es todo lo contrario. No estamos seguros de cómo puede estar cerca de ti. Es nuevo en esto y el impulso de la sangre aún está encendido en su interior. Deberías ver a Edward cuando trae a Bella a casa. Es muy protector con ella, sobre todo cerca de Jasper. Normalmente van directos a su habitación.
—Si la llamada de la sangre es tan fuerte, ¿por qué James ha sido capaz de resistirse a la mía?
—Realmente no sabemos cómo funcionan esas cosas. Edward está confuso, pero dice que necesita mucho autocontrol para estar con Bella. Para nosotros, solamente es otra humana a la que nos tenemos que resistir.
—Ah…
Durante el resto del tiempo que me llevó comerme el sándwich estuvimos en silencio, mirando la televisión con poco interés. Finalmente, oímos un coche detenerse en la entrada y de repente todo el mundo estaba allí.
Cuando el grupo entró en el salón se pararon en seco al vernos a Laurent y a mí. Emmett incluso gruñó.
—Nos está siguiendo— declaró Edward
—Eso me temía— replicó Laurent con tristeza.
La diminuta duendecilla, Alice, se acercó a Jasper casi bailando, le susurró algo al oído y tiró de él escaleras arriba. Rosalie se pegó al lado de Emmett pero esperó a ver que pasaba a continuación.
—¿Qué va a hacer? — preguntó Carlisle. Miró a Laurent, luego a mí y volvió la vista a Laurent.
—¿No va a venir a por su chica? — preguntó Emmett
—Lo siento— respondió Laurent ignorando la pregunta de Emmett —Me temo que la defensa de vuestro chico a la humana le ha encendido.
—¿Puedes detenerle?
—Nada detiene a James cuando empieza. Puedes preguntarle a Cerys tú mismo. Entró en Seattle para encontrarla y normalmente prefiere mantenerse alejado de las ciudades grandes.
—Nosotros le pararemos— prometió Emmett. Sabía lo que quería decir. No quería que James matara a la chica y tampoco quería que ellos le mataran a él, pero tenía el presentimiento de que algo de eso estaba a punto de pasar.
—No le podéis vencer. Nunca he visto algo parecido en mis trescientos años. Es absolutamente letal. Por eso me uní a su clan. ¿Estáis seguros de que merece la pena?— Laurent miró a Bella
Edward rugió con furia y yo me apreté contra Laurent de nuevo.
—¿Tu humana tiene algún valor para él? — Laurent se encogió pero asintió, apretándome la mano.
—Me temo que vais a tener que hacer vuestra elección— dijo Carlisle solemnemente. Laurent lo entendió. Deliberó por unos momentos. Sus ojos se posaron en toda la familia Cullen antes de volverse hacia mí.
—¿Qué? — pregunté
—Estoy intrigado por la vida que habéis construido. Lo he estado desde que oí los rumores. No quiero estar en medio de esto. No tengo nada contra vosotros pero tampoco me levantaré en contra de James. Además le prometí que protegería a Cerys. Creo que me dirigiré al norte, al clan de Denali— dudó un segundo —No subestiméis a James. Tiene una mente brillante y sentidos incomparables. Está igual de cómodo que vosotros en el mundo de los humanos y no vendrá a vosotros de frente… Siento lo que se ha desencadenado aquí. Lo siento mucho.
—Id en paz— dijo Carlisle. Laurent se tomó su tiempo para volver a mirar a todos antes de ponerme en su espalda y dirigirse a la puerta.
—Laurent, no lo entiendo. ¿Qué vamos a hacer? — le pregunté cuando nos detuvimos tras unos minutos.
—Nos dirigimos al norte, hacia Denali, como he dicho— replicó
—¡Pero van a matar a James! — protesté. Quería gritarlo pero no quería atraer ninguna atención no deseada. Laurent simplemente sonrió con tristeza y continuó su camino a las montañas.
