Holaa el siguiente capítulo! ^.^

KhrisTB: Lo sientoo! Es que cuando Draco abrió la puerta me pegó un portazo en toda la cara y la inspiración huyó xD Nooo, 5 hijos no, entonces sale Harry del Fic y me ahoga el mismo xDD

Espero que este te guste más :P

Gracias por comentar, y Hasta mañana!

A leer! ^.^


- Yo quería pedirte perdón- le dije apenado

- ¿Y con eso crees que te perdonaré el mes que me abandonaste?- me dijo con un tono enfadado.

- No pero que querías que hiciera, te vi besándote con otra persona, no podía pensar.

- Pues alomejor quedarte y esperar a que te lo explicara, pero ya veo lo que confías en mi- me dijo con tono dolido.

- No es eso yo… podemos hablar en otro sitio, no me apetece discutir en medio de un pasillo.

- Sígueme.

Bajamos por las mismas escaleras por las que yo había venido pero en vez de ir por el camino que fue Narcisa fuimos por el opuesto. Llegamos al salón, o al menos a uno de ellos, los muebles eran de color oscuro elegantes, había una gran chimenea y en frente dos sillones con una mesa en medio.

- Aquí podremos hablar tranquilos- me dijo y se sentó, yo le imité pero me senté en frente suyo.

- Veras yo…

- ¿Por qué lo hiciste?

- ¿Qué querías que hiciera? ¿Qué me quedara dándote la enhorabuena por besarte con Pansy? Te vi besándote con ella y se me nublo la mente, no pude pensar en lo que hacía, solo quería irme de allí. El solo imaginarme que…

- Blaise.

-… si, engañ… ¿Qué?- le pregunte confuso.

- Al que vistes besándote con Pansy fue a Blaise no a mí.

-Disculpa pero creo diferenciarte perfectamente de otras personas no soy estúpido.

- Pues a veces lo pareces.

- ¿Perdona?- dije insultado aunque a veces lo era pero ni loco lo reconocería en voz alta

- Mejor empiezo desde el principio. Pansy lleva desde que éramos pequeños intentando salir conmigo, era como su obsesión pero yo siempre la he rechazado. Desde que todos se enteraron de que tú y yo salimos creía que iba a desistir con sus intentos pero se volvieron más seguidos incluso llegó a colarse en mi habitación sin que nadie se diera cuenta. Aquel día se volvió más insistente que nunca y ya no sabía cómo quitármela de encima así que Blaise cambio su aspecto al mío y así fue como me vistes, osea a él, besar a Pansy.

- ¿Pero porque esa idea, no era mejor decírselo y ya?

- A parte de que ya se lo había dicho muchas veces también fue una oportunidad para Blaise.

- ¿Oportunidad?

- Vale no se lo digas a nadie pero Blaise lleva mucho tiempo enamorado de ella y no le da ni la hora así que quiso aprovechar la oportunidad- me dijo encogiéndose de hombros.

- ¿Entonces porque no me lo explicaste?

- ¿Acaso me dejaste? Después de que Blaise me dijera que lo habías visto besarse con Pansy me pasé todo el día buscándote para decírtelo pero no aparecías al igual que todo este mes, te busqué y aun así no sabía si quiera donde estabas incluso le pregunté a tus amigos y tampoco lo sabían llegué a pensar que te había pasado algo. Tuvo que decirme el director que estabas a salvo para que al menos pudiera descansar algo- me dijo o más bien gritó porque a medida que iba avanzando iba elevando la voz.

- Yo… -no sabía que decir- lo entiendo pero

- No, no lo entiendes, da igual cuantas veces te lo diga nunca vas a confiar en mí

- Confió en ti.

- ¿Entonces porque cada cosa que te digo lo pones en duda? Nunca me crees cuando te digo que te quiero

- ¿Y porque ibas a quererme? Si no tengo nada especial para que te hayas fijado en mí.

- Eso es lo que no entiendes, yo lo único que quiero es que me quieras solamente eso. Me da igual quien eres o lo que tengas. Puede que confies en mí pero en quien no confías es en ti mismo, te crees tan poca cosa que no merece nada y eso no es así. Todo el mundo te quiere por cómo eres, por tu forma de ser no por tu dinero- y tenía razón puede que confiara en mis amigos pero llevaba mucho tiempo con ellos, ayudándome en los tiempos difíciles para saber que eran verdaderos, pero ahora me enamoro de alguien y si no hago algo lo voy a perder y eso no quiero.

- Tienes razón, soy un estúpido que siempre se precipita en las cosas, vine hasta aquí para pedirte perdón.

- Te perdono si me prometes algo- me dijo arrodillándose delante de mí.

- Sí.

- La próxima vez que veas algo espera que te lo explique y no saques ideas antes de tiempo.

- Lo haré, te lo prometo- y lo abracé como si se tratara de un salvavidas. Volver a estar entre sus brazos hizo que el mes pasado solo fuera un sueño, algo creado de mi imaginación y que nunca pasó. El dolor se esfumó sin más dejando una infinita felicidad- Draco, hay algo que tengo que decirte, verás yo…

- ¡¿Qué está pasando aquí?!- me sobresalté por ese grito. Cuándo me viré toda la calma se fue al verme a Lucius Malfoy mirándome y no amigablemente que digamos.

- Papá- dijo Draco calmado.

- Draco quiero que me expliques que está pasando ahora mismo.

- Bueno, papá, mamá quiero presentarles a mi pareja.

Todo quedo en silencio incluso el sonido de los tacones de Narcisa al entrar en el salón. El patriarca de la familia Malfoy hizo una demostración de alguno de los colores más comunes que puede adoptar el rostro humano empezando por el blanco, luego el morado para terminar con un bonito chillón rojo enfado. Narcisa, la cual estaba detrás de su esposo se mantenía en silencio pero demostrando su sorpresa al abrir los ojos sorprendida, yo en mi lugar al lado de Draco solo quería encontrar un agujero en el piso para meterme dentro por lo que buscaba uno intentado no mirar a Lucius y Draco extrañamente se mantenía tranquilo.

- ¿Se puede saber que broma pesada es esta?- dijo Malfoy con los dientes apretados.

- No es ninguna broma, estoy saliendo con Harry y si todo va bien en el futuro es la persona con la que me quiero casar.

- Tú no puedes hacer eso, un Malfoy no se puede casar con cualquiera. Debe tener buena sangre, tener buen estatus tanto económicamente como socialmente y…

-Papá, estás definiendo a Harry exactamente. Harry tiene todas esas cosas y sobretodo lo quiero que es por lo que estoy con él.

- Draco, cariño ¿Tu no estabas con la muchacha que conocimos en Hogwarts? – le preguntó Narcisa.

- Mamá esa muchacha era Harry, por un problemas que hubo cambió así que la muchacha que ustedes vieron era él- nadie decía nada y si se sorprendieron no lo demostraron.

- No te puedes casar con él porque hay un "requisito" que el señor Potter no cumple- dijo Malfoy sonriéndome de forma superior.

- ¿Cuál- preguntó Draco confundido, no sabía de lo que me estaba hablando pero me tensé.

- Herederos. Tu pareja debería darte herederos y eso es algo que el señor Potter no poder hacer- dijo sonriendo como si hubiera ganado la guerra, pero no sabía que la iba a perder estrepitosamente. Con una dulce sonrisa en mi rostro, cosa que hizo que Lucius levantara una de sus aristócratas cejas le pregunté.

- ¿Entonces si pudiera tener hijos usted no se interpondría?

- si, pero eso es algo que obviamente usted no puede.

- Entonces no se preocupe Señor Malfoy y déjeme darle las felicidades- más silencio.

- ¿A qué te refieres, Harry?- me preguntó un confuso Draco girándome hacia él.

- Bueno, llevaba un mes con vómitos y mucho sueño, además de que comía en grandes cantidades para luego volver a vomitar así que mis padrinos, asustados, me llevaron a ver a un medimago, eso fue hace unas horas por lo que al llegar y hacerme unas pruebas me dijeron que estaba embarazado. Draco, vamos a ser papás- le dije con una sonrisa. Estaba preparado para cualquier reacción, enfado, ira, alegría, confusión pero no para lo que pasó. Con un sonoro Plof Lucius Malfoy, miembro de una de las familias más respetadas, se encontraba tirado en el piso desmayado- Vaya si lo hubiera sabido hubiera traído una cámara- susurré escapándoseme una risilla.

- Oh cariño, cuanto me alegro. No sabes lo feliz que estoy de ser abuela- Narcisa Malfoy muy elegantemente pasó por encima de su marido para estrecharme en un fuerte pero cálido abrazo.

- ¿Eso es cierto?- me preguntó Draco todavía confuso.

- Si, ¿No te alegras?- le dije temeroso

- ¿Qué si no me alegro? Estoy rebosante de felicidad- y con eso me agarró y me dio uno de esos besos que me encantaban, de los que me tenía que agarrar de su cuello porque las piernas se me hacían gelatina.

- Tenemos que ir de compras- dijo enseguida Narcisa- necesitamos muchas cosas, ropa, pañales, biberones, chupas, el carrito, y… Oh, por supuesto la cuna- dijo dando vueltas sin parar, perecía muy feliz. Draco y yo solo podíamos mirarla y sonreír.

- Umm, ¿Señora Malfoy?- la llamé

- Llámame Narcisa, vamos a ser familia. Y antes de que digas nada no vas a impedir que malcría un poco a mi nieto, no por nada deseaba uno- dijo sonriendo.

- No, solo quería decir que tendremos que comprar dos de cada cosa.

- ¿Eh?- dijeron madre e hijo a la vez.

- Que son dos, estoy esperando gemelos o mellizos- dije, y se escucharon, un grito de alegría por parte de Narcisa y otro Plof de Lucius que se había despertado justo cuando decía la noticia. Draco le sujetó en sus brazos y me besó.

- Gracias por hacerme tan feliz- me susurró

- No, gracias por hacérmelo tu a mí.

- Bueno, bueno basta ya de besos. Harry, ¿Te quedaras aquí esta noche? Tenemos muchísimas cosas de que hablar- me preguntó Narcisa.

- Si no es mucha molestia- le dije tímidamente.

- Tonterías, ya eres de la familia. Vamos ya es la hora de la cena y tú necesitas comer bien y a sus horas- caminamos rumbo al comedor, yo de la mano de Draco y Narcisa a nuestro lado cuando me acordé de algo.

- Narcisa ¿Y su marido?

- ¿Eh? O si, Lucius.

Luego de llamar a un elfo doméstico para que llevara a Lucius al dormitorio, nos sentamos en la mesa a cenar. Fue una velada maravillosa, el ambiente era ligero entre risas y anécdotas de cuando Draco era pequeño, luego llegó el tema del bebé, Narcisa se volvió loca enumerando los distintos tipos de ropa para bebé, tanto de niño como de niña, que iba a comprar pues un Malfoy siempre llevaba lo mejor desde la cuna y después llegó el tema inesperado.

- ¿Y para cuando la boda?- preguntó Narcisa mirándonos expectante.

- ¿Boda?- pregunté

- Por supuesto, mis nietos no pueden nacer antes de que ustedes se casen. Tendrá que ser pronto si no quieres que se note tu embarazo pero si no yo sé dónde hay unas túnicas monísimas de boda- nos dijo

- Pues la verdad es que no lo habíamos pensado, madre. Solo llevábamos saliendo unas semanas y no había planes de boda en un tiempo cercano pero ahora supongo que todo ha cambiado. Así que supongo que cuanto antes mejor- yo allí parecía que no existía aunque mejor así, de bodas no tenía ni la mejor idea.

- Pues decidido la boda será en un mes- y todo quedó dicho.

Esa noche me quedé a dormir en la Mansión Malfoy, era muy tarde para volver y Draco no me quería dejar ir, así que le envié una lechuzas Remus y Sirius contándole todo y diciéndoles que todo estaba bien. Nos fuimos a la cama e hicimos el amor, los dos nos necesitábamos, sentí todo el amor que Draco sentía por mí en cada beso, cada caricia que repartía suavemente por todo mi cuerpo, en cada embestida que aunque lenta llegaba perfectamente a mi punto dulce llevándome cada vez más a la deriva hasta terminar y rendirnos en los brazos de Morfeo uno en los brazos del otro.

A la mañana siguiente todo estaba oscuro, pensé que lo anterior había sido fruto de mi mente al desear estar junto a Draco, pero un brazo se deslizó por mi cintura arrastrándome hacia atrás y apresándome contra un duro pecho.

- Buenos Días, bebé- me susurró Draco.

- Buenos días- le dije todavía amodorrado por el sueño, me giré hasta quedar frente suyo y lo besé. Su lengua entró inmediatamente en mi boca peleándose con la mía por el control del mismo mis manos fueron inmediatamente alrededor de su cuello u sus manos fueron a mi trasero apretándomelo y haciéndome gemir.

- Mmm parece que te has levantado algo feliz- me dijo

- Estoy esperando a que tú te unas a mí- le dije mordisqueándole el cuello

- Y me encantaría pero mi madre nos espera, ¿recueras?

- Ugg sii- dije haciendo un puchero.

Ayer habíamos quedado en ir a renovarme el vestuario entero puesto que era la pareja de su hijo y no podía ir por ahí como un muggle.

Tenía que aparentar lo que era, un sangre pura cabeza de la familia Potter… y quería aprovechar para ver cosas de bebés, se notaba que se moría de ganas de ir a ver, y yo no era muy diferente.

- Voy a bañarme yo primero para que luego te des un baño relajante- me dijo Draco dándome un pequeño beso a mí y a mi pequeña barriga abultada.

Aunque solo tenía casi dos meses ya tenía un poco abultado el abdomen. Draco no tardó mucho en salir pero iba perfectamente arreglado y con un último beso me metí en el baño y a tenía la bañera llena con espuma, eso me sacó una sonrisa. Aunque no habíamos pasado mucho tiempo juntos desde que supimos que íbamos a ser padres, ni siquiera llegábamos a un día, ya empezaba a mimarme con pequeñas acciones. Como en la cena de anoche, aunque nos sorprendió tanto a Narcisa como a mí, cogió su tenedor e iba dándome pequeños bocados de la comida o al subir las escaleras pasó una mano por mi cintura apretándome contra él diciendo que subirá con cuidado- Me metí en la bañera y me tumbé relajándome, pensaba la forma de decirle a mis padrinos que me casaba dentro de un mes. Esperaba que se lo tomaran bien, de Remus no me extrañaría pero Sirius… Sacudí la cabeza no queriendo pensar en eso pero luego me llegó otro pensamiento… Mis amigos. Ron. Nada más en pensar en la reacción de Ron me entraba dolor de cabeza.

El agua empezó a enfriarse así que salí y me sequé. Me vestí con la mejor ropa que tenía aunque fuera muggle y por una vez intenté hacer algo con mi pelo pero como suponía fue como si no hubiera hecho nada. Con hambre salí directo al comedor y cuando entre la sonrisa que llevaba en mi rostro huyo asustada.

- Buenos días, Potter- me dijo el patriarca Malfoy.

- Buenos días, Señor.

Sentándome al lado de Draco los elfos llegaron y hechizaron la comida y mi boca enseguida se hizo agua lo que hizo que Draco soltada una risilla. El ambiente estaba tenso, nadie decía nada por el miedo de que empezara una discusión, hasta que Narcisa rompió el silencio.

- Y dime Harry, ¿Qué quieres que sean?- me preguntó con los ojos brillosos.

- Bueno en verdad no me importa mucho el sexo de los bebés pero me gustaría tener un niño y una niña- le dije tímidamente.

- Oh, una niña, con el pelo rubio de Draco y tus increíbles ojos sería la dama más cotizada del mundo mágico- dijo una muy emocionada Narcisa- Hay que comprar muchos trajes, estoy deseando estar ya allí.

- Pero todavía no sabemos el sexo, podrían ser dos niños- le dije.

- No importa, no podemos dejar que la duda nos prohíba disfrutar de un día de compra. Además lo que no se aproveche ahora se aprovechará más adelante- ese comentario se ganó un bufido de parte de Lucius.

- Todavía no han nacido y ya estás pensando en más mocosos- dijo Lucius con los dientes apretados.

- Por el amor de Merlín Lucius, sabes perfectamente que tú estás igual de emocionado de tener nietos así que deja tus comentarios mordaces- si no hubiera sabido que era Lucius y que un Malfoy nunca deja ver sus emociones hubiera puesto mis dos manos en el fuego asegurando que se había sonrojado.

- No os ibais hoy de compras, será mejor que os vayáis ya si queréis aprovechar el tiempo- dijo mientras continuaba desayunando.

- Ui, es verdad, vámonos.

Nos levantamos de la mesa y salimos a la puerta principal pero antes de salir Draco me paró con la mano a lo que fruncí el ceño confuso.

- Antes de salir tenemos que bajar las defensas de la casa- me comunicó Draco.

- ¿Defensas? Ayer cuando llegué no me di cuenta de ninguna defensa ni siquiera sentí algún hechizo- Draco me miró confuso y luego desvió su mirada a su madre.

- Las desactivé yo. Vi que había aparecido al otro lado de la valla y no quería verte más de mal humor por lo que le dejé entrar para que hablara contigo. Creo que fue buena idea pero bueno vámonos ya.

- Hmm, yo no puedo ir con ustedes- nos dijo de repente Draco.

- ¿Qué? ¿Por qué?- le dije

- Necesito buscar unas cosas y cuanto antes mejor- me dijo.

- Yo creía que ibas a ir con nosotros- le dije haciendo un puchero.

- Créeme que te gustará es para ti- me dijo dándome un beso en los labios y sonriéndome.

- Vale- le devolví el beso.

- Pues bueno, agárrate Harry- y agarrado del brazo de Narcisa nos aparecimos en el callejón Diagón.

Nunca me había gustado ir de compras. Lo veía una acción inútil al querer comprar ropa de marca, ropa era ropa y todo servía para lo mismo, además de que tenía un gusto horrible para combinar. Pero con Narcisa era en parte divertido, la mujer empezaba a elegir trajes y túnicas en colores oscuros que, según ella, hacía que mis ojos destacaran más y yo se lo dejaba todo a ella que mareaba y mareaba a la pobre dependienta pero parecía feliz de poder atender al niño-que-vivió y a la Señora Malfoy. Tres horas después y con cientos de bolsas siendo llevadas por los elfos a la mansión nos fuimos a comer, me estaba muriendo de hambre aunque hubiera desayunado como si comiera para quince personas a lo que Narcisa me dijo que era normal, después de todo eran dos por lo que más hambre tenía. Elegimos las cuna, hechas de madera clara con ruedas, sencillas pero a las vez fuertes y resistentes. Biberones, chupetes, peluches y miles de cosas más fueron compradas que en vez de mes y medio parecía de ocho meses. Terminamos cansados y para finalizar nos fuimos a la Heladería Florean Fortescue y charlamos un poco descansando después de un día atareado. Íbamos de camino a la zona de apariciones para volver a la mansión cuando escuché que me llamaban.

- ¡Harry!- me viré y me encontré a la familia Weasley al completo con Hermione. Para mi "fortuna". Si quería saber cómo se iban a tomar la noticia de mi embarazo, este era el momento.