Nuevo Destino
By Menma - kun
Capitulo 7: La ruta de Kabuto.
Aclaro que gran parte de los personajes a los que yo haga mención me pertenecen. Son de Masashi Kishimoto creador del manga Naruto. Esta historia es un mundo alternativo donde están involucrados varios personajes de la serie.
Fué algo estresante el momento en el que el buque había detenido por completo su marcha. Pero no se le comparó a lo que vino después. Asumo por el movimiento que tuvo el contenedor, que fuimos suspendidos en el aire; movidos por una tractomula a juzgar por el sonido del motor; y después de algunas horas de espera y puesto a rodar de nuevo, detuvo el motor y las pertas del contenedor se abrieron.
¡Muy bien, salgan todos! ¡Fuera, fuera, fuera! - fué el grito de un hombre que subió adentro.
Al momento encendimos los motores de nuestros autos y los sacamos del contenedor. Estaba algo mareado e irritable por el viaje tan incómodo. Al cabo de un par de minutos, aparece Kabuto en escena a darnos la siguiente orden:
Espero que todos hayan podido dormir y relajarse de ese viaje porque lo que viene ahora va a tomar de toda su concentración. Tienen de una hora para hacer del baño y esas cosas. Después nos iremos. -
¡Perfecto! Y ahora más agite. En verdad esto no es para todo el mundo. Pero no voy a renunciar a esto y mucho menos que es cuando todo comienza.
El GPS se activará y debemos seguir la ruta que nos marque hasta cierto punto. Luego ésta se desactivará por motivos de seguridad que ya les estaré revelando en el viaje. A partir de que lleguemos a las coordenadas señaladas, usaremos estos radios para comunicarnos. Ahora muevanse. -
En el paso de esa hora intenté relajarme un poco. Todos se veían fatigados. Pero no parecía que a Obito le afectase. Quizás su determinación sea la causa. Cuando faltaban un par de minutos antes de la hora, llegaron 4 camionetas negras hasta donde nos encontrábamos.
¡Con todos! ¡Abran las cajuelas, rápido! - Kabuto da otra orden.
Las abrimos. Al instante varios sujetos sacaban de las camionetas unos maletines negros y estos los cargaron dentro de las cajuelas de nuestros autos. Pusieron dos maletines en cada auto para hacer un total de 10. Después de eso, los GPS's se activaron y marcaron una ruta de viaje.
Correcto. Ha pasado la hora y el GPS está activo. ¡A los autos! -
Kabuto y todos nosotros corrimos a los autos y empezamos a movernos. Faltaban menos de 36 horas para que el plazo que me dió la vieja Tsunade se terminaba. No tenía que adivinar mucho para saber cual era la carga que había dentro de aquellas maletas: Drogas. Por el cómo se agitó la suspensión del auto al subirlas, diría que hay 200 kilos en cada auto; 100 por cada maletín. Esta era la prueba que necesitaba para solicitar un despliegue policiaco de mas de 300 hombres con apoyo de la Interpol y las autoridades de éste país. Sin embargo, pese a que se daría un buen golpe a la operación de narcotráfico de Madara, el pez gordo no sería atrapado en dicha redada, sólo lo pondría sobrealerta y menos que nunca dejaría alguna pista de su ubicación. Podría perderse para siempre y ese no es el objetivo. Tenía que llegar más lejose investigar. Si podía hacer la inteligencia de donde íbamos a llegar, ubicar a Madara e informara al comando en Tokyo, podrían planear el operativo final y definitivo y lograríamos su captura con todo el material probatorio para condenarlo el resto de sus días bajo una habitación de 2 x 2, sin luz del sol que entre por una ventana.
...
...
...
Pasaron 24 horas conduciendo sin descanso. Y quedaban menos de 10 horas para que se venciera el plazo. Los autos solo los detuvimos para tanquear gasolina, ir al baño una sola vez y comíamos para llevar con los vehículos en movimiento. De más nunca paramos y solo seguimos adelante. Lo único que pude averiguar en ese eterno recorrido, al ver el entorno a mi alrededor y por ciertos avisos en la carretera, que seguramente estaba en Rusia, rumbo al norte.
Finalmente, y llegados al punto que indicaba la ruta, el GPS se apagó, quedando a ciegas en el camino. Al momento el radio que traía conmigo se encendió y la voz de Kabuto se escuchó.
Escuchen todos. ¡Ahora es cuando lo bueno comienza! Las rutas de carretera desaparecen en esta parte del mapa. Lo que sigue son montañas y casquetes de hielo hacia el norte. Pero no se necesita un GPS para saber a donde ir. Hay un túnel secreto bajo tierra. Sólo yo conozco donde es y cómo atravesarlo. Cuando les de la señal, todos deben ponerse atrás de mí y permanecer en esa formación. Es importante que no haya nada electrónico en sus autos ya que hay una base militar de frontera que vigila toda esa área con aparatos de rastreo y a la mínima señal de rastreo que emita algún dispositivo, les dará su ubicación y estarán en problemas. Es por eso que el GPS se ha desactivado. También hay otra cosa que debo avisarles pero eso será en unos minutos. A partir de aquí deberán seguirme y no perderse. Si es que quieren llegar con vida hasta su destino. - se corta la comunicación.
Es entendible lo del GPS. Pero más que por no ser rastreados, era que si tenias mala suerte y te perdías o te estrella as, no necesitaban preocuparse por buscarte para que no abrieras las boca. Ya que el clima se encargaría de matarte en lugar de ellos. ¿Pero cual era la "otra cosa" de la que Kabuto se estaba refiriendo? El combustible solo daba para llegar hasta donde él nos llevaba quedando solo la reserva en el tanque. Comienzo a pensar que este viaje no era un asunto de ida y vuelta.
Abordo de un Pontiac Firebird, Kabuto iba a la cabeza del grupo guiándonos por el terreno. Obito le seguía atrás y sino fuera porque no conocía del terreno, estaría adelante pues su orgullo no se lo permitiría. Por la cercanía que tuve con Ryuzetsu, conocí datos sobre él:
Nombre: Obito Dairenji.
Sexo: Hombre.
Nacionalidad: Japonés.
Nacimiento (fecha): 10 de Febrero de 1982.
Nacimiento (lugar): Kyoto, Japón.
Padre: Sōsuke Tagaki.
Madre: Mie Dairenji.
Antecedentes:
-Hurto calificado.
-Robo agravado.
-Lesiones personales.
-Conducción a alta velocidad.
-Conducción temeraria y peligrosa.
-Daños a propiedad del Estado.
-Resistencia al arresto.
-Tentativa de homicidio culposo.
-Infracciones múltiples a normas de transito.
Hermanos: Uno (1)
Nombre: Ryuzetsu Dairenji.
Sexo: Mujer.
Nacimiento: 4 de Abril de 1986.
Nacimiento (lugar): Kyoto, Japón.
Ocupación: Oficial de Policía de Tokyo.
Estado: Fallecida.
*Se enciende el radio de nuevo*
¡Muy bien todos! ¡Es la señal! ¡Todos en formación! Les explicaré la otra cuestión de la que les hablé. Confirmen. - habló Kabuto por la radio.
Confirmado. - dijimos todos.
De esto se trata el otro asunto: Pasaremos ciertamente por un largo tunel a 10 metros bajo la capa de tierra y hielo. A tres kilómetros del puesto de control deberemos salir del túnel y recorrer a espacio abierto el tramo restante hasta el siguiente túnel bajo el puesto de vigilancia. El gran problema son las camaras con sensores de calor que operan a lado y lado del puesto. - hablaba Kabuto.
¡Espera un momento! ¡¿Como diablos atravesaremos el puesto de vigilancia con semejante joda?! ¡Eso es estúpido hombre! - dijo un piloto.
Tranquilo, novato. No he trabajado en esto por 10 años y no conocer sus trucos. A la media noche se apagarán las cámaras del lado ruso por 50 segundos antes de de ser encendidas nuevamente. Deberán ser muy rápidos y cruzar el llano antes de ese tiempo y entrar por el túnel. Después de ese tiempo, el túnel se cerrará, las cámaras volverán a activarse y será todo. Más les vale no quedarse atrás. ¡Demuestren de que están hechos!. Demuestren que trabajan para el más temido de los jefes. ¡Que son dignos de servir a Uchiha Madara! -
Con esas palabras Kabuto intentaba supongo en animar al grupo. Yo mas bien creería que era para animarse él solo.
Nos acercamos al primer túnel. Solo lo repetiré una vez: ¡No se despeguen de mi si quieren seguir viviendo! -
Faltando menos de 100 metros, la compuerta se abre y el Firebird de Kabuto entra por el túnel. Me suponía que por la advertencia el pasadizo sería estrecho. ¡Pero no creí que fuera tan estrecho! Apenas y si hay espacio para que pase toda la carrocería. Total, los autos pasan sin problema; pero ya adentro la cosa se complica más: ¡No se ve una mierda! Y los cruces son un poco cerrados. Una reacción lenta o la más mínima desconcentración y estás muerto. Paredes ásperas y puntiagudas de roca y hielo te dejaran vuelto nada.
Era muy tensionante. Pasara menos de dos metros de distancia entre los autos, a más de 100 km/h, a oscuras, con un camino tan estrecho y muy poco tiempo para reaccionar a cruzar tenía que pegarte los ojos al volante y no voltear la vista. Podías tener la incomodidad más grande del mundo, pero en ese momento, tu vida dependía de no apartar la vista del frente.
Fueron unos 4 minutos estresantes que pasaron, hasta que una luz se divisó y la salida del primer túnel apareció. Logramos salir todos y aparecimos en el llano del que Kabuto nos habló.
*Se enciende la radio*
Bien. Han superado la primera parte sin problema. Ahora es cuando se pone interesante. Estamos justo en el límite de detección de las cámaras. Si en menos de 10 segundos no dejan de grabar se activaran las alarmas.- dice Kabuto.
Y a diferencia de cuando quizo animarnos, esta vez si hicieron efecto las palabras, pero de forma adversa.
5...
4...
3...
2...
1...
...
...
... No ha ocurrido nada.
¡Muy bien! Los 50 segundos de tiempo estan corriendo, ¡Vypolnit' ili umeret', suk! -
Traducción: ¡Corran o mueran, bitches!
Andamos a toda marcha. A todo lo que daban los autos. Kabuto, que se mantenía al frente, no perdía la marcha. Por el contrario, su auto se adelantaba poco a poco del de Obito, que no dudó en seguirle el paso y mantenerse muy cerca de él. De pronto, este se desvía hacia la derecha y acelera hasta ponerse al lado de Kabuto.
¡Que coños estás haciendo. Vuelve a la formación, viejo! - le dijo uno de los pilotos por radio.
¿Que haces, Obito? -me pregunté.
Faltaba 1 km para llegar y menos de 15 segundos antes de que la compuerta del segundo túnel se cerrara. Y por ende que las cámaras se encendieran y no hubiera salida.
Oye tú. No se quien seas, pero será mejor que vuelvas a la fila. Te estás buscando una cita con el diablo.
5 segundos..
¡Obito, entra! - grité dentro de la cabina.
A falta de tres segundos ingresa el Pontiac por el túnel. Y enseguida lo hace Obito con su Charger virando su auto quedando detrás de Kabuto. Y de último entro yo dentro del túnel en el momento justo en que se acababa el tiempo.
Entrados al túnel este se cerro y volvimos a sortear el camino estrecho, serpenteante y oscuro. Fueron varios minutos lidiando de nuevo con los nervios por atravesar esa complicadísima ruta. Pero finalmente, llegamos a la salida y sin mayor novedad.
Descubrimos al mirar hacía atrás, que habíamos atravesado bajo tierra toda aquella cadena montañosa de nieve y hielo. Realmente lo habríamos logrado. Mas ahora no era tiempo para festejar. Debía volver a la prioridad de la misión y llegar hasta el fondo de todo esto. Y con solo 8 horas de tiempo límite la presión va aumentando.
Corrimos más kilometros hacia adelante como por hora y media, llegando a una población pequeña por la cual atravesamos yendo por su calle principal. Seguimos uno kilometros más hasta que entramos en una edificación antigua. Tiene pinta de haber funcionado una fabrica aquí hace varios años.
*Sonido de radio encendiéndose*
Estaciónense frente a la fábrica y luego bajen la mercancía. - ordena Kabuto.
Al acercarnos a la entrada, puedo ver varios guardias con fusiles AK - 47 en varios puntos. Conté ocho carreteando hasta el frente de la fábrica. Ya allí, un grupo de 12 guardias reunidos a la entrada esperaban nuestra llegada igual de armados como todos los demás.
