Los personajes son de Stephenie Meyer y la historia pertenece a morethanbefore22 y larose.


EDWARD POV

-Tanya, ¿con quién hablabas?- pregunté cuando la vi guardando su cartera en el bolso.

-Con una niña- la miré incrédulo -¿una tal fotógrafa?- preguntó pero a la vez lo decía con desdén.

¡Santa madre! Bella había venido y la recibió Tanya ¿qué le había dicho?

-¿Qué…qué…qué?- tartamudeé sin creerlo.

-Una niñita- caminó hasta rodearme el cuello con sus brazos -nada importante, bebé.

¿Nada importante? Se trataba de Bella y aunque su apariencia era inocente, no parecía ser una niña, ni mucho menos era algo que no fuese importante, para Elizabeth lo era y eso importaba ahora.

-Es importante Tanya, ¿por qué no me dijiste?- la solté y fue corriendo a la puerta, para ver si por casualidad el elevador no abría y ella seguía ahí.

Nada, el pasillo estaba solo y el ascensor esperaba que alguien lo usara. Se había ido y no la vimos, no la volví a ver.

-Dame las fotos Tanya- exigí cuando entré al departamento.

-¿Para qué?- preguntó sacando un sobre amarillo.

-Son de mi hija, dámelas- me acerqué más a ella.

-¿La trataste mal? Quiero las fotos ahora- volví a exigir tratando de controlar mi enojo.

-Trato a la gente como se merece- las botó a un sillón y volvió al comedor donde estábamos armando un rompecabezas con Elizabeth, como una supuesta familia.

Abrí el sobre o mejor dicho rompí la pestaña que se mantenía pegada. Se encontraban alrededor de 20 fotos de mi hija. En unas sonreía a la cámara, en otras veía al cielo, en otras enseñaba los pequeños copos, en las últimas estaba yo. Sonreí emocionado, le encantaría a Eli.

-Elizabeth, pequeña- canturreé más relajado al verla estirada en la mesa ayudando a colocar algunas piezas a Tanya.

-Papi perdimos unas piezas- me anunció con su cara triste.

-Compraremos otro- le resté importancia -mira que nos trajo Bella- sacudí las fotos frente de mi y bajó corriendo para perseguirme.

Corrí un rato alrededor de la sala y el comedor, ella me perseguía alcanzando mi playera y tratando de tirar de mí.

-Papi, quiero verlas- me acosté en un sillón y se las entregué.

-Estoy con mi ángel, estoy con ángel- me mostraba una foto emocionada en la que salía con los copos en sus manos, Tanya nos veía con resentimiento, no le gustaba la idea de que el recuerdo de su madre existiera, mucho menos que nunca podría ocupar un lugar tan especial.

*.*.*.*.*

Ahora me encontraba el automóvil con Elizabeth y Bella. Encontrarla en el supermercado había sido sorprendente, no me la imaginaba en un lugar así, es más ni me la imaginaba encontrar cuando seguramente Tanya la había tratado mal.

Íbamos nerviosos. Yo no paraba de observarla de reojo, su pequeño cuerpo estaba tenso con sus manos apretadas al asiento, su cara veía fijamente el camino o volteaba para contestar algunas preguntas de Elizabeth. Por el contrario Eli iba sonriente, no dejaba de moverse de su silla para niños, hablaba y preguntaba sobre las fotografías.

-Elizabeth tranquilízate- tuve que callarla porque Bella iba muy nerviosa, ¿le daba miedo estar con nosotros? Pero había acepto venir a comer, no podía ser eso.

-Perdón papá- me miraba apenada por el retrovisor.

-Ya hablarás más en la casa- le prometí para que su cara cambiara de ánimo.

-No te preocupes Edward- por fin me hablaba Bella más relajada.

-Elizabeth habla mucho y no se calla fácilmente las cosas- encogí mis hombros antes de girar el volante para entrar a nuestra calle -disculpa si un día te dice algo fuera de lo común.

-De nuevo te digo que no te preocupes- giré para verla y sonreía tímidamente. ¿Por qué me ponía nervioso?

-Llegamos.

Bajé de mi puerta con velocidad para abrírsela a Bella, la tomé por sorpresa porque su sonrojo se hizo mucho mayor y agachó su mirada para decir un "gracias", se esperó a un lado del Volvo cruzando de una manera graciosa sus pies. Bajé a una entusiasmada Elizabeth que tomó de la mano a Bella para dirigirla al ascensor privado del estacionamiento.

-Suban ustedes mientras yo bajó las bolsas- ambas me sonrieron y sentí ¿felicidad?, ¿paz? No lo sé pero me sentí como una familia.

Antes de tomar el ascensor el portero apareció para darme un recado.

-Señor Cullen, la señorita Denali acaba de irse pero le dejó un recado- el aire se fue de mis pulmones, ahora que rayos quería si ayer se fue enojada por las fotografías.

-¿Qué…quería?- pregunté dudoso.

-Venía a buscar a su hija pero dijo que más al rato pasaba por ustedes- por un segundo sentí que al estar con Bella en mi casa la engañaba pero Bella sólo era una posible amiga, nada más.

-Gracias por el recado- le agradecí y subí por el ascensor.

Dejé todas las bolsas en el piso y saqué el celular para hacer una llamada.

Dos, tres, cuatro tonos hasta que su voz me respondió más melosa de lo normal.

-Bebé, ¿dónde estás?- está mujer si que era bipolar y me comenzaba a estresar más de lo necesario.

-Estoy ocupado, ¿para qué me buscaste?- le contesté frío.

-Para salir a comer- dijo como si las cosas estuvieran bien.

-Tanya te recuerdo que ayer te saliste sin dar una explicación- aunque el sentimiento de hacerla mi esposa seguía no podía tratarnos como juguetes.

Sólo cuando ella quería jugaba con nosotros.

-Pensé las cosas bebé y está claro que una adolescente no destruirá nuestra relación- ¿destruir nuestra relación? El ascensor abrió pero volví a cerrarlo.

-Tanya nadie está destruyendo nada- le aclaré -pero ahora estoy ocupada y te pido no juegues con Elizabeth, sabes que ella es la que me importa por sobre todas las cosas- no esperé respuesta sino que colgué para salir al departamento.

Entré intentando calmar mi enojo, respiré varias veces hasta que escuché las risas provenientes del cuarto de Elizabeth, seguro le estaría mostrando sus cosas.

Puse todas las bolsas en la mesa y me dirigí al cuarto para ver que estaban haciendo.

-Ella es mi mamá pero papá dice que cuando nací ella voló muy lejos- escuché lo que decía, estaban sentadas en su cama, Bella tenía dos marcos con fotografías en sus manos, una era nuestra foto y la otra una que ella había tomado.

Elizabeth me había pedido ponerla en un marco para recordar a Bella siempre. Sonreía orgulloso por la inocencia de mi hija, tan pequeña pero tan grande a la vez.

-Son una familia muy bonita- dijo Bella sin dejar de acariciar la foto, me sorprendió escuchar lo que había dicho, ¿somos? Pero no estaba completa, el núcleo se había ido.

-Pero ángel no está- Elizabeth la mirada con curiosidad.

-No te conozco mucho Eli pero apuesto que tu mamá está siempre con ustedes- le acariciaba su cabello.

-Papá dice que siempre va estar conmigo- ambas sonreía con dulzura.

Era la primera vez que Eli le decía eso a alguien que no fuera de la familia, jamás lo había dicho con tanta confianza y también era la primera vez que alguien no mostraba pena cuando le decía, en sus palabras, que su madre había muerto.

Me sentí satisfecho por haber conocido a Bella y dejarla entrar en nuestras vidas, sin duda sería difícil sacarla ahora.

-¿Las interrumpo?- toqué la puerta antes de entrar.

-Le enseñé a mami- mis ojos se aguadaron por sus palabras, Bella se puso nerviosa pero me sonrió dándome fuerzas.

-¿Ahora es…mami?- pregunté sorprendido.

-Quiero llamarle mamá- el corazón me comenzaba a latir más fuerte, nunca había dicho eso, siempre la llamaba ángel. -¿puedo?- terminó por preguntar cuando vio que yo no contestaba nada.

-Claro…claro- asentí tartamudeando.

-¿Le gustaron las fotos?- después de unos segundos de silencio habló Bella.

-Son hermosas Bella- la miré a sus ojos, ojos cafés tan penetrantes.

-Tu hija fue la modelo- de nuevo el sonrojo aparecía aún más marcado.

-Una buena fotógrafa y una hermosa modelo- las señalé a una por una -perfecta combinación- ambas se sonrojaron pero Eli corrió a mis brazos.

-¿Qué vamos a comer?- después unos cuántos besos me preguntó.

-Creo que la invitada tiene que elegir que comeremos- Bella nos miraba con amor, como en Central Park.

-Lo que quieran, por mi no hay problema- ¿dejaría de sonrojarse? Bajé a Elizabeth para recargarme en la pared.

-Podemos pedir pizza, sushi o comida mexicana- me miraban graciosas -también podemos ir a un restaurant.

-Para nada, pizza está bien.

-¡Siiiiiiiiiii! Yo quiero pizza- Elizabeth daba pequeños brincos, igual a la tía Alice.

Los dos reímos sin dejar de verla, me salí para pedir la pizza por teléfono mientras ellas miraban ahora los juguetes.

Por un momento quise volver pero mejor les di privacidad, no quería escuchar más cosas que rompieran mi corazón o abrieran la herida que estaba cerrada. ¿Lo estaba?

¿Qué pensaría Caroline de todo esto? Juraba que se llevaría bien con Bella, era su estilo de amigas cuando comenzamos a salir en Londres pero con Tanya la relación no sería buena, apostaba que diría: "Mucho maquillaje, poco cerebro".

Estuve pensando muchas cosas cuando el timbre me regresó a la realidad, la pizza había llegado. Abrí la puerta, el repartidor me entregaba dos cajas, se las pagué y llamé a las chicas.

-Ya vamos a comer- grité un poco desde la cocina.

En unos minutos el pequeño torbellino entró corriendo para sentarse en su silla y Bella llegó más temerosa, con pasos lentos, viéndome separar tres platos y tres vasos en los lugares.

-Siéntate donde quieras, Bella- la animé para que no se quedara observándome, me ponía de alguna forma impaciente.

-Gracias.

Estábamos ya sentados: Elizabeth en el extremo principal, Bella y yo a lado de ella pero frente a frente. Le serví un pedazo a Eli y un poco de jugo, yo me serví otro pedazo y saqué dos cervezas del refrigerador, ¿Bella tomaba?

-Bella… ¿tú tomas?- le pregunté esperando no lo tomara a mal.

-Un poco pero ahora no, gracias- se sirvió un pedazo de pizza.

Nos quedamos un rato callados, sólo se escuchaba el masticar de nuestras bocas y el sonido de los vasos contra la mesa. Necesitaba preguntarle más de su vida, no conocía nada de ella y ella no conocía mucho de nosotros.

-Bella, así que eres fotógrafa- intenté sacar un tema para empezar.

-Estudiante por el momento- me corrigió.

-¿Desde cuando?- pregunté.

-Estoy en último año de la carrera- se notaba orgullosa.

-Entonces prácticamente ya tendremos fotógrafa profesional en la familia- le sonreí al verla y el sonrojo apareció otra vez, me gustaba su color rosado.

-Gra…graci…as- ¿la ponía nerviosa?

No me consideraba guapo, muchas personas lo decían pero yo no lo consideraba así. Además una chica como ella seguro tendría novio.

-No eres de aquí ¿verdad?- no parecía ser de Nueva York, tenía otra especie de actitud, no la neoyorquina.

-No, yo soy de Forks, Washington- no recordaba ese lugar -es un pueblito alejado de EU, es muy frío y llueve mucho- frunció su ceño.

Recordé que una vez Emmet quería acampar ahí pero por cuestiones de trabajo no pudimos realizar el viaje.

-Una vez me invitaron pero no pude ir, suena bien- por la mención del frío me hacía recordar a Londres, los viejos y buenos tiempos.

-Es horrible- chilló de pronto y Elizabeth se rió por su expresión.

-¿Por qué es horrible?- me gustaba muchísimo el frío pero parecía que a ella no.

-No me gustaba el frío, nada de lluvias ni la nieve- se frotó los hombros.

-¿No te gustan los copos?- preguntó con tristeza Eli.

-Si me gustan pero no me gusta el frío- ambos la mirábamos como si fuera un extraterrestre.

-Entonces, ¿qué hacías en Central Park esa mañana?- le pregunté con muchas dudas en mi cabeza.

-Para mi proyecto era perfecto un día nevado en el parque, todos los niños salen a jugar- había olvidado preguntarle por su proyecto.

-¿Y cómo salió ese proyecto?

-Perfecto, fue el mejor- ahora nos sonreía -quiero agradecerles por su ayuda, sin ustedes no hubiera podido recibir calificación- nos agradecía, Elizabeth la miraba sin entender pero aún sonreía y yo observaba solamente como movía sus labios, esos labios tan pequeños.

-No tienes que agradecer, paparazzi- bromeé con ella y soltó una risa divertida.

-Y, ¿a qué te dedicas tú?- preguntó con la voz más airosa.

-Soy médico pediatra- tomé otros dos pedazos para mí.

-Eso es lindo, debe ser una profesión muy buena- ahora ella tomaba un pedazo de la caja.

-Lo que más me apasiona son los niños- miré a Elizabeth -más cuando tengo una niña como ella- le acaricié su nariz.

-Me lo imaginaba.

Seguimos platicando de nuestras vidas. Nosotros le contamos sobre la escuela de Eli, las cosas que le gustaba realizar cuando yo tenía tiempo libre, los Cullen y como formaban parte de nuestra vida. El rostro de Bella se sorprendía o reía cuando era necesario. Siempre nos contestaba como debía ser.

Por su parte ella nos dijo que desde que entró a la Universidad vivía con un par de amigas, no trabajaba pero un par de veces vendía fotos en una galería del centro, sus padres vivían en diferentes estados pero ella se lograba acoplar a la distancia.

Por un momento su historia me doy ternura, no sentí lastima ni algo por el estilo, simplemente quise protegerla y decirle que yo estaba para lo que quisiese pero no sonaba correcto, era rápido para decirlo, a penas nos conocíamos.

-Gracias por dormirla- le susurré cuando vi colocar a mi hija una pequeña cobija blanca.

-Fue un placer- le pasó su mano por el rostro para alejar unos cabellos -es hermosa.

Suspiré fuertemente, ya empezaba a atardecer y seguramente ella se iría. No quería que se fuera, sentía que no debía dejarla ir pero todo parecía ser extraño, ¿me gustaba? No lo creo, yo tenía novia y la ¿quería? Sí, la quería de una forma rara pero lo hacía.

Nos salimos sin hacer ruido hasta la sala, me senté y palmeé un espacio para que hiciera lo mismo.

-Sólo mi mamá logra dormirla temprano- le dije acomodando unos cojines en mi espalda.

-¿En serio? Fue muy sencillo- me aclaró.

-Pásame la receta, yo no logró hacerlo tan fácil como tú- ella se rió bajito.

-Tú eres el doctor, tú haces la recetas- ya había más confianza, eso parecía ser bueno.

-Para los otros niños, con la mía es diferente- por alguna razón ella entendió a lo que refería.

Criar solo a una niña no era sencillo, contaba con el apoyo de mi familia pero a veces sentía que yo sólo debía decidir ciertas cosas o preocuparme por otras.

-Es una niña ejemplar y tú…tú eres un padre maravillo…so- su voz fue bajando de tono.

-Gracias, es difícil estar en el mundo…con tu hija- me rasqué el cabello nervioso, no hablaba mucho de eso -no hay un libro para papás solteros- terminé por decir.

Bella me daba cierta confianza, sentía la necesidad de explicarle porque no había una madre con nosotros o porque Elizabeth la tenía tan presente.

-Su madre murió a los días de nacer Elizabeth, no la…- obtuve un "shhh"

-No es necesario que me cuentes- su mirada era cálida -creo que estás haciendo un trabajo excelente.

-Gracias Bella, gracias por lo que haces con ella, no sé si seas como la Nana Mágica de la película pero tienes una cierta magia- ella me miraba asombrada pero luego reía.

-Debe ser porque soy igual de fea y tengo un lunar- señalaba su cara graciosa.

-No, no, no para nada, eres hermosa- su sonrojo se hizo presente y maldije por haberlo dicho, no debí decirlo pero si era hermosa, no había duda alguna.

-Me tengo que ir.

-No te puedo llevar porque no acostumbro a dejarla dormir sola pero espera y llamo un taxi- ella tomaba su cámara y revisaba su celular.

-No es necesario, puedo tomar el subterráneo- su voz sonaba apagada.

-Nunca, espera unos segundos y un taxi vendrá por ti- marqué el número del sitio de taxis donde tenía unos conocidos y en menos de 10 minutos estaría uno esperándola.

La acompañé hasta el recibidor, iba muy callada en el ascensor, ya no me miraba como antes, ahora sólo tomaba con fuerza su cámara.

Esperamos un par de minutos hasta que un taxi se asomó por el cristal de la puerta automática, el portero nos hizo una seña y asentíamos.

-Gracias Edward, despídeme de Eli, por favor-se despidió con la mirada apenada.

-Gracias a ti, ¿te volveremos a ver?- pregunté.

-Si ustedes quieren.

-Te marcó para quedar en algo- sonó como frase para una cita pero lo dije.

-Claro, adiós- agitó su mano para salir por la puerta.

Me quedé como idiota esperando a que subiera al taxi, la vi de pies a cabeza caminar, no tenía un cuerpo tan pronunciado o como el de Tanya pero parecía tener todo en su lugar y en su tamaño exacto.

¿Por qué empezaba a compararlas?

¿Me gustaba Bella Swan? Decirle hermosa no fue lo correcto pero mi jodida boca lo soltó de la nada, debí ser más sutil al decirlo. No podía, no debía y no quería incomodarla y alejarla de mi hija, ahora ya se conocían, ya la quería y me la recordaría muchas veces.

Regresé al departamento confundido. No estaba haciendo bien las cosas y no sabía como ordenarlas. Debía hablarlas con alguien y mi mente mandó a la persona correcta.

Telefoneé su número pero no contestó, seguro estaría ocupado, intente de nuevo porque quería hablar de verdad con alguien.

-¿Hola?- contestó su voz adormilada.

-Hey Jazz, ¿estás ocupado?- podía estar con mi hermana.

-No, ¿pasa algo?- dijo preocupado.

-No pasa nada o bueno sólo quería ver si venías un rato- era mi mejor amigo, él me entendería.

-¿Problemas con Tanya?- conocía mi relación.

-Algo así pero te cuento cuando vengas- oía por el intercomunicador para niños que Elizabeth se movía inquieta.

-Nos vemos.

-Adiós- colgué la llamada y fui rápido para ver que le ocurría.

Supuse tenía una pesadilla, le acaricié las manos y volví a envolverla en la cobija para que durmiera mejor.

-Shh, no pasa nada hermosa- active el reproductor de música para niños, una pieza instrumental sonaba, las usaba para poder dormirla o calmarla después de un día pesado.

Salí del cuarto para acomodar las bolsas del supermercado que aún estaban sin desempacar. Lo hacía con monotonía: cereales y latas en la alacena, yogurth y jugos en el refrigerador. Lave los trastos sucios sin mucho ánimo.

No podía ponerme a pensar tonterías. Las cosas eran claras y debían ser claras. Jasper sabría que decir y me daría un consejo como solía hacer siempre.

El timbre sonó, tenía todas las manos mojadas así que mejor le grite que pasara, está pequeña casa también era de él.

-Edward, señor amo de casa- me bromeó al entrar en la sala.

-Jasper, cargador profesional de mi hermana- le seguí el juego.

-¿Cómo estás? ¿Dónde está la copia del duendecillo?- se apoyó en la barra mientras yo terminaba de secar unos vasos.

-Estoy bien y la niña está dormida- acomodé todo y saqué un par de copas del estante.

-Por cierto, ya no la dejaré juntarse con Alice, la está haciendo igual ella.

Ambos nos reímos porque parecía ser su clon, no quería tener una adicta a la moda en mi propia casa, ya había vivido muchas aventuras con una y mis brazos no soportarían otra más.

-¿Malbec o Francés Burdeos?- le di a escoger entre dos vinos que saqué.

-Empecemos con un Malbec- en comparación a Emmet, Jasper era más recatado, le gustaba disfrutar un buen vino a una buena borrachera en algún bar o club.

Le entregué una copa y nos sentamos en el comedor, prendimos un rato la televisión hasta que él la apagó. Ahora empezaba la sesión "amigos".

-Suéltalo.

-Estoy…confundido- me sentía confundido pero no sabía si la palabra era exacta.

-¿Qué te hizo o qué le hizo a Elizabeth?- nos referíamos a Tanya seguramente.

-Le compró muchas cosas y a mí, no lo sé, lo de siempre- encogí los hombros -escenas de celos pero ahora con ataques de bipolaridad.

-Siempre ha tenido ataques pero tú no te dabas cuenta- su paz me daba dolor de cabeza pero por eso hablaba con él, nunca se exaltaba, sólo escuchaba y hablaba cuando era necesario.

-Fue diferente que otras veces, tuvo celos de alguien que no es de su perfil- con mis manos dibujé su silueta.

-¿Nueva amiga?

-Algo así, amiga de Eli más que nada- sus ojos se enfocaron en mi, no había tenido la oportunidad de contarle sobre Bella.

-¿La conozco?- preguntó terminando su copa.

-Deberías conocerla porque es diferente, no es una Tanya ni una Alice, es estudiante y es como una niña, inocente pero también es madura, te trasmite seguridad pero es tímida- no prestaba atención a Jasper sólo recordaba en mi mente a Bella -es hermosa, la conocimos en Central Park, la ayudamos en un proyecto de su escuela y Eli quedó hipnotizada, se lleva muy bien con ella como si la conociera desde siempre- giré para verlo, su mirada era de felicidad, no la mirada de comprensión que esperaba.

-¡Por Dios! Al fin, al fin- juntó sus manos como si rezara.

-¿Qué estás haciendo?- Jasper no se comportaba tan raro.

-Nada pero Tanya está celosa de Bella- dedujo por la poca información que acababa de decir.

-Imposible pero es cierto- tomé la botella para llenar nuestras copas.

-¿Se conocen?- preguntó tomando su copa.

-Por desgracia sí.

-¿Qué te confunde Edward?- se recostó en la silla esperando mi respuesta.

-Esperaba que tú me ayudaras en eso- le confesé.

-Tengo una suposición pero la vas a negar- apoyé mis codos en la mesa y mi cara entre mis manos para escuchar su análisis.

-Dila, no importa- me rasqué el cabello nervioso.

-Son tres cosas muy sencillas que te confunden y espero no equivocarme.

Abrí un poco mis dedos para verlo sonreír.

-La primera es que tu relación con Tanya debe de terminar o tomar un giro diferente, la segunda es que debes hablar con Elizabeth sobre las cosas que están pasando, si tú estás confundido con tus 24 años encima, qué puedes esperar de una niña de 5 años sin una madre que la apoye.

Me tapé los oídos, las cosas que acababa de decir no las esperaba y dolían.

–Y última pero importante, te estás enamorando de la tal Bella.

Me paré de un tirón, lo que decía Jasper no podía ser cierto, estaba analizando mal mi situación. Nada de eso era cierto, no podía serlo.

Abrí una de las ventanas del departamento, la ciudad se veía brillar, las luces viajaban de un lado a otro, el ruido me logró tranquilizar y pude respirar un poco de aire.

Jasper apareció en la ventana continua, entregándome la copa de vino. La tomé y sorbí un trago, había cambiado el vino por whisky.

-Las cosas pasan sin que te des cuenta, Edward- observé como los carros pasaban siguiendo un rumbo.

-No quiero que pasen cosas- susurré.

-Debes de darle un giro a tu vida, debes de cambiar la monotonía que estás viviendo- sus palabras sabían tan agrias como el trago.

-No quiero cambiar a Elizabeth- me recargué por completo en la ventana sintiendo el vértigo en mi rostro.

-Necesitas hacerlo, meter cosas nuevas a su vida o retomar las viejas- por un momento lo volteé a ver.

-¿Hablas en serio?- solté un quejido con mezcla de risa.

-Comienza una nueva vida en Londres o deja que Bella entré en tu vida- no podía creer lo que decía.

-El vino te afectó Jasper- bebí el último trago.

-Aclara las cosas con los papás de Caroline, perdónate a ti mismo y has las pases con tu esposa- Jasper conocía la historia a la perfección pero no podía decirme éstas cosas.

-¿Qué estás diciendo?- cerré la ventana de golpe y tomé directo de la botella, quería embriagarme hasta quedar dormido.

-Cierra ese capítulo en tu vida para que puedas armar otro- no estaba de humor para su filosofía.

-Alice ya te contagió- me estiró su copa para llenarla.

-Puedes armar un futuro con Tanya pero también puedes darle la oportunidad a Bella, alguien nuevo- ignoraba por completo mi enojo.

-Yo no estoy enamorado de Isabella- le contesté en tono frío, el alcohol ya estaba haciendo de las suyas.

-Ahora no pero lo estás haciendo, te estás enamorando de ella- su voz sonaba tan firme.

-No digas locuras- bebí un poco más de la botella -te llamé para que me ayudaras no para que me confundieras más.

-Te estoy dando mi versión, Edward, debes de cambiar por el bien de tu hija- fue directo al DVD y colocó un set de música irlandesa.

-¿Por qué cuando siento que estoy superando la pérdida de Caroline…las cosas se vienen abajo?- le pregunté cuando las lágrimas no se podían controlar tan fácilmente.

-Porque estás haciendo las cosas incorrectas, concéntrate doctor Cullen- palmeó mi hombro para continuar bebiendo.

Refunfuñé enfrascándome en el dolor que aparecía.

Después ya no dijimos nada, yo bebía de las botellas y el sólo de su copa. Olvide por un momento las cosas, estaba con mi mejor amigo y no necesitaba más que seguir bebiendo para calmar el dolor.

Yo no podía cambiar ahora, no podía renunciar a lo que había conseguido construir después de cinco años.

Una locura sería regresar a Londres con los papás de Caroline, tampoco podía renunciar a la relación de Tanya y ni pensaba enamorarme de Bella.


Chicas nos odian, verdad? Merecemos odio por actualizar tan despacio, les pedimos una disculpa pero el lunes ya entramos a la escuela y es horrible estar en la última semana de vacaciones :( ojalá nos entiendan. De todos modos seguimos pensando en el fic, nos encantan los 24 reviews que tenemos, gracias muchísimas gracias a todas las personas.

40 favoritos y 40 seguidores LOS QUEREMOS MUCHÍSIMO(:

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