Lynn Loud, estaba con una depresión terrible, no dejaba de llorar, miraba a Francisca con su novio todos los días, estaba que se moría de los celos y tristeza, incluso ni siquiera llegaba a ensayos de sus equipos, incluso le extendió la manga de sus camisas, para así no mostrar que se estaba cortando las muñecas, su dolor sentimental era profundo.
Ya no salía, y era mucho menos energético como antes, miraba la vida como una cruel tragedia, en la cual el era el actor principal, no le había comentado a nadie de su situación, y tampoco había persona que le oyera.
— Solo espero y mi vida se acabe pronto — susurró el castaño en su habitación, pensado de nuevo en aquella chica que le hizo sentirse peor que cucaracha. — Aún no se porque tuvo que pasarme esto, ¡Yo la amaba! ¡Y aún lo sigo haciendo! — dijo mientras colocaba sus manos en la cabeza, recordando los momentos en los cuales pasó con ella, fueron experiencias bonitas, pero que le eran hirientes.
El baile, los momentos de clase, los trabajos en grupo, aquella cita, todo ello se le venía a la cabeza, sus lágrimas empezaron a salir, como ríos desbordándose, sus ojos estaban muy hinchados y enrojecidos, se apretó los labios con los dientes, tratando de controlarse. Pero no podía más.
Se cubrió los ojos, jadeaba de la tristeza, al retirar sus manos de esa parte de la cara, vio que su cuarto compartido estaba desordenado, en especial la ropa, la recogió mientras seguía llorando, y encontró al final, una foto de el con Francisca, siendo el detonador de sus emociones comprimidas.
— ¡Ahh! ¿¡Porque tengo que ser tan amoroso!? ¿¡Porque debo tener un corazón tan grande ¿¡PORQUE DIABLOS SOY TAN DÉBIL!? — gritó el castaño.
Tomó un vaso de vidrio que estaba en la mesita de noche, con restos de licor, y lo lanzó contra la pared, quebrándolo, se oían los chayes caer en el piso, Lynn gritaba del dolor, ya no aguantaba más.
— ¿Como puedo dejar de amarte? — susurró al techo, pero siempre no había respuesta. Se apretujaba el corazón en imaginar el día de la boda de Francisca con su novio, esto le provoco que gritara ahogadamente.
— ¡Ahhh! ¡¿Porque tengo que sufrir tanto?! — dijo Lynn quedando tirado en el piso, mientras se hacia una "bolita" en el suelo, y se quedaba llorando del dolor inmenso que le provocaba.
Cuarto de Linka.
La albina estaba en su cuarto, sentada, leendo un cómic de Ave Savvy, uno de sus favoritos, se había quedado sin dinero, ya que encontró la edición especial, y la adquirió toda.
— ¡Uf!, gastar 150 dólares en la edición especial si valió la pena — habló la chica.
Aún estando sumergida en su lectura, le llegó la imagen de su hermano Lynn, solo que el único detalle era, que en ropa interior. Los colores rojizos se le subieron al rostro, lo miraba con un ligero bulto en su entrepierna, Linka sólo gimió con calor al imaginarlo, su aún pequeña mente de niña empezaba a caminar. No conocía aún toda la pobredumbre que había en el mundo, tal caso como la regla 34, o la pornografía pura, era muy inocente, a comparación de las niñas de 12 años de su escuela.
Trató de tranquilizarse, el seguir imaginando a su hermano mayor de esa manera, le había recordado aquel sueño húmedo que había tenido hace unas semanas, lo cual le puso algo cachonda, llevó su mano a su parte privada, y empezó a frotarse, lanzó ligeros gemidos de gozo, después se sintió fatal, llegó a pensar, ¿Se estaba estimulando con su hermano mayor?, sin alguna duda, estaba haciendo un grave error, ¡El peor por cierto!.
Sus dedos siguieron tocando allí, se apretó los labios con sus dientes inferiores, mientras seguía tocándose y explorando su interior, empezó a gemir delicada y sutilmente, empezó a sentirse húmeda y caliente en su interior, después procedió a introducir sus dedos lentamente, pronunciaba el nombre del castaño lentamente, su aliento era cálido, y aumentaba con cada segundo.
— Lynn, ah, ¡Lynn! — pronunció la albina, deteniéndose para irse a su cama, quitándose sus bragas anaranjadas, y volviéndose a estimular lentamente.
Continuó mientras el calor aumentaba progresivamente. Gemía y gemía el nombre del deportista.
— ¡Ah! ¡Te amo Lynn! ¡AH! ¡MALDITA SEA! ¡TE AMO DEMASIADO LYNN LOUD! — gritó la chica, mientras se venía en su falda y dedos, los pegajosos y cálidos fluidos sexuales salían a presión, quedado aun retenidos en su intimidad, retiró sus dedos para dejarlos salir de una sola vez.
Se quedó satisfecha con aquel placentero orgasmo, una capa ligera de sudor cubría su frente, varios cabellos estaban adheridos a ella, recostó su cabeza en la almohada, y sólo murmuró una cosa.
— Te amo Lynn, es mentira que no siento nada por ti, y mucho menos es gracioso ocultarlo, quiero estar contigo — dijo la chica mientras estaba aun sonrojada, quería tener a Lynn entre sus brazos, era lo único que necesitaba. No quería a nada y a nadie más, sólo a su lindo castaño. Se sentía agotada y muy pegajosa, se levantó para levantar su ropa interior y guardarla, lo único que quería era descansar, ya que su primer orgasmo la había dejado cansada y sin energía.
Se tapó su cuerpo como pudo, para que nadie observara que estaba sin ropa interior.
Cuarto de Lynn.
El castaño estaba suspirando entre lágrimas y lamentos, sus mejillas estaban humedecidas, sus ojos ardían, la depresión lo estaba consumiendo poco a poco, probablemente se suicidaría si no le hallaba otro sentido a su vida.
— Te amo Francisca, es mentira que no lo dejo de hacer. — dijo el castaño mientras una lágrima gruesa salía de su ojo derecho.
Oyó que alguien giraba la perilla de la puerta, y la abría conforme pasaban los segundos, al escuchar la voz de quien era, se le heló la sangre.
— Lynn, ¿Éstas llorando? — habló la voz masculina.
— No, sólo me entro algo en los ojos, aquí hay demasiado polvo — dijo el castaño.
— No, ya en serio niño, ¿Éstas llorando? — volvió a preguntar.
Lynn pensó que podía ser su puerta de escape, su desahogo hablar, aunque no le gustara, necesitaba ayuda.
— ¡SI! ¡Estoy llorando! ¿Tiene algo de malo Luke? — dijo Lynn con sumo dolor en su voz.
El contrario le vio, su pelo desordenado, sus ojos totalmente rojos, las lágrimas recorriendo sus mejillas, la tristeza en su rostro era muy notoria.
— Ven aquí hermano, se perfectamente lo que necesitas — dijo Luke mientras se hincaba enfrente del menor, el contrario, sólo le abrazó, recostándose en su pecho.
— Ya tranquilo pequeño, si estas llorando por una chica, sólo déjame decirte que es algo muy normal, ¿Si? — dijo el castaño mayor mientras pasaba su mano en la cabeza del deportista.
Continuó llorando, se desahogaba con su hermano mayor.
— Luke... No sabes cuanto la amaba, yo, realmente quería estar con ella, el poder abrazarla, besarla, darle todo a ella, pero no pude... Me rechazó, y me duele demasiado, ni las más grandes heridas que me he causado haciendo deporte se comparan con esto — dijo el deportista con tristeza, estaba aferrado físicamente al músico.
— Yo lo sé, no por nada tengo 16 años, si ella no te quiso, habrá alguien más, no tienes porque pensar que envejecerás solo, o que jamás tendrás novia, lo que tienes que hacer es sanar esa herida, ya que es inútil buscar a alguien si estas aún con dolor. — dijo Luke mientras levantaba la cabeza del contrario, y limpiaba sus lágrimas con las comisuras de sus pulgares, algo chatos por tocar tanto la guitarra.
Luke siguió acariciando la cabeza del chico, peinó sus cabellos castaños.
— Lynn, levanta las mangas de la camisa — pidió Luke.
— ¿Ah? — preguntó Lynn asustado.
— Sube las mangas de tu camisa — ordenó Luke. — O yo tendré que hacerlo a la fuerza.
Lynn, sintiéndose sin salida, procedió a subirlas, Luke al observar las muñecas y antebrazos de Lynn todos cortados, cambió su semblante a molestia pura.
— Hermano, no pensé que llegarías hasta este punto, en serio, es normal sentirte herido, pero el quitarte la vida por eso, ya es inaceptable, no lo sigas haciendo, no vaya a ser que cortes realmente una vena, y te suicides. Porque con eso no vas a cambiar nada. — habló duramente Luke, tenía la razón.
— Bueno, tienes razón Luke — dijo Lynn con la voz apagada.
— Hermano, para mi eres especial si, bueno, los 10 lo son para mi, aunque no lo demuestre muy seguido, yo daría lo que fuera por ustedes, incluso mi vida, puedo ayudarte de una y mil maneras, pero tienes que prometerme que tienes que hacer hasta el último esfuerzo por superar a la chica la cual te hizo daño, por si quieres seguir adelante — dijo el músico mientras lo volvía a abrazar.
Lynn sólo siguió aquel gesto de cariño el cual le proporcionaba su hermano mayor, Luke, delicadamente, depósito un beso en la frente de su hermano menor, siguió acariciando su tan despeinado y descuidado cabello, Lynn solo se recostó en el pecho de su hermano mayor.
— Gracias por ayudante hermano — habló Lynn mientras se separaba de Luke.
— No hay de que — dijo el músico, con una ligera sonrisa esbozada en su rostro.
Respondiendo Reviews :
Es primera vez que lo hago jeje, espero hacerlo bien.
J0nas Nagera : Si, nuestro deportista sufrió un duro golpe emocional y sentimental, y ahora troleo con que Linka no le ayudó, si no Luke, y para ser sincero, me gusta más ver giros inesperados, y no algo tan "cliche". Y si, ¡Linka es tan yo! ¡Somos muy discretos ocultando sentimientos! (Sarcasmo)
Con lo que habias comentado, si, ahora somos 2 que no somos fans del Yaoi, pero en un futuro, haré un fic de ellos 2, muy aparte de este fic.
¡Gracias siempre por los grandes e incansables apoyos!
eltioRob95 : Creo que Lynn si se enloqueció cortándose los brazos, quebrando vasos de vidrio con restos de licor, y una y mil locuras más.
Y vuelvo a decir: Troleo con la ayuda de Luke hacia Lynn.
Empezaré a cambiar la personalidad de Lynn, por alguien más amoroso y atento.
Tambien, ¡Muchas gracias por tus apoyos!
Daal, the dark writer.
