..::DREAMS::..

Disclaimer: Ningún personaje es mío, todo pertenece a Sir Arthur Conan Doyle y la BBC. Yo nada más me divierto con esto :3

Este fic es mi pequeña contribución al segundo aniversario del foro "I am SHER locked"

Esto es una continuación al capítulo 4 (confesiones), así que antes de comenzar éste estaría bien leer antes el otro.

Para: Vnik Lord (Que menciono en un Review algo sobre besarlo y estamparlo contra la pared XD) y para NatLB (Quien inicialmente pidió el Mystrade) ¡Gracias por leer y espero, les guste!


7.-SUSURRO.

"Con un susurro digo que te quiero, y con mi corazón lo grito al mundo entero"

-...

Apenas las palabras salieron de su boca, se hizo el silencio.

Mycroft miro fijamente a Greg, con los ojos abiertos como platos y sin un solo rastro de color en el rostro; pálido como el marfil.

El azul gélido de sus ojos escrutó rápidamente el rostro del DI... Buscando algo, cualquier gesto por mínimo que fuera que quitara esa extraña opresión dentro de su pecho.

Nada. Greg se había quedado estático; incapaz de pronunciar palabra. Quizá en Shock.

Respiró profundo. ¡Lo había arruinado todo!

¡Él, Mycroft Holmes, quien siempre tenía algo listo para decir, se había quedado sin palabras ante un desliz!

Retrocedió. Un pequeño paso hacia atrás apenas perceptible. Balanceó el paraguas nervioso... Asustado...Aterrado ¡El hombre de hielo estaba aterrado!

-Yo...yo...-balbuceó intentando en vano buscar cualquier excusa para salir corriendo.

Pero esta vez fue él, Greg Lestrade, quien lo silencio.

Se acerco. Sin apartar en ningún momento los ojos avellana de los azules. Tomando las manos del contrario y empujándolo con suavidad al tiempo en que acercaba sus labios a los de él. Y entonces...Lo beso, acorralando su cuerpo contra la pared más próxima.

Después de la sorpresa inicial (a decir verdad, un poco desconcertado ante aquel acto tan sorpresivo), Mycroft cerró los ojos y correspondió ese beso lento, suave, con una cadencia que lo estaba haciendo perder lentamente la cordura; ansiando más de esa boca conforme saboreaba esos labios dulces, suaves y con un regusto a café.

-Yo también te amo.-susurro Greg contra sus labios, sin apartarse de él a pesar de que todo Scotland Yard los estuviera mirando; nada importaba, todo lo demás podía irse al demonio mientras él estuviera ahí…junto a él.