Randy se sujeto el estomago y se reclino contra una de las paredes del dojo mientras sufría de espasmos. Stanley gritaba y saltaba de todas las maneras posibles para alejarse del lugar y Nomi Sensei solo negaba con la cabeza en un gesto de divertida resignación -¡mátala!- grito Stanley ocultándose tras el sillón -¡ese bicho destruirá toda la vida en la tierra si lo dejamos libre!

-Stanley- suspiro Nomi Sensei y se adelanto para tomar a la criatura en sus manos

-¡es cierto!- se defendió Stanley -¡ha pasado antes!- Randy se sujetaba fuertemente el estomago mientras rodaba en el suelo producto de las fuertes carcajadas que no cesaban de salir de su cuerpo. Nomi Sensei negó nuevamente con la cabeza…y pensar que esos chicos eran quienes salvarían el mundo

-Randy- llamo el Sensei y el peli-morado le miro -¿Por qué Stanley cree que una mariposa puede extinguir la vida en la tierra?- pregunto el Sensei con una sonrisa divertida y avergonzada mientras la mariposa anaranjada y marrón que había empezado todo el alboroto agitaba sus alas en su mano

-porque vio un…ejem, un episodio de Bob Esponja donde eso pasa- dijo Randy aclarándose la garganta, ya llevaba una semana viviendo con su Sensei y su primo y había aprendido un par de cosas sobre ellos. Primero, Nomi Sensei era estricto pero comprensivo en casi todo lo que hacía. Segundo, le fascinaba aprender cosas nuevas sobre casi cualquier tema y Randy podía charlar con él como si fuera su padre, con absoluta y total confianza.

Tercero, así como al Sensei a Stanley le fascinaba aprender cosas nuevas y todo lo que aprendía le parecía interesante. Cuarto, Stanley era muy fácil de sugestionar puesto que era increíblemente ingenuo, por esa razón se había espantado mucho con lo de la mariposa –ya veo- dijo el Sensei –creo que ya no los dejare ver Bobo Esponja entonces

-¿qué?- espeto Stanley horrorizado provocando otro ataque de risa en Randy –pero Sensei….

-de acuerdo, puedes ver Bob Esponja, pero dolo si Randy te explica el episodio después

-¡sí, Sensei! ¿Y My Little Pony?- Nomi Sensei contuvo la risa y miró a Randy, el peli-morado asintió mientras se mordía los labios en un intento de contener sus propias carcajadas. Luego el Sensei le dijo a Stanley que podía continuar viendo ambas series para finalmente tenderle una bolsa marrón con su nombre escrito

-ahora tomen sus almuerzos y vayan a la escuela

-sí, Sensei- dijeron ambos chicos y tomaron sus almuerzos y mochilas

-Randy, deja al gran destructor de la tierra en el jardín, por favor- dijo el Sensei mientras le entregaba la mariposa a Randy, el peli-morado la tomo riendo entre dientes y salió de la casa con Stanley muy detrás de él. Nomi Sensei los miro alejarse mientras pensaba en la mariposa, no era una mariposa común, lo había sentido en cuanto se posó en su mano. La mariposa alzó el vuelo una vez que estuvo en el jardín y se fue volando por todo la ciudad…

Hasta llegar al hospital de Norrissville donde una figura femenina la recibió en su mano y la observo brevemente antes de mirar al interior de la habitación donde un joven pelirrojo yacía entre las blancas sábanas de una cama de hospital, ahora se veía un poco más delgado que hacía una semana pero era, sin duda, el mejor amigo del joven ninja

-así que esos son los nuevos protectores de la humanidad- dijo la figura mirando a la mariposa la cual, en sus alas, le mostraba imágenes de lo que había ocurrido en la casa de Randy hacia unos momentos –ellos son quienes piensan derrotar al Hechicero, bueno…eso solo significa que debo ir a verlos o tal vez deba presentarme de una manera un poco más espectacular- la silueta salto desde la ventana para aterrizar ágilmente en el jardín del hospital tres pisos más abajo.

- Clase de ciencias -

Randy recibió su examen de ciencias con los ojos cerrados, casi lamentaba el haber sido tan flojo en el año escolar. Bueno, casi. Abrió un ojo primero esperando ver su F en color rojo sobre el papel pero, para su sorpresa, se topo con una D+ en su lugar –maestra…- llamo Randy -¿aprobé?

-sí, señor Cunningham; aprobó, felicidades- respondió la Sra. Driscoll. Randy miro su examen con un profundo gesto de incredulidad. Aprobó. No saco F. Tampoco era una gran calificación, pero aprobó

-aprobé…- musito incrédulo, a su lado Stanley hacia un avioncito de papel con su propio examen, el cual tenía una calificación de A+ plasmada en rojo. Últimamente le había dado por hacer origami con todas las tareas y trabajos que los maestros le daban, claro que esperaba a que las revisaran, pero igual era más interesante hacer figuritas con el papel que tenerlo guardado -¡aprobé!- grito Randy repentinamente ocasionando que Stanley rompiera un ala de su avión

-demonios- musito el joven clon molesto

-¡aprobé! ¡Aprobé!- celebro Randy mientras sus compañeros lo miraban y reían por lo bajo

-ya entendimos, señor Cunningham…- comenzó a decir la Sra. Driscoll pero Randy no había terminado

-¡que se vayan a la mierda todos los putos estudiantes de esta jodida escuela! ¡Aprobé!- grito Randy sosteniendo en alto su examen, un pesado silencio se apoderó de la habitación mientras todos sopesaban lo que acababa de salir de la boca del joven Cunningham.. Stanley tenía los ojos innaturalmente abiertos, su mano aun estaba dentro de su mochila, donde el joven se hallaba buscando cinta adhesiva para el ala de su avión

-No dijo eso- musito Bucky

-oh, sí; lo dijo- respondió Bash

-oh, vaya…- musito la chica flautista. De pronto Randy abrió los ojos y se cubrió la boca con una mano. Tal parecía que el muchacho apenas había tomado consciencia de lo que había dicho, muy apenado volvió a sentarse en su pupitre

-Randy…- llamó la Sra. Driscoll -¿tus padres siguen en su segunda luna de miel?- el joven asintió lentamente -¿hay alguien que te este cuidando mientras tanto?

-mi tío….- musito Randy

-quiero que venga a hablar conmigo en cuanto finalicen las clases- la voz de la maestra no daba pie a réplica. Sonó la campana y los chicos fueron a su siguiente clase.

- En la cueva del Hechicero -

El Hechicero observaba mientras su rata asistente apilaba rocas a un costado de sus pies para formar un mini-boliche con el cual entretenerse. El malvado ente observo a su alrededor y detuvo su mirada en los guijarros que tenía cerca. Se estaba planteando seriamente el usar su magia para destruir algunas rocas y tener más guijarros que pudiera lanzar contra las paredes, ya solo le quedaban 2349 guijarros y, estando preso como estaba, necesitaba muchos más para lanzar a las paredes y "divertirse" un poco

-vaya, este lugar es lamentable- le hablo de pronto una voz juvenil, el Hechicero levanto la mirada y se topo de frente con un joven que vestía completamente de negro; traía pantalones de mezclilla negros, una camisa negra de manga larga también oscura, un chaleco de cuero negro tachonado en plata, de su chaleco salía una capucha que le cubría la cara y unos guantes negros le cubrían las manos –este es tu hogar, ¿uh?

-¿Quién eres tú?- pregunto molesto el Hechicero, el joven bajo la capucha y le mostro su rostro; tenía el cabello rubio corto hasta el mentón, piel bronceada y finos rasgos que le daban el aspecto de un dios griego. Sus ojos eran de color café y tenía un pequeño lunar en su mejilla derecha. Era un joven hermoso…de no ser por la horrenda cicatriz que le atravesaba la cara de derecha a izquierda desde el mentón hasta la ceja –vaya, sí que eres feo- se mofó el Hechicero

-¿así es como me saludas luego de todos estos años, Otouto?

-¿Otou…?- musito el Hechicero claramente impactado

-¿Kaigeromaru?- pregunto el ente maligno, su voz reflejaba la sorpresa que sentía -¿eres tú?

-así es, otou-chan. Finalmente escape del Inframundo a donde me mandaste

-yo…yo no…

-¿no esperabas verme nunca más? Lo sé, otou-chan; yo tampoco lo esperaba, de hecho pasé mucho tiempo en ese sitio jurando a los cuatro vientos que cuando escapara te encontraría y te pulverizaría, pero ¡oh, sorpresa! Salí y me tope con que tú también te diste cuenta de que nosotros, los hechiceros, somos superiores a los demás humanos y por ello debemos gobernar el mundo

-así es, hermano; luego de desterrarte el poder oscuro que había absorbido para vencerte me ayudo a abrir los ojos y decidí conquistar el mundo. Pero el Norisu Nine me derroto y heme aquí

-ay, otou-chan; ¿has comido algo desde que estás atrapado aquí?

-no, solo dormito y trato de reunir energía para escapar

-te diré algo, otou-chan- dijo Kaigeromaru y se sentó junto a su hermano menor –hace siglos, antes de ser desterrado, decidí que gobernáramos el mundo juntos. Tú, yo e imou-chan pero no todo salió según lo planeado y ahora imou-chan me está persiguiendo para eliminarme así como a ti te buscan los ninjas

-eso está mal, si ella se alía con los ninjas entonces estamos acabados, onii-san- al oír eso Kaigeromaru soltó una carcajada satisfecha y su hermano lo miro confundido, finalmente el demonio mayor se sereno y abrazo al otro

-perdona, hace mucho que nadie me llamaba así y es…nostálgico

-te comprendo, a mí tampoco me han llamado otou-chan en mucho tiempo. Te extrañé, a ti y a nee-san

-nee-san, claro; siempre olvido que ella es mayor que tú, Yuromaru

-oh…hasta recuerdas mi nombre

-sí, lo recuerdo

-pero dime, ¿cómo escapaste del Inframundo? ¿Recuerdas el nombre de nee-san? ¿Dónde está ella? ¿Cuál es tu plan para gobernar el mundo?

-oye, haces muchas preguntas. Primero, posesione un cuerpo humano dado que el mío fue destruido. Segundo, sí, se llamaba Tsurara y no sé donde está en estos momentos, pero me está buscando así que no debe tardar en aparecer y darme una paliza o…empezar a dármela. Y tercero, ¿cuál era el tuyo?

-escapar, usar mis poderes y someter a todo el planeta- Kaigeromaru negó con la cabeza bastante decepcionado

-¿eso es todo?- su hermano asintió -¿y creíste que eso sería suficiente? Sé que el Norisu Nine ya no existe pero ¡vamos! Los humanos han evolucionado, otou-chan. ¿Has visto las armas que tienen? ¡Acabaras muerto!

-¿entonces tienes un mejor plan?- pregunto el Hechicero y su hermano sonrió siniestramente antes de decirle su plan. Al final el Hechicero lanzo un silbido impresionado -¡eres un genio, Onii-san!

-lo sé, pero antes debemos deshacernos del Ninja y de los suyos. ¿Qué me dices de él?- esta vez fue el Hechicero quien le sonrió a su hermano, le contó todo sobre Randy. Todo sobre el Ninja. Para el final su hermano sonreía malévolamente

-así que usare a su amigo rechoncho como un monstruo para que ese chico aprenda a no meterse donde no lo llaman

-me parece bien, otou-chan. Estoy orgulloso, ¿puedo ayudar?- pregunto Kaigeromaru. Ambos hermanos sonreían ahora.

- A la hora de salida en la secundaria Norissville-

Randy caminaba por los pasillos rumbo al salón de ciencias con la cara completamente sonrojada. Nomi Sensei caminaba a su lado vestido con una camisa a cuadros y pantalones de vestir pertenecientes a su padre

-así que dijiste eso- dijo el Sensei mirando a su alumno

-sí, Sensei- acepto el jovencito –admito que no debí hacerlo…

-debo preguntar, ¿hace cuanto aprendiste a hablar así? ¿Howard hablaba así? Si es así sus padres deberían darle una severa reprimenda- espeto el Sensei mirando a Randy, su alumno desvió la mirada al suelo nuevamente –lo siento

-no importa, pero no fue Howard quien me enseño esas palabras. Las aprendí en la tele…

-no de Bob Esponja, ¿verdad?- pregunto el Sensei y Randy rio de buena gana. Al llegar al salón de la señora Driscoll Randy toco levemente la puerta y Sr. Driscoll abrió la puerta

-vaya, pero sí es el boca sucia- dijo la calavera y luego se dirigió a Nomi Sensei –y supongo que usted es su tío

-así es, Sr…

-Driscoll

-Sr. Driscoll; permítame presentarme, soy Norman Cunningham, soy tío de Randy y padre de Stanley. Tengo entendido que mi sobrino dijo unas impertinencias delante de su adorable esposa. ¿Me permitiría hablar con ella?

-por supuesto- dijo el Sr. Driscoll y se volteo para llamar a su esposa. Randy miro a su Sensei y este le hiso un guiño -¡querida! ¡Te buscan!

-espero que sea importante- dijo la Sra. Driscoll arreglándose la bata de laboratorio. En cuanto vio a Nomi Sensei, perdón…a Norman Cunningham se quedó sin aliento

-buenas tardes. Sra. Driscoll, mi nombre es Norman Cunningham. He venido a charlar con usted sobre mi…boca sucia- al decir eso puso una mano en el hombro de Randy

-c-c-claro, por favor pase…- musito la Sra. Driscoll haciéndose a un lado para permitir que Norman entrara al salón, Randy los observo y soltó una risita, luego los siguió al interior del salón. La Sra. Driscoll los guio al escritorio y se sentó frente a la pizarra, de pronto se sonrojo y se disculpo

-temo que no hay más que banquillos para sentarse

-ningún problema, de donde vengo uno se sienta en el suelo la mayor parte del tiempo así que un banquillo de vez en cuando no está nada mal- dijo Norman y la Sra. Driscoll se rio

-bueno, ahora al caso. Su sobrino dijo cosas…

-reprochables- completo Norman mientras Randy acercaba un banquillo para él y su Sensei

-reprochables. No creo que las haya aprendido de sus padres

-no, Randy me confesó que las aprendió en la televisión mientras sus padre no se encontraban en casa- explico Norman mientras se sentaba –le confieso que me sorprende la irresponsabilidad de mi hermano en este caso en particular

-ya veo. Sin embargo; esta conducta no debe quedar sin reprimenda

-y créame que habrá una. Randy es un joven decente y debe comportarse como tal

-estoy de ac…- en ese momento un rugido feroz interrumpió a la Sra. Driscoll a media frase, ambos ninjas brincaron de sus asientos y miraron hacia afuera, un auto venia volando directo a ellos

-¡abajo!- bramo Norman y tiro a la Sra. Driscoll al suelo, Randy se tiro en el mismo momento en que el vehículo irrumpía en el salón y se estrellaba contra la pared opuesta -¡Randy!- llamo Norman

-¡Sensei! Digo...tío Norman- replico Randy levantándose

-¿estás bien?- pregunto el hombre ayudando a la Sra. Driscoll a incorporarse

-sí, ¿y ustedes?

-Sra. Driscoll, ¿cómo se encuentra?

-estoy bien, pero temo que mi esposo no tanto- ambos ninjas voltearon hacia donde ella miraba y descubrieron los huesos del Sr. Driscoll regados por todo el lugar, era evidente que algunas partes del esqueleto se habían pulverizado hasta que no quedo nada

-lo lamento mucho- dijo Norman tomándole una mano en actitud comprensiva. El rugido se repitió y Randy vio a un monstruo enorme de color morado con grandes ojos verdes y un brillante cabello anaranjado aparecer delante de sí. La bestia rugió y Norman tomo algunas costillas del Sr. Driscoll y se las lanzo a un ojo. Mientras la bestia se retorcía de dolor tomo a la Sra. Driscoll y a Randy de la cintura y brinco fuera del salón en un ágil movimiento –Randy, ve al auto- le ordeno a su sobrino y se giro para encarar al monstruo

-¡espere!- espeto la Sra. Driscoll –el ninja se hará cargo de él

-el ninja no ha llegado. Además, su esposo sigue allá

-¡mi esposo es un montón de huesos!

-yo sé que usted no piensa eso. Randy, ve al auto y, si puedes, llama al ninja

-sí, tío- espeto Randy y corrió a ponerse su máscara. Apenas doblo la esquina se la coloco y regreso a luchar.

- En las islas Bahamas -

Los Sres. Cunningham se hallaban tomando el Sol junto a una piscina de agua cristalina cuando un camarero vestido con un elegante traje negro se acerco a ellos y les hablo

-disculpen, señores- ambos lo miraron –hay alguien que llama y dice que es sobre un asunto concerniente a su hijo, Randy

-¿Randy?- pregunto la Sra. Cunningham enderezándose ipso-facto -¿Qué pasa con Randy?

-ya veremos, querida- dijo su esposo, quien ya se hallaba a medio camino hacia el lobby. Una vez que llego se dirigió al mostrador, pero justo antes de llegar un adolescente vestido totalmente de negro se cruzo en su camino y le impidió continuar –disculpe, ¿es el Sr. Cunningham?

-así es

-temo que debo decirle algo sobre su hijo Randy

-¿le pasó algo a Randy?

-le pasaron algunas cosas

-¿cosas?- preguntaron ambos padres enarcando una ceja. Kaigeromaru sonrió siniestramente al ver su confusión.