Algunos deben saber gracias a Facebook, que comencé a ver la serie de LadyBug, por lo cual no sería extraño para mi escribir un fic sobre ellos. La serie no me pertenece, pero igual a pesar de ser para niños me parece demasiado adorable.
Un saludo especial a mi querida amiga Kuru Rin en facebook, gracias por apoyarme y ser mi melliza separadas al nacer XD eres mi compañera Kwami en esta nueva aventura que iniciare, espero ambas encontremos a un Adrien en nuestra vida :3
Héroes
Capítulo 6: Margoth Foster.
Si bien Marinette había pasado un poco angustiada la noche en que salvaron a la señora Claudia, sus padres dejaron que la mujer se quedara en su hogar hasta poder encontrar una solución. Ella no era la única que apreciaba a la mujer. Esta algo avergonzada, había propuesto ayudar con las tareas del hogar mientras intentaba regresar a su negocio. A la mañana siguiente había preparado un gran desayuno, que le había sacado algo de baba.
Lamentablemente la señora Claudia aún estaba algo deprimida.
-Llevo toda mi vida con esa tienda-había musitado preocupada.
Su padre le había ofrecido que ayudara en la panadería, mientras contactaba con su familia. Pero esta no quería hacerlo, pues temía terminar en un asilo completamente sola.
Se despidió de ella con una sonrisa, diciéndole que ese día saldría temprano y que pasaría la tarde con ella.
-No te ves muy bien Marinette-murmuro Tikki desde su bolsa.
La peli azul negó con la cabeza.
-Me preocupa mucho la señora Claudia, mis padres podrían ayudarla todo lo posible, pero ella realmente parece deprimida por su negocio-indico con algo de pena.
Además de un resentimiento creciendo para Chloé, si bien la chica era una niña mimada y berrinchuda, ese último acto se había pasado de su línea de tolerancia.
No comprendía como un ser humano como ella pudiera existir.
Con ese mal humor, no noto que Tikki se había ocultado rápidamente en la bolsa y una silueta camino con ella.
Nicolás caminaba con ambas manos en los bolsillos, viendo de reojo a Marinette que camino por inercia a clases. Por lo cual él saludo a las personas por los dos, encogiéndose de hombros cuando todos veían a Marinette en su propio mundo. Todo iba bien, hasta que él se detuvo algo incómodo, aunque Marinette no lo noto y termino chocando con otra persona.
Saliendo de su ensoñación, Marinette volteo a ver apenada con quien hubiera chocado.
Frente a ella estaba una chica de su edad, aunque algo más delgada que ella. Su cabello era rubio, pero no sabía que tan largo seria al estar debajo de un gorro de lana color negro, tenía una camisa de cuadros negros con rojos de manga hasta el codo, un pantalón negro hasta las rodillas y unas tenis de caña alta de color oscuro.
Pero lo impresionante eran sus ojos.
Esos ojos castaño rojizo que eran tan profundos, que parecían un enorme poso lleno de penas.
Se quedó sin habla.
Esta la vio intensamente, pero sin mostrar alguna emoción a parte de soledad.
-Clarissa buenos días-hablo Nicolás con una sonrisa.
Marinette se sintió libre cuando los ojos de la rubia, dejaron de verla a ella para dirigir su mirada sin importancia al castaño. Este parecía incómodo, algo nuevo, pues siempre pensó que Nicolás era de las usuales personas que se llevan con todos.
Tal vez se había equivocado.
-Buenos días-musito por bajo con una leve inclinación de cabeza.
Nicolás lucia más incómodo, Marinette tuvo que soportar nuevamente la mirada inquisitoria de la chica sobre ella.
-Me llamo Clarissa Foster, mi madrastra vendrá esta tarde al colegio para ver a futuras promesas-comento ella sin aparente buen humor.
Eso la confundió.
¿Madrastra?
…
Un momento.
…
¿Foster?
…
FOSTER.
Ella era parte de una de las familias más influyentes en toda Europa, con su compañía de electrónica que ahora estaba incursionando desde viajes espaciales a medicina, junto con otros miles de campos en todas las ciencias.
Trago nerviosa.
-Escuche que eres buena diseñando, mi madrastra comento que ocuparía diseñadores para la imagen publicitaria-dijo ella encogiéndose de hombros.
Sintió como si algo golpeara su cara.
Nicolás puso una mano en su espalda para impedir que se fuera de bruces.
-Y-Y-Y-Yo s-s-soy-
-Marinette…lo sé, estuvimos juntas en las reuniones de presidentes de clase-
-¿Eh?-
-Marinette eres muy distraída, Clarissa es presidenta de su clase-
-Mis compañeros pensaron que era importante ponerme en ese puesto por mi familia, yo siento que es una pérdida de tiempo-
Los ojos de Marinette aún no entendía como estaba teniendo una charla casual con alguien tan importante, pero al notar de reojo la mirada melancólica de Nicolás sobre la chica, supuso que había algo que ella no sabía. Pero en cambio la rubia seguía seria, sin mostrar más de lo que deseaba.
Bajo la mirada con una mano en su corazón, sintiéndose muy nerviosa.
-Yo diseño ropa…no creo estar al nivel de alguien como tu familia-musito algo incomoda, pero alagada.
Sus ojos se paralizaron como si hubiera recibido una descarga eléctrica, pues de forma ágil y veloz, la mano de Clarisa se posiciono bajo su mentón, bajándolo un poco para que la viera directamente. No había mucha diferencia, pero ella era un poco más alta.
Los nervios se crisparon al ver una sonrisa maliciosa en la cara de la rubia.
No tenía maquillaje, pero había un aura que no había notado antes. Un aura de realeza que le hizo quedarse paralizada.
-Marinette…tú no sabes realmente lo importante que eres para los demás…en especial mi madrastra-musito con tono seductor y a la vez intimidante.
Sus pies no contestaron, una parte de ella quería correr y esconderse.
Pero la sonrisa de Clarissa desapareció, antes que hiciera una nueva reverencia y se perdiera entre las escaleras.
Nicolás suspiro antes de ver algo culpable a una atemorizada Marinette.
Ya no quedaba mucho tiempo si The Queen había hecho su movimiento.
…
Sin duda Marinette pensaba que ya había cubierto la cuota de cosas extrañas por ese día, pero cuando Nicolás paso con ella a su aula (sin importarle que él no fuera de su grupo), se quedaron congelados al ver a todos amontonados en una esquina. Estaba por ir a preguntarles que les pasaba, cuando paso al lado de la única persona que estaba separada.
Chloé.
Por supuesto que iba a pasar ignorándola, sobre todo por los eventos ocurridos en la tarde anterior. Pero paso algo que los dejo congelados.
-Buenos días Marinette y Nicolás-dijo con voz algo forzada la rubia.
Los dos dejaron su pie en el aire, para girar la cabeza rápidamente.
Era su imaginación o Chloé había dicho: "Buenos días" a ellos dos. Se vieron de reojo pensando que habían escuchado mal, pero aparentemente no era este el caso.
Curioso fue Nicolás quien decidió dar el siguiente paso.
-Buenos días Chloé-dijo con una ceja arriba.
Si bien la rubia al ver a un extranjero guapo, había coqueteado en numeras ocasiones con él, no había actuado de esta forma antes. Mucho menos había logrado poner a Marinette en un saludo. Era algo que le intrigaba en gran manera.
Esta saludo con la mano y una sonrisa fingida.
Él tomo el brazo de Marinette, antes de correr donde estaban el resto de los compañeros de la peli azul. A excepción de Lila, quien estaba sentada en la parte atrás del lugar, con una clara muestra de molestia.
Ya saben, haberle mentido a todos no la hacía estar entre el top de gente que quieren cerca.
-¿Qué rayos pasa?-pregunto Marinette extrañada.
Pero todos sus compañeros lucieron igual de contrariados que ella, luego comenzó a escuchar de cada uno como habían sido saludados por Chloé, incluso Rose comento que alabo su nuevo broche de pelo. Igualmente nadie parecía confiar en esto, pensando que se trataría de una treta para engañarlos.
Aunque al ver llegar a Sabrina al lado de la rubia, que esta sonriera levemente y le dejara sentarse sin pedirle algo.
Los hizo temer por el fin del mundo.
Bueno, a todos menos a uno.
-Tal vez alguien le hizo ver las cosas de forma diferente-musito Nicolás.
Todos negaron con la cabeza, él día que Chloé cambiara de actitud, sería el fin del mundo. Esa niña rica y mimada jamás cambiaria, de eso estaba todos seguros. Todos habían sufrido los múltiples ataques de Chloé de forma directa e indirecta.
Que ahora saludara no cambiaría años de torturas psicológicas.
Cuando Adrien entro a el salón, Chloé lo saludo con una sonrisa sincera y este le regreso una amable.
Marinette apretó con fuerza los puños, sin duda no le creería nada.
…
El día estaba en camino de ir de mal a peor. No solo Chloé se había pasado como lapa con Adrien, si no que este estaba tratándola de forma inusualmente amable. Esto provoco que al menos la clase no la tomara contra ella, si bien no le daban importancia, tampoco la evitaban como de costumbre, solo la dejaban ser. Aunque se notaba como Sabrina estaba en una nube de felicidad, mientras que Adrien sonreía algo alegre.
Marinette apretó los puños furiosa.
Pero al final se resignó cuando todos fueron a ver a la invitada de honor ese día.
Margoth Foster.
Una hermosa mujer que no llegaba a los cuarenta años, con el cabello rubio platino hasta sus hombros y unos ojos verde que parecían esmeraldas. Estaba con un traje de vestir elegante, que todos consideraron que costaría más que un edificio. Esta se encontraba hablando con el director en medio del edificio. Ellos tomaron asiento en unas bancas, junto otras clases.
De una de estas Nicolás se levantó para sentarse al lado de ellos, ella lo vio de forma inquisidora.
-¿Nadie dijo que era prohibido?-comento de forma coqueta.
Marinette rodo los ojos, mientras Alya a su lado miraba divertida frente a ellos. Donde estaban Adrien junto con Chloé, había notado como el rubio se tensaba al escuchar al castaño hablar con Marinette.
Interesante.
-Buenos días jóvenes, mi nombre es Margoth Foster y el día de hoy quiero presentarles a la corporación de mi esposo-expuso la mujer con tono demandante.
Marinette puso ambas manos en sus rodillas y su cabeza recostada sobre estas.
La mujer hablo durante media hora sobre la corporación Foster, la más grande de Europa en creación tecnológica y como esta ayudaba a diferentes clases de denominaciones alrededor del mundo. Hablo como sus avances ayudarían a mejorar el mañana, como sus empleados eran importantes para ellos y su deseo de hacer un mundo diferente.
No hablo sobre cosas aburridas de administración o números.
Su discurso era apasionante e impresionante.
Estaba encantada.
Pero en un momento giro a ver a Nicolás para decirle algo sobre el tema, notando como este tenía una expresión muy dura en su rostro y sus ojos fijos en la mujer, con algo que ella reconoció.
Odio.
Un odio puro.
¿Por qué?
El resto de la charla la escucho meditabunda, intentando averiguar el motivo de su amigo para estar en esa forma. Pero no encontró alguna razón, fue cuando descubrió lo poco que conocía sobre Nicolás. Generalmente el castaño dejaba que ella hablara, que contara historias sobre su pasado o alguna anécdota, pero él no solía hablar mucho sobre sí mismo.
¿Qué ocultaría en su cabeza?
Antes de darse cuenta, Alya la arrastro hasta llegar frente a Margoth Foster, con una cámara en sus manos para unas preguntas para el periódico estudiantil. Club al que se había unido ese año, con el deseo de hacerlo más interesante como uno de sus proyectos como vice-presidente.
Cuando la entrevista termino, se sorprendió de ver la mirada brillante de esa mujer sobre ella.
A diferencia de su hija, esta mostraba unos grandes y hermosos ojos compasivos, que no parecían querer matarla o intimidarla.
Era un aura agradable.
-Tú debes ser Marinette, escuche mucho de ti en Paris-comento la mujer con una sonrisa amable.
Ella se sonrojo.
-¿De verdad?-
-Diseñadora de ropa, portadas de artistas famosos y presidenta de la clase…En la corporación Foster siempre buscamos jóvenes que tengan una actitud como tú, cuando salgas del colegio y si quieres un trabajo de medio tiempo con oportunidades de crecimiento, no dudes en llamarme-le dijo con una sonrisa maternal dándole una tarjeta de presentación.
La tomo con incredulidad mientras la vio marcharse con el directos, noto como hablo con otros chicos, pero a ninguno le dio alguna tarjeta de presentación.
Suspiro sin saber por qué, mientras Alya le alababa.
Nicolás miro todo esto con seriedad, antes de ver como Clarissa estaba sentada sola unas sillas a la derecha, mirando con una sonrisa maliciosa a su madrastra.
Eso no traería nada bueno.
…
Con una incómoda despedida forzada de parte de Chloé, Marinette se despidió de sus demás compañeros para ir su hogar. Aunque al final la aparición de un akuma retraso sus planes de ir a dormir una siesta. Pronto Chat Noir y El zorro se unieron a ella, la seriedad de la noche anterior aun persistía, pero nadie comento nada sobre el asunto.
Esto porque los tres parecían sorprendidos de la nueva actitud de Chloé.
La batalla fue…intensa…diferente a lo que usualmente acostumbraban. Este akuma había dado a su poseedor una resistencia que los había puesto en peligro, a pesar de usar los ataques destructivos de Chat Noir y las ilusiones de El zorro, ninguna hizo efecto en esta persona. Lo peor de todo es que parecía no tener una mentalidad humana, pues atacaba todo lo que veía.
Su Lucky Charm había sido un golpe de suerte, que casi no funciona.
Agotados se habían despedido los héroes.
Con las incógnitas de ese nuevo akuma.
Cuando Marinette llego a su casa, lista para dormir, se topó con una sorpresa. Claudia la había tomado de las mejillas y besado cada una, diciendo que había pasado un milagro. Confundida escucho como esta le dijo que la asistente del famoso diseñador Gabriel Agreste, le había llamado para pedirle que le ayudara en el siguiente desfile con sus telas.
Eso sin duda reviviría el negocio desde sus cenizas.
Era fantástico, pero muchas dudas le llegaron a su mente.
¿Cómo había pasado este milagro?
Sentía que había algo oculto, no creía que fuera tan buena la suerte de esta mujer, para que un famoso diseñador pidiera su ayuda luego que su reputación termino por los suelos.
Igualmente al ver la sonrisa de felicidad de la señora mayor, ella solo le regreso la sonrisa, pensando en lo particular que había sido ese día.
…
Ese había sido un extraño final para su día. Mirando su diario, notando lo escrito, comprendía que habían cosas que incluso como un héroe le sobrepasaban. Miro con cariño las galletas que Claudia le había dejado preparadas, si bien ahora estaba dormida en su hogar, pronto regresaría a su anterior hogar para empezar sus proyectos con el señor Agreste.
Todo estaba bien.
Suspiro aun recordando la actitud de Chloé hoy.
La joven Foster.
La madre o madrastra de esta.
El extraño akuma.
Mordió uno de sus lápices, antes de suspirar y levantar la mirada, casi se ahoga al ver unos ojos felinos riendo con estos. Este dio un paso dejando que ella cayera al suelo de espaldas con todo y silla, pues Marinette no esperaba ver a Chat Noir en su espalda.
Lo único que faltaba para que ese día fuera aún más extraño.
-¿Qué haces aquí?-pregunto sentándose y asegurándose que Tikki no estuviera por ningún lado.
Para su suerte esta había decidido irse a dormir hace una hora, en un cajón al lado de su cama, totalmente oculto pero diseñado por ella como si fuera una habitación para la Kwami.
Los ojos de Chat se posaron un momento sobre las fotos de Adrien, antes de escalofriarse.
-Pues vine asegurarme que todo saliera bien con la adorable señora que está en tu casa-dijo ignorando las fotografías.
Marinette ladeo la cabeza.
-Hablas de la señora Claudia-
-Si…ayer My lady estaba algo mal por ella, por eso vine asegurarme que ya estuviera todo bien-
-…-
-¿Por qué me haces esa cara?-
-¿Cómo sabías que todo estaría bien?-
-…-
-…-
-…-
Marinette tomo con descaro el mentón del chico, viéndolo fijamente con ojos intimidantes. Pero Chat Noir como todo un valiente héroe, esquivaba la mirada encogiéndose en su posición.
-Chat Noir-dijo con voz tétrica.
Este se erizo.
-Bueno, yo hable con…em…el joven Agreste para que este hablara con su padre-mintió a medias.
No podría decirle que era Adrien Agreste, como decía su Lady era algo sumamente peligroso y la expondría al peligro. Además ahora que conocía la obsesión con su persona, no creía que ella lo tomara muy bien. Estaba preparado para que ella siguiera reclamando, pero esta lo soltó antes de alejarse y verlo confundida.
Cuanto desearía saber sus pensamientos.
En cambio Marinette lo miraba intrigada, sin saber por qué ese pequeño gato estaba haciendo eso. Luego recordó que él menciono a Ladybug, así que probablemente hubiera hecho aquello por ella.
Era un…lindo detalle.
Negó mentalmente.
-No sabía que conocías a A-Adrien-musito pensativa.
Pero al verlo sonreír de forma felina, ver a su espalda el montón de fotografías del rubio.
Solo tuvo que sumar los números.
-¡¿LE DIJISTE SOBRE ESTO?!-Grito aterrada a punto de llorar.
Cayo de rodillas con su frente sombreada de azul, ahora Adrien la evitaría de por vida y la tacharía como una loca maniática.
El chico solamente giro nervioso el rostro, no es como si hubiera dicho algo, se había enterado por sí mismo. Pero al ver el estado depresivo de Marinette, de la alegre Marinette que siempre sonreía y veía el lado positivo de la vida, no pudo más que hacerlo suspirar.
-No le dije nada-indico haciendo que ella levantara la mirada brillante-si quieres asegurarte que esto quede entre un secreto, espero que me compartas de esas galletas-añadió risueño.
Momentos después…
Después de traer un poco de chocolate caliente y compartir de unas galletas, Chat Noir estaba divertido en el suelo jugando con una bola de estambre. Marinette ladeo la cabeza pensando en las muchas similitudes que tenía su compañero de batallas con los felinos. También descubrió que no conocía mucho de Chat Noir, solía verlo siempre en las batallas y otras veces como patrullas, pero no lo había visto nunca fuera de ese ámbito.
Era tan…diferente.
Aún seguía con sus malos chistes, comentarios felinos y su obsesión por Lady bug. Pero también noto que era un chico risueño, que tenía varios temas de conversación y era bueno escuchando.
Tanto que sin darse cuenta le había comentado de como había hecho amistad con Alya, sus compañeros de clase, terminando con la forma en cómo se enamoró de Adrien Agreste.
Confiando en que no diría nada.
-Sé que es tonto, pero fue en ese momento…donde Adrien me pareció el chico más encantador de todos y no podía pensar luego en él sin suspirar como tonta-musito ella con una sonrisa cariñosa al recordar aquel día bajo la lluvia.
Al levantar la vista, noto como Chat Noir veía de forma diferente el muro de fotografías de Adrien, con una sonrisa sincera y una expresión amable.
-Estoy seguro que él se sentiría alago Princess, si le dijeras eso lo harías feliz-expuso el héroe con una sonrisa infantil.
Ella negó con la cabeza.
-Llevo más de un año intentando declararme…pero no puedo-
-…-
-Lo peor de todo es que aún no puedo hablar muy bien en su presencia, ocupo la ayuda de alguien-
-Tal vez él no sabe esto-
-A este ritmo no lo sabrá nunca-
Chat noto como ella estaba algo apagada, así que tomo asiento a su lado y no al frente como había permanecido hasta hace unos momentos. Sabía que no debía alentarla, pues aunque su identidad civil escuchara la declaración de Marinette, no podría corresponderla. Pero saber que alguien lo amaba como ella lo hacía, provocaba un calor en su interior.
Puso su cabeza sobre el regazo de la chica, esta lo vio con seriedad.
-Mimar a un pequeño gatito puede ayudarte, eso pasa mucho en las películas-dijo con una sonrisa divertida.
Esta alzo los ojos al techo antes de negar, pero antes de que se levantara, una mano se posó sobre su cabello.
Ronroneo de placer al sentir las caricias sobre su cabeza, como si de una mascota se tratara.
-Que voy hacer contigo Chat-hablo Marinette con una sonrisa sincera y divertida.
Eso mismo se preguntó Chat, pues su corazón estaba demasiado a gusto en ese lugar.
Eso era preocupante.
Continuara...
Grrr no me puedo imaginar que va pasar ahora...esperen si puedo buajajaja.
En el proximo capitulo como adelanto, dire que hay un pequeños cumpleaños en marcha ;)
Nota:
Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.
Sayonara sexys lectores.
