"Y ya está aquí el nuevo capítulo de Submundo. También me ha quedado un poco largo porque me ha costado un poco describirlo como quería, pero espero que se entienda sin problemas. En caso de tener dudas o de creer que alguna parte no ha quedado muy clara, agradecería enormemente vuestras sugerencias."

"Por otra parte, como siempre quería agradecer todos los comentarios y vuestras sospechas sobre lo que pasará a continuación. Espero que no quedéis decepcionados y que disfrutéis con este capítulo tanto como con los anteriores. Muchas gracias a todos."

""**Lo cierto es que si que traté de hacer un juego de palabras con lo de Luna, pero me temo que estaba muy agotada para ello y que el título del capítulo me quedó poco original, pero me encanta que alguien se haya dado cuenta.**"

"Harry Potter así como sus personajes pertenecen única y exclusivamente a J.K Rowling. Lo que escribo lo hago por entretenimiento y sin ánimo de lucro."

Cap. 7 "Decisiones"

Albert Einstein citó una vez: Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener
diferentes resultados. Bueno, pues a juzgar por lo que aquel buen hombre dijo, Fenryr Greyback estaba comenzando a volverse loco. Ya que por mucho que apretara los dientes y parpadeara furioso ante la imagen que tenía delante, esta no cambiaba en absoluto. Frente a él se alzaba un enorme y furioso licántropo que no debería haber despertado y aún así eso no lo hacía menos real. Desde su posición podía apreciar los músculos cargados de poder así como la ira que se desprendía de su aura como un manto protector.

Podía sentir al resto de su manada, lo sorprendidos que estaban y para su absoluta revulsión, también pudo oler el miedo que habían comenzado a desprender. No era mucho y el aroma era sutil como poco, pero seguía estando ahí. Envenenando el aire y tal vez haciendo que ese problema que tenía delante se sintiera más cómodo y poderoso de lo que debía. Porque daba igual lo que esa mocosa hubiera logrado, en el mismo momento en el que había logrado inspirar miedo a su manada, sus dudas habían desaparecido. Era él el que gobernaba la manada con puño de hierro y no pensaba permitir que un simple recién despertado los influyera en modo alguno. Por eso supo exactamente lo que iba a hacer con ese inconveniente que seguía observando el almacén con esos ojos antinaturales. Iba a asegurarse de romper por completo su espíritu de lucha y apagar cualquier chispa de rebelión y cuando no fuera más que una simple carcasa vacía, se la entregaría a la manada para que disfrutaran de ella como quisieran.

Una vez decidido, comenzó a pensar la cantidad de maneras diferentes y sangrientas en las que podría conseguir su objetivo y pronto una sonrisa macabra asomó por sus labios. Esto iba a ser más divertido de lo que había calculado en un principio. Esa mocosa iba a arrepentirse de no haberse entregado al ángel de la muerte, y él iba a asegurarse de ello.


La cruel risotada reverberó por todo el almacén siendo amplificada por el eco existente en el lugar. No costó demasiado identificar el origen de la misma y las puntiagudas orejas del recién despertado licántropo se movieron ligeramente para ajustarse a la dirección de la que provenía. Greyback continuó riendo haciendo caso omiso de la ira cada vez más patente en el rostro lobuno que tenía delante.

"Lo reconozco mocosa, me has sorprendido" admitió Greyback cesando la risa y dirigiendo toda su atención hacia la criatura que tenía delante. "Estaba convencido de que estabas muerta y sin embargo… En fin, espero que comprendas que esto no cambia nada. Sigo siendo un alfa y mucho más fuerte que tú. No importa que te hayas transformado, te rendirás a mis órdenes y me jurarás lealtad igual que el resto. Ahora, arrodíllate ante mí!"

El último grito resonó en todas partes de aquel deshabitado lugar provocando que el resto de los licántropos se inclinaran como respuesta. El recién despertado animal gruño molesto al sentir que no podía controlar las piernas y que estas habían comenzado a arrodillarse y a obedecer la voz que se repetía en su cabeza una y otra vez. Era una presión desagradable en su mente que le obligaba a obedecer las órdenes de quien se consideraba el más fuerte del lugar. Y por mucho que tratara de evitarlo y de gruñir al respecto, sus rodillas ya temblaban ligeramente y comenzaban a doblarse agrandando de esta manera la sonrisa de superioridad de Greyback.

"Eso es mocosa, aquí mando yo! Arrodíllate y júrame lealtad como la pobre perrita que eres." Se rió Greyback encantado. Por un instante se había llegado a preocupar por tener que controlar a una criatura salvaje, pero ahora estaba comprobando que se había preocupado en vano. Esa mocosa muy pronto aprendería su lugar en la manada. "Vamos, arrodíllate!"

Pero por mucho que gritara, el otro licántropo no terminaba de arrodillarse en el polvoriento suelo a sus pies. A pesar de que las rodillas estaban algo más inclinadas que al principio, no terminaba de perder la batalla de voluntades y eso estaba comenzando a irritar a Fenryr.

"Arrodíllate, ahora!" rugió con su voz más autoritaria que hizo que los otros componentes de su manada se pegaran aún más al suelo. Puede que todos estuvieran en su forma humana, pero ni así eran capaces de ignorar la voz de mando de su alfa. Luna incluso había comenzado a gimotear desde su alejada posición.

La voz de mando también afecto al único licántropo transformado, pero a pesar de que las rodillas casi cedieron ante ese impulso, continuó de pie desafiante. Puede que tuviera los dientes apretados y que la respiración se le hubiera acelerado por culpa del esfuerzo que le estaba costando el resistirse, pero aún estaba claramente erguido.

Convencido de que su dominio ya casi estaba marcado sobre su oponente, Fenryr volvió a sonreír e incluso se acercó a su lado sin apartar su mirada de esos inquietantes ojos plateados. Con cada paso que daba, las rodillas cedían un poco más y para cuando se halló a su altura, aquella impresionante criatura, sus rodillas ya estaban casi en el suelo.

"Muy bien mocosa, aprende pronto tú lugar, que está a mis pies" felicitó Fenryr con una carcajada. La voluntad de ese nuevo licántropo ya era suya y ahora ya podía dedicar su tiempo y energía a otra clase de asuntos más urgentes. La luna acababa de salir y eso significaba que durante las siguientes horas podría utilizar la fuerza de ese recién despertado para sus fines. Puede que la noche no fuera a echarse a perder después de todo.

Tan concentrado estaba en sus futuros planes, que no se llegó a percatar de que a pesar de que las rodillas estaban muy flexionadas, no llegaban a rozar el suelo. También falló a la hora de darse cuenta de que los músculos estaban flexionados bajo un claro esfuerzo y que la mandíbula seguía muy apretada mientras la respiración era contenida. Y no fue hasta que vio un destello de furia en esos extraños ojos que sospechó que algo iba mal.

Con un gruñido de advertencia, el licántropo que tenía delante comenzó a erguirse ante las miradas atónitas del resto de la manada. Ningún licántropo podía revelarse contra las órdenes de un alfa y eso era exactamente lo que estaba pasando. Con un rugido final que indicaba su libertad, el no tan sometido animal arremetió mediante un zarpazo contra aquel que trataba de dominarlo. Tan solo los sobrenaturales reflejos de Greyback le permitieron escapar de ese ataque sorpresa y apartarse hasta un lugar fuera del alcance de esas afiladas garras.

"Maldita estúpida! Como te atreves a atacarme?" rugió Greyback comprobando que a pesar de que las garras no le habían llegado a tocar, sí que habían destrozado una gran parte del largo abrigo que llevaba puesto. Si no hubiera estado más atento, esa mocosa le habría dado de pleno y eso no era algo que pensara dejar pasar. " Tú lo has querido, si no te sometes por las buenas, entonces será por las malas! Jave, Adam, Khor, atacad!"

Además del ya conocido Jave, otros dos hombres tan grandes como él se adelantaron y comenzaron a quitarse la camisa mientras el ruido de huesos quebrándose se dejaba oír en el lugar. Esos momentos de calma antes de la tormenta fueron una bendición para el licántropo de ojos plateados, que los usó para recuperarse de los ataques mentales recibidos. Pronto en el lugar de esos hombres se hallaron tres licántropos feroces y poderosos que no tardaron en abalanzarse sobre la figura aún inmóvil de su adversario.


En toda la vida humana de Hermione, esta jamás había ganado una pelea en su vida. Las veces que había peleado habían sido simplemente situaciones en las que alguien más fuerte y más grande que ella la usaba como saco de boxeo y eso difícilmente puede considerarse como experiencia en la lucha. Pero en ese momento no era Hermione la que estaba al volante de su cuerpo, si no un animal salvaje y enfurecido sin mucha capacidad de raciocinio cuyo único objetivo era poder destrozar a todos los adversarios que se pusieran en su camino. Tal vez ese fue el motivo por el que no fue desmembrada en el mismo momento en el que esos tres animales se le vinieron encima.

Uno de ellos se lanzó directamente sobre su brazo izquierdo y mordió todo lo fuerte que pudo tratando de arrancarlo mientras que otro de ellos le mordía la pata derecha con toda la intención de derribarla. El tercero por su parte decidió no andarse por las ramas y tras subirse a su espalda, clavó sus garras entre sus omoplatos y abrió todo lo que pudo la boca preparándose para morder el cuello de su oponente. Cuando sus dientes finalmente se hundieron en el lado izquierdo del cuello de la chica, un rugido animalístico de dolor brotó de su hocico al notar como la sangre comenzaba a chorrear de la herida mientras la presión aumentaba dolorosamente. A pesar de que la chica se sentía poderosa por primera vez en su vida, no parecía ser suficiente para acabar con los tres poderosos enemigos a los que se estaba enfrentando y algo en el fondo de su mente advirtió que de seguir así perdería la lucha.

Por lo visto, la simple idea de perder la pelea fue suficiente para reavivar el fuego de sus venas y con un rugido furioso el licántropo de ojos plateados contraatacó. Utilizó el brazo derecho para clavar sus garras en la cabeza del licántropo que tenía enganchado en su espalda. Con un satisfactorio sonido húmedo, sus afiladas garras penetraron la piel y gran parte de los músculos de ese ser hasta que un aullido de dolor brotó de su hocico y aflojó la fuerza con la que estaba mordiendo el cuello de la chica. Las garras de Hermione continuaron hundiéndose en las espalda de esa criatura hasta que apartó del todo los dientes de su cuello, momento que aprovechó la chica para retorcer sus garras en el interior de la herida y una vez tuvo un firme agarre, con un simple movimiento de muñeca lo lanzó al otro lado del almacén donde impactó contra la pared dejando a su paso una lluvia de cascotes y ladrillos. Sin esperar a que los otros dos se repusieran de la sorpresa Hermione actuó más rápido de lo que la creían capaz y se dispuso a quitárselos de encima. Por suerte para ella, uno de ellos había mordido la parte del bíceps de su brazo, donde la musculatura era más densa, de modo que sus dientes no habían podido penetrar demasiado. Ese fue el primero que decidió atacar utilizando la misma técnica que con el otro, de modo que utilizando las garras que aún chorreaban sangre trató de alcanzar al ser que estaba masticando su brazo izquierdo. Por desgracia el mismo movimiento resultó no ser efectivo la segunda vez y antes de poder tocarlo, el licántropo se soltó y se apartó de su brazo justo a tiempo para que sus garras solo rozaran el aire. El otro licántropo también parecía haberse dado cuenta de que corría peligro de ser decapitado por las garras de su oponente de modo que también liberó la pierna y se distanció un poco para poder rondar a su enemigo desde una distancia más segura.


Desde el momento en el que el licántropo había surgido de su cuerpo, la oscuridad se había adueñado de ella, y no había sido hasta el primer ramalazo de intenso dolor que había comenzado a tomar conciencia de lo que sucedía. Pero por mucho que Hermione hubiera recuperado la consciencia, eso no significaba que ahora controlara la situación, nada más lejos de la verdad. Nada más despertar, había podido sentir como su mente había perdido control del cuerpo y se hallaba convertida en algo parecido a una pasajera con asientos de primera fila. Podía ver, oír, sentir todo lo que el animal podía, pero no era capaz de moverse o reaccionar. Estaba atrapada dentro de ese cuerpo controlado por un animal furioso y descontrolado y eso no le hacía nada de gracia. Siempre había sido lo más parecido a una maniática del orden y esa situación era la menos controlada de su vida.

Cuando esos seres habían vuelto a atacarla y a hundir sus dientes en su carne, Hermione había gritado con fuerzas pero había sentido como su voz se perdía antes incluso de brotar de su garganta. Era como estar aislada en una celda insonorizada con un gran ventanal y condenada a sufrir un dolor espantoso. Por mucho que tratara de mover las piernas o simplemente encogerse en una pelota y protegerse, su cuerpo no le obedecía.

Incluso cuando había tratado de advertir al animal que estaba al mando de que el mismo ataque no funcionaría dos veces con esos seres, su voz había sido succionada antes incluso de poder vociferar el aviso. Y ahora que esos dos monstruos la estaban cercando, se daba perfecta cuenta de que estaban tratando de desorientarla para poder atacarla por la espalda. Y a juzgar por los caóticos y poco centrados pensamientos del animal que estaba al mando de su cuerpo… era la única. Tampoco es que pudiera entender muy bien lo que el animal estaba pensando, eran más bien impresiones que le llegaban, pero fuera como fuese, ese animal no estaba prestando atención y eso podía ser mortal para ambos.

Si había algo que la caracterizaba desde luego que era la cabezonería, y no estaba dispuesta a cambiar a esas alturas de la vida. Gritar ya había comprobado que no le serviría de nada, y patalear o tratar de mover cualquier parte de su cuerpo, había mostrado tener el mismo efecto. Ponerse a patalear y a gritar a la vez con todas sus fuerzas también pasó por su cabeza, pero eso también obtuvo el mismo resultado: nada de nada.

Aunque aquello estaba resultando realmente frustrante, por lo menos se había podido desahogar un poco y eso le había permitido pensar con un poco más de claridad. Por desgracia, los erráticos paseos de los otros dos licántropos estaban agitando al animal que controlaba su cuerpo y tarde o temprano iba a cometer una estupidez.

No bien había terminado ese pensamiento cuando su cuerpo se movió con rapidez hacia uno de los lados dejando su espalda perfectamente descubierta para el otro licántropo.

Aterrada al comprender que ese adversario iba a atacar y a volver a causar una dolorosa herida o la muerte, Hermione reaccionó sin pensar y cerrando los ojos trató de girar la cabeza del animal hacia el oponente que estaba a punto de atacar. El efecto fue el mismo que el de un latigazo cervical, pero al menos sirvió para que el animal viera a su enemigo y tras una complicada maniobra que logró apartar esos afilados dientes de la base de su nuca, volviera a cubrirse las espaldas.

A cambio Hermione recibió algo que solo podría describirse como una dolorosa sacudida eléctrica que parecía originarse en alguna parte de su mente, acompañado de un rugido de molestia que resonó en el interior del cráneo.

"Si no te gusta te aguantas. No seas idiota y no tendré que girarte el cuello!" gritó Hermione furiosa y para su sorpresa esta vez su voz fluyó sin problemas. Incluso pudo sentir como el animal recibía las palabras y que no le hacían mucha gracia. "Te acabo de salvar el culo, desagradecido! Si tuvieras más cuidado no habría tenido que hacerlo!"

No estaba segura de si las palabras o si simplemente el sentimiento de reprimenda le llegaban, pero se consideró satisfecha cuando sintió que la cautela invadía los sentidos del animal. A pesar de ello, observó por el rabillo del ojo como el otro licántropo trataba de posicionarse a sus espaldas una vez más.

"A tu espalda!" una vez más su grito resonó claramente y comprobó alucinada como el animal se giraba en esa dirección y gruñía a su oponente. Por qué de repente el animal la oía? Era porque ahora ella también era capaz de notar y comprender lo que él sentía? Y si ese era el caso, porque ahora sí y antes no? Mejor pensarlo luego y aprovechar ahora el momento.

Los adversarios continuaban moviéndose sin parar y una vez más el segundo licántropo, poco a poco, estaba desapareciendo de su visión, de modo que una vez más volvió a tirar de la cabeza del animal tratando de verlo con mayor claridad. La descarga que sintió en esta ocasión resultó ser aún más intensa y seguida de un gruñido más alto y un sentimiento de molestar por parte del animal.

"Muy bien, vale, ya lo entiendo. No te gusta que yo te mueva. Vale! Pues entonces al menos hazme caso y mantén a los dos dentro de tu campo visual!" gritó Hermione ofendida. Así que ese animal la poseía y se adueñaba de su cuerpo, pero ella le molestaba por querer girar la cabeza? Ridículo!

Al notar la confusión en el animal, a Hermione le dieron ganas de golpearse la frente. Algo difícil cuando no tienes manos… o frente.

"Vale, te hablaré facilito… No los pierdas de vista!" volvió a gritar Hermione al ver que una vez más uno de ellos se movía fuera de su ángulo. Esta vez el animal obedeció un poco a regañadientes pero aparte de eso Hermione no sintió más dolor. "Bueno, en ese caso lo haremos así. Tú te mueves y yo pienso. Te parece?"

Parecía que el animal era algo reacio a obedecer sus órdenes y eso la enfureció de nuevo.

"Me haces caso y salimos vivos. No me lo hagas y moriremos seguro. Qué prefieres?" preguntó sarcástica. Me pregunto si puede entender el sarcasmo? O si me está entendiendo en general? Dios, esto es surrealista.

Pareció que finalmente el animal había llegado a la conclusión de que tal vez no era tan mala idea hacer caso a la voz que le había salvado un par de veces.

"Muy bien, lo tomaré como un sí. Vamos allá" se contentó Hermione. Tal vez ahora que al menos controlaba parte de la situación no acabara muerta…no?


Mientras el dialogo entre Hermione y su licántropo se había desarrollado, ninguno de los dos oponentes le había quitado la vista de encima y ahora estaban comenzando a impacientarse. Habían tratado de atacarlo por la espalda, pero en el último instante el lobo de ojos plateados los había descubierto con un par de movimientos bruscos de cabeza. Era algo muy raro. Al principio parecía que la estrategia había funcionado y de repente la cabeza de su oponente había girado como empujada por una cuerda y había frustrado sus planes. Y ahora esos enervantes ojos plateados no les quitaban la vista de encima.

Los ojos del Hermione seguían los movimientos de sus adversarios con cuidadosa suspicacia mientras se fijaban un poco mejor en su aspecto. No fue difícil diferenciarlos ya que mientras que el licántropo que le había mordido el brazo era de color amarillo pajizo, el que había ido a por su pierna era de un color marrón rojizo bastante feo. Ambos parecían haber decidido que dar vueltas a su alrededor mientras gruñían era la mejor forma de intimidarla y quizás encontrar su punto más débil. La pequeña vocecilla en la mente errática del licántropo negro le susurró que estaban tratando de lograr que les diera la espalda y que lo mejor, iba a ser atacar antes de que lo lograran. La mente de un licántropo salvaje no es de las que escuchan a razones y menos a las ordenes de voces en su cabeza, pero esa voz era tan conocida y tan insistente que el licántropo la obedeció sin dudar y se lanzó contra el rojizo apuntando a su pata izquierda.

Al parecer la voz había estado en lo cierto y ninguno de los dos se lo había esperado, de modo que cuando sus potentes mandíbulas se cerraron alrededor de su objetivo, el oscuro licántropo sintió autentica dicha. Si un caimán era capaz de triturar rocas y hundir caribús adultos con la fuerza de sus potentes mandíbulas, los licántropos no se quedaban atrás. Con un sonido que puso los pelos de punta al único ser humano consciente de la sala, las mandíbulas del licántropo negro trituraron todos los huesos de la pata de su oponente. La sangre caliente de su enemigo no tardó en fluir a borbotones en su boca y lejos de desagradarla, le pareció algo realmente exquisito. De no ser porque todos sus instintos estaban centrados en la caza y eliminación de todos los enemigos, posiblemente habría dedicado más tiempo en saborear esa nueva situación en la que se hallaba.

Sin tiempo para considerar esa sangre y lo bien que estaba consiguiendo que se sintiera, se irguió de su forma de cuatro patas a la de dos, aún llevando entre sus fauces la pata del rojizo que fue también levantado del suelo y sujetado con la simple fuerza de sus mandíbulas. Con un par de sacudidas de su cuello que arrancaron auténticos gemidos torturados de la garganta del semi-inconsciente licántropo, Hermione lo soltó sonriente al ver como volaba en dirección opuesta justo a tiempo de interponerse en el camino del licántropo que se había sacudido de la espalda y que volvía a por más. Por desgracia el otro chucho demostró ser realmente veloz y consiguió apartarse a tiempo mientras el cuerpo de su compañero seguía su trayectoria hasta el fondo del almacén donde la pared no pudo detenerlo y acabó aterrizando contra el árbol que había justo afuera.

Sin darle tiempo de reponerse al recién llegado, Hermione saltó sobre él, consiguiendo posicionarse sobre su vulnerable espalda. Desde tan cerca, pudo observar como su pelaje que era de un color marrón oscuro, ya estaba salpicado de sangre. Ese olor tan exquisito a punto estuvo de hacerle perder la cabeza por un momento, pero la voz de su cabeza consiguió volver a centrarlo justo a tiempo. Llevando a cabo el movimiento que la voz de su cabeza le indicaba, agarró cada brazo de aquel chucho con sus zarpas, y posicionando la rodilla contra el centro exacto la espalda del ahora indefenso oponente, se dispuso a tirar con todas sus fuerzas hasta que un doloroso crujido indicó que acababa de descoyuntarlos. Y aunque el aullido proveniente de la garganta de su enemigo fue largo y lastimero, de poco le sirvió cuando Hermione le tomó de un brazo y lo usó para balancearlo como un bate y golpear con él al licántropo que aún estaba a su espalda y que había decidido atacar en ese mismo momento. Con un sonido sordo, ambos cuerpos colisionaron y fueron mandados al fondo del almacén donde el marrón decidió no levantarse.

Había que admitir que el rubito era persistente ya que a pesar del golpe, no tardó mucho en ponerse de pie y volver a lanzarse con un rugido encima de la chica. Sin embargo esta vez Hermione estaba más que preparada para lo que se le venía encima y en vez de esperar a que este impactara contra ella, tomó impulso y se abalanzó sobre él interceptándolo en pleno salto. Cayeron al suelo en un amasijo de patas y garras que volaban de aquí para allá tratando de dominar al contrario. Finalmente la fuerza de recién nacido de Hermione resultó ser mayor de la del experimentado licántropo y con un movimiento que una vez más surgió de alguna parte de su mente, consiguió posicionarse encima y comenzó a golpearlo con sus puños que resonaban como auténticos truenos gracias al eco del lugar. Apenas había conseguido conectar un par de buenos derechazos cuando un nuevo y molesto licántropo se le vino encima como un tren y la apartó de su compañero de manada.

Por lo visto mientras Hermione había estado ocupada con los tres licántropos, el cuarto se había dedicado a observarla y a transformarse en silencio a la espera del mejor momento para atacar. Ese momento había llegado y sin ninguna clase de duda se había abalanzado sobre Hermione y una vez consiguió apartarla de su compañero comenzó la lucha entre ellos. A diferencia de los otros tres adversarios que luchaban utilizando ataques sorpresa y mordiscos calculados, este contrincante luchaba sin un ápice de cabeza y usando solo la fuerza. Era grande, mucho más que los otros y de un color gris claro salpicado por el rojo de la sangre de Hermione que no paraba de brotar de los diferentes cortes y mordiscos que tenía a lo largo de su cuerpo.

Golpe tras golpe tras golpe tras golpe. No importaba lo furiosa que estuviera, no había manera de tumbar a aquella montaña que seguía aguantando todo lo que Hermione le lanzara. Incluso sus garras parecían no ser efectivas contra semejante cantidad de músculos y apenas penetraban en la carne de su oponente. Eso lo convertía en un oponente lento y pocos de sus golpes lograban conectar con alguna parte del cuerpo de Hermione, pero los pocos que conectaban los sentía como cañonazos en su cuerpo. La voz de su cabeza que hasta ahora le había aconsejado, también parecía callada y poco cooperativa aunque aún podía sentir su presencia en algún recóndito rincón. Hasta que de pronto esa silenciosa voz gritó con fuerza sobresaltándolo y haciéndole perder la concentración unos instantes preciosos que le otorgaron otro fuerte golpe por cortesía de su gigantesco rival. El crujido junto al dolor de su lado derecho indicaba que algo se había roto. Tal vez un par de costillas.

Un gruñido de protesta seguido de un par de sacudidas de cabeza volvieron a colocar al licántropo en el juego y esta vez la voz pareció bajar el volumen para volver a susurrar: Su brazo derecho! Cuando golpea con su brazo derecho recoge demasiado el brazo izquierdo. Aquello no tenía ningún sentido para la mente del animal y la voz pareció comprenderlo. Cuando golpee con el brazo derecho agarra su brazo, tira y muerde.

Contento ahora que ya tenía algo que hacer aparte de dejarse golpear, el licántropo hizo exactamente eso. Esperó a que lanzara uno de esos cañonazos con el brazo derecho y ejecutó las órdenes a la perfección. Agarró el brazo derecho, tiró de él y una vez lo tuvo a su altura, mordió con fuerza sorprendiendo de esa manera a su adversario. Este, inmediatamente, lanzó un fuerte golpe con su brazo izquierdo para apartar las fauces que estaban triturando su otro brazo pero para su sorpresa, cuando su brazo izquierdo salió disparado, su adversario giró ligeramente el cuerpo y eso demostró ser suficiente como para que su puño no lo alcanzara. Frenético al comprender que había fallado, no pudo hacer más que mirar como ese demonio de ojos plateados desgarraba parte de su brazo con un simple movimiento de cabeza.

El aullido de su pecho resonó en el vacio del local y ni siquiera vio como la rodilla de su adversario volaba con precisión hacia su estómago que lo obligó a doblarse hacia delante en un vano intento de recobrar el aliento que acababa de escapar de sus pulmones. Y tampoco llegó a ver el puño que se dirigió hacia su hocico formando un perfecto uppercut que logró levantarlo varios metros en el aire para luego dejarlo caer en el suelo pesadamente donde la inconsciencia lo sumió todo en una profunda oscuridad.

Fue entonces, cuando aquella montaña de licántropo aterrizaba sin sentido en el suelo, cuando el licántropo rubito aprovechó lo que creyó que era un despiste por parte de su enemigo para abalanzarse sobre este. No esperaba que ese licántropo que acababa de batirse con el más fuerte de la manada, se diera la vuelta con mucha más rapidez de la que había demostrado hasta el momento y apenas alcanzó a ver el brillo de las garras de su oponente cuando se dirigieron con precisión matemática contra su pecho. La voz dentro de la cabeza del licántropo de ojos plateados había continuado recordándole de que aún quedaba un oponente a su espalda de modo que cuando sus orejas habían captado el ruido de los pasos del rubio oponente acercándose a gran velocidad ya estaba listo para contraatacar. Las garras de su mano derecha ya estaban listas y en posición en el mismo momento en el que se daba la vuelta y tan solo tuvo que modificar unos centímetros la trayectoria de las mismas para golpear justo donde quería.

La voz de su cabeza había sido muy específica de dónde quería que fueran sus garras y a pesar de que no había entendido ni una palabra de: a través de las costillas del lado derecho del pecho, una imagen había aparecido en su mente y hacia allá había guiado su mano con todo el impulso del que había sido capaz. Su mano se hundió con fuerza en el pecho de aquel chucho y no se detuvo hasta que sintió el corazón de su oponente al alcance de la misma. Un ruido de tejido rompiéndose junto al de un chapoteó fue lo único que se oyó en la repentina calma del almacén que detuvo la respiración de todos los presentes. Ante sus ojos se hallaba el licántropo de los ojos plateados con su mano derecha atravesando el pecho del licántropo de color pajizo y sosteniendo entre sus dedos el sangrante y aún palpitante corazón.


Unos breves aplausos rompieron la calma reinante atrayendo hacia ese lugar las miradas de los presentes que aún estaban conscientes. Con un chapoteo que resonó en todo el almacén, el licántropo de ojos plateados extrajo su mano del pecho en el que estaba enterrada aún con el corazón en la mano y dirigió su mirada hacia donde procedía ese ruido. Hasta que Fenryr Greyback no estuvo seguro de tener la atención completa de la mocosa transformada, no terminó de aplaudir.

"Bravo querida, bravo!" alabó Fenryr risueño. "Jamás pensé que fueras a tener el talento de sobrevivir a la pelea, y mucho menos llegar a matar a uno de los míos. Realmente impresionante."

A sus burlonas palabras tan solo llegaron como respuesta el sonido de la pesada respiración de ese licántropo y los gemidos de dolor del resto de la manada diseminada por el almacén. Eso no le impidió continuar hablando.

"Adam siempre fue un blandengue sin mucho espíritu, no me costará mucho encontrarle un sustituto." Murmuró en voz alta Fenryr sin perder la sonrisa. "Pero he de admitir que estoy sorprendido de que hayas podido vencer a Demetri de esa manera. Es decir, no son muchos los que han podido hacerle algo de daño, y llegas tú, un simple novato, y le destrozas el brazo para acto seguido noquearlo. Realmente brillante!"

El rugido de Hermione pareció no registrarse en la mente de ese hombre que seguía narrando los hechos acaecidos con verdadera delicia.

"Y bueno, Khor nunca fue lo que se dice un tipo fuerte, pero siendo uno de los más rápidos de la manada , me imaginaba que tendrías problemas para golpearle y aún así has sido capaz de saltarle encima en plena carrera para luego desencajarle ambos brazos… pura poesía" se continuó deleitando Greyback como si hubiera presenciado una buena comedia. "Pero el ver como lo utilizabas como bate para volver a derribar a Adam… Tienes talento chica, te lo digo yo. Hace falta ser un loco sangriento para reconocer a otro, te lo aseguro. Reconozco que te había subestimado, y por ello voy a hacerte una oferta irrechazable. Es evidente que eres una criatura inferior a mí, a fin de cuentas eres una mujer, pero supongo que servirás como hembra de apareamiento. Únete a mí y trae al mundo a mis cachorros y te permitiré vivir con comodidad. No tendrás que satisfacer al resto de la manada, solo a mí. Del resto ya se encargará la niña cuando finalmente se transforme. Qué me dices?"

Un corazón sangrante disparado hacia su rostro unido a un rugido desafiante fue la única respuesta que recibió por parte del otro licántropo. Eso logró finalmente borrarle la sonrisa de la cara y dio paso a un rostro lleno de locura homicida. Esa puta no solo había reducido a la nada su manada, si no que acababa de rechazar la idea de unirse a él. Eso era inaceptable.

"Te crees muy dura, no? Tan solo por haber ganado un par de escaramuzas con unos cachorros?" se burló Fenryr mientras se quitaba el abrigo largo que llevaba y comenzaba a rasgar la camisa. "Puede que tengas talento, y que no se te dé del todo mal derribar a oponentes más fuertes que tú. Pero yo llevo en este mundo mucho más tiempo del que crees pequeña ilusa. Y ahora voy a demostrarte la diferencia entre un cachorro, y un autentico macho alfa! Y cuando haya acabado de destrozarte todos los huesos del cuerpo y ya no puedas moverte, nos divertiremos juntos. Me aseguraré de que traigas a este mundo mis cachorros. Ya lo verás!"

Apenas las palabras abandonaron sus labios cuando comenzó la transformación. Y a pesar de que la voz interior de la cabeza del licántropo negro le gritaba que atacara antes de que pudiera transformarse, el aura de poder que desprendía le impedía incluso moverse de donde estaba. Era mayor que el impulso de arrodillarse que tanto le había costado vencer al principio. Y tampoco tardó lo suficiente como para tratar de librarse de la compulsión que lo mantenía fijado al suelo, ya que en unos segundos aquella forma humana desapareció para dar paso al monstruo que ocultaba.

Era tan aterrador como las pesadillas de Hermione lo recordaban. Era un ser gigantesco, casi tan alto como el que había derribado poco antes, pero sus patas eran mucho más ligeras y de aspecto veloz. Su cuerpo estaba cubierto de cicatrices que eran visibles debido a la falta de pelo de la criatura. A diferencia de Hermione que estaba cubierta de una mata de pelo y a los otros que también poseían pelo en abundancia, Fenryr demostró poseer un color de piel grisáceo pero poco pelo para cubrirla. Sus ojos seguían siendo tan rojos y aterradores como recordaba y los restos de espuma que se amontonaban en la comisura de la boca, le daban un aspecto rabioso y aún más atemorizador.

Al acabar la transformación, también había acabado la compulsión que evitaba que el cuerpo de Hermione se moviera, y mientras la mente seguía paralizada en el recuerdo del horror vivido, el animal que controlaba sus movimientos lo aprovechó para lanzarse de modo impulsivo a demostrar su superioridad. Como demostración de su falta de sumisión ante ese alfa, el animal en el cuerpo de Hermione atacó inmediatamente y con un puñetazo directo que de haber alcanzado su objetivo estaba seguro habría vencido a ese alfa se abalanzó sobre él.


La mente de Hermione volvió de nuevo a funcionar en el momento en el que sintió que su cuerpo atacaba sin ton ni son a ese adversario claramente superior, y a pesar de que trató de detenerlo a gritos y acto seguido de un tirón en las piernas, no fue suficiente y el animal aprendió por si solo una valiosa lección.

Ese primer golpe sin duda le había servido para reevaluar la situación incluso sin la ayuda de la voz del interior de su cabeza. Ese alfa, no solo había esquivado uno de sus golpes más veloces, si no que había respondido con un simple empujón que lo había mandado volando al otro lado del almacén. Y a pesar de que se había incorporado con una rapidez digna de elogio, no había sido suficiente para esquivar su segundo ataque que había vuelto a derribarlo sin aparente esfuerzo.

Su segunda maniobra había sido tratar de atravesarle el pecho con las garras a pesar de que la voz de su cabeza había tratado de impedirlo, y ahora se estaba arrepintiendo y mucho de no haber hecho caso. A pesar de que el movimiento había sido ejecutado con la misma rapidez que con Adam, su oponente parecía haber estado esperándolo y había reaccionado justo a tiempo para capturar su puño con sus fauces. Y una vez más, un borbotón de sangre había brotado de su brazo a consecuencia de un buen mordisco. Mordisco que ese maldito alfa se negaba a dar por finalizado hasta que le hubiera arrancado la extremidad de la manera más dolorosa posible a pesar de los múltiples golpes que le propició tratando de que se soltara.

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Los golpes y los mordiscos se sucedían a velocidad vertiginosa y por mucho que Harry se esforzara no era capaz de vislumbrar muchos de ellos. Mientras la pelea se desarrollaba Harry no podía apartar los ojos de la macabra escena que estaba presintiendo. Hermione, su dulce y algo cabezota (vale, muy cabezota) hermana estaba transformada en esa enorme y terrorífica criatura que estaba luchando contra esos monstruos sedientos de sangre. Aún no acababa de comprender como diantres había pasado de estar esperando a Hermione en el desguace de siempre a estar en ese almacén abandonado en plena batalla surrealista.

Sabía que la había estado esperando cuando unos tipos muy grandes y muy fuertes habían aparecido. Sin darle tiempo a preguntar lo que pasaba y sin dar ninguna explicación, lo habían golpeado fuertemente una y otra vez hasta que había perdido el conocimiento. Lo siguiente que recordaba era hallarse en lo que parecía ser una cámara frigorífica industrial donde había descubierto el cuerpo medio congelado y febril de Draco. A pesar de que había tratado de despertar a su amigo, este había continuado delirando y murmurando palabras sin sentido y su condición solo había empeorado a medida que el tiempo avanzaba.

Preocupado por lo que podría ocurrir, Harry había vestido al inconsciente Draco con su camisa al darse cuenta de que el chico apenas estaba vestido con un pijama hecho jirones y su tez estaba aún más pálida de lo normal. Había gritado como un poseso y golpeado las puertas de aquella prisión helada como un loco, pero no había recibido respuesta alguna. Y no había sido hasta que los labios de Draco habían comenzado a ponerse morados y los temblores habían aumentado que se había asustado de verdad. Estaba acostumbrado a las llamadas novatadas y bromas pesadas, pero nadie en su sano juicio encerraría a alguien que estaba tan claramente enfermo en esa nevera, y menos si esa persona se trataba de Draco Malfoy. Sin conocimientos de medicina y sin manera de comunicarse con el resto del mundo, Harry había hecho lo primero que se le había ocurrido y se había acurrucado contra el chico medio desnudo en un vano intento de compartir calor corporal. Y durante las siguientes horas había intentado mantener vigilia rezando para que ambos pudieran salir con vida y que los tipos que lo habían traído no hubieran visto a Hermione al llegar al desguace.

No se sabe cuánto tiempo después, dos de los hombres que le habían golpeado habían venido a por ellos y los habían llevado a rastras hasta el almacén dónde habían sido golpeados y en el caso de Harry apuñalados con lo que parecían ser garras. Pero nada de lo que le habían hecho se podía comparar al miedo que había sentido al levantar la vista y ver que Hermione también se encontraba en el almacén. Había sido entonces cuando el mundo se había colocado cabeza abajo y Hermione se había transformado en una criatura enorme y aterradora que acababa de arrancar un corazón con sus propias manos.

Eran demasiadas cosas en muy poco tiempo y su mente aún no parecía poder asimilar que lo que estaba viendo estaba pasando de verdad. Cuando vio que ese monstruo que se había presentado como Fenryr mordía a la criatura en la que se había convertido Hermione en el brazo haciendo brotar la sangre, sintió ganas de vomitar. Quería gritar que la dejaran en paz, que no la hicieran daño, pero su garganta seguía paralizada en el silencio. Sus ojos se llenaron de lagrimas al oír rugir de dolor a ese ser que se alzaba donde Hermione había estado hasta hacía muy poco y finalmente su cerebro llegó a la única conclusión posible. Aunque su hermana/mejor amiga se hubiera transformado en esa criatura, seguía siendo su Hermione y no quería que nadie la hiciera daño. De modo que en el interior de su mente vitoreó a Hermione cuando esta, con un golpe digno de un boxeador profesional, se libró de aquel maldito que estaba masticando su brazo izquierdo.

Pero en ese momento su atención se desvió hacia su derecha dónde un hombre acababa de aparecer. Si su memoria no le fallaba, sus compañeros le habían llamado Khor y a las órdenes de Fenryr se había transformado en un monstruo de color marrón oscuro aunque ahora mismo volvía a tener el aspecto de un ser humano. Estaba prácticamente desnudo y lleno de sangre mientras sus brazos le colgaban inservibles a los lados y le observaba con locura y hambre.

La falta de luz impidió a Harry ver con claridad el rostro de ese hombre, aunque recordaba de cuando le habían golpeado que sus ojos eran fríos y vacios. Era un pequeño consuelo que no pudiera ver ahora esa mirada vacía que tanto malestar le había creado anteriormente instantes antes de recibir el primer golpe. Pero aunque no pudiera verlo bien, había suficiente claridad gracias a la luz de luna llena y las pocas luces que habían sobrevivido para poder confirmar que ese tipo parecía haber perdido la razón.

La confirmación apareció en el mismo instante en el que ese hombre le saltó encima y le ladeó la cabeza para poder morderle la yugular con una fuerza asombrosa teniendo en cuenta de que ambos brazos debían de estar dislocados como poco. Pero a pesar de que su fuerza tampoco podía haber sido mucha, Harry ya había recibido muchos golpes y había perdido mucha sangre y no se veía capaz de resistirse al ataque de ese hombre. De modo que cuando sintió los extremadamente afilados dientes de ese hombre en su cuello, simplemente se resignó a su suerte rezando para que Hermione sobreviviera.

Para su sorpresa, en vez de recibir el mordisco que esperaba, el hombre que tenía encima fue levantado de un tirón y lanzado bastante lejos por una niña que no había visto en su vida.

"Apartare de él" gruñó Luna enseñando los dientes. Mientras todos los demás habían estado pendientes de la pelea, ella se había arrastrado lenta pero inexorablemente hacia donde Harry se hallaba tumbado. Había deducido que los chicos que Khor y Demetri habían traído eran muy importantes para Hermione y no le había costado mucho predecir que tarde o temprano uno de los licántropos heridos los atacaría para recuperar las fuerzas y acelerar la curación gracias a la ingesta de sangre y carne fresca. A juzgar por el olor de enfermedad que desprendía el otro chico, intentarían primero comerse al moreno y por ese motivo se había desplazado hasta allí. Por suerte había llegado justo a tiempo.

"Tú! Como te atreves a tocarme?" rugió Khor levantándose del suelo con dificultad debido a sus brazos inútiles. "Vas a pagarlo caro!"

"Aquí te espero" rugió la chica justo antes de transformar ligeramente su cuerpo. Puede que su licántropo no fuera lo suficientemente maduro como para despertar del todo, pero seguía siendo parte de ella y en las noches de luna llena como esa, era capaz de alterar su cuerpo para hacerlo más fuerte.

Ante los ya no tan atónitos ojos de Harry, esa niña pequeña creció varios centímetros de golpe mientras la cara se transformaba ligeramente y se llenaba de pelo blanco y sus orejas se volvían puntiagudas. Las pupilas adquirieron un color amarillo y se volvieron gatunas lo que le permitía ver mejor en la oscuridad y sus uñas se convirtieron en garras mientras que sus dientes crecían y se afilaban hasta que ya no le cabían en la boca lo cual la obligaba a mantenerla abierta.

Khor pareció sorprendido de que la niña pudiera hacer eso, pero se recuperó inmediatamente y se acercó dispuesto a atacar.

"Que crees que haces defendiendo a ese humano?" preguntó con un rugido mientras daba vueltas a su alrededor. "Cuando Fenryr acabe con esa puta vas a arrepentirte."

"Te lo advierto, déjalo en paz!" repitió Luna comenzando a temblar pensando en lo que su amo le iba a hacer cuando acabara la pelea. "No Luna, las estrellas no mienten. Esta noche es noche de cambio. Protege al humano."

"Que tú me adviertes?" se ofendió Khor enojado. "Te voy a dar una lección aquí y ahora mocosa, prepárate."

La pelea contra el otro licántropo lo había agotado tanto que no tenía fuerzas para volver a transformarse y sus brazos ya no le respondían pero aún contaba con la velocidad de sus piernas. Con una rapidez que Harry casi no pudo ver, Khor se abalanzó sobre Luna dando comienzo a una segunda pelea mientras Fenryr estaba distraído luchando con la abominación de los ojos plateados.

Luna se defendió bastante bien dada la situación pero aún así recibió varios mordiscos que pronto la hicieron sangrar en abundancia. Sus gruñidos y aullidos eran completamente eclipsados por los de la otra pelea, pero aún así Harry casi podía sentirlos. Sabía que muchos de los mordiscos que Luna se estaba llevando eran porque no podía moverse mucho sin dejarle a él desprotegido y se lo agradecía inmensamente.

Por fortuna, Khor estaba realmente agotado y la fuerza de sus golpes había mermado lo suficiente como para que Luna no se diera por vencida. Un golpe aquí, un mordisco allá y Khor comenzó a balancearse mucho. Con un grito salvaje Luna se abalanzó sobre él y tras posicionarse en su espalda lo mordió tan fuerte como pudo. Esa era una maniobra bien conocida por los componentes de la manada y Luna no había tardado mucho en aprenderla gracias a todas las peleas que les había visto disputar. Khor sabía que tendría que rodar para quitársela de encima de modo que se lanzó de espaldas con toda la intención de aplastarla bajo su peso cuando la chica lo sorprendió. En vez de continuar en su espalda, se apoyó en sus hombros y en un alarde de fuerza se impulsó hasta hallarse verticalmente encima de Khor. De modo que cuando Khor se desplomó ella ya no estaba debajo y aprovechando la vulnerable posición en la que se hallaba, aterrizó con las rodillas sobre su esternón rompiéndolo y dejando fuera de combate al hombre.

"Chica, estás bien?" preguntó Harry en un susurro y sin fuerzas para hablar más alto. Cada vez le costaba más respirar y estaba comenzando a tener mucho sueño, pero quería saber si esa niña estaba bien.

"Estoy bien" aseguró Luna mientras se acercaba a la pared para volver a encajarse el hombro que se le había salido al hacer esa maniobra tan arriesgada. No había estado segura de que sus brazos aguantaran toda esa presión, pero se había tenido que arriesgar. "Estás bien?"

"Estoy muy cansado" admitió Harry luchando por mantener los ojos abiertos.

"No te puedes dormir. Tienes que seguir despierto." Se alarmó Luna captando los trabajosos esfuerzos de aquel chico por seguir respirando. Se quitó la chaqueta que llevaba y la presionó contra una de las heridas más profundas del abdomen de Harry. "Presiona, los nargles dicen que hay que detener la hemorragia."

"Vale" aceptó Harry sin plantearse de qué diantres estaba hablando esa chica. " Yo presiono, pero necesito tu ayuda. Tienes que encontrar a Draco."

"El otro chico?" dedujo Luna más calmada al ver que Harry no se dormía.

"Tienes que traerlo, por favor. Está muy enfermo" suplicó Harry apretando los dientes.

"Vale, tú espera aquí, y presiona." Ordenó Luna mientras se incorporaba y localizaba al otro chico por el olor. Sería más fácil protegerlos si estuvieran en el mismo lugar.

Decidida y con un rumbo claro en mente Luna se dirigió con cautela hasta el otro chico cuando un rugido especialmente sonoro hizo temblar las paredes del almacén y desvió las miradas hacia la pelea que aún se desarrollaba en el lugar.


Tras varios intentos fallidos, el impacto de un puño de Hermione había sido suficiente para apartar de si los malditos dientes de su oponente que habían colisionado con su cuerpo más veces de las que le hubiera gustado, pero no lo suficiente como para quitárselo de encima de una vez por todas. No habían pasado más de un par de segundos cuando volvió a tener de nuevo encima a Greyback. Daba igual toda la rabia que sintiera o la fuerza que pusiera tras cada uno de sus golpes, ese maldito seguía esquivando y golpeándola sin descanso y el dolor y el cansancio habían comenzado a hacer mella. Era como darse de bruces contra la pared y eso lo estaba pagando caro. Su brazo izquierdo estaba poco menos que inservible, su cuerpo estaba dolorido y lleno de cortes y mordiscos, y no era descabellado pensar que más de un hueso estaba roto, y que todo eso la ralentizaban más de lo que podía permitirse. Lo peor que era que podía sentir en la mirada de ese licántropo, cada una de las carcajadas despectivas de Fenryr que se mofaban de sus esfuerzos por ganar. Ese maldito alfa sabía que era el más fuerte y rápido de los dos y estaba disfrutando cada momento de esa agonía que estaba produciendo.

Su desesperación crecía por momentos, y a pesar de que su voz interior no hacía más que sugerirle maneras de esquivar algunos golpes, también parecía estar quedándose sin ideas. Por cada golpe que era capaz de esquivar, ya había recibido al menos cuatro y no estaba seguro de cuanto más podría aguantar esa paliza. Había intentado todo lo que la voz le había sugerido, pero nada de eso había servido con ese rival que esquivaba rápido y golpeaba fuerte.

Ni siquiera necesitaba que la voz le dijera que sus propios movimientos eran cada vez más lentos y que cada vez estaba esquivando menos golpes. Sus cada vez más rotos huesos eran una prueba más que fiable.

Y no es hasta que uno siente la más competa y absoluta desesperación que las ideas más ridículas y estúpidas son planteadas.

En este caso… no resultó de otro modo.

Uno de los más recientes golpes propinados por ese alfa había logrado hacer una buena brecha encima del ojo derecho que había hecho manar la sangre de manera inmediata dificultando su visión. Y fue entonces cuando de repente a su mente vinieron unas imágenes con una estrategia arriesgada que no tuvo más remedio que poner en práctica.

Con la mano izquierda empujó al licántropo gris hasta que este se separó y acto seguido con un salto digno de medalla de oro en las olimpiadas, se abalanzó con el puño derecho extendido y preparado para golpear la cara de su oponente. Su oponente pareció sorprenderse de ese movimiento pero no duró más que un instante ya que a pesar de estar desestabilizado debido al empujón que había recibido, se las ingenió para arrodillarse en el suelo para ganar más apoyo y de esa manera detener el cuerpo que se le venía encima. Con la mano izquierda apoyada en el suelo detrás de él y con la derecha apoyada en el pecho de Hermione había conseguido detener en seco el salto de la chica. Y sin el impulso extra del salto, el brazo de Hermione descendió más lento de lo calculado y los ojos de su oponente brillaron con maldad al atrapar ese mismo brazo entre sus fauces una vez más. Parecía que ese iba a ser el final de la batalla ya que incluso Harry había deducido que el siguiente movimiento de aquel monstruo iba a ser arrancarle el brazo a la chica. Y sin embargo, con lo que aquel monstruo no contó fue con que la mueca de dolor de Hermione mutara a la sonrisa lobuna equivalente a… te pille!

Aún detenida en el aire Hermione utilizó su fuerza bruta para arrastrar el brazo que aún estaba dentro de la boca de su oponente hacia la derecha desequilibrando de esta manera la cabeza y el cuerpo del monstruo. Y en el mismo momento en el que ambos se precipitaban hacia el suelo, la chica hizo acopio de todas las fuerzas que le quedaban para descargar su puño izquierdo con todas sus fuerzas contra la rótula de la rodilla aún flexionada de su oponente. La delicada articulación se desintegró bajo la fuerza de aquel soberbio puñetazo derrumbando del todo a aquel maldito que tantos problemas le había dado. Con el inmenso dolor que lo recorría en ese momento, Greyback ni siquiera se dio cuenta de que había aflojado el mordisco del brazo y Hermione lo aprovechó para tirar de la parte de arriba de la boca hacia arriba mientras colocaba la mano izquierda en posición para tirar de la parte de debajo de la mandíbula hacia abajo.

Fenryr Greyback descubrió horrorizado lo que iba a pasar demasiado tarde como para hacer algo al respecto. Con un último y titánico esfuerzo, Hermione finalmente destrozó la mandíbula de su oponente quedándose con la parte de debajo de la mandíbula en una mano y el resto del licántropo en la otra.

Saber que acababa de vencer a un alfa provocó en el animal una fuerte descarga de poder. No se arrodillaba ante nadie y nadie era su dueño. Con un aullido de felicidad que anunciaba su victoria, el licántropo alzó la mano que aún sujetaba el cuerpo inerte de Fenryr y sonrió salvajemente cuando la sangre que manaba de él comenzó a escurrirse por su brazo hasta su rostro. Olía divinamente y con el hambre que tenía, no le fue difícil decidir empezar a beber directamente del cuello de su presa. La sangre fluyó espesa y calentita y se deslizó por su garganta con un sabor francamente delicioso y reconfortante, llenando de nuevo de energía su cansado y maltrecho cuerpo.

Concentrado como estaba en su alimentación, solo percibió los otros licántropos cuando advirtió movimiento por el rabillo del ojo y eso lo enfureció. Acaso los que aún quedaban en pie querían adueñarse de su merecida presa? No lo iba a permitir.

Dos licántropos en forma humana se hallaban a una prudente distancia de su posición mirando horrorizados lo que quedaba de su alfa. Fenryr Greyback siempre había sido un malnacido sádico y violento que se divertía obligándolos a mostrar sumisión a base de golpes y mordiscos. Era su manera de recordarles que era mucho más poderoso que ellos y eso les había instaurado en el interior un miedo aterrador hacia su líder y una gran dosis de respeto por sus habilidades. Pero ahora ante los desorbitados ojos de Demetri y Jave, el licántropo recién despertado no solo había ganado el enfrentamiento si no que ahora estaba consumiendo la sangre de su líder como si nada.

Cuando los inquietantes ojos de esa criatura se fijaron en ellos, ambos hombres quedaron paralizados por el terror más absoluto. Esa bestia los había vencido aún cuando habían atacado en manada y sin haber consumido ni un ápice de sangre. Ahora que la sangre de su alfa corría por sus venas, no estaban seguros de lo que iba a suceder, pero ninguno de los dos quería acabar como Fenryr o Adam o el pobre Jack que aún permanecía en el suelo con la garganta abierta. Esa noche habían perdido a casi toda la manada y aunque su vínculo hubiera sido basado en la necesidad y no en el cariño, no resultaba fácil perder a la manada.

Un gruñido de advertencia salió del hocico del licántropo que los observaba y que ambos comprendieron. Sin moverse un ápice, ambos esperaron a que ese animal diera el primer paso. Tenía la cabeza ligeramente ladeada como si estuviera tratando de escuchar algo que ninguno de los otros dos licántropos podía oír. Ambos estaban heridos y agotados y a pesar de que les habría encantado huir de allí, ambos estaban condenados al fracaso debido a las heridas de sus piernas. La pierna de Jave ya había dejado de sangrar y su curación acelerada la mantenía entera, pero sin sangre que consumir no había esperanzas de una recuperación total en un futuro próximo. Demetri también se hallaba en un dilema parecido ya que a pesar de que sus piernas estaban bien, podía notar el dolor de sus pulmones que no se regenerarían en un buen tiempo. Además, ninguno de los dos se veía con fuerzas para transformarse y en su forma humana jamás lograrían correr más rápido que su adversario Ambos estaban bien jodidos.

Por su parte, el licántropo de ojos plateados mantenía una conversación en la cabeza con la voz de antes. Los dos hombres que tenía delante eran sus enemigos y debían morir, pero al animal no le hacía mucha ilusión cazar unas presas tan indefensas. Acaso no podía dejarles huir para que se recuperaran y cuando volvieran a estar fuertes atacar? La voz no parecía estar precisamente de acuerdo con su razonamiento si los gritos que resonaban en su cráneo eran una indicación fiable.

Pero toda decisión posible desapareció con la recuperación del sentido del tercer licántropo. Khor se despertó furioso por la osadía de esa mocosa y hambriento de sangre a más no poder, de modo que con un grito de ira y sin pararse a observar sus alrededores, saltó sobre el cuerpo cada vez más inerte de Harry dispuesto finalmente a deleitarse con la sangre del humano. Y ese brusco movimiento fue precisamente el detonante de la calma reinante. Cuando a sus espaldas sonó el rugido de la bestia, Khor no registró en su mente que fuera dirigido a él, pero cuando unas garras llenas de sangre agarraron su cabeza entre ellas y el aliento cálido con olor a sangre bañó su nuca, Khor tuvo un instante para comprender que el fin había llegado. Con un movimiento fluido que casi resultaba delicado, el licántropo partió el cuello de aquel gusano que se había atrevido a tratar de quitarle una de sus presas que tan bien olía.

El sonido de una puerta de coche que se cierra junto a un motor en marcha hicieron que girara la cabeza justo a tiempo para ver el todoterreno que huía de allí rápidamente a través del bosque. Un segundo vistazo al almacén le confirmó que sus dos enemigos habían huido en cuanto había desviado su interés hacia el gusano que ahora se hallaba inerte en sus manos. Desde luego, podría haberlos perseguido y haberles dado caza, pero el animal ahora estaba más centrado en el olor tan delicioso que fluía del chico tumbado en el suelo que de los adversarios abatidos que huían aterrados.

Con un par de pasos, se colocó a la altura de aquel humano que tan bien olía y se dispuso a consumir la sangre que le quedara en el cuerpo cuando un grito resonó en el vacío del almacén.

"No lo hagas!" Luna aterrada había presenciado como su alfa era vencido y como el licántropo responsable acababa con un miembro más de su manada, y estaba aterrada, pero Hermione le había parecido una buena persona y no se había reído de ella como hacía todo el mundo. Sabía que una vez que el sol asomara por el horizonte, la chica iba a querer morir si hacía algo a esos chicos que sin duda tanto le importaban y aunque estaba muy asustada, Luna se lo iba a impedir. "Es tu amigo."

Aquellos ojos inquietantes se fijaron en los suyos y Luna tragó pesadamente mientras una fina capa de sudor frío aparecía sobre su piel. Aún tenía agarrado al segundo chico, cuya temperatura seguía elevada y cuyo corazón había comenzado a latir de forma errática. No eran buenas señales y Luna temía que muriera en poco tiempo. El rugido del otro licántropo la devolvió a la realidad y asustada levantó la mano que tenía libre en un claro síntoma de no agresión.

"No quiero quitarte a tu presa" comenzó Luna. Había pasado mucho tiempo entre licántropos y sabía más o menos lo que estaba pasando por su mente. "Pero no es tu presa. Es tu amigo Harry."

Con un brusco movimiento de cabeza, el licántropo trató de acallar la voz que se había vuelto mucho más alta en su mente y la sensación de alarma que había producido ese nombre. Esa clase de sentimientos lo confundían y no le gustaba estar confuso. Ese humano era una presa que estaba sangrando y él era un gran cazador. No había nada que confuso sobre esa situación. Con eso decidido comenzó de nuevo su camino hacia la garganta del chico cuando un tirón en su cuello lo volvió a detener.

"No lo hagas!" gritó esta vez Hermione desde el interior de aquel animal. "Es Harry, no lo puedes matar."

Pero ya podía sentir como el animal seguía confuso por sus palabras. El era un cazador, y el humano era una presa. Por qué tenía que importarle lo que le pasara? Ese humano era insignificante para él.

"No lo es. Harry es bueno, y le quiero. Es mi hermano!" gritó desesperada y horrorizada Hermione al comprender que no tenía fuerzas para volver a detener al animal. Había tirado de su cuello la primera vez en un intento de pararlo, pero la descarga que había derivado de esa acción la había dejado agotada, y no se veía con fuerzas para detenerlo una segunda vez.

No obstante la última palabra de su voz detuvo en seco al animal que había vuelto a iniciar el viaje hacia la yugular del humano. Hermano? Ese débil humano era hermano suyo? De la misma camada?

"No. No somos de la misma camada" comenzó a explicar Hermione mientras se devanaba los sesos tratando de hallar la manera de hacérselo entender. "Es mi… hermano de manada!"

Manada? Un humano tan débil formaba parte de su manada? Lo cierto era que sus instintos le decían que ese chico era importante para una parte de él, y la voz de su cabeza parecía decidida en ello. La voz le había ayudado a terminar con sus enemigos y no había puesto reparos a que bebiera del alfa que había vencido. Y además, en el fondo, él también deseaba una manada, a fin de cuentas, su naturaleza era la de vivir en manada y un licántropo solitario no solía durar mucho. De acuerdo entonces, ese humano (por débil que fuera) era parte de su manada. Pero estaba muriendo lentamente ante sus ojos y eso era un problema. Que podía hacer? Su voz interior tampoco parecía tener respuestas, de modo que centró su atención en la criatura que había detenido su avance la primera vez. Esa chica olía a licántropo aunque no parecía que aún hubiera despertado del todo. Era un cachorro, decidió.

Pero que era aquel cuerpo enfermizo que sujetaba en su cintura y que apenas podía respirar? Draco! Gritó la voz de su cabeza con angustia y una vez más el termino de hermano de manada fue otorgado al chico. Su manada no parecía precisamente sana en ese momento, musitó sorprendido el licántropo. Pero su voz interior no le dejó llegar mucho más lejos con ese pensamiento y le apremió a encontrar la manera de salvarlos.

Luna observó atónita como aquella enorme criatura se detenía a varios centímetros de la yugular de Harry para luego volver a depositarlo con delicadeza en el suelo sin aparentar tener problemas para resistirse a su sangre. Después esos ojos volvieron a ella y pudo leer la pregunta en aquellos orbes sin problema.

"No pasarán de esta noche, ninguno lo hará." Comenzó Luna, y volvió a temblar al ver la ira en aquellos ojos. Respuesta equivocada. "Tienes que morderlos. El gen licántropo puede salvarlos."

Hermione observó aterrada las palabras de Luna. No era tan sencillo, ella había descubierto esa misma noche lo que era, y todo su mundo se había desmoronado. No podía condenar a sus dos hermanos a esa vida que ahora le esperaba. No los convertiría en monstruos sangrientos y sedientos de sangre. No lo haría!

Pero entonces, la alternativa era dejarlos morir. Ambos estaban en muy mal estado, Harry estaba desangrándose poco a poco a pesar de la prenda que estaba usando para taponar una de las heridas y Draco olía a enfermedad y a muerte y eso la asustó muchísimo. Que debía hacer? Que debía elegir? Podía de verdad condenarlos a una vida así? Una última mirada a los chicos le dio la respuesta. Decidió volver a ser egoísta, porque sin ellos estaría sola en ese mundo cruel y no lo quería. De modo que lo haría. Su animal interior rugió de alegría con la decisión, por lo visto a él tampoco le apetecía estar solo. Ahora solo quedaba una pequeña duda… como se hacía?

Su mirada volvió a dirigirse a Luna y esta pareció comprender al vuelo lo que pedía.

"Tienes que morderlos con cuidado, de lo contrario podrías triturarlos con las mandíbulas. Tienes que beber lo suficiente como para que su sangre forme parte de ti, y luego tienes que darle a beber de tu sangre. Es un ritual tan antiguo como el tiempo." Explicó Luna maravillada ante el auto control que tenía ese licántropo. Nunca había oído hablar de un recién despertado que fuera tan coherente. "Pero ten cuidado, no debes beber mucha sangre, o morirán desangrados."

Una nueva sorpresa le aguardaba a Luna al ver con sus propios ojos, como los ojos del otro licántropo se transformaban. El color plateado que hasta ahora había invadido la totalidad de los ojos de la criatura, se contrajo hasta que quedó concentrado en unas grandes y redondas pupilas que asemejaban más a lo que estaba acostumbrada a ver. Esos nuevos ojos denotaban inteligencia y mucha cautela lo que le llevó a tratar de imaginar que era lo que pasaba por la mente de Hermione en ese momento.

Pero su atención volvió a centrarse en Harry que aún estaba consciente y que parecía estar sonriendo al licántropo que tenía encima. Pareció susurrar algo que los oídos de Luna no alcanzaron a escuchar y acto seguido vio como los dientes de Hermione se hundían en su carne haciendo brotar la sangre que procedió a beber. La falta de quejidos por parte de Harry indicó que ya se había desmayado y Luna no apartó los ojos de encima para asegurarse de que no bebiera demasiado. Cuando concluyó que ya era suficiente, se lo comunicó a Hermione y para su sorpresa, la criatura cesó inmediatamente de beber y se apartó un poco. Con una garra realmente afilada, Hermione se hizo un corte en el antebrazo y acercó la herida sangrante a los labios resecos de Harry obligándolo a tragar.

Cuando tuvo la aprobación del cachorro de que lo había hecho bien, Hermione se dirigió al otro chico que estaba sin sentido y delirando en sueños.

"Su salud es muy frágil. Pero he oído de licántropos que estaban peor cuando los cambiaron." Mencionó Luna una vez más demostrando una percepción impresionante.

El licántropo pareció asentir con la cabeza y procedió a morder y beber del chico enfermo con cuidado de no dañarlo con sus garras al posicionarlo. Una vez su sangre invadió sus sentidos casi estuvo a punto de escupirla por el sabor amargo que tenía, pero se obligó a continuar bebiendo hasta que el cachorro le dio el alto. Acto seguido, aprovechó el corte que aún no se había cerrado de su antebrazo y le dio a beber la cantidad que la otra chica consideró suficiente. Finalmente lo depositó a él también en el suelo y volvió a mirar al cachorro.

"Ahora? Ahora esperamos" murmuró Luna mientras se sentaba en el suelo cerca de los chicos."Esperamos y rezamos para no haber llegado tarde."

"Y hasta aquí por hoy. Vaya, este capítulo se me ha acabado alargando mucho más de lo que creía, cada vez que creía que estaba cerca de acabar, se hacía un poco más largo. Pero en fin, ya está acabado y espero que os haya gustado. En el próximo capítulo sabremos si alguien sobrevive así como la historia de cómo Luna acabó allí. Asimismo llegará el día de la feria y Fleur… bueno, para saberlo tendréis que esperar y leerlo."

"Muchas gracias por haberlo leído y como siempre todos los comentarios/desvaríos serán bien recibidos ya sean buenos o malos (las amenazas y las sugerencias/demandas de suicidio hacia mi persona serán recibidas solo que no tan bien como el resto). No sé cuando publicaré el próximo capítulo pero trataré de que sea lo antes posible . Gracias por leer el capítulo y hasta la próxima. Paz y amor".