Nunca me había percatado de lo corto que quedo este capítulo, pero bueno xD

By Iris

CAP 7: UNA NOCHE FUERA.

Los dos caballos se detienen y una mujer desciende y se acerca a la reja frente a ellos. Rapa mira a su abuela mientras abre la cerca de su casa. La mujer quita el candado y abre las dos partes del portón. Hace que Lautaro avance y el más pequeño lo sigue hasta el interior.

Bájate y ve a ayudarme –Le dice la señora al tiempo que desata las cuerdas y toma el equipaje, entra a la casa rápidamente y cierra la puerta antes de que Lipi logre entrar.

Ah~ –La niña deja escapar un suspiro y mira la perspectiva de la granja- Bueno… no está tan mal –Pasa una de sus piernas por arriba del caballo y baja al suelo.

Escucha un ruido desagradable y mira hacia abajo- ¡Ugh! –Pone una expresión de asco y mira a su perro- Más vale que no sea tuyo…

¡Ah! N-No deberíamos estar aquí… Miguel se enojara… ¡Y se desquitara conmigo! ¡No! ¡No puedo regresar a la mazmorra! ¡Wuahh! No quiero escuchar a esa llama otra vez ¡No resistiré su risa sádica!... ¡Ah! No~… "Snif"… no –Fernanda se lamentaba de la desdicha que aún no era seguro sufriría, al tiempo que un chico llamado Rodrigo y otro de nombre Efraín la llevaban del brazo.

¡Banzai! –Un chico despeinado con unos raros ojos casi amarillos se subió a la espalda de otro con el pelo negro y expresión enojada.

¡Déjame idiota! –Obligado comenzó a avanzar hacia el recinto frente a ellos, era una construcción de dos pisos pero solo la planta baja parecía utilizarse, por las ventanas se veían las luces de colores y la música del lugar se escuchaba aun estando afuera.

¿Y esto es…? –Manuel miro hacia arriba y vio tres sombras bajando desde el cielo y entrando al recinto.

¡Vamos! ¡Wow!... Un pequeño escondite –Vene María lo tomo del brazo. El chico tembló por una ventisca que les llego de pronto-… debiste abrigarte más –Comento después de mirarlo extrañada.

Él está bien –Martin llegó por el costado y jalo a Manuel por el gorro de su chaqueta.

¡No hagas eso weon! ¡! –Manu fue tropezándose con las piedras todo el camino hasta llegar frente a la puerta donde Martin por fin lo soltó.

Dejá de alegar queres… -El castaño lo miro con odio- Uhm, no me des razones…. –Los chicos comenzaron a entrar al edificio hasta que Manu se hubo quedado solo afuera, miro a su alrededor, todo el terreno estaba oscuro y sin nadie a kilómetros. Sintió la música retumbando en su oído y miro la puerta- …. Ah~ -Entro arrastrando los pies "Jamás me había emocionado tan poco la idea de una fiesta…".

Con lo que se encontró no era una imagen muy diferente a una disco normal, la gente bailaba al centro de la habitación, con los DJ's en sus plataformas y las luces colgando del techo iluminando distintas partes de la sala. Pero algo había que hacia ese lugar tenebroso.

Avanzo rodeando la mayor aglomeración buscando alguna cara conocida. En medio de la pista pudo ver a sus compañeros de vivienda. Pedro le hizo una señal para que se acercara y él no muy convencido comenzó a hacerse paso entre los demás.

Estaba a unos metros de llegar cuando una chica lo atrajo hacia ella y comenzó a bailarle coquetamente. Manuel se avergonzó pero lentamente fue siguiéndole el juego después de unos segundos, hasta que recordó por qué ese lugar le daba nervios. Se apartó un poco de la chica pero ni siquiera pudo dar un paso hacia los demás debido a que otra mujer lo atrapo por detrás y la muchacha de antes aprovecho y le corto el camino por delante.

En otra ocasión estaría feliz que dos chicas le coquetearan de ese modo, pero ahora estaba asustado porque no lo sentía así, era como si lo estuvieran acechando.

Eh, mirá que suerte tiene el pibe –Le comento Sebastián al otro rubio del grupo. Martin busco a Manuel por la habitación y cuando lo encontró la expresión del joven lo desconcertó.

Ehm, chicas… no es en mala pero… ugh…. –Las muchachas se apegaban a Manuel de tal forma que lo espantaban. Las dos entonces lo rodearon con sus brazos, la de atrás comenzó a frotar el cuello de Manuel con su boca y la de enfrente se acercó a su oído.

¿Qué hace un humano aquí? –El cuerpo del chileno se petrifico.

Eh… no… yo no soy… -Los dientes de la muchacha recorrieron su cuello y un escalofríos lo hizo reaccionar. Trato de alejar a las chicas pero estas se aferraron a él con fuerza y mostraron sus colmillos- ¡Déjenme!

¡Se acabó el juego pendejas! –Dos manos pálidas sujetaron a las jóvenes de los brazos y las lanzaron lejos de Manuel.

La gente que estaba cerca se quedó mirando la escena y a las chicas levantarse. Manu salió de su trance cuando la espalda de Martin se puso frente a él y una mano tomo la suya.

Las muchachas pronto se levantaron y mirando con ira a los dos chicos los señalaron.

¡Humano! –Gritaron sobrepasando el volumen de la música que pronto paro de sonar. Los bailes cesaron y ahora todos miraban hacia el centro de la sala.

Ahora que todos se concentraban pudieron sentir el olor que desprendía Manuel e instantáneamente sacaron a relucir sus afilados colmillos.

Martin miraba fieramente a todos los presentes sosteniendo al castaño con fuerza. Y para su mayor tranquilidad los demás sumados a Fernanda y su grupo se unieron a él cubriéndole la espalda.

¿Por qué no nos dan al chico? –Sugirió uno de los DJ's por medio de su micrófono.

Los chicos rugieron y mostraron sus colmillos cerrando más el círculo alrededor de Manuel. Martín atrajo más al chileno y este quedó pegado a su espalda.

Uhm ¿Esto está mal, no? –Susurro Manu atrás del rubio- ¿Vos que crees? –Murmuro este con un tono molesto.

¡Bang!

Un solitario disparo se escuchó y luego un tiroteo trizó todas las ventanas provocando la histeria dentro del edificio.

¡Vamos! –Martin junto con los demás se inclinaron para rehuir las balas que pasaban sobre sus cabezas y se dirigieron hacia la parte trasera. El chico pálido iba cubriendo a Manuel con su cuerpo esquivando los disparos y a los otros vampiros que también trataban de huir. Los cuerpos de algunos retorciéndose en el piso les cortaban el paso pero pudieron llegaron a la puerta de atrás y se internaron más en el edificio.

El pasillo al que llegaron estaba a oscuras así que caminaron apoyándose en las paredes. Martin jalaba a Manuel de la mano al frente de todos casi corriendo. Iban tropezándose con las baldosas levantadas pero al final llegaron a otra puerta que el rubio echó abajo. Salieron del edificio y echaron a correr hacia el bosque escuchando los disparos que aún no cesaban.

En cuanto Martin entro junto con Manuel se volteó para asegurarse que no faltaba nadie. Los conto y al ver que ya todos se dirigían al bosque volvió a coger la mano de Manu y siguió internándose.

Uno de los últimos en salir fue Pedro, junto con otros vampiros que también escaparon por ahí. Mientras corrían escucharon los disparos cesar y seguido una lluvia de esas balas les comenzó a caer encima. Pedro apresuro su marcha y esquivando todos los proyectiles entro al bosque. Se ocultó en unos matorrales y comenzó a frotar sus piernas.

¡Chinga'o! –Susurro y luego se congelo en su lugar al sentir unos pasos cerca de él. Se las arregló para mirar a través de los arbustos y sus ojos se abrieron al comprobar que era de quien huía. La luz de la luna lo dejaba ver al joven que llevaba el arma. Era un chico de unos veinte años, rubio y con ojos azules detrás de unos lentes. Apuntaba al frente con esa monstruosidad de pistola que tenía hasta que disparo y se escuchó un alarido que lo hizo sonreír con satisfacción.

Pedro lo observo con odio hasta que el joven se fue sin descubrirlo. Gravo en su mente la cara del sujeto de tal manera que cerraba los ojos y lo veía- Ya nos veremos otra vez… -Murmuro y luego echó a andar hacia el interior del bosque.

Escuchen bien, nada de esto a Miguel ¿De acuerdo? –Dijo Martín por milésima vez- Sí… -Respondieron todos al unísono.

Ya hay dicho eso chorrocientas veces weon, cállate –Le comento Manuel que iba a su lado.

¡Vos cállate! ¡Te salve la vida! Tenme algo de respeto –Chilló Martin- Era tu obligación –Comento el chico sin mirarlo.

¡Ash! No se puede con vos che –El rubio frunció un poco el ceño.

… y… ya estamo' llegando a la casa weon… -Dijo de pronto captando la vista de Martin.

¿Y eso a qué va? –Manu dirigió su vista hacia abajo algo molesto.

Ya me podi soltar gil –Martin miro sus manos, todavía tenía sus dedos entrelazados con los del joven.

… ¡Ah! –El rubio lo soltó y se alejó un tanto del castaño. Recorrieron el camino de tierra y entraron a la casa sigilosamente.

No veo ni una wea… -Susurro Manu- ¡Ah! No me pises… yo no te pise boluda… ¿Itzel eres tú?... no, no ¡No!... "¡Pam!"…¡Conchesumadre! ¡Ay! ¡Puta que son giles! ¡Quítate de encima!

De pronto se prende la luz del pasillo y se puede distinguir a todos menos a Sebastián en el piso. Los chicos miraron hacia el frente y se quedaron petrificados ante la vista de Miguel.

¿Dónde estaban? –Pregunto seco mirándolos con ojos tenebrosos. Sus subordinados se levantaron y se sacudieron las ropas.

P-Pues… nosotros… Jeje estábamos en… esto… -Los chicos se callaron al escuchar unos pasos atrás de ellos, se voltearon y vieron a Julio que abrió sus ojos como platos al percatarse que detrás de ellos estaba Migue.

… ¿Julio? –Miguel estaba sorprendido y molesto ¿Qué se creían todos ellos llegando a esas horas?

Eh… eh… -Julio tartamudeo unos segundos hasta que volvió a su cara normal de fastidio- Miguel, eres difícil de localizar, fui a buscarte en cuanto los vi salir pero nunca pude ubicarte… pero bueno, ya están aquí –Coloco sus manos atrás de su cabeza y desapareció por un pasillo paralelo.

… -Los otros se quedaron perplejos por lo rápido de la explicación y que se haya ido sin más. Miguel parpadeo un par de veces y luego sacudió su cabeza y avanzo hacia los chicos que se quedaron.

Ahora sí ¿Dónde fueron manada de brutos?

¡¿Nos vas a regañar a nosotros? ¡Andá a preguntarle a Julio dónde se metió todo el día! –Le reclamo Martín. Miguel hizo caso omiso de él y extrañamente se acercó a Pedro. El chico se quedó quieto en su puesto mirándolo a los ojos fijamente. El más bajo estiro su mano y de bajo el cuello de la camisa de Pedro saco una hoja.

¿Por qué fueron al bosque? Si se puede saber, claro… -Dijo sarcástico sonriendo de lado.

… a caminar –Respondió por reflejo dejando en claro que no fue así.

… -Migue los observo con ojos penetrantes hasta que bajo los hombros y se acarició la cien algo fastidiado- … Mañana me encargare de ustedes… ah, Seba y María los necesito temprano… ¡Ash! –Se fue maldiciendo por el pasillo- ¡Malditas aspirinas que no sirven para nada!

Hubo un silencio momentáneo hasta que Manuel se aburrió de él.

¿Y a ese qué le pasa? –Los demás se destensaron al escuchar una voz que no fuera la de Miguel.

El pelotudo debe haberse quedado al sol –Comenzaron a moverse y cada uno se fue a su habitación.

Ah~ -Manu cubrió su boca con su mano mientras bostezaba.

¿Qué te pasa? –Martin atropello sus palabras.

Tengo sueño po' weon –Por el bostezo alargo sus palabras y al terminar sacudió su cabeza intentando mantener sus ojos abiertos.

Pero si vos ya no necesitás dormir boludo, dejá de hacer teatro… -Martin empujo con su dedo índice el hombro de Manuel y para sorpresa de ambos el castaño perdió el equilibrio y se fue contra la pared. El rubio lo tomo del brazo y lo levanto.

Sos extraño pibe –Miro los ojos somnolientos de Manuel y se convenció que el chico no fingía. Paso el brazo del joven detrás de su cuello y lo ayudo a llegar a su habitación, llegaron frente a la cama y el rubio dejo caer al otro sobre ella. Instantáneamente Manuel abrazo su almohada y se colocó en posición fetal.

¡Sácate los zapatos che! –Manuel respondió con un inentendible murmullo- ¡Ash! –Martin tomo sus pies y le quito las zapatillas- ¡Uhm! –El chico soltó un gemido y junto más sus piernas al pecho. El rubio entonces se lo quedó mirando, podía escuchar su respiración y veía su pecho expandirse y contraerse. Lentamente se acercó a él, se recostó a su lado y con cuidado lo volteo sin despertarlo. Tomo sus manos y las alejo de su pecho para dar paso a su propio cuerpo, pego su cabeza al tórax de Manuel y espero, escuchaba los suspiros de su respirar y su cabeza se movía junto al pecho de este.

Espero varios minutos hasta que solo se quedó ahí por la tranquilidad que le daba el cuerpo del chileno y su respiración.

Luego de unas horas volvió a abrir los ojos y miro hacia arriba, la cara de Manuel estaba tranquila y seguía con los ojos cerrados. Termino de convencerse que el chico aún podía dormir- … que envidia –Susurro y rodeo al muchacho con sus brazos para apegarse más a él.

Cerró los ojos para descansar la vista y su cuerpo. No podía dormir como el otro, pero podía llegar a ese momento entre la realidad y el inconsciente que hay antes de llegar a dormirse.

En eso estaba cuando el leve sonido de un tambor lo espanto. Se separó de Manuel bruscamente pero el otro no se despertó.

¿Qué?... –Miro al chico espantado y después de unos minutos se atrevió a acercarse. Volvió a colocar su cabeza en el pecho del moreno y se concentró en escuchar. Después de varios minutos así lo volvió a oír.

¡Tam!

Abrió los ojos sorprendido, se había quedado allí pensando que podría escuchar eso, pero la verdad nunca creyó que llegara a ser así, eso comprobaba su sospecha que Manuel era más raro de lo que parecía.

¡Tam!

¿Cómo es que tiene pulso? –Martin volvió a separarse de Manu y le miro la cara. Ahora que lo pensaba bien, nunca le había visto la cicatriz que debió quedarle por la mordida. Volvió a acercarse pero esta vez a su cuello, como siempre no tenía nada, miro por atrás y luego de pensarlo bien bajo el cierre de su chaqueta y tomo el cuello de su polera estirándolo para ver sus hombros, hasta que por fin encontró la cicatriz. Dio un suspiro y dejo la ropa del chico. Por lo menos sí era uno de ellos y no se habían confundido.

Volvió a colocar su oído en el pecho de Manuel pero esta vez por más que espero no escucho nada. Se alejó confundido y luego de quedarse sobre la cama mirando al chileno unos segundos se bajó de esta y salió de la habitación.

En el techo de la casa se encontraba alguien mirando hacia el bosque que la rodeaba.

"… Julio, te extrañe…"

El pelinegro cerró sus ojos y sonrió recordando la cara de Daniel. Aprovecho todo el día para estar con él ya que hace tiempo no podía ir al bosque para verlo.

¿Por qué tan feliz?

Enseguida borro su sonrisa y miro a Miguel como si nada.

¿Qué te hace pensar que estoy feliz? –El chico se sentó a su lado y estiro las piernas.

Estabas sonriendo, eso de por sí es difícil de conseguir –Comento el otro con una sonrisa cálida.

Pff, es tu imaginación –Julio miro al frente y abrazo sus piernas.

¿Dónde estuviste todo el día? –Pregunto luego de unos segundos. Julio lo miro e iba a quejarse pero Migue hablo antes- ¿Me quieres hacer tonto Julio? Esa historia te la acepto frente a los demás, pero ahora dime en realidad dónde estuviste…

Pues… por ahí –Puso expresión de indiferencia- No tenía ganas de quedarme aquí con ellos después de que te fueras, además, sabes que no soporto el olor de la comida… -Lo miro de reojo echándole la culpa.

Está bien… -Miguel sonrió y miro hacia otro lado- Por ser tú, te creeré esta vez… -Se quedaron en silencio luego de eso y de pronto Julio sintió la mano de Miguel revolviéndole el pelo- Chiquillo travieso jaja no has crecido nada jaja –Lo agarró del cuello y froto su cabeza con más fuerza.

¡Ah! ¿Cómo voy a crecer tonto? ¡Déjame, no soy un niño! Jijiji ¡Además tú eres un poco más alto nada más! –Julio comenzó a patalear haciendo las risas de Miguel más altas.

Después de un tiempo Julio se apoyó en Miguel mientras este le hacía cariño en el pelo como si fuera su hermano mayor.

No te pongas rebelde y quisquilloso como Martín pe, vas siendo el único que nunca me ha desobedecido –Le comento y luego dejo caer su cabeza sobre la de Julio mientras sonreía cálidamente.

El más joven sintió un apretón en el estómago y cerró los ojos pensando: "Si supieras…"

¡Quiquiriqui!

¡Uhm! –Rapa se revolcó entre las colchas hasta que alcanzo su reloj- ¡Son las cinco! ¡Gallo maricón! ¡Ah! –Cogió su almohada, se cubrió la cabeza con ella y tiro las sabanas por encima.

¡Quiquiriqui! –Se escuchó otra vez y Rapa soltó un grito ahogado bajo su almohada.

¡Auhh! –Un aullido se escuchó de pronto sumado a los cacareos del gallo, Rapa se levantó y fue a abrir su ventana- ¡Cállate o te mando a dormir con las gallinas!