Buenas tardes, criaturitas del señor!

Aquí vengo a dejarles el capitulo siete, espero que lo disfruten mucho!

Gracias por los reviews!


-Está bien, profesora. Nosotros solo buscamos entender.-contestó George, tragando saliva.

-La señorita Carroll era una chica que venía de una familia totalmente muggle. Pero aquello no la importó para sobre salir entre los demás alumnos. Era brillante. -nos empezó a contar la profesora McGonagall con gesto severo-Pertenecía a nuestra casa, a Gryffindor. Muchos profesores se cuestionaba por que no estaba en Ravenclaw. Pero yo estaba muy contenta de que estuviera aquí. Era una joven encantadora, pero no se puede decir lo mismo de su familia. Sobre todo de su padre. Era un... Desquiciado. Daba unas palizas tremendas a la pobre madre de la chica. Pero eso no fue lo peor. Unas vacaciones de navidad su padre entró en el cuarto de la chica. La sacó los ojos, aún viva. Después la arrancó la lengua y terminó por degollarla. Nos enteramos después de que ella solo era un experimento más de su padre. Había experimentado antes con animales.

-¿Experimentos sobre que, profesora?-pregunté con un hilo de voz. Jamás imaginaría que podrían contarme una cosa así. Que había gente así en el mundo.

-Sobre la muerte, señorita Black.-dijo con gravedad.-El señor Carroll quería captar la esencia de la misma muerte, por eso arrancaba los ojos de sus victimas. Todo lo demás es un misterio para nosotros. Fue un golpe muy duro para toda la escuela.

-Profesora,¿por qué nos cuenta todo esto? Creo que es algo que no iría contando a cualquiera.-pregunté mientras sentía un escalofrío.

-Si,¿fue algo que intentó llevarse en secreto en toda la escuela verdad?-me ayudó George.

-Os lo cuento por que antes me habéis dicho que visteis a la señorita Carroll, y quería pediros algo.

-¿Pedirnos algo?-preguntó George. Hacía un rato que se removía inquieto en su silla.

-Que olvidarais el tema. Que no la habléis nunca más. Es algo complicado de explicar, pero cada año tengo que recibir visitas de alumnos asustados diciendo que la han visto. Pero una vez que ha pasado la fecha de su muerte dejan de verla. Así que no os preocupéis, se irá si no la hacéis caso.

-Profesora, nos está pidiendo ayuda.¿Como vamos a negarnos? Nos advirtió de que la historia volvería a repetirse.

-Señorita Black. Creo que solo quería asustaros, así que no la hagáis caso y todo volverá a la normalidad Por favor. -añadió señalando la puerta, dada por terminada la conversación.

Ambos salimos aturdidos por la charla que habíamos tenido con la profesora. Ninguno de los dos dijo nada hasta que llegamos a la sala común. Ambos nos sentamos en unas butacas alejadas de todos los demás. Hacía un día frío y gris, así que la gente no estaba muy animada. Algunos estudiaban y otros charlaban, pero no había mucho ruido.

-¿Crees que la profesora tenía razón?-me preguntó George al cabo de unos minutos.

-¿Sobre que, exactamente? ¿Sobre la historia del padre loco, sobre que ella solo viene a asustarnos, o sobre su espantosa muerte? -me dolía la cabeza. Estaba enfadada por la falta de respuestas y asustada por lo que nos había contado la profesora. Alguien que había muerto de una manera tan espantosa quizá solo buscaba venganza. Cerré los ojos y suspiré. Estaba agotada y faltaba poco para bajar a cenar, así que intento no pensar mucho en ello.

A los 10 minutos bajaron al gran comedor, susurrando sobre todo aquello. Sobre si la profesora solo quería que se olvidaran del tema, y aquello escondía algo mucho más grande. Comieron en silencio, cada uno sumido en sus propios pensamientos. De vez en cuando George miraba en la mesa de Slytherin, quizá buscando a Draco. Pero todo aquello no me importaba en ese momento. Tenía mejores cosas en las que pensar, y una de ellas era el por que la profesora McGongall había cortado su conversación tan pronto. No la había tiempo a preguntarla sobre por que solo ellos dos podían verla, o cuanto hacía de su asesinato. Cuanto más pensaba en aquello menos le gustaba.

Al terminar de comer todos subieron a sus dormitorios, y en un pasillo donde las cuatro casas se cruzaban para ir a sus respectivas salas comunes, encontraron a tres chicos de segundo año en mitad de un charco de agua. De un soporte para una antorcha colgaba la gata del señor Filch, la señora Norris. En la pared habían escrito con algo que parecía sangre "La cámara de los secretos ha sido abierta. Enemigos del heredero, temed."

Todos nos quedamos congelados, mirando a aquellos tres chicos. Pidiendo explicaciones con la mirada. Por como George miraba a uno de los tres chicos, pude adivinar que se trataba de su hermano menor. Además, esa melena roja era inconfundible.

Cuando llegó el director y nos mandó a nuestras salas comunes, caminé al lado de George en silencio. No parecía que quisiera hablar, ya que iba con los dientes apretados y los puños cerrados. Estaba pálido.

No me quedé mucho en la sala común, ya que estaban todos comentando sobre aquellas pintadas en la pared. Así que subí rápidamente a mi habitación, a intentar dormir y no pensar en todo aquello. Demasiadas emociones para un mismo día.

Al entrar me quedé helada, totalmente paralizada. Quería correr, pero mi cuerpo no respondía. El aire no parecía querer entrar en mis pulmones, la situación me ahogaba completamente.

-¡George! -grité con todas mis fuerzas, mientras las lagrimas surcaban por mis mejillas. El subió rápidamente al escuchar mi grito, y tubo la misma reacción que yo al ver aquella escena. Solo pudo abrazarme y susurrarme que me calmara, mientras yo temblaba violentamente. Me beso la frente. Noté que el también estaba llorando, que estaba asustado. Me dio la vuelta lentamente, y cerro los ojos. Ninguno de los dos queríamos verlo. Sabíamos que aquello nos iba a perseguir en todos y cada uno de nuestros sueños.

Había una chica muerta encima de mi cama.


Aquí el fin del capitulo, espero que les haya gustado.

Solo subiré capitulo nuevo a los 3 reviews, un beso enorme a todos!