CAPÌTULO VII.

PROBLEMAS DEL CORAZÒN.

Sentía una gran pesadez en el cuerpo, como si estuviera extremadamente cansado, también sentía mucho calor, parecía estar dentro de un horno.

-¡por Dios!, ¡tiene mucha fiebre!-Decía la voz de una mujer madura que le pareció familiar.

-¡Llamaremos a un doctor! ¡Tranquila no te angusties!-Respondió una voz de varón igualmente conocida.

-¿Qué tiene?, ¡Dios mío!, ¿Qué tiene?, ¡la fiebre es muy alta y es tan pequeño…!

-¡Tranquilízate, ya verás que estará bien!

Robin sintió una mano suave sobre la frente. Poco a poco comenzó a abrir los ojos.

-¡Dick!-Exclamó Bárbara al verlo despierto-¡Oh, por Dios, que alegría!

-¿Qué… ocurrió?

-Sufriste un ataque cardiaco- Dijo acongojada-¿Por qué no me dijiste que estabas enfermo?, ¿desde cuando padeces esto?

-¿Qué…yo qué? No estoy enfermo.

-¡Oh, Dick, por favor!-Soltó Bárbara molesta.

-¿Dónde están los demás?-Preguntó mirando a su alrededor. Se encontraba en la enfermería de la torre "T".

-Afuera, les pedí que me dejaran a solas contigo un momento.-Bárbara se quitó la capucha, Robin observó que tampoco traía los guantes-¡Uf!, no sé como puedes estar permanentemente con el disfraz puesto, yo ya no resisto.

Robin se llevó la mano lentamente al pecho.

-¿Te duele?-Nuevamente había angustia en la voz de Bárbara.

-Sólo un poco…casi nada…

-Dick…debiste decírmelo…debiste decirnos que estabas enfermo.

-Bárbara…de verdad, te digo que no lo estoy.

-¿Entonces como le llamas a esto?, no se sufre un ataque como este de la nada, sobre todo siendo que tú eres la segunda persona mas sana que conozco.

-Bárbara-Dijo el chico aun mas serio y mirándola a los ojos- Te juro por lo mas sagrado (y tú conoces perfectamente todo lo que es sagrado para mí) que esta es la primera vez que me pasa esto.

Bárbara miró al chico quien mantenía, a pesar de la palidez de su rostro y la debilidad patente, su semblante serio y su mirada firme.

-Te creo.-Repuso sonriéndole plenamente. Robin relajó su semblante.

Bárbara se puso de pie, caminó unos pasos dándole la espalda y agregó.

-Llamaré a Bruce-Fue lo único que dijo.

Robin se incorporó de golpe, cosa de lo que se arrepintió pues aun le dolía.

-¡No lo hagas! ¡Agh!

-¡Dick!-Bárbara se acercó a él y lo hizo acostarse.

-No…quiero…que…lo llames.

-¿Pero por que no?, él debe saber lo que te pasa, ¿o no crees que tiene derecho?, claro por no mencionar lo que me haría si se entera por otros medios y sabe que me quedé callada.

-Pero no quiero que venga.

Bárbara lo miró con sorpresa, luego suspiró y con expresión conciliadora dijo.

-Dick…sabes que él no pensará que eres débil.

Dick volteó a verla con extrañeza, los ojos redondos como platos y muchos signos de interrogantes aparecieron alrededor de su cabeza.

-¿De que hablas?

-Ah… ¿Qué no es eso lo que te preocupa?

-Claro que no-Respondió acomodándose nuevamente en su lugar.-Yo sé que él no me considera ni me considerara débil.

-¿Entonces?-Cuestionó apenada.

-No quiero que se preocupe-Dijo escuetamente y de modo casi inaudible.-Ya tiene muchos problemas como para que todavía le llames por esto.

Bárbara suspiró.

-Pero no puedes negar que él querría saber sobre esto…él y Alfred.

Robin volvió a mirar a su amiga.

-No…mucho menos se te ocurra llamar a Alfred.

-¿Por qué?, ¿temes que venga aquí y sea el siguiente que se infarte al ver el chiquero en el que viven o que todos se enteren que eres un "niño rico"?

-Tampoco me gustaría preocuparlo.-Contestó el joven, luego volvió a acurrucarse y sonrió ligeramente- Aunque supongo que sí se infartaría –Poco después se quedó dormido. Bárbara se puso los guantes, la capucha y se dirigió a la puerta.

Afuera se encontraban los demás titanes, preocupados y meditabundos, dando vueltas a todo lo ocurrido. Era obvio que el que Rutherford tuviese en su poder el dispositivo era de preocuparse, pero francamente era lo que menos les pasaba por la cabeza; para ellos solo había una cosa. Robin.

Robin siempre había demostrado ser un chico sano y fuerte, era el primero en levantarse, el que mas ejercitaba y aunque también solía compartir con ellos esa "poca nutritiva comida" como la llamaba Starfire, la verdad es que siempre era en pequeñas cantidades pues llevaba el régimen mas sano de todos en la torre (seguido muy de cerca por Raven; el que Chico bestia fuera vegetariano no era garantía). Robin siempre había demostrado que, pese a no poseer extraordinarios y sobre humanos poderes como los demás, su cuerpo y su cerebro le eran suficientes como armas letales gracias a sus grandes habilidades, su excelente entrenamiento, su inflexible disciplina y sobre todo su envidiable salud.

Entonces, ¿Cómo había pasado?

Cyborg le había hecho un chequeo completo y no había encontrado nada; básicamente Robin estaba sano.

¿Entonces por que el ataque?

También –había que admitirlo-, otra cosa rondaba en sus cabezas, algo que Batgirl había gritado cuando Robin caía al vacío.

Dick.

Era curioso… ¿acaso ese sería el verdadero nombre de Robin?, era obvio que "Robin" no podía ser su nombre de pila (bueno, hay que admitir que Chico bestia y Starfire si lo habían creído así), pero nunca pensaron, ni siquiera por un momento, cual podría ser.

Curiosa forma de saber más sobre su amigo.

Batgirl salió de la habitación y todos se acercaron a ella ansiosos.

-¿Ya despertó?

-¿Cómo está?-Preguntó Cyborg preocupado, con ese tono tan serio que siempre usaba cuando la angustia lo embargaba.

-Bien…pero aun está débil, lo deje que durmiera de nuevo.

-No entiendo- Dijo Bestita con las orejas gachas-¿Por qué sufrió un ataque cardiaco?, Robin nunca dio señales de estar enfermo.

-Y no lo está- Reafirmó Cyborg-El reporte medico así lo indica.

-¡¿Entonces que ocurrió?! ¡¡Alguien tiene que saberlo!!-Estalló Starfire.

-No lo sé…quizá ese hombre loco lo infectó con algo…o no sé…-Dijo Cyborg-No encontré nada pero pienso averiguarlo, no pienso dejar que esto se repita.

-¿Y qué haremos mientras tanto?

-Continuaremos la investigación, pero nos haremos cargo nosotros solos, Robin debe descansar. También continuaremos observando su progreso…no he hallado indicios de enfermedad, pero podría ser un aviso.-Concluyó Cyborg.

Los demás asintieron.

Tomaron camino hacia el salón principal, Batgirl se quedó atrás pues ella cuidaría a su amigo un poco mas de tiempo. Raven también iba atrás del grupo, lo cual Bárbara aprovecho.

-Raven… ¿puedo hablarte un minuto?

Los otros salieron, Raven se dio la vuelta.

-Raven…tú lo sabías ¿no es así?, la identidad de Robin.

Raven la miro con su acostumbrada serenidad más algo de aprensión y asintió.

-Pero… ¿cómo?

-Slade…quizá Robin te ha hablado de él. En una ocasión invadió su mente. Casi lo volvió loco por no decir que estuvo punto de matarlo…yo entre en su ella para ayudarlo y pude ver toda su vida…desde entonces mantenemos un lazo.

-Entiendo. Debo agradecerte el que lo apoyes de esa forma, no sabes lo que significa para los dos.

-Lo quieres mucho, ¿no es así?

-Sí- Replico ella con dulzura y mirando al piso con cierta candidez a la vez que esbozaba una sonrisita, luego se sobresaltó y haciendo aspavientos nerviosos y mirándola asustada exclamó-¡Pero no vayas a creer que él y yo tenemos algo, sí, admito que hace mucho hubo algo entre nosotros pero tuve que cortarlo por que francamente me estaba sacando de quicio y yo…!

Raven rió un poco.

-Tranquila. Sé que él es para ti como un hermano, y él piensa lo mismo de ti.

Batgirl suspiró, luego con expresión pícara y suspicaz (y golpeando ligera y repetidas veces con el codo en las costillas a Raven) dijo.

-Pero…a ti si te gusta, ¿verdad?, ¡cuenta, cuenta!

El rostro de Raven se ruborizó, luego recuperando su aplomo y dándose la vuelta repuso.

-No digas eso.

-¿Por qué no?, no tiene nada de malo, y tampoco es que él sea un esperpento baboso (bueno, baboso quizá sí) de esos que causan miedo.

Raven no contestó.

-No es feo-Siguió Batgirl quitándose la capucha (después de todo era obvio que no servía de nada seguir manteniendo el secreto con Raven y la verdad el disfraz ya la estaba ahogando)-Además, eres joven y tienes derecho a…

-Robin está enamorado de Starfire-Sentenció Raven.

Bárbara la escuchaba atenta, Raven continuo-Y ella lo ama…y mucho; yo no tengo nada que ver ahí.

Bárbara cruzada de brazos chasqueo la lengua y dijo.

-Mentira-Raven se dio la vuelta-Conozco muy bien a Dick-Raven sonrió ligeramente, era lindo escuchar que se dirigieran a Robin con su verdadero nombre-No espero que me hable de sus asuntos personales por que es tan reservado como… ¡bueno! Así que si hubo algo entre ellos jamás me entere, pero créeme, después de tantos años de conocerlo sé como descifrar de su comportamiento lo que no me quiere decir con palabras. Lo he visto como se conduce contigo y puedo decirte que ese lazo ya lo sospechaba (he notado que te tiene mucha confianza), pero también puedo ver en sus ojos, escuchar en su voz…de verdad, creo que te tiene mas que en estima.

Raven se sonrojó, prefería dejar el tema.

-Todo este asunto le ha traído mucho sufrimiento…saber la verdad sobre Andrew Grayson…hubiera preferido evitárselo-Dijo la joven titán.

-Era algo que, supongo, debía saber tarde o temprano; sé que todo esto le duele, pero nos tiene para superarlo-Contestó Bárbara.

Raven asintió sonriendo.

De pronto se abrió la puerta que daba al pasillo fuera de la enfermería y Cyborg se asomó. Bárbara a la carrera y con trabajo se mal colocó la capucha en la cabeza.

-¿Todo bien?-Preguntó el chico.

-Sí.

-¡Sin problemas!-Dijo Batgirl con la capucha puesta de lado; el agujero del ojo izquierdo estaba sobre su ojo derecho, el otro quedó en la parte de atrás de su cabeza y traía las orejas chuecas.

Cyborg arqueo una ceja, se retiró y cerró la puerta. Bárbara volvió a quitarse la capucha y resopló.

-¡Uf! ¡Que difícil es esto! No sé como Dick soporta usar el traje todo el día.

-A veces me he preguntado lo mismo.

Ambas chicas rieron.

La luna brillaba enorme e intensa en el cielo de Metrópolis. La ciudad, a pesar de su habitual alboroto se desenvolvía pacíficamente bajo la mirada atenta de uno de sus más devotos vigilantes.

Superman, el hombre de acero, sobrevolaba la soberana urbe de neòn y concreto. Hasta ahora solo se había topado con problemas menores (ladronzuelos, pandillitas, etc.) y con algunos compañeros de la liga que igualmente reportaban total calma; tras dejar la zona del centro y los suburbios, llegó a la parte donde se encuentran las oficinas de las grandes empresas; ahí, apostado en la azotea de un edificio de arquitectura antigua, tan quieto que podría jurarse era una mas de las gárgolas que le adornaban, se encontró al caballero de la noche, Batman, quien con sus acostumbrados binoculares observaba una oficina cercana.

-¿Otra vez vigilando a Cadmus?

-Siempre.

Superman se instaló junto a él y dirigió su poderosa vista al punto que enfocaba su amigo.

-¿Y cual es el motivo esta vez?

-Han tenido mucha actividad últimamente.

-¿Sabes a que se debe?

-Están tras el "proyecto Keppler" y aparentemente no son los únicos.

-¿Proyecto Keppler?, ¿en que consiste?

-Frances Bryan Keppler fue un genetista, biomédico, bioquìmico, experto en nano tecnología, robótica e informática.

-¡Vaya credenciales!-Dijo Superman aunque no sabia que le sorprendía mas, si los talentos de Keppler o la gran memoria de su amigo.

Batman continúo sin hacer caso a la interrupción.

-Se rumoró hace años que pretendía hacer un procesador a base de nano tecnología, el cual pudiera ser compatible con la fisiología humana; de ese modo los seres humanos podrían tener compatibilidad y control de cualquier computadora.

-Eso no suena bien. A un poder como ese podría dársele un mal uso.

-Además Keppler estaba perdiendo la razón. Según lo que he averiguado, Keppler terminó el proyecto pero desapareció al mismo tiempo que él; se sospecha que el profesor fue asesinado y el aparato robado aunque no se conoce su paradero.

-Bueno, es obvio que el que lo haya hurtado no logró usarlo o lo perdió, pues no se han dado manifestaciones que delaten su existencia. Pero este repentino interés sobre un caso archivado significa que tienen noticias al respecto.

-Hace unos días irrumpieron los archivos de las industrias S.T.A.R en Jump city, ahí es donde Keppler hacía sus investigaciones; alguien mas está tras el procesador.

-Habría que enviar a alguien a seguir el rastro en esa ciudad.

-No hay necesidad, los titanes ya están en eso.

-¿Te lo reportaron?

-No he contactado con ellos.

-Entonces como…

-Solo lo sé.

-Comprendo- Repuso Superman con una sonrisa-Sería bueno cotejar datos y cambiar información con ellos.

-Sí, pero será cuando descubramos más por parte de Cadmus.

La gente de la oficina salió de ella después de resguardar algunos documentos en una bóveda pequeña empotrada en la pared y cerrar las computadoras.

Superman se elevó un poco y dijo.

-¿Vamos?

Batman sacó su gancho, disparó y lo clavó en el edificio de Cadmus; se balanceó seguido por el hombre de acero.

Ya en la oficina comenzaron las investigaciones. Batman desactivó la alarma de la bóveda, la abrió y sacó los documentos, los cuales fueron revisados y fotografiados; posteriormente registró cajones, archiveros y computadoras obteniendo mas información y guardándola en su unidad portátil; todo con la pericia y habilidad del ladrón experto; forzando muebles sin dañarlos o accesando archivos sin dejar rastro.

-Menos mal que estás de nuestro lado.-Dijo Superman vigilando que no volviera nadie a la oficina.

Batman no dejó sitio sin registrar, trajo consigo todo aquello que podía serle de utilidad.

-Vamonos-Dijo al terminar su labor.

Y ambos abandonaron la oficina.

Rutherford se hallaba en su laboratorio observando el dispositivo con fascinación. Le había costado trabajo quitarlo de su cabeza y que en el interior tenía unas pequeñas agujas que conectaban el aparato a su cerebro y por ende a las ondas de éste (así que el retirarlo era un poco doloroso), pero cuando lo consiguió se encargó de revisarlo por completo.

El aparato era maravilloso, cada una de sus terminales había sido creada con la más alta tecnología y meticulosidad. Pero lo que mas le emocionaba no eran los indicios de una mente brillante que se denotaban en él, sino la sensación … la sensación de poder que le había dado cuando lo colocó en su cabeza, pudo sentir su cerebro trabajando a toda su capacidad.

Y también pudo sentir la señal del nano procesador.

No pudo ubicarlo en ese momento por las emociones reunidas (la adrenalina y el miedo al ser perseguido por los titanes, el ligero mareo que le provocó la conexión con el dispositivo y el aumento de los impulsos eléctricos de su cerebro al ser activado al máximo por el mismo).

Pero entre todas esas sensaciones pudo notarlo. Una pequeña señal de vida electrónica de un gran potencial, capaz de accesar y dominar a toda red, capaz de controlar al mundo, el nano procesador.

Y ahora él tenía el único medio existente de mandarlo y usarlo a su antojo.

Pero no debía precipitarse. A pesar de sentir su cercanía, debía de dar con su verdadera ubicación y debía hacerlo con calma; además de que no le serviría tener solo el procesador, debía dar con el paradero de Sephirot.

Con movimientos torpes a causa de la ansiedad, Rutherford encendió su computadora y checo los archivos del laboratorio de Keppler, pero no había nada. Hizo que su espía diera otro repaso y abriera todos los passwords, pero fue en vano.

-¡¡Maldición!!-Exclamó golpeando la computadora con el puño. No era posible que sus planes se arruinaran solo por una medida de seguridad.

Volvió a checar los archivos de S.T.A.R y tampoco decían nada. Estuvo a punto de rendirse cuando notó en las direcciones de Keppler la caja de seguridad del banco.

Ahí debía haber una pista.

El problema era que los titanes poseían los mismos archivos y a estas horas el contenido de la caja de seguridad ya debía estar en su poder.

¡No era posible!, ahora no tenía otro remedio que ir a la cueva del lobo… ¡atacar la torre de los titanes!