Hola!Traigo ahora el siguiente capítulo de el este Fic al que me referiré en adelante como "Med", porque el título es largo de estar escribiendo. Deben felicitarme, porque me he comprometido ha seguir los horarios muy en serio. Creo que algunos tienen dudas acerca de la publicación, así que aclararé: Soy una escritora cuya musa es la noche... es decir me pongo a escribir a partir de las 10 pm hora de CR masomenos. El capítulo está listo a partir de las 00 am del sía siguiente. Es decir, si el capítulo se publica miércoles, lo escribo martes en la noche y lo publico en la madrugada, para que así, cuenten con horas para disfrutar los fics en su día establecido sin importar el cambio horario. Otro punto, ¿por qué los capítulos tan cortos? Porque soy vaga, y porque me gusta mantenerlos frescos y no muy pesados,a veces llevan muchas descripciones y no me gusta que se canse la lectura. Por ahora es todo. Un saludo a mis lectores =D Gracias por leer. Sin más...
VII
-¿Cómo te ha ido con ese paciente tuyo?-inquirió Sakura.
Ambas doctoras estaban haciendo fila en la cafetería del hospital, esperando les dieran unos emparedados que deberían bastar como almuerzo de ambas, debido a sus apretadas agendas.
-Ya despertó-dijo Temari.
-¿En serio?
-Pues sí. Resultó ser alguna clase de amante de los ordenadores, de veinte años, trabaja para N.S.I.Y.C.A Tech. Se llama Showtaro.
-Creo que alguien causó una gran impresión en ti, ¿eh?
-No digas babosadas, Sakura. Sencillamente recuerdo todo eso porque- volvió a ver a ambos lados antes de proseguir su conversación de manera segura- este sujeto es un caso médico único. Sufrió un accidente hace tres años, y tenía una hemorragia masiva en el cerebro, y nunca encontraron el punto que se abrió.
-¡Vaya! Es como si la herida nunca hubiera estado allí.
-Y no es lo mejor del caso. Resulta que sufre de crisis donde entra en estado semicomatoso por periodos indefinidos, es la única secuela que presenta.
-¡Impresionante! Suena muy alocado como para ser cierto. ¿Y el tipo parece cuerdo?
-Se ve muy lúcido a decir verdad, y continúa trabajando, lo que debería indicar que de verdad no hay ningún daño en la parte funcional, exceptuando que cada tanto cae desmayado por varios días…
-¿Y que vas a hacer con él?
-Se acaba de convertir en mi próximo ensayo clínico…
-Wow, felicitaciones. Espero que sea todo un éxito.
-Ya veremos cómo resulta; y si bien es muy gratificante, lidiar con ello, junto con las rondas normales y los nuevos internos estúpidos que me asignaron en Neuro va a ser agotador. ¿Qué tal Obstetricia?
-Lo usual, setiembre es un mes ajetreado (principalmente por las fiestas de navidad y año nuevo, ya sabes) y los nuevos internos caen como moscas cada vez que se rompe una fuente…
-No deberían permitir en este hospital que lleguen internos ineptos, la verdad es que…
Su localizador comenzó a vibrar antes de que lograra terminar la frase. Lo revisó un segundo. Provenía del ala destinada a pacientes que se internaban para cuidado perpetuo (casi un hotel médico, a decir verdad). El mensaje era sencillo, 'Misión Mudanza Completa'.
-Genial. Este sujeto es como un maldito reloj despertador, aparece siempre en los momentos más inoportunos. Creo que hoy me saltaré el almuerzo (de nuevo).
-¿Tienes que ir a verle?
-Quedé con él de comenzar los análisis lo más pronto posible. Lo primero que quiero hacer es medir su actividad cerebral, su IQ… para ver con qué tipo de persona estoy lidiando a nivel neurológico.
-Ya veo. Solo espero que no te este localizando día y noche durante el resto del ensayo clínico.
-No podría negártelo. Por ahora parece alguien agradable, espero que se mantenga de esa manera, de lo contrario, no me haría responsable de causarle un aneurisma.
Dicho esto, Temari abandonó la fila del almuerzo y caminó rumbo al ala de hospedaje. El hospital contaba con una planta especializada a esta tarea, en el quinto piso. Allí abundaban las enfermeras, quienes se encargaban prioritariamente del cuidado de los pacientes. Ocasionalmente se veía algún doctor por allí, realizando revisiones de rutina. Ella casi nunca ponía un pie en ese piso, prefería mandar a alguno de sus subalternos neurólogos (subalternos, no colegas) para que realizaran las tareas en esa ala. Sin embargo, ahora, que tenía a su sujeto de estudio hospedado allí, parecía ser que estaría realizando viajes periódicos.
Cuando la puerta del ascensor se hubo cerrado, presionó el botón con el número cinco. Antes de que las puertas se cerraran, un par de enfermeras entraron también, ellas marcaron el piso dos para hacer una escala. Temari se recostó contra la pared posterior del ascensor. Se sumergió en sus pensamientos. Ese lunes estaba siendo para ella tal vez el día más raro de toda su existencia. Su primer día como soltera (desde hacía algún tiempo), su primer accidente oficial en el coche, y su primer caso extraño y casi que irrepetible. En ese momento, no estaba segura de cómo se sentía, si feliz, emocionada, irritada, asustada… Solo tenía claro una cosa, lo que menos que estaba pasando por su cabeza era el idiota de su ex novio. De eso estaba segura.
-'Tengo un futuro brillante, y tú ya no eres parte de él'.
No se dio cuenta en qué momento ambas enfermeras se bajaron del ascensor y quedó completamente sola. Antes de que se cerraran las puertas del ascensor en el piso dos, un brazo invasor se interpuso en su camino y las abrió de nuevo. La neuróloga en Jefe desvió la mirada hasta la puerta y reconoció esa mano odiosa. Seguida de ella, una mujer de cabello fucsia entró con unos reportes en su otro brazo. Karin era una de las subalternas que Temari tenía a su cargo. En algún momento de su internado fueron compañeras, hasta que la primera perdió su examen de graduación. Años más tarde, esto le costaría a Karin estar trabajando bajo el ojo vigilante de la exigente Jefa de Neurocirugía.
Sin dirigirle la palabra a la rubia, la de pelo largo y fucsia apretó el botón del cuarto piso. Antes de que se cerraran las puertas, Temari cruzó en una hábil y larga zancada el ascensor y logró salir justo a tiempo. Antes de que se cerraran las puertas del ascensor, con sus labios formó la frase 'no mates a nadie hoy'. Cuando la puerta se hubo cerrado del todo, igual podía oír el estallido de ira de Karin,
Se alejó caminado y decidió subir los tres pisos de diferencia caminando. No tenía nada personal contra Karin, sencillamente, la actitud pedante de esta le era incompatible. Y a decir verdad, le encantaba sacarla de sus casillas.
Por fin, logró llegar al ala correspondiente. Buscó la novena habitación, la cual antes era ocupada por una menuda señora que había decidido gastar sus últimos días viajando por el mundo. Ahora, aquella puerta despuntaba el nombre de Morikubo Showtaro. Tocó tres veces los nudillos contra la puerta.
-Pasa.
Temari entró a la habitación. Era considerablemente más grande que los cuartos estándar. Aunque la ubicación era a grandes rasgos la misma. El televisor era mejor, contaba con dos armarios pequeños, un baño completo equipado con ducha. Un escritorio ubicado debajo de una ventana que daba vista a la calle principal y a la entrada del Hospital. Se veía acogedor y cómodo, si se olvidaban los equipos médicos que también estaban en la habitación. Tal vez la palabra sería práctico... era un cuarto práctico.
Ella miró a su alrededor, pero no veía a nadie. La puerta del baño estaba cerrada. Como por arte de magia, al dirigir sus ojos verdes hacia ella, la puerta se abrió de inmediato. Showtaro salió de ella, llevando unos vaqueros sencillos, descalzo, y un paño entre sus manos secando su cabello, que llegaba a tocar los hombros. El punto que puso a prueba todo profesionalismo de Temari fue el hecho de que no se hubiera puesto una camisa. Utilizó toda su fuerza para dirigir apenas por unos segundos su mirada al torso desnudo masculino. Sencillamente, un estudiante de Anatomía podría haberlo usado de modelo para señalar todos los músculos de la caja torácica y de la caja abdominal. Él no le prestaba atención, terminó de secarse el cabello y se puso la toalla verde que utilizaba sobre los hombros. Luego le sonrió. Temari recuperó la compostura a velocidad luz.
-Veo que si recibiste mi mensaje-sonrió él.
-Así es, y creí conveniente venir a ver cómo va todo-respondió Temari, neutral, casi conteniendo la respiración para reducir el flujo sanguíneo de sus mejillas.
-Me alegras que lo hayas hecho, al menos un rostro conocido.
-¿Qué te parece todo hasta ahora?
-Pues bastante bien, es decir, no necesito más que lo que hay en este cuarto. Y luego averiguaré que tan amigable es el vecindario.
Temari soltó una media sonrisa. Showtaro notó el instante que duró el gesto. Decidió que era suficiente sociabilización con su doctora.
-Y bien, ¿vamos a comenzar a trabajar hoy?
Temari ordenó sus pensamientos en automático. Era hora de comportarse como médico. Porque, a decir verdad, ella no estaba interesada en socializar…
-Algo así. Te traje un pequeño detalle-de su gabacha blanca, sacó una bolsa llena de piezas de madera cortadas de diferentes maneras.
-Este es un rompecabezas de IQ, ¿cierto?
-Pues sí. ¿Los conoces?
-Sí, una vez armé uno, hace tiempo. ¿Esta es la primera prueba?
-Sí. Quiero comenzar a medir tu comportamiento cerebral, y hay ciertos parámetros que establecer. Así que, sí gustas, puedes ponerte en ello…
¿Qué tal? me hubiera gustado tal vez ser mas descriptiva en Showtaro, pero todavía no es el caso. Por ahora, mis pequeñas estudiantes de Anatomía, imagínense ustedes todo lo que quieran... ¿Review?
