Declaimer: Naruto NO me pertenece, es de Kishimoto,

Sumary: ¿Qué pasa si Sakura nunca estuvo en el equipo 7? ¿si hubiera dejado Konoha a los 9 años, y hubiera terminado viviendo bajo el mismo techo que Itachi Uchiha, convirtiéndose en una Akatsuki? Pero el destino la lleva a conocer a Sasuke y Naruto, donde verán que de una u otra forma, su destino esta unido.

PenName: MaGy-Souh

Burakkurōzu

Capitulo 6: Comienza el entrenamiento

-Itachi… - le hable para comprobar que aun estaba despierto, los tres dormíamos en el mismo cuarto donde nos quedábamos, pero yo un nivel más arriba, en la cama superior de una litera, no podía dormir en estos momentos, había pasado una semana desde la noticia del hermano pequeño de Sasuke, pero el tema me daba muchas vueltas en la cabeza y no me dejaba dormir, yo vivía con Itachi, el era fuerte, pero no podía depender de él, no sabia que podía pasar en un futuro.

-¿mmm? – me pregunto entre dormido

-me harias un favor… - le dije susurrando, más sabía perfectamente que me estaba escuchando.

-¿qué quieres? – me pregunto.

-¿me podrías entrenar? – le dije segura, el siempre me entrenaba, pero quería que me enseñara enserio – quiero ser más fuerte…

Lo último lo dije ya en un susurro, solo para mí, no sabía con exactitud si me escucho, pero así era, quería ser más fuerte.

De repente él se levanto de la cama y me miro.

-vamos pues… -me dijo dirigiéndose a la puerta.

-¿ahorita? - no es que no quisiera, pero era la una de la mañana.

-¿te molesta? – me pregunto haciéndose el confuso.

-no.. – dije mientras brincaba de mi cama y me ponía mis botas.

Salimos de la pequeña construcción, no estaba completamente oscuro, había una luna llena que se hacía notar por todo el bosque.

Corrimos a velocidad baja hasta el lugar que usábamos para entrenar, me sentía nerviosa, pero a la vez quería dar todo lo mejor de mí.

Me di cuenta de que cuando tienes algo que proteger tienes que ser fuerte para poder afianzarte firmemente a eso que tanto quieres. Todos tenemos algo que queremos proteger.

-concéntrate – me ordeno mi compañero, aunque para este instante el ya no era más que un simple compañero al que el destino me había amarrado.

¿Qué era Itachi Uchiha para mí?

Ni siquiera la palabra amigo lo describía, el ocupaba una figura más arriba en mi pirámide, algo como un padre. Aunque tal vez la palabra hermano lo describiera mejor.

Hermano: es una persona que con respecto a otra tiene los mismos padres, o solamente el mismo padre o la misma madre. Este término es utilizado generalmente para referirse a dos o más personas genéticamente emparentadas

¿Eso quería decir que no era mi hermano? No compartíamos ni padre ni madre, mucho menos éramos genéticamente emparentados.

-Ha-hai! – le conteste y me puse en posición de defensa.

Hizo un juego de sellos, exactamente no me di cuenta de cuales había utilizado, me concentre para ver si detectaba algún tipo de chakra, pero no había nada, por lo tanto no había clones, pero algo tendría que haber.

-vamos a comenzar por lo básico – me explico –Los Kunais y Shurikens.

En ese momento se comenzaron a lanzar de los dos tipos de armas metálicas por todos lados, instintivamente comencé a esquivarlas, pero cada que esquivaba una la velocidad y la potencia de la siguiente se duplicaba.

Estaba a punto de caer rendida, con más de 10 kunais y unas 7 shurikens enterradas en diversas partes de mi cuerpo, sobre todo los antebrazos, que los utilizaba para proteger zonas como mi cara o lugares que pudieran ser mortales o por lo menos más graves.

-Levántate! – Me ordeno - ¿eso es todo lo que puedes hacer? ¿No aguantas ni siquiera medio minuto? – esta vez más que orden sonó como un reproche, un reproche lleno de decepción.

Me levante como pude, me dolía todo, quite con coraje los kunais que estaban clavados a mis brazos y piernas rápidamente, incluso sentí correr lineas de sangre por mi piel y escuche el sonoro de las ondas al caer al suelo, seguido por un sonido más agudo, el del metal chocar contra los árboles más cercanos.

-Continua—le dije con mi voz más decidida, no flaquee ni un segundo en mis palabras, ni tampoco pensaba hacerlo en mis actos.

-muy bien – dijo con una sonrisa torcida, y se la devolví.

En estos últimos años el siempre mostraba esa sonrisa cuando algo le gustaba, siempre la había querido imitar, pero solo me veía como una chichilla tonta riendo como tal, pero esta era la primera vez que sentía que me salía bien, y me di cuenta de lo que realmente significa: Seguridad, Confianza en ti mismo, y eso era algo que en estos momentos me sobraba a pesar de mi estado.

Comencé a esquivar de nuevo los Kunais, estuve así por vario tiempo, no quiero decir que los esquivaba todos, más de uno se impactaba en mi cuerpo, pero no le prestaba atención.

El dolor es psicológico…

Recordé esa frase, mi hermano me la decía cada que me daba un golpe o me hacía un raspón, en ese tiempo siempre hacía un puchero y lo regañaba por decirme tonterías. Y después de eso siempre le gritaba que cómo iba a ser psicológico, si me dolía en la pierna o en la mano, no en la cabeza.

Pero no se refería que estaba literalmente en la cabeza. Sonreí de nuevo, pero esta vez fue más dulcemente al tener esos recuerdos.

-Bastante por hoy—dio por terminado el entrenamiento, y se levanto de la rama donde había estado sentado.

Levante la cabeza, ya estaba por amanecer, aun no había señas del astro rey, pero las últimas estrellas estaban desapareciendo y un color rojizo se asomaba por el horizonte del oriente.

Brincamos de rama en rama hasta llegar a la cabaña.

Entramos y todo estaba justo igual como cuando nos fuimos, en la primera cama estaba Kisame abrazando su grandiosa espada mientras dormía plácidamente, sonreí al ver esto, pero lo único que hice fue ir directo a mi cama.

Ya me había encargado durante el camino de las heridas que pudieran causarme mayores problemas, por ahora solo quería dormir, lo más plácidamente que se pudiera hasta que esté completamente satisfecha y mis ojos hinchados por tantas horas de sueño.

Me avente a mi cama pensando en lo flácida que era, nunca me había percatado que fuera tan suave, en cuanto mi cabeza toco la almohada quede profundamente dormida.

..

.

-Haaa! Sakura-chan! – grito alguien a todo pulmón sacándome de mi dulce cita con Morfeo, abrí perezosamente los ojos y vi a Kisame sobre la cabecera de mi cama.

-¿Qué..

-¿Qué te paso?¿con quién te peleaste? Estas toda… ¿pero que hiciste? – decía una cosa tras otra, sin ni siquiera esperar para darme el tiempo para contestarle sus estúpidas preguntas. -¿estas bien? ¿Quieres que vayamos por un medico? En la guarida que esta cerca de aquí hay uno, es muy bueno…

-Estoy bien – dije muerta y me tire a dormir, por la cantidad de luz eran como las ocho de la mañana.

-Kisame descansa, esta noche nos iremos a la guarida este – le ordeno Itachi.

-¿Quuee? ¿A la este? Esa es la más lejana!-se quejo el peliazul.

No supe más de sus gritos, me tire de nuevo a la cama y seguí profundamente dormida, regresando a mis sueños con Morfeo, todo plácidamente.

No me levante hasta las 12 del mediodía. Itachi quería que descansáramos, ¿no es así? Pues descanse.

Durante la tarde me encargue de hacer una sencilla comida, cure todas mis heridas a la perfección y acomode todo para el viaje.

Salimos asía la guarida este en cuanto el sol se puso, era más seguro, últimamente los lugares eran muy rondados por ninjas de la hoja, buscando al hermano de Itachi.

Fueron casi 15 días viajando por las noches, durante el día dormíamos, un viaje bastante cansado, pero no se me hizo tan pesado como los primeros, a pesar de ser más largo.

-Aquí es – nos aviso Kisame viendo una cascada enorme – en el país del agua.

Después de varios sellos, entramos por la cascada, una puerta se había abierto, por dentro todo era muy bello y algo lujoso, había pequeños riachuelos y cascadas dándole un efecto realmente hermoso, la sala era grande, y había entradas sin puertas, una iba al comedor y otra a una biblioteca. También había una escalera de esas de lujo grandes y toda la cosa. En lugar de parecer guaridas parecían residencias, más sin embargo todas tenían un subterráneo llenas de cosas y experimentos de los miembros.

-¿no hay nadie? – pregunte, pues todo estaba tan silencioso.

-Una doctora – contesto Kisame.

-Sakura descansa, mañana temprano seguiremos el entrenamiento arriba – me dijo desapareciendo, pronto también Kisame desapareció.

Yo me dirigí a la biblioteca, se me izo interesante, pero antes de que llegara a tomar el primer libro un ninja me sorprendió.

-perdón por asustarte—me dijo casí susurrando una voz.

-no hay problema – dije y voltee a verla, tenía sus cabellos verdes, un color bastante extraño, traía una banda de Amegakuge, no usaba la capa, pero su banda si tenía esa partidura. Le calculaba unos 35 años de edad.

-Soy Yummi – se presento –soy la doctora

-mucho gusto Yuumi, soy Sakura.

-encantada de conocerte Sakura, he escuchado bastantes cosas de ti – me dijo.

-Yuumi, tu enseñaras a Sakura de todo lo que sepas de medicina – Dijo Itachi que iba entrando a la habitación.

-Hai Itachi-sama – le afirmo con una reverencia.

En ese mismo instante Yuumi me llevo escaleras arriba, subimos cerca de unos 3 pisos hasta llegar a un pequeño hospital, tenía todo lo que ocupa un hospital, aparados, estantes llenos de libros, pergaminos, tubos de ensayo, macetas con plantas muy conocidas por sus poderes curativos y otras que en mi vida había visto.

Me enseño cada parte de todo ese enorme laboratorio, así como ciertas cosas que debía saber de cada miembro para cualquier caso de emrgencia.

Esa era su labor como médico de la organización, mantener la salud de todos los akatsukis. Me explico que esa era la guarida más grande, la principal, pero nadie sabía de su localización, ni siquiera ella.

Yummi había sido salvada por uno de los miembros y traída ahí desde que era muy chica, y que antes que ella, una anciana le había enseñado todo lo que sabía de medicina, constantemente salía al pueblo por un túnel, pero aun así no sabía dónde estaba exactamente, y tampoco le importaba.

Me pase todo el día metida en esa bodega, no salí hasta que Itachi me llamo para entrenar.

Y así pasaba los días, tenía dos entrenamientos al día, uno temprano, antes del alba, y uno vespertino como de 5 de la tarde a 8 de la noche, me estaba enseñando muchas cosas sobre todo a mejorar mis habilidades, velocidad y precisión.

También me enseñaba Ninjutsu y sellos, cada vez me era más fácil perfeccionar los sellos y jutsus que me ponía, estaba mejorando a un 100% mi capacidad en manejo excelente de chakra, Yummi tenía muchas técnicas que a ella le habían ayudado a tener un mejor manejo.

Aunque había elogiado el mío, siempre me felicitaba y me decía que tenía un control de chakra natural y mejor que cualquier ninja normal.

A veces también entrenaba con Kisame, pero era muy raro, el era más flojo, pero todo ya era mi rutina.

Cada día sentía que mejoraba más y más, me volvía más fuerte y con más conocimientos, me alegraba eso.

-Vamos a empezar, prepárate! – me dijo Itachi mientras 5 clones de él aparecían – destrúyelos todos.

Los 5 vinieron hacía a mí, forme un Kunai de chakra y lo lanzaba al primero, en cuando toco el cuerpo este desapareció, y lo mismo paso con los siguientes cuatro.

-vas mejorando, 30 segundos – me dijo sonriendo.

-para la próxima será menos – le dije con tono autosuficiente.

-pero me gustaría cambiar la forma de trabajo – me dijo mientras hacía una pose de pensativo – ya no trabajaras con Kunais o Shurikens.

-¿a no? ¿entonces con qué?

-puedes materializar y mantenerlo así, ¿verdad? – más que pregunta solo esperaba una afirmación, yo hice una pequeña con moviendo ligeramente la cabeza de arriba abajo.

-una Katana – dijo sin darle vuelta al asunto – es más útil y se ve mejor.

Primero puse una cara de sorpresa al imaginarme cargando una espada del tamaño de la de Kisame. Pero después mi mente la cambio por una espada con una hoja pequeña, pero con el filo de un bisturí, cortando limpiamente.

Hice caso y me concentre en crear una espada como la que me había imaginado, pequeña, y no muy larga, esta vez sí hice los sellos necesarios para que no se deshiciera cuando mis niveles de chakra bajaran, hasta mi muerte.

En la parte donde se toma, también le hice unos grabados, mis habilidades estaban creciendo, y podía hacer más cosas que hace poco.

-¿y bien? – le dije lanzando ágilmente la Katana.

-perfecta – dijo sonriendo al ver mi creación - ¿pero sabes manejarla?

-no –una gotita estilo anime seguro bajo por su frente.

-deberías de empezar, pero cuidado, su filo es muy bueno

-como un bisturí – le presumí de nuevo mi creación.