Naruto propiedad de M. Kishimoto
Solo la trama de esta historia es de mi autoría.
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ORACLE
VII
Pasión
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Se paseaba por el ágora de aquella hermosa metrópoli, buscaba la inspiración que pudieran transmitirle aquellas magnánimas construcciones, las ciudadanas que gozaban de una espectacular belleza, y el ambiente impregnado de progreso y evolución.
Uchiha Sai, hombre de veintitrés años, poseedor de un talento incomparable para la pintura, además de una apariencia atrayente, su cabello, como el del resto de su familia, era de un azabache profundo, al igual que sus ojos, era tan parecido a Itachi y a Sasuke, que bien podrían señalarlo de ser algo más que su primo.
Debía admitir que Suna era de los imperios más llamativos y desarrollados, su economía era de las mejores, la cultura y las ciencias también estaban en su apogeo. Viendo a las personas ir y venir se dio cuenta de algo que lo intrigó, entre los transeúntes distinguió a nada más y nada menos que a uno de los subordinados de Orochimaru, y no cualquier sirviente, el mismo Kabuto Yakushi, la mano derecha del suegro de su primo Itachi, parecía dirigirse al palacio del Emperador. Le pareció bastante extraño, seguro aquel peliplateado había sido enviado por el tirano de Kirigakure, ese hombre no le inspiraba nada de confianza, pero Itachi estaba dispuesto a casarse con su hija, y él era el gobernante, así que aunque no le pareciera, nada podía hacer.
Lo siguió con cuidado, pendiente de que aquel pelilargo no se diera cuenta, iba acompañado de algunos soldados, no se equivocó en sus sospechas, llegaron hasta el palacio, ahí lo vio conversar con los guardias que custodiaban la puerta, para posteriormente permitirle pasar. Se llevó la mano al mentón en señal reflexiva, cualquier cosa que se imaginara era inútil, debía investigar y saber con certeza cuál era el propósito de su visita. Sonrió inteligente, ya tenía la manera de saberlo, solo convenía esperar a que se llegara el anochecer para averiguarlo.
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Desde su trono vio entrar a aquel emisario de Kirigakure, sentía cierta curiosidad, le parecía algo raro que Orochimaru mandara a uno de sus hombres a transmitirle un supuesto mensaje. El chico de unos veintisiete años se arrodilló frente a él ofreciéndole sus respetos.
-Mi tiempo es valioso, tienes breves minutos para explicar el motivo de tu visita –indicó sin apartar sus ojos turquesa del recién llegado.
-Emperador Sabaku No, vengo ante usted con una propuesta de parte de mi Emperador, Lord Orochimaru, es algo muy importante, disculpe, pero no puedo hablar frente a tantos oídos indiscretos –señaló a los sirvientes que se hallaban en el salón.
-El que decidirá si tu información es relevante o no, seré yo. En cuanto a estos oídos indiscretos, preferirían ser decapitados antes de decir palabra alguna, son empleados de toda mi confianza, además, no eres quien para imponer en mi reino –su tono advertía su impaciencia.
-No fue mi intención, pero comprenda un poco, es algo bastante privado –intentó hacerlo cambiar de opinión.
El pelirojo solo lo miró indiferente, por lo visto le importó muy poco su sentir.
Se mordió la lengua frustrado, seguro que Gaara no le permitiría envolverlo en sus palabras, como había pensado hacer. Viendo esa expresión de prisa que el gobernante le mostraba, no podía darse el lujo de andarse por las ramas, tendría que ser directo y contundente para convencerlo.
-Bien, a Lord Orochimaru le gustaría crear una, hm, una alianza con el Imperio de Suna, más específicamente con usted Emperador Sabaku No, con el único fin…de destruir el Imperio de los Uchiha –soltó por fin.
-Um, ya veo. Vaya que ese rastrero de Orochimaru es algo malagradecido, tenía entendido que Itachi está comprometido con su hija, ¿no? –preguntó con voz serena sin cambio en su expresión.
No le asombraba aquella petición, conocía los motivos del Emperador de Kirigakure para querer derrocar a los Uchiha, desde hacía varios años que estaba tras el reino de Konohagakure, seguro temía no poder solo y por eso sugería esa estúpida alianza.
-Eso es solo parte del plan maestro de mi señor –puntualizó nervioso, Gaara no parecía estar interesado en lo más mínimo en la propuesta.
-Mn, no es necesario que te diga esto, creo que ya lo sabes, o por lo menos lo imaginas –se puso de pie caminando hasta él- no soy el tipo de hombre que suele necesitar de nadie más, mi Imperio se ha forjado con las manos de mi padre y las mías propias, mira a tu alrededor, ¿en verdad crees que me interesa la propuesta de Orochimaru? –su álgida mirada lo traspasaba cual dagas- por supuesto que no, los Uchiha caerán, forman parte de mi lista de Imperios por conquistar, al igual que Kirigakure –sonrió siniestro- cada grano de tierra, cada gota de mar, será de mi dominio, solo mío, seré el único soberano sobre la faz. Aunque eso no quita que pueda ser compasivo con quienes lo merezcan –soltó arrogante- todo aquel que se incline ante mi, merecerá una oportunidad, así que dile a Orochimaru que prepare sus rodillas, porque cuando menos lo espere, se verá en la disyuntiva de arrodillarse ante mi…o morir –rio divertido-. Ahora, te sugiero que te retires cuanto antes, no estoy de muy buen humor para seguir soportándote –aconsejó tornándose severo.
-Co…con permiso –escupió las palabras molesto y salió de inmediato.
Nunca se imaginó que estar frente a aquel hombre sería así de estresante, ese chico era perverso, incluso imponía más que su propio señor. Lo peor era que tenía bastante razón, era un rival imposible de vencer, al menos para el Imperio de Kirigakure. Esperaba que Orochimaru no se molestara, lo había enviado ahí para conseguir una alianza, y regresaría con una amenaza de muerte pendiendo sobre sus cabezas.
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Le colocó los alimentos en la mesa del salón, luego se paró a un lado de su silla, como siempre, con una seriedad excesiva, lo odiaba, se le notaba en los ojos, que aunque irradiaban cólera, no perdían ese esplendoroso brillo de mar.
-¿Hasta cuándo seguirás molesta? –se sentó para comenzar a comer.
-No creo que le importe mucho como me sienta, después de todo solo soy su esclava, mientras cumpla con mi trabajo, no debería de preocuparse –habló fría sin siquiera mirarlo.
-Pensé que con el pasar de los días lo comprenderías, no fue mi intención tratarte mal, pero debía dejarte en claro tu posición –señaló tranquilo.
-¿Mi posición? –reverberó de coraje- ¡usted no tiene idea de cuál es mi posición, yo estoy más allá de su mandato, yo no debo de obedecer a simples mortales, yo fui elegida por los mismos Dioses para un propósito totalmente diferente que traerle su comida! –exclamó molesta.
Se puso de pie de inmediato, otra vez con sus altanerías y reclamos, no lo sorprendió, lo que le llamó la atención fueron las palabras que la escuchó decir, ¿Cómo que era una elegida por los Dioses?, tenía que saber a qué se refería esa rubia engreída.
-Ah no, no iras a ningún lado, ¿de qué hablas?–la tomó del brazo cuando ella intentó girar y marcharse.
Se había dejado llevar y estaba metida en un gran lio, por su desesperación no supo lo que dijo. Pero es que esos días de servirle al Emperador sin oportunidad de negarse, la tenían harta, además, a eso le sumaba que Hinata cada día se veía más enamorada del tonto General, y Sakura ni hablar, aquel abusivo y aprovechado hombre no le daba ni un segundo a solas, tenía bastante tiempo sin cruzar palabra con ella, temía que fuera demasiado tarde y ese individuo ya la hubiera obligado a entregársele. Negó varias veces, no diría nada más, el agarre del pelilargo le enrojeció la piel, pero ni aunque la torturaran hablaría de nuevo.
-Estoy esperando Ino, ¿a qué te referías con ser elegida por los Dioses? –la tomó del otro antebrazo y la zarandeó un poco ante su resistencia.
Volvió a negar, con lágrimas empañándole las pupilas dejó escapar un sollozo, ese hombre la estaba lastimando con su fuerza bruta.
-Lo siento –la soltó rápidamente al verla llorar- no medí mis actos, perdóname, ¿estás bien? –cogió su rostro entre sus manos y la miró arrepentido.
-Claro que no, cómo voy a estar bien después de todo lo que ha pasado –se dejó caer sin fuerza mientras él la sostenía- no sé qué hacer, se supone que soy la mayor, debía protegerlas, es mi culpa que estemos aquí, que Hinata este enamorada de ese hombre que seguro la hará sufrir, y que Sakura esté bajo el yugo de Sasuke, que solo la quiere para usarla y después la dejará botada y herida…debí negarme, debí impedir que saliéramos de Kumogakure…lo sabía, si tan solo no hubiera consentido esa locura, estaríamos seguras… -lloraba nerviosamente.
-Tranquila, tranquila Ino –la abrazó tiernamente sujetándola con fuerza.
-¿Le importa?, ¿le importa mi sufrimiento? –lo miró de pronto, su tono fue suplicante, no era un reclamo, era más bien una petición de ayuda.
-Claro que me importa pequeña, no quiero verte así –acercó su rostro al suyo, juntó sus mejillas a las suyas y retiró las lágrimas en una suave caricia.
-¿Por…por qué? –preguntó a dos centímetros de sus labios.
-Porque…porque tú me importas, más de lo que quisiera, más de lo que debería, más de lo que puedo controlar –se dejó arrastrar por aquellos hechizantes y hermosos ojos azules.
Unieron sus alientos lenta y tortuosamente, el pelinegro lamió su labio inferior con cautela, la rubia cerró los ojos perdida en aquel roce, sintió como él mordía su boca con consideración e inmiscuía su lengua cuidadoso, ella lejos de oponerse, aprovechó sus instruidos movimientos para dejarse llevar gustosa. Sintió su cuerpo tocar la alfombra y a él posicionarse encima, llevó su mano a su sedosa y oscura cabellera afianzándose torpemente. Poco a poco el beso se volvió más feroz, con pasión sentía las manos del Emperador recorrer su inexplorado cuerpo sin algún reparo, se separó unos segundos de sus labios para saltar a su cuello, lo besó desesperado, lamiendo, mordiendo, y así marcando su blanquecina piel, un grito de sorpresa y dolor fue acallado cuando él retornó a su boca nuevamente.
-No…no puede, por favor pare –apenas pudo alejarlo se sus labios hinchados.
-¿Es realmente lo que quieres? –bajó la parte superior de su túnica hasta su cintura, maravillándose con la vista del torso desnudo de la rubia.
-Yo nunca… –respiraba agitada, sus mejillas se sonrojaron furiosamente al verlo contemplarla, ardía, todo su cuerpo se consumía de deseo que no podía controlar por ese hombre.
-Estas matándome Ino –se dirigió a sus senos sediento de beber de ellos.
En su palma derecha tomó su pecho izquierdo, apretándolo y acariciándolo con sus calientes manos, mientras que con su boca saboreaba el otro, la inexperta mujer gimió excitada, sintiendo solo lo que el pelinegro le hacía sin preocuparse de lo demás. Aunque no por eso dejó de guiar sus temblorosas manos a su quitón descubriéndole el tórax y acariciando las líneas de cada músculo que se formaba.
-Ino… -suspiró bajando hasta su ombligo sin soltar su busto.
-Ah…Itachi… -soltó sofocada. Sintió una brisa fresca recorrerle las extremidades cuando él sopló por sus muslos levantándole lo que quedaba de tela, exponiéndola completamente a él.
-Eres tan hermosa –se acomodó entre sus piernas gozando de su calor.
-¡Ah…Ita…ahhhh…! -echó la cabeza a un lado al sentir aquel dolor y saberlo dentro de su cuerpo, él la afianzó por las caderas, moviéndose con sutileza.
Nunca se había sentido igual, por el contrario, su vida estaba llena de curiosidad e ignorancia. Ella no era una mujer que estuviera destinada a ese tipo de placeres, pensó que jamás viviría una experiencia igual, que moriría sin saber lo que era amar a un hombre, concebir una emoción tan grande y abrumadora que la llevara a dejarse arrastrar hasta el punto en el que ahora estaba. Presa del dolor y del goce al mismo tiempo, angustiada en las sensaciones que la cubrían al estar uniendo su cuerpo al de Itachi, cerró los ojos apretándolos fuertemente, sus incontrolables gemidos se volvían sinónimo de orgullo para aquel hombre que lejos de soltarla, la apoyaba más a su cuerpo.
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Terminó de acomodar las mantas del lecho del pelinegro, esperaba que no le mandara alguna otra encomienda, no es que estuviera cansada, pero no soportaba mucho estar ante él, jamás se acostumbraría a sus proposiciones desmedidas, su mirada indecorosa, y sobre todo sus imposiciones exageradas. Extrañaba en demasía charlar con sus hermanas, sentía que el tiempo se le escapaba de entre las manos, no quería seguir guardando aquel secreto, pero Sasuke no le demostraba poder comprenderla, no, a él solo le importaba satisfacer sus deseos, nada más, la veía como un reto, solo eso, se entristeció.
-¿Qué te pasa?, ¿Por qué tienes esa expresión? –sintió como la abrazó por la espalda y acomodó su cabeza en su hombro.
Ya no le sorprendía que se tomara esa clase de libertades, tampoco le decía nada, mientras él no fuera más allá, podía resistirlo.
-Solo es…cansancio amo, su cama esta lista, ¿puedo retirarme a descansar? –pidió con voz apagada.
La giró por la cintura y se acercó a su rostro, sus ojos fijos en su semblante afligido, no le gustaba verla así, se frustraba cada vez que ella respondía tan indiferente a sus caricias.
-No hasta que me digas la verdad –indicó sin soltarla.
-Yo…extraño mucho a mis hermanas, estoy preocupada por ellas, no sé cómo la estén pasando, ni ellas saben cómo estoy yo. Ino y Hinata son todo lo que tengo, desde niñas hemos estado juntas, no verlas y mucho menos hablarles, me lastima –confesó deprimida.
Resopló resignado, no había avanzado en nada para conquistar a esa tímida pelirosa, peor aún, cada día la sentía más lejana, debía idear una forma de acercarla verdaderamente a él.
-¿Qué te parece si hacemos un trato? –cuestionó ante el plan que se formó en su interesada mente.
-¿Un…trato? –lo miró desconcertada.
-Es bastante simple en realidad. Te permitiré ver a tus hermanas, hablar con ellas también –comentó sereno- a cambio de ciertos beneficios –sonrió pícaramente.
-¿Beneficios?, no…no comprendo amo –negó inocentemente.
Adoraba esa ingenuidad, le parecía tan encantadora cuando sus ojitos verdes lo miraban con tanta curiosidad.
-Dormirás aquí, conmigo, de hoy en adelante y hasta que así lo disponga, además de eso, me dejarás besarte cuando me apetezca, solo eso, no voy a tomarte a la fuerza ni mucho menos, es algo fácil si lo ves desde la perspectiva que podrás volver a ver a tus hermanas, ¿Qué me dices Sakura, cerramos el trato? –levantó su barbilla y se acercó a sus labios.
¿Dormir con él y dejar que la besara cuantas veces le diera la gana?, no era una buena idea, y más cuando sabía que tenía que mantenerse alejada de él, en su visión ella no oponía la más mínima resistencia, así que asumía que se le entregaba por voluntad propia. Seguro que si permitía mas acercamiento entre ellos, tarde o temprano la convencería de estar con él, se preocupó. Por otro lado, negándose solo empeoraría su situación, bien podía imaginarse a Sasuke poniéndole aún más prohibiciones ante el fracaso de su plan. Miró al suelo y se encomendó a los Dioses, aceptaría, era arriesgado, pero necesitaba ver a Hinata e Ino, era preciso discutir si decían de una buena vez toda la verdad y buscaban la ayuda de Itachi.
-Mn…acepto amo…haré lo que usted quiere con la condición de ver y hablar con mis hermanas de nuevo –asintió lentamente.
Más veloz de lo que imaginó, el azabache la envolvió sin reservas y unió sus labios a los de ella, cerró los ojos sin poder hacer más, que tratar de responderle aquel beso. Él la afianzó por la nuca, adentrando su lengua profundamente, lo rodeó por el cuello y lánguidamente fue adaptándose al ritmo apasionado y violento del de ojos negros.
Se separaron jadeantes y avivados, él con una sonrisa de satisfacción, y ella con vergüenza y resignación, debería acostumbrarse a aquellos arrebatos de Sasuke.
-Es el mejor trato que he hecho en mi vida –le acarició la mejilla y besó su frente.
-¿Cuándo puedo ir a ver a Hinata y a Ino? –preguntó todavía afectada.
-Mañana, esta noche lo único que quiero es sentir tu cuerpo junto al mío –la dirigió hasta la cama, recostándola y después acomodándose a su lado.
Giró al otro lado para no verlo, sus ojos la ponían bastante nerviosa, él le pasó el brazo por la cintura y se acercó más a su cuerpo.
-Me fascinas Sakura –susurró muy cerca de su cuello.
-Amo…yo solo…solo déjeme dormir por favor –suplicó temerosa.
Era su segundo beso, el segundo de muchos que seguro serian robados por aquellos rebeldes labios, estaba atemorizada, no quería sentir aquello, no quería que su visión se volviera realidad y ser lastimada por Sasuke, pero no tenía idea de cómo evitarlo, no mientras estuviera pegada a él todo el tiempo.
-Hmp –la apretó más. "Tarde o temprano lograré mi cometido contigo, no falta mucho Sakura", se prometió decidido.
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Entonces, ¿me dirás que quería ese emisario de Kirigakure con tu señor? –aprisionó a aquella empleada contra el tronco de aquel árbol.
Era algo casanova, Sasuke siempre le decía que la mejor forma de pasar el tiempo, era peleando, o con una mujer, pero como él no era nada belicoso, prefería pintar en vez de pelear, en lo de las mujeres si había seguido el consejo de su primo, a cada lugar al que iba, buscaba quien fuera su entretención, y de paso, quien le diera información, por eso siempre conseguía a las empleadas o esclavas de los grandes palacios.
-Te juro que no…ah, no alcance a escuchar, lo único que oí por los pasillos, es que Gaara-sama lo rechazó…que no aceptó su propuesta –platicó inquieta al sentir sus caricias.
"¿Una propuesta?, ¿Qué propuesta?, necesito más, Itachi no me tomará en serio si no le doy más información", besaba el cuello de la pelinegra que tenía arrinconada.
-¿Podrías investigar un poco más?, anda, por mi –pidió con voz sensual.
-Pero eso es…es muy peligroso, yo no…ah –gimió cuando le mordió el lóbulo de la oreja-. Esta…está bien, veré que puedo averiguar –asintió excitada lanzándose a sus brazos.
"Perfecto, no puedo irme de Suna hasta saber que pasa", se propuso el oji negro.
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-¿Qué haces aquí Hinata-chan?, hace frío, podrías enfermarte –escuchó la voz del de ojos azules.
Estaba preocupada por Ino, ya era hora que debería estar en la habitación, se suponía que Itachi nunca la hacía trabajar hasta tarde, pero ella aun no aparecía, y eso la asustó un poco, ¿Qué tal si su hermana hizo algo y la encerraron en alguna celda?, su rostro nervioso captó la atención del rubio.
-Yo…no he visto a Ino desde la tarde, a Sakura tampoco, aunque eso ya no me alarma tanto, Sasuke-sama siempre le prohíbe vernos, pero Itachi-sama no es así, por eso estoy tan ansiosa, creo que algo le pasó a mi hermana –se acercó hasta el General.
-Eso es raro, pero no creo que le haya pasado algo malo, de ser así Itachi ya me lo habría dicho, tal vez solo le encomendó algunas tareas más, y todavía no las termina, no te preocupes Hinata, si quieres puedo ir a buscarla –sugirió con una enorme sonrisa.
-Oh, no Naruto-kun, gracias, pero…no quiero que te molestes, seguro es como dices, Ino debe estar todavía trabajando con Itachi-sama –desvió la mirada para no encontrarse con los profundos ojos de aquel al que tanto amaba.
No pudo impedir que ese sentimiento creciera en su corazón, tampoco es que lo hubiera intentado. Desde que vio por primera vez a Naruto, quedó impresionada, con el pasar de los días al conocerlo, le pareció el hombre más maravilloso del mundo, él la cuidaba, la hacía reír, pero sobre todo, despertaba en ella esas ansias de querer amarlo, tocarlo, besarlo, abrazarlo, ¿era eso algo malo?, no podía evitar recriminarse que ese no era su destino, que su única misión en la vida era resguardar el poder de Sakura, protegerla a ella y a su secreto, pero simplemente ya no podía soportarlo más, aquella emoción era más fuerte que cualquier otra cosa que hasta ahora hubiera sentido.
El de cabellos dorados la veía extrañado, ella estaba más rara de lo normal, sus mejillas tan sonrosadas, sus perlas perdidas en sus pensamientos, sus labios entreabiertos, y su cuerpo temblando levemente.
-Hinata-chan, ¿Qué tienes? –la tomó de los hombros trayéndola de nuevo a la realidad.
-Yo…yo… -se llevó su palma derecha a su boca intentando acallar su latente confesión.
-Hinata –le acarició la mejilla tratando de darle consuelo, no le gustaba verla sufrir- no te pongas así –le retiró las lágrimas cuando comenzó a llorar- tranquila, Ino está bien, solo cálmate, en cuanto lo hagas iré a buscarla y te la traeré para que dejes de llorar.
Negó desesperada varias veces rompiendo en sollozos.
-Tú no entiendes Naruto, no comprendes nada, no lloro por eso –soltó por fin.
-¿Entonces…por qué lloras Hinata? –la observó curioso.
-Porque…porque te quiero Naruto…te amo… -cayó de rodillas y se cubrió el rostro con ambas manos.
Se arrodilló frente a ella y apartó sus manos con cuidado.
-Eso no tiene nada de malo Hinata, sobre todo porque yo también…yo también siento algo muy fuerte por ti –la tomó del mentón-, yo también te amo.
¿Cómo no amarla?, era una mujer única, tan hermosa, tan tierna, tan valiente, tan inocente. Hinata despertaba en él un amor tan puro, su confesión casi lo hizo saltar de gusto, él la adoraba, pero no quería agobiarla con sus sentimientos, además no era nadie, ella merecía a alguien digno, alguien que le diera todo lo que él no podía, solo que al escucharla, no se logró contener, tenía que decirle lo que también sentía.
Sus ojos se abrieron sorprendidos, de ellos escaparon más gotas saladas, gimoteó con fuerza.
-Pero yo no puedo hacerlo, no puedo, no debo…no debo…no debo –se repetía abatida, él se extrañó, la contempló confundido- no debo…la triada oráculo, no puede sentir amor –confesó devastada.
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Buenas noches, no pensaba subirlo hoy, pero dije, ya que está terminado, pues mejor de una vez =).
Ando medio zombie, he madrugado mucho y eso me sienta mal, odio levantarme temprano como no tienen una idea, y más con el frío que hace por acá por mi ciudad ='(, como sufro. Pero en fin, a ustedes lo que les interesa es la historia, que tal?, algo apresurado lo de Ino (hahaha, si esa era la dura como caerán las otras)?, tal vez si pero tiene su razón de ser, no me fui muy detallista en la escena, pero pues creo que tampoco quedo tan mal, o si?, ya ustedes me darán sus sugerencias.
Bueno, espero que les haya gustado, como ven fue un capitulo lleno de sorpresas, a ver qué pasa en el siguiente, el cual espero colocar lo más pronto que pueda. Gracias por leer, comentar, alertas y todo lo que hacen por el fic =), en verdad todo mi esfuerzo va para ustedes.
Cuídense mucho, un gran saludo, un fuerte abrazo, seguimos leyéndonos!
