¡Hola! Aquí os traigo el siguiente capítulo. Nada que comentar, así que disfrutad.
Capítulo 7 – Sentimientos
'Si no esperas nada, nunca encontrarás aquello que jamás esperabas hallar.'
-Heráclito
Nigel se despierta adolorido. Sentía un fuerte dolor que iba desde el estómago hasta la cabeza.
"Maldito guacamayo azulado…" Dice, intentado levantarse y maldiciendo mientras lo intentaba. "¿Cómo era tan fuerte?" Se dice a sí mismo, intentando mantener el equilibrio.
Echa un vistazo a su alrededor. No se encontraba en la sala de aves, sino que estaba en la habitación principal, tumbado en una especie de cama. La habitación estaba completamente vacía.
"Deben de haber ido a hacer algo." Piensa, refiriéndose a los contrabandistas. "Y yo también debo hacer algo..."
Reflexiona sobre lo que pasó. Se acuerda de todo, sabe que Blu le dio una paliza cuando estaba de color amarillo. Sus moratones también lo recordaban. Se enfada y hace fuerza con sus garras cada vez que recuerda la paliza. Blu había herido profundamente su orgullo, y eso era algo que no iba a aguantar.
Se estabiliza con dificultad e intenta volar. Lo consigue con algo de esfuerzo. Atraviesa la puerta que lleva a la habitación que contenían todas las aves.
Sus sospechas se confirman, la jaula central en la que se suponía que estaban los spix estaba vacía. Habían escapado. A pesar de que todas las demás aves estaban allí, maldice y le da un golpe a una de las jaulas, asustando enormemente a unos pequeños canarios que se encontraban en la jaula.
"Debo encontrarlos." Piensa. "Uno de ellos no sabe volar, no pueden haber ido demasiado lejos."
Adolorido pero decidido, Nigel sale por la misma ventana por la que escaparon Blu y Perla, dispuesto a encontrarlos. No tenía ni idea de dónde habían podido ir, por lo que se limitó a volar por encima de la ciudad con esperanzas de encontrar alguna pista o algo que los lleve hasta ellos.
Blu y Perla entraron al club. El ambiente era juvenil y festivo, y el establecimiento estaba lleno de aves de todo tipo que se encontraban bailando y disfrutando de una verdadera fiesta brasileña. A Blu ciertamente le incomodaban este tipo de lugares, ya que no era un ave muy social, que digamos. Perla, por otro lado, miraba hacia todos lados maravillada con el lugar.
"¡Bien, amigos!" Dice Rafael. "¡Seguidme!"
Ambas aves obedecieron y siguieron a Rafael, que les llevaba a través de la fiesta hasta llegar a una especie de pequeño escenario en la que habían dos pequeñas aves tocando música y cantando. La samba resonaba por todo el lugar.
"¡Eh!" Rafael hace señas para llamar la atención de los músicos.
Estos se percatan de Rafa y se dirigen hacia él. Otro músico toma el lugar de estas dos aves y la fiesta continua.
"Espera." Dice Blu, recordando algo. "¿No son esos…?"
"¡Hombre, Rafa!" Dice un cardenal rojo.
"¿¡Qué tal?!" Completa la oración un canario amarillo.
"¡Perfectamente!" Dice Rafael, contento de verlos, dándoles un abrazo. "Verán, amigos, os traigo a dos pájaros únicos." Añade, enseñándoles a Blu y Perla con el ala, quienes simplemente sonreían tímidamente.
"¡Vaya, vaya!" Dice el cardenal, acercándose a Blu. "¡Eres tú! Parece que has tenido suerte con tu cita, ¿eh?"
Blu se ruboriza, llevándose las alas a la cara. Perla lo mira molesta.
"¿A qué se refieren, Blu?" Pregunta Perla, molesta.
"A nada…" Dice Blu, sonriendo torpemente.
"¿Cómo que a nada?" Dice el canario, metiéndose en la conversación. "Eres Blu, ¿no?"
Blu asiente. "Vosotros erais Nico, y…"
"Y pedro." Dice este, completando su frase.
"Pues eso, Blu." Dice Nico. "Nos decías que habías venido para conocer a una chica, parece que te ha ido bien, no te parece, ¿Pedro?"
"¡Y tanto!" Dice Pedro. "¡De mayor quiero ser como tú! Conquistando hembras al segundo." Añade.
"Alto, alto." Dice Blu. "Y-Yo no he conquistado nada, esta es Perla, es una amiga." Añade, sonriendo forzadamente.
"A mi no se me conquista fácilmente." Dice Perla, mirando de reojo a Blu, sonriendo. Este se altera más aún. "Encantada, Nico y Pedro."
"Encantada, Perla." Dice Nico. "En fin, parejita, ¿qué os trae por aquí?"
"Respecto a eso." Dice Rafael. "¿Podéis venir un momento? Tengo que hablar con vosotros a solas, tiene que ver con ellos…" Añade, diciendo esto último susurrando.
Las tres aves fiesteras se separan y se van a hablar. Mientras tanto, Blu y Perla le echan un vistazo al local.
"Está muy bien hecho." Dice Perla. "¿No te parece?"
"Sí, bueno…" Dice Blu. "A mí nunca me han gustado estos sitios…"
"¿Por?" Pregunta Perla, curiosa.
"Me traen malos recuerdos…" Dice Blu, algo triste. "Prefiero no hablar de ello."
"Como tu quieras." Dice Perla, sonriendo. "¿Qué estarán tramando esos tres?"
"No tengo ni idea." Dice Blu, aunque realmente se podía oler lo que planeaban.
"Por cierto, ¿qué es eso de conquistar?" Dice Perla, con intenciones de poner nervioso a Blu.
"Ah, esto…" Trata de decir Blu. "E-Es que me los encontré, y me preguntaron qué estaba haciendo en Rio…"
Perla no responde, simplemente sonríe.
Al cabo de treinta segundos, las tres aves vuelven.
"¡Bien, amigos!" Dice Rafael, abrazando a Blu y Perla con sus alas. "¡Vamos a pasarlo bien!"
"¿A qué te refieres?" Pregunta Blu, preocupado.
"¡A que vamos a bailar un poco!" Dice Rafael alegre, empujando a la parejita hacia el centro de la pista de baile.
Mientras tanto, Nico y Pedro se volvieron a subir al escenario, se miraron y asintieron con la cabeza.
"Tranquilo, Rafi." Piensa Nico. "Jamás hemos fallado en unir aves."
"Si están hechos tal para cual acabaran juntos antes de salir del club." Piensa Pedro.
"¡No!" Se queja Blu. "Rafa, yo no sé bailar, no me gusta esto…"
"¡Blu!" Dice Rafael, en un tono algo más serio.
Blu se sorprende momentáneamente al ver a Rafael tan serio. Perla se encuentra algo alejada, echando un vistazo a la pista de baile.
"Te gusta Perla, ¿verdad? No, no te gusta, ¡te encanta Perla! ¿verdad?" Blu asiente con la cabeza algo tímido. "Pues deja de usar la cabeza, y deja a tu cuerpo moverse, deja a tu corazón marcar el ritmo, Blu." Añade, alejándose de Blu pero sin salir de la pista de baile, ya que él también iba a bailar.
"Tienes que hacerlo." Piensa Blu, cerrando los ojos. "Por ella…" Abre los ojos, decidido.
De repente, la música para. Todas las aves se quejan, ya que les habían cortado la diversión.
"¡Un momento, amigos!" Dice Nico. "¡El día de hoy tenemos a dos aves azules muy especiales, y quiero que les den una buena bienvenida!" Un foco de luz ilumina a ambos guacamayos, quienes están nerviosos por ser el centro de atención.
Todas las aves dieron un fuerte aplauso mirando a los guacamayos azules. Todos se percataban de lo que podría ocurrir. No había que pensar mucho, un macho y una hembra de la misma especie, bailando juntos.
Entonces, tras un breve silencio, la música comienza a sonar, y Nico y Pedro empiezan a cantar una canción; Hot wings.
La música sonaba y todas las aves comenzaban a bailar. Rafael bailaba, Perla bailaba, incluso los propios Nico y Pedro bailaban y se movían mientras cantaban. Todos, menos Blu.
Estaba muy nervioso, demasiado. Mira a Perla, Perla lo mira. Perla baila lentamente, invitando a Blu a unirse a su danza. Entonces, Blu recuerda las palabras de Rafael.
"Dejarse llevar…" Piensa.
Se acerca a Perla lentamente. Esta simplemente lo mira mientras baila, estaba expectante, quería que se uniera a él.
La pata de Blu empezó a moverse. Marcaba el ritmo de la canción. Blu no se daba ni cuenta. Conforme la canción continuaba, el cuerpo de Blu se movía por su cuenta. Primero fue una pata, después fueron las dos, se movían armónicamente por la pista. La timidez de Blu desaparece, y su cuerpo comienza a moverse, empezando por sus alas, que se movían solas al ritmo de la canción. Su pecho se movía solo, su cola se movía al ritmo de la música. Se acerca a Perla y ambos comienzan a bailar en sincronía.
"¡Blu!" Grita Perla, sorprendida. "¡Bailas muy bien!" Añade, estaba disfrutando.
"¡Gracias!" Grita Blu, sonriendo.
Ambos se miran a los ojos y continúan su baile. Conforme pasa el tiempo sus movimientos se vuelven más complejos y bailan totalmente en sincronía. Perla da una media vuelta mientras Blu la sujeta, y entonces la lanza en el aire.
Perla canta mientras está en el aire. Su bella voz enloquece a Blu, y este la mira hipnotizado, como cuando la vio por primera vez, como cuando vio esos ojos preciosos por primera vez en el hábitat. Perla le correspondía la mirada, penetrando en sus ojos café. Tras el canto, Perla regresa a la pista de baile, y continúan.
No hacen otra cosa. Sus cuerpos no dejan de moverse, sus ojos no pueden apartarse, se miran fijamente, miran al alma del otro. Sus cabezas se acercan lentamente al compás de la canción. Sus cabezas se siguen acercando, sus picos ansían el pico del otro. Y entonces…
Se besan.
Sus picos se unen en un largo y profundo beso. Rafael mira desde la lejanía orgulloso. Perla cierra los ojos, Blu cierra los ojos. Sólo son él y ella, Blu y Perla.
Al cabo de unos pocos segundos que fueron eternos para ellos, se separan. Una pequeña hebra de saliva cuelga entre ambos. Perla lo mira. Blu la mira.
Sus miradas permanecen conectadas, sin parpadear, sin mirar a otro lado, dejando que sus cuerpos marcaran el ritmo del baile y de la canción.
"¡Lo siento!" Grita Blu repentinamente, completamente histérico, ruborizado, nervioso. Faltan palabras para describir cómo se sentía Blu. "¡N-No pretendía h-hacerlo…!"
"¡N-No!" Dice Perla, nerviosa y roja de igual manera. "¡Ha sido mi culpa! Yo… Creo que me echaron algo en mi bebida…" Añade, intentando excusarse a pesar de que no había bebido nada.
Rafael se echa el ala a la cara, asombrado del desenlace tan tonto que había tenido su maravilloso plan.
La canción acaba, y Nico y Pedro son testigos de igual manera del fracaso parcial del plan de Rafael. Pedro se desternilla, mientras que Nico sonríe tontamente.
"C-Creo que deberíamos hablar sobre esto luego…" Dice Perla, aún ruborizada.
"V-Vale."
Ambos no se miraban a la cara, sólo miraban al suelo.
Decidieron salir a tomar el aire. Rafael los acompañó. No se miraban a la cara, iban mirando al suelo, ruborizados, pensando.
"Demonios." Piensa Rafael. "Esto ha salido relativamente mal, aunque finalmente hemos pasado de nivel."
"¿Por qué me pongo tan nerviosa?" Piensa Perla. "Después de todo lo sabía, estoy interesada en él, es una buena ave. Pero entonces, ¿por qué me siento así?"
"Dios, va a estar muy enfadada conmigo." Piensa Blu. "Mala idea, hacerle caso a Rafael ha sido una muy mala idea. ¡¿Cómo se te ocurre besarla?! ¡Tonto, tonto, tonto!" Blu se golpea mentalmente.
Ambos estaban preocupados por cosas totalmente opuestas.
Nico y Pedro siguieron a Rafael hacia la salida, dejando el próximo tema en las manos de los otros músicos.
"¡Rafa!" Nico llama a Rafael, este se da la vuelta. "¿Qué ha pasado?" Añade susurrándole para no alarmar ni a Blu ni a Perla.
"Creo que no se creen que están enamorados uno del otro." Dice Rafael. "Hay que darles un último empujón."
"Te ayudaremos, Rafi." Dice Pedro, enérgico. "Son, sinceramente, tal para cual."
Rafael asiente con la cabeza y sonríe.
Finalmente, Blu y Perla llegan a la salida. Estos se separan uno del otro lo máximo que la cadena permite, cabizbajos y pensando en lo que acababa de ocurrir.
Rafael, sin embargo, se percató de un pequeño detalle, y era que el tranvía había llegado ya.
"¡Oh!" Dice Rafael, sorprendido. "Muchachos, ¡tenemos que irnos!" Añade, señalando al tranvía.
"¿Cómo se supone que vamos a llegar hasta ahí?" Reclama Perla, ya que el tranvía se encontraba a bastante altura con respecto al club.
"¡Nuestro amigo puede ayudaros!" Dice Pedro, sonriendo. "¡Oye, Mark, lleva a estos pollos al tren!"
Una espátula rosada, de un tamaño considerable, reacciona ante la llamada de Pedro.
"¡Por supuesto, mi amigo!" Mark sujeta la cadena y emprende vuelo, llevando a los dos pájaros azules al tranvía entre risas.
"¡Ouch!" Se queja Blu al ver que la espátula no había sido tan cuidadosa al dejarlos caer.
Rafael, Nico y Pedro llegaron volando al tranvía, que justo estaba partiendo una vez más.
"Casi no lo logramos." Dice Rafael, respirando con agitación.
Blu y Perla estaban en la parte delantera del tranvía, mientras que Rafael, Nico y Pedro se mantenían algo alejados para hablar.
Mientras tanto…
Tulio y Linda habían llegado al centro de conservación. Todo parecía estar en orden, la sala de curas y el resto de las habitaciones funcionaban con normalidad y todo el personal estaba de vuelta con sus labores. A pesar de esto, la policía aún seguía dentro del edificio, revisando las grabaciones en busca de alguna pista para encontrar a los culpables del secuestro de los guacamayos spix.
"Señor Monteiro." Dice un policía, acercándose a él. "Venga por aquí, por favor." Añade, llevándolo hacia la pequeña habitación con cámaras fuera del hábitat artificial. Linda no puede pasar, por lo que decide quedarse en la sala de curas, acariciando a las diferentes aves maltratadas.
"Bien." Dice Tulio. "¿Han encontrado algo, agentes?"
"En efecto." Confirma uno de los agentes. "Eche un vistazo usted mismo."
El policía le puso un fragmento de la grabación de seguridad del mismo día que Blu y Perla fueron secuestrados. El fragmento enseñaba como uno de los guacamayos volaba hacia una puerta abierta. Después, el otro guacamayo se acerca a la puerta, cuando un trozo de papel con cloroformo es arrojado cerca suya. El ave cae inconsciente y un joven de tez negra se acerca y recoge al ave, poniéndola en una jaula. Acto seguido, una cacatúa blanca con un aspecto terrible se acerca a echar un vistazo, y ambos se van de la clínica.
"¡Genial!" Dice triunfante Tulio, al ver que ya habían encontrado a los responsables. "¿Saben quién es?"
"Me temo que no." Dice el policía. "Ese niño no aparece en nuestra base de datos, lo más seguro es que sea un huérfano que vive en las favelas."
"¡Demonios!" Maldice Tulio. "¿Y la cacatúa?"
"Respecto a la cacatúa, debería hablar con su compañero, él le dirá todo." Dice, señalando a otro trabajador del centro.
"De acuerdo, ¿algo más que necesite saber?"
"Por ahora eso es todo." Concluye el policía. "Tenga por seguro que vigilaremos las calles y buscaremos al chico o a ese pájaro."
"De acuerdo. Muchas gracias por su servicio, agentes."
"Por nada." Dice el policía, esbozando una sonrisa. "Para eso estamos."
Tulio condujo a las fuerzas policíacas a la entrada y estos se fueron. Finalmente, el centro de conservación estaba algo más calmado.
"¿Y bien?" Pregunta Linda, curiosa por saber.
"Han encontrado a un chico y una cacatúa en la grabación." Dice Tulio, Linda esboza una sonrisa. "Pero no salen en las bases de datos, peinarán las calles buscándolos." La sonrisa desaparece.
Linda se decepciona un poco ante la noticia, pero no se desanima, puesto que al menos saben quién fue el responsable.
Tulio decidió ponerse a trabajar y empezó a revisar todas las grabaciones completas, aunque a cámara rápida, en busca de indicios, o algo que pudiera ser útil. Linda, mientras tanto, se sentó a leer un rato.
En uno de los fragmentos de la grabación, Tulio encontró algo.
"Oh, dios…" Dice Tulio, impresionado. "Linda, tienes que venir a ver esto."
Linda obedece, deja inmediatamente el libro en la silla y se acerca a la pequeña pantalla en la que se mostraban las grabaciones.
En la grabación todo parecía normal, Blu y Perla parecían estar hablando, aunque de repente se empezaron a pelear, y Perla atacó a Blu. Sin embargo, Blu cambió repentinamente a un color amarillo, y comenzó a esquivar los ataques de Perla con habilidad.
"¿Que…" Dice Linda, recolocándose las gafas. "Demonios?"
"¿Sabías que Blu podía hacer eso?" Dice Tulio, impactado.
"¡Claro que no!" Dice Linda, prestando aún más atención a las grabaciones. "No, no lo entiendo. ¿Cómo lo hace?"
Tulio, en sus escasos pero enriquecedores años como veterinario, jamás había visto un ave capaz de cambiar el color de su plumaje al gusto, y menos que le otorgase habilidades sorprendentes.
"Ahora tenemos dos razones para encontrar a Blu." Dice Tulio, serio. "La primera es salvar la especie, la segunda es averiguar que diablos es eso que hace." Añade, señalando la pantalla.
Linda asiente lentamente con la cabeza, aún sin creerse lo que acababa de ver.
Tras analizar las grabaciones de seguridad, Tulio va con su compañero de trabajo a preguntarle sobre esa fea ave.
"Entonces, ¿qué sabes de la cacatúa?" Pregunta Tulio, estaba junto a su compañero en el laboratorio.
"Era una de las muchas aves que teníamos en la sala de curas." Dice el científico.
"¿Hablas en serio, Javi?" Pregunta Tulio, incrédulo.
"Como te lo digo." Dice Javier. "Siempre solía poner mala cara a todo. Lo pasé por alto ya que se supone que había sido maltratada y todo eso, pero parece que simplemente nos engaño."
Tulio da un pequeño golpe sobre la mesa. "Diablos, nos la han jugado."
Javier asiente con la cabeza, mientras sigue analizando algo con su microscopio.
"Gracias, Javi." Dice Tulio, retirándose de la sala. "Al menos, sabemos algo más, ahora."
"No hay de qué, Tulio."
Tras acabar su charla con su compañero de trabajo y amigo, Tulio comenzó a buscar información por internet y libros acerca de la misteriosa habilidad de Blu. Linda, mientras tanto, se dedicaba a seguir leyendo, revisando de vez en cuando su teléfono móvil, para ver si alguien la llamaba.
De vuelta con Blu y Perla
Ambos estaban sentados en el frente del tranvía, mirando al paisaje. No se habían hablado desde que se dieron el beso. Ambos sabían, tenían que hablar sobre lo ocurrido. En ambas mentes estaba ocurriendo una batalla a muerte entre la timidez y la valentía de iniciar una conversación.
Rafael, Nico y Pedro se encontraban en la parte trasera den tranvía, hablando sobre lo ocurrido.
"¿No creen que deberíamos hacer algo?" Pregunta Nico.
"Sí." Dice Pedro. "Podríamos cantar algo romántico para que ellos puedan hablar."
"Saben…" Dice Rafael, quien estaba observando a los guacamayos sentados. "Creo que por una vez deberíamos dejarlos solos y dejar que hablen sobre sus problemas."
Nico y Pedro se miraron y asintieron.
"Bien." Dice Nico. "Entonces, ¿qué te parece si nosotros tres nos adelantamos hasta el taller de Luiz para que estén totalmente a solas?"
"Eso es una gran idea." Admite Rafael.
Los tres pájaros fiesteros comenzaron a volar, dirigiéndose al taller de Luiz volando, que se encontraba a unos pocos minutos volando.
"¡Oye!" Llama la atención Blu. "¿Adónde van?"
"¡Vamos al taller de Luiz, os esperamos allí!" Dice Rafael. "¡No os preocupes, allí estaremos!"
Blu suspira. Finalmente están solos. Ninguno habla, ni hace nada. Siguen pensando, siguen confrontando su timidez con la dura realidad de tener que hablar sobre lo ocurrido.
Blu, finalmente, se atrevió a soltar la primera palabra.
"P-Perla…" Dice tímidamente Blu.
"¿Sí?" Responde.
"Yo…" Blu da un suspiro antes de continuar. "Quiero que sepas que siento el haberte besado."
"Eh…" Trata de decir Perla. "Yo soy la que se tiene que disculpar. Mi cuerpo actuó por sí solo, lo siento…"
"No te tienes que disculpar…" Dice Blu. "De hecho…"
Perla presta atención. Cabe decir que la conversación completa era bastante incomoda, sobre todo para Blu.
"¿Sí?" Perla se acerca a Blu y lo mira fijamente, lo que sólo logra hacer que Blu se ponga aún más nervioso.
"Me gustó…" Dice tímidamente Blu.
"A mi también me gustó." Dice Perla, sonriendo con calidez.
Blu abre los ojos completamente sorprendido y consiguiendo que una simple frase lleve sus expectativas a lo más alto.
"Blu, sé que te gusto." Dice Perla, antes de que Blu soltara siquiera una palabra.
Blu abre el pico completamente impactado.
"¿C-Cómo? ¿De verdad? Quiero decir…" Balbucea Blu.
"Es muy obvio, Blu." Dice Perla, riendo levemente. "Y tu también me gustas, eres una buena ave y todo eso, pero…"
La sonrisa creciente de Blu se desplomó con esa última palabra.
"¿Pero…?"
"Creo que deberíamos solucionar todo este problema de los contrabandistas y todo eso, y después de haber solucionado nuestros problemas hablar sobre esto."
"Estoy de acuerdo." Dice Blu. "Ahora mismo tenemos otras cosas por las que preocuparnos…" Añade, señalando la cadena.
"Bien…" Dice Perla. "¿Todo perfecto, entonces?"
"Sí." Dice Blu, quién había perdido el nerviosismo.
Ambos se dieron una sincera sonrisa. Ambos se gustaban, lo sabían, pero no era el momento ideal para comenzar un romance, pues tenían que librarse de la cadena y hacer mil cosas más.
Su amistad volvió a ser exactamente igual que antes, simples amigos, aunque por dentro sabían perfectamente que estaban destinados a ser algo mucho más grande. Blu se sentía reconfortado, aliviado, de ver que Perla estaba interesado en él, así como él estaba interesado en ella. Perla, por otro lado, sabía desde hace tiempo que Blu estaba enamorado de ella, por lo que lo tenía muy fácil si quería comenzar una relación con Blu.
Tras poco tiempo, el tranvía llegó al taller de Luiz. Sus amigos estaban esperándolos con miradas pícara.
"¿Y bien?" Pregunta Rafael, curioso.
"Digamos que nos hemos sincerado." Dice Blu, mucho más abierto que antes.
"Cuando todo este lío acabe, ya pensaremos en lo que hacemos." Concluye Perla.
Las tres aves se miran entre ellas victoriosas. A pesar de que no los han unido, saben que sólo es cuestión de tiempo.
"Bien, el taller es este." Dice Rafael, señalando el pequeño establecimiento en frente de Blu y Perla. "Vamos adentro, Luiz seguro que está aquí." Añade, entrando e invitando a los guacamayos a entrar con él.
Blu y Perla asienten con la cabeza y siguen a Rafael, entrando al taller.
Bueno, eso ha sido todo. Ha sido un capítulo bastante difícil de escribir por intentar comunicar los sentimientos de Blu y Perla lo mejor posible. Agradecería que, en este capítulo específicamente, me digáis que es mejorable, sobretodo respecto a los sentimientos de Blu y Perla, la redacción de estos, la manera en la que se comunican...
Como siempre digo, si te gusta la comunidad de Rio o simplemente te gustan los fanfics de Rio considera convertirte en un escritor y comenzar tus propias historias, o ser parte de esta hermosa comunidad como un lector más.
Un saludo, ¡nos vemos en el siguiente capítulo!
