EL DIARIO DE UN DONCEL
CAPITULO 7: SILENCIO
Después del incidente ocurrido en los vestidores, la relación de Sasuke y Naruto había empeorado, hasta el punto de tratar al contrario como a una pared. Desde aquella charla con su madre, Naruto había hecho hasta lo imposible por entablar una conversación con el pelinegro, pero, este optaba por ignorarlo, rechazarlo o hacerlo quedar en ridículo en frente de los demas.
Nadie podía negar que el rubio fue persistente, desde el día que se peleo con el Uchiha, por motivos ajenos al conocimiento general, había intentado por todos los medios habidos y por haber, solucionar las cosas con el Uchiha, pero este siempre se negaba, hasta que el rubio, harto de todo, simplemente optó por pagarle con la misma moneda.
Sus profesores, al notar la forma en la que ambos se llevaban, intentaron unirlos por todos los medios, asignado los al mismo grupo de trabajo, enviándoles trabajas conjuntos, dejándolos como pareja en la gran mayoría de clases y demás, sin saber que aquello aumentaba la discordia y el descontento entre ellos dos.
Desde aquel distanciamiento, Naruto no pudo ser testigo de cómo Sasuke naufragaba cada vez más en la oscuridad y la soledad, una soledad tan profunda, que ni la presencia de su hermano lograba suplir. Había encontrado una nueva llave, el ejercicio, y ahora, cuando no se la pasaba estudiando en la biblioteca, se encontraba ejercitando su cuerpo, buscando ganar más fuerza, o quien sabe. Las cosas con su padre, iban de mal en peor, hasta llegar al punto de que para Fugaku, Sasuke era un objeto más de la casa y para Sasuke, Fugaku era un ser que ya había muerto.
Pero, por su parte, Sasuke tampoco pudo ver, como la luz de Naruto mermaba cada día más, como tampoco la propuesta que le hizo un pendenciero peliblanco llamado Kimimaro, y como al rechazarlo, este, y su banda de bravucones decidieron hacerle la vida miserable, para según ellos, hacerle pagar su grave ofensa.
Desde aquella separación, la vida de ambos se había convertido en un gran abismo, en el cual estaban atrapados, sin poder salir. Sus seres queridos intentaban hacer lo posible por sacarlos de ahí, pero la situación no parecía mejorar.
Al parecer, el orgullo había prevalecido en esta ocasión, habían perdido aquello que habían conseguido ganar, sólo por el orgullo.
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–Hola Dei– dijo el pelinegro, mientras se acercaba al rubio y desaba suavemente.
–Hola Ita-chan– saludo el rubio, mientras devolvía el gesto.
–ha sucedido alguna novedad– pregunto el azabache, mientras se sentaba.
–no, ninguna y eso me preocupa, cada día veo a Naruto más deprimido– comento el rubio, mientras ordenaba dos raciones de dangos y un té de hierbas.
–con Sasuke sucede lo mismo, antes lo veía mal, pero ahora realmente a empeorado, ya no habla, casi no come y sólo se la pasa metido en la biblioteca o en el gimnasio de la casa– comento con preocupación el azabache.
Desde que habían notado el cambio en los menores, los dos mayores habían llegado al acuerdo de citarse una vez por semana y estudiar las conclusiones que sacaban de los dos menores en el transcurso de ese lapso de tiempo, pero la situación había jugado en su contra y ahora se hablaban para tener citas románticas y poder conocerse mejor.
–tienes que estar muy al pendiente de de el, esta en una etapa de desarrollo y es importante que se alimente adecuadamente– comento preocupado el rubio, mientras tomaba su orden, la cual ya le había sido entregada.
–tienes razón, y tu ya sabes si a Naruto le dieron "la charla" – comento el pelinegro con interes.
Desde el incidente con sus parientes, tambien habían desarrollado un lazo protector hacia el pariente del contrario, al hablar de los chicos y conocer un poco de ellos a traves del otro, les había resultado imposible no hacerlo.
Así pasaron la tarde, hablando le sus parientes y conociéndose mejor entre ellos, la chispa del amor había surgido entre ellos y sin importar sus pasados o la procedencia de sus familias, ellos harían todo lo que estuviera en sus manos por cultivar su amor y también por proteger a sus seres más preciados.
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Una semana había pasado y ese día en particular, sentían una zozobra, que les presagiaba a todos que ese día, especialmente, no sería uno de los mejores. Pero, sin dejarse llenar por prejuicios y especulaciones sin fundamento.
Cada uno continuo con sus actividades normales, Kushina realizando su turno correspondiente en la inspección, Minato dirigiendo el nuevo proyecto en la empresa, Fugaku metido de cabeza en su empresa buscando hacer más dinero, Itachi pensando en Deidara y en su estricta educación y Deidara pensando en Itachi y contando las horas que le faltaban al día para poderlo ver nuevamente. Si, nada fuera de lo normal, excepto en el Instituto, donde cierto rubio y cierto azabache, no habían podido dejar de notar que las cosas estaban realmente mal.
Por su parte, el rubio había notado, con cierto desconcierto, que este día no le habían metido nada potencialmente peligroso o le habían embarrado nada a los elementos contenidos en el interior de su casillero, que nadie se había propuesto hacerle zancadilla de camino al salón, que nadie le había puesto nada a su puesto y que, principalmente sus acosadores no habían hecho acto de presencia, y que al pasar por los pasillos, todos se callaban y hacían pequeños grupos, donde cuchicheaban cosas inentendibles para el pobre rubio.
Sasuke, era un poco más listo y notaba que todo estaba mal, esas chicas locas que se hacían llamar sus admiradoras no lo habían acosado, de hecho, habían ignorado su presencia, también había notado que se la pasaban cuchicheando cosas relacionadas con Naruto, eso le enfureció bastante y al oir un comentario, que relacionaba a Naruto, al imbécil de Kimimaro Kaguya* y a oportunidad, sintió como, por razones totalmente desconocidas para el, la sangre se le calentó y le empezó a hervir.
En su mente, ya había tratado al rubio de pierna fácil y, había matado, desollado y torturado al bastardo de Kaguya, hasta que unos comentarios, le hicieron replantearse seriamente la situación.
"Dicen que hoy, Kimimaro va a sacar completamente al rubio oxigenado ese de este colegio"
"Si, es lo mejor que ese bastardo ha podido hacer, así ya no tenemos que soportar a esa zorra robandonos lo que es nuestro"
Aquello lo preocupo de sobremanera, pero decidió que fuera lo que fuera lo averiguaría después, ahora tenía varias clases a las cuales debia atender.
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El descanso llego, y el Uchiha no había podido dejar de notar, no sin cierto desconcierto y un pequeño regocijo, que el rubio no había dejado de echarle miraditas entre clases. Aquello era raro, desde su distanciamiento y no acordado pacto de silencio, ninguno había cedido de su postura, y el sabía que el rubio era tan cabezotas como el de orgulloso y sabía que aquella concesión hecha por su parte, debía tener algún fundamento.
Salió del salón y corrió a buscar a los amigos de Naruto, tal vez, ellos podrían darle una explicación a su comportamiento. Al llegar hasta donde se encontraban, estos lo habían mirado con desconcierto y hasta con molestia. Iba a reclamar una respuesta al porque, de aquellas miradas, pero no fue necesario que la pidiera, ya que esta llegó como por obra y gracia a la bocaza de Kiba.
–¡que mierda haces aquí! ¡Tu deberías estar con Naruto!– le exclamó furioso.
–de que rayos hablas, Naruto y yo llevamos meses sin cruzar palabra– exclamó molesto, hasta que su cerebro hizo click.
–Naruto nos dijo que tú le habías citado en ve-tu-a-saber-donde, dizque para arreglar las cosas– comento el pelicastaño.
–yo no he citado a Naruto en ninguna parte, necesito que me digan a donde le dijeron que fuera, antes de que sea demasiado tarde– exclamó preocupado y angustiado el azabache. El sentimiento de angustia con el que había despertado ese día, había crecido a niveles alarmantes, el no había citado a Naruto en ninguna parte, eso era una trampa del imbécil ese.
–de que hablas, como que "antes de que sea tarde" – comento intrigado el pelirrojo.
–Kimimaro Kaguya le tendió una trampa a Naruto– afirmó con seriedad, mientras daba media vuelta y empezaba a buscarlo por su cuenta.
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Naruto había ido con la ilusión de arreglar el problema con Sasuke, y empezar de nuevo, darse una nueva oportunidad para conocerse y forjar lazos más duraderos.
Al llegar al sitio, se sorprendió de hallarlo completamente vacío, Sasuke era de todo, pero menos impuntual.
Recorrió con su azulina mirada todo el lugar, hasta que el sonido de unos pasos resonando en el lugar, le advirtieron de la presencia de la persona que estaba esperando.
–Sasuke, me parece genial que...– dijo mientras se giraba, cortándose de inmediato al observar a su acompañante.
–asi que los rumores eran ciertos– comento su interlocutor, con un tono cargado de resentimiento y amargura –osea que si era cierto, que por culpa del frígido ese me rechazaste–
–yo jamás te di algún tipo de esperanza, desde que me propusiste ser tu pareja, te dije que estaba interesado en alguien más y que no te podía verte a ti como ese alguien– respondió el rubio, mirándole con seriedad.
–no sabes con quién te estás metiendo, pero seré benevolente y te daré una oportunidad más– comento, mientras le sonreía maliciosamente y se le acercaba –bien, a quien eliges, al frígido de Sasuke Uchiha, o a mi, y recuerda contestar bien, zorrito, o puede que te arrepientas de tu decisión– comento con seriedad, mientras se le acercaba peligrosamente.
–la respuesta es más que clara y sigue siendo la misma que la vez anterior, escojo a Sasuke y siempre lo escojere a el– comento el rubio, mirándolo con determinación y arrojando su veredicto final.
–me suponía que escogerías eso, pero sabes perra, fallaste en tu elección, porque me tenías que escoger a mi– dijo mientras se paraba frente al rubio, el cual ya no tenía escapatoria, puesto que se encontraba en un lugar potencialmente peligroso, tanto para su salud, como para integridad física.
–que me vas a hacer– le preguntó con un creciente temor.
–sabes, a las putas se les limpia para quitarles parte de su suciedad, pero tú eres una vil perra y mereces una limpieza adecuada al gran tamaño de tu falta– comento con demencia y desdeñó, antes de tomarlo por los hombros y empujarlo hacia atrás.
–¡NOOOO!–
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El corazón de Sasuke se estrujó, y un sentimiento de pérdida se apoderó de el. Terminando de revisar en la cancha, se dirigió al último lugar que le faltaba revisar; las piscinas.
Como alma que lleva el diablo, salió corriendo para allí, sin importarle si empujaba o lastimaba a alguien, el sentimiento de impotencia y de pérdida se hacía cada vez mayor, y algo le decía que fuera lo que fuera, no quería perderlo.
Al llegar, no noto nada raro, pero, al acercarse a la piscina olímpica; la más profunda del Instituto, vio como alguien, en el fondo, hacia vanos intentos por salir; se estaba ahogando.
Al vislumbrar unos cabellos rubios, su corazón se detuvo por un instante y sin pensarlo, se tiró al agua.
Nado, como pudo, hasta el cuerpo que se encontraba en las profundidades y noto con terror, que este ya casi no hacía ningún movimiento y que un mórbido color blanco se apoderaba de su tez.
Sin pensarlo, tomo el cuerpo en sus brazos y nado con el, hasta lograr ponerlo en la orilla, para luego subirse y descubrir con terror que aquel cuerpo era el cuerpo de Naruto y de que si no hacía nada, Naruto se iba a ir como se había ido su mamá, si no hacía nada, Naruto se iba a morir.
Recordando lo visto en un antiguo libro de medicina, se subió a horcajadas encima de su cuerpo y, ubicando su dedo indice y medio en su cuello, en busca de sus signos vitales, noto con miedo que estos se encontraban bastante débiles, así que ubicó sus manos de forma adecuada en el cuerpo del rubio, para empezar a hacer una maniobra de reanimación, una y otra vez, pero, la desesperación se hacía cada vez más grande en el, porque, a pesar de que lo intentaba, no notaba los resultados.
Después de unos minutos de intentos fallidos, decidió hacer lo primero que le vino a la mente; respiración boca a boca. Tomo con cuidado los suaves labios durazno, que ahora se encontraban un tanto amoratados, y los separó para después cubrirlos con los suyos, y empezar con la maniobra, teniendo la esperanza de obtener mejores resultados.
***"S&N****
Hasta aquí...
Espero que les haya gustado y lamentó el tiempo de desaparición.
Con el siguiente capitulo, daremos fin a la primera parte.
Nos vemos...
