Código Nibelheim
Capítulo siete: Tifa's destiny
"Estaba quemada y gravemente herida, pero lo único que le importó al despertar fue su sed de venganza"
Tifa abrió los ojos, encontrándose en una habitación desconocida. Echó un primer vistazo rápido a su alrededor hasta que vio la puerta abrirse. Una mujer acababa de entrar:
-¿Por fin despertaste, pequeña?-le dijo con dulzura.-Llevas un mes inconsciente... Y no me extraña con esas heridas.
-¿Qué me ha pasado...?-a la joven le dolía la cabeza y le costaba pensar. Llamas... llamas y sangre era lo único que recordaba.
-Zangan te llevó hasta aquí-respondió la mujer empezando sus curas.-Parece que te viste envuelta en una clase de accidente... No me lo explicó muy bien pero me pidió que cuidara de ti.
-Zangan...-murmuró.-¿Dónde estamos...?
-No sufras, estás a salvo... En Midgar.
-¿Midgar?-repitió. Sintió un pequeño pinchazo en la cabeza... Midgar... Shin-Ra...-¡¡SHIN-RA!!-gritó incorporándose, provocando así que todas sus heridas decidieran recordarle que estaban ahí, mas a ella no le importó.
Shin-Ra... sí, aquellos SOLDADO eran los que habían ido a Nibelheim y Sephiroth era el causante de sus heridas, de que pueblo hubiera ardido y... de la muerte de su padre. Intentó levantarse pero no consiguió más que caer al suelo.
-¿¡Pero qué haces?! No ves que estás demasiado débil aún para andar...-aquella mujer se agachó y la volvió a poner como pudo en su cama.
-Shin-Ra... Shin-Ra es la culpable de mi estado... Yo debo... yo debo...
-Ay, pequeña, la infección de tus heridas debe hacerte delirar...-le sonrió dulcemente aquella señora.-Gracias a Shin-Ra y a la energía que nos proporcionan podemos vivir mejor...
Aquello le dejó claro a Tifa que esa mujer no aceptaría ninguna falta de respeto hacia aquella compañía, mas no necesitaba hacerla partícipe de sus planes. Tampoco quería ponerla en peligro.
-Necesito recuperarme lo antes posible...-explicó volviendo a relajarse en la cama.-Hay alguien a quien debo ir a buscar...
-Está bien... pero tómatelo con calma...-dicho esto y dando por concluidas las curas del día aquella mujer salió por la puerta dejando a Tifa tan sólo con la iluminación de una pequeña lámpara que reposaba en la mesilla de noche.
Aquella situación en un principio cohibió a Tifa, recordándole la tenue iluminación de las llamas cernerse sobre su pueblo, sobre su gente. Un pequeño escalofrío recorrió su cuerpo tras el que desvió la mirada hacia los lados buscando algo con lo que distraer su atención, cosa que consiguió al percatarse de la presencia de una silla al lado de la cama. Parecía que, no muchos días atrás, alguien había estado velando por la joven desde allí-seguramente Zangan- mas ahora lo único que ocupaba la silla era un periódico abierto. Aún con la idea de distraerse en la cabeza y con cierto esfuerzo Tifa se incorporó levemente para leer algún titular. No pudo evitar sorprenderse al encontrarse con las palabras: "Sephiroth caído en combate" para después encontrarse como subtítulo "El guerrero luchó hasta el final por los intereses de Shin-Ra S.A. y por el bien de los ciudadanos de Midgar" . Ni una palabra más. De hecho el tamaño de la letra que se había usado para escribir aquellas palabras era tan pequeño que la noticia habría pasado desapercibida si no fuera por las múltiples marcas de bolígrafo que la acompañaban.
-Sephiroth... ¿muerto...?-murmuró la joven cuando, al cabo de unos minutos esas palabras lograron cobrar sentido en su dolorida cabeza.
Aún tenía la imagen de aquel guerrero clavada en su retina en el momento justo en que la abría por el torso con su espada sin hacer esfuerzo alguno en su confrontación... aún recordaba aquella cara de desquiciado que tenía en aquel momento, podía casi oír aún el eco de sus palabras en aquel reactor "Madre... ya estoy aquí..." ¿Cómo podía haber muerto tras todo eso? ¿QUIÉN podía haberle puesto fin a aquel hombre tan implacable? De hecho pensándolo bien... se le pasaban tantas preguntas por la cabeza... Pero el cansancio por el sobreesfuerzo que estaba haciendo en su estado la venció en ese momento haciéndola caer en un profundo sueño.
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La joven, ante su sed de venganza contra Shin-RA, puso todo su empeño en poder volver a andar lo antes posible, y dos meses más tarde ya se encontraba ayudando a su salvadora en su casa, pese a que la herida de su torso no estuviera del todo curada. Un mes más tarde ya salía sola a la calle. Durante todo ese tiempo se había dedicado a investigar aquel monopolio de energía a través de sus periódicos, pero una vez pudo salir a la calle empezó a preguntar a la gente. En los suburbios, donde ella se encontraba, había opiniones de todos los tipos: alguna gente aún confiaba en la multinacional pero muchos otros se quejaban de lo mal que se vivía en los suburbios de aquella ciudad. "Ni siquiera se ve el cielo..." le hizo notar un joven. Ella alzó la mirada por primera vez en mucho tiempo: realmente no se veía nada más que la placa superior. Entonces recordó que en su pueblo cada noche miraba las estrellas... ¿Cómo había podido pasar seis meses sin darse cuenta de que desde ahí no podría verlas? Se sintió demasiado obsesionada con aquel tema de su venganza y su corazón empezó a ablandarse, mas el recuerdo del porqué ella disfrutaba mirando al cielo la hizo volverse fría de nuevo. "No me hace falta ver el cielo nunca más..." le respondió ella, dejando al muchacho algo confuso.
Ella siempre lo había mirado recordando a Cloud... recordando su promesa, aquella que no fue capaz de cumplir. "Le odio..." se dijo a sí misma, empezando a plantearse qué haría si al atacar a Shin-Ra se lo encontraba de rival. "Nada... NADA podrá hacerme volver atrás..." Si él se interponía en su camino... no dudaría en eliminarlo.
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Pasaron dos años en que la búsqueda de Tifa fue infructuosa pero un día, paseando por el sector 7 se encontró con un joven de actitud sospechosa. Lo saludó.
-¡Ho... hola!-respondió el aludido, algo sonrojado, mirándola de arriba a abajo. Ella sonrió:
-Me llamo Tifa, ¿y tú?
-Y... yo soy Johnny... Encantado-contestó tendiéndole la mano algo avergonzado.
Empezaron a hablar del sector, de la ciudad, de Shin-Ra... Parecía que a él tampoco le gustaba nada de eso, aunque la joven pudo percatarse de que había algo que escondía, mas sabía que en un día no conseguiría hacerle hablar. Por eso se despidió y volvió otro día. Volvieron a hablar de temas sin importancia así que Tifa repitió el proceso un día y otro hasta que empezó a ver por dónde iban los tiros: Johnny, cuando hablaban de Shin-Ra y de frustrar sus planes, no podía evitar lanzar miradas furtivas hacia un bar cercano. Cuando le preguntó sus sospechas se esclarecieron cuando Johnny respondió nervioso:
-¡Y... yo no sé nada! ¡No hay nada raro ahí!
Tifa sonrió: había dado en el clavo. Se preparó y un buen día entró en aquella especie de antro pero no había nada más que unas mesas descuidadas y una máquina de pinball acompañadas de una sucia barra al fondo. Definitivamente parecía un bar, pero era obvio que nadie lo atendía. De repente oyó unos gritos a sus espaldas:
-¿¡Quién demonios eres?! ¿¡Qué haces aquí?!-la joven volteó encontrándose con un hombre alto, fuerte y con una metralleta como mano. No estaba muy segura de lo que iba a hacer pero decidió echar sus cartas.
-¿Eres tú quien vive aquí...?-preguntó.
-¡Pues claro que sí!¿¡Quién te ha dado permiso para entrar?!-de repente a sus espaldas pudo ver a un par de hombres más, mucho más delgados y normales.
-Me han hablado de este lugar... Y de lo que aquí hacéis...-tanteó. Estaba casi segura de que estaban escondiendo algo... algo grande relacionado con Shin-Ra.
-¿¡Quién ha sido en bocazas...?!-gritó, tras un pequeño silencio, volteando hacia quienes parecían sus subordinados. Ese era el momento de "debilidad" que estaba buscando para lanzar la pregunta clave.
-Vais a por Shin-Ra, ¿verdad..?-nadie respondió, pero el silencio lo dijo todo.-Quiero unirme a vosotros...
-¿¡Qué demonios...?! ¡¡Si no eres más que una niña!!
-Tengo 18 años ya... Y sé defenderme perfectamente sola-respondió con toda la frialdad que pudo.
No fue tarea fácil convencerlo, pero después de unas cuantas pruebas de sus habilidades como luchadora aquel hombre pareció casi convencido. Tan solo faltaba el toque final:
-¿Y para qué crees que te necesitamos...?
-Este sitio tan vacío y sucio es demasiado sospechoso... Se ve de lejos que escondéis algo. Yo sé preparar bebidas, puedo convertir esto en un bar de verdad... para hacer de tapadera.
Al principio no parecía muy convencido pero pronto aceptó a Tifa en el grupo. Su nombre era Barret y hacía poco había asumido el papel de líder de Avalancha: el famoso grupo terrorista. Eso era precisamente lo que Tifa necesitaba.
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Ocurrió casi cinco años después del accidente de Nibelheim. Tifa iba a hacer algunas compras por lo que se dirigía a la estación de trenes. Al principio pensó que sería una visión, después que se estaba volviendo loca pero al final asimiló lo que estaba viendo tirado a un lado de la estación:
-¡¡Cloud!!
Aquel encuentro no era tal y como había planeado. Tras dos años de intensa espera en su pueblo y casi cinco años más pensando en venganza... Lo último que esperaba era que su carácter se reblandeciera al verle. Llevaba el uniforme de SOLDADO pero en ese momento eso no importaba: ella se acercó sin desconfiar ni un segundo y le acarició una mejilla. Él parecía algo confuso al principio pero pronto recuperó la cordura, la miró a los ojos intensamente y sonrió con seguridad.
-Han pasado cinco años, ¿verdad? Desde que nos vimos en Nibelheim...
Aquello provocó que una imagen atravesara el cerebro de Tifa a toda velocidad: Cloud acariciándole la mejilla en el reactor... ¿Aquello no había sido un sueño? Sintió como su corazón empezó a descongelarse, permitiendo salir el odio tan fuerte que creía sentir por Cloud, y a la vez permitiendo entrar un rayito de esperanza a la par que el miedo y la inseguridad de haber basado cinco años de su vida en una historia incompleta. Tras hablar con él y enterarse de que ejercía de mercenario decidió llevárselo al Séptimo cielo: debía averiguar cual era la verdadera historia que había acontecido en Nibelheim.
Fin
To be continued in Final Fantasy VII, como dicen en el Crisis Core. Jajajaja, bueno y hasta aquí mi tarea de rellenar los huecos de Nibelheim ;) Espero que os haya gustado. Y perdón por la espera, pero las vacaciones son lo que tienen... ¡vaguitis al poder!
Pero no sufráis, prometo ponerme pronto con mis otras historias y otras nuevas ^^
