Capitulo 07- Alcances
Tirado sobre su cama, el chico dejaba su mente divagar en un mar de preguntas e ideas, aunque era consciente de que no era el momento ideal para aquello; con tan poco tiempo, el pensar en lugar de actuar resultaba inconveniente, pero aun asi no podía evitar que todas esas cosas se acumularan en su cabeza, distrayéndolo de su deber principal: entrenar.
Y es que eran demasiadas cosas las que no podía ignorar, cosas que llevaba buena parte de su vida preguntándose y que al parecer estaba cerca de una respuesta, pero las circunstancias no eran las mejores; luchando contrarreloj, debía dar su mejor esfuerzo para pasar las pruebas y tal ves entonces poder dedicarse a responder esas preguntas que tanto le taladraban la mente: ¿Quiénes habían sido sus padres? Al parecer, la señora Hyuga podría tener respuestas en ese aspecto, pero también estaba el santuario Uzumaki y el templo Kamagure… Lugares a los que no tenia tiempo ni medios a los que acudir, pero que prometían una respuesta a muchas de sus interrogantes ¿Por qué lo odiaban? Pensar que por sus padres era una respuesta demasiado simple; pensar en su clan tampoco lo satisfacía del todo. Esa pregunta era simplemente indescifrable, pero tal ves, de nueva cuenta, la señora Hyuga seria un adulto en el cual confiar… o tal ves no…
La verdad es que la actitud de la mujer había sido por demás sospechosa, aunque no dejaba de ser amable; la hipocresía no era algo que viera en sus ojos, pero aun así… mentía, de alguna forma le mentía y él se daba cuenta. Por supuesto que, en realidad, todos los adultos le mentían. Y no podía hacer nada al respecto por lo pronto.
Y por otro lado, estaba la misteriosa y linda Hinata; linda. Naruto se sonrojo un poco al pensar en la chica, la cual era todo un enigma; no era tan tímida como había pensado en un principio, ni tan torpe como ella misma se calificaba, pues en realidad se menospreciaba demasiado. Aun así, no entendía como era posible que una persona con una vida tan gris, o tal ves mas, que la suya, pudiera ser tan optimista; cada vez que el sentía que se hundía, era la chica quien le daba palabras de aliento o realizaba alguna acción para salvar su pobre cordura. En realidad la chica era… maravillosa, y se arrepentía realmente de no haberle hablado antes; si reprobaban el examen de la academia, nunca volvería a verla, y si lo pasaban… volvería a verla? De una forma que no le agradaba admitir, la necesitaba; por ella, solo por ella, era capaz de ser mejor.
-¿Qué debo hacer?- dijo con un suspiró el chico.
Alzó la fotografía en su mano para verla nuevamente; y sonrió con el rostro ligeramente sonrojado. Un regalo de Hanabi; la foto de Hinata vistiendo un pantalón deportivo recortado, quedando a manera de Short; en la foto, la chica estaba sentada en el suelo, sobre una alfombra, revisando un montón de pergaminos; con una blusa que apenas le cubría parte del estomago y sin mangas. La foto parecía haber sido tomada de improviso por Hanabi ¿Especialmente para él? Bien, en realidad algo empezaba a sospechar; todos los comentarios de Hanabi eran demasiado… raros. Habia dicho algo sobre ser el futuro es…
-…poso?- completó Naruto sonrojado. Aunque no era la única palabra que empezaba con "es", por alguna razón fue la primera que le vino a la mente.
Y es que Hinata era muy buena cocinando… sobre todo cocinando Ramen! Era una chica discreta, linda, amable y optimista, aunque tendía a subestimarse, pero con su familia y su situación no podía culparla. Era también muy perspicaz y encontraba soluciones obvias a problemas que siempre le habían parecido complejos; y bueno, realmente era una persona sincera, honesta y confiable. Podía considerarla realmente una amiga… y últimamente, había pensado más en ella que en Sakura.
-Pero todo se va a la mierda si no apruebo el examen…- dijo el chico con un suspiro. Y sabía que era verdad. Ambos debían aprobar…
-¡¿Le diste la foto?!- gritó Hinata sonrojada.
-Para eso era…- replicó Hanabi con tranquilidad.
-Si pero… pero no!
-¿Qué?
-¡Era muy vergonzosa!- replicó Hinata cubriéndose el rostro- ¡Se veía tan actuada, era obvio que estaba posando!
-Pero era para él, debías posar- dijo Hanabi cruzando los brazos.
-¡Pero él no debe saberlo!- gritó la chica tirándose en la cama- ¡No podre verle la cara mañana!
-¿Lo ves todos los días?
-Eh… si…- admitió la chica volteando a ver a su hermana.
-¡Que envidia!- suspiró la niña sentándose en la cama junto a su hermana-. Llevo mas de un mes sin ver a Kiba…
-¿Siquiera te habla?
-¡Si!- replicó la niña molesta, pero visiblemente sonrojada.
-¿Cómo encuentras tiempo para verlo? ¿Dónde lo ves?
-¡No hablemos de mi!- respondió la chica sonriendo nerviosa- ¡Naruto es el tema del momento! ¿Qué tanto sabe madre?
-No he hablado con ella…- dijo la chica sonrojada-. No mucho…
-¿Todo ha sido iniciativa de ella?
-Si…- afirmó la chica-. Aunque… creo que debería hablar con ella…
-¿Por qué?
-Es como si… como si quisiera decirle algo a Naruto pero no se atreviera…
-También lo note- asintió Hanabi.
-¿Crees que realmente le agrade Naruto?
-Tu eres la que sabe como piensa ella…- dijo Hanabi con un dejo de amargura-. Yo apenas si la conozco…
-Lo siento…
Las hermanas se miraron en silencio, pero Hanabi pronto suavizo su expresión y le dio una sonrisa a su hermana.
-Sé que te sientes igual con padre…- comentó Hanabi-. Yo también lo siento…
-Por cierto… intenta ser mas discreta con Naruto- dijo Hinata con mirada severa.
-Jeje… somos hermanas, y como la menor debo molestarte…
-No abuses de ello.
-Lo tendré en mente.
-Muy en mente- recalcó Hinata con seriedad.
-Llevas meses interesada en él- dijo Hanabi alzando las manos- ¿Por qué esperar tanto?
-¿Y que tan lejos quieres que llegue con él?- replicó Hinata molesta-. Tengo trece años, no me voy a casar el día de mañana…
-Si pasas el examen, podrías morir al día siguiente- replicó Hanabi con seriedad.
De pronto el ambiente se volvió tenso por la verdad en esas palabras; una terrible verdad en la que realmente pocas veces la chica pensaba: como ninja, podría morir en cualquier momento. Era cierto que las misiones eran asignadas de acuerdo a las habilidades y aptitudes de cada equipo, pero una vez fuera de la aldea, las cosas podrían complicarse o inclusive pasar eventos inesperados. Los miembros de la familia Hyuga eran la elite de la aldea, participando solamente en misiones de defensiva o escolta, siempre trabajando en familia; la edad para que un miembro Hyuga se viera cercano al peligro eran aproximadamente los dieciséis años, y aun así, cada miembro adulto daría su vida por proteger a los jóvenes. Ella, como exiliada, trabajaría directamente en un equipo de la hoja; las misiones eran impredecibles y la gente la protegería en base a que tanto la estimaran…
Hanabi agacho la mirada y permaneció en silencio, mientras su hermana se sentaba de rodillas en la cama.
-Lo siento…- susurró la niña.
-Esta bien… es verdad- dijo Hinata con mirada perdida.
-No quiero que mueras…
-¿Y por eso debería arrojarme a los brazos de Naruto?
-¡Eres consciente de los peligros de ser ninja!- grito Hanabi con lagrimas en los ojos- ¡¿Puedes enfrentar la muerte pero no el amor?!
-¡No voy a morir!
-¡Podrías hacerlo!
-¡Y eso es mi decisión!- replico Hinata poniéndose de pie- ¡No tienes por qué decidir por mi! ¡Es solo mi culpa si muero!
-¡No!- dijo Hanabi sollozando- ¡Si fueras hija única, no serias rechazada!
Las palabras cayeron de peso en la chica, que permaneció callada al no poder replicar nada al respecto; porque eso también era verdad. Si Hinata fuera hija única, seria la heredera legítima del clan, y por más torpe e inútil que fuera, no podría ser rechazada. El clan necesitaba un líder, y eso solo obligaría a su propio clan a aceptar a Hinata tal como era; pero la existencia de Hanabi legaba el liderazgo a esta, por ser mas apta, creando la posición de rechazada que ostentaba la primogénita Hyuga. Hanabi se cubrió el rostro sollozando, y la chica no pudo menos que sentirse mal; su hermana menor era realmente un misterio que no se había atrevido a descifrar.
-No es tu culpa…- susurró Hinata.
-Fuera del clan…-dijo entre sollozos la niña-… Es muy posible que mueras…
-Lo se…- dijo la chica sonriendo-. Pero es lo que he decidido… El precio de mi libertad…
-Hermana…
-Y no tengo miedo de pagarlo…- dijo Hinata abrazando a Hanabi.
Con una taza de te en mano, Iruka esperaba pacientemente el regreso de la señora Hyuga, mientras observaba el hermoso jardín; la tarde ya estaba avanzada, así que estaba algo nervioso. Nunca le había gustado estar en una de esas villas privadas de los clanes, y el clan Hyuga era el que menos le agradaba; en el incidente del Kyubi, no podía dejar de recordar que los Hyuga fueron los últimos en aparecer… cobardes o insolentes, de cualquier forma el punto es que no sentían que fuese su deber proteger a la aldea. Los odiaba…
Haruko Hyuga entró a la estancia con una sonrisa en el rostro, mientras hacia una reverencia antes de tomar asiento frente al ninja; Iruka respondió a la reverencia respetuosamente, pero mantuvo su semblante serio. Aun esa mujer no le agradaba del todo: una excelente ninja que abandonaba su puesto para dedicarse simplemente como ama de casa… un desperdicio total.
-¿Por qué me has llamado esta vez, Haruko?- preguntó sin rodeos Iruka-. La primera vez me pediste que abandonara a mis alumnos a su suerte…
-No has abandonado a Naruto ni a Hinata…
-Debería estarlos entrenando.
-Lo harán mejor ellos solo- dijo Haruko sonriendo-. Ya han encontrado su ritmo…
-Aun son unos niños- replicó el hombre-. No se si se estén tomando con suficiente seriedad el asunto.
-Lo hacen- afirmó la mujer.
Iruka dio un sorbo a su tasa de te y permaneció en silencio unos segundos; Haruko esperó pacientemente.
-¿Qué necesitas esta vez?
-Un mensaje, que debe ser entregado al templo de Kamagure…
-¿Y como pretendes que vaya hasta los limites del país de fuego para tu encargo?- dijo con sarcasmo el hombre-. Cuatro días en ir y regresar, eso si descanso lo mínimo… Además de que soy un maestro de la academia…
-Es muy importante…
-¿Cómo abandonar a mis dos alumnos mas necesitados?
-De hecho, para ayudarlos.
-¿Crees que Kamagure nos preste a uno de sus expertos entrenadores para dos… estudias inferiores?
-No, creo que es momento de destruir las mentiras…
-¿Qué planeas hacer?- preguntó Iruka con preocupación-. No pienso traicionar a la aldea, ni siquiera por Naruto…
-No se trata de eso, Iruka- dijo Haruko sonriendo- ¿Sabes realmente que sucedió con Minato y Kushina la noche del ataque del Kyubi?
-No…- respondió con sinceridad el hombre.
-Toma asiento, es una historia muy larga…
Fin Capitulo 07
Corenote:
Siguiente capitulo de aliados; aprovecho también para dar el anuncio que el proyecto, así como todos mis demás proyectos, estarán parados por cerca de un mes. Con la llegada de la tercera edición del Fanter Film Festival, volveré a participar en el mismo; con el fin de no desgastarme y de descansar un periodo tras entregar mis relatos participantes, detendré todos mis proyectos por al menos un mes.
Disfruten de esta actualización, que aunque algo corta, es muy importante antes de dar el siguiente gran paso en la historia. Hasta pronto, no dejen de comentar!
