¡Hola queridas lectoras!
Dísculpenme por tardar tanto, pero estaba bloqueada y no podía continuar. Además, la universidad me ha copado, y aunque es muy satisfactorio, también requiere su tiempo. xD Ah, por cierto, quería comentarles sobre una nueva historia. Abajo dejaré el summary y haber que dicen. :3 En fin, no quiero aburrirlos. ¡A leer!
A Year Whitout Rain
By:
~Annie Uchiha~
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Capítulo VII
Preludio.
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—Mierda, soy una cobarde.
Sakura se sentía la peor persona del mundo. Sus pensamientos estaba echa un lío. ¡Y lo peor! Se s sentía una estúpida niña de diez años.
¿Por qué?
Ella, la orgullosa y segura cardióloga Sakura Haruno… estaba huyendo.
Sí, escapaba de la presencia del Uchiha menor. Rehuía de su mirada, y es que sus ojos parecían ver a través de ella y no le gustaba. Estaba vulnerable ante su presencia.
Sabía que Sasuke sospechaba, su desconfiada mirada lo decía todo. Y ella…
Ella pensó que todo sería más fácil. Pensó que a su llegada encontraría a un niño engreído y sumido en la miseria emocional. Un niño que estaría derrumbado en su propia culpa y quejas.
Nada más alejado de la situación.
El pelinegro, por más huraño y grosero que pareciera; había hecho tanto…
Se encontró con un hombre responsable y maduro. Con alguien que había superado tantas pruebas y había sabido responder, volviéndose más fuerte. Sabía que Sasuke era frío e indiferente, pero también sabía que lo hacía para no dejar que nadie se le acercara y lo dañara.
Dios, ¡y él se estaba abriendo con ella! Ahora sonreía —torcidamente, pero lo hacía—, era sarcástico y tenía un humor negro. Con ella.
En él, Sakura había encontrado a un hombre interesante e inteligente. Ni que decir de lo terriblemente atractivo que era. Más de una vez había detectado miradas sonrojadas dirigidas a él. Como cuando habían ido al centro comercial, una chica de preparatoria se le había quedado viendo, y hasta había detenido su andar.
Inexplicablemente los celos la habían llenado y había tomado el brazo del Uchiha mirando amenazadoramente a la chiquilla. Cabe decir que Sasuke le había lanzado una mirada de confusión, más ella se había reído tontamente inventando cualquier excusa.
La pelirrosa meditaba todo esto en su habitación, se había ido de la universidad y había vuelto a casa, al menos hasta que su clase iniciara. Ahora el lugar estaba más decente: tenía un armario, un gran escritorio y una pequeña biblioteca, sin mencionar la gran cama y el juego de edredones que había adquirido.
Se sentó en la cama y revolvió sus cabellos rosáceos. Debía hacer algo, debía hacerlo ya… sin pensarlo dos veces, rebusco entre sus cosas y encontró su móvil.
Marcó desesperadamente los números.
—Aerolíneas Hyüga, ¿en qué podemos ayudarla?
—Vuelos para Tokio, Japón. Por favor.
—Sí señorita, ¿le hago una reservación?
—Sí. ¿Hay vuelos disponibles para las once de la noche?
—Claro, ¿a nombre de quién?
—Haruno Sakura.
—Acérquese media hora antes para recoger su boleto y la identificación de sus documentos. Gracias por su preferencia.
Colgó sin siquiera agradecerle a la recepcionista. Revoloteó en su maleta buscando su pasaporte y otros documentos que pudiera necesitar. Se sentía ansiosa. Un extraño sentimiento se apoderó de ella. Dios, sabía que estaba escapando.
—No, no es así —se dijo así misma—, tan sólo quiero hablarlo con ella. ¡Lo que estoy haciendo no está bien! —susurró.
La pelirrosa miró el reloj de su muñeca, ya se le había hecho tarde. Debía ir a la universidad y pedir permiso, al menos por tres días. Decidió darse un baño, ya que la travesía que le esperaba iba a ser larga. Después de unos veinte minutos salió empapada y tiritando. Diablos, aún no se acostumbraba al frío clima de esa estación. Eligió unos jeans simples y unas botas negras sin tacón. Se colocó una polera gris de tirantes y encima de ella una chaqueta blanca. Sin prestarle atención a su maquillaje salió apresurada del lugar.
—Daré mi clase y saldré lo más rápido que pueda para no darle explicaciones a Sasuke —pensó.
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La Haruno explicaba algunos principios importantes. Se sentía satisfecha al ver las miradas interesadas de aquellos aspirantes. Todos ellos parecían muy entregados a lo que deseaban seguir. Mientras hablaba y señalaba algunos puntos —dado que aún estaban haciendo una introducción— evitó mirar al Uchiha. Aunque le fuese difícil, ya que él no le quitaba la mirada de encima.
—Terminó la clase, pueden retirarse —anunció—. Pero, quisiera darles un comunicado. Tengo asuntos personales que me obligan a volver a Japón— las miradas de desilusión se asomaban en muchos —. Tan sólo serán tres días, en ese tiempo me reemplazará el doctor Kabuto Yakushi.
Murmuraciones de alivio se escucharon. "Sólo serán tres días. Pensé que la doctora Haruno no volvería, gracias Kami—sama."
Sakura se sintió extraña, ella no era la gran cosa…
Los alumnos comenzaron a retirarse y ella prácticamente corrió a la salida. Cuando pensó que estaba segura y que Sasuke no la seguía suspiró con alivio. Una profunda voz le arrancó el alivio que había sentido.
—¿Me puedes decir que mierda sucede contigo, Sakura?
Oh, no. Uchiha Sasuke tenía un semblante extremadamente serio. Estaba en problemas.
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Suna era el mejor sitio al cual pudieron ir. Aunque a Hinata no le gustara los lugares con ruido, en Suna había una zona vip, en la que la música era más leve. Ahora mismo, la Hyuuga se hallaba sola, Naruto había ido por unas bebidas a la barra y ella prefería quedarse allí. Estaba nerviosa, era la primera vez que salía con alguien y no moría en el intento. El rubio reflejaba todo lo que ella quería ser: alguien fuerte, decidido y enérgico.
Lo admiraba tanto…
En un momento de ocio, Hinata había al buscador y simplemente tecleó su nombre. Al principio se sintió azorada por su osadía, pero recordó que su hermana Hanabi había hecho lo mismo al querer saber un poco más de un chico lindo que había conocido. Encontró que el de ojos azules había estudiado en la una prestigiosa universidad en París, y que formaba parte del grupo de los mejores estudiantes, quienes solían participar en los casos de las firmas de sus profesores. También encontró la página social de él, y pudo ver sus fotografías…
Aún recordaba aquella en la que salía sin playera…
Cabe mencionar que se desmayó y no despertó hasta después de tres horas. Aún no entendía como alguien como él la había invitado a salir. Se hallaba feliz, el chico que le gustaba estaba con ella. Una bella sonrisa afloró en sus labios y decidió ir a la barra a ayudarlo, más lo que vio no le gusto nada: ¡una rubia platinada se le estaba insinuando a Naruto!
Bajó la mirada, al ver como aquella chica parecía acercársele demasiado y el Namikaze le sonreía nervioso. Levantó el rostro y decidió —que al menos una vez en su vida— lucharía y defendería lo que quería. Decidida, dio grandes pasos a la dirección de aquellos dos.
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—Hn, estoy esperando..
Sasuke frunció el ceño, irritado. Esa molesta pelirrosa lo había estado ignorando, y no le agradaba. Ahora la veía retorcerse nerviosa, al parecer estaba pensando en alguna mentira que decirle.
—No quiero mentiras, Haruno.
Y tal y como lo predijo, la médico abrió los ojos desmesuradamente. Sí, ella estaba planeando mentirle.
Lástima. Él no era estúpido.
—Yo… saldré del país Sasuke, me regreso a Japón —murmuró, desviando la mirada.
El Uchiha abrió ligeramente los ojos, en señal de asombro.
—Y… ¿puedo saber por qué? —preguntó cauteloso. Algo le decía… que iba a suceder lo mismo que sucedió aquella vez, hace tiempo ya…
—Bueno, tengo asuntos personales y no estoy segura si vuelva —soltó, y se sorprendió al ver en su voz un tinte de despreocupación —. En todo caso, nos vemos.
Giró para irse, más el pelinegro la detuvo del brazo. Sakura volteó y vio —horrorizada— la mirada de enojo total de él. Nunca lo había visto así, sus orbes parecían aún más negros.
—¿Te vas como si nada? ¿Ni siquiera tuviste la decencia de decírmelo? —siseó, arrastrando las palabras.
El agrarre en el brazo de la Haruno se hizo aún más brusco, tanto, que ella gimoteó de dolor.
—Fui un estúpido… era de imaginarse que simplemente estuviste jugando conmigo.
—¡No es cierto! —gritó ella— ¡No somos nada, Sasuke! ¡Nada! No tenía porque decirte algo.
Las lágrimas salieron de sus ojos, lloraba. Lloraba porque le dolía decirle todo eso, pero sabía que era lo mejor. Que era mejor que Sasuke creyera que simplemente lo tomó como una diversión, a que se enterara de la verdad. Al menos su odio no sería tan grande.
El Uchiha la soltó. Sus cabellos cubrían sus ojos.
—Cierto, no somos nada —murmuro —Hn, la grandiosa Sakura Haruno se cree tanto, que piensa que puede pisotear a las personas. Pues te diré, querida Sakura… —se acercó peligrosamente a ella —. A mí jamás me han pisoteado ¿lo oyes? Ni siquiera personas con un poder inigualable lo lograron.
Oh sí, aunque Sasuke no lo supiera, ella entendió a la perfección el mensaje.
—Lo siento, Sasuke —le dijo, llorosa—. Tengo una vida en Japón. No la voy a abandonar… —lloró aún más, al saber que sus siguientes palabras lo herirían—. No arruinaré mi vida por un niño que juega a ser adulto.
Como predijo, el inexpresivo Sasuke Uchiha, el chico que jamás se alteraba. Por primera vez, en muchos años, abrió los ojos desmesuradamente.
Recordaba…
—No voy a estorbarte —le dijo— Al menos, a ti, no te voy a rogar.
Sasuke se dio media vuelta. Corrió, los recuerdos comenzaron a atormentarlo aún más, viejas memorias —que creyó olvidadas— se presentaron lúcidas en su mente, recordándole toda su miserable vida de dolor y oscuridad.
"Gran estúpido" se dijo así mismo. Por un momento, había bajado su escudo. Llegó a pensar que ella sería capaz de darle paz a su vida. Aquella chica que al inicio encontró molesta, luego interesante, fascinante.
Aquella a la que llegó a querer…
Se detuvo. Ya no corría, no emitía sonido, y sin embargo…
Uchiha Sasuke lloraba, derramaba grandes lágrimas de amargura y dolor. Imposible creerlo, pero lloraba.
Después de todo, era humano.
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—Es lo mejor…
Ya volaba los cielos de Estados Unidos rumbo a Japón. Aunque en un inicio pensó en irse por días, ahora sabía que lo mejor era pensar que jamás conoció a Uchiha Sasuke. Sin embargo, su corazón le dolía, gruesas lagrimas resbalaban en su rostro. Sentía que se ahogaba. Una azafata la miró con preocupación, más ella le gritó que estaba bien y que sólo deseaba llorar.
Pensó que sería fuerte. Que cumpliría la promesa que hizo.
"Gran estúpida" se dijo.
Había terminado enamorándose de aquel odioso pero hermoso hombre. Había terminado renovándose y amándolo.
Se odiaba. Cuanto se odiaba. Sasuke la odiaba, lo que había temido. Pero sabía… que su odio no tendría comparación si se enteraba de la verdad. Era mejor huir, escapar.
Y aunque creía que era lo mejor, ¿por qué estaba tan rota?
Autor Nothes:
¡Bien! Las cosas se estan poniendo buena. Ambos sufren. Uhm, Sasuke llorando... me inspiré en la parte del manga, en la que recuerda su vida perdida. Y bueno, algo parecido tiene con lo que sucede aquí. Como dice el título, ya nos vamos acercándo a la verdad. El siguiente caí estará genial, habrá flash back de la vida de Sasuke de peque hasta que huyó de casa (?) Allí se comprendera aún más la historia.
Por otro lado... me he enamorado. xD Sí, y no me canso de decirlo, en cierta parte, por este nuevo sentimiento que ando descubriendo me dió las ganas de escribir. ¿Quién diría que hasta hoy estoy experimentando esto? Dios sabe como soy capaz de escribir. xD
Bueh, aquí les quiero dejar mi msn, a los que quieran. Sólo agréguenme, para coversar o algo, sería lindo hacer amigas. :3
Annie_Uchiha h o t m a i l . c o m
Perdón por todo el palabrerío que metí. Aquí les dejo el summary, espero sus opiniones para ver si hago este proyecto realidad, aunque ya estoy escribiendo, pero recien voy unas tres hojas, aunque todo el concepto está.
Título: Promesa.
Summary: Él tenía ocho años y ella dieciséis. Siempre la quiso para él. /—Cuando seas mayor seremos novios ¿sí? / —Hn, no me importa si lo dijiste para no herirme, pero fue una promesa, Sakura, y la vas a cumplir.
Ahora sí. xD ¡Besos!
