Nota de autor:

Disfruten!

Sabia es mamá

La esperanza

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Con la llegada de Naruto y Sasuke las cosas iban a cambiar, tanto Mikoto y Kushina estaban seguras que no iban a ser como perros carroñeros cuidado a su preciosa nuera porque sus galantes caballeros que criaron para ser lo mejor de lo mejor listos para cuidar, apreciar y adorar a su futura nuera como el diamante más preciado del mundo, la pieza de arte más hermosa y flor más bella que cuidará, protegerá y pondrá en su lugar a alguno de sus preciados hijos, porque ellas los educaron así.

El primer día llegaron los dos chicos junto con Kakashi fue el día en que las puertas del cielo se abrieron, casi se ponen a llorar ahí mismo al ver a la emocional pelirosa saltar dar un abrazo apretado a los tres hombres hasta casi asfixiarlos, sus pechos se hincharon cuando luego luego fueron a la torre de la Hokage y les dieron la bienvenida.

Las dos poderosas mujeres no dudaron en hacer una modesta fiesta familiar en donde se reunieron la familia de Mikoto, Kushina junto con Sakura, Tsunade y Kakashi. La cena tuvo comida en abundancia y vino a borbotones, las dos intencionalmente al ver las tazas vacías de los tres chicos las llenaban al instante. Quien sabe, quizá en la noche algunos de ellos desaparecerían y ellas se encargaban de distraer a los demás adultos para no arruinar lo que quizá sea la mejor noche de la vida de alguno de sus hijos con Sakura.

El júbilo de ambas creció cuando de pronto Sakura se paró con paso tambaleante y pidió ir al baño, poco después de eso desaparecieron sus hijos. Con una sonrisa de lado a lado que amenazaba con partir la cara de ambas, decidieron seguir entreteniendo a Kakashi, Tsunade, Fugaku y Minato que gracias al alcohol no habían notado la ausencia de los otros cuatro.

Alrededor de las cinco de la mañana Tsunade más dormida que despierta se despidió murmurando palabras como Kakashi, estudiante, casa. Lo sorprendente es que Kakashi entendió, de los seis adultos en la habitación, él es el más sobrio por lo que entendió qué es lo que quiso decir. Suspirando se paró de su silla una vez que Tsunade se fue.

—¿No quieres algo más, Kakashi? —preguntó Mikoto interrumpiendolo.

Kakashi se detuvo, miró a las dos mujeres que trataron de verse inocentes largo rato. En el fondo de su mente su sentido de supervivencia comenzó a sonar como si le dijera que si daba un paso en falso podría pasar algo a su integridad.

Los tres se quedaron mirando sin parpadear antes de que Kakashi contestara.

—No, gracias.

Se paró totalmente de la silla para ir a ver a su estudiante cuando esta vez fue Kushina quien lo detuvo.

—¿Por qué no?, te ves más delgado, no puedo permitir que bajes de peso Kakashi-kun —dijo Kushina sirviendo un gran plato de comida.

Esta vez Kakashi parpadeó varias veces al ver el plato de comida nuevamente lleno. Ahora si sospechaba que algo tramaban amabas mujeres.

—Nos preocupamos por ti, Kakashi-san —corroboró Mikoto.

—Ya es muy tarde, llevaré a Sakura a su casa.

Las dos mujeres para no parecer sospechosas dejaron que fuera por Sakura. Una vez que ella estuvo fuera de su vista se desinflaron en sus sillas, aunque no les duró tanto porque quizá si Kakashi subía y se encontraba a alguno de sus hijos enredados con Sakura ellas podrían enterarse y saber de una vez por todas con quién terminará Sakura, por desgracia para ellas, Kakashi bajó con Sakura casi inconsciente y con ropa.

Ni modo, para la próxima sin Kakashi y Tsunade…

A la día siguiente, el día fue iluminado con el suave resplandor de los rayos del sol de la mañana, la gente caminaba por las calles con grandes sonrisas para hacer sus mandados y los pájaros volaban por el cielo en búsqueda de un árbol para cantar.

En la calle, ninja rubio con un escandaloso mono color naranja caminaba con un ramo de rosas y lirios en la mano con una enorme sonrisa, en el camino saludó a varias personas que lo veían al pasar. Tenía un rumbo establecido. Ir a visitar a Sakura.

Cuando llegó a la entrada de la casa de Sakura se detuvo en seco al no esperarse ver a Sasuke a punto de tocar la puerta pero la presencia del rubio lo detuvo. Los dos se quedaron viendo a los ojos con la boca ligeramente abiertas al ver al otro en la casa de Sakura, uno con flores en la mano y el otro con chocolates.

—Hola, teme —saludó Naruto saludando con casualidad.

—Hn, buenos días —secundo Sasuke.

El hiperactivo rubio se acercó a la casa de Sakura sin sentirse intimidado por Sasuke y la caja de chocolates finos que tenía en la mano ni mucho menos por el conocimiento de que cuando eran más pequeños Sakura estaba enamorada de Sasuke. Ahora son adultos y los sentimientos de niños se quedaban atrás para dar paso a los de adultos, y como adultos, Sakura podía no sentir lo mismo por Sasuke.

Con ese pensamiento en mente, caminó muy seguro hasta ponerse a un lado de Sasuke para ser recibido por Sakura. Una vez que los dos estuvieron lado a lado se miraron de reojo esperando ver quién sería el primero en atreverse en tocar el timbre de la casa porque estando juntos ninguno de ellos se atrevió a dar el primer paso.

—¿En serio le vas a dar chocolates? El postre favorito de Sakura-chan es otro, no creo que eso sea buena idea —dijo Naruto.

—Los chocolates son un clásico cuando cortejas a alguien para dejar ver tus intenciones, en todo caso, ¿en serio le vas a regalar rosas? a ella le gustan más los lirios,dobe —le respondió Sasuke.

Los dos se lanzaron miradas punzantes en un intento de apaciguar sus intenciones asesinas. No pudiendo evitarlo se comenzaron a lanzar críticas uno contra el otro.

—Debiste ponerte colonia —dijo Naruto.

—Debiste bañarte.

—La hago reir más.

—Le gusto mas.

—Culo de pato.

—Bufón.

Al instante los dos dieron un paso más cerca del otro y de un tirón tiraron de su cabello con mucha fuerza, una nube de humo los cubrió a ambos impidiendo ver a los dos ninjas hasta que esta se fué dispersando levemente dejando ver una larga cabellera negra y otra color rojo vivo.

Sasuke y Naruto había desaparecido dejando en sus lugares a Mikoto y Kushina que se veían una a la otras sorprendidas. Las dos dieron un salto hacia atrás de la sorpresa antes de señalarse entre ellas.

—¡Me mentiste!

—¡No!, ¡tú mentiste!

A pesar de lo sorprendidas que están tuvieron que bajar las voz para no ser atrapadas por Sakura, las dos se miraron con odio por haber sido descubiertas por la otra. Nunca esperaron que la otra se le ocurriera la idea de hacerse pasar por sus hijos para tratar de conquistar a Sakura.

—Fue muy obvio que no era tu hijo —susurró Kushina con una gran sonrisa de suficiencia.

—¿Enserio?, pues tu imitación tampoco fue la mejor —le respondió Mikoto cruzando sus brazos.

Con el orgullo herido por decir que no sabían imitar a la perfección a sus propios hijos decidieron atacar una a la otra.

—Tu hijo solo sabe decir Hn a esto, Hn a lo otro, su vocabulario no da siquiera para decir los buenos días.

Mikoto jadeó ofendida.

—Pues tu hijo no es tan educado como crees, apuesto que él le hubiese traído unas un poco maltratadas por no cuidarlas, además siempre es escandaloso, tus modales te delataron —contraatacó.

Las dos estaban listas para decir otro par de comentarios que estaban seguras de que herirían su orgullo como madres y de paso el de sus hijos cuando de pronto la puerta de la entrada de la casa de Sakura se abrió de golpe. Gracias a sus afilados instintos, lanzaron la caja de chocolates y las flores lo más lejos que pudieron para no ser notadas.

Un par de ojos color zafiro parpadearon varias veces antes de voltear su cabeza hacia dentro de la casa.

—Tenía razón Sakura-chan, Mikoto-san y mi mamá están en la puerta —Naruto gritó a todo pulmón.

Las dos mamás tuvieron la decencia de abochornarse en cuanto se dieron cuenta que fueron descubiertas por el hiperactivo de Naruto. Por una parte Kushina se emocionó de ver a su hijo en casa de Sakura, ¿en algún momento se escabulló de la casa borracho para meterse en la casa de Sakura?

Cuando apareció Sakura junto a Sasuke aquella teoría se rompió en mil pedazos desinflándose como a un globo mientras que en la mente de Mikoto ella reía como maniaca al descubrir que aún tenía oportunidad.

—¿Qué hacen aquí? —preguntó Sasuke.

Sakura le dio un fuerte codazo antes de dirigirse a las dos mujeres con una gran sonrisa.

—Mikoto-san, Kushina-san, de seguro sus hijos salieron sin avisar a dónde habían ido. Perdón, vinieron muy temprano por la mañana para que les ayude con la cruda que tuvieron por lo de anoche. Me encantaría hacerlas pasar pero en realidad vamos a desayunar con nuestros amigos —dijo Sakura.

Las dos suspiraron tranquilas ahora que sabían que quizá el ser descubiertas una por la otra no fue mala idea porque sino hubiesen sido descubiertos y tendrían que explicar porque las dos se habían hecho pasar por sus hijos y traído chocolates y rosas a Sakura.

—No, no, no, no te preocupes querida, nosotras solo queríamos ver cómo estabas —dijo Mikoto.

—Nosotras de todos modos tenemos cosas que hacer, ¡adios! —gritó Kushina antes de tomar la mano de Mikoto y salir corriendo hasta que en la esquina de la calle saltaron al techo y se escondieron ahí para poder espiarlos. Obvio que es porque extrañan mucho a sus hijos por estos años que se fueron y para no ser muy hostigantes decidieron espiarlos.

Los dos vieron reír a los tres chicos del equipo siete en la mesa del comedor como los buenos amigos que son desde pequeña edad. Después de un rato los tres se pararon de sus asientos y salieron de la casa. Mikoto casi chilla de la emoción cuando vio a Sasuke abrir la puerta y dejar pasar primero a Sakura y Kushina gritar al ver que Naruto salió y le ayudó a Sakura una delgada chamarra en su cuerpo al ver que había frío de la mañana.

Casi lloran de felicidad ambas madres, sus dos hijos habían cambiado. Aquella inmadurez que casi provoca que ambas los maten ya terminó, ahora sus hijos habían crecido al punto en que esos niños se convirtieron en dos hombres atentos que su mente no está nublada únicamente por crecer y ser ninjas poderosos, sino que notaban a la pequeña chica de cabello rosado.

Las sutilezas de ambos provocaron que ambas madres escuchan campanas de bodas, la atención que Sasuke le ponía a Sakura a pesar de aparentar estar aburrido, el ocasional choque de hombros de Naruto y Sakura por la cercanía y sobre todo cuando casi al llegar al punto de reunión en el restaurante, Sakura agarró las manos de ambos chicos y estos no se soltaron sino que siguieron juntos.

¡Estaban a un paso más cerca de tener a Sakura como nuera!

—¡Sasuke-kun!

Las dos se congelaron cuando una peliroja saltó hacia Sasuke como si fuera un parásito provocando que Sasuke se separe de la mano de Sakura. Las tres y Sakura estaban sorprendidas al ver a una pelirroja con lentes hablan con coquetería a Sasuke, Kushina al instante la reconoció como su pariente Karin Uzumaki.

—No puede ser —susurró Mikoto, su rostro se había puesto pálido, sus ojos negros no podían apartarse de la escena en que su hijo era abrazado hasta donde era humanamente posible por aquella arpía de cabello rojo.

Kushina vio esto como una señal de victoria, comenzó a hacer el baile de victoria hasta que de pronto, el equipo ocho se acercó a ellos y una chica de ojos perlados se acercó tímidamente hasta Naruto, aunque su rostro estaba totalmente rojo y con horror para Kushina, Sakura alentó a la chica a acercarse a su hijo hasta que logró captar su atención para regalarle un obsequio de bienvenida.

Esto es un error, una pesadilla, esto no está pasando. ¡Que vuelva Yoshino, que Gaara y Sakura se vuelvan a besar por error!, ¡lo que sea, todo menos esto!

¡NOOOOOOOOOO!