El Amor es...

El amor es paciente, es bondadoso; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante; no se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido; no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad; todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.


Capitulo 7

El Amor… No Es Indecoroso.

La tarde de otoño cubría todo Arendelle haciéndole paso al suave viento fresco, las ventanas del estudio de la Reina se encontraban cerradas más la vista desde ahí no la interrumpía nada, la luz del sol iluminaba muy bien el cuarto pero dado a que el atardecer se avecinaba varias velas se encontraban ya prendidas donde el sol no alcanzaba a tocar. Elsa miro por la ventana contemplando el cielo azul y las nubes que amenazaban con soltar lluvia, se encontraba sumida en sus pensamientos, ciertamente pensaba en todo y a la vez divagaba, le gustaba estar sola y pensar, era una de las cosas que más le agradaba, la tranquilidad que acompañaba a esta de la mano la hacía feliz.

Unos toques algo temerosos en la puerta la interrumpieron, alejo su vista de la ventana despertando de sus ensoñaciones y dio el pase a la persona que había llamado, se sorprendió un poco al ver a Kristoff entrar por la puerta pero no tardo en recibirlo con una sonrisa, hace unas horas que le informaron que el había llegado pero intuyo que pasaría el resto del día con Anna, este estaba con ropa casual y su cabello despeinado y un poco mojado lo que le dieron la idea de que este acababa de bañarse.

-Hola –se limitó a saludar Elsa informalmente con una sonrisa amistosa dándole la señal de que se acomodara.

-Hola –le regreso el saludo el güero dirigiéndose hacia el escritorio de Elsa, se detuvo y se sentó en la silla que había frente a ella con el escritorio de por medio- Este escritorio te hace ver muy poderosa –bromeo Kristoff haciendo reír a Elsa, lo menos que quería era incomodarla así que un par de bromas los relajaría.

-¿La corona no me hace ver poderosa pero el escritorio si? –pregunto Elsa alzando una ceja.

-Buen punto –soltó Kristoff en una carcajada al verse acorralado por su propia broma- Escuche que has estado en muchas reuniones últimamente –le dijo cambiando de tema pero sin dejar de lado la sonrisa.

-¡Ah! –soltó la Reina en un suspiro relajándose pero sin dejar del todo la compostura- A sido horrible, aun no sé qué hacer con Hans, dentro de unos días llegara el que atiende el establo y por ende lo tendré que poner a hacer otra cosa, pero no tengo idea de que –comento Elsa apoyando su cabeza en su mano- todas las áreas que necesita servicio el castillo ya están cubiertas y no puedo despedir a ninguno de mis empleados.

Kristoff sonrió de lado, había visto hace unos días a Elsa tan estresada que decidió que era hora de hablar con ella, lo que fuera que la atormentaba era obvio que era algo grave dado a que no se lo había dicho a Anna, supuso que el tema de Hans no era lo que la tenía así pero era algo que la tenía igual preocupada, así que decidió ayudarla un poco, aunque él sabía que no podría hacer gran cosa.

-¿Tiene que ser a fuerzas servicio en el castillo? –pregunto curioso Kristoff alzando una ceja- ¿y si lo pones a trabajar en el pueblo? En otro trabajo –opino el güero a lo que Elsa levanto la mirada con una sonrisa que no le agrado para nada al güero- ¿Qué? –pregunto temeroso al no saber interpretar la mirada que Elsa le dirigía.

-¿No te haría falta ayuda para cortar el hielo? –pregunto Elsa apoyando con su mano la barbilla.

-¡No! –casi grito- Perdón, pero no, mi trabajo no es algo que se pueda hacer de la noche a la mañana –dijo el güero cruzándose de brazos.

-Tú lo hiciste de niño, él ya es adulto ¿Por qué no? –pregunto Elsa frunciendo el ceño olvidándose del ambiente agradable y volviendo a su personalidad seria que la caracterizaba.

-Eh, no sé, déjame pensar, ¿porque él podría matar a alguien? –dijo el rubio afirmando más que preguntando de forma lógica- un solo error y alguien más puede resultar muerto incluyéndolo a él.

-Tu sobreviviste de niño –dijo Elsa a modo de regaño- No queda otra cosa, Kristoff necesito que me ayudes en esto –le pidió Elsa seriamente- No me hagas tener que ordenarlo –le amenazo con una mirada profunda dándole a entender a Kristoff que ella no bromeaba- ponlo a hacer cosas sencillas, dudo que el intente algo en un lugar donde fácilmente pueden arrogarlo al agua y congelarlo.

Kristoff suspiro pesadamente- la próxima semana estaré fuera por más de 2 semanas y el debería de estar en prisión –le recordó a Elsa quien se mantuvo seria.

-Creo que será más castigo para él tener que trabajar en el frio, además de que los acompañaran 2 guardias, no me puedo dar el lujo de que se escape en el bosque y montañas.

-Me pides que sea niñera –dijo cansado el rubio.

-Te pido que le des trabajo –recalco Elsa- si tienes dos manos más entonces serán menos de 2 semanas las que te tomara para regresar –le sugirió.

No sonaba mal el tener dos manos más, necesitaba más hielo para poder vender y comprarle a Anna el anillo y collar, pero el tener que ver a ese cretino por más de dos semanas no le agradaba en nada.

-Está bien –dijo resignado Kristoff- pero me tienes que decir que es lo que anda mal –le dijo cruzándose de brazos.

-¿Qué? –pregunto Elsa totalmente desconcertada.

-Has estado muy rara últimamente, y escuche de una sirvienta que hace unos días hiciste un camino de hielo después recibir una carta –le comento alzando una ceja mientras sonreía orgulloso de lado al ver la cara de póker de Elsa, la escases de emoción ante lo dicho era una afirmación silenciosa de que algo mal pasaba.

-No le digas nada de esto a Anna –le pidió Elsa fríamente bajando la voz como si la peli-roja los pudiera estar escuchando- no tenía pensado en decirle a nadie pero necesito que cuando menos tu estés preparado para tomar a Anna y llevártela lejos si esto empieza –comento Elsa mirando fijamente a Kristoff a lo que este frunció el ceño confundido y se inclinó más al escritorio para poder poner atención a lo que le iba a decir Elsa.

-¿Empezar qué? –pregunto preocupado imitando la cara de póker de Elsa.

-El duque de Weselton está buscando aliados para una guerra –la frialdad de Elsa con esa noticia hizo que Kristoff cayera en el asiento sorprendido- Por el momento no ha conseguido ninguno gracias a que mis padres, los antiguos Reyes tenían muy buenas amistades con los otros Reinos.

-¿Una guerra? –pregunto sorprendido- Anna debería de estar enterada, no le puedes ocultar algo tan grande como esto –le regaño Kristoff.

-No puedo, el baile es para unir a nuestros aliados y poder hacer más fuerte los tratados, si Anna se entera de que el baile podría detonar una guerra se pondrá nerviosa y la nublara.

-Es solo un baile, ¿No estas exagerando un poco? –pregunto Kristoff con tono irónico mientras fruncía el ceño.

-Estamos hablando de gente que ha sido adulada toda su vida, una sola acción los podría ofender y el orgullo a veces es un arma de doble filo –le recordó Elsa- No le quitare el trabajo a Anna –Kristoff la miro sorprendido al verse su pensamiento leído- yo también lo pensé, pero ella está haciendo un estupendo trabajo, sus ideas son buenas y presiento que sus intenciones sinceras hacia el baile les llegara a los invitados.

Se quedaron en silencio un buen rato, Kristoff comprendió a lo que se refería la albina, lo poco que le había contado la peli-roja sobre los planes del baile le habían parecido buenas pero la posibilidad de una guerra ponía en serio peligro a Elsa como a Anna ya que si la guerra iniciaba no acabaría hasta que las quitaran de en medio y él no dejaría que nada les pasara.

-Es una noticia grande, pero me alegra que te lo estés tomando bien –confeso Kristoff haciendo sonreír a Elsa quitando la tensión en el ambiente, este se sintió relajado al saber que al menos la guerra era una mínima posibilidad, pero tendría que estar alerta por si acaso.

-Soy la Reina –se limitó a decir- Entonces, ¿Me dirás porque pasaste por la joyería? –pregunto Elsa levantando una ceja curiosa cambiando el tema.

-¿Cómo? –pregunto algo avergonzado Kristoff al verse atrapado.

-Soy la Reina –le recordó sonriendo de manera arrogante olvidando completamente del tema que habían tratado hace apenas unos minutos.

-Bueno –comenzó el güero avergonzado- creo que encontré el regalo perfecto para Anna.

-¿Le propondrás matrimonio? –pregunto algo curiosa Elsa, cuando le informaron que el güero había entrado a la joyería pensó en eso, ¿Para qué otra cosa van los hombres a las joyerías, si no era para comprar un anillo de compromiso?.

-No –respondió rápidamente el güero lo que por un momento alivio a Elsa para después fruncir el ceño, ¿a qué se debía esa rápida negativa?- no digo que no quiera a Anna, es solo que aún no estoy preparado para, tu sabes.

-Matrimonio –completo Elsa frunciendo el ceño- Kristoff, ¿Le temes al compromiso? –pregunto curiosa pero al verlo tan perdido en sus pensamientos pensó que el aun ni sabía bien o no lo había pensado, así que opto por dejar ese tema para después- ¿Y qué es el regalo?

-Es un collar que viene con un anillo de compromiso, son de esmeraldas, pienso regalarle el collar en navidad, es sencillo pero creo que le quedaría bien –comento Kristoff tratando de describir la hermosura del collar sin excito, nunca había sido bueno para describir cosas como esas, ni hablar, por eso le gustaba ser directo y no entrar tanto en detalles.

Elsa evito el reír, ese hombre era increíble, no tenía pensado el pedirle matrimonio a su hermana por el momento pero ya tenía el anillo, supuso que él quería estar completamente seguro antes de ese gran paso, un hombre que había estado solo toda su vida no podía casarse con una mujer en menos de un año de conocerla, lo comprendía, ella nunca pensó en chicos, nunca se vio fantaseando con el amor como Anna, incluso ahora se veía tan ocupada como para pensar en esas cosas, Kristoff había preferido estar solo hasta que la conoció, la Reina no pudo evitar preguntarse si encontraría a alguien que la hiciera querer salir de su aislamiento como Anna a Kristoff.

-Estoy segura que Anna le encantara, incluso si le regalas un pedazo de pan ella estaría más que feliz –dijo sonriendo- supongo que por eso te ausentaras 2 semanas, las esmeraldas y oro no son nada baratos.

La plática con Kristoff duro un poco más, Elsa se sintió mejor después de hablar sobre la guerra con alguien que no fuera el concejo, y poder expresarse sin tener que procurar no perder la compostura la hicieron sentir como si un gran peso de encima se esfumara sin más, aunque se quedó con la sensación de que lo dejo a él preocupado; el güero se retiró después de media hora y la albina prosiguió con el papeleo, riendo aún por las ocurrencias del güero, sin duda tener un amigo no era malo y aun después de ver todo el papeleo que tenía en el escritorio no dejo de sonreír.

Kristoff caminaba por los pasillos hasta que sintió como alguien tiraba de él y lo jalaba hacia una de las columnas, la pequeña mano suave y de dedos largos y finos que le tapó la boca lo hizo suponer que se trataba de Anna, esta lo acorralo contra la ventana y se pegó a él tratando de ocultarse detrás de la cortina, él se limitó a dejarla ser, pues no le molestaba del todo la cercanía de la peli-roja, aunque no pudo evitar sentirse confundido por el hecho de estar escondidos.

-Bien –dijo entre susurros Anna separándose un poco de Kristoff mientras le destapaba la boca- Escucha atentamente –le pidió Anna- este es el plan, no nos pueden ver entrar a la cocina, ¿entendido? –pregunto Anna.

-No eres muy buena haciendo planes, ¿verdad? –pregunto sarcástico- ¿Por qué necesitamos entrar a la cocina en primer lugar? –se sentía confundido, no entendía el propósito de la peli-roja.

-¡No cuestiones el plan! –replico frunciendo el ceño Anna tratando de no levantar la voz- El resto se ira descifrando conforme nos veamos cerca del objetivo –le dijo la princesa.

-Sería casi imposible llegar a la cocina sin ser vistos, ¿sabes cuantas personas trabajan en el castillo? –pregunto el güero cruzándose de brazos- tu plan tiene muchas fallas.

-¡Mi plan es genial! –exclamo Anna aunque no se pudo apreciar muy bien dado al susurro con el que lo dijo.

-¡Ni siquiera es un plan! Solo dices que entremos sin ser vistos –se defendió Kristoff- ¿por qué sigo susurrando? –pregunto más para él que para Anna.

Pero la princesa le tapó la boca y lo acorralo contra la ventana haciéndole una señal de que guardara silencio, se aseguró de que ambos estuvieran bien escondidos detrás de la cortina, los pasos de alguien pasando cerca de donde se encontraban ellos los puso nerviosos, a Anna porque no quería que su plan se estropeara y Kristoff porque no quería estar en una situación embarazosa con la Reina si los encontraban de esa manera.

-Te daré el 10% de mi tesoro –hablo Anna después de que los pasos desaparecieron.

-¿Estuviste leyendo de nuevo historias de piratas? –pregunto divertido Kristoff a lo que Anna frunció el ceño.

-¿Me vas a ayudar o no? –pregunto algo molesta a lo que el rubio sonrió.

-Está bien, pero quiero el 30% –le dijo Kristoff.

-20% -trato de negociar Anna.

-25% -hizo su oferta final a lo que la princesa asintió rendida.

Antes de que Anna pudiera salir del escondite Kristoff la tomo de la mano deteniendo su acción, la princesa lo observo curiosa, pensó que el chico tal vez querría subir el porcentaje de su ganancia pero lo desecho cuando este la tomo de la cintura y sus labios se vieron atrapados por los de él, sonrojada le correspondió pasando sus manos por el cuello de este, acercándolo más a ella, como si la situación les pudiera costar la vida.

Salieron del escondite sigilosamente, como dijo Kristoff, fue casi imposible llegar a la cocina sin ser vistos, hubo un momento en que casi les da un infarto el verse acorralados en un pasillo, pero gracias a unas esculturas se pudieron esconder detrás de estas hasta que se vieron solos en el pasillo, en la cocina había alrededor de 6 cocineros, al parecer haciendo lo que era la cena, Kristoff estaba dispuesto a rendirse pero entonces entro Fiona y todos los cocineros se encaminaron hacia ella.

Anna aprovecho la distracción que su nana había hecho y tomando la mano de Kristoff lo condujo hacia la puerta del almacén, se fueron gateando hasta llegar, entraron y cerraron la puerta con cuidado.

-Bien, aquí viene la parte del plan en la que necesito tu ayuda –le comento Anna entre susurros- necesito que me ayudes a llegar ahí –dijo señalando arriba de la alacena que media más de 2 metros.

Kristoff suspiro pero accedió, anduvo como tonto escondiéndose por todas partes como para rendirse, además tenía curiosidad por lo que Anna consideraba "tesoro", cargo a Anna como si de una muñeca se tratara y la medio-sentó en su hombro, la sujeto con fuerza tratando de no lastimarla pero siempre procurando que esta no callera, la princesa estiro el brazo derecho y agarro una bolsa morada del tamaño de su cabeza, parecía pesada, Kristoff la bajo con cuidado y ella inspecciono lo que había adentro, la miro sonreír y taparse la boca para no gritar de felicidad.

-Bien, ahora el plan es salir de la cocina sin ser vistos y correr por nuestras vidas –sonrió Anna amarrando la bolsa para que esta no se abriera.

Kristoff solo pudo rodar los ojos dado al pobre plan que ella había ideado. Se asomaron para contemplar el camino a la única salida que tenían y se dieron cuenta de que aún se encontraban los cocineros con la nana, sigilosamente se dirigieron a la salida gateando para no ser vistos. Al salir de esta Kristoff ayudo a Anna a levantarse y prosiguieron a caminar rápido mientras la peli-roja trataba de esconder la bolsa lo mejor que podía, Anna pudo divisar a su hermana Elsa doblando la esquina y asustada tomo la mano de Kristoff y lo jalo para dirigirlo a la biblioteca, normalmente este siempre estaba vacía por lo que se podrían esconder y disfrutar del "tesoro" ya solos.

La princesa cerró las puertas tras vigilar que no hubiera nadie a los alrededores y se abalanzo sobre Kristoff abrazándolo y dando un grito de victoria, el rubio solo pudo reír ante la felicidad de la peli-roja que lo condujo hacia la mesa que había en medio de la biblioteca y abrió la bolsa sacando todos los chocolates que había dentro de esta, Kristoff miro incrédulo los chocolates que salían de la bolsa.

-Aquí está tu parte –dijo Anna dándole el 25% de los chocolates mientras se metía uno de estos a la boca.

-¿No podías simplemente pedir chocolates a Gerda? –pregunto Kristoff mientras probaba uno sorprendiéndose de lo sabroso que era suave, cremoso y dulce.

-Gerda nunca me da chocolates –comento con tristeza Anna.

-¿Por qué? –pregunto curioso Kristoff.

Anna no contesto, pero la respuesta del porque Gerda no le daba chocolates a la princesa surgió al darse cuenta de que Anna no tenía pensado el dejar chocolates para después, tomo todos los chocolates y los guardo de nuevo en la bolsa ganándose una mirada confusa y molesta por parte de la peli-roja.

-Enfermaras si sigues comiendo tanto chocolate –le regaño Kristoff metiendo el resto de los chocolates a la bolsa, Anna trato de tomar la bolsa.

-Pero –comenzó a decir Anna con un tono triste.

-Te ayude a obtenerlos –dijo omitiendo decir "robar" pues afín de cuentas son de Elsa y Anna- No te ayudare a que enfermes.

Anna abrió la boca para decir algo pero Kristoff no la dejo continuar, el sonido de las puertas abriéndose los congelo, voltearon asustados hacia la puerta y vieron a Gerda, la rechoncha señora que normalmente tenía una expresión dulce se veía enojada.

Cuando Elsa fue llamaba a la biblioteca no se esperaba el toparse a Kristoff y a Anna con la cabeza agachada mientras Gerda los regañaba, tuvo que contenerse para no mostrar su diversión por la escena y se dirigió hacia donde estaban estos.

-Su Majestad, que bueno que ya llego –saludo Gerda quitando el tono enojón- La princesa Anna logro encontrar el chocolate de nuevo.

-No puedo creer que hayas podido convencer a Kristoff para que te ayudara –expreso regañona Elsa a su hermana que la miro con ojitos tristes- Ya habíamos acordado que un chocolate por día Anna.

-Pero es muy poco –expreso triste.

-Te quedaras sin chocolates por 2 semanas –sentencio Elsa logrando una expresión de total desacuerdo por parte de Anna la cual abrió la boca para protestar- no me hagas decir 3 –la amenazo logrando que esta cerrara la boca resignada- Kristoff pasare este descuido de tu parte por ser la primera vez, pero espero que no se vuelva a repetir.

Como niños regañados Anna y Kristoff se sentaron en el sillón de la sala, abandonaron la biblioteca cuando el regaño termino y optaron a ir a la sala a esperar la hora de la cena, se miraron mutuamente sin saber qué hacer, cuando sus ojos se encontraron sonrieron y rieron, rieron como nunca habían reído, las carcajadas que invadían la sala fueron escuchadas por muchos sirvientes.

-De pequeña comí tantos chocolates que empecé a ver todo de manera distorsionado –comenzó a decir Anna cuando la risa disminuyo- te juro que veía enanitos –dijo entre risas tomando la mano derecha de güero jugando con los dedos de este- el doctor dijo que me intoxique con tanto dulce, así que desde entonces no me dejan comer más de un chocolate, si quiero chocolates tengo que buscarlos por mí misma y conseguirlos, pero cada vez los ponen en lugares muy altos.

-¿No tienes miedo de enfermar de nuevo? –pregunto curioso levantando una ceja, la peli-roja dejo de jugar con la mano de Kristoff para entrelazar sus dedos con los de este.

-No planeaba comérmelos todos –se defendió Anna frunciendo el ceño elevando la vista.

-Lo dice la que huele a dulcería –comento divertido.

Anna quiso parecer enfadada ante esto pero se echó a reír, la risa de esta contagio al rubio, que no pudo evitar el darse cuenta de lo risueña que se encontraba en esos momentos, ese era el efecto que causaba el chocolate en ella.

Los días pasaron con calma, el rubio se iba a las montañas en las mañanas y regresaba el día siguiente en la mañana, aunque era poco el tiempo que compartía con Anna, se limitó a disfrutarlo, pues sabía que la extrañaría en esas dos semanas cuando mucho 3.

Eran las 4:30 de la mañana cuando Kristoff se despertó, preparo las cosas para su viaje pues esta vez tendría que llevar más cosas por sus 3 acompañantes, se apresuró a la entrada para esperar a Hans y los dos guardias que los acompañarían en el viaje, el cual llego algo malhumorado al verse en casi la misma ropas del güero, Kristoff trato de ignorarlo, miro las puertas del castillo no quería irse sin despedirse de Anna, pero ella no parecía estar despierta todavía, salieron y comenzaron a caminar por el puente.

-Kristoff –escucho agradecido la voz de Anna desde atrás, el grito de esta logro detener a los cuatro hombres.

El nombrado volteo y la vio corriendo hacia su dirección, con una sonrisa camino hacia la ella para ahorrarle tiempo de llegada, la recibió con un abrazo, Anna se aferró fuertemente a la espalda del rubio, la idea de no verlo por tanto tiempo y el saber el tiempo tan malo en las montañas no la ayudaban para calmarse.

-Ten cuidado –pidió Anna no solo refiriéndose a las montañas y hielo.

-Es solo hielo –le recordó divertido el rubio aunque sabía que también se refería a Hans.

-Sabes a que me refiero –le regaño la peli-roja pero esta no se despegó ni un poco de él.

-Le acaba de sanar la nariz, no creo que sea tan idiota –le dijo sonriente separándose de Anna, la mirada de ella indicaba que aún seguía preocupada a lo que Kristoff suspiro- Estaré bien, lo prometo–comento revolviéndole los cabellos, lo que hizo sonreír a la princesa aunque no convencida del todo.

La peli-roja se alzó en puntitas y beso los labios del güero, quien le tomo suavemente la cara para evitar que esta se alejara, el sonido de alguien aclarándose la garganta nunca llego a sus oídos y Hans no pudo sentirse más invisible que nunca, miro a los guardias preguntándose si estos no dirían nada por tal muestra de cariño por parte de la princesa y no se sorprendió de verlos mirar a otra parte, por supuesto que ellos no dirían nada, no pudo evitar bufar fastidiado.

-¿No eras tú el que quería partir temprano? –pregunto Hans al tiempo que ellos se separaban, pero se vio totalmente ignorado por esos dos.

Cuando ya se dedicaron a irse Anna le dedico una fría mirada a Hans, el cual pudo interpretar al instante lo que le quería decir "Atrévete a hacer algo y no volverás a ver la luz del sol" a lo que el príncipe le sonrió de lado para confusión de Anna, el peli-rojo levanto la mano despidiéndose de ella antes de verse empujado por los guardias.

La peli-roja los miro irse, como deseaba ir con ellos pero sabía que nada más estorbaría, además de que tenía la responsabilidad del baile en sus hombros por lo que solo se dedicó a ver la espalda del güero.

Kristoff miro de reojo a los guardias que iban en caballo, le fastidiaba tener que estar tan cerca del príncipe, ya que este iba sentado al lado de él, dado a que no le podían prestar un caballo por la posibilidad de que se escapara, aunque supuso por su mirada que este no se encontraba alegre tampoco, suspiro cansado y se dedicó a mirar el camino; después de 3 horas fue que pudieron apreciar el cambio de ambiente, la fina capa de nieve brillante que adornaba los suelos y la fauna les anunciaba que pronto llegarían.

Si no fuera porque tenía 12 hermanos mayores, Hans seguramente se habría sentido muy intimidado antes esos 8 hombres que lo miraban con rabia, supuso que estaban enterados de quien era el, y el porque estaba ahí y por la forma en que saludaban y dirigían al rubio pensó que estos seguramente serian amigos de él.

Lo único bueno que veía en todo eso era que no dormiría en una celda, pero el no poder ver a la princesa por dos semanas lo desanimo de manera sorpresiva, observo el cómo cortaban el hielo, la fuerza que tenían esos hombres para cargarla sobre sus espaldas y luego cortarlo de nuevo, el ver a Kristoff partir tan fácilmente el hielo lo hizo tragar fuertemente y su mente recordó el horrible dolor que había estado por una semana ardiéndole en la nariz, frunció el ceño y decidió prestar atención al congelado suelo, que lo reflejaba y se asqueo con su propia imagen. Se odiaba, se decía a si mismo monstruo y no dejaría de pensarlo hasta conseguir el perdón de Anna, aunque aún no sabía el cómo conseguirlo si cada vez que se acercaba un poco a ella, esta se alejaba o el rubio la alejaba.

Si no fuera porque su objetivo, su esperanza, recaía en Anna, estaría pensando en la idea de deshacerse del rubio, pero eso solo ganaría rencor y desprecio, o bueno estos serían más intensos ya que presentía que eso era lo que ella sentía en esos momentos al tenerlo cerca y la mirada que le dirigió antes de partir lo decía completamente, ella era tan pura y expresiva.

-Deja de estar jugando –la voz ruda del rubio lo saco de sus pensamientos el cual le señalo dos enormes pedazos de hielo- llévalos al trineo.

Hans busco con la mirada el trino el cual se encontraba a más de 20 metros de distancia, se inclinó y trato de levantarlos como lo hacían los otros pero eran demasiado pesados, nunca antes se había considerado débil, practicaba muchos deportes y era bueno con la espada, pero ese pedazo de hielo pesaba una tonelada, observo a los guardias que se encontraban al lado del carruaje, ellos habían querido acompañar al príncipe para asegurarse de que este no hiciera nada, pero el güero les pidió que se mantuvieran alejados ya que podrían ponerse en peligro, el hielo era resbaladizo por lo que estos accedieron a quedarse donde los caballos y el trineo.

Supuso que tendría que hacer más de un viaje para poder llevar los hielos y con fastidio miro como Kristoff traía otro enorme pedazo rectangular de hielo para partirlo en dos.

"Maldita Elsa" fueron los pensamientos de Hans mientras intentaba empujar el hielo hacia el trineo, el enserio odiaba el hielo.


No puedo con Anna xDD en el buen sentido claro c: cuando estaba escribiendo el capitulo no podía dejar de reír, esa Anna es toda una loquilla, pero bueno, me tarde mucho en la parte de Elsa y Kristoff, quería darles mas confianza pero los dos son muy cabezotas y reservados y tímidos como para hacerlo, siento que por eso se llevarían muy bien, son tan similares y parecidos que llegaran a tener esa amistad de hermanos, me tarde para darles las expresiones correctas, no saben cuantas veces reescribí el principio, hacer hablar y expresar a Anna no es tan difícil por que tiene una personalidad similar a la mía, pero Elsa y Kristoff son muy reservados que no quiero que se salgan de sus personalidades solo porque me dio la gana xDD la parte de Hans me dio algo de gracia, escribí como mil veces "frustrado" pero siento que esa es la mejor palabra para describir el como se siente tanto consigo mismo como con todo el mundo, ya en el próximo capitulo les dejare más claro los pensamientos de él.

Después de tres días de frustración por los proyectos y trabajos de la facultad pude escribir feliz el capitulo c':

Nota de Agradecimiento: Gracias por sus tan buenos deseos y por seguir mi historia c: tratare de no defraudarlos, normalmente leo y leo como mil veces el capitulo para estar segura y subirlo, me tiene aliviada el hecho de saber que hay gente esperando por capítulos, sus opiniones, comentarios y criticas son importantes no lo olviden c: saber que mi historia los hace sonreír y reír me hace sumamente feliz. Tengan una hermosa semana c: y nos vemos el proximo jueves o viernes :D

Recuerden que los comentarios siempre motivan a seguir escribiendo c: Acepto las criticas destructivas...digo constructivas xD

Solo tienen que ceder a 5 minutos de su tiempo. Gracias.