Summary: Edward, un Ángel Guardián enamorado de una simple humana, Bella… Tanya, la compañera de este no iba a permitir que su amor verdadero se fuera con alguien tan simple e insignificante como Bella… Cegada por los celos decide ir al infierno y ahí conoce la verdadera procedencia de Bella, causando un amor imposible entre ella y Edward.
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Los personajes pertenecen a la gran autora Stephenie Meyer, creadora de este torbellino llamado Twilight… Yo solo dejo volar mi loca imaginación y juego bastante con ellos. ¡Disfruten!
Camy.
Antes de comenzar a leer, como advertir en mi perfil FF decide cambiar el nombre de la historia para las que lee esta fic ahora se llamara "un paso al infierno". Decide llamarlo así para que el título sonora más atractivo, sigue siendo la misma historia, el nombre no influye en el trama. Igualmente espero sus rw como siempre, como sus críticas y comentarios que hace que esta historia siga existiendo…
Sin más a disfrutar…
Final Capítulo anterior.
— ¿Qué pasa? — preguntó él prestándole atención a la castaña.
— Estás raro ¿Te ocurre algo? —preguntó ella con el ceño fruncido.
— No es nada. Sólo un mal presentimiento eso es todo —susurró lo último para él mismo, mirando el sedoso cabello de la chica, acariciándola y acercándose a ella para abrazarla…
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PARTE DE LA VERDAD.
Capítulo 6
La castaña presintió la tensión del ángel y miró hacia aquellas personas imposiblemente hermosas.
— ¿Los conoces? —preguntó deshaciéndose del abrazo.
—Sí, solo son amigos lejanos de la familia. No sé que hacen aquí —dijo con sinceridad. Su voz era tensa ante la visión que hace pocos segundos tuvo.
— ¿Amigos? —Preguntó Bella extrañada.
—Ven, te los presentaré —caminaron hacia la pareja que seguía de pie en la cafetería esperando a que Edward viniera hacia ellos.
Tanto el moreno como la rubia se tensionaron ante la presencia de la humana, su aura era poderosa, poniéndolos un poco nervioso más aún ante la poderosa presencia del ángel.
Edward era uno de los ángeles Principiados y Potestades, están a cargo del Arcángel Uriel, son dirigidos por él. Edward era además, uno de los mejores guardianes y protectores de todo el reino, es muy respetado no solo por las diferentes batallas que ha llevado en toda su existencia, ganándose honor y dones extraordinarios hacia la naturaleza de la tierra y la humanidad, sino que también es uno de los favoritos del Arcángel Uriel.
Rosalie y Emmett eran ángeles de virtudes o popularmente llamados Mensajeros, ellos avisaban cuando había una tempestad y en este caso algo grave se acercaba.
Los dos estaban serios cuando vieron a Edward y Bella acercarse, la tensión que emanaba del lugar era impresionante. La cafetería con los adolecentes viviendo en sus mundos artificiales pararon un momento su película de fantasía donde se pelean por quién era el más popular y esperaban un baile bajo la luz de la luna con su príncipe azul, para ver seres verdaderamente hermosos como los que estaban en la puerta de la sencilla cafetería de ese pueblo frío.
Al sentir las miradas de todos tras su espalda, Edward les dirigió una mirada discreta a los ángeles diciéndoles que se encontraran en otra parte. Recibiendo el mensaje de la verde mirada de Edward, tanto Emmett como Rosalie salieron de allí y caminaron hacia las afueras del edifico viejo de la escuela, milagrosamente no llovía y decidieron ir a un árbol cerca de los límites del bosque.
Bella estaba nerviosa ante la actitud serena de Edward, desde que lo conoció él evitaba esconder sus sentimientos, pero en esta ocasión estaba más serio que nunca e Isabella intuía que algo estaba pasando.
— ¿Crees que ya lo habrá captado Emmett?, una de las batallas de este siglo comienza —comentó Rosalie en un susurro que solo el ángel moreno podía oír.
—Por lo tenso que está, creo que sí —le contestó en el mismo tono, tomándole la mano al sentir la extrema aura de poder de la pareja que se acercaba.
—Emmett, Rosalie —saludó Edward sin demostrar mucho la sorpresa de verlos.
Bella los miraba atentamente, –son hermosos ¿de dónde carajos salen éstas personas?
Los ángeles la miraron, los iris de grises azulados de la pareja examinaban a la chica poniéndola más nerviosa de lo normal, Edward se dio cuenta y dijo parando la evaluación de la pareja.
—Ella es Isabella. Bella, ellos son Emmett y Rosalie, amigos de la familia.
Bella, aún nerviosa tendió su mano. Emmett, al ver la inseguridad de la chica sacó su espíritu juguetón y alegre, abrazó a Bella alzándola unos centímetros del suelo. Ella soltó un chillido sorprendida pero divertida y Edward rió ante la cara de ella. El clima se relajó y todos reían, mientras que Rosalie con el ceño fruncido le pegó en el brazo del gigante.
—Bájala idiota, la vas asustar.
— ¿Por qué nunca te diviertes Rose? —Dijo Emmett con un puchero de niño, bajando a la chica —Soy Emmett —y la besó en la mejilla, ella se sonrojó un poco pero le regaló una sonrisa radiante; le gustaba ese comportamiento de niño tierno en ese cuerpo de hombre gigante que hasta daba miedo.
—Bella Swan —se presentó con voz risueña y volteó a ver a la chica alta, de unos 1.80 cms. y cabellera rubia dorada como el sol, parecía una diosa griega.
—Rosalie Hale, prometida de este —dijo señalando al moreno y era verdad, en la Corte de Arcángeles aceptaron su unión antes de partir a la Tierra.
—Bella —y le tendió la mano un poco conmocionada por la extrema belleza de la mujer y cohibida por la expresión seria de la rubia.
Edward, cuando vio que Bella ya estaba sobre sus propios pies, hizo presente su actitud posesiva agarrándola por la cintura y atrayéndola hacia su pecho; Bella cada vez conocía más la forma de actuar dominante de su ángel y no se sentía incómoda, muy por el contrario le encantaba y gustosa se dejó recargar en el pecho de Edward.
—Rose, ella es mi Bella —la chica quedó conmovida por la actitud tierna de Edward al decir esas palabras, no faltaba más para describir y hacer saber a los ángeles que esa alma que tenía en sus brazos le pertenecía a él y a nadie más, ni tan siquiera a Dios.
Rosalie aceptó la mano de Bella con una sonrisa, aunque su mirada tenía un matiz de curiosidad. Al toque de las manos, las dos se tensaron, la mirada gris de Rosalie tomó un matiz azul oscuro al perderse en las oscuras profundidades de los ojos de Bella, en la mente de cada cual una imagen se apoderó en la mente de ambas, un bosque oscuro pero con matices de un atardecer aproximándose daban luz a una ojos felinos de un color platino que brillaba como la luna.
Bella fue la primera en alejarse del ángel y sintió los brazos de Edward tensionarse a su alrededor, él también lo vio todo, ella buscó su mirada y él asintió en ese momento haciéndola saber que el también vio la visión. Bella intuyó que estaban conectados de una manera metafísica, una conexión sin lógica.
— ¿Qué fue eso? —preguntó mirando de nuevo a Rosalie.
— ¿Qué cosa? —Rosalie se hizo la desentendida. Edward le mandó una mirada de fuego, su chica no era boba y le molestó que ella haya respondido eso.
— ¿Por qué están aquí y no dónde Carlisle y Alice? —Emmett presintió el cambio de actitud del ángel pero no supo que fue lo que pasó hace unos segundos.
—Queríamos darte la sorpresa a ti primero, como no sabemos dónde queda la casa vinimos hacia aquí donde sabíamos que te encontraríamos —se excusó Emmet con seriedad en su voz. – ¿Y a este que le dio ahora? –pensó Emmett.
Edward asintió y le entregó un papel con la dirección, aunque sabía que no era necesario dárselo, ellos podrían localizar rápidamente la mansión.
Edward miró a los ángeles, le dijo en la mente de cada uno –hablamos más tarde donde Carlisle –esa fue prácticamente la orden para que se fueran de allí.
Rosalie sin hacerse esperar dijo —Nos vemos en tu casa, Edward. Nos veremos durante un buen tiempo Bella, fue un gusto conocerte —terminó de hablar y se dirigió a un Spark rojo.
—Nos vemos Bells —Emmett se acercó a Bella y la besó en la mejilla.
—Adiós Emmett, ha sido un gusto conocerte —lo vio subirse en el Spark y emprender el rumbo.
Cuando estuvieron solos, no faltaban las palabras para decir lo que pasaba; ella se sentía muy nerviosa, esa mirada plateada de ese ser no era de cualquier humano, Edward intuyó eso y solo atinó a decir.
—Descubriremos quién es —dijo besando su frente.
— ¿Cómo fue que los viste tú también? —preguntó.
— No sé, solo lo vi Bella. Hay preguntas que no tienen una repuesta lógica y ésta es una de ellas; creo que este fue el mal presentimiento que tuve —su voz era más seria que lo normal, pero sus ojos tomaron una luz iluminante.
— ¿De dónde son Rosalie y Emmett? —preguntó Bella.
¿Qué digo?, ¿qué digo? No le puedo mentir tan seguido.
— Son australianos, los conocí en la escuela en donde vivía con Carlisle y Alice.
Bella asintió conforme con la respuesta, pero aún seguía aturdida por esa visión de los felinos ojos plateados.
—Deja pensar en eso, tal vez lo hayas visto antes en un sueño, ¿por qué mejor no vamos al prado que está cerca de tu casa? —preguntó Edward con una mirada traviesa, haciendo que Bella se olvidara de lo sucedido. Él le regaló su sonrisa fiera pero traviesa, ella no se contuvo y le sonrió también.
— ¿Y las clases que faltan? —preguntó.
—Es bueno saltarse clases de vez en cuándo y creo que ésta es una situación perfecta, además me hace falta esto —y la besó. Comenzó de una manera lenta y pausada como casi siempre lo hacía, saboreándose y reconociéndose; pero luego el beso se transformó dándole paso a la pasión, quitándole el aliento y haciendo que olvidara todo por completo, hasta quién era.
— ¿Qué esperas para llevarme? —terminó de decir con la voz entrecortada por la falta de oxígeno.
Él rió y la besó llevando su mano a la de ella y caminaron hacia su auto que estaba parqueado a unos pocos metros de allí.
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Rosalie y Emmett ya estaban en el auto y ella arrancó la máquina, los dos estaban en un silencio tenso.
— ¿Qué fue lo que viste al tocar a la humana? —preguntó Emmett, recondenado la cara de su chica asustada al separarse del toque de sus manos con la humana.
—Una especie de visión —contestó seria, trataba de recodar en qué lugar había visto esos ojos, pero su mente quedaba en blanco…
— ¿Qué viste?
—Unos ojos plateados Emm, los humanos no tienen esa mirada y más una que destilaba una maldad tan profunda, son peores que los de Lucifer.
—No creo que haya peor que los de ese ser.
—Claro, como no los viste tú —criticó Rosalie malhumorada.
Emmett prefirió callar, sabía que cuando ella estaba en sus dilemas era capaz de arrancarle la cabeza si no le daba la razón.
—Tal vez Carlisle sepa algo o bien Alice, tú sabes… tienen dones de sabiduría, ellos nos podrán explicar que viste…
—Eso espero. Pero…
— ¿Pero…? —arqueó una ceja el joven ángel.
—Nos dará un buen discurso.
— ¿Por qué?
—Es fácil, creo que nos precipitamos al hablar con Edward primero. No nos debimos presentar tan rápidamente.
—Creo que fue lo mejor, tú sabes muy bien que todo lo que pase es un mensaje para el futuro y este es uno…
—Tienes razón —murmuró Rose con un sonrisa que le dedicó a su ángel. Él le tomo la mano y siguieron el camino en silencio hasta la mansión de Edward.
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Tanya y Peter estaban en el lugar más remoto del Reino oscuro llamado "El valle de los olvidados". Allí residían Breen y Fred, famosos por su enlace con el vudú que les daba un contacto directo con el mal en la tierra. Algunas de las poblaciones de humanos creían tontamente que era una religión cósmica, pero más que cósmica era la conexión directamente con el infierno y los ángeles caídos.
Tanya miraba el techo del mundo subterráneo donde se podía ver las raíces de la tierra y el mar y volaban diferentes criaturas, desde aves negras como cuervos de 6 alas hasta ángeles caídos que no tenían rostro, como uno que tenía hasta cuatro cabezas sobre este.
La entrada del valle estaba custodiada por Cerbero, una bestia enorme de tres cabezas y una cola de serpiente en forma de perro, es el consentido de Breen y Fred; él no permitía la entrada de nadie, ni siquiera de los muertos que querían volver a su vida. Pero Peter lo supo esquivar logrando entrar con Tanya al valle.
En los campos del valle del olivo, estaban los campos o praderas de asfódelos que estaban completamente cubiertas de flores muy pálidas; el lugar era silencioso y triste, allí deambulaban las almas que no tuvieron un propósito en la vida, es decir que no fueron ni buena y malas, Breen las aceptaba como experimento para acercarse a los humanos a través del vudú.
—No te dejes dominar por la tristeza del lugar Tanya, las flores como las almas que rodean este lugar crean un aura desesperante, solo demonios como nosotros la pueden sentir.
—Es insoportable —susurró Tanya.
—Lo es, pero es perfecto para que nadie se acerque a este lugar, Breen y Fred son muy cuidadosos en ese aspecto.
—Con razón no hay demonios, sino almas.
—Así es, los únicos que soportamos este lugar somos Lucio y yo, nuestro don nos garantiza la estadía aquí sin sentir la melancolía de reinante en este lugar.
Llegaron a las orillas del Río Cocito o de los lamentos que limitaba con el valle. Cuando las almas o muertos llegaban allí y bebían de sus aguas se daban cuenta de lo que habían perdido al morir y lloraban con tristeza, cada lágrima que soltaban le daba más poder al río, no solo a crecer en su proporción de agua sino que vertían más nostalgia al lugar. En las esquinas del pequeño río que rodeaba el valle se encontraron con dos creaturas parecían ciclopes pero con cuerpo de caballos, su piel parecía tan escamosa como la de las serpientes y tenía un color azabache profundo.
Tanya los miró, impresionada por saber qué eran esas cosas.
— ¿Qué carajo es eso? —Preguntó a Peter.
—Son Strombol, unas especies de equinos pero estos son muchos más veloces y mortales que los que hay en la tierra.
— ¿Por qué no los he visto solo en este lugar?
—Aquí es su campo de preparación para batallas con el Reino de la Luz.
—Edward me contaba de estas bestias —recordó con nostalgia, cuando él llegaba de alguna de las luchas eternas de esos bandos del bien y del mal. Él llegaba agotado pero fascinado por las creaturas poderosas que tenía el Reino Oscuro.
—Olvídalo, él no es para ti —dijo Peter con amargura al recordar al ángel, él lo conocía y no lo soportaba, sabía muy bien cuan buen luchador era… mejor que él.
— ¡Nunca! Él es solo para mí, ninguna mocosa y ratonil humana me lo va quitar —los ojos color rojo de Tanya echaban fuego.
—Ya entiendo porque estás aquí, tu envidia me encanta Tanya —una sonrisa torcida y lujuriosa apareció en el bello rostro de Peter.
Ella lo ignoró y siguió avanzando, Peter la siguió en silencio y caminaron hacia una cabaña que quedaba oculta gracias a una cueva, pero aún así era visible.
Se acercaron y la cabaña era de una clase de madera oscura; era pequeña, su techo era de paja, tenía dos ventanas en el porche y una pequeña puerta, parecía la cabaña de los siete enanitos, cuando se iban acercando a la puerta Breen la abrió y vio a los dos demonios, sonrió con amargura haciendo que su rostro envejeciera más de lo que era.
Tenía los ojos de un color rojo oscuro aproximado al negro, su piel era blanca como la cal y su pelo de un impresionante color palta que lo amarraba en la nuca, no tenía alas como los demás demonios, no es porque no tuviera desde un principio sino porque ella misma se las decidió quitar, tenía una especie de vestido negro que la cubría de pies a cabeza, cubriendo su piel pero dejando a la vista unas garras como de ave de rapiña.
Tanya vio los pies de la vieja e hizo un gesto de asco. La vieja la vio y sonrió –pobre tonta, si supiera que muy pronto la belleza que tiene se irá…– Pensó Breen.
—Peter, siglos sin vernos.
—De vuelta a ti —la vieja estiró la mano y él la besó como tal caballero andante.
—Estás más guapo que nunca.
—Un halago para mis oídos, Madame. —Susurró Peter mirándola fijamente.
—Y tú me imagino que eres Tanya —dirigió una mirada de indiferencia al demonio.
—Si.
—De modo que vienen a saber quién es Isabella Swan ¿no? —su mirada era de suficiencia y Tanya la miró sorprendida.
— ¿Cómo es que lo sabe? —murmuró ella
—Querida, soy una bruja novia del mal, lo sé todo ¿por qué no pasan y les daré lo que quieren? Pero con una condición…
— ¿Cuál? —Preguntó Peter con desconfianza.
—S los diré, entren —respondió Breen.
Entraron a la cabaña y el lugar era tan lúgubre como las habitaciones del castillo, pero ésta se diferenciaba por los distintos accesorios que había en cada mueble o armario repletos de pociones con frascos de diferente tamaño y formas. En las paredes había esculturas de cuerpos desnudos de hombres y mujeres, los rostros de cada escultura mostraban diferentes sentimientos desde alegría, lujuria, tristeza, envidia, etc… cada uno mostraba una situación diferente. Tanya sintió un escalofrió al entrar en la pequeña estancia.
¿En que me metí…?
Breen la miró, se acercó a ella, tocó su rostro y le dijo:
—Eres hermosa, pero te diste cuenta que la belleza no era suficiente para que él te amara ¿no es así pequeña y dulce Tanya? —ella se alejó como si el contacto de Breen la quemara, quería gritarle pero prefirió callar, no sabía que tan cruel fuera la bruja, la desconfianza que en manaba lograba el respeto que ella nunca sintió por nadie. Solo atinó a bajar la cabeza y asentir. –Desgraciadamente la bruja tiene razón, mi belleza no logró encarcelar el amor de Edward.
— ¿Donde está Fred? —preguntó Peter, aligerando un poco el ambiente que se respiraba.
— ¡Oh, cariño! Tienes que prepárate, muy pronto habrá una guerra, parece que ya hay elegido…
— ¿Cómo? —Peter casi gritó, su voz sonó como un rugido contenido. No lo podía creer, esperó más de un milenio para poder volver a luchar, por fin se vengaría de todos aquellos que lo humillaron.
—Si, Fred está buscando las armaduras, todo se sabrá muy pronto.
— ¿Cuándo es pronto?
—No sé, tal vez 10, 5, 4, 3 o 2 años humanos para la guerra. Pero algo que está seguro es que el elegido vendrá y lo más probable es que está de nuestro bando.
— ¿Lo has visto?
La vieja asistió y su mirada se perdió en limbo de los pensamientos
— ¿Cómo es? —preguntaron los dos, aunque Tanya le tenía sin cuidado quien era "El elegido".
—Solo te diré una cosa, el alma de ese ser se puede leer en sus ojos plateados… —contestó Breen al demonio que echaba fuego por sus ojos.
—Bien, a lo que vinieron. Tanya querida siéntate en aquel banco. Peter, alcanzarme esa poción de color negro —y señalo los lugares que les impuso a cada demonio.
— ¿Este? —preguntó Peter.
—Si y aquella tabla que tiene el símbolo Armasotn —era un símbolo en forma de triangulo, en el centro de éste estaba el ojo que todo lo ve y alrededor estaba grabado con citas en lenguajes antiguos, descripciones del infierno…
—Toma —dijo Peter, pasando el tablero a la vieja.
—Bien, ahora siéntate con Tanya mientras yo preparo todo.
Peter se sentó al lado del demonio, vio como Breen preparaba una especie de altar y hacía conjuros en un idioma antiguo, veía todo pero su mente estaba en la batalla que se aproximaría…
Mientras que Tanya estaba distraída viendo a la vieja bruja trabajar con sus juguetes demoníacos…
Cuando la vieja terminó con su ritual de preparación le pasó una especie de insectos a Tanya y a Peter.
—Métanselo en la boca, mastíquenlos y después lo ponen aquí en ésta vasija —puso el objeto en la mesa que estaba frente a ellos.
Los demonios con asco se metieron los animales a la boca y lo escupieron en la vasija. Breen tomó la vasija y le puso la poción de color negra en ella, creando un pequeño tornado en el líquido que se agitaba violentamente. Cogió un amuleto y lo situó en el Armasotn, abrió el pequeño guardapelo y tomó un poco de la sustancia poniéndola dentro del amuleto, de él salió una especie de vapor oscuro, mostrando la cara de la chica Isabella Swan.
—Pero que hermosa es… —murmuró Breen.
— ¿Quién es la maldita? —Dijo Tanya — ¿por qué Lucio reaccionó así cuando se la mostré con mi influido?
— ¡Silencio!, todo a su tiempo —gritó Breen desesperada por la actitud infantil de Tanya.
Peter estaba callado viendo el rostro de la muchacha, le gustó la chica. —Con razón el maldito de Edward la ama —pensó.
Breen habló de nuevo, pero esta vez hablaba hacia el influido que salía del amuleto.
— ¿Quién es Isabella Swan?, ¿quiénes son sus padres? ¿Quién es el dueño de su alma y espíritu?
En ese momento la imagen de Bella desapareció y en él apareció primero un destello, evitando ver por completo la primera imagen, después apareció el rostro de Lucio, y por último el de Edward…
Breen tuvo que sostenerse de la pared ante la sorpresa que vio, todos estaban callados y Tanya gritó desesperada…
— ¿¡Qué fue eso!
—Lo primero no está bien claro, pero dos cosas están seguras: Lucio es padre de Bella y Edward ángel principiado, es dueño de su alma y espíritu…
Uff por fin termine…
A todas ustedes, muchas gracias por leerme, por incluirme en sus favoritos y alertas…
Les tendré una sorpresa que muy pronto verán, en especial para las que leyeron mi OS "Dulce con Sabor a Placer"… Sin más me despido, besos y espero sus comentarios…
Agradecimientos a mis betas…
Gracias también a Trink'z, Velsofia, ALI-LU CULLEN siempre están hay con sus hermosos comentarios…
