Capítulo 7
Promete que vas a llamarme si necesitas algo – comenzó Benson mientras continuaba reuniendo los papeles que necesitaba y organizándolos en su portafolio – si te sientes mal, incluso si crees que Frannie necesita un paseo – continuo la teniente – Promételo Amanda.
Está bien Liv – cedió Rollins – Lo prometo.
Bien – la morocha rasco a Frannie una vez más detrás de las orejas – cuida de tu mama Frannie – la rubia le dedico una pequeña sonrisa – Cuídate Manda.
Tú también Liv – respondió Amanda – estrechando a la morocha entre sus brazos – Nos veremos más tarde.
Intentare venir en el horario del almuerzo si no tenemos un caso – Olivia beso a Amanda en la frente y finalmente dejo el apartamento.
La semana transcurrió sin incidentes, Amanda cumpliendo con el reposo y Olivia cumpliendo con su trabajo. Después de pasar una semana sin salir de su departamento Rollins estaba más que desesperada por respirar un poco de aire fresco.
¿Te gustaría salir a cenar afuera? – pregunto la rubia apenas Benson puso un pie dentro del departamento al llegar del trabajo.
Claro – respondió Olivia abrazando a Amanda y depositando un beso en su mejilla - ¿Qué hiciste hoy?
¿Además de morir de aburrimiento y esperar a que volvieras? – pregunto Amanda sonriendo – Mir un poco de televisión y jugué con Frannie.
Voy a darme una ducha y podremos salir a respirar un poco de aire – dijo Benson saludando a Frannie que saltaba a su lado contenta por verla – Veinte minutos máximo.
De acuerdo – finalmente Amanda permitió que Olivia se moviera e ingresara en la habitación.
Benson y Rollins en la semana que habían convivido juntas ya habían establecido una rutina, ambas se levantaban juntas y mientras Olivia tomaba una ducha Amanda se encargaba de preparar el desayuno, Olivia se iba al trabajo mientras Amanda permanecía en el departamento, con órdenes estrictas de descansar y trabajando solo una o dos horas por el día en el papeleo atrasado, dependiendo del día Olivia regresaría para almorzar juntas y sino volvía para la hora de la cena, después de eso, ambas volvían a darse una ducha y se acostaban juntas. Siendo totalmente honesta consigo misma a Amanda le sorprendía un poco el nivel de comodidad que habían alcanzado la una con la otra, el nivel de confianza en el que se encontraban. Olivia por su parte intentaba no dejarse llevar por los sentimientos que albergaba por la rubia, pero siendo honesta, amaba pasar tiempo con ella, dormir con Amanda sobre su cuerpo le otorgaba una seguridad que no creía haber sentido con ninguna otra persona.
¿Lista? – pregunto Olivia peinando su cabello todavía húmedo, llevaba un pantalón de vestir negro, una camisola beige y un blazer negro, Amanda creía que se veía hermosa - ¿Amanda?
Lo siento, si – respondió la rubia saliendo del pequeño trance en que se encontraba – Luces hermosa – dijo antes de que su cerebro pudiera registrar las palabras que dejaban sus labios.
También tu – respondió Olivia, Amanda por su parte llevaba unos jeans azul oscuro, una camisa celeste claro, un jean azul oscuro y un blazer negro, Olivia tomo unos de los mechones de pelo que se negaba a permanecer en el peinado semirecogido que Amanda utilizaba ese día, colocándolo detrás de la oreja de la rubia y acariciando su mejilla - ¿Vamos?
Si – asintió Amanda sin poder decir nada más.
Ambas decidieron que siendo viernes podían alejarse esa noche de las comidas sanas que habían consumido durante el resto de la semana, optando por cenar pizza.
Agua está bien, gracias – pidió Amanda después de ordenar lo que quería y devolviéndole la carta al joven mozo.
También agua por favor – indico también Olivia devolviendo su carta.
Liv, no hace falta que tomes agua solo porque estás conmigo, ordena lo que quieras – comento Amanda una vez que el mozo se hubo retirado – Que yo no pueda consumir alcohol no significa que tu no puedas.
Lo se Manda – respondió Olivia – Hoy prefiero agua – agrego ofreciéndole una sonrisa a la rubia, quien no dudo en devolverla.
Esa noche ambas terminaron exhaustas en la cama, Olivia por una larga semana en el trabajo y Amanda a pesar de que la gripe prácticamente había abandonado su cuerpo aún se sentía cansada, lo que era de esperarse transcurriendo la séptima semana de embarazo.
El sábado ambas despertaron tarde y viendo que era un día soleado decidieron dar un paseo en el parque después de desayunar, Frannie más que contenta al ver que Amanda tomaba la correa del paseo, poseída por tanto entusiasmo que por poco envía a la detective al suelo de no ser por Olivia sosteniéndola. Una pequeña brisa corría en el parque y Olivia se aseguró de que la rubia estuviera bien abrigada, apenas recuperándose de una gripe no quería correr más riesgos.
¿Por qué no la sueltas unos minutos? – sugirió Olivia – Prometo que yo seré quien la persiga si intenta escapar.
De acuerdo – Amanda se agacho desabrochando el gancho de la correa del collar que usaba Frannie – Le encanta venir a este parque – comento Amanda acercándose a Olivia, quien no dudo en entrelazar sus dedos con los de la rubia.
Caminaron durante aproximadamente una hora, disfrutando del sol y la ligera brisa que corría.
Creo que es mejor que regresemos – comento Olivia al observar que las mejillas y nariz de Amanda comenzaban a tomar una coloración rosada a causa del frio.
De acuerdo – accedió Amanda, quien ha decir verdad si estaba comenzando a sentir frio - ¡Frannie, ven aquí! – grito la rubia para que la perra pudiera oírla - ¡Vamos a casa!
La perra de inmediato comenzó a correr hacia su dueña, Olivia anticipando la fuerza con la que Frannie saltaría sobre su dueña, espero hasta el último momento para colocarse frente a la rubia y recibir el impacto de Frannie.
Tenemos que enseñarle a controlar su fuerza – comento riendo Olivia, la utilización del plural sin pasar desapercibida por Amanda – Eso es, listas para ir a casa – dijo Olivia al terminar de enganchar nuevamente la correa, esta vez tomando ella las riendas mientras con la otra mano aferraba la de Amanda con fuerza – Deberíamos hacer las compras – comento Olivia al pasar frente a un supermercado – ya casi no tenemos nada de lo que Carissi nos trajo la semana pasada.
No puedo dejar a Frannie afuera – argumento Amanda.
Está bien, podemos volver luego de almorzar, ¿Qué te parece?
Está bien – respondió Amanda.
Al llegar al departamento la rubia se encargó de preparar el almuerzo, mientras Olivia se encargaba de limpiar el desorden que había surgido durante la semana. Al terminar de almorzar y de asegurarse que Frannie tenía todo lo que pudiera necesitar durante el tiempo que ellas estuvieran afuera, ambas volvieron a dejar el departamento.
Cualquiera que viera el modo en que Olivia y Amanda se comportaban una con la otra diría que era una pareja, y básicamente lo eran en todos los aspectos excepto uno. La compra transcurrió mediante discusiones con el nivel de azúcar que la rubia consumía y risas cuando Olivia notaba que Amanda había vuelto a colocar en el carro lo que ella había descartado. El resto del sábado lo pasaron recostadas sobre el sofá, pretendiendo mirar lo que sea que estaban dando en la televisión, mientras en realidad cada una, disfrutaba simplemente de estar junto a la otra, la espalda de Amanda presionada contra el pecho de Olivia, sus piernas entrelazadas, la mano izquierda de Olivia descansando sobre el vientre plano de la rubia.
Horas más tarde, Benson estiro su brazo buscando a Rollins en la cama, al no encontrar nada más que sabanas frías abrió los ojos de inmediato, la oscuridad reinaba en la habitación, indicando que aún no había amanecido, rápidamente Olivia encendió la lampara de noche.
¿Amanda? – pregunto Olivia poniéndose de pie, un pequeño gemido se escuchó desde el cuarto de baño, cuya puerta se encontraba entreabierta - ¿Manda? – pregunto Olivia nuevamente, golpeando a la puerta, al no recibir respuesta la morocha ingreso – Oh cariño – susurro Olivia al ver el estado en que la rubia se encontraba.
Creí que tal vez sería mejor pasar la noche aquí en vez de levantarme cada diez minutos a vomitar – respondió la rubia medio dormida, el pijama que llevaba puesto pegándose a su cuerpo a causa del sudor, su cuerpo temblando levemente y sus ojos llenos de lágrimas.
¿Por qué no me llamaste Amanda? – pregunto Olivia mientras recogía el pelo de la rubia con una bandita elástica, y humedecía una toalla, limpiando el rostro de Rollins y luego colocándola sobre su cuello.
No quise despertarte – respondió Amanda con los ojos cerrados.
Debiste hacerlo – reprocho Olivia – por favor prométeme que lo harás la próxima vez que algo ocurra – pidió Benson, su voz cargada de preocupación.
Lo prometo – murmuro Amanda.
Ven aquí, ¿quieres darte una ducha? – Amanda asintió reposando su frente sobre el hombro de la morocha - ¿Necesitas ayuda? – Amanda volvió a asentir – Esta bien, tranquila.
Lentamente Benson logro sacar la ropa que insistía en adherirse al cuerpo de la rubia, dejándola solo vestida con su ropa interior, Olivia se encargó de llenar la bañera con agua caliente y a continuación ayudo a la rubia a sumergirse.
¿Cómo te sientes? – pregunto la morocha pasados unos minutos.
Mejor – respondió Amanda un poco más despierta – Siento haberte despertado Liv – agrego luego de unos minutos.
Por favor no te disculpes – pidió Benson – me alegra haberlo hecho.
¿Te importaría? – murmuro Amanda en voz baja mostrándole una esponja de baño a Olivia.
Claro que no – respondió Benson de inmediato – Te dejare sola para que puedas cambiarte – dijo Olivia poniéndose de pie después de frotar suavemente la espalda de Amanda y lavar su pelo – Iré a hacerte un té, por favor si me necesitas no dudes en llamarme.
Gracias Liv- susurro Rollins mirando a los ojos a la morocha, intentando hacer que comprendiera los significados ocultos detrás de su mirada, Benson beso su frente y abandono el cuarto de baño.
¿Mejor? – pregunto la morocha al ingresar en la habitación cargando una bandeja que contenía un té y galletitas de agua para Amanda y un café para ella.
Mucho – respondió Rollins con una sonrisa – No entiendo por que les llaman nauseas matutinas si se hacen presentes en cualquier horario del día – se quejó la rubia, Benson no pudo evitar sonreír un poco siendo esta la primera vez que Amanda hablaba sobre su embarazo.
Estaba esperando que pudiéramos hablar – dijo Benson después de varios minutos – sobre tu embarazo – agrego al ver que Rollins no levantaba la mirada del interior de la taza de té - ¿Has decidido que vas a hacer? – pregunto suavemente la morocha.
No lo sé Liv – respondió Amanda mientras sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas.
Amanda, sé que es tu decisión y como ya te dije, te apoyare sin importar lo que elijas – dijo Benson dándole un pequeño apretón a la mano de Rollins - ¿Sabes quién es mi padre? – pregunto Olivia después de largos minutos, debatiendo consigo misma si debería o no contarle eso a Amanda – Es el hombre que violo a mi madre – respondió Benson al ver que la rubia negaba con la cabeza.
Liv, no lo sabía – susurro Amanda secando algunas lágrimas que se habían escapado de sus ojos sin su permiso – Lo siento.
Está bien – aseguro Benson – No quiero influir en tu decisión, solo tú debes tomarla, pero creo que deberías también pensar en las cosas positivas, él bebe que llevas en tu vientre es tuyo, te pertenece a ti y a nadie más que a ti, ese hombre no estará involucrado en su vida, nunca tiene por que conocerlo o conocer los detalles de su concepción – Benson seco con su pulgar las lágrimas del rostro de Amanda – No todo tiene por que salir mal, pero debes estar segura de que podrás vivir con la decisión que tomes, sea cual sea yo estaré a tu lado para apoyarte – Amanda rompió a llorar en llanto y teniendo cuidado de no derramar el líquido contenido en ambas tazas estrecho con fuerza el cuerpo de la rubia – No importa que siempre estaré a tu lado – murmuro Olivia besando el pelo de la rubia y acariciando su espalda – siempre.
Ambas se quedaron dormidas sin volver a pronunciar palabra, los rayos de sol indicando el comienzo del domingo empezaban a filtrarse a través de la ventana.
