Había algo muy especial en que sus tazas tuvieran modelos complementarios. No era sólo una cursilería que Craig había pedido, era una declaración de lo muy en serio que iban como pareja y que todos los mediodías tomaban el desayuno juntos, sin importar quién fuera el primero de los dos en despertarse, ahí estaban sus tazas esperando a que comenzaran su día a día. Juntos. Le gustaba cuando alguien preguntaba algo, cuando Bebe los invitaba a algún lugar y Tweek, invariablemente respondía con un " nosotros" en lugar de un "yo" sólo por saber que eso era posible. Amaba las partes más sencillas de su vida como ir al supermercado, discutir por los platos sucios o el turno de lavar ropa porque era algo que nunca creyó tener. Sentía ese hilito del destino juntándolo a Craig, dulce y abrigador ante la promesa de una persona, al menos una persona en el mundo dispuesto a besar su frente, acariciar su mejilla sin darle nada más que un lugar seguro y tanto amor incondicional como fuera posible.

Nunca fue bueno con las fechas, pero ese treinta de abril quedó cincelado a fuego en su alma. Fue la noche en la que conoció a Craig y si bien no fue cuando comenzaron a salir, para Tweek ese día era su aniversario porque desde ese momento su destino quedó unido y nadie podía quitarle esa idea. Por eso, a pesar de estar agotado por la noche anterior, se levantó un poco antes de las diez de la mañana para comenzar a preparar lasagna y un enorme pastel de manzana para festejarlo. Nunca había tenido una relación duradera y estaba tan ilusionado que incluso debió dejar la masa del pastel un par de veces para limpiarse las lagrimitas de la emoción. Podía asegurarse que el Doctor Mephesto estaría orgulloso y sin duda amaría a Craig. Se limpió la nariz y siguió con sus preparativos, sintiendo el corazón pesar en su pecho al escuchar a Craig llamarlo desde la cama, seguro había notado su ausencia y eso era una declaración de amor mucho más fuerte que las palabras. Le indicó que estaba en la cocina , recibiendo el beso en la frente y un halago al aroma de la comida que le hizo dejar de lado la preparación para colgarse de su cuello y besarlo, primero suave como un buenos días, después dejando que Craig lo atrajera más contra su cuerpo. Algunas veces Tweek cedía al sexo "normal" entre ambos, queriendo ser justo con Craig. Una fecha especial como esa sin duda exigiría algo así.

-Yo también te tengo una sorpresa, bebé. Pero deberás esperar a que lleguemos al trabajo- susurró contra su oreja después de sentarlo en la mesa, ocultando el brillo sádico tras su espalda.

Craig entraba una hora antes al trabajo, así que se iba antes y Tweek podía quedarse unos minutos más en la cama o en el sofá antes de prepararse pero esa ocasión Craig salió muchísimo antes, alegando que debía preparar su sorpresa. Cuando vio que la cámara de video no estaba donde solían guardarla, no pudo evitar la emoción de intuir su regalo. La idea de comenzar a grabar sus encuentros sexuales fue de Craig, haciendo evidente que no quería sentirse relegado de ese aspecto de su vida, dejando en claro que no lo amaba por partes sino íntegramente. Al menos así lo percibía él. Se arregló un poco más que de costumbre. No podía usar perfume ni nada ajeno al uniforme, pero se las ingenió para disfrazar su lencería de encaje. En algún momento de la noche Craig iba a desenvolverlo y lo devoraría, ya lo sabía. Salió del departamento que rentaban juntos en un punto cercano al trabajo pero no lo suficiente para que alguien del trabajo los descubriera, porque aunque no había ninguna regla explícita al respecto, ser compañeros de trabajo les acarrearía algunos dolores de cabeza. Se mordió los labios al mirar el reloj de la recepción, había llegado a las ocho y cuarto, cuando su turno comenzaba a las ocho y media, pero estaba demasiado ansioso. Bebe lo recibió con su sonrisa efusiva, besando sus dos mejillas con un sonido exagerado. Le informó que esa noche sólo había un servicio y al parecer había poca gente, pero que no sabía quién era el fallecido. Craig no quiso revelárselo. Se quedó platicando con ella unos minutos más hasta que su turno comenzó y se despidió, caminando con una mal disimulada euforia hacia su bodega. Más bien, a la oficina de Craig, quien ya lo esperaba con una sonrisa. Miró a los lados antes de cerrar la puerta tras ellos. Sacó una venda de su pantalón sastre. Siempre se arreglaba hasta el má smínimo detalle, pero esa ocasión había exagerado. Podía jurar que su novio era el hombre más hermoso del universo entero. Colocó la venda en sus ojos y Tweek rió , dejándose guiar.

-Feliz aniversario- el calor del aliento de Craig contra su oreja se evaporó en cuanto sus ojos captaron la imagen frente a ellos. La mesa de disecciones estaba cubierta de pétalos de rosas, y el cuerpo estaba completamente desnudo pero limpio a consciencia, incluso pudo percibir una nota de perfume. Sus largos cabellos negros estaban peinados en tirabuzones y sus labios pintados de un azul celeste que combinaba con la tonalidad de su piel. Sus labios estaban temblando, sin saber qué palabra debía usar.

Esa niña no podía tener más de seis años.

Volteó a ver al hombre, buscando en su sonrisa impaciente, en el brillo metálico de sus ojos azules algo que le dijera que estaba bromeando.

-Es muy difícil que llegue un infante aquí, supongo que ya lo habrás notado, pero en cuanto me dieron el informe, pensé que te encantaría. Me pasé casi cuatro horas preparándola, fue un embrollo cubrir las quemaduras. Murió electrocutada, así que te recomiendo que te quites cualquier cosa metálica por si acaso- dijo riendo, haciendo más difícil para Tweek encontrarlo como una broma.

-Craig... yo...- tragó saliva, agachando la cabeza- nunca me han gustado los menores, es decir. Esto es demasiado, incluso para mí- volteó a ver con pena a la niña- es demasiado pequeña-

-¿Qué más te da? ¡Ya está muerta!- resopló al verlo encogerse de hombros como un perrito regañado- pasé toda la puta tarde arreglándola, ¿ Y ahora tienes un ataque de moral?-

-Lo lamento, es sólo que no... Esto es demasiado, Craig. Me siento un poco ofendido porque pienses que no tengo límites- se pasó las ganas de llorar- no pensé que tu concepto de mí fuera tan bajo-

-No, cariño- suspiró, acercándose a abrazarlo- el que lo lamenta soy yo, supongo que debí preguntar antes si estabas de acuerdo con esto- pasó su mano por su mentón, volviendo a sonreírle- antes de que te vayas ¿ Puedo abusar un poco de ti y pedirte que me ayudes a limpiar esto? Me emocioné de más y tardaré por siempre yo solo-

-Claro- Tweek le devolvió la sonrisa, besándolo fugazmenteantes de darle la espalda para caminar hacia el lavabo, notando los múltiples frascos de pintura y aerosol en él- dice Bebe que éste es el único servicio, quizá podamos escaparnos antes e ir a cenar- escuchó a Craig acercarse a él, pero de ninguna manera estaba preparado para sentir su brazo en su boca al estamparlo entre la pared y su cuerpo, haciéndole imposible escaparse. Mucho menos para el abrasador dolor de la fina aguja rompiendo la piel de su cuello al entrar y el hormigueo del líquido que le inyectó. Todo comenzó a ponerse negro.

-Feliz aniversario, monito, espero que tengas dulces sueños-