7.- REGALOS (15.- NARGLES)

Ubicación temporal: Quinto año. Diciembre, poco antes de iniciar las vacaciones de Navidad.

-¿Que traes ahí Monny?- Preguntó Sirius observando el paquete que traía Remus, el lunes, después de haber pasado el fin de semana en su casa, por haber sido el cumpleaños de su papa.

-Nada interesante, al menos para ti.- Respondió con hastió. -Algunos libros que me dio mi papa.-

-Ok, entonces, ¿Qué libros traes? - Dejaron pasar a una hilera de niños de primero. -¿Seguro son libros?- Se dejó empujar contra el licántropo. -¿No será mi regalo de navidad?- Dijo con ojos brillantes.

-Faltan mas de tres semanas para navidad.- "Bien, se las ha olido" Se mantuvo tranquilo, con dificultad, pero se mantuvo tranquilo.

"¿Que ocultas Remsy?" Pensó el moreno. -Déjame ver.- Se lanzó por el paquete. Remus lo dejó hacer. Abrió la envoltura y encontró… libros, libros nuevos, con ese característico olor que le recordaba a su licántropo.

-Te vez decepcionado.- Sonrió. -¿Acaso tú ya compraste mi regalo Paddy?-

-Te dejo con la duda.- Se acercó, rozó los labios de su novio y se alejo por el pasillo.

-Uff,- Remus soltó un suspiro, -por poco.-

El dia de partir a las vacaciones de navidad. En el tren

-¡¡No tengo regalo!!- Refunfuñaba un MUY (pero muy) enojado Sirius

-No Padffot, te digo que no he comprado nada.- Remus se cruzo de brazos

-Pero Remus.- "Ho, ho, me llama por mi nombre, realmente esta enojado". -Yo pase horas, escúchame horas, buscando tu regalo, solo por que eres tú. Y me dices que no me compraste nada. Ni siquiera un pequeño detalle. Remus, es el libro que tienes meses buscando y por si eso no fuera poco, es una primera edición.- Le dijo puntualizando, como si el dichoso libro no estuviera en las manos del chico. -Y tu no pensaste ni un solo instante en lo que a mi me gustaría recibir.-

-Mira, iremos en navidad a casa de James. Hablamos ahí. ¿Te parece?- Ofreció Remus, el moreno se cruzo de brazos.

-No-

-Porque no- Exclamó sorprendido

-Porque no iré a casa de lo Potter-

-¿Porque?.- Preguntó intrigado Remus.

-Porque no quiero, simple.- Se dio la vuelta y caminó hacia el compartimiento donde estaban James y Peter. Entró, dando un portazo, dejando sorprendidos a los dos chicos, que se sorprendieron aun mas, cuando un enfurecido Remus entró detrás de el y volvió a azotar la puerta. Logrando que el vidrio que solo había temblado cuando había entrado entro el moreno, se hiciera añicos al entrar el castaño. No fue eso lo más increíble, Remus entró, se acercó a Sirius y le plantó un beso impresionante. Que casi lo dejó sin respiración, porque no había estado preparado para recibirlo.

Peter soltó un grito. James solo hizo una mueca y pensó "Estos dos no me habían dicho nada", aunque el de anteojos ya lo sospechaba. El licántropo se separó del animago, pero no le soltó las solapas y le gritó, de frente. Con una mirada tan iracunda, que pareciera que el lobo se asomaba gustoso en ella.

-Mira maldito chuco engreído. Por supuesto que te compre un estúpido regalo, y para tu maldita información pase los últimos 4 meses buscándolo. Así que no me vengas a decir que no me preocupo por ti. Por que para mi tremenda desgracia TE AMO, escuchas, TE AMO. Y no te pienso darte ese regalo hasta el día de navidad, así que mas te vale que dejes de comportarte como un mimado niño de 3 años. Y espero que ni siquiera consideres la opción de pasar la navidad con tu horrenda familia, o en algún antro de mala muerte, acompañado ve tu a saber por que clase de putas y malvivientes.-

Sirius estaba blanco de la impresión. Apenas y podía respirar, aun así, se armó lo suficiente como para dedicarle a Remus una sonrisa completamente embobada, y después reaccionó, y le dijo en voz muy bajita.

-Monn . . . . esto. . . yo. . .amor…. creo que ellos requieren una explicación.-

Cena de navidad. Casa Potter

La mesa estaba llena, y los platos frente a cada invitado completamente vacios. Se encontraban el señor Potter (a la cabeza de la mesa) su esposa a su derecha, a la izquierda estaban los padres de Remus (John y Stella) y a la derecha los padres de Peter (Michael y Marian), al lado de John estaba un tío de Sirius (de hecho el tío favorito de Sirius) Alphard, los 4 chicos estaban en el otro extremo de la mesa, platicando, y riendo de manera tan contagiosa que Alphard reía con ellos.

-Una cena exquisita.- Agradeció la señora Lupin

-Gracias Stella. Un placer tenerlos con nosotros.- Contestó la madre de James. -Como siempre.- Completó dirigiéndose al resto de sus invitados.

-Si, de esta manera me tendrán cada año aquí.- Bromeó Alphard.

-Eso será un honor Alphard.- Contestó inmediatamente el señor Potter.

-Bueno.- Contestó en tono falsamente derrotado. –Pero que conste que ustedes solitos me invitaron- Los adultos rieron.

-Chicos salgamos.- Sugirió James. -Tenemos que esperar hasta medianoche para abrir los regalos.- Los adolescentes se levantaron, dieron las gracias, y se dirigieron al jardín trasero. Mientras los adultos se adentraban en el salón para charlar. James y Peter corrieron, dejando atrás a los "tortolos", como insistía en llamarlos James.

-Muérdago.- Exclamó Remus de pronto, señalando hacia el marco superior de la puerta por la que estaban pasando.

-Debe estar lleno de Nargles.- Dijo Sirius acercándose peligrosamente al castaño, uniendo sus caderas. El licántropo acepto el movimiento, pero alejó su rostro.

-Nargles. ¿Que son Nargles?- Pregunto intrigado

-No tengo idea.- Murmuró el moreno, desde algún lugar cercano sus labios. -Escuche a Lovegood diciéndoselo a Luna McKinnons antes de salir de vacaciones.- Lo besó, tiernamente, intentando expresar en ese gesto todo lo que sentía. Remus respondió placenteramente, disfrutando del contacto de los suaves labios contra los suyos, sintió como el animago mordía lenta y suavemente su labio inferior, jalándolo ligeramente. Y atacó de nuevo esa boca, sus lenguas acariciándose, ninguno intentaba hacerse con el control, no lo necesitaban.

Se separaron. -Tengo tu regalo- dijo Remus convocándolo.

-Pensé que tendría que esperar hasta media noche.- Exclamo entre ilusionado y divertido. -Digo, capaz que tienes otro episodio como el del expreso.- Moony se sonrojó.

-Lamento eso- se disculpó… nuevamente. -Perdí el control de manera vergonzosa. No volverá a suceder.-

-¿Bromeas?- Sirius lo abrazo fuertemente, y lo levantó, dando una pequeña vuelta sobre si mismo, con Remus en brazos. -Me encanta saber que solo yo provoco ese grado de pasión en ti. Aunque sea un sentimiento como la ira.- El prefecto no pudo evitar la sonrisa que escapo de sus labios. -Ahora, abriré mi regalo.- Era un paquete delgado, pero bastante grande, Sirius intuyo que era un disco,"Que disco abra comprado Monny". Rasgó el papel e inmediatamente se lanzó a abrazar de nuevo a su novio.

Miró largamente su regalo, y levantó la mirada, esa intensa mirada azul hacia el licántropo. No podía hablar de la emoción. Finalmente logró murmurar -Beattles…. Autografiado…. No… Es… Yo… -

-Y no es todo.- Remus le dio un ligero beso. Sacó algo de su chaqueta. -Espero que estés libre en tres días, por que darán un concierto en Liverpool, y tenemos boletos de primera fila.- Sirius volvió a abrazarlo, y nuevamente lo levantó

-Sirius, requiero de oxigeno.- Pidió un azulado Remus

-Gracias amor. Mi lobito. Gracias, es fantástico. Es, simplemente. . . grandioso. . . yo. .. - El aludido se sentía en las nubes, la reacción de Sirius había sido más de lo que había imaginado. Estaba exultante de alegría al haber logrado eso. Bromeó.

-Ya, ya, no hace falta que digas mas. Tu elocuencia ha hecho bastante por ti.- El moreno lo miró, ni siquiera podía simular un ligero reproche. El castaño le regreso una mirada divertida. -Vamos con los chicos, anda, no sea que los Nargles esos sean peligrosos y nos ataquen.-