Harry Potter y sus personajes son propiedad de JK Rowling
Selección
Lily apretó la mano de James con fuerza y suspiro a su lado esta Harry con la mirada fija en la brillante locomotora escarlata era temprano pero aun así ya había varios estudiantes acompañados de sus familiares mas no eran los únicos ya que todo el andén estaba vigilado por aurores, algunos iban con las capas rojas que los identificaban y otros estaban vestidos de civiles confundiéndose entre los magos.
—¿Estás seguro de esto Harry? - pregunto Lily
—Aun podrías estudiar en Australia — sugirió James, el moreno sonrió ligeramente
—Estoy seguro, no me va a pasar nada malo - les aseguro conmovido
—Está bien, entonces — respondió James suspirando al verse incapaz de convencer a su hijo de cambiar de opinion
—Harry ¿cuándo vas a volver? - pregunto Jules, el hijo menor de los Potter
El moreno miro al pequeño y le despeino el cabello rojizo Lily suspiro y James se rió, Harry quería mucho a su hermano menor y le tenía mucha paciencia
—Nos veremos en navidad Juls - dijo el chico
—¿Y en Halloween? - pregunto haciendo un puchero
—Lo siento enano en Halloween no – el pequeño le sujeto la maga
—¿Y los dulces? - pregunto
Hades suspiro apesadumbrado por la cara de total desolación que estaba poniendo el niño "Cleo tiene la culpa" se dijo, pues su amiga castaña fue la que durante su estadía en Gold Coast los solía arrastrar a pedir dulces y aquella peculiar costumbre había sido adoptada por el pequeño Juls
—Nosotros te llevaremos por los dulces - dijo James arrodillándose para estar a la altura de su hijo menor
Juls miro a su hermano y luego a su padre finalmente asintió, aunque no muy conforme con el acuerdo. Después de aquello Hades estuvo un rato más con sus padres mortales ellos estaban preocupados pero él los estaba tranquilizando más sus ojos no dejaban de analizar a todos los que iban llegando, esperaba encontrar a algún dios pero no parecía que hubiese más, entonces, sintió una presencia algo escalofriante giro la cabeza ligeramente y vio a un niño de cabello castaño y ojos color marrón oscuro como la tierra después de la lluvia, el chico estaba acompañado de una mujer delgada y de cabellos negros pero aunque la dama le hablaba el chico no apartaba la mirada de Hades, James noto la incomodidad de su hijo y arqueo una ceja cuando vio a Alice Longbottom acompañada de su hijo.
Alice alzo la mirada y observo a la familia que tan insistentemente Neville observaba y reconoció a los Potter, pero en ese momento dos mujeres se cruzaron en su línea de visión Alice coloco una mano sobre el hombro de Nevillel cuando reconoció a una de las mujeres.
—Mamá, ¿quiénes son? - pregunto entonces Neville ahora mirando a las mujeres y a los niños rubios.
—Es Narcisa Malfoy - respondió Alice
—Y ese debe ser su hijo - comentó Neville mirando al niño rubio de ojos tornasolados que hablaba con otro niño más joven –
—Alice, Neville - la voz áspera y cansada le hizo apartar la mirada de los rubios
—Frank, hola - dijo Alice y su agarre en el hombro del niño se apretó
—Me alegra que hayan llegado a tiempo – el hombre miro a su hijo y luego a su esposa que desvió la mirada
—Neville decidió asistir a Hogwarts - comento Alice
La reencarnación de Deméter miro a ambos y suspiro. Alice y Frank se habían separado poco después de que las familias sangrepura empezaran a escapar de Inglaterra. La diosa recordaba perfectamente la discusión que habían tenido sus padres mortales. Alice no quería quedarse en gran Bretaña, no después de que los mortifagos atacaron la mansión Longbottom, pero Frank no quiso irse y cada día era una discutían hasta que Alice una tarde cogió a su hijo y se marchó dejándole una nota a Frank, ella esperaba que él finalmente se decidiera a ir con ellos, pero no ocurrió y los años pasaron Alice entendía a su marido, pero también estaba muy dolida pues él no los busco solo se limitó a escribirles cartas y entonces solo unas semanas atrás una comitiva del ministerio de magia se presentó en la puerta de Alice y le entregaron la carta de Neville junto a una invitación a volver al país pues la situación había sido controlada o eso decían ellos. Alice aún se aferraba al hombro del chico Frank no estaba entre los que fueron a buscarlos y ahora se aparecía allí y se veía tan cansado y solo.
—Debería subir ya al tren – Neville hablo de pronto y ambos adultos miraron al niño
Frank pareció salir de su trance y se fijó en el muchacho, su hijo había cambiado tanto, cuando Alice se fue con el niño este era muy pequeño y era tan tímido, pero ahora al mirarlo Frank se encontró con un casi pre adolescente de mirada madura y sin rastro de timidez. Sonrió ligeramente y cogió el baúl para subirlo al tren.
Alice lo vio marcharse y después se agacho y envolvió a su hijo entre sus brazos estrechándolo con fuerza el chico suspiro y le devolvió el abrazo.
—Cuídate mucho Neville, y recuerda que nos veremos en navidad — dijo Alice
—Estaré bien mamá, pero, creo que mi papá no se encuentra muy bien - respondió mirándola a los ojos.
La mujer parpadeo desconcertada, después sonrió orgullosa de su hijo y de la persona en la que se estaba convirtiendo.
—Te prometo que hablare con él - dijo besando la mejilla del chico
Neville subió a la locomotora y una vez en el vio a su padre que llevaba el baúl levitando por el pasillo semi vacío el chico se apresuró a alcanzar a su progenitor
—Papá, yo me encargo ahora - dijo poniendo la mano sobre el asa del baúl
—Pero… -
—Está bien, yo puedo – Frank dejo que el baúl se posara en el suelo y miro a su hijo
—Me alegra que decidieras ir a Hogwarts sé que te vas a divertir y hacer amigos tu madre y yo nos conocimos allí - dijo
—Si, mamá me contó—
—Neville cuídate - dijo inclinándose y dándole un leve abrazo al chico
—Si, nos vemos en navidad – agregó mirándolo
Frank se marchó y dejo a su hijo solo buscando un compartimiento Neville vio varios vacíos, pero sabía que los primeros se llenarían rápidamente así que camino hasta la parte del fondo donde casi no había alumnos y entro a un compartimento desocupado dejo el baúl en el suelo y se acercó a la ventana en la plataforma vio a la reencarnación de Afrodita y a Hades ambos estaban despidiéndose de sus respectivas familias mortales y casi sincronizados subieron al tren.
Neville se acomodó en el asiento su baúl seguía en el piso, pero no le importaba después de todo planeaba usar ese compartimiento para él solo, aunque cuando estaba empezando a preguntarse en qué momento aparecerían los otros dos dioses la puerta se abrió y una niña de alborotado cabello marrón y rizado se asomo estaba algo jadeante por arrastrar su baúl y le dio una mirada de desaprobación.
—Debes poner tu baúl en el lugar que le corresponde — dijo la niña
La manera en que alzo la nariz y lo miro con reprobación hizo al chico arquear una ceja divertido, esa pequeña humana le recordó a su hermana Hera.
—¡Oye! te estoy hablando — protesto la niña al no obtener respuesta del chico
Pero en ese momento los ojos de Neville se fijaron en la persona que paso silenciosamente por detrás de la niña, esos ojos verdes y el cabello negro además de la piel pálida, ambos se miraron unos instantes antes de que el moreno siguiera su camino Neville apretó los puños y la planta que estaba en el baúl salió disparada asustando a la joven bruja que se echó asía atrás asustada pues el pequeño cactus estaba creciendo rápidamente y de manera alarmante llenado todo el espacio.
Hades se detuvo a mitad del pasillo sintiendo como la energía divina emergía el moreno dudo si debía volver o debía continuar, pero antes de que el incidente pasara a mayores alguien interrumpió.
—Vaya, eso es impresionante — dijo una clara y melódica voz masculina
La pequeña bruja de cabellos marrones arrastro su baúl lejos de aquel compartimiento Neville rodo los ojos y la planta volvió a ser un diminuto cactus que quedo al fondo del baúl.
Hades sacudió la cabeza y siguió su camino ya tendría tiempo de hablar con Deméter y con Afrodita se dijo y paso de largo todos los vagones buscando un sitio donde descansar en soledad al final del largo pasillo hallo un compartimiento vacío entro y cerró la puerta después se acostó a lo largo de todo el asiento y cerró los ojos esperando que si alguien iba a molestarlo pasara de largo.
Draco arqueo una ceja mirando a la reencarnación de Deméter era sorprendente y desconcertante, Neville le devolvió la mirada retándolo a decir algo, pero el rubio solo se rio y se recostó contra el asiento
—Y, ¿me vas a decir porque todo ese espectáculo Deméter? - pregunto después de un prolongado silencio
—No es asunto tuyo, Afrodita - respondió mordaz, Draco hizo una mueca
—Preferirá que me llamaras Draco a partir de ahora querida —respondió
—Entonces solo dime Neville, es mi nuevo nombre y dada mi condición creo que es lo más apropiado —
—¿Neville? – el rubio enarco una ceja y ladeo la cabeza como si estuviera sopesando el nombre - que nombre tan…— la mirada asesina del chico castaño le provoco un escalofrió y sonriendo agrego – apropiado –
Neville desvió la mirada a la ventana el paisaje poco a poco se iba haciendo más silvestre mientras el tren avanzaba, el silencio se hizo presente durante varios minutos, finalmente el castaño pregunto.
—¿Sabes porque tenemos estas apariencias? — Draco miro al techo él se había hecho la misma pregunta desde que recupero su memoria y aunque no sabía la razón tenía una teoría.
—No, pero sospecho que fueron las moiras — dijo
—¿Las moiras? —Neville murmuro — ¿porque se meterían en algo así? —se preguntó
—Pues no tengo idea, pero son pocos los que tiene el poder para influir en algo como la reencarnación y de mi lista ellas son quienes más motivos tienen — dijo
—Entonces ¿porque Hades es un varón? — pregunto Neville
Draco se encogió de hombros no tenía idea del motivo y tampoco tenía manera de saberlo a menos que le preguntasen directamente al aludido pero dado que había huido de allí supuso que Hades lo último que quería era compañía, el silencio se instaló entre ellos Neville miro por la ventana el paisaje cambiaba con gran rapidez y fuera aún se oían voces tal vez la niña de pelo rizado aun estuviera por allí buscando donde sentarse para el largo viaje y secretamente esperaba que la chiquilla terminara encontrando a Hades y le arruinara el viaje.
En un compartimiento más adelante. una niña de cabello oscuro y ojos rojizos sonreía entretenida había esperado que su hermano apareciese, pero, aunque él no aprecio ella se podía divertir con los otros dioses después de todo ellos no habían sido capases de notarla.
—y tú ¿de donde dices que eres? - pregunto el niño de cabello rojizo
—mi familia es de Grecia, pero yo he estado viviendo en pequeño Hangleton por un largo tiempo — respondió sonriendo
El niño se sonrojo y siguió mirando a los ojos de la niña, esos ojos eran hipnóticos y ni él ni sus dos compañeros podían apartar la mirada de ella. La pequeña Hermione se ocultó tras su libro y fingió que aquella chica no le provocaba un terrible miedo.
El resto del viaje fue tranquilo y los tres aurores asignados para viajar en el tren pasaron junto a los prefectos a avisarles que debían vestirse pues ya estaba por llegar. Sirius paso por cada compartimiento y vio dentro de cada uno mas no hallo a Harry dio la vuelta y volvió a encaminarse hacia el fondo y entonces se asomó en el único compartimiento que estaba a oscuras dentro de el vio a su ahijado echado en todo el asiento y durmiendo tranquilamente golpeo la puerta para despertarlo, pero el chico ni siquiera se movió el auror suspiro y corrió la puerta completamente para ingresar.
—¡Harry! ¡Harry despierta! — dijo sacudiéndolo del pie
—Perséfone - susurro el niño antes de abrir los ojos y mirar al intruso parpadeo confuso al ver al auror allí
—Debes cambiarte y ponerte el uniforme llegaremos en unos minutos – dijo, el chico asintió y se sentó Sirus aún estaba allí observándolo
—¿algo más? – pregunto, el auror parpadeo y negó se dio la vuelta, pero se detuvo en el umbral de la puerta
—Tu… ¿no sabes quién soy? - pregunto, el joven dios parpadeo confuso por aquella pregunta
—Es un auror del ministerio - respondió el niño mientras abría su baúl en busca del uniforme
Sirus sintió un profundo dolor, pero no lo demostró solo salió en silencio y dejo que la puerta se cerrara Harry no sabía quién era el, no lo recordaba y él sabía que fue su culpa.
—no importa Harry yo are que me conozcas otra vez - dijo antes de marcharse para reunirse con los otros aurores
La llegada a Hogwarts fue impactante para los jóvenes e impresionables niños de primero que fueron conducidos a través del lago en pequeños botes guiados por un auror en dirección al imponente castillo que apareció ante los niños, pero para los jóvenes dioses aquello les recordó a los tiempos en que aún tenían un hogar, en que aún estaban en el Olimpo.
Lily suspiro y sus ojos se fijaron en el exterior de la casa habían pasado muchos años desde que se marcharon, pero allí estaban una vez más, James la abrazo por la espalda y mantuvieron así unos momentos
—Amelia Bones quiere que regrese a la oficina de aurores - dijo entonces James
—James -
—Creo que es lo mejor, si me uno a los aurores hay una posibilidad de que en algún momento me asignen a Hogwarts y poder estar cerca de Harry -
—James, ¿el estará bien? Harry, es Hades el dios del inframundo ¿y si algo llegase a salir mal y si alguien lo descubre?, el aún no tiene sus poderes completos no es un dios completamente aun es vulnerable y… - Lily miro a su marido un poco desesperada y ansiosa
—Estará bien Lily nos aseguraremos de que así sea – dijo él aunque también tenía sus dudas y miedos.
Los ojos verdes de la bruja se fijaron en el exterior de la casa estaban una vez más en el valle de Godric, por Harry y por su hijo menor harían que funcionase.
En Hogwarts. El silencio había inundado el salón desde que la selección comenzó, Dumbledore paso sus ojos por los niños muchos de los que ahí habían llegado eran los herederos perdidos suspiro aliviado cuando los vio, pero ahora el silencio había llenado el gran comedor.
Neville arqueo una ceja y rodo lo ojos por las miradas que todos le estaban dando mientras avanzaba a sentarse en la mesa verde y plata los murmullos llenaron el gran comedor pues el apellido Longbottom era muy conocido así como su apoyo a la Luz y el hecho de que su heredero hubiese acabo en la casa de los mortifagos por excelencia desencadeno los murmullos y la sorpresa por parte de los profesores pues ellos conocían a la los padres del chico y casi podrían jurar que el niño debía estar en Gryffindor.
Cuando los murmullos fueron muriendo la selección continua de forma normal y no hubo más sobresaltos hasta que le llegó el turno a Draco, el rubio avanzo directo hasta el sombrero hizo una mueca cuando se lo pusieron y entonces oyó la voz del objeto encantado.
—Vaya, otro joven dios o diosa debería decir — dijo
—Bien quiero ir con Deméter, si dejamos que ella este sola los pobres niños de Slytherin sufrían terriblemente — dijo
—Eso es correcto, pero en Gryffindor también encajáis, Afrodita —dijo el sombrero
Hades arqueo una ceja cuando vio al sombrero moverse en la cabeza del rubio como si estuviera manteniendo una conversación finalmente la abertura que simulaba la boca se abrió y el sombrero dijo fuertemente el nombre de la casa a la que el rubio iría.
Draco sacudió la cabeza y aun confundido se encamino hacia la muda mesa de oro y escarlata que veía con asombro al hijo de un mortifago sentándose entre los leones.
El siguiente en dejar a todos en el más absoluto silencio fue Hades desde que dijeron su apellido todos contuvieron la respiración pues ellos, los Potter fueron los primeros en marcharse de gran Bretaña cuando todo parecía ir mal así que no fue muy sorprendente cuando el chico fue calificado en Slytherin pero muchos guardaban la esperanza de que el heredero de los Potter salvase su reputación entrando a la casa de los leones y cuando eso no ocurrió los murmullos se desataron nuevamente ya muchos se suponían algo así pues consideraban a la familia Potter una cobarde por huir en el peor momento.
Pero las sorpresas de esa noche no acabaron allí, Dumbledore dejo de respirar cuando el apellido de una nueva alumna fue leído.
—Ryddle Merope - dijo McGonagall
Una niña de cabellos negros y lacios con los ojos azules avanzo tenía un rostro armonioso, dulce y una piel pálida como la más fina porcelana, pero sus ojos contaban otra historia y Dumbledore solo pudo estremecerse al ver las similitudes entre la niña y el que alguna vez fue su más prometedor estudiante aquel que se convirtió en Voldemort.
Harry frunció el ceño al ver a chiquilla algo en ella no estaba bien se sentía fuera de lugar Draco imito al moreno y sus ojos destellaron, esa niña no era normal había algo extraño en ella, pero Draco no podía decir que era lo que hacía diferente a la chiquilla Deméter por otro lado estaba comparando a la chiquilla con Perséfone pues de alguna manera esos ojos le recordaron a su hija.
Ravenclaw recibió a la chiquilla con los brazos abiertos Dumbledore se quedó en silencio viendo a la niña caminar a la mesa de las águilas, pero aparte de la acogida que sus compañeros le dieron a la nueva águila nada pareció ser extraño y eso solo inquieto más al director
Continuara…
