CAPITULO VI: NUEVAS CONQUISTAS
POR: EROL
Nota: Como podrán observar para este capitulo el RATED pasa a M.
El alquimista de fuego recorría central a paso lento, desde tres días antes se encontraba estresado, tras la evaluación de Rommel y el consecuente regreso a la capital de país para discutir quién sería elegido nuevo führer las noticias se habían disparado por todos los cuarteles generales del país. Los generales no llegaban a una decisión y la guerra del sur se fortalecía cada vez más.
— Si votaran por mi ya estaríamos en el sur planeando estrategias, no recorriendo un pasillo solitarios- pensaba el alquimista enojado por no tener conocimiento alguno sobre alguna decisión favorable para él, claro está.
El alquimista miro de reojo uno de los balcones que abundaban en aquel piso, no habría prestado mayor atención de no haber escuchado la voz de su teniente. Sin mayor disimulo se acerco hasta el balcón, la escena le desagrado profundamente, Riza hablaba con un soldado que aparentemente ostentaba el titulo de mayor.
— Ah sido una sorpresa encontrarte Riza, ¿Cuánto hace que no te veía ah?
— Desde las practicas de hace tres años Logan pero eso ya lo sabes, ¿Qué haces en central?
— Vine a conseguir una buena esposa, ¿Te apuntas?
Roy se ajusto el guante en la mano, las flamas brillarían por todo central cuando el terminara de quemar al insolente, pero antes de hacer ningún movimiento se vio sorprendido por la respuesta de la rubia:
— No sería una buena esposa ni para ti, ni para nadie Logan.
Roy entrecerró los ojos, la situación le parecía de pronto de lo más extraña, un general y alquimista estaba espiando a sus insubordinados, Riza hablaba con una familiaridad poco frecuente en ella lo que le molestaba casi tanto como su ultima frase, ¿Por qué no iba a ser ella una buena esposa? A su razón ella era magnifica candidata para ser la esposa de alguien ¿La de él tal vez? No, eso no.
Indignado con su comportamiento y el rumbo que habían seguido sus pensamientos salio de central rumbo a la primera taberna abierta, por un momento recordó la época en central cuando el y Maes se encontraban a beber algo y hablar sobre cualquier cosa, aunque su amigo siempre desviaba los temas fundamentalmente a su hija y esposa, frente a la barra del lugar se encontraba Rommel, definitivamente no era Maes, sin embargo, su mentor siempre había sabido escucharlo más como amigo que como superior.
— Un brandy- ordenaba el mariscal— Con bastante hielo, ¿Si?
— Que sean dos- Roy se sentó en el banco vacío junto al mariscal— ¿Como van las votaciones mariscal?
— Horrible Roy-Boy mi labia empieza a menguar con tantos pros y contras que he discutido estos tres días, odio decirlo pero la guerra se me facilita más que la política.
Roy no pudo evitar una sonrisa, Rommel era el mejor estratega de guerra en el ejercito pero nadie odiaba más las batallas que el famoso zorro. Ser tan bueno para algo que odiaba tan arraigadamente era el mayor dilema al que el mariscal debía enfrentarse.
— ¿Por qué tan serio chico?
— El trabajo se acumula en Ishbal, estando tan lejos me resulta más complicado decidirme a aprobar ordenes.
— Ishbal será uno de los muchos lugares que ocupen tu agenda si cumples tu cometido Roy-Boy, sería mejor que fueras pensando que pronto ya no serás el general principal de ahí y que tampoco podrá ocupar tus prioridades.
— Es complicado- el alquimista bebió su bebida sin apenas probarla, el raspón que sintió en la garganta le regresó un poco de control.
— Piensa que Ishbal no será lo único que dejes atrás, por lo que he visto el mejor hombre de tu equipo también será algo que olvidar, después de todo el führer debe ser un modelo de todo respeto y además su familia estará en punto de mira, ¿Le dejaras ir? Me lo he estado preguntando, puede que sea un halcón, pero en tu caso parece más bien tu presa.
No era la primera vez que el tema salía a relucir entre el mariscal y el alquimista, ser responsable, enérgico, ir un paso adelante y sobre todo ser un buen líder, la lista para ser führer requería un sin fin de características, la más odiosa de ella era casarse. Casarse. Roy sentía nauseas de solo pensarlo, que el supiera en su mente nunca había concebido tal idea, había tenido muchas mujeres, propuestas que avergonzarían al más cínico, pero casarse estaba lejos de su mente, no lo imaginaba y mucho menos se lo planteaba seriamente.
— Vas a tener que hacerlo te guste o no, ya sabes que lo importante no es que tu quieras sino que las personas de Amestris les guste lo que ve- aclaró Rommel que a momentos quería reír por la palidez asentada en alquimista cada vez que le mencionaba el tema, aunque el tema no era asunto de risa y menos en caso del futuro gobernante de el país más grande conocido.
— En verdad, ¿A quién le puede importar mi estado civil?
— ¿Has visto a la gente cuando ve a la viuda de King Bradley? La adoran, si la mujer lo quisiera bien podría organizar una rebelión que dejaría al ejercito en ridículo.
— Es una buena mujer- Roy entorno los ojos al pensar que además de buena tenía un historial intachable y que provenía de un antiquísima familia aristócrata con fuerte poder en el país— Podría casarme con ella igual no significaría nada.
— Se realista- critico Rommel- Bueno si la votación se inclina hacia el general del sur o el general del norte podrás seguir tu vida tal y como está ahora.
Seguir su vida tal y como estaba. La frase quedo como un péndulo en su mente, luego de despedirse del zorro, Roy Mustang llego hasta el apartamento de Riza, era bastante tarde, o era lo que él suponía serían las cuatro de la madrugada, el alcohol lo tenía un poco achispado. Había tomado una sola copa, no lo suficiente para embriagarse, sin problema alguno entro en la casa de su teniente encontrándose con la mirada de Black Hayate recostado en una esquina, el perro tuvo el tino de mirarle resignadamente.
— Odio interrumpir tu sueño, enserio- le dijo en voz baja.
Se quito la gorra del ejercito y retiro su abrigo hasta ponerlo sobre la mesa, pasándose la mano por el rostro se dirigió hasta la habitación y con cuidado giro el pomo, en nada le sorprendía que Riza estuviera sentada en la cama con un arma apuntándole al rostro.
— Eres tú- Riza suspiro y dejo de lado el arma— Creía que no era buena idea vernos estando en central.
— ¿Quién dijo eso?- Roy se acerco con una sonrisa y se sentó junto a ella en la cama— En todo caso el asunto es no dejarnos ver y para lo que planeo resulta que no necesitamos espectadores, a menos que tú tengas ideas raras ya sabes que estoy abierto a opciones.
Roy se río al ver el sonrojo de Riza, provocar a una mujer era una de las habilidades que le valía un creciente numero de admiración femenina al alquimista de la flama. Era curioso que ella se sonrojara, siempre que lo hacía a él le parecía una novedad especialmente seductora en una mujer que llevaba su camisa y le permitía su cama.
— Temo que estás usando mi ropa y para ser honesto te prefiero sin ella.
. . . . . .
. . . . .
. . .
. .
FRONTERA SUR – DIA UNO
Amestris estaba en guerra con el sur, la noticia había sido como una interrumpida explosión de pólvora, cada soldado de los cuatro puntos del país había sido llamado para pelear una nueva gran guerra. Como siempre los alquimistas serían los que encabezarían la batalla, la novedad no era la formación de las filas del ejercito, lo extraño del asunto es que no hubiera una persona en el mandato de mayor rango, el país seguía sin führer.
En la frontera sur se instalaron los primero campamentos, los generales colocaban como prioridad la seguridad de las personas y la protección de la frontera, el asunto que los ocupaba era decidirse por una estrategia, el mariscal de campo Rommel sería quién dirigiría las primeras tropas, el general del este se encargaría de proteger a los civiles, el general del norte Olivier Armstrong dirigiría las tropas para tomar la capital del sur, el propio general del sur haría lo propio en batalla y finalmente el general de brigada y único alquimista de todos ellos se encargaría de dirigir el primer ataque.
— ¿Con que equipo cuento para ello?- preguntó Mustang.
— Con nosotros general, solo un grupo de alquimistas- hablo claro y fuerte Edward Elric alquimista de acero.
Junto a él su hermano Alphonse, el mayor Louis Armstrong y un nutrido grupo de viejos conocidos esperaban las ordenes del general de brigada.
— Vaya grupo- expreso Roy acomodándose la gorra— Bueno caballeros prepárense para salir, nosotros abriremos paso para el ejercito de Amestris.
El alquimista de fuego evito dirigir una ultima mirada a su teniente, no había pasado demasiado tiempo desde que ellos habían estado juntos y el había tomado una decisión que le había dolido de tal forma que le resultaba difícil pensar en ello, aún recordaba esa noche y el final de la misma.
Días antes…
— Temo que estás usando mi ropa y para ser honesto te prefiero sin ella.
El alquimista se acerco hasta besar a la rubia que lo atrajo con los brazos sobre el cuello, acostumbrado al generoso trato se aproximo hasta apegarse un poco más, besar un poco más, humedecer un poco más las lenguas y disfrutar un poco más del creciente calor en la habitación. Roy mantuvo un brazo firme sobre la cintura, diestro por naturaleza llevó su mano al primer botón de la camisa, el segundo, el tercero y sin haber un cuarto despojo a la rubia de la prenda, con simpatía se encontró con el busto desnudo.
— Debe ser que sabías que iba a venir- indico el hombre.
Ella no lo negó ni lo afirmo. El moreno beso entonces una mejilla, despacio fue recostando a la rubia que para entonces ya estaba lo bastante expuesta, viéndola sobre la cama la anticipación se conjugo entonces con excitación, Roy se enderezo y sin mucha ceremonia se deshizo de la camisa, las miradas de los amante parecían estar fijas la una en la otra.
El moreno no tardo mucho en desnudarse por completo, pasando una mano por el pelo azabache y los rebeldes mechones de pelo miro con cierta solemnidad a la mujer que lo esperaba, la misma que había jurado protegerlo con su vida misma. Esta vez el moreno se recostó de lado junto a una expectante Riza que se preguntaba porque esta noche el parecía tan prudente en sus movimientos.
— Bésame- ordeno el alquimista. La rubia se recostó también de lado y lo atrajo hacía su boca, el beso fue inicialmente lento, pausado, el alquimista acerco el cuerpo de la rubia una vez más, su mano paso por su cintura primero, luego bajo hasta apretar la nalga y con la otra mano acaricio el seno derecho , para entonces Riza ya se removía inquieta por los dedos que acariciaban el pezón.
— Roy- suspiro la rubia terminando el beso—Roy.
El alquimista se alejo entonces, la coloco entonces debajo suyo, el rostro sonrojado iluminado apenas por la lámpara, los labios entreabiertos, los pechos excitados y una fina prenda cubriendo la zona más intima lo excitaron de tal forma que sentía el miembro dolorido.
— Levanta un poco- susurro el alquimista y viendo las forma en que ella levantaba las caderas murmuro un cielos, quito la ultima prenda, ahora mismo ella estaba del todo desnuda, no pudo evitar murmurarle una nueva provocación junto al oído— ¿Qué quieres Riza?
La rubia en lugar de sentirse frustrada se levanto un poco y acerco su cuerpo contra el moreno que sintió el contacto de sus senos y sus caderas como un mayor desafío del que él mismo había planteado. La recostó nuevamente sobre la cama, esta vez la boca busco los pechos, paso primero la lengua por él pezón, con satisfacción la sintió perturbada al sentir la mano sobre una pierna, un poco enloquecido recorrió con su mano la pierna al tiempo que su boca buscaba mamar los senos, el seno llenaba su boca, la mano que guiaba con lentitud se acercaba hasta el centro femenino, uso sus dedos para empezar a acariciar el interior de la hendidura femenina, el efecto fue inmediato, Riza estaba seducida por las caricias de sus labios, el movimiento de su mano dentro de su cuerpo. Un dedo, dos dedos trazando círculos en el inicio de su vagina.
— Roy, Roy- la voz sonaba más pausada por las caricias.
— Preciosa…- una mujer preciosa susurrando su nombre, excitada hasta humedecer sus dedos. La quería ahora, con arrebato la jalo hasta su cuerpo, esta vez fue ella quién se coloco encima de él, Roy negándose a ser dominado se sentó sobre la cama y jalo de su cintura hasta encajar su pene en el fondo de la cavidad. La rubia grito y encorvo la espalda dándole una buena vista de sus pechos, el sintió los brazos sobre su cuello, el pelo rubio pegado a su propio rostro, una de sus manos sosteniendo a la rubia por su cintura y con la otra bien firme sobre la cama.
Roy comenzó a jadear al sentirla iniciar los movimientos de vaivén, el alquimista la detuvo y empezó a moverse por si mismo, dejo salir el pene un poco y luego con un arrojo que se podría describir poco más que ardiente, inicio la salida y entrada del cuerpo de Riza, sus caderas empujando, los senos de ella expuestos a sus labios, el vértigo de sentir que algo se acercaba, aumento su movimiento, el sudor de los cuerpos encontrado el placer y finalmente un temblor que hizo gritar a la rubia. Anhelando el mismo orgasmo que ella Roy se dejo ir hasta sentir el estremecedor éxtasis que era el orgasmo.
— Riza- suspiro recostándose llevándola consigo no se atrevió a mirarla y decirle lo que esa noche había estado pensando.
CONTINUARA…
¿Y bien? Ojala me den su opinión de este nuevo giro para la historia, digamos que es un nuevo inicio. Cuantos con ustedes para sugerencias, criticas y más, en breve respondo sus reviews chicas, nuevamente les digo que tmb respondo reviews anónimos en mi profile. Besito y buen fin de semana chicas :D
