Disclaimer: nada con respecto a twilight es mio. El fic es de la total autoria de jlmill9, yo solo me encanrgo de traducirlo.
Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón, Perdón!
Enserio lo siento mucho! Ya que lo q les voy a decir es imperdonable y asta les puede parecer una escusa barata pero me quede sin Internet! Si, lo se es una escusa muy usada pero cierta!
Pero bueno ahora que tengo Internet voy a adelantar lo mas q pueda para INTENTAR subir otro capi esta semana!
Espero q disfruten este capi!
Capitulo siete
Pesadilla
—Pesadilla—Bella leyó.
— ¿Tu pensaste en mi como una pesadilla?— Edward pregunto.
—Eso es difícil de responder— Bella dijo crípticamente.
—y supongo que eso es todo lo que voy a conseguir de ti por ahora, no es cierto?—Edward suspiro.
—sip—Bella sonrío, sabiendo completamente que el estaba desiando poder leerle la mente en este momento.
Le dije a Charlie que tenía un montón de deberes pendientes y ningún apetito. Había un partido de baloncesto que lo tenía entusiasmado, aunque, por supuesto, yo no tenía ni idea de por qué era especial, así que no se percató de nada inusual en mi rostro o en mi voz.
Una vez en mi habitación, cerré la puerta. Registré el escritorio hasta encontrar mis viejos cascos y los conecté a mi pequeño reproductor de CD. Elegí un disco que Phil me había regalado por Navidad. Era uno de sus grupos predilectos, aunque, para mi gusto, gritaban demasiado y abusaba un poco del bajo. Lo introduje en el reproductor y me tendí en la cama. Me puse los auriculares, pulsé el botón play y subí el volumen hasta que me dolieron los oídos. Cerré los ojos, pero la luz aún me molestaba, por lo que me puse una almohada encima del rostro.
—Er... ¿por que estas haciendo eso?— Jacob pregunto.
—Yo no quería pensar en nada— Bella dijo.
—¿Funciono? — Edward pregunto.
—Algo así— Bella se encogió de hombros.
— ¿Pero te causo una pesadilla, no es cierto?— Emmett sonrío burlonamente.
—Tal ves lo hizo— Bella dijo, ligeramente sorprendida.
Me concentré con mucha atención en la música, intentando comprender las letras, desenredarlas entre el complicado golpeteo de la batería. La tercera vez que escuché el CD entero, me sabía al menos la letra entera de los estribillos. Me sorprendió descubrir que, después de todo, una vez que conseguí superar el ruido atronador, el grupo me gustaba. Tenía que volver a darle las gracias a Phil.
— ¿Es ese el CD de Linkin Park?— Edward pregunto.
—Si, — Bella sonrío a él.
Y funcionó. Los demoledores golpes me impedían pensar, que era el objetivo final del asunto. Escuché el CD una y otra vez hasta que canté de cabo a rabo todas las canciones y al fin me dormí.
—Hmmmm... hubiera sido muy bueno ver eso— Edward sonrío. —tu nunca harías eso si supieras que yo te estaba observando.
—Entonces es muy malo que hayas estado lejos con Emmett— Bella sonrío burlonamente.
Renesmee miro a sus padres; sonaba como si su padre pudiera estar viendo a su mama, que parecía peculiar por decir lo menos.
Edward miro a su hija incomodo por solo una fracción de segundo, pero fue suficiente para confirmar su teoría.
—Tu hija es muy observadora— Edward murmuro a Bella.
— ¿Que?— Bella dijo confundida, pero Renesmee rió.
—Solo lee, Amor— Edward suspiro.
Abrí los ojos en un lugar conocido. En un rincón de mi conciencia sabía que estaba soñando. Reconocí el verde fulgor del bosque y oí las olas batiendo las rocas en algún lugar cercano. Sabía que podría ver el sol si encontraba el océano. Intenté seguir el sonido del mar, pero entonces Jacob Black estaba allí, tiraba de mi mano, haciéndome retroceder hacia la parte más sombría del bosque.
—Hey, ella no quiere ir dentro del bosque— Emmett dijo, luciendo enojado mientras se burlaba de Jacob.
—Perdón— Jacob dijo, agachando la cabeza en señal de derrota.
Renesmee se rió de esto también, que fue lo único que detuvo a Rosalie de llamarlos idiotas (y en el caso de Jacob, algo mucho peor).
— ¿Jacob? ¿Qué pasa? —pregunté. Había pánico en su rostro mientras tiraba de mí con todas sus fuerzas para vencer mi resistencia, pero yo no quería entrar en la negrura.
—Ves, te lo dije— Emmett dijo orgullosamente.
—Idiota— Rosalie no se pudo controlar esta vez, pero su sobrina parece disfrutar más de esta manera.
— ¡Corre, Bella, tienes que correr! —susurró aterrado.
— ¡Por aquí, Bella! —reconocí la voz que me llamaba desde el lúgubre corazón del bosque; era la de Mike, aunque no podía verlo.
— ¿Por que esta ese idiota en tu sueño?— Edward pregunto.
—Solo su voz esta en mi sueño— Bella contesto antes de seguir leyendo.
— ¿Por qué? —pregunté mientras seguía resistiéndome a la sujeción de Jacob, desesperada por encontrar el sol. Pero Jacob, que de repente se convulsionó, soltó mi mano y profirió un grito para luego caer sobre el suelo del bosque oscuro. Se retorció bruscamente sobre la tierra mientras yo lo contemplaba aterrada.
— ¡Jacob! —chillé. Pero él había desaparecido y lo había sustituido un gran lobo de ojos negros y pelaje de color marrón rojizo.
Todos estaban viendo a Bella ahora.
Jacob fue el único que rompió el silencio. — ¿Entonces por que te tomo tanto tiempo descubrir que yo era un lobo?
—Jacob, me tomó una noche descubrirlo— Bella rodó sus ojos. —y no es como si yo recordara cada sueño— Si bien es cierto que se acordaba de las partes de este sueño con mayor claridad que otros.
—Tienes unos sueños muy informativos— Edward suspiro, mirando hacia abajo. —desearía poder haberlos visto—
—Lo siento— Bella se encogió de hombros y luego siguió leyendo.
El lobo me dio la espalda y se alejó, encaminándose hacia la costa con el pelo del dorso erizado, gruñendo por lo bajo y enseñando los colmillos.
— ¡Corre, Bella! —volvió a gritar Mike a mis espaldas, pero no me di la vuelta. Estaba contemplando una luz que venía hacia mí desde la playa. Y en ese momento Edward apareció caminando muy deprisa de entre los árboles, con la piel brillando tenuemente
—Mi piel brillaba— Edward dijo, y otra vez todos estaban mirando a Bella.
—eso sueno como lo que en realidad pasaría si estuviéramos en el sol— Jasper dijo. — ¿Como sabrías eso?
—No lo hacia— Bella dijo. —Creo que mi mente solo estaba tratando de hacerlo diferente de la gente normal, viéndolo como él en realidad era, y esa es la manera en la que Decio mostrarlo.—
—Lo supuse— Jasper dijo, cabeceando su cabeza, —Es bastante coincidencia—
y los ojos negros, peligrosos. Alzó una mano y me hizo señas para que me acercara a él. El lobo gruñó a mis pies.
—Bueno, eso es sin duda una descripción precisa—Emmett rió.
Renesmee miro a su padre y Jacob, ambos estaban relajados y se encogían de hombros ante eso, pero tubo el sentimiento de que ahí iba a haber un verdadero hostigamiento entre ellos... y no le gusto eso. Ella estaba observando a su papa de cerca, pero ella ya sabia que el no iba a reveler nada como lo hizo la ultima vez. Ella suspiro, supuso que no era tan impactante y que esto puede ser cierto, viendo como los otros lobos se sienten acerca de su familia todavía y como la tía Rose se siente acerca de Jacob (a pesar de que parece que solo Jacob la molesta).
Di un paso adelante, hacia Edward. Entonces, él sonrió. Tenía dientes afilados y puntiagudos.
—Confía en mí —ronroneó.
Edward se estremeció ante eso. —yo era tu pesadilla.
—No podría decir eso exactamente—Bella dijo.
—Pero yo también estaba ahí…— Edward comenzó.
—Solo espera, por favor— Bella dijo, deteniéndolo.
Avancé un paso más. El lobo recorrió de un salto el espacio que mediaba entre el vampiro y yo, buscando la yugular con los colmillos.
Renesmee se estremeció ante eso, sabiendo que era un sueño, pero al mismo tiempo queriendo que ninguno de ellos resultara herido.
— ¡No! —grité, levantando de un empujón la ropa de la cama.
El repentino movimiento hizo que los cascos tiraran el reproductor de CD de encima de la mesilla. Resonó sobre el suelo de madera.
La luz seguía encendida. Totalmente vestida y con los zapatos puestos, me senté sobre la cama. Desorientada, eché un vistazo al reloj de la cómoda. Eran las cinco y media de la madrugada.
Gemí, me dejé caer de espaldas y rodé de frente. Me quité las botas a puntapiés, aunque me sentía demasiado incómoda para conseguir dormirme. Volví a dar otra vuelta y desabotoné los vaqueros, sacándomelos a tirones mientras intentaba permanecer en posición horizontal.
Sentía la trenza del pelo en la parte posterior de la cabeza, por lo que me ladeé, solté la goma y la deshice rápidamente con los dedos. Me puse la almohada encima de los ojos.
No sirvió de nada, por supuesto. Mi subconsciente había sacado a relucir exactamente las imágenes que había intentado evitar con tanta desesperación. Ahora iba a tener que enfrentarme a ellas.
— ¿Y tu maldito subconsciente no sabia que estabas tratando de evitar eso?— Emmett se rió.
Me incorporé, la cabeza me dio vueltas durante un minuto mientras la circulación fluía hacia abajo. Lo primero es lo primero, me dije a mí misma, feliz de retrasar el asunto lo máximo posible. Tomé mi neceser. Sin embargo, la ducha no duró tanto como yo esperaba. Pronto no tuve nada que hacer en el cuarto de baño, incluso a pesar de haberme tomado mi tiempo para secarme el pelo con el secador.
— ¿Por que estas evitando el problema tanto?— Seth pregunto.
—Odio tomar decisiones— Bella dijo. — —Una vez que están tomadas, esta bien... pero tomarlas... argh."
Crucé las escaleras de vuelta a mi habitación envuelta en una toalla. No sabía si Charlie aún dormía o si se había marchado ya. Fui a la ventana a echar un vistazo y vi que el coche patrulla no estaba. Se había ido a pescar otra vez.
Me puse lentamente el chándal más cómodo que tenía y luego arreglé la cama, algo que no hacía jamás. Ya no podía aplazarlo más, por lo que me dirigí al escritorio y encendí el viejo ordenador.
Odiaba utilizar Internet en Forks. El módem estaba muy anticuado, tenía un servicio gratuito muy inferior al de Phoenix, de modo que, viendo que tardaba tanto en conectarse, decidí servirme un cuenco de cereales entretanto.
Comí despacio, masticando cada bocado con lentitud.
—En serio Bella, manos a la obra— Jacob y Alice dijeron al mismo tiempo con impaciencia.
Bella solo sonrío y comenzó a leer otra vez.
Al terminar, lavé el cuenco y la cuchara, los sequé y los guardé. Arrastré los pies escaleras arriba y lo
Primero de todo recogí del suelo el reproductor de CD y lo situé en el mismo centro de la mesa. Desconecté los cascos y los guardé en un cajón del escritorio. Luego volví a poner el mismo disco a un volumen lo bastante bajo para que sólo fuera música de fondo.
Me volví hacia el ordenador con otro suspiro. La pantalla estaba llena de popups de anuncios y comencé a cerrar todas las ventanitas. Al final me fui a mi buscador favorito, cerré unos cuantos popups más, y tecleé una única palabra.
—tu computadora apesta... ¿por que tenias tantos popups?— Emmett hizo una cara.
Bella solo se encogió de hombros.
Vampiro.
Fue de una lentitud que me sacó de quicio, por supuesto.
—Como lo que acabas de hacernos— dijo Alice.
Había mucho que cribar cuando aparecieron los resultados. Todo cuanto concernía a películas, series
Televisivas, juegos de rol, música undergroundy compañías de productos cosméticos góticos. Entonces encontré un sitio prometedor: «Vampiros, de la A a la Z». Esperé con impaciencia a que el navegador cargara la página, haciendo clic rápidamente en cada anuncio que surgía en la pantalla para cerrarlo. Finalmente, la pantalla estuvo completa: era una página simple con fondo blanco y texto negro, de aspecto Académico. La página de inicio me recibió con dos citas.
No hay en todo el vasto y oscuro mundo de espectros y demonios ninguna criatura tan terrible, ninguna tan temida y aborrecida, y aun así aureolada por una aterradora fascinación, como el vampiro, que en sí mismo no es espectro ni demonio, pero comparte con ellos su naturaleza oscura y posee las misteriosas y terribles cualidades de ambos.
Reverendo Montague Summers
—Bueno, eso definitivamente describe una adorable imagen de ustedes chicos— Jacob dijo riendo entre dientes.
—al menos la gente esta fascinada con nosotros— Emmett dijo. —me pregunto que dirían de los licántropos.
—Probablemente nada bueno, pero nosotros en realidad somos cambia-formas así que eso en realidad no importa—Seth suplanto a Jacob cuando este no dijo nada.
—Argh...— Emmett groan mirando a Seth, yo hubiera Ganado esta discusión si el no estuviera aquí.
—Que mal, Em, — Edward dijo sonriendo y Emmett solo hizo un mohín peor.
Si hay en este mundo un hecho bien autenticado, ése es el de los vampiros. No le falta de nada: informes oficiales, declaraciones juradas de personajes famosos, cirujanos, sacerdotes y magistrados. Las pruebas judiciales son de lo más completas, y aun así, ¿hay alguien que crea en vampiros?
Rousseau
—No muchos— Emmett dijo.
—Algunas veces es difícil creer en lo que esta en frente tuyo—Bella dijo. —quiero decir, después de crecer creyendo que no puede ser posible... es difícil de creer en ello—
—Al menos que alguien detenga una van en frente tuyo— Rosalie dijo.
—Si... eso te hace comenzar a pensar que las cosas pueden ser diferentes — Bella se rió entre dientes.
El resto del sitio consistía en un listado alfabético de los diferentes mitos de los vampiros por todo el mundo. El primero en el que hice clic fue el danag, un vampiro filipino a quien se suponía responsable de la plantación de taro en las islas mucho tiempo atrás. El mito aseguraba que los danag trabajaron con los hombres durante
muchos años, pero la colaboración finalizó el día en que una mujer se cortó el dedo y un danag lamió la herida, ya que disfrutó tanto del sabor de la sangre que la desangró por completo.
—esa es interesante— Edward dijo—creen que haya sido un vampiro como nosotros... tratando de no alimentarse?
—Parece posible— Jasper dijo, su mente estaba tratando de no pensar en el cumpleaños numero 18 de Bella, pero el incidente era muy similar a lo que pudo hacer pasado.
—Es enserio tan fácil... quiero decir, solo cortándose el dedo…— Seth comenzó a preguntar, pero todos estaban mirando sombrío a eso.
—Es difícil resistir cuando viene inesperadamente como ese caso— Edward dijo, tratando de no prestar ninguna atención a Jasper; el no querría eso, el no lo apreciaría sabiendo que Edward lo había escuchado.
—Entonces no creen que es peligroso estar rodeado de gente, como ustedes lo hacen?— Jacob pregunto, tratando de mantener la actuación fuera de su voz.
—No es tanto el peligro— Edward dijo. —Y podemos manejarlo, eso solo nos trae algunos de nuestros instintos a la superficie—
Jasper estaba evitando la Mirada de todos, pensando que seria verdad en el caso de todos los demás, pero si fuera el quien tuviera que enfrentar esa situación... no terminaría bien.
Edward suspiro ante eso; a el no le gustaba que su hermano pensara de esa manera, pero el no podía hacer nada al respecto sin empeorarlo. El vio que Alice había tomado la mano de Jasper y el no estaba tan cabizbajo como para rechazarla, a si que no era tan malo. Pero seria lo mejor si ellos simplemente siguen adelante, a si que el apretó el brazo de Bella, que lo tomo como una insinuación inmediatamente y comenzó a leer nuevamente.
Leí con atención las descripciones en busca de algo que me resultara familiar, dejando sólo lo verosímil. Parecía que la mayoría de los mitos sobre los vampiros se concentraban en reflejar a hermosas mujeres como demonios y a los niños como víctimas. También parecían estructuras creadas para explicar la alta tasa de mortalidad infantil y proporcionar a los hombres una coartada para la infidelidad.
En muchas de las historias se mezclaban espíritus incorpóreos y admoniciones contra los entierros realizados incorrectamente. No había mucho que guardara parecido con las películas que había visto, y sólo a unos pocos, como el estrie hebreo y el upier polaco, les preocupaba el beber sangre.
— ¿Por que no hay nada mas en esta pagina de todos modos?— Jacob pregunto.
— ¿En serio pensas que los Volturi dejarían algo que fuera muy real... muy malo, como para que este en Internet?— Edward dijo.
—Buen punto— Jacob dijo ceñudo.
Sólo tres entradas atrajeron de verdad mi atención: el rumano varacolaci, un poderoso no muerto que podía aparecerse como un hermoso humano de piel pálida, el eslovaco nelapsi, una criatura de tal fuerza y rapidez que era capaz de masacrar toda una aldea en una sola hora después de la medianoche, y otro más, el stregoni benefici.
—Ah... muy Buena opción—Emmett se rió, solo con el resto de vampiros.
— ¿Por que se están riendo?— Renesmee pregunto.
—Stregoni benefici esta basado en Carlisle— Edward sonrío.
—Oh— Renesmee sonrío también.
—Pero acabas de decir que no pueden ser verdaderas o...— Jacob comenzó.
— ¿En serio crees que les importaría detener algo que pinta a los vampiros de un mejor modo?— Edward pregunto.
—Supongo que no— Jacob dijo fulminándolo con la mirada.
—Vamos, dilo— Emmett dijo. —se que quieres hacerlo.
—¿Que? — Jacob dijo.
—Llamar a Eddy estúpido sábelo-todo— Emmett dijo.
Jacob se carcajeo, —Si, lo hago—
Sobre Este último había una única afirmación.
Stregoni benefici: vampiro italiano que afirmaba estar del lado del bien; era enemigo mortal de todos los vampiros diabólicos.
—Sabes, eso es mas verdadero ahora de lo que era antes— Edward dijo.
—El abuelo no es italiano— Renesmee dijo.
—El estaba en Italia cuando obtuvo ese nombre—Edward dijo.
Aquella pequeña entrada constituía un alivio, era el único entre cientos de mitos que aseguraba la existencia de vampiros buenos.
Sin embargo, en conjunto, había pocos que coincidieran con la historia de Jacob o mis propias observaciones.
Había realizado mentalmente un pequeño catálogo y lo comparaba cuidadosamente con cada mito mientras iba leyendo. Velocidad, fuerza, belleza, tez pálida, ojos que cambiaban de color, y luego los criterios de Jacob: bebedores de sangre, enemigos de los hombres lobo, piel fría, inmortalidad. Había
muy pocos mitos en los que encajara al menos un factor.
Y había otro problema adicional a raíz de lo que recordaba de las pocas películas de terror que había visto y que se reforzaba con aquellas lecturas: los vampiros no podían salir durante el día porque el sol los quemaría hasta reducirlos a cenizas.
—Desearía que fuera tan fácil— Jacob dijo.
Renesmee lo fulmino con la mirada.
—Me refiero a otros vampiros... no tu familia— Jacob dijo.
—pero pensarías que esta bien si Zafrina fuera asesinada?— Renesmee dijo.
—Nessie— Jacob suspiro. — ¿Que quieres que diga?
—No lo se— Renesmee suspiro también, ella podía ver su punto, por supuesto, pero a ella no le gustaba pensar en gente siendo asesinada.
Dormían en ataúdes todo el día y sólo salían de noche.
—En serio... ese es solo un ridículo rumor— Emmett sacudió su cabeza— ¿Quien lo empezó?
—Me gustaría pensar que fue Drácula ya sea uno o dos... que parecen el tipo— sonrió Jacob.
—No estoy seguro— Edward dijo sonriendo—.pero eso suena plausible—
Exasperada, apagué el botón de encendido del ordenador sin esperar a cerrar el sistema operativo correctamente. Sentí una turbación aplastante a pesar de toda mi irritación. ¡Todo aquello era tan estúpido! Estaba sentada en mi cuarto rastreando información sobre vampiros. ¿Qué era lo que me sucedía? Decidí que la mayor parte de la culpa estaba fuera del umbral de mi puerta, en el pueblo de Forks y, por extensión, en la húmeda península de Olympic.
—No dudes de ti misma mamá, estas en lo correcto— Renesmee dijo.
Tenía que salir de la casa, pero no había ningún lugar al que quisiera ir que no implicara conducir durante tres días. Volví a calzarme las botas, sin tener muy claro adonde dirigirme, y bajé las escaleras. Me envolví en mi impermeable sin comprobar qué tiempo hacía y salí por la puerta pisando fuerte.
Estaba nublado, pero aún no llovía. Ignoré el coche y empecé a caminar hacia el este, cruzando el patio de la casa de Charlie en dirección al bosque.
No transcurrió mucho tiempo antes de que me hubiera adentrado en él lo suficiente para que la casa y la carretera desaparecieran de la vista y el único sonido audible fuera el de la tierra húmeda al succionar mis botas y los súbitos silbos de los arrendajos.
La estrecha franja de un sendero discurría a lo largo del bosque; de lo contrario no me hubiera arriesgado a vagabundear de aquella manera por mis propios medios, ya que carecía de sentido de la orientación y era perfectamente capaz de perderme en parajes mucho menos alambicados
Jacob y Seth ambos miraron a Bella pensando sobre cuando Sam la encontró en el bosque...
Edward se estremeció y ambos licántropos rápidamente despejaron sus mentes.
El sendero se adentraba más y más en el corazón del bosque, incluso puedo aventurar que casi siempre rumbo Este. Serpenteaba entre los abetos y las cicutas, entre los tejos y los arces. Tenía leves nociones de los árboles que había a mi alrededor, y todo cuanto sabía se lo debía a Charlie, que me había ido enseñando sus nombres desde la ventana del coche patrulla cuando yo era pequeña.
A muchos no los identificaba y de otros no estaba del todo segura porque estaban casi cubiertos por parásitos verdes.
Seguí el sendero impulsada por mi enfado conmigo misma. Una vez que éste empezó a desaparecer, aflojé el paso. Unas gotas de agua cayeron desde el dosel de ramas de las alturas, pero no estaba segura de si empezaba a llover o si se trataba de los restos de la lluvia del día anterior, acumulada sobre el haz de las hojas, y que ahora goteaba lentamente en el suelo. Un árbol caído recientemente —sabía que esto era así porque no estaba totalmente cubierto de musgo— descansaba sobre el tronco de uno de sus hermanos, cuyo resultado era la formación de una especie de banco no muy alto a pocos —y seguros— pasos del sendero.
Llegué hasta él saltando con precaución por encima de los helechos y me senté colocando la chaqueta de modo que estuviera entre el húmedo asiento y mi ropa. Apoyé la cabeza, cubierta por la capucha, contra el árbol vivo.
Aquél era el peor lugar al que podía haber acudido, debería de haberlo sabido, pero ¿a qué otro sitio podía ir? El bosque, de un verde intenso, se parecía demasiado al escenario del sueño de la última noche para alcanzar la paz de espíritu.
—Ah, entonces pensar que los vampiros son reales te esta gustando mas, ahora— Renesmee dijo.
—Eso es exactamente lo que estaba pensando— Bella sonrío a su hija.
Ahora que ya no oía el sonido de mis pasos sobre el barro, el silencio era penetrante. Los pájaros también permanecían callados y aumentó la frecuencia de las gotas, lo que parecía confirmar que allí arriba, en el cielo, estaba lloviendo. Ahora que me había sentado, la altura de los helechos sobrepasaba la de mi cabeza, por lo que cualquiera hubiera podido caminar por la senda a tres pies de distancia sin verme.
Allí, entre los árboles, resultaba mucho más fácil creer en los disparates de los que me avergonzaba dentro de la casa. Nada había cambiado en aquel bosque durante miles de años, y todos los mitos y leyendas de mil países diferentes me parecían mucho más verosímiles en medio de aquella calima verde que en mi despejado dormitorio.
Me obligué a concentrarme en las dos preguntas vitales que debía contestar, pero lo hice a regañadientes.
Primero tenía que decidir si podía ser cierto lo que Jacob me había dicho sobre los Cullen.
—Es posible que sea verdad—Emmett dijo.
Mi mente respondió de inmediato con una rotunda negativa.
—Y estas equivocada— Emmett dijo.
—Cállate—Bella dijo. —Como si vos creías en vampiros cuando eras humano—
Resultaba estúpido y mórbido entretenerse con unas ideas tan ridículas. Pero, en ese caso, ¿qué pasaba?, me pregunté. No había una explicación racional a por qué seguía viva en aquel momento. Hice recuento mental de lo que había observado con mis propios ojos: lo inverosímil de su fortaleza y velocidad, el color cambiante de los ojos, del negro al dorado y viceversa, la belleza sobrehumana, la piel fría y pálida, y otros pequeños detalles de los que había tomado nota poco a poco: no parecía comer jamás y se movía con una gracia turbadora. Y luego estaba la forma en que hablaba a veces, con cadencias poco habituales y frases que encajaban mejor con el estilo de una novela de finales del siglo XIX que de una clase del siglo XXI.
— ¿En serio lo hacemos?— Jasper pregunto.
—seh, algunas veces— Bella sonrío.
Había hecho novillos el día que hicimos la prueba del grupo sanguíneo, tampoco se negó a ir de camping a la Playa hasta que supo adonde íbamos a ir, y parecía saber lo que pensaban cuantos le rodeaban, salvo yo. Me había dicho que era el malo de la película, peligroso...
—Te dije que le habías dicho demasiado— Rosalie dijo.
—Y yo te dije que no puedo controlarme cuando se trata de Bella— Edward se encogió de hombros.
—tu simplemente juntas las cosas muy fácil—Jasper dijo.
¿Podían ser vampiros los Cullen?
Bueno, eran algo. Y lo que empezaba a tomar forma delante de mis ojos incrédulos excedía la posibilidad de una explicación racional. Ya fuera uno de los fríos o se cumpliera mi teoría del superhéroe, Edward Cullen no era... humano. Era algo más.
—Mucho mas— Bella sonrío hacia él.
Así pues... tal vez. Ésa iba a ser mi respuesta por el momento.
Y luego estaba la pregunta más importante. ¿Qué iba a hacer si resultaba ser cierto?
—Correr por las Colinas— Jacob dijo.
—Nunca va a pasar— Bella dijo.
—Es el movimiento mas inteligente— Edward dijo.
— ¿Me estas llamando entupida otra vez?— Bella estrecho sus ojos hacia él.
—Er... no... Solo me refería a que era lo mas seguro— Edward dijo.
—Claro— Bella siguió fulminándolo con la mirada, antes de coger el libro otra vez.
¿Qué haría si Edward fuera... un vampiro? Apenas podía obligarme a pensar esas palabras. Involucrar a nadie más estaba fuera de lugar. Ni siquiera yo misma me lo creía, quedaría en ridículo ante cualquiera a quien se lo dijera.
—Eso no es exactamente verdad, tú pudiste contarle a papá— Jacob dijo.
—Ni siquiera lo recuerdo todavía— Bella dijo.
—aun así... el no te juzgaría— Jacob se encogió de hombros.
Sólo dos alternativas parecían prácticas. La primera era aceptar su aviso: ser lista y evitarle todo lo posible, cancelar nuestros planes y volver a ignorarlo tanto como fuera capaz, fingir que entre nosotros existía un grueso e impenetrable muro de cristal en la única clase que estábamos obligados a compartir, decirle que se alejara de mí... y esta vez en serio.
— ¿Y cuanto tiempo consideraste esta opción?— Jacob pregunto.
—Bueno…— Bella dijo pensante y luego decidió q leer era la mejor manera de responder.
Me invadió de repente una desesperación tan agónica cuando consideré esa opción que el mecanismo de mi mente de rechazar el dolor provocó que pasara rápidamente a la siguiente alternativa.
—Así que no mucho tiempo— Edward sonrío.
No hacer nada diferente. Después de todo, hasta la fecha, no me había causado daño alguno aunque fuera algo... siniestro.
—Tan indiferente— Edward suspiro.
De hecho, sería poco más que una abolladura en el guardabarros de Tyler si él no hubiera actuado con tanta rapidez. Tanta, me dije a mí misma, que podría haber sido puro reflejo:
—Si, lo fue— Edward dijo.
—Pero solo porque el era muy cabeza dura para entender por que estaba reaccionando de esa manera—Alice sonrío
¿Cómo puede ser malo si tiene reflejos para salvar vidas?, pensé.
—A quien— Emmett rió entre dientes.— —no es bueno que estés discutiendo contigo misma.
—Todos hacen eso— Edward dijo en defensa de Bella.
Me pregunto como van a tomar el siguiente libro cuando yo escuche tu voz, Bella pensó, bajando su escudo a Edward. Sus labios se torcieron hacia arriba, pero no dijo nada.
No hacía más que darle vueltas sin obtener respuestas.
Había una cosa de la que estaba segura, si es que estaba segura de algo: el oscuro Edward del sueño de la pasada noche sólo era una reacción de mi miedo ante el mundo del que había hablado Jacob, no del propio Edward.
Edward frunció el ceño ante eso y bella tomo su mano pareciendo un poco enojada con él. No te atrevas a pensar modestamente de ti mismo Edward.
Edward sonrío hacia ella.
Aun así, cuando chillé de pánico ante el ataque del hombre lobo, no fue el miedo al licántropo lo que arrancó de mis labios ese grito de « ¡no!»,
—Bueno, gracias por eso— Jacob dijo.
—Tú eres el único que estaba atacando— Renesmee dijo.
—él estaba por atacar a Bella— Jacob dijo.
—Era un sueño— Bella dijo. —no eras tu en realidad, así que paren ustedes dos.
—Si mama— Jacob dijo mofándose.
—Seh, no creo que tú debieras decir eso— Renesmee dijo, haciendo una mueca. —Es raro.
Sino a que él resultara herido. A pesar de que me había llamado con los colmillos afilados, temía por él.
Y supe que tenía mi respuesta. Ignoraba si en realidad había tenido elección alguna vez.
—Hm... Eso casi lo hace parecer como imprimación— Seth dijo.
—Como lo sabrías, te has imprimado?— Emmett pregunto.
—Sabes que ellos comparten pensamientos y sentimientos— Jasper se burlo. —El tiene una muy Buena idea de como es. Tendría que decir que es similar.
— ¿Entonces crees que fue alguna cosa lo que me hizo querer estar con Edward?— Bella dijo
—bueno, ¿Que crees que es un alma gemela... o el verdadero amor?— Jasper pregunto. —no es lo mismo, en un sentido, lo que nos pasa a nosotros.
—Ecepto por el hecho de que tu nunca podrías enamorarte de otra persona— Bella dijo. Es mas fácil cuando eres un vampiro, pensó para si misma, pero no dejo que Edward escuchara eso.
Ya me había involucrado demasiado en el asunto. Ahora que lo sabía, si Es que lo sabía, no podía hacer nada con mi aterrador secreto, ya que cuando pensaba en él, en su voz, sus ojos hipnóticos y la magnética fuerza de su personalidad, no quería otra cosa que estar con él de inmediato, incluso si... Pero no podía pensar en ello, no aquí, sola en la penumbra del bosque, no mientras la lluvia lo hiciera tan sombrío como el crepúsculo debajo del dosel de ramas y disperso como huellas en un suelo enmarañado de tierra. Me estremecí y me levanté deprisa de mi escondite, preocupada porque la lluvia hubiera borrado la senda.
Pero ésta permanecía allí, nítida y sinuosa, para que saliera del goteante laberinto verde. La seguí de forma apresurada, con la capucha bien calada sobre la cabeza, sin dejar de sorprenderme, mientras pasaba entre los árboles casi a la carrera, de lo lejos que había llegado. Empecé a preguntarme si me dirigía a alguna salida o si la senda llevaría hasta más allá de los confines del bosque. Atisbé algunos claros a través de la maraña de ramas antes de que me entrara demasiado pánico, y luego oí un coche pasar por la carretera, y allí estaba el jardín de Charlie que se extendía delante de mí, y la casa, que me llamaba y me prometía calor y calcetines secos.
Apenas era mediodía cuando entré. Subí las escaleras y me puse ropa de estar por casa, unos vaqueros y una camiseta, ya que no iba a salir. No me costó mucho esfuerzo concentrarme en la tarea para ese día, un trabajo sobre Macbeth que debía entregar el miércoles. Pergeñé un primer borrador del trabajo con una satisfacción y serenidad que no sentía desde... Bueno, para ser sincera, desde el jueves.
Esa había sido siempre mi forma de ser. Adoptar decisiones era la parte que más me dolía, la que me llevaba por la calle de la amargura.
—Te lo dije— Bella dijo.
—Er... te creí— Seth dijo. —ósea, estabas hablando de ti misma después de todo.
Pero una vez que tomaba la decisión, me limitaba a seguirla... Por lo general, con el alivio que daba el haberla tomado. A veces, el alivio se teñía de desesperación, como cuando resolví venir a Forks, pero seguía siendo mejor que pelear con las alternativas.
Era ridículamente fácil vivir con esta decisión. Peligrosamente fácil.
— ¿Por que siempre tienes que pensar cosas como esa?— Renesmee pregunto.
—Tu solo te tienes que hacer a la idea de que tus padres son pesimistas— Alice rió.
De ese modo, el día fue tranquilo y productivo. Terminé mi trabajo antes de las ocho. Charlie volvió a casa con abundante pesca, lo que me llevó a pensar en adquirir un libro de recetas para pescado cuando estuviera en Seattle la semana siguiente. Los escalofríos que corrían por mi espalda cada vez que pensaba en ese viaje no diferían de los que sentía antes de mi paseo con Jacob Black. Creía que serían distintos.
Deberían serlo, ¡deberían serlo! Sabía que debería estar asustada, pero lo que sentía no era miedo exactamente.
—Nunca lo tuviste— Edward sonrío.
—Y tu lo amas— Bella le sonrío de vuelta.
—Definitivamente lo hago ahora— Edward dijo inclinándose a ella.
—lee por favor— Renesmee dijo.
—Correcto— Bella suspiro y recogió el libro.
Dormí sin sueños aquella noche, rendida como estaba por haberme levantado el domingo tan temprano y haber descansando tan poco la noche anterior. Por segunda vez desde mi llegada a Forks, me despertó la brillante luz de un día soleado.
Me levanté de un salto y corrí hacia la ventana; comprobé con asombro que apenas había nubes en el cielo, y las pocas que había sólo eran pequeños jirones algodonosos de color blanco que posiblemente no trajeran lluvia alguna. Abrí la ventana y me sorprendió que se abriera sin ruido ni esfuerzo alguno a pesar de que no se había abierto en quién sabe cuántos años,
— ¿Que tan cerca la estabas observando?— Renesmee pregunto, sorprendiendo a todos.
—Er... muy cerca—Edward dijo.
— ¿De que esta hablando Nessie?— Jacob pregunto.
— ¿Como supo ella que tú estabas observando a Bella?— Emmett pregunto.
—Dije que era observadora, ¿o no?— Edward sonrío.
—Tu estabas en el cuarto de Bella—Jacob dijo—y ella ni siquiera se dio cuenta! No lo se hombre... eso no suena correcto.
Edward no dijo nada al respecto.
— ¿No te asustaste cuando lo supiste?— Jacob dijo.
— ¿Tu pensarías eso, no es cierto?— Bella dijo.
— ¿Pero, por supuesto, es Bella, no?— Jasper dijo.
—Cierto— Jacob gimió y dio el tema por zanjado.
Y aspiré el aire, relativamente seco. Casi hacía calor y apenas soplaba viento. Por mis venas corría la adrenalina.
— ¿Y por cuanto tiempo vas a estar feliz con esto?— Jasper pregunto sonriendo.
—El tiempo que tarde en descubrir que Edward no sale en días soleados— Bella sonrío.
Charlie estaba terminando de desayunar cuando bajé las escaleras y de inmediato se apercibió de mi estado de ánimo.
—Ahí fuera hace un día estupendo —comentó.
—Sí —coincidí con una gran sonrisa.
Me devolvió la sonrisa. La piel se arrugó alrededor de sus ojos castaños. Resultaba fácil ver por qué mi madre y él se habían lanzado alegremente a un matrimonio tan prematuro cuando Charlie sonreía. Gran parte del joven romántico que fue en aquellos días se había desvanecido antes de que yo le conociera, cuando su rizado pelo castaño —del mismo color que el mío, aunque de diferente textura— comenzaba a escasear y revelaba lentamente cada vez más y más la piel brillante de la frente. Pero cuando sonreía, podía atisbar un poco del hombre que se había fugado con Renée cuando ésta sólo tenía dos años más que yo ahora.
Desayuné animadamente mientras contemplaba revolotear las motas de polvo en los chorros de luz que se filtraban por la ventana trasera. Charlie me deseó un buen día en voz alta y luego oí que el coche patrulla se alejaba. Vacilé al salir de casa, impermeable en mano. No llevarlo equivaldría a tentar al destino. Lo doblé sobre el brazo con un suspiro y salí caminando bajo la luz más brillante que había visto en meses.
A fuerza de emplear a fondo los codos, fui capaz de bajar del todo los dos cristales de las ventanillas del monovolumen. Fui una de las primeras en llegar al instituto. No había comprobado la hora con las prisas de salir al aire libre. Aparqué y me dirigí hacia los bancos del lado sur de la cafetería, que de vez en cuando se usaban para algún picnic. Los bancos estaban todavía un poco húmedos, por lo que me senté sobre el impermeable, contenta de poder darle un uso. Había terminado los deberes, fruto de una escasa vida social, pero había unos cuantos problemas de Trigonometría que no estaba segura de haber resuelto bien. Abrí el libro aplicadamente, pero me puse a soñar despierta a la mitad de la revisión del primer problema. Garabateé distraídamente unos bocetos en los márgenes de los deberes.
Después de algunos minutos, de repente me percaté de que había dibujado cinco pares de ojos negros que me miraban fijamente desde el folio. Los borré con la goma.
— ¿Por que ojos negros?— Edward pregunto.
—No se— Bella se encogió de hombros.
— ¡Bella! —oí gritar a alguien, y parecía la voz de Mike.
Al mirar a mi alrededor comprendí que la escuela se había ido llenando de gente mientras estaba allí sentada, distraída. Todo el mundo llevaba camisetas, algunos incluso vestían shorts a pesar de que la temperatura no debería sobrepasar los doce grados.
—Que aquí es una temperatura muy calida—Jacob dijo. —solo porque tu estés acostumbrada a cientos no significa que nosotros lo estemos.
Mike se acercaba saludando con el brazo, lucía unos shorts de color caqui y una camiseta a rayas de rugby.
—Hey, Mike— lo llame, saludandolo de vuelta, sin poder estar desganada con una mañana como esta.
—Desearía que no lo hubieras hecho— Edward dijo.
Bella miro hacia él: me estabas mirando ahí también?
Edward arqueo una ceja y ella lo tomo como un si.
Se sentó a mi lado con una sonrisa de oreja a oreja y las cuidadas puntas del pelo reluciendo a la luz del sol. Estaba tan encantado de verme que no pude evitar sentirme satisfecha.
—No me había dado cuenta antes de que tu pelo tiene reflejos rojos —comentó mientras atrapaba entre los dedos un mechón que flotaba con la ligera brisa.
—Es muy hermoso en el sol— Edward dijo—estoy feliz de que podré verlo mas ahora—
—Solo al sol.
Me sentí incómoda cuando colocó el mechón detrás de mi oreja.
—Hace un día estupendo, ¿eh?
—La clase de días que me gustan —dije mostrando mi acuerdo.
— ¿Qué hiciste ayer?— El tono de su voz era demasiado posesivo.
—Me dediqué sobre todo al trabajo de Literatura. — No añadí que lo había terminado, no era necesario parecer pagada de mí misma.
—Por que no— Jacob dijo.—jáctate cuando puedas es lo que digo—
Se golpeó la frente con la base de la mano.
—Ah, sí... Hay que entregarlo el jueves, ¿verdad?
—Esto... Creo que el miércoles.
— ¿El miércoles? —Frunció el ceño—. Mal asunto. ¿Sobre qué has escrito el tuyo?
—Acerca de la posible misoginia de Shakespeare en el tratamiento de los personajes femeninos.
Me contempló como si le hubiera hablado en chino.
—seeh, dudo que el sepa lo que misoginia significa— Jacob dijo.
— ¿Tu lo sabes?— Emmett pregunto.
—Er... pensar modestamente de una mujer... correcto?— Jacob dijo.
—Muy bien— Emmett dijo condescendientemente.
—Cállate— Jacob pouted.
—Supongo que voy a tener que ponerme a trabajar en eso esta noche —dijo desanimado—. Te iba a preguntar si querías salir.
—Ah.
Me había pillado con la guardia bajada. ¿Por qué ya no podía mantener una conversación agradable con Mike sin que acabara volviéndose incómoda?
—Porque le gustas— Alice dijo—es mejor que lo dejes ir... no seas tan amigable—
—En realidad yo nunca entendí eso— Bella suspiro.
—Bueno, podíamos ir a cenar o algo así... Puedo trabajar más tarde. Me sonrió lleno de esperanza.
—Mike... —odiaba que me pusieran en un aprieto—. Creo que no es una buena idea. —Se le descompuso el rostro.
— ¿Por qué? —preguntó con mirada cautelosa. Mis pensamientos volaron hacia Edward, preguntándome si también Mike pensaba lo mismo.
—T-tú pensaste en mi— Edward sonrío, estaba a punto de confirmar sus pensamientos, pero él no quería que su hija o los lobos le dieran un momento duro.
—Naturalmente— Bella le sonrío a él.
—Creo, y te voy dar una buena tunda sin remordimiento alguno como repitas una sola palabra de lo que voy a decir —le amenacé—,
—Nadie creería eso— Emmett rió entre dientes.
—No pero ese es un increíble pensamiento— Edward se rió.
Que eso heriría los sentimientos de Jessica.
Se quedó aturdido. Era obvio que no pensaba en esa dirección de ningún modo.
—Jessica?
—De verdad, Mike, ¿estás ciego?
—Si... si lo estaba— Edward dijo.
—Vaya —exhaló claramente confuso. Aproveché la ventaja para escabullirme.
—Es hora de entrar en clase, y no puedo llegar tarde.
Recogí los libros y los introduje en mi mochila. Caminamos en silencio hacia el edificio tres. Mike iba con expresión distraída. Esperaba que, cualquiera que fueran los pensamientos en los que estuviera inmerso, éstos le condujeran en la dirección correcta. Cuando vi a Jessica en Trigonometría, desbordaba entusiasmo. Ella, Ángela y Lauren iban a ir de compras a Port Ángeles esa tarde para buscar vestidos para el baile y quería que yo también fuera, a pesar de que no necesitaba ninguno.
Edward y Rosalie se pusieron rígidos y sus ojos se hicieron duros.
— ¿Que paso?— Renesmee pregunto nerviosamente.
—Tú definitivamente eres hija de tu madre— Edward dijo.
—Gracias— Renesmee sonrío en general, y supo que él no iba a decir nada mas aparte de eso.
Estaba indecisa. Sería agradable salir del pueblo con algunas amigas, pero Lauren estaría allí y quién sabía qué podía hacer esa tarde... Pero ése era definitivamente el camino erróneo para dejar correr mi imaginación... De modo que le respondí que tal vez, explicándole que primero tenía que hablar con Charlie.
No habló de otra cosa que del baile durante todo el trayecto hasta clase de español y continuó, como si no hubiera habido interrupción alguna, cuando la clase terminó al fin, cinco minutos más tarde de la hora, y mientras nos dirigíamos a almorzar. Estaba demasiado perdida en el propio frenesí de mis expectativas como para comprender casi nada de lo que decía. Estaba dolorosamente ávida de ver no sólo a Edward sino a todos los Cullen,
—Oh, entonces nosotros ya entramos en tu radar—dijo Emmett.
—Bueno, no eres tan importante— Bella se encogió de hombros.
—Eso duele— Emmett hizo un mohín.
Con el fin de poder contrastar en ellos las nuevas sospechas que llenaban mi mente. Al cruzar el umbral de la cafetería, sentí deslizarse por la espalda y anidar en mi estómago el primer ramalazo de pánico.
¿Serían capaces de saber lo que pensaba?
—nop... nadie sabe lo que estas pensando— Edward dijo. —Al menos que los dejes.
—Bueno, su cara es muy legible Eddy... tienes que recorder eso— Emmett dijo.
—Seeh, y como vas a adivinar que ella sabe que somos vampiros— Edward pregunto.
Luego me sobresaltó un sentimiento distinto. ¿Estaría esperándome Edward para sentarse conmigo otra vez?
Fiel a mi costumbre, miré primero hacia la mesa de los Cullen. Un estremecimiento de pánico sacudió mi vientre al percatarme de que estaba vacía. Con menor esperanza, recorrí la cafetería con la mirada, esperando encontrarle solo, esperándome. El lugar estaba casi lleno —la clase de Español nos había retrasado—, pero no había rastro de Edward ni de su familia. El desconsuelo hizo mella en mí con una fuerza agobiante.
— ¿No fue una reacción muy fuerte?— Jacob pregunto.
— ¿Después de lo que aprendí?— Bella dijo.
—Tal ves— Jacob le permitió.
Anduve vacilante detrás de Jessica, sin molestarme en fingir por más tiempo que la escuchaba.
Habíamos llegado lo bastante tarde para que todo el mundo se hubiera sentado ya en nuestra mesa. Esquivé la silla vacía junto a Mike a favor de otra al lado de Ángela. Fui vagamente consciente de que Mike ofrecía amablemente la silla a Jessica, y de que el rostro de ésta se iluminaba como respuesta.
Ángela me hizo unas cuantas preguntas en voz baja sobre el trabajo de Macbeth, a las que respondí con la mayor naturalidad posible mientras me hundía en lasespirales de la miseria. También ella me invitó a acompañarlas por la tarde, y ahoraacepté, agarrándome a cualquier cosa que me distrajera.
Comprendí que me había aferrado al último jirón de esperanza cuando vi el asiento contiguo vacío al entrar en Biología, y sentí una nueva oleada de desencanto.
El resto del día transcurrió lentamente, con desconsuelo. En Educación física tuvimos una clase teórica sobre las reglas del bádminton, la siguiente tortura que ponían en mi camino, pero al menos eso significó que pude estar sentada escuchando en lugar de ir dando tumbos por la pista. Lo mejor de todo es que el entrenador no terminó, por lo que tendría otra jornada sin ejercicio al día siguiente. No importaba que me entregaran una raqueta antes de dejarme libre el resto de la clase.
Emmett y Edward estaban ambos riéndose de eso, aunque Emmett no sabia cuan bueno era.
Me alegré de abandonar el campus. De esa forma podría poner mala cara y deprimirme antes de salir con Jessica y compañía, pero apenas había traspasado el umbral de la casa de Charlie, Jessica me telefoneó para cancelar nuestros planes.
Intenté mostrarme encantada de que Mike la hubiera invitado a cenar, aunque lo que en realidad me aliviaba era que al fin él parecía que iba a tener éxito, pero ese entusiasmo me sonó falso hasta a mí. Ella reprogramó nuestro viaje de compras a la tarde noche del día siguiente.
Aquello me dejaba con poco que hacer para distraerme. Había pescado en adobo, con una ensalada y pan que había sobrado la noche anterior, por lo que no quedaba nada que preparar. Me mantuve concentrada en los deberes, pero los terminé a la media hora. Revisé el correo electrónico y leí los mails atrasados de mi madre, que eran cada vez más apremiantes conforme se acercaban a la actualidad.
Suspiré y tecleé una rápida respuesta.
Mamá:
Lo siento. He estado fuera. Me fui a la playa con algunos amigos y luego tuve que escribir un trabajo para el instituto.
Mis excusas eran patéticas, por lo que renuncié a intentar justificarme.
Hoy hace un día soleado. Lo sé, yo también estoy muy sorprendida, por lo que me voy a ir al aire libre para empaparme de toda la vitamina D que pueda. Te quiero.
Bella
Decidí matar una hora con alguna lectura que no estuviera relacionada con las clases. Tenía una pequeña colección de libros que me había traído a Forks. El más gastado por el uso era una recopilación de obras de Jane Austen. Lo seleccioné y me dirigí al patio trasero. Al bajar las escaleras tomé un viejo edredón roto del armario de la ropa blanca.
Ya fuera, en el pequeño patio cuadrado de Charlie, doblé el edredón por la mitad, lejos del alcance de la sombra de los árboles, sobre el césped, que iba a permanecer húmedo sin importar durante cuánto tiempo brillara el sol. Me tumbé bocabajo, con los tobillos entrecruzados al aire, hojeando las diferentes novelas del libro mientras intentaba decidir cuál ocuparía mi mente a fondo. Mis favoritas eran Orgullo y prejuicio y Sentido y sensibilidad. Había leído la primera recientemente, por lo que comencé Sentido y sensibilidad, sólo para recordar al comienzo del capítulo tres que el protagonista de la historia se llamaba Edward.
—Nop, eso no seria bueno— Emmett rió entre dientes. —pasa al siguiente.
Enfadada, me puse a leer Mansfield Park, pero el héroe del texto se llamaba Edmund, y se parecía demasiado.
—Oh— Edward dijo.
—¿Que? — Jacob pregunto.
—Es bueno saber que ella no podía si quiera soportar que sea parecido— Edward se encogió de hombros, pensó ahora, sabiendo por que ella estaba susurrando Edmund en su sueño.
¿No había a finales del siglo XVIII más nombres? Aturdida, cerré el libro de golpe y me di la vuelta para tumbarme de espaldas. Me arremangué la blusa lo máximoposible y cerré los ojos. No quería pensar en otra cosa que no fuera el calor del solsobre mi piel, me dije a mí misma. La brisa seguía siendo suave, pero su soplolanzaba mechones de pelo sobre mi rostro, haciéndome cosquillas. Me recogí el pelodetrás de la cabeza, dejándolo extendido en forma de abanico sobre el edredón, y meconcentré de nuevo en el calor que me acariciaba los párpados, los pómulos, la nariz,los labios, los antebrazos, el cuello y calentaba mi blusa ligera.
Lo próximo de lo que fui consciente fue el sonido del coche patrulla de Charlie al girar sobre las losas de la acera. Me incorporé sorprendida al comprender que la luz ya se había ocultado detrás de los árboles y que me había dormido. Miré a mi alrededor, hecha un lío, con la repentina sensación de no estar sola.
— ¿Lo estaba? — Renesmee pregunto a su papá.
—No— Edward suspiro.
— ¿Charlie? —pregunté, pero sólo oí cerrarse de un portazo la puerta de su coche frente a la casa.
Me incorporé de un salto, con los nervios a flor de piel sin ningún motivo, para recoger el edredón, ahora empapado, y el libro. Corrí dentro para echar algo de gasóleo a la estufa al tiempo que me daba cuenta de que la cena se iba a retrasar.
Charlie estaba colgando el cinto con la pistola y quitándose las botas cuando entré.
—Lo siento, papá, la cena aún no está preparada. Me quedé dormida ahí fuera —dije reprimiendo un bostezo.
—No te preocupes —contestó—. De todos modos, quería enterarme del resultado del partido.
Vi la televisión con Charlie después de la cena, por hacer algo. No había ningún programa que quisiera ver, pero él sabía que no me gustaba el baloncesto, por lo que puso una estúpida comedia de situación que no disfrutamos ninguno de los dos.
—Ah, el compromiso perfecto— Emmett dijo.
No obstante, parecía feliz de que hiciéramos algo juntos. A pesar de mi tristeza, me sentí bien por complacerle.
—Papá —dije durante los anuncios—, Jessica y Ángela van a ir a mirar vestidos para el baile mañana por la tarde a Port Ángeles y quieren que las ayude a elegir. ¿Te importa que las acompañe?
—Jessica Stanley? —preguntó.
—Y Ángela Weber. — Suspiré mientras le daba todos los detalles.
—Pero tú no vas a asistir al baile, ¿no? —comentó. No lo entendía.
—No, papá, pero las voy a ayudar a elegir los vestidos —no tendría que explicarle esto a una mujer.
—No, no tendrias— Alice asintio.
—Ya sabes, aportar una crítica constructiva.
—Bueno, de acuerdo —pareció comprender que aquellos temas de chicas se le escapaban—. Aunque, ¿no hay colegio por la tarde?
—Saldremos en cuanto acabe el instituto, por lo que podremos regresar temprano. Te dejaré lista la cena, ¿vale?
—Bella, me he alimentado durante diecisiete años antes de que tú vinieras —me recordó.
—Y no sé cómo has sobrevivido —dije entre dientes.
—El salía mucho... y venia a nuestra casa mas seguido— Seth dijo—y ahora que tu no estas, el esta en mi casa mas que antes.
Luego añadí con mayor claridad—: Te voy a dejar algo de comida fría en el frigorífico para que te prepares un par de sándwiches, ¿de acuerdo? En la parte de arriba.
Me dedicó una divertida mirada de tolerancia. Al día siguiente, la mañana amaneció soleada. Me desperté con esperanzas renovadas que intenté suprimir con denuedo. Como el día era más templado, me puse una blusa escotada de color azul oscuro, una prenda que hubiera llevado en Phoenix durante lo más crudo del invierno.
Había planeado llegar al colegio justo para no tener que esperar a entrar en clase. Desmoralizada, di una vuelta completa al aparcamiento en busca de un espacio al tiempo que buscaba también el Volvo plateado, que, claramente, no estaba allí.
Aparqué en la última fila y me apresuré a clase de Lengua, llegando sin aliento ni brío, pero antes de que sonara el timbre.
Ocurrió lo mismo que el día anterior. No pude evitar tener ciertas esperanzas que se disiparon dolorosamente cuando en vano recorrí con la mirada el comedor y comprobé que seguía vacío el asiento contiguo al mío de la mesa de Biología.
El plan de ir a Port Ángeles por la tarde regresó con mayor atractivo al tener Lauren otros compromisos. Estaba ansiosa por salir del pueblo, para poder dejar de mirar por encima del hombro, con la esperanza de verlo aparecer de la nada como siempre hacía. Me prometí a mí misma que iba a estar de buen humor para no arruinar a Ángela ni a Jessica el placer de la caza de vestidos. Puede que también yo hiciera algunas pequeñas compras. Me negaba a creer que esta semana podría ir de compras sola en Seattle porque Edward ya no estuviera interesado en nuestro plan.
Seguramente no lo cancelaría sin decírmelo al menos.
—Solo han pasado dos días— Emmett dijo.
—No sabia donde estaba él— Bella se encogió de hombros—y el era tan bi-polar, como iba a saber lo que él iba a hacer?
Jessica me siguió hasta casa en su viejo Mercury blanco después de clase para que Pudiera dejar los libros y mi coche. Me cepillé el pelo a toda prisa mientras estaba dentro, sintiendo resurgir una leve excitación ante la expectativa de salir de Forks.
Sobre la mesa, dejé una nota para Charlie en la que le volvía a explicar dónde encontrar la cena, cambié mi desaliñada mochila escolar por un bolso que utilizaba muy de tarde en tarde y corrí a reunirme con Jessica. A continuación fuimos a casa de Ángela, que nos estaba esperando. Mi excitación crecía exponencialmente conforme el coche se alejaba de los límites del pueblo.
—Ese es el final del capitulo— Bella dijo. —Toma Seth.
—Genial— Seth tomo el libro con felicidad, sin notar que Bella estaba deliberadamente evitando darle el libro a Rosalie, Que parecía que estaba pensando lo mismo que ella.
bueno como dije arriba antes del capi, voy a intentar adelantar lo mas q pueda para subir otro capi esta semana! NO PROMETO NADA, pero voy a intentarlo ok?
bueno, espero q hayan disfrutado el cap!
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