Los personajes de esta historia no me pertenecen.
No obtengo beneficio alguno por escribir esto salvo mi propio entretenimiento.
AVISO: Este fanfic es YAOI (y será slash), si este género no te interesa o te resulta desagradable no lo leas y punto, comprendo perfectamente esa postura. Es un Saga/Máscara de Muerte.
ATENCIÓN: Este capítulo tiene LEMON, relaciones m/m explícitas.
Capítulo 6. Tu Dios, mi Esclavo.Afrodita estaba comodamente recostado en el sofá del templo de Cancer, en una postura que daba a entender que no tenía prisa alguna por marcharse. Máscara entró con una cerveza y un refresco para el otro caballero, al parecer Afrodita no pensaba marcharse hasta obtener respuesta a sus preguntas.
Después de todo no tenían nada mejor que hacer, aunque el laberinto de Cronos había aparecido, el patriarca había dado órdenes de no abandonar las doce casas.
- ¿Cerveza? No se permite beber alcohol a menores, Máscara.
- ¿Puedo matar y tener poderes cósmicos pero no puedo beber una cerveza?
Afrodita se encogió de hombros, él mismo pasaba por alto miles de leyes, su comentario había sido más burlón que otra cosa. Ahora no pensaba perder de vista su objetivo, sonsacarle a Máscara todo lo que ocurría en el Santuario.
- ¿Y bien¿Le hablaste al patriarca sobre Saga?
- ¿Qué te hace pensar que he hablado con el patriarca?
El caballero de Piscis rió de buena gana ante el torpe intento de mentirle. Máscara era buen mentiroso, pero no lo suficiente para engañar al habilidoso Afrodita.
- Vivo en el doceavo templo, y siempre tengo bien vigilado el Santuario, no creas que no te vi entrar.
Máscara dió un trago de su cerveza, sabía que Afrodita tenía motivos de sobra para cuestionarle, después de todo era él quien había descubierto la falta de Saga. Ja, Máscara tuvo que contener una carcajada, y tanto que Saga no había estado en su puesto de guardia, le habían tenido siempre delante sus narices y no habían sabido verlo.
Y no lo sabía nadie, excepto él, y al parecer Shura, quien había sido presa del poder mental de Saga, que había doblegado su voluntad. Realmente Ares tenía poder para comandar a los caballeros de oro.
- No hay de que preocuparse, Saga ha estado destinado a otras misiones.
- ¿Qué?.- Afrodita casi se atrangantó con el refresco.- ¿Qué tonteria es esa?
- El patriarca sabe donde está Saga y lo que hace.- Y no mentía.- No hay motivo para que nos preocupemos.
- ¿Y no nos dice nada al respecto¿Qué es todo este secretismo que os traeis el patriarca y tú?
Máscara no sabía que decirle, Afrodita era su amigo, le conocía demasiado bien, y no era nada estúpido. Ataría cabos sin duda alguna, y quien sabía que opinaría Ares al respecto.
- Deja de preocuparte, ya te dije...
- Lo que me dices me indica que Shion parece haber sufrido un cambio de personalidad que limita con la esquizofrenia.
- ¡Afrodita!
- ¡Y ahora tú comes de su mano!.- Afrodita dió un golpe en la mesilla frente a él y le fulminó con la mirada.- Quiero respuestas Máscara, y las quiero ahora.
Para sorpresa de Afrodita, Máscara le mantuvo la mirada con una firmeza y frialdad estremecedoras. Máscara de Muerte había cambiado, había en el una fuerza y convencimiento que no había antes.
- No te atrevas a amenazarme Afrodita.
- ¿Máscara?
- El único motivo por el que no estas decorando mi pared es nuestra larga amistad, no vuelvas a alzarme la voz de ese modo.
En otra circunstancia Afrodita se lo hubiese tomado a broma, o bien se hubiese ofendido y respondido con una marea de rosas asesinas, pero no ahora, Máscara de Muerte se veía temible y perfectamente capaz de llevar a cabo su amenaza.
El caballero de Cancer había cambiado de una forma que ahora Afrodita percibía con claridad, si antes había sido solo despiadado, ahora parecía... casi salvaje, incluso Afrodita sentía una punzada de temor.
- ¿Máscara¿Qué ocurre? Me confundes.
Máscara se calmó un poco, si bien Afrodita le había irritado con su suspicacia... eran amigos, además... del mismo modo que él comprendía a Ares, Afrodita también podría hacerlo, solo tenía que convencerle.
- Afrodita, se acerca una nueva era, dime¿no estas cansado?
- ¿Cansado?
- Si, cansado de estar rodeado de caballeros de oro más preocupados por su lealtad y su honor que por la verdadera lucha. Cansado de servir a otros que no valoran tu poder.
Máscara se sentía exultante mientras hablaba, podía ver en su mente el rostro de Ares, podía ver su poder, era como si hablara por su boca, el recuerdo de su reflejo en el espejo, con Ares coronándole, le llenaba de determinación.
- Sabes que desprecio a los demás caballeros de oro.- Comentó Afrodita.- Pero no veo qué intentas decirme.
- ¡Que debemos ocupar el lugar que nos merecemos! Estoy harto, amigo mio, harto de ver como otros son ensalzados por encima de mí solo por la supuesta pureza de sus almas, sin tener en cuenta mi poder o mis servicios.
Eso sonaba peligrosamente como...
- ¡Máscara! Se diría que hablas de un golpe de estado. Es una estúpidez y una locura, el patriarca no...
- El patriarca está de acuerdo conmigo¿por qué crees que me confía a mi su voluntad en vez de a todos esos ilusos de moral estrecha?.
Si¿por qué?. Afrodita frunció el ceño y se acomodó, escuchando detenidamente a Máscara, todo lo que decía empezaba a sonar... bien, sonaba realmente bien.
- Imaginalo, basta de arrodillarse ante personas más débiles que nosotros, basta de servir a una justicia grabada en papel mojado, basta de ser simples peones de dioses. ¿Acaso ahora mismo no luchamos contra dioses y los derrotamos?
A Afrodita se le iluminaron los ojos, si, lo que siempre había esperado pero jamás había osado perseguir, Afrodita sabía que era superior a los demás mortales¿acaso no tenía una belleza sobrenatural¿Acaso no derrotaba a miles de enemigos con su poder?.
- Pronto podrás dejar de imaginarlo, antes mencionaste un golpe de estado.
- Aja...
- Ya ha tenido lugar.- Proclamo Máscara con una sonrisa macabra.
Ares meditaba. En esos mismos instantes Cronos había sido liberado y Aiola, Santo de Leo, acudía neciamente al laberinto de Cronos para salvar a una niña bajo su cargo, la cual al parecer había sido secuestrada.
Nimiedades. No podía preocuparle menos lo que hacían los titanes y Cronos, acabaría con todos ellos de un solo golpe. En cuanto a Aiola, sería una lastima que el muchacho muriese, era realmente poderoso, Ares confiaba en que el caballero de Leo sobreviviera para ser su inconsciente marioneta en el futuro.
Les subestimas, dejas que se fortalezcan ante tu inactividad.
- Saga, eres tan repetitivo.- Ares suspiró teatralmente, burlón.- Confio plenamente en mi capacidad para ocuparme de los titanes y su patético... "dios".
Cronos es el padre de Zeus mismo, su poder es...
- Su poder fue sellado por Zeus, dime querido Saga¿si doy muerte a Cronos, no habré superado al mismísimo Zeus?
¡Blasfemo! Tarde o temprano los caballeros de oro se darán cuenta de tu engaño y te darán tu merecido, no podrás mentirles eternamente.
- ¿Eso piensas? Shura está bajo mi control mental, Máscara de Muerte me sirve por su elección y los demás caballeros no sospechan, ni siquiera los ojos cerrados de Shaka pudieron ver mi rostro tras la máscara.
El caballero de Libra y el de Aries sin duda han sospechado, y pronto otros se darán cuenta de que...
- De que tenía perfectamente planeada la caida de los titanes, y me alabarán por ello, lo tengo todo pensado, mi pobre compañero, en cuanto a los miserables de Dohku y Mü, lo único que hacen es esconderse, y acabarán muriendo a mis manos.
Son más poderosos de lo que crees, como de costumbre tu arrogancia...
- O quizá envíe a Máscara de Muerte para darles muerte, aaah, está tan ansioso de servirme.
¡Eres basura¡Todo el mal que se extiende por el santuario es fruto de tu demente manipulación!. Tanto deseas ser un dios que has renunciado a tu alma, y arrebatas la de los demás.
- Oh, calmate, eres cansino, tu discurso no cambia nunca. ¿No tienes nada mejor que hacer? Oh, espera, es cierto, no puedes hacer nada.
El silencio fue la respuesta, ah, Saga se había recogido para gruñir para si mismo, sin duda deprimido por su incapacidad de hacer nada. Patético, tan debil, a Ares le sorprendía que aquel deshecho de personalidad hubiese tenido el control durante los años que habían portado la armadura de Géminis.
Era una lástima que Kanon ya no estuviera en la cueva de Cabo Shunion, Ares solo podía suponer que su hermano gemelo había muerto y la marea se había llevado su cadaver tras su putrefacción. Lástima, su oscuro corazón hubiese sido ideal para el Santuario, después de todo necesitaba un sustituto como caballero de Géminis cuando ascendiera a su puesto de deidad.
De momento no tenía nada mejor que hacer que esperar, su plan para eliminar a Cronos y sus titanes aun no podía ser llevado a cabo, resultaba irritante tener que esperar allí encerrado pero...
- ¿Mi señor?
Ares dió permiso a uno de los criados para entrar.
- El caballero de oro de Cancer, Máscara de Muerte, solicita una audiencia.
Aaah, Ares sonrió libidinosamente bajo la máscara, quizá no sería una espera aburrida.
Máscara de Muerte se arrodilló ante el falso patriarca, aguardando a que el criado se marchara y cerrase la puerta tras de sí. Solo entonces alzó la vista, el secretismo de la identidad del patriarca era primordial.
- ¿Qué deseas, caballero de Cancer?
Máscara sintió un peso en el vientre. Había desobedecido a Ares al hablar a Afrodita de lo acontecido hasta entonces, no tenía ni idea de cual sería su reacción. No podía olvidar que aquel hombre había matado a Shion, había orquestado la muerte de Aiola y la del bebe Athena, desaparecida actualmente.
Debía ser firme. Eran aliados¿no?.
- Patriarca...
- En privado tienes permiso para llamarme, lord Ares, el título de patriarca resulta algo irónico.
Y a Máscara no se le escapaba el hecho de que era Lord Ares, no Ares a secas, se estremeció, le gustaba el poder que destilaba aquella voz.
- Lord Ares, se trata del caballero de Piscis, Afrodita.
- Oh, si, el que descubrió la ausencia de Saga... ¿ha hecho más averiguaciones que deban preocuparme?
- Vino a mi templo, Afrodita quería respuestas y me las pidió.
Ares no apartó el casco y la máscara, pero sus iris rojos relucían. Sus ojos taladraban a Máscara, aprisionándole.
- ¿Y?
- Será un valioso aliado, Lord Ares. Es amigo mio.
Ares asintió, pero su rostro era impenetrable, Máscara no sabía si le había ofendido o complacido. Tras un incómodo y espeso silencio, Ares se puso en pie, y como en otras ocasiones, indicó a Máscara que le siguiera. Este obedeció, y no podía negar que algo inquieto.
Fueron hasta la zona interior y hasta las estancias privadas del patriarca, entraron y una vez a salvo de miradas de criados o espías, Ares se quitó el casco y la máscara del patriarca. Miró a Máscara de arriba a abajo y con un solo gesto dió a entender que quería la armadura de oro fuera. Máscara obedeció. Apenas hubo retirado la armadura cuando una bofetada le cruzó la cara.
Máscara sintió la sangre inundar su boca y miró a Ares con sorpresa. El falso patriarca le dirigió una mirada de furia que le petrificó, su poder se expandió, su cosmos se hizo visible, era tan grande que le ahogaba.
- Máscara de Muerte, nunca confundas tu juramento de lealtad con otra cosa.
La mano de Ares, fuerte e inmisericorde, agarró a Máscara por la mandíbula, obligándole a alzar la vista y acercando sus rostros, Máscara gruñó por el dolor que le producía. Ares abandonó su gesto furioso por otro de malicia, con una sonrisa que no prometía nada bueno.
- Me temo que tendré que aclararte las normas de nuestro acuerdo...
Aunque Máscara hubiese querido decir algo, no hubiese podido con la mano de Saga sujetando su barbilla y mentón.
- Yo decido quien conoce mi rostro y el ritmo de esta estratagema, yo soy el amo.
Su voz era suave como la seda, pero cargada de poder como un trueno.
- Tú, eres mi siervo, mi soldado. No tomarás las decisiones, solo acatarás mis órdenes.
Saga observó como un hilo de sangre resbalaba de la comisura del labio de Máscara, su mejilla estaba magullada por la dura bofetada. La sangre fresca se veía deliciosa. La visión de la sangre no le excitaba especialmente, no, era el poder, el poder que tenía sobre el caballero de Cancer lo que le excitaba profundamente, ver el temblor de sus pupilas.
Máscara quería moverse, todos sus instintos le ordenaban atacar, pero estaba paralizado, sus brazos estaban tensos, sus músculos marcados, pero no podía moverlos. Todo ese poder... le paralizaba, era un pájaro mirando los ojos de una serpiente.
Ares juntó sus rostros aun más, Máscara cerró los ojos, casi esperaba un golpe mortal, pero este no llegó, Ares paso la punta de la lengua por la comisura de su boca, limpiando la sangre... Máscara observó como Ares se relamía de su sangre.
- De modo que... Afrodita acepta la situación y mantiene su lealtad hacia mi.
Máscara tardó en encontrar su voz.
- ... Ah... si...
- Me alegro.- Ares soltó la barbilla de Máscara, que dió un tembloroso paso atras.- Eso me complace, me has ahorrado tiempo.
- Pero...-. Ahora Máscara estaba confuso.
Tomándole del brazo, Ares guió a Máscara con firmeza haciendole caminar con él hasta una habitación adyacente, el dormitorio.
- Máscara de Muerte.- Ahora Ares utilizaba un tono gentil, ronroneante.- Soy tu señor, y soy justo, te castigaré cuando me falles y te premiaré cuando me complazcas.
Con un rudo y fuerte empujón tiró a Máscara de Muerte contra la cama, haciendole sentar al borde del gran lecho, en la abertura de los largos y vaporosos doseles. Su rostro era una miriada de emociones, miedo, respeto, curiosidad, rabia, el orgullo y el temor estaban luchando.
No quería aplastar el orgullo de Máscara, eso no le sería util, solo quería domarlo un poco, tener las riendas del poder de Máscara de Muerte. Y por supuesto, dejar bien claro el papel de cada uno de ellos en aquella obra de muerte, poder y dominio. Donde estaba el amo y el siervo, el caballero y el señor. No eran socios, no eran iguales, debía dejar clara esa diferencia... sin romper a Máscara. Y sabía exáctamente como hacerlo, además de conseguir algo que deseaba, un amante. Le deseaba, le deseaba mucho.
- Ares.- Máscara recobró el control de sí mismo y mostro un gesto furioso.- Esto no es lo que...
- Cumpliré con todo lo que te prometí, Máscara, yo no hago promesas en vano, pero debes comprender que yo soy un dios, y tú eres mi esclavo.
Eso inflamó a Máscara¿un esclavo?... no... no era el esclavo de nadie. Se puso en pie de un salto e inflamó su cosmos, el miedo devorado por la rabia y la furia.
- ¡Soy el caballero de oro de Cancer¡No soy un esclavo!
Ares había previsto un arranque así, de hecho por un lado lo aplaudía, después de todo él había trabajado para que Máscara se aceptase y creciese su orgullo y su ambición, eso había hecho de él un auténtico guerrero, un asesino poderoso.
Máscara sería asi, orgulloso, determinado y cruel, pero nunca, nunca contra Ares, eso no iba a suceder. Con un veloz movimiento que ni el caballero de Cancer pudo percibir, aferró las muñecas de Máscara, inmovilizándole y apretándo sus muñecas hasta que sintió que se quebrarían si apretaba más. Inflamó su cosmos de nuevo y dirigió a Máscara un gesto de poder inconmensurable.
- ¡Siente mi poder, Máscara de Muerte!. ¡Sientelo y dime que no te sobrecoge!. ¿No soy grande, no soy magnífico?. ¿Veneras el poder, Máscara?. ¡YO SOY EL PODER!
Máscara apenas podía respirar, abria la boca tratando de aspirar a bocanas, el poder, el poder le aplastaba, era aun peor que antes, se sentía completamente desprotegido, y a la vez estaba sobrecogido, quería seguir siendo desafiante, pero no podía... no podía desafiar aquella fuerza, aquella imperial figura.
Cuando Ares soltó sus doloridas muñecas Máscara se sintió tembloroso como un recién nacido, las rodillas se le doblaron, pero Ares no le dejó caer, sosteniéndole por los hombros, pero sin presión, con súbita gentileza.
- El poder es soledad, Máscara de Muerte, te he elegido de entre todos para ver mi rostro, para estar a mi lado. ¿Comprendes cuan importante es para mi tu lealtad?
Sostuvo a Máscara con una mano en tanto con la otra acariciaba su magullada mejilla usando el suave dorso de su mano, esperando a que Máscara recobrara el aliento y los temblores se calmasen... aaah, a veces no controlaba su propio poder.
- Pero... yo...
- No vas a ser el esclavo de un hombre, Máscara.- Ares comprendía perfectamente la actitud de Máscara, no estaba realmente enfadado.- Vas a ser el esclavo de un dios, hay una gran diferencia.
Mientras hablaba, deslazaba las ataduras de la camisa de Máscara, cuando este se sostuvo sobre sus propios pies pudo usar ambas manos, y después pasarla por los fuertes hombros, dejando caer la camisa al suelo.
- Durante años has sido el esclavo de una estatua de piedra, una diosa que no te valoraba, que no te comprendía, que no te daba nada... ¿no es mejor ser mi esclavo?
Máscara titubeó, si, desde luego que era mejor... después de todo siempre había sido un esclavo, uno sin cadenas y con poder, pero un esclavo al fin y al cabo, bajo las órdenes del patriarca Shion y de la diosa. Y Ares era poder... poder puro, tangible y terrible, era venerable en su poder y autoridad, Máscara podía seguir sin dificultades las órdenes de tan grandiosa figura. Ser su esclavo... ser el esclavo de Ares. Sirviente directo de alguien que aspiraba a ser una deidad sobre las deidades.
Su nerviosismo regresó al sentir las manos de Ares tirando de los cordeles de sus pantalones.
- ¿A... Ares?
- Voy a mostrarte todo lo que puedo darte Máscara, voy a recompensar tu lealtad.
Los pantalones cayeron y Ares se inclinó para sacarlos de los pies de Máscara, después los arrojó a un lado y se puso en pie, contemplando el cuerpo desnudo del caballero, ah, hermoso, fuerte, tal y como lo recordaba en los baños. Y esta vez no iba a conformarse con mirar, ni con un beso.
Los labios de Ares rozaron los suyos, Máscara no se movió, no comprendía. Y a la vez sí que comprendía, veía en los ojos de Ares un brillo primitivo, agresivo como un depredador, como si fuera a devorarle, había ese brillo antes, no dirigido a él, pero sí lo había visto.
Fue un beso suave, superficial, pero fue haciendose mas húmedo, mas ardiente, y Máscara lo permitió, abriendo los labios docilmente, la lengua de Ares buscó la suya y Máscara se la entregó.
Ares le deseaba... oh, cielos... Máscara se ruborizó y sintió un intenso calor en todo su cuerpo, era joven y no era ajeno al deseo, pero nada lo había preparado para ser el objeto de deseo de un hombre como Ares... la simple idea de ser el objeto carnal de tal poder, tal fuerza, aquel magnetismo innato que Saga siempre había poseido, magnificado en la figura que era ahora. El nuevo Saga, Ares, personificaba cuanto Máscara había glorificado, y nada era tan erótico para él.
Ares sintio un estallido de triunfo cuando sintió el duro miembro de Máscara contra su cuerpo a traves de la túnica. Si, aquello facilitaba todo.
- Tumbate en la cama, Máscara.- Ordenó, y fue obedecido.
Aqui llega el Lemon. Atención, ultimo aviso.
Máscara se tumbó sobre el lecho, las sábanas de seda sisieaban agradablemente contra su piel desnuda, los doseles blancos parecían resguardarle... y frente a él un depredador seguía sus movimientos con inquietante control.
El temor se disolvía en deseo, Ares se desnudó sin dejar de mirarle. Máscara sintió una repentina timidez por la exhibición de su deseo, erguido y endurecido entre sus piernas, de modo que recogio las rodillas hacia su barbilla.
Ares se quitó los molestos ropajes y se movió hacia su presa, a cuatro patas sobre el lecho, avanzando como una pantera, saboreando el momento en la incertidumbre de Máscara... su timidez era extraña, no la había esperado en alguien como Máscara... a no ser que... oh, no podía tener tanta suerte.
- ¿Es tu primera vez, esclavo¿Con otro hombre?
Lejos de sentirse ofendido, Máscara sintió que su miembro se inflamaba aun más al oirse llamar esclavo con aquella voz, aquel hermoso rostro...
- Nunca he... si, es la primera vez.
Nunca he... Ares sonsacó más de lo que Máscara contestó, era su primera vez por completo, nunca había tenido relaciones sexuales. Delicioso, realmente delicioso, esto era un premio inexperado, además de una gran ventaja. Comprendía bien el poder que había en ser el primer amante de alguien, la influencia que podía tener sobre Máscara de Muerte por ese privilegio era importante. Sería su primer amante, eso le influenciaría mucho.
- Esto es una recompensa, esclavo.- Le aseguró.- Eso significa que es bueno para tí, te va a gustar.
- Lo sé.
- Entonces abre las piernas, Máscara, tengo tu lealtad¿no es cierto?
Ares sintió en su interior un rugido de triunfo contemplando como aquellas piernas se separaban, dejando camino libre entre los fuertes muslos. Y el rostro de Máscara, ruborizado, con lujuria e incertidumbre a partes iguales, aquella dualidad, un asesino de niños, un guerrero cruel, y aquí le tenía, ruborizado, y virginal.
Y suyo, todo suyo. Hoy terminaba el adoctrinamiento, hoy Máscara de Muerte le pertenecería. Se situó entre sus piernas y se inclinó sobre él, besándole de nuevo, esta vez con mas fuerza, exigiendo, y Máscara le correspondió con igual ardor.
- Eres mio, dilo.
- Soy tuyo.
Si. Ares descendió, lamió los oscurecidos pezones, pero Máscara se retorció con incomodidad, bueno, no todos los hombres gustaban de eso, Ares continuó besando y lamiendo el torso, saboreando la piel salada, cuando llegó a las ingles Máscara gimió por fín. No era para menos, Ares sentía su acaloramiento, de hecho lo tenía a pocos centímetros de su cara.
Era un adolescente en la flor de la juventud, y estaba terriblemente excitado, Ares se sonrió y besó la ingle con mas fervor, lamiendo y mordiendo con cuidado. Máscara gimió otra vez y agarró puñados de su larga melena negra.
- Saga...
El gemido era involuntario, pero a Ares le molestó, aquel ya no era su nombre, mordió con un poco más de fuerza en advertencia y la enfebrecida mente de Máscara logró comprender a duras penas.
- Ares.- Se corrigió con un jadeo.- Ares... por favor...
Eso estaba mejor, mucho mejor. Sus labios continuaron hasta los testículos, envueltos en suave escroto. Aquello no era tarea para un dios, pero disfrutaba de los gemidos y quería que aquella primera vez fuese perfecta, así Máscara mostraría por él una veneración aun mayor y sería receptivo a cuantos encuentros Ares le requiriera. Pasó la lengua con lentitud deliverada, pero pese a su intento de alargar aquel inicio sin tocar el enhiesto miembro, Máscara gimió sonoramente y se derramó, descargando contra su bajo vientre.
Nts... la juventud alocada e inexperta. Ares se incorporó para mirar a Máscara que desvió la vista a un lado entre la vergüenza y el placer post-orgásmico.
- Yo... yo... no podía...
Ares se sonrió, no importaba, el hecho de ser joven, vital, fuerte y sano también proporcionaba otra cualidad, Ares reclamó de nuevo aquellos petulantes labios y con las manos empezó a acariciar los muslos del caballero, con lentitud, de las rodillas a las ingles por la suave cara interna.
- Vamos, esclavo, dejaré que tengas cuantos orgasmos desees.- Le susurró al oido.
De los muslos pasó a los testículos, moviendolos en su mano con cuidado, al poco rato volvió a notar la erección de Máscara, rozando la suya. Perfecto. Y ahora Máscara estaba además mucho mas relajado. No perdió más tiempo, besandole para desviar su atención con un beso ardiente y exigente, humedeció sus manos en un cuenco de aceites de agua. Levantó un poco a Máscara, lo justo para pasar los brazos alrededos de su cintura, y se entretuvo acariciendo las nalgas, eran perfectas, redondeadas y duras. Las apretó, masajeó y palpó sin llegar a la hendidura entre estas, dejando que el deseo de Máscara creciera, engordando entre sus cuerpos, ahora unidos, el uno sobre el otro, sus miembros apretados entre ellos, deslizándose en la humedad de su sudor.
Máscara gemía, Ares también, pero desde luego el caballero de Cancer era muy vocal, Ares tuvo que separarse un poco porque su amante podía volver a correrse en cualquier momento.
Máscara dió un respingo al sentir un dedo deslizándose en su interior. Sintió una oleada de temor y trató de apartarse, Ares no se lo permitió.
- Me duele que no confíes en mi, Máscara, cálmate.
- Yo... yo no...
- Calmate.
Era tan autoritario. Máscara se obligó a relajarse¿como desobedecer?. Le estaba mostrando tantas cosas, era tan... era un dios. Máscara miró aquel rostro, hermoso, seductor, con el pelo negro cual noche sin luna, irradiando poder. Su seguridad en sí mismo era tan abrumadora que tenías que creer cuanto te dijera.
Un segundo dedo entró dentro de él, resbaloso con aceites, era extraño, molesto, desconocido, excitante y erótico, la otra mano de Ares acariciaba con levedad su miembro, torturándole. Pronto tres dedos probaban su entrada.
- Estas listo.- No era una pregunta, sino una afirmación.- Date la vuelta.
Máscara se volvió sobre brazos y piernas temblorosas de deseo, tenso de lujuria, las manos de Ares sujetaron su cintura con firmeza, dandole una gran seguridad.
Cuando empezó a ser penetrado Máscara disintió terriblemente de la afirmación de que estaba listo... le abría... era... era demasiado grande.
- No...- Máscara gimió y trató de alejarse y aliviar la presión, pero las manos de Ares le sujetaban con fuerza, marcando sus dedos en su cadera.- ...¡Ares! Por favor... duele...
- Ssssh... no, Máscara, no duele... ¿cómo voy a hacerte daño? Esto es una recompensa, esclavo, tu dios te está bendiciendo, no duele...
La invasión continuó, Máscara gimoteó asustado, dolía, aquello no podía ser bueno, no podía... cuando tuvo el miembro de Ares completamente dentro no podía moverse, su ano ardía, su interior se sentía como una herida.
Ares suspiró, el placer era intenso, Máscara era tan estrecho, acogiéndole con tanta fuerza. Le oyó lloriquear pero no le dió mas importancia, si, seguro que le dolía, pero era más por la sorpresa y lo desconocido de aquel dolor, Ares habia hecho gala de todo su autocontrol para ir despacio y además se había puesto aceite en el miembro.
Acarició la espalda perlada de sudor hasta los hombros, Máscara se apoyaba contra sus antebrazos y mordía con desesperación la almohada. Ares tomó aire, tratando de controlar su deseo, su miembro palpitaba dolorosamente en la prisión de carne caliente, pero tenía que quedarse quieto. Si Máscara percibía aquello como una violación podría perderle para siempre.
No quería a un Máscara de Muerte debil y lloriqueante que le mirase como un ratón asustado, si, desde luego que quería ser temido por él, pero también quería ser venerado, amado con desesperación. Era un dios, y su subdito más apreciado debía adorarle con toda su alma.
- Sssssh... soy tu dios, Máscara, voy a darte placer.
Acarició la espalda con firmeza, masajeando, pasó a los costados y después acarició todo el torso, tomó el miembro de Máscara, ahora flácido, y lo envolvió en su mano, acariciándolo y palpándolo, sintiéndolo.
Máscara jadeó, empezaba a sentir placer, el ardor habia disminuido un poco y... la sensación de estar lleno... era... nueva y excitante. Una juguetona palmada a su miembro semi erecto le hizo gruñir y se movió levemente, sintiendo aquella invasión de forma menos agresiva.
Ares sonrió, ahora sí que estaba listo, se movió de adelante a atras, con toda la lentitud que podía reunir, cambió su entrada hasta que pronto sintió a Máscara estremecerse entre sus manos y gemir a voz en grito. Ahora que tenía la entrada correcta la aprovechó y aumentó el ritmo, hasta que pronto estuvo embistiendo poderosamente, golpeando las nalgas de Máscara con sus caderas, moliéndole con su candencia. Máscara se aferraba con desesperación a los doseles, embargado de placer.
- ¡ARES!
El grito de su nombre fue demasiado, Ares saboreó el sexo, pero sobre todo saboreó aquel grito, el mayor afrodisiaco, el poder que tenía sobre Máscara de Muerte. Con una mano envolvió la hombría de Máscara y le condujo al orgasmo, su amante gritó y Ares apenas tardó unos segundos en llenarle con su simiente, embragiado de poder.
Máscara se derrumbó en el lecho, exhausto y envuelto en el post orgasmo. Ares de volvió con un gesto y le besó con ferocidad.
- ¿A quién perteneces?.- Le preguntó, feroz, dominante.
- A ti... solo a ti.- Máscara cerró los ojos con una media sonrisa, cediendo al cálido sueño.
Solo entonces Ares se tendió junto a Máscara, aquella respuesta era para él el mejor de los orgasmos. Si, en los ojos nublados del caballero de Cancer había amor. Amor puro y total, devoción absoluta.
Si llamas a eso Amor, realmente mereces mi compasión.
¿De veras, Saga?. Ares sonreía con total satisfacción.
Si, es tuyo, pero no tienes su amor.
Lo has visto con mis ojos, Saga, le has visto rendirse a mi por completo.
No tienes su amor.
Te noto muy seguro de ti mismo, dime oh sabio¿por qué no tengo su amor?
Porque has tenido un gran éxito convirtiéndole en tu siervo perfecto.
¿Disculpa?
El Mascara de Muerte que has creado es como tu y como tal... no puede amar.
Ares acalló aquella molesta conversación, quería dormir. Se relajó y cedió al sueño, pasando un brazo posesivamente por encima de su compañero de cama.
Saga no dijo nada más, también él estaba cansado. Y triste. Les había fallado a todos, había fallado a su diosa, les había fallado a sus compañeros, y le había fallado a Máscara de Muerte.
Nota de la autora: ¡Caliente, caliente!. Creo que en este capítulo se nota que he terminado este curso de mi carrera y que he aprobado todas. ¡Yujuuu, a celebrarlo con un buen lemon!
Solo queda un capítulo, pero no temais porque estoy preparando una segunda parte ambientada después de la saga de Hades pero siguiendo con el planteamiento de este fanfic, siendo un Saga/Máscara de Muerte.
Muchas gracias por los reviews, aquellos que dejais en fanfiction, los del devianart y los de mail, me han hecho mucha ilusión. :)
