Cosa de Dos (II) - Capítulo 7: Los chantajes de Saria

-Que alguien me diga si Malon dice la verdad, ¡ahora! -gritaba alterado Gaépora.

En el despacho del director se encontraban Saria, Link, Zelda, Coocker y Malon. Todos se miraban entre ellos menos la pelirroja, la cual tenía pequeños bultos del tamaño de las cerezas en la cara y en los brazos. Los otros cuatro estaban de pie detrás de la silla en la que estaba Malon.

-Papá, te lo podemos explicar... -empezaba Zelda.

-Yo sólo quiero un sí o un no. ¿Le habéis puesto insectos a Malon en la habitación?

Un "Sí" sonó al unísono por parte de los causantes de la alérgia.

-Pero esque Malon vino a la plaza y... -seguía Saria, propuesta a contar lo del estrangulamiento, pero la mano de Zelda le tapó la boca.

-¿Y qué? -preguntó Gaépora unos segundos después.

-Nos insultó, papá, nada más.

-¡¿Y eso es motivo para hacerle eso?!

Malon fingía la cara de victima que ponía en esos momentos.

-No... Lo sentimos. -concluyó Link.

-Los arrepentimientos son pocos. Convocaré una junta con todos los profesores para elegiros un castigo a los cuatro, no se escapará ninguno. Malon, ya puedes irte.

-Gracias director. -dijo antes de levantarse de la silla en la que estava sentada y fingir un ataque de tos.

-Y vosotros... -siguió el director dirigiéndose a los cuatro una vez se cerró la puerta- más os vale estar alerta. Marcharos, anda.

Todos se giraron y empezaron a salir, Saria la última. Una vez fuera todos, la peliverde les llamó la atención.

-Ahora vengo. -dijo antes de volver a entrar al despacho.

El director ya estaba ordenando papeles cuando Saria entró.

-¿Qué se ha dejado, señorita Kokiri?

-Nada, sólo vengo a preguntarle una cosa.

-Dime.

-¿La gente de la académia sabe que está manteniendo relaciones esporádicas con la profesora de Arte Gerudo, Nabooru?

El rostro del director se petrificó, dando a saber a Saria que había dado en el clavo.

-Sólo lo digo porque sería una pena que se enterara así, de repente, con lo que a usted le ha costado mantenerlo en secreto.

-¿Q..qué quieres?

-Que no se celebre esa junta que usted ha nombado antes y que si Malon se queja a cualquier otro profesor y dicho profesor te lo venga a contar usted trate a la pelirroja de loca... ¿Estamos?

-P...puede irse...

-Gracias.

Saria dibujó una pícara sonrisa y se fue por la puerta. Una vez fuera se encontró con Zelda y los dos chicos, justo en el sitio donde los había dejado.

-Ea, ya no tenemos castigo.

-¿Qué has hecho? -dijeron los tres a la vez?

-Os lo cuento en mi habitación.

-Estará Bea durmiendo.

-Que se joda, vamos.

Arrancaron el paso y se fueron a la habitación de la chica.

-¡Bea, fuera!

-Ay calla, estoy...

-Sí, durmiendo, me sé la frase. ¡Fuera!

Bea se dio media vuelta en la cama. Medio minuto después Bea ya estaba tras la puerta, sacada a la fuerza del cuarto.

-Mierda, ahora ya no puedo escuchar...

-Se os ve... molestas... entre vosotras -dijo Coocker.

-Jeje lo sé.

-Bueno, ¿qué le has dicho a mi padre? -empezó Zelda acomodándose donde siempre.

-O hecho... -insinuó Coocker antes de recibir una patada de Saria, la única que estaba de pie.

-A ver, si me disculpas Zel, debo decir que le he chantajeado.

-¿Con...? -dijo Link.

-¿Qué? -siguó Coocker.

-¡No...! -ya se imaginó Zelda

-Sipi.

-¡Saria! -se levantó la hylian.

-¿Podéis hablar bien? No hay quien entienda a las mujeres... -añadió Coocker.

Segunda patada.

-Que hace medio año pillamos a Gaépora con Nabooru en su despacho a punto de...

-Basta Saria, ya se lo imaginan.

Link y Coocker se miraron entre ellos a la vez antes de caerse para atrás de la risa de los almohadones en los que estaban sentados.

-Y entonces le he dicho al dire que o nos perdonaba o se enteraba todo el mundo.

-Muy civilizado todo... -decía repetidamente Link.

-¿Qué preferias, que nos hagan fregar los baños durante un mes?

-Seguramente esto lo habria propuesto Zenona en la supuesta junta.

Detrás de la puerta seguía Bea, con la oreja en ella.

-Malditas primeras calidades de la academia... ¡No se oye nada!

Bea cada vez pegaba más su oreja a la puerta hasta que se abrió y se chocó con Coocker.

-¿Qué hace esta? -se asustó el chico.

-¡¿Estabas poniendo la oreja?! -se sorprendió Zelda.

-¿Y-yo? Que va...

-No mientas, cotilla.

-No soy una cotilla. -dijo rapidamente Bea.

-¿Entonces...?

Bea se calló de golpe y se giró.

-Sí soy una cotilla, adiós. -dijo mientras se alejaba.

-¡Alto! ¿qué está pasando Bea? -preguntó Saria.

-Nada...

-Mientes, te conozco y sé lo mal que se te da mentir. Si no nos cuentas por qué estabas con la oreja puesta puedo largar muchas cosas sobre tí... -concluyó Saria.

-Le ha pillado el gustillo a los chantajes. -sususrró Link.

-De acuerdo. -cedió Bea al fin.- Hago de topo para Malon y Malton.

-¡¿Qué?!

-Me dijeron que si os espiava y les pasaba información sobre vuestros ataques me hacian los deberes durante un mes.

-¡¿Pero tú estas...?! -saltó Zelda, pero fue interrumpida.

-Zel, no te enfades con ella, los verdaderos malos son esos dos... Además, Bea nos puede ayudar mucho. -dijo Link.

-¿Cómo? -preguntó Bea

-Seguirás haciendo de espía para ellos pero les irás dando información falsa.

-¿Yo qué gano con eso?

-Pues tres cosas. La primera es evitar una bronca del director y, en el peor de los casos, una junta de profesores. La segunda es nuestra amistad y confianza...

-Menudo tesoro. -dijo Coocker interrumpiendo a Link, ganando otra patada de Saria.

-Y la tercera -siguió Link subiendo la voz, eclipsando las palabras del castaño.- que no nos chivemos al duo podrido y sigas con tu mes sin deberes.

-Trato hecho. -dijo Bea, estrechando la mano con Link.


Y como siempre pido perdón por subir el capítulo tarde. Tuve que estudiar para los exámenes de recuperaciones y ahora ya vuelvo a escibir (hasta la próxima crisis de creatividad y/o tiempo jeje)

Bueno, espero que os vaya gustando como va quedando Cosa de Dos (II). ¡Nos leemos! :D