7- El ataque y el después
-Que¡¡¡ -gritó
Lupin histérico, y todo el mundo se quedo mirándolos.
-QUE
NOS ATACAN¡ -otra llamarada apareció, era Fawkes que
emitió un leve sonido —Son demasiados, son mas de 200
mortífagos. —Harry ya se empezaba a desesperar. Todos los
moraban con expresión de horror en sus rostros, esperando que
fuera una simple mentira.
Lo que ya conocían esas
situaciones, se reunieron ante él, otro se le
agregaron.
-Saquen a todos de aquí, los que no se pueden
aparecer, que alguien los ayude, no estoy jugando —ordenó a
todos los reunidos alrededor suyo.
Los invitados entraron en
pánico, empezaron a buscar a sus familias, en el momento que
intentaron desaparecer no pudieron.
-Pusieron un escudo
anti-aparición —gritó ojoloco.
Ya todos se
encontraban en estado de pánico, amontonados contra la casa en
grupo, alrededor los cubrían los miembros de la orden y
algunos aurors.
-Como vamos a hacer, es mucha gente para los polvo
flú decía desesperado Kynglers.- Hay que sacarlos por
adelante.
-Imposible —refuto Harry- nos tienen rodeados.
-JaJaJa
—se escucho una risa fría acercándose por la colina,
con varios encapuchados atrás.- Si es el pequeño
Potter, sus amigos, y los inútiles de la orden —dijo en tono
sarcástico una mujer.
La gente gritaba, se apretujaba,
intentaban entrar en la casa. Los aurors y demás magos se
pusieron al frente, Ron, Hermione, Ginny, Luna y Neville, se pusieron
al lado del ojiverde.
-Harry¡ tiene que salir de aquí
ya¡ -ordenó Remus- y ustedes también —agrego
señalando a los demás chicos.
-No¡ -dijeron
los seis.
-No me iré. Hay mucha gente en peligro, no los
dejaré solos, son muchos mortífagos y como ya habrás
visto, se cuidarme solo —refutó el moreno.
-Nosotros lo
apoyaremos, no lo dejaremos solo —sentenció Ron.
-Bueno,
bueno, si es el complejo de héroe del chico Potter¡
-dijo la mujer mas cerca, Harry reconoció esa voz, sentía
un odia profundo es ese momento.
-Quieres que esta gente se una
con tu querido padrino? —agrego Bellatrix.
-Bellatrix¡¡
-grito el- Pagarás por lo que le hiciste a Sirius.
-No lo
creo chiquillo, si no quieres que a toda esta gente le pase lo mismo,
vendrás con nosotros —respondió ella.
-Nunca¡
Harry se queda aquí —espetó Remus poniéndose
frente al chico.
-Oh si es el querido lobito. Acaso quieres
terminar con tus amigos? —río la mujer.
Sin que nadie
reaccionara, Harry había mandado un "expelliarnus" al
grupo de mortífagos donde estaba Lestrange, ella logro
esquivarlo por poco, pero el hechizo era muy fuerte y golpeó
unos 6 enmascarados.
Todos quedaron mirando sorprendidos a Harry
por la fuerza y rapidez de su hechizo.
-Veo que el "elegido"
quiere poner pelea —dijo un hombre de ojos oscuros, el cual la voz
y el tono de ironía le era muy familiar.- Llevas la de perder,
nuestro amo nos dijo que serías mas poderoso, pero no podrás
escapar con todos nosotros.
-Incendio —apunto un enmascarado a
la casa.
-Protect escud amplius —recito el ojiverde, de su
varita, una luz azul salió empezando a rodear toda la casa, y
la protegió del maleficio.
Nadie podía creer lo que
veían, ese escudo era muy poderoso, los de adentro no
entendían nada, los mortífagos y la orden no sabían
como el chico había logrado tal escudo, siendo magia muy
avanzada y poderosa.
-Veo que sabes algunos trucos nuevos —habló
Rodolfus Lestrange regresando de su asombro- Pero eso no los salvará.
Ahora¡ -gritó y todos los encapuchados empezaron a
atacar.
Era una lucha dispareja, solo eran unos cincuenta magos
contra 200 mortífagos que salían de todos lados. El
escudo alrededor de la casa soportó cualquier cantidad de
maldiciones. Los miembros de la orden y los aurors, peleaban codo a
codo, pero poco a poco iban cayendo magos de los dos bandos. Sus
amigos peleaban junto a él, era increíble ver como se
movían y lanzaban maldiciones a diestra y siniestra, se habían
vueltos muy hábiles, pero la mayoría de los
encapuchados se lanzaban sobre ellos y eso los agotaba. Harry lanzaba
todo tipo de conjuros muy potentes, mas de lo que se imaginaba, hasta
los mas simples le resultaban de gran ayuda, pero los enemigos no
tenían compasión, aunque ya había hecho caer a
varios.
-Paralicer expansive —grito el ojiverde, y un grupo de
unos 8 mortífagos cayó paralizados, ese hechizo era de
magia antigua, intentaba usarla lo menos posible por que lo agotaba,
pero con simples maldiciones algunos se reponían
fácilmente.
-Bombarda —gritó Alecto, uno de los
que estaban al mando.
-Protucdo —grito otra vez, un escudo se
formo ante ellos y devolvió la maldición al atacante,
le estaba extrañando muchísimo que no estuvieran usando
las maldiciones imperdonables.
La cosa iba mal, el número
de aliados se había reducido a la mitad, y el número de
encapuchados seguía siendo bastante. En la casa, estaban
aterrados, la red flu no funcionaba y no podrían salir,
algunos decidieron ayudar en la pelea, el escudo se iba
debilitando.
-La red flu no funciona¡ -gritó el Sr.
Delacour saliendo de la casa a pelear.
-Fawkes¡ -llamo
Harry- Lleva a la gente que se encuentra en la casa a Grinmauld Place
o un lugar seguro, lleva los que puedas por viaje —el fénix
movió la cabeza y se metió a la madriguera.- Incarcelus
—apunto a un grupo de enmascarados, los cuales quedaron atrapados
en una especie de jaula resistente a las maldiciones.
Pero eso lo
debilito bastante, no sabía cuanto mas resistiría,
estaba usando mucho poder, además los mortífagos no
dejaban re arremeter contra ellos, lo que hacía que se
cansaran y poco a poco se dispersaran. Fue ante una maldición
que tomo a todos por sorpresa que se separaron repentinamente.
-Veo
que estas cansado Potter, ríndete y ven con nosotros,
dejaremos a los demás en paz —dijo Bellatrix muy cerca del
chico.
-Nunca¡ —respondió él.
-Iras a la
fuerza entonces¡ Impedimenta¡
-Protego¡
-Maldito
niñato¡ Vendrás con nosotros quieras o
no.
-Inténtalo¡
-Crucio¡ -apunto la mujer,
pero el chico lo esquivo con algo de dificultad, después de
todo, los reflejos del quitdich y el entrenamiento que estuvo
haciendo, le sirvió para algo.
-Desmaius¡ -grito él,
perro ella también lo esquivo.
La pelea se volvió
encarnizada, ninguno de los dos se daba por vencido, esquivaban y
lanzaban maldiciones en todo momento, saliendo con algunos rasguños,
moretones y heridas leves.
-Eres bueno, por algo el seños
oscuro te debe querer —rió Bellatrix.
-Ja¡ soy
mejor que tu, no podrás ganarme y lo sabes —respondió
el bastante agitado y cansado, el escudo sobre la casa lo estaba
consumiendo rápidamente.
-Impedimenta¡ Desmaius¡
Stupfy¡ -le apuntaba ella a medida que el los iba esquivando.-
Crucio¡
Este último le dio, sentía como miles
de cuchilladas le daban en el cuerpo, le dolía todo, y no
paraba, mientras que la asesina de su padrino no paraba de
reír.
-Expelliarnus¡ -grito él desde el suelo
todo adolorido, logrando desarmarla y tirarla por los aires ya que la
agarro por sorpresa. Pero a pesar de haber recibido un fuerte golpe,
su esposo le ayudo rápidamente, y entre los dos lo
enfrentaron.
-Veamos si puedes contra los dos —dijo
Rodolfus.
-Crucio¡ -le apuntaron los dos, y volvía a
sentir el maldito dolor, revolcándose en el suelo, las fuerzas
lo estaban abandonando.
-Impedimenta —bramo alguien por detrás
y le dio de lleno en la espalda de Rodolfus.
-Maldita niña.
Crucio¡¡ -y Harry pudo ver como le apuntaba a una
cabellera roja que se revolcaba en el suelo.
-Basta —gritó
el, lo mejor para todos sería si se entregaba.- me rindo, deja
en paz a todos los demás.
-Muy bien Potter. Haces lo
correcto, ven conmigo —dijo Lestrange.
-Nooooooo —gritaron
todos- no lo hagas Harry.
-Crucio¡ -grito Ginny apuntando a
Bellatrix, pero no le hizo mucho daño, recuperándose
rápidamente.
-Crucio¡ -grito la otra hacia la
pelirroja.- Chiquita insolente no te vuelvas a meter conmigo —le
gritaba mientras la chica se retorcía de dolor en el suelo.-
Ahora verás. Avada Kedavra —le apunto a la pelirroja, nadie
reacciono, el tiempo transcurría mas lento, mientras la
maldición se dirigía a la chica.
Harry veía
como el rayo verde se dirigía al amor de su vida, no podía
levantarse, sintió algo adentro suyo que quería
explotar, entonces una cabellera roja se puso en el camino de la
maldición asesina, y cayó al suelo con la cara
petrificada.
Era Percy, había dado la vida por su
hermana.
-Percy¡¡¡¡¡¡ Noooooo
—lloro Ginny arrastrándose hasta el cuerpo si vida de su
hermano, lloraba incontrolablemente, parecía que el tiempo se
había detenido, todos miraban el cuerpo sin vida del
pelirrojo.- Pagarás por esto maldita bruja. Crucio¡¡¡
La
maldición le volvió a dar de vuelta a Bellatrix, pero
la chica no logro mantenerla por mucho tiempo.
-Crucio¡
-grito la mujer furiosa, dejando inconsciente a la pelirroja.- Ahora
verás mi ira, voy a terminar con lo que empecé y te
unirás con tu hermano. Avada Ke...
Fue cuestión de
un segundo, Harry volvía a sentir un cúmulo de
emociones distintas, odio, ira, venganza, tristeza, preocupación,
intentando salir, hasta que logró explotar dentro suyo, y como
una bestia que despierta furiosa, de su mano salió una potente
ráfaga de luz gris, que se extendió por todo el campo
de batalla. Los mortífagos mas cerca, y los mas débiles,
se desmayaron ante tal poder, solo algunos, los mas alejados y
fuertes lograron resistir en pie, pero muy débiles, los pocos
miembros de la orden y los aurors, también se desmayaron, la
barrera desapareció, así que los que pudieron
escaparon. Los que estaban adentro de la casa, no entendieron que
había pasado, solo vieron la ráfaga de luz, y que todos
caían desmayados, y solo algunos enmascarados escapaban, lo
único que entendieron era que habían ganado.
Después
de que la ráfaga desapareciera, Harry vio como alguien
aparecía y se llevaba a una inconsciente Lestrange y su
marido, y luego cayó al suelo desmayado y agotado.
-Como
que fueron derrotados¡¡¡ -gritó furioso
Voldemort- Son unos incompetentes. Crucio¡ Perdí una
gran cantidad de mortífagos, y encima no me trajeron a
Potter¡. Crucio¡.
Los que lograron escapar, se vieron
sometidos al castigo de su señor, debido a lo debilitados que
estaban, ninguno pudo soportar mucho tiempo consciente.
En Grinmauld Place, los que asistieron a la boda, estaban ahí, muchos fueron llevados a San Mungo, otros descansaban en las habitaciones, y otros habían recuperado el conocimiento y estaban en la cocina. Entre ellos, Molly Weasley que lloraba desconsoladamente por la muerte de su hijo Percy.
-E-él
salvo la vida de Ginny —dijo llorando con la voz entrecortada.-
Hace poco que nos habíamos reconciliado y ahora... —lloró
mas fuerte abrazada a su marido. Nadie se atrevía a
hablar.
Fue un golpe muy duro para todos, una lucha desigual y
cruel, habían muerto 7 aurors y 6 miembros de la orden, 2
personas del ministerio y 1 compañero de Bill, además
de Percy. Iban perdiendo totalmente hasta que aquel milagro
ocurrió.
-Tranquila querida, no llores, él salvo a
nuestra pequeña, él eligió sacrificarse por ella
—intentaba consolarla Arthur, siendo pero por que lloró aún
mas.- Íbamos perdiendo, todos estábamos en peligro de
muerte, no creo que nadie hubiese sobrevivido sino fuese por
Harry.
Esas eran las palabras que cruzaban por la mente de todos
los presentes, el chico había demostrado una gran habilidad y
poder con los conjuros y escudos, pero nadie estaba seguro que había
sido lo último. Únicamente sabían que había
salido de la mano del chico.
-Eso fue.. no se como decirlo, un
milagro. Jamás había visto un despliegue de tanto poder
—dijo Moody, uno de los pocos que se habían recuperado
rápidamente.- Eso supera incluso a Dumbledore, sino fuera por
el chico no se que hubiese pasado.
Todos asintieron, realmente fue
una descarga de poder tremenda la que había ocasionado el
chico, un poder jamás visto, pero todavía no entendían
como. Ahora, se encontraba arriba durmiendo, no se atrevieron a
llevarlo a San Mungo, por si atacaran ahí, lo buscaban a él,
y no estaban seguros de por que. Después de la luz que
ocasiono cayo desmayado, debido a haber agotado toda su energía,
había sufrido algunos golpes y maldiciones, pero un medimago
de la orden lo había atendido urgentemente. Ginny, recibió
varios crutacios, pero luego de unas cuantas pócimas y algunos
encantamientos, se recuperaba tranquilamente, en una de las
habitaciones de la casa. Fleur, había peleado increíblemente,
al lado de Bill, no habían sufrido mucho daño, tampoco
ninguno de los hermanos Weasley.
Arriba, en una de las
habitaciones, Remus, se encontraba cuidando al hijo de su mejor
amigo, como un sobrino para él. En la cama de al lado, Ron,
lloraba tristemente por su hermano, pero también por la chica
de sus sueños, Hermione se encontraba inconsciente acostada en
la cama, había recibido una fuerte maldición, y aún
no despertaba, el pelirrojo tubo miedo de perderla, perderla y jamás
haberle dicho lo que sentía.
Lupin miraba a Harry, sentía
miedo, terror y desosiego, el chico había luchado
valientemente, por poco y se entrega al enemigo con tal de salvar a
todos. No entendía como, pero Harry los había salvado.
Realmente había madurado, ya no era el chiquillo que le tenía
miedo a un dementor en 3er año, la vida le había dado
golpes duros, y él seguía en pie, esos pensamientos
cruzaban por la cabeza del licántropo.
La puerta del cuarto
se abrió, y entró Tonks y Bill.
-Deben descansar, ha
sido una batalla muy duro y ustedes no están bien. Ellos se
recuperaran. —dijo la matamorfamaga señalando las dos
camas.
-Vamos Ron, tienes que dormir, ella estará bien.
—agregó el mayor de los pelirrojos.
-No¡ -dijeron
los dos.
-No voy a dejar sola a Hermione, voy a esperar a que
despierte, no me voy a ir de su lado, aunque me obliguen —refutó
el pelirrojo menor.
-Yo tampoco, no puedo estar tranquilo hasta
que no despierte, él salvo nuestras vidas, no puedo dejarlo,
se lo debo a Sirius y James —agrego Lupin.
Los otros dos no
insistieron, sabían que era una lucha perdida. Tonks
simplemente se sentó al lado de su amado, y Bill salió
del cuarto; la noche había sido larga, y un nuevo día
comenzaba.
Abajo en la cocina, quedaban; McGonagall, Hagrid,
Scrimgeour, Moody, Arthur, Kingleys y Bill que recién entraba,
Molly había tomado una poción para dormir sin
sueños.
-No quieren descansar ninguno de los dos, Tonos se
quedo con Remus —comentó cuando se sentó, con tono
amargo.
Nadie dijo nada, todos estaban en sus pensamientos. Muchas
cosas habían pasado, algunos invitados de la boda se fueron a
sus casas, otros dormían, junto con los que no habían
necesitado ir a San Mungo. No había heridos graves, solo
algunas fracturas, golpes o demás.
-Si Harry no hubiera
hecho el escudo sobre la casa, la situación hubiera sido peor
—habló el ministro sacando a todos de sus pensamientos.- No
se como lo hizo, ese chico es especial, demostró ser mas
fuerte que todos nosotros, nos salvó la vida.
-Lo sabemos
Sr. Ministro, y estamos dispuestos a protegerlo de todo peligro, es
la esperanza en esta guerra. Pero tampoco vamos a permitir que usted
se aproveche de él, para mostrar una cara que le favorezca a
la gente —sentenció Minerva- conocemos sus intenciones.
-Se
que en el pasado cometí errores, pero los estoy enmendando. No
podría aprovecharme del chico, el salvo nuestras vidas varias
veces, ya lo hablé con el, y acordamos llevar las cosas
correctamente.
Nadie tenía ganas de pelear, si Harry
confiaba en él, por ahora bastaría. Lo importante
ahora, era proteger y cuidar al chico, y ayudarlos en lo
posible.
Eran cerca de la una de la tarde cuando Harry, abrió
los ojos, se encontraba cansado y algo adolorido, a su cabeza
empezaron a llegarle imágenes de la batalla de la noche
anterior, lo último que recordaba, era la muerte de Percy y
cuando Bellatrix iba a matar a Ginny. Su corazón dio un
vuelco, se desesperó pensando en lo que había sucedido,
se moría si algo le pasó a su amada pelirroja.
Abrió
bien los ojos, veía todo borroso, buscó los lentes,
noto a alguien durmiendo a su lado, se puso los lentes y pudo ver
claramente. Remus se encontraba dormido, sentado en una silla con la
cabeza sobre la cama, y Tonos abrazada a él. En la otra cama.
vio que Hermione dormía recostada, y Ron a su lado. Se
desesperó aún mas cuando no vio a Ginny, se levantó
de la cama, despertando a su cuidador.
-Harry¡ -gritó
Lupin- Estas bien? Como te sentís?
En el griterío
Tonk y Ron se despertaron.-Donde esta Ginny? Como se encuentra? Que
le paso? Donde están todos? Como están? Que paso con el
ataque? —preguntó el ojiverde desesperado, ignorando las
otras preguntas.
-Tranquilo Harry, cálmate, no te alteres
—intentó tranquilizarlo el licántropo.
-Ginny esta
bien, duerme en otro cuarto, solo se desmayó, sufrió
algunas leves heridas. Tu la salvaste, nos salvaste a todos
—agregó.
-No entiendo, como que yo los salvé?,
íbamos perdiendo, nos estaban derrotando —dijo algo
escéptico.
-Descansa Harry, hiciste un gran esfuerzo,
después te contaremos todo, ahora tienen que reponerte
—sentenció Remus.
-No¡ que paso? Que paso con
Percy? Con los demás? No entiendo nada —paró, por que
sintió llorar a su amigo en la otra cama; entonces comprendió,
Percy realmente estaba muerto, se había sacrificado para
salvar a Ginny. De sus ojos también empezaron a salir
lágrimas.
-Todo es mi culpa —decía- Ellos me
buscaban a mí, sino hubiese estado ahí o si me hubiese
entregado, nunca hubiese pasado esto…
-Nunca digas eso —le
interrumpió Hermione que estaba despertándose, y tomaba
de la mano al pelirrojo.- No te eches la culpa, nunca hubiésemos
permitido que te llevaran, hubiéramos dado la vida si era
necesario.
-Tiene razón, no puede echarte la culpa de todo,
no puedes proteger al mundo entero solo. Cargas con mucha
responsabilidad en tus hombros, y no puedes seguir así; todos
los que murieron lo hicieron por una causa, traer la luz y la paz a
este mundo —agregó Lupin.
-Pero yo…
-Tú nada,
me entiendes, no pienses en eso, no es tu culpa, nos salvaste a todos
anoche, y eso debería ser suficiente para tu conciencia —le
espetó Ron muy serio.
-Harry no dijo nada, no tenía
ganas de seguir hablando, dijesen lo que dijesen, él era
mayormente responsable de los eventos de la noche anterior. Ginny
estuvo a punto de morir, Percy sacrificó su vida por ella, sus
amigos y seres queridos casi mueren también, y todo por ser el
elegido, por estar destinado a detener a Voldemort.
Se acostó
en la cama y cerró los ojos, no quería hablar con
nadie, no quería estar ahí, no quería poner a
nadie más en peligro, tenía que irse, desaparecer y
emprender su camino solo.
Todos lo miraban en silencio, nadie
decía nada, lo conocían bastante bien, y no querían
presionarlo más de lo que estaba.
-Voy abajo a avisar que
ya despertó —dijo Tonos levantándose de la
silla.
-Gracias amor —Remus se levantó y le dio un beso
tierno en señal de agradecimiento por estar a su lado y
apoyarlo en todo momento. La chica salió del cuarto, dejando
todo sumido en un inmenso silencio.
-Como te sientes Hermione?
Estas bien? Me tenías preocupado —Ron estaba muy atento a
ella.
-Estoy bien Ron, un poco dolorida nomás. Tú
deberías descansar, no entiendo que hacías aquí,
en vez de dormir —le replicó la castaña.- Lamento
mucho lo de tu hermano —agrego en tono más suave y le tomó
las manos.
-No lo entiendes, casi me muero cuando te vi tirada en
el piso inconsciente, pensé que estabas mu-muerta o gravemente
herida, sentía que mi mundo se destrozaba si tu no estabas
conmigo. —no supo de donde salieron esas palabras el pelirrojo,
esto tomo por sorpresa a la chica, no esperaba una declaración
así. —Yo, yo te amo Hermione —se puso muy rojo y unas
lágrimas le caían por la mejilla, cuando quiso seguir
hablando unos labios se lo impidieron, tardo un minuto en reaccionar,
y devolver el beso, cuando se separaron, Hermione fue la que
habló.
-Yo también te amo Ronald Weasley —y lo
volvió a besar.
Remus veía la escena contento, Harry
seguía con los ojos cerrados, escuchando todo lo que decían,
también se alegro, después de tanto tiempo se habían
sincerado y se habían decidido, pensó, se amaban y eso
era lo que importaba. Ahora menos que nunca los podría poner
en peligro, ya había pensado todo, en cuanto pudiera se iría
y comenzaría su largo viaje solo.
-Ya despertaron
—informo alegremente Tonos entrando en la cocina.- Se encuentra
bien, algo cansado, pero muy mal anímicamente. Se hecha la
culpa de lo sucedido.
Todos reaccionaron bien ante la primera
noticia, pero lo siguiente que dijo no los tranquilizó.
-No
puede echarse la culpa de todo, es apenas un chico, lleva mucha
responsabilidad, nos salvó a todos y se hecha la culpa¡
-dijo exasperado Bill.
-Tu no lo entiendes —era McGonagall la
que hablaba ahora- ha pasado por mucho y también sufrido,
todos hemos sufrido, pero él mas, siendo muy joven, todo lo
que pasa le afecta de alguna manera, es por eso que se hecha la
culpa.
-Hay que hablar con él. Siento que en parte soy
culpable por haberle querido poner esa responsabilidad. —dijo
Scrimgeour tristemente y preocupado sinceramente.
-Ahora hay que
dejar que se reponga, no dejarlo que se martirice, ni haga nada
estúpido. Cuando este mejor hablaremos con él. —agrego
Arthur.
-Tiene razón, ahora no quiere hablar, dejémoslo
descansar —apoyo Tonos.
La mañana había pasado
rápido, Ron y Hermione se levantaron alrededor de las cinco de
la tarde, el pelirrojo ya se quejaba del hambre. Remus muy cansado se
había quedado dormido otra vez, con un movimiento de varita,
Harry lo recostó en la otra cama, insonorizó la
habitación y e hizo un muffiato hacia donde dormía el
licántropo. Buscó su ropa, convocó su baúl,
ya que con todo lo sucedido no sabía donde estaba, le devolvió
el tamaño normal, y sacó pergamino, pluma, tinta y un
objeto de la tienda de los gemelos. Con algunos encantamientos
modifico el falsicmage, para que proyectara una imagen suya
durmiendo, escribió una nota y la puso debajo de su imagen,
cuando se dieran cuenta que no era real, la encontrarían.
Se
sintió muy mal por dejarlos, pero era lo que había
decidido. Llamó a Fawkes y desapareció de Grinmauld
Place.
Tonos y McGonagall subieron al rato, encontraron a los dos
durmiendo, así que dejaron la bandeja con comida en una
mesita. La directora bajo, la auror se acostó al lado de su
amor.
-Ineptos¡. Les encargo una simple tarea, y
complican todo, les advertí sobre ese chico, tenían que
hacer las cosas rápido. —gritaba rabioso Voldemort.
-Mi
señor, estábamos por capturarlo, una chiquilla
pelirroja se interpuso, cuando quise matarla, todo fue cubierto por
esa luz, nos atacó, era de un enorme poder, cargada de
sentimientos oscuros y fuertes, y nos desmayamos. Unos pocos lograron
mantenerse en pie, los mas alejados —se disculpaba Bellatrix, ya
consciente, pero con terribles heridas en el cuerpo causadas por la
maldición de su amo.
-Una luz? Explícate mejor
imbécil ¿de donde salió?
-La hizo el chico
Potter, mi señor, salió de su mano, no uso la varita,
no era una simple luz, era como una ráfaga de poder —explicó
Malfoy.
-A tu no te pregunté. Crucio¡ -le apuntó
a los dos- Váyanse de mi vista, una vez más que me
vuelven a fallar y mueren —dijo el señor oscuro recuperando
su tono frío habitual.
-Mi señor, disculpe lo
moleste —habló Alecto.
-Dije que se fueran. Crucio¡
-Que
quieres? Inepta¡
-Es sobre la batalla, el chico, utilizó
gran cantidad de conjuros y hechizos que jamás he visto o
sabido de ellos. Creí que le resultaría útil
—dijo al borde del colapso la mujer.
-Vete¡ -le ordeno el
amo.
No se esperaba esta complicación, no imagino que el
chico se volvería tan poderoso, encima conocía algún
tipo de magia no conocida por sus servidores y muy poderosa. Esto se
le estaba escapando de las manos, debía encontrarlo, y
obligarlo a unírsele o matarlo.
-Colagusano¡ -llamó
Voldemort, su sirviente apareció.
-Si mi señor
—contestó el.
-Inmunda rata, tengo una misión para
ti, y no quiero que falles; sino tu castigo será la muerte.
