7- El ataque y el después

-Que¡¡¡ -gritó Lupin histérico, y todo el mundo se quedo mirándolos.
-QUE NOS ATACAN¡ -otra llamarada apareció, era Fawkes que emitió un leve sonido —Son demasiados, son mas de 200 mortífagos. —Harry ya se empezaba a desesperar. Todos los moraban con expresión de horror en sus rostros, esperando que fuera una simple mentira.
Lo que ya conocían esas situaciones, se reunieron ante él, otro se le agregaron.
-Saquen a todos de aquí, los que no se pueden aparecer, que alguien los ayude, no estoy jugando —ordenó a todos los reunidos alrededor suyo.
Los invitados entraron en pánico, empezaron a buscar a sus familias, en el momento que intentaron desaparecer no pudieron.
-Pusieron un escudo anti-aparición —gritó ojoloco.
Ya todos se encontraban en estado de pánico, amontonados contra la casa en grupo, alrededor los cubrían los miembros de la orden y algunos aurors.
-Como vamos a hacer, es mucha gente para los polvo flú decía desesperado Kynglers.- Hay que sacarlos por adelante.
-Imposible —refuto Harry- nos tienen rodeados.
-JaJaJa —se escucho una risa fría acercándose por la colina, con varios encapuchados atrás.- Si es el pequeño Potter, sus amigos, y los inútiles de la orden —dijo en tono sarcástico una mujer.
La gente gritaba, se apretujaba, intentaban entrar en la casa. Los aurors y demás magos se pusieron al frente, Ron, Hermione, Ginny, Luna y Neville, se pusieron al lado del ojiverde.
-Harry¡ tiene que salir de aquí ya¡ -ordenó Remus- y ustedes también —agrego señalando a los demás chicos.
-No¡ -dijeron los seis.
-No me iré. Hay mucha gente en peligro, no los dejaré solos, son muchos mortífagos y como ya habrás visto, se cuidarme solo —refutó el moreno.
-Nosotros lo apoyaremos, no lo dejaremos solo —sentenció Ron.
-Bueno, bueno, si es el complejo de héroe del chico Potter¡ -dijo la mujer mas cerca, Harry reconoció esa voz, sentía un odia profundo es ese momento.
-Quieres que esta gente se una con tu querido padrino? —agrego Bellatrix.
-Bellatrix¡¡ -grito el- Pagarás por lo que le hiciste a Sirius.
-No lo creo chiquillo, si no quieres que a toda esta gente le pase lo mismo, vendrás con nosotros —respondió ella.
-Nunca¡ Harry se queda aquí —espetó Remus poniéndose frente al chico.
-Oh si es el querido lobito. Acaso quieres terminar con tus amigos? —río la mujer.
Sin que nadie reaccionara, Harry había mandado un "expelliarnus" al grupo de mortífagos donde estaba Lestrange, ella logro esquivarlo por poco, pero el hechizo era muy fuerte y golpeó unos 6 enmascarados.
Todos quedaron mirando sorprendidos a Harry por la fuerza y rapidez de su hechizo.
-Veo que el "elegido" quiere poner pelea —dijo un hombre de ojos oscuros, el cual la voz y el tono de ironía le era muy familiar.- Llevas la de perder, nuestro amo nos dijo que serías mas poderoso, pero no podrás escapar con todos nosotros.
-Incendio —apunto un enmascarado a la casa.
-Protect escud amplius —recito el ojiverde, de su varita, una luz azul salió empezando a rodear toda la casa, y la protegió del maleficio.
Nadie podía creer lo que veían, ese escudo era muy poderoso, los de adentro no entendían nada, los mortífagos y la orden no sabían como el chico había logrado tal escudo, siendo magia muy avanzada y poderosa.
-Veo que sabes algunos trucos nuevos —habló Rodolfus Lestrange regresando de su asombro- Pero eso no los salvará. Ahora¡ -gritó y todos los encapuchados empezaron a atacar.
Era una lucha dispareja, solo eran unos cincuenta magos contra 200 mortífagos que salían de todos lados. El escudo alrededor de la casa soportó cualquier cantidad de maldiciones. Los miembros de la orden y los aurors, peleaban codo a codo, pero poco a poco iban cayendo magos de los dos bandos. Sus amigos peleaban junto a él, era increíble ver como se movían y lanzaban maldiciones a diestra y siniestra, se habían vueltos muy hábiles, pero la mayoría de los encapuchados se lanzaban sobre ellos y eso los agotaba. Harry lanzaba todo tipo de conjuros muy potentes, mas de lo que se imaginaba, hasta los mas simples le resultaban de gran ayuda, pero los enemigos no tenían compasión, aunque ya había hecho caer a varios.
-Paralicer expansive —grito el ojiverde, y un grupo de unos 8 mortífagos cayó paralizados, ese hechizo era de magia antigua, intentaba usarla lo menos posible por que lo agotaba, pero con simples maldiciones algunos se reponían fácilmente.
-Bombarda —gritó Alecto, uno de los que estaban al mando.
-Protucdo —grito otra vez, un escudo se formo ante ellos y devolvió la maldición al atacante, le estaba extrañando muchísimo que no estuvieran usando las maldiciones imperdonables.
La cosa iba mal, el número de aliados se había reducido a la mitad, y el número de encapuchados seguía siendo bastante. En la casa, estaban aterrados, la red flu no funcionaba y no podrían salir, algunos decidieron ayudar en la pelea, el escudo se iba debilitando.
-La red flu no funciona¡ -gritó el Sr. Delacour saliendo de la casa a pelear.
-Fawkes¡ -llamo Harry- Lleva a la gente que se encuentra en la casa a Grinmauld Place o un lugar seguro, lleva los que puedas por viaje —el fénix movió la cabeza y se metió a la madriguera.- Incarcelus —apunto a un grupo de enmascarados, los cuales quedaron atrapados en una especie de jaula resistente a las maldiciones.
Pero eso lo debilito bastante, no sabía cuanto mas resistiría, estaba usando mucho poder, además los mortífagos no dejaban re arremeter contra ellos, lo que hacía que se cansaran y poco a poco se dispersaran. Fue ante una maldición que tomo a todos por sorpresa que se separaron repentinamente.
-Veo que estas cansado Potter, ríndete y ven con nosotros, dejaremos a los demás en paz —dijo Bellatrix muy cerca del chico.
-Nunca¡ —respondió él.
-Iras a la fuerza entonces¡ Impedimenta¡
-Protego¡
-Maldito niñato¡ Vendrás con nosotros quieras o no.
-Inténtalo¡
-Crucio¡ -apunto la mujer, pero el chico lo esquivo con algo de dificultad, después de todo, los reflejos del quitdich y el entrenamiento que estuvo haciendo, le sirvió para algo.
-Desmaius¡ -grito él, perro ella también lo esquivo.
La pelea se volvió encarnizada, ninguno de los dos se daba por vencido, esquivaban y lanzaban maldiciones en todo momento, saliendo con algunos rasguños, moretones y heridas leves.
-Eres bueno, por algo el seños oscuro te debe querer —rió Bellatrix.
-Ja¡ soy mejor que tu, no podrás ganarme y lo sabes —respondió el bastante agitado y cansado, el escudo sobre la casa lo estaba consumiendo rápidamente.
-Impedimenta¡ Desmaius¡ Stupfy¡ -le apuntaba ella a medida que el los iba esquivando.- Crucio¡
Este último le dio, sentía como miles de cuchilladas le daban en el cuerpo, le dolía todo, y no paraba, mientras que la asesina de su padrino no paraba de reír.
-Expelliarnus¡ -grito él desde el suelo todo adolorido, logrando desarmarla y tirarla por los aires ya que la agarro por sorpresa. Pero a pesar de haber recibido un fuerte golpe, su esposo le ayudo rápidamente, y entre los dos lo enfrentaron.
-Veamos si puedes contra los dos —dijo Rodolfus.
-Crucio¡ -le apuntaron los dos, y volvía a sentir el maldito dolor, revolcándose en el suelo, las fuerzas lo estaban abandonando.
-Impedimenta —bramo alguien por detrás y le dio de lleno en la espalda de Rodolfus.
-Maldita niña. Crucio¡¡ -y Harry pudo ver como le apuntaba a una cabellera roja que se revolcaba en el suelo.
-Basta —gritó el, lo mejor para todos sería si se entregaba.- me rindo, deja en paz a todos los demás.
-Muy bien Potter. Haces lo correcto, ven conmigo —dijo Lestrange.
-Nooooooo —gritaron todos- no lo hagas Harry.
-Crucio¡ -grito Ginny apuntando a Bellatrix, pero no le hizo mucho daño, recuperándose rápidamente.
-Crucio¡ -grito la otra hacia la pelirroja.- Chiquita insolente no te vuelvas a meter conmigo —le gritaba mientras la chica se retorcía de dolor en el suelo.- Ahora verás. Avada Kedavra —le apunto a la pelirroja, nadie reacciono, el tiempo transcurría mas lento, mientras la maldición se dirigía a la chica.
Harry veía como el rayo verde se dirigía al amor de su vida, no podía levantarse, sintió algo adentro suyo que quería explotar, entonces una cabellera roja se puso en el camino de la maldición asesina, y cayó al suelo con la cara petrificada.
Era Percy, había dado la vida por su hermana.
-Percy¡¡¡¡¡¡ Noooooo —lloro Ginny arrastrándose hasta el cuerpo si vida de su hermano, lloraba incontrolablemente, parecía que el tiempo se había detenido, todos miraban el cuerpo sin vida del pelirrojo.- Pagarás por esto maldita bruja. Crucio¡¡¡
La maldición le volvió a dar de vuelta a Bellatrix, pero la chica no logro mantenerla por mucho tiempo.
-Crucio¡ -grito la mujer furiosa, dejando inconsciente a la pelirroja.- Ahora verás mi ira, voy a terminar con lo que empecé y te unirás con tu hermano. Avada Ke...
Fue cuestión de un segundo, Harry volvía a sentir un cúmulo de emociones distintas, odio, ira, venganza, tristeza, preocupación, intentando salir, hasta que logró explotar dentro suyo, y como una bestia que despierta furiosa, de su mano salió una potente ráfaga de luz gris, que se extendió por todo el campo de batalla. Los mortífagos mas cerca, y los mas débiles, se desmayaron ante tal poder, solo algunos, los mas alejados y fuertes lograron resistir en pie, pero muy débiles, los pocos miembros de la orden y los aurors, también se desmayaron, la barrera desapareció, así que los que pudieron escaparon. Los que estaban adentro de la casa, no entendieron que había pasado, solo vieron la ráfaga de luz, y que todos caían desmayados, y solo algunos enmascarados escapaban, lo único que entendieron era que habían ganado.
Después de que la ráfaga desapareciera, Harry vio como alguien aparecía y se llevaba a una inconsciente Lestrange y su marido, y luego cayó al suelo desmayado y agotado.

-Como que fueron derrotados¡¡¡ -gritó furioso Voldemort- Son unos incompetentes. Crucio¡ Perdí una gran cantidad de mortífagos, y encima no me trajeron a Potter¡. Crucio¡.
Los que lograron escapar, se vieron sometidos al castigo de su señor, debido a lo debilitados que estaban, ninguno pudo soportar mucho tiempo consciente.

En Grinmauld Place, los que asistieron a la boda, estaban ahí, muchos fueron llevados a San Mungo, otros descansaban en las habitaciones, y otros habían recuperado el conocimiento y estaban en la cocina. Entre ellos, Molly Weasley que lloraba desconsoladamente por la muerte de su hijo Percy.

-E-él salvo la vida de Ginny —dijo llorando con la voz entrecortada.- Hace poco que nos habíamos reconciliado y ahora... —lloró mas fuerte abrazada a su marido. Nadie se atrevía a hablar.
Fue un golpe muy duro para todos, una lucha desigual y cruel, habían muerto 7 aurors y 6 miembros de la orden, 2 personas del ministerio y 1 compañero de Bill, además de Percy. Iban perdiendo totalmente hasta que aquel milagro ocurrió.
-Tranquila querida, no llores, él salvo a nuestra pequeña, él eligió sacrificarse por ella —intentaba consolarla Arthur, siendo pero por que lloró aún mas.- Íbamos perdiendo, todos estábamos en peligro de muerte, no creo que nadie hubiese sobrevivido sino fuese por Harry.
Esas eran las palabras que cruzaban por la mente de todos los presentes, el chico había demostrado una gran habilidad y poder con los conjuros y escudos, pero nadie estaba seguro que había sido lo último. Únicamente sabían que había salido de la mano del chico.
-Eso fue.. no se como decirlo, un milagro. Jamás había visto un despliegue de tanto poder —dijo Moody, uno de los pocos que se habían recuperado rápidamente.- Eso supera incluso a Dumbledore, sino fuera por el chico no se que hubiese pasado.
Todos asintieron, realmente fue una descarga de poder tremenda la que había ocasionado el chico, un poder jamás visto, pero todavía no entendían como. Ahora, se encontraba arriba durmiendo, no se atrevieron a llevarlo a San Mungo, por si atacaran ahí, lo buscaban a él, y no estaban seguros de por que. Después de la luz que ocasiono cayo desmayado, debido a haber agotado toda su energía, había sufrido algunos golpes y maldiciones, pero un medimago de la orden lo había atendido urgentemente. Ginny, recibió varios crutacios, pero luego de unas cuantas pócimas y algunos encantamientos, se recuperaba tranquilamente, en una de las habitaciones de la casa. Fleur, había peleado increíblemente, al lado de Bill, no habían sufrido mucho daño, tampoco ninguno de los hermanos Weasley.
Arriba, en una de las habitaciones, Remus, se encontraba cuidando al hijo de su mejor amigo, como un sobrino para él. En la cama de al lado, Ron, lloraba tristemente por su hermano, pero también por la chica de sus sueños, Hermione se encontraba inconsciente acostada en la cama, había recibido una fuerte maldición, y aún no despertaba, el pelirrojo tubo miedo de perderla, perderla y jamás haberle dicho lo que sentía.
Lupin miraba a Harry, sentía miedo, terror y desosiego, el chico había luchado valientemente, por poco y se entrega al enemigo con tal de salvar a todos. No entendía como, pero Harry los había salvado. Realmente había madurado, ya no era el chiquillo que le tenía miedo a un dementor en 3er año, la vida le había dado golpes duros, y él seguía en pie, esos pensamientos cruzaban por la cabeza del licántropo.
La puerta del cuarto se abrió, y entró Tonks y Bill.
-Deben descansar, ha sido una batalla muy duro y ustedes no están bien. Ellos se recuperaran. —dijo la matamorfamaga señalando las dos camas.
-Vamos Ron, tienes que dormir, ella estará bien. —agregó el mayor de los pelirrojos.
-No¡ -dijeron los dos.
-No voy a dejar sola a Hermione, voy a esperar a que despierte, no me voy a ir de su lado, aunque me obliguen —refutó el pelirrojo menor.
-Yo tampoco, no puedo estar tranquilo hasta que no despierte, él salvo nuestras vidas, no puedo dejarlo, se lo debo a Sirius y James —agrego Lupin.
Los otros dos no insistieron, sabían que era una lucha perdida. Tonks simplemente se sentó al lado de su amado, y Bill salió del cuarto; la noche había sido larga, y un nuevo día comenzaba.
Abajo en la cocina, quedaban; McGonagall, Hagrid, Scrimgeour, Moody, Arthur, Kingleys y Bill que recién entraba, Molly había tomado una poción para dormir sin sueños.
-No quieren descansar ninguno de los dos, Tonos se quedo con Remus —comentó cuando se sentó, con tono amargo.
Nadie dijo nada, todos estaban en sus pensamientos. Muchas cosas habían pasado, algunos invitados de la boda se fueron a sus casas, otros dormían, junto con los que no habían necesitado ir a San Mungo. No había heridos graves, solo algunas fracturas, golpes o demás.
-Si Harry no hubiera hecho el escudo sobre la casa, la situación hubiera sido peor —habló el ministro sacando a todos de sus pensamientos.- No se como lo hizo, ese chico es especial, demostró ser mas fuerte que todos nosotros, nos salvó la vida.
-Lo sabemos Sr. Ministro, y estamos dispuestos a protegerlo de todo peligro, es la esperanza en esta guerra. Pero tampoco vamos a permitir que usted se aproveche de él, para mostrar una cara que le favorezca a la gente —sentenció Minerva- conocemos sus intenciones.
-Se que en el pasado cometí errores, pero los estoy enmendando. No podría aprovecharme del chico, el salvo nuestras vidas varias veces, ya lo hablé con el, y acordamos llevar las cosas correctamente.
Nadie tenía ganas de pelear, si Harry confiaba en él, por ahora bastaría. Lo importante ahora, era proteger y cuidar al chico, y ayudarlos en lo posible.
Eran cerca de la una de la tarde cuando Harry, abrió los ojos, se encontraba cansado y algo adolorido, a su cabeza empezaron a llegarle imágenes de la batalla de la noche anterior, lo último que recordaba, era la muerte de Percy y cuando Bellatrix iba a matar a Ginny. Su corazón dio un vuelco, se desesperó pensando en lo que había sucedido, se moría si algo le pasó a su amada pelirroja.
Abrió bien los ojos, veía todo borroso, buscó los lentes, noto a alguien durmiendo a su lado, se puso los lentes y pudo ver claramente. Remus se encontraba dormido, sentado en una silla con la cabeza sobre la cama, y Tonos abrazada a él. En la otra cama. vio que Hermione dormía recostada, y Ron a su lado. Se desesperó aún mas cuando no vio a Ginny, se levantó de la cama, despertando a su cuidador.
-Harry¡ -gritó Lupin- Estas bien? Como te sentís?
En el griterío Tonk y Ron se despertaron.-Donde esta Ginny? Como se encuentra? Que le paso? Donde están todos? Como están? Que paso con el ataque? —preguntó el ojiverde desesperado, ignorando las otras preguntas.
-Tranquilo Harry, cálmate, no te alteres —intentó tranquilizarlo el licántropo.
-Ginny esta bien, duerme en otro cuarto, solo se desmayó, sufrió algunas leves heridas. Tu la salvaste, nos salvaste a todos —agregó.
-No entiendo, como que yo los salvé?, íbamos perdiendo, nos estaban derrotando —dijo algo escéptico.
-Descansa Harry, hiciste un gran esfuerzo, después te contaremos todo, ahora tienen que reponerte —sentenció Remus.
-No¡ que paso? Que paso con Percy? Con los demás? No entiendo nada —paró, por que sintió llorar a su amigo en la otra cama; entonces comprendió, Percy realmente estaba muerto, se había sacrificado para salvar a Ginny. De sus ojos también empezaron a salir lágrimas.
-Todo es mi culpa —decía- Ellos me buscaban a mí, sino hubiese estado ahí o si me hubiese entregado, nunca hubiese pasado esto…
-Nunca digas eso —le interrumpió Hermione que estaba despertándose, y tomaba de la mano al pelirrojo.- No te eches la culpa, nunca hubiésemos permitido que te llevaran, hubiéramos dado la vida si era necesario.
-Tiene razón, no puede echarte la culpa de todo, no puedes proteger al mundo entero solo. Cargas con mucha responsabilidad en tus hombros, y no puedes seguir así; todos los que murieron lo hicieron por una causa, traer la luz y la paz a este mundo —agregó Lupin.
-Pero yo…
-Tú nada, me entiendes, no pienses en eso, no es tu culpa, nos salvaste a todos anoche, y eso debería ser suficiente para tu conciencia —le espetó Ron muy serio.
-Harry no dijo nada, no tenía ganas de seguir hablando, dijesen lo que dijesen, él era mayormente responsable de los eventos de la noche anterior. Ginny estuvo a punto de morir, Percy sacrificó su vida por ella, sus amigos y seres queridos casi mueren también, y todo por ser el elegido, por estar destinado a detener a Voldemort.
Se acostó en la cama y cerró los ojos, no quería hablar con nadie, no quería estar ahí, no quería poner a nadie más en peligro, tenía que irse, desaparecer y emprender su camino solo.
Todos lo miraban en silencio, nadie decía nada, lo conocían bastante bien, y no querían presionarlo más de lo que estaba.
-Voy abajo a avisar que ya despertó —dijo Tonos levantándose de la silla.
-Gracias amor —Remus se levantó y le dio un beso tierno en señal de agradecimiento por estar a su lado y apoyarlo en todo momento. La chica salió del cuarto, dejando todo sumido en un inmenso silencio.
-Como te sientes Hermione? Estas bien? Me tenías preocupado —Ron estaba muy atento a ella.
-Estoy bien Ron, un poco dolorida nomás. Tú deberías descansar, no entiendo que hacías aquí, en vez de dormir —le replicó la castaña.- Lamento mucho lo de tu hermano —agrego en tono más suave y le tomó las manos.
-No lo entiendes, casi me muero cuando te vi tirada en el piso inconsciente, pensé que estabas mu-muerta o gravemente herida, sentía que mi mundo se destrozaba si tu no estabas conmigo. —no supo de donde salieron esas palabras el pelirrojo, esto tomo por sorpresa a la chica, no esperaba una declaración así. —Yo, yo te amo Hermione —se puso muy rojo y unas lágrimas le caían por la mejilla, cuando quiso seguir hablando unos labios se lo impidieron, tardo un minuto en reaccionar, y devolver el beso, cuando se separaron, Hermione fue la que habló.
-Yo también te amo Ronald Weasley —y lo volvió a besar.
Remus veía la escena contento, Harry seguía con los ojos cerrados, escuchando todo lo que decían, también se alegro, después de tanto tiempo se habían sincerado y se habían decidido, pensó, se amaban y eso era lo que importaba. Ahora menos que nunca los podría poner en peligro, ya había pensado todo, en cuanto pudiera se iría y comenzaría su largo viaje solo.

-Ya despertaron —informo alegremente Tonos entrando en la cocina.- Se encuentra bien, algo cansado, pero muy mal anímicamente. Se hecha la culpa de lo sucedido.
Todos reaccionaron bien ante la primera noticia, pero lo siguiente que dijo no los tranquilizó.
-No puede echarse la culpa de todo, es apenas un chico, lleva mucha responsabilidad, nos salvó a todos y se hecha la culpa¡ -dijo exasperado Bill.
-Tu no lo entiendes —era McGonagall la que hablaba ahora- ha pasado por mucho y también sufrido, todos hemos sufrido, pero él mas, siendo muy joven, todo lo que pasa le afecta de alguna manera, es por eso que se hecha la culpa.
-Hay que hablar con él. Siento que en parte soy culpable por haberle querido poner esa responsabilidad. —dijo Scrimgeour tristemente y preocupado sinceramente.
-Ahora hay que dejar que se reponga, no dejarlo que se martirice, ni haga nada estúpido. Cuando este mejor hablaremos con él. —agrego Arthur.
-Tiene razón, ahora no quiere hablar, dejémoslo descansar —apoyo Tonos.
La mañana había pasado rápido, Ron y Hermione se levantaron alrededor de las cinco de la tarde, el pelirrojo ya se quejaba del hambre. Remus muy cansado se había quedado dormido otra vez, con un movimiento de varita, Harry lo recostó en la otra cama, insonorizó la habitación y e hizo un muffiato hacia donde dormía el licántropo. Buscó su ropa, convocó su baúl, ya que con todo lo sucedido no sabía donde estaba, le devolvió el tamaño normal, y sacó pergamino, pluma, tinta y un objeto de la tienda de los gemelos. Con algunos encantamientos modifico el falsicmage, para que proyectara una imagen suya durmiendo, escribió una nota y la puso debajo de su imagen, cuando se dieran cuenta que no era real, la encontrarían.
Se sintió muy mal por dejarlos, pero era lo que había decidido. Llamó a Fawkes y desapareció de Grinmauld Place.
Tonos y McGonagall subieron al rato, encontraron a los dos durmiendo, así que dejaron la bandeja con comida en una mesita. La directora bajo, la auror se acostó al lado de su amor.

-Ineptos¡. Les encargo una simple tarea, y complican todo, les advertí sobre ese chico, tenían que hacer las cosas rápido. —gritaba rabioso Voldemort.
-Mi señor, estábamos por capturarlo, una chiquilla pelirroja se interpuso, cuando quise matarla, todo fue cubierto por esa luz, nos atacó, era de un enorme poder, cargada de sentimientos oscuros y fuertes, y nos desmayamos. Unos pocos lograron mantenerse en pie, los mas alejados —se disculpaba Bellatrix, ya consciente, pero con terribles heridas en el cuerpo causadas por la maldición de su amo.
-Una luz? Explícate mejor imbécil ¿de donde salió?
-La hizo el chico Potter, mi señor, salió de su mano, no uso la varita, no era una simple luz, era como una ráfaga de poder —explicó Malfoy.
-A tu no te pregunté. Crucio¡ -le apuntó a los dos- Váyanse de mi vista, una vez más que me vuelven a fallar y mueren —dijo el señor oscuro recuperando su tono frío habitual.
-Mi señor, disculpe lo moleste —habló Alecto.
-Dije que se fueran. Crucio¡
-Que quieres? Inepta¡
-Es sobre la batalla, el chico, utilizó gran cantidad de conjuros y hechizos que jamás he visto o sabido de ellos. Creí que le resultaría útil —dijo al borde del colapso la mujer.
-Vete¡ -le ordeno el amo.
No se esperaba esta complicación, no imagino que el chico se volvería tan poderoso, encima conocía algún tipo de magia no conocida por sus servidores y muy poderosa. Esto se le estaba escapando de las manos, debía encontrarlo, y obligarlo a unírsele o matarlo.
-Colagusano¡ -llamó Voldemort, su sirviente apareció.
-Si mi señor —contestó el.
-Inmunda rata, tengo una misión para ti, y no quiero que falles; sino tu castigo será la muerte.