¡De nuevo yo!
Aquí el siguiente Prompt, que esta vez intenté apresurarme haciéndolo más corto, pero no por eso con menos ganas XD Hoy decidí hacer algo más fluff para ustedes, no tanto, pero lo suficiente para que no crean que soy tan dramática XD
No tengo mucho que decir, así que, ¡aburrr!
Disclaimer: Naruto no me pertenece, sino a don Masashi Kishimoto. De ser mía la serie, haría canon el SasuTen :v
Advertencias: Este capítulo está ubicado en un Alternative Universe. Contendrá, además algo de lenguaje soez, comedia, romance, leve OoC, ¿incesto?
Extensión: Más de 1000 palabras. [Oneshot]
Parejas involucradas en el capítulo: SasuHina.
Si no estás de acuerdo con lo que se va a ver aquí, según tengo entendido, hay un botón que dice «Atrás». Púlsalo y nos evitamos malos ratos.
Summary: Sasuke era un muy buen hermano y quería a mucho a la joven, demasiado; empero, aquellos rebosamientos de dominio estaban haciendo a Itachi preocuparse. El chico tenía un largo historial de mal temperamento y no quería que regresara a los puños por los amigos que tuviera la de ojos perlados. Aunque, ¿debería preocuparse?
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Affectio
Desde que era tan solo un niño, Uchiha Sasuke siempre había sido considerado como un buen hermano cuando se trataba de velar por el bienestar de la pequeña Hinata. Aunque fuera algo muy difícil de creer, el azabache siempre había sido muy amable y servicial con su hermanastra, sobre todo en los momentos en que ésta caía enferma.
Como la vez que ella tenía siete años. Había cogido una fuerte gripa por haber estado jugando con sus hermanos hasta bien entrada la noche en el patio trasero de la residencia Uchiha. Ninguno de los otros dos azabaches se había enfermado, pero ella sí al ser demasiado delicada; sus defensas eran débiles comparadas a las de Sasuke, que apenas era tres años mayor que ella. Había sido por eso que tuvo alta temperatura y escalofríos, debía de quedarse en cama todo el día al cuidado de su preocupada madre.
Sin embargo, cuando la mujer de larga cabellera entró a la cocina para prepararle algo a su pequeña, notó cómo alguien ya se le había adelantado.
«Ni siquiera dejó que le pasara la sal para el caldo que estaba preparándole». Uchiha Mikoto, la madre de ambos, había dicho con una sonrisa traviesa al ver a un Sasuke de diez años llevar la susodicha sopa con toda la precaución posible, para que ninguna gota se derramase en el trayecto a la habitación de Hinata. Él ni siquiera sabía hervir el agua sin que algo saliera mal, pero no permitió que su madre u otra persona le ayudaran; él quería hacer el remedio de su hermanita por sí solo. Se había esforzado bastante en la preparación de aquel puchero —que milagrosamente funcionó. Gracias a sus intensivos cuidados, la pequeña de siete años se había recuperado con una increíble rapidez.
Praesidium
En otra ocasión, Sasuke demostró ser muy protector con su hermanita cuando los niños del salón la molestaban por su peculiar color de ojos, muy diferente al de toda su familia. Con tan solo doce años, ya había ganado varios castigos por parte de Umino Iruka por culpa de sus constantes peleas con estudiantes menores que él, siendo muy recurrente su estadía en el salón de clases hasta tarde, limpiando cada rincón del mismo. Sin embargo, el Uchiha no se arrepentía en lo absoluto. Al contrario, veía con un retorcido orgullo los raspones y moretones que habían quedado en sus brazos y rostro, recordando que los que él había dejado en aquellos niños eran muchísimo peores que los suyos.
«Eres un buen y tonto hermano menor al proteger a Hinata, pero no es esa la forma, Sasuke». Le había reprendido un molesto Uchiha Itachi, el mayor de los tres hermanos, mientras caminaban de regreso a su casa. Sasuke le había ignorado, por supuesto; él seguiría haciendo aquello hasta que dejaran a su hermanita en paz.
Nadie se metía con la princesa Hinata.
Asimismo, cuando Hinata tenía pesadillas y se despertaba de golpe a mitad de la noche, sudando y jadeando, Sasuke siempre la obligaba a que durmiera con él. Le daba la mayor parte de la cama, quedando a centímetros de caerse; empero, no le importaba si con eso ella se quedaba profundamente dormida, aferrándose a su camisa y suspirando su nombre seguido de un sincero «Gracias».
Ni siquiera aquellos seres de sus pesadillas se meterían con la consentida de la familia.
Patientia
Tampoco había que olvidar esas veces en las que siempre ayudaba a Hinata a estudiar, a pesar de estar en grados diferentes. Sasuke estaba a un paso de irse a la universidad y había decidido hacer caso cada una de las dudas que la chica de azulinos cabellos tuviese respecto a sus clases, aprovechando el poco tiempo que les quedaba para verse en los pasillos de la escuela. Por fortuna, las incesantes amenazas del azabache habían rendido frutos y las ofensas a Hinata habían parado, logrando que hiciera buenas migas con una chica de largo cabello rubio y otra de roja e intensa mirada.
«Tienen que ser los mejores de su clase. No olviden que son Uchiha y siempre deben destacar por su ingenio e inteligencia». Su padre, Uchiha Fugaku, les había advertido todos los días antes de irse a la escuela. Era un hombre estricto y austero, pero con un aura paternal que solo sus hijos y esposa eran merecedores de contemplar. Siempre procuraba que el orgullo de su familia siguiera intacto, como venía siendo desde hacía varias generaciones; era por eso que tanto Sasuke y Hinata se quedaban hasta entradas horas de la madrugada estudiando juntos en la habitación de ésta. Por muy inteligente que la chica fuera, cuando no entendía algo, Sasuke estaba ahí para explicarle con una paciencia que no sabía que tenía.
Luego le daba un ligero toque en la frente y le decía lo tonta que era, ganándose un puchero demasiado encantador hasta para alguien impertérrito como él.
Possessionem
Con el pasar de los años, la constante salvaguardia del Uchiha se había vuelto una posesividad casi graciosa —según su madre y amigos más cercanos, pero un tanto preocupante, según Itachi.
Sasuke había ingresado a la universidad finalmente, y Hinata estaba iniciando la preparatoria; a ambos le esperaban muchísimos días de estrés y desveladas casi interminables. Sin embargo, no todo había sido malo al tener que separarse y tomar caminos diferentes, pues Hinata había logrado desenvolverse un poco más con ayuda de sus nuevas amigas Karin e Ino. «La rubia y la pelirroja», como les llamaba Sasuke cuando se refería a ellas como las molestas mujeres que pasaban la mayor parte del tiempo con su hermanita, habían hecho que la chica de ojos perlados interactuase con los chicos de su salón, aún en contra de su voluntad.
Nadie estaba enterado todavía, pero Hinata ya tenía a dos chicos bien parecidos cerca de ella, intercambiando números telefónicos y bromas comunes entre la gente de su edad. Había conseguido dos nuevos amigos, y posiblemente dos nuevos pretendientes. Itachi era el único de su familia que estaba al tanto de esa amistad y, aunque su instinto de hermano mayor estuviese acribillándole en que lo mejor era tener a aquellos dos desconocidos vigilados, decidió que la prudencia de Hinata sería suficiente.
Aunque, por el momento, lo mejor sería no decirle nada a Sasuke acerca de aquel acontecimiento. No es que no apreciara la preocupación que su tonto hermano menor ponía en la chica de arreboladas mejillas, pero, últimamente su reacción se volvía un tanto violenta cuando se enteraba de que alguien más que no fuera su familia, estuviera pululando cerca de Hinata.
Sasuke era un muy buen hermano y quería a mucho a la joven, demasiado; empero, aquellos rebosamientos de dominio estaban haciendo a Itachi preocuparse. El chico tenía un largo historial de mal temperamento y no quería que regresara a los puños por los amigos que tuviera la de ojos perlados.
Aunque, ¿debería preocuparse?
Finis
Era fin de semana y hacía un calor insoportable, que hasta el menor de los varones Uchiha estaba sin nada más que una camiseta sin mangas y unos bermudas. Usualmente prefería usar ropa cómoda, pero sin llegar al punto de estar medio desnudo como lo estaba ahora; no así, el Sol parecía no querer darle tregua alguna. Ni a él, ni a las amigas de Hinata que se lo comían discretamente con la mirada, ni al bastardo de Itachi que se entretenía hablando con una chica de cabello azul, ni al imbécil de su mejor amigo que trataba de ligar con otra de sus molestas fangirls.
Ni siquiera tuvo compasión con su pequeña Hinata… ya no tan pequeña.
Sasuke gruñó, apretando los vasos que traía entre sus manos, en cuanto vio cómo aquel chico de piel exageradamente pálida—y que Naruto decía que se parecía a él—se acercaba demasiado a la chica en cuestión, y ésta ni siquiera se inmutaba. Había ido a la cocina a por unos refrescos para que Hinata dejara de abanicarse con la mano, tratando de disimular la cara de acaloramiento que estaba poniendo; la muy tonta seguía callándose las cosas que la molestaban, para no importunar a los demás. Empero, en cuanto volvió con las bebidas, no pudo evitar quedarse bajo el umbral de la puerta que daba a su patio trasero, al notar la escena frente a sus ojos; todavía seguía resentido con su Nii-san por haberle ocultado las nuevas amistades que su hermanita tenía.
Pero, lo entendía hasta cierto punto.
Sasuke no sabía que pasaba por su cabeza últimamente, pero, estar separado de Hinata le hizo recapacitar en cuánto había extrañado su compañía; habían pasado prácticamente toda su vida juntos, y, que de repente se tuviesen que separar por culpa de esos tres años de diferencia, no le hacía mucha gracia. Hinata era la única chica, aparte de su madre, que podía tolerar con gusto; ni siquiera Haruno Sakura, su eterna enamorada, había logrado entrar en aquella coraza que solo se permitía desquebrajar frente a su hermanita.
No obstante, ver cómo ella ahora parecía ser feliz con otros que no fuesen Itachi o él… le hacía sentir un extraño peso dentro de sí. No podía asegurar si era algo bueno o no, pero tenía el fuerte presentimiento de que, muy pronto, sería desplazado por alguno de esos dos imbéciles; y él, lógicamente, no quería eso. Hinata era suya, su hermana, la única que podía tolerar su mal humor.
—¡Sasuke-kun! —Dejó de fruncir el ceño al escuchar la suave voz de la susodicha llamarle desde el otro lado de la enorme alberca que poseían, alzándole la mano con evidente alegría—. ¡Ven!
El Uchiha suspiró y atendió al llamado de la joven, dirigiéndose al lugar y, a la vez, esquivando un abrazo que Sakura quería darle, haciéndola caer de panza a la piscina. A medida que se acercaba, no pudo evitar gruñir de nuevo al ver a ese idiota sonreírle a su hermana. ¿Y por qué mierdas ella se ruborizaba? ¿No se daba cuenta de que con las mejillas ruborizadas se veía más susceptible, más débil, más tierna? ¡Ni qué decir del contraste que hacía su cabello azulado con su nívea piel era un blanco fácil para degenerados —como el que tenía al lado! Sus ojos, incluso, eran solo otro plus a su apariencia; con ese tono cercano a las perlas —liláceo si debía ser específico.
Pero, sobre todo, no podía dejar de lado el apetecible cuerpo que su Hinata tenía. La condenada se veía tremendamente bien en aquella falda corta y…
—¿Qué mierda…?
Uchiha dejó caer las bebidas al suelo cuando se detuvo en seco, justo enfrente de su hermana y el otro chico, llamando la atención de ambos. Hinata se puso en pie de inmediato y se acercó preocupada al azabache, notando lo pálido que se había puesto de pronto.
—¡¿Sasuke-kun?!
Sasuke no contestó y se dio media vuelta, regresando hacia el interior de la casa casi corriendo, y empujando nuevamente a la chica de cabello rosa que recién salía de la alberca para volver a caer a ella —esta vez, de espaldas.
Itachi, a lo lejos, interrumpió la plática con su amiga Konan para ver cómo su hermanito regresaba casi a trompicones a la casa luego de haber tirado dos de los vasos favoritos de su madre. Arqueó las cejas al ver cómo Hinata se debatía entre ir con él, o ayudar al chico que se había puesto de pie y se había cortado el pie por accidente con los trozos de vidrio.
Suspiró. Tenía el presentimiento de que las cosas no iban a estar muy tranquilas a partir de ese momento.
Prompt N° VII: In Laws
¡Yo!
Seré sincera… el final fue cosa de último momento :v No tenía nada en mente, pero conseguí lo que quería: un final abierto XD
Espero que les haya gustado y me dejen un comentario diciéndomelo XD Agradezco a los que me lean, me dan ánimos de seguir^^ El próximo tema lo subiré mañana, porque no he estado tan desocupada como creí —ya saben, cosas de la universidad.
En fin, eso es todo por hoy.
¡Hasta la próxima!
